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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las otras lecturas de Freud: Psicoanálisis y literatura]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>SALUD MENTAL Y CULTURA</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B><a name="top"></a>Las otras lecturas de Freud. Psicoan&aacute;lisis y literatura</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>The other interpretations of Freud</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Carlos Rey</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"> Psic&oacute;logo cl&iacute;nico, psicoanalista.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a href="#back">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>Hay que llevar verdaderamente el caos dentro de s&iacute; para poder engendrar una estrella danzarina.</I>    <BR> ZARATUSTRA</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hay lecturas que dejan huella, como por ejemplo la lectura, an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n por Sigmund Freud de <I>Edipo</I> de S&oacute;focles. De los m&aacute;s de cuatrocientos t&eacute;rminos y de los noventa conceptos estrictamente freudianos, es precisamente el complejo de Edipo el concepto central, el coraz&oacute;n del cuerpo te&oacute;rico del m&eacute;todo de investigaci&oacute;n y an&aacute;lisis psicol&oacute;gico, por &eacute;l creado. Concepto que mantuvo vigente de principio a fin, cuando ya no ten&iacute;a abuela: "Creo que tengo derecho a pensar que si el psicoan&aacute;lisis s&oacute;lo tuviera en su activo m&aacute;s que el descubrimiento del complejo de Edipo reprimido, esto bastar&iacute;a para ubicarlo entre las nuevas adquisiciones preciosas del g&eacute;nero humano".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como suele ocurrir que una lectura remite a otras muchas lecturas, <I>Hamlet</I> de Shakespeare fue la segunda capital para Freud. As&iacute; se lo escribe a su amigo y m&eacute;dico alem&aacute;n Wilhelm Fliess: "Una idea me ha cruzado por la mente, la de que el conflicto ed&iacute;pico puesto en escena en el <I>Oedipus Rex</I> de S&oacute;focles podr&iacute;a estar tambi&eacute;n en el coraz&oacute;n de Hamlet. No creo en una intenci&oacute;n consciente de Shakespeare, sino m&aacute;s bien que un acontecimiento real impuls&oacute; al poeta a escribir ese drama, y que su propio inconsciente le permiti&oacute; comprender el inconsciente de su h&eacute;roe". Y como no hay dos sin tres, este tr&iacute;ptico lo completa <I>Los hermanos Karamazov</I> de Fedor Dostoievski. "Por lo que al escritor se refiere &#150;dice Freud&#150;no hay lugar a dudas, tiene su puesto poco detr&aacute;s de Shakespeare. <I>Los hermanos Karamazov</I> es la novela m&aacute;s acabada que jam&aacute;s se haya escrito". Si en <I>Edipo rey</I> descubre lo universal del inconsciente disfrazado de destino, en <I>Hamlet</I>, la inhibici&oacute;n culpable y en <I>Los hermanos Karamazov</I>, el deseo parricida.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La consecuencia de la presi&oacute;n que ejerce sobre el ser humano el complejo de Edipo ser&iacute;a una particular subjetividad trufada de tensiones y la necesidad de narrar, de relatar, de dotarse el humano de otra historia diferente de la real. Una diferente ascendencia, otra familia, unos padres distintos a los de la filiaci&oacute;n, por ejemplo; y en general, la necesidad de ficcionar nuestra realidad para comprehenderla. Por nuestra cultura judeo-cristiana somos hijos de la <I>par&aacute;bola.</I> (¿Los nuestros lo ser&aacute;n de la <I>parab&oacute;lica</I>?). A ese relato como recurso para atenuar el peso de la prohibici&oacute;n del incesto, Freud lo llam&oacute;, curiosamente, "La novela familiar del neur&oacute;tico". ¿Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre este tipo de narraci&oacute;n oral y lo que se rela</FONT><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">ta en la novela como g&eacute;nero literario? De entrada se puede decir que comparten el mismo origen pero que toman distintos itinerarios para llegar a un mismo fin: la simbolizaci&oacute;n. El <I>como si...</I> imaginario, tanto en literatura como para el psicoan&aacute;lisis, aspira a la representaci&oacute;n metaf&oacute;rica. Una buena diferencia encontrada entre la novela como g&eacute;nero literario y <I>La novela</I>... del psicoan&aacute;lisis, es la que nos ofrece la escritora francesa Annie Ernaux: "No deseo escribir ning&uacute;n relato, pues eso significar&iacute;a <I>crear</I> una realidad en lugar de <I>buscarla</I>". Y otra gran diferencia, la que establece con la escritura plana, descriptiva, o conocida como <I>literatura del yo</I>:"Y tampoco quiero limitarme a reunir y a transcribir las im&aacute;genes que conservo en la memoria, sino tratarlas como documentos que se aclarar&aacute;n los unos a los otros al estudiarlos desde diferentes &aacute;ngulos. Ser, en pocas palabras, etn&oacute;loga de m&iacute; misma". Otros escritores, como C&eacute;sar Antonio Molina, al escribir sus memorias nos aclaran que son 'memorias de ficci&oacute;n': "Es la novela de mi memoria, porque para contar cosas de la propia vida hay que hacerlo desde la ficci&oacute;n".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">No ser&aacute; poco decir, tambi&eacute;n, que <I>La novela familiar</I>... es una narraci&oacute;n oral, y que la novela como g&eacute;nero es un relato escrito, sobre todo si se tiene en cuenta que en el n&uacute;cleo del psicoan&aacute;lisis de Freud se encuentra la <I>cl&iacute;nica</I>, es decir, el an&aacute;lisis del relato del paciente en tratamiento de su neurosis, y no de la novela como creaci&oacute;n art&iacute;stica. Simplificando, para Freud el texto literario es un pre-texto. El texto del psicoan&aacute;lisis es la <I>cl&iacute;nica</I>. Todo lo dem&aacute;s son aplicaciones, lo que se conoce como <I>psicoan&aacute;lisis aplicado</I>, aplicado a la historia, la antropolog&iacute;a, la cultura, las religiones, la literatura, y por extensi&oacute;n, a toda creaci&oacute;n art&iacute;stica. Sin embargo, texto y pretexto, cl&iacute;nica y cr&iacute;tica han ido desde los or&iacute;genes del psicoan&aacute;lisis en paralelo. En 1902, Freud cre&oacute; <I>La Sociedad Psicol&oacute;gica de los Mi&eacute;rcoles</I>. Al cabo de cinco a&ntilde;os se forma <I>La Sociedad Psicoanal&iacute;tica de Viena</I>; despu&eacute;s, <I>La Asociaci&oacute;n Internacional de Psicoan&aacute;lisis</I>, y as&iacute; hasta la pen&uacute;ltima escisi&oacute;n de nuestros d&iacute;as. En realidad, la primera sociedad la form&oacute; Freud siendo un adolescente con su amigo y confidente Eduard Silberstein. Durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os mantuvieron activa su sociedad secreta: <I>Academia Espa&ntilde;ola</I>. Mezclando el alem&aacute;n con el castellano que aprendieron leyendo <I>El Quijote, </I> se escrib&iacute;an en clave y adoptaron otros nombres propios. Freud pas&oacute; a ser Cipi&oacute;n, el que escucha las desventuras de su amigo Berganza. Cipi&oacute;n y Berganza no son otros que los nombres de los perros que aparecen en <I>El coloquio de los perros</I>, una de las <I>Novelas ejemplares</I> de Miguel de Cervantes Saavedra.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Pues bien, en esos primeros a&ntilde;os de actividad psicoanal&iacute;tica, paralelas a las discusiones te&oacute;ricas y cl&iacute;nicas se crearon las <I>Monograf&iacute;as de Psicoan&aacute;lisis Aplicado</I>. El primer ensayo de la colecci&oacute;n fue el realizado por Freud sobre la novela del escritor alem&aacute;n Wilhelm Jensen titulada <I>Gradiva, fantas&iacute;a pompeyana.</I> Freud empezaba a entrar en un asombro del que nunca sali&oacute;. La literatura y el psicoan&aacute;lisis eran l&iacute;neas de pensamiento separadas pero con puntos de intersecci&oacute;n: el desvelamiento de los enigmas de la condici&oacute;n humana. En 1912, Freud y sus disc&iacute;pulos crearon una revista para la publicaci&oacute;n y difusi&oacute;n de la aplicaci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis a las ciencias del esp&iacute;ritu o culturales. En un principio pensaron en llamarla <I>Eros y Psique</I>, pero terminaron poni&eacute;ndole el nombre de una novela que caus&oacute; furor entre el mundillo psicoanal&iacute;tico de la &eacute;poca: <I>Imago</I>, del escritor suizo Carl Spitteler, premio Nobel de literatura en 1919. Uno de los primeros logros de estas aplicaciones fue descriminalizar &#150;ya fueran autores o personajes de su ficci&oacute;n&#150;lo criminalizado por Cesare Lombroso. El paso siguiente fue distanciarse de los diagn&oacute;sticos psiqui&aacute;tricos, y en general de la tutela m&eacute;dica, para as&iacute; poder psicologizar la subjetividad. De esta manera el terreno qued&oacute; despejado para aplicar la interpretaci&oacute;n psicoanal&iacute;tica. En palabras de Freud: "Todo escritor que presente tendencias anormales puede ser objeto de una patograf&iacute;a. Pero la patograf&iacute;a no nos ense&ntilde;a nada nuevo. El psicoan&aacute;lisis, en cambio, informa sobre el proceso de la creaci&oacute;n". As&iacute; fue que de la <I>patograf&iacute;a</I> se pas&oacute; a la <I>psicobiograf&iacute;a</I>, o an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n del texto en funci&oacute;n de la biograf&iacute;a del autor, y finalmente se acab&oacute; en la <I>psicocr&iacute;tica</I>, o interpretaci&oacute;n psicoanal&iacute;tica del texto por el texto mismo. De esta manera Freud descarg&oacute; al <I>Dichter</I> (t&eacute;rmino que designa por igual al novelista, dramaturgo y al poeta) de los prejuicios sociales de la &eacute;poca, basados en el binomio <I>genialidad-locura, </I> y lo remiti&oacute; a su neurosis, es decir, a la normalidad y a lo com&uacute;n de los mortales.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En el C&iacute;rculo de los Mi&eacute;rcoles, Freud expuso su trabajo <I>Personajes psicop&aacute;ticos en el teatro</I>; en el mismo sitio, y publicado en las monograf&iacute;as, <I>Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci</I>. En la revista <I>Imago</I> se publicaron: <I>El tema de la elecci&oacute;n de un cofrecillo</I>, <I>El Mois&eacute;s de Miguel &Aacute;ngel</I>, <I>Un recuerdo infantil de Goethe en "Poes&iacute;a y verdad"</I>, <I>Lo siniestro</I>, <I>Una neurosis demon&iacute;aca en el siglo XVII</I>, etc.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por el lugar donde Freud eligi&oacute; publicar sus reflexiones &#150;en revistas o en formato libro&#150;se puede deducir la distancia y proximidad que deseaba mantener a sus aplicaciones de su cuerpo te&oacute;rico. La verdad es que no siempre lo logr&oacute;. Teor&iacute;a, cl&iacute;nica y cr&iacute;tica son conceptos que en Freud, y sobre todo al principio, est&aacute;n entrelazados. El texto literario sirve de pre-texto para el texto te&oacute;rico y la cl&iacute;nica se sirve del texto literario como caso cl&iacute;nico. Empecemos por esto &uacute;ltimo. Si Freud recurre al lenguaje figurado del arte y la literatura es para intentar superar los l&iacute;mites del lenguaje cient&iacute;fico. De all&iacute; que utilice a veces el texto literario como caso cl&iacute;nico y otras veces, cuando por &eacute;tica profesional no puede utilizar los casos de su cl&iacute;nica privada. Por ejemplo, en su ensayo <I>Varios tipos de car&aacute;cter descubiertos en la labor anal&iacute;tica</I> (<I>Imago</I>, 1916), dice: "El secreto profesional nos veda servirnos de los casos cl&iacute;nicos por nosotros observados para exponer lo que de tales tendencias sabemos y sospechamos. Por lo cual habremos de recurrir para ello al an&aacute;lisis de ciertas figuras creadas por grandes poetas, dramaturgos y escritores, profundos conocedores del alma humana". As&iacute;, por ejemplo, para explicar los mecanismos de ciertos neur&oacute;ticos, "los de excepci&oacute;n", es decir, aquellos que exigen una compensaci&oacute;n a la vida por el narcisismo herido de no haberlos dotado la naturaleza con una cantidad o cualidad determinada, Freud se sirve de la obra, <I>Vida y muerte del rey Ricardo III</I> de Shakespeare. Y como ejemplo de "los que fracasan al triunfar", de <I>Rosmersholm, </I> del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, de quien dijo Freud "que gusta de perseguir con severo rigor el proceso de la responsabilidad psicol&oacute;gica". Y tambi&eacute;n <I>Macbeth</I> de Shakespeare. Dice Freud: "Una de estas figuras, la de lady Macbeth, inmortal creaci&oacute;n de Shakespeare, nos presenta con toda evidencia el caso de una vigorosa personalidad, que despu&eacute;s de luchar con tremenda energ&iacute;a por la consecuci&oacute;n de un deseo se derrumba una vez alcanzado el &eacute;xito".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El ejemplo de psicocr&iacute;tica por excelencia es su estudio sobre <I>Lo siniestro.</I> &Eacute;ste es un ensayo &iexcl;fant&aacute;stico! en todo su sentido literario, muy recomendable para los lectores en general y para los que gustan de la literatura fant&aacute;stica en particular. Freud empieza medio disculp&aacute;ndose por el atrevimiento de hablar de la est&eacute;tica y del material que lo compone: emociones inhibidas en su fin o amortiguadas. Si lo hace es para hablar de "lo siniestro" (<I>unheimlich</I>) y por considerar que: "Poco nos dicen al respecto las detalladas exposiciones est&eacute;ticas, que por otra parte prefieren ocuparse de lo bello, grandioso y atrayente, es decir, de los sentimientos de tono positivo, de sus condiciones de aparici&oacute;n y de los objetos que los despiertan, desde&ntilde;ando en cambio la referencia a los sentimientos contrarios, repulsivos y desagradables". La verdad es que no deja mejor a la literatura m&eacute;dico psicol&oacute;gica que se ha ocupado del tema. Sea como fuere, la cuesti&oacute;n es que despu&eacute;s del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico del t&eacute;rmino <I>lo siniestro</I> y despu&eacute;s de repasar la literatura del romanticismo germano que lo utiliza, llega a la conclusi&oacute;n de que "lo siniestro ser&iacute;a aquella suerte de espanto que afecta las cosas conocidas y familiares desde tiempo atr&aacute;s". De Wilhelm von Schelling ya hab&iacute;a le&iacute;do: "Lo siniestro es todo lo que, debiendo permanecer secreto, oculto... no obstante, se ha manifestado, revelado". Y posiblemente, tambi&eacute;n del joven poeta Rainer M. Rilke: "Lo bello es el comienzo de lo terrible que todav&iacute;a podemos soportar". Sigue diciendo Freud: "De modo que <I>heimlich</I> (familiar, conocido) es una voz cuya acepci&oacute;n evoluciona hacia la ambivalencia, hasta que termina por coincidir con la de su ant&iacute;tesis, <I>unheimlich</I> (siniestro). <I>Unheimlich</I> es, de una manera cualquiera, una especie de <I>heimlich</I>".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para ejemplarizar lo que dice, Freud analiza principalmente los <I>Cuentos fant&aacute;sticos</I> de E. T. A. Hoffmann, concretamente el que lleva por t&iacute;tulo: <I>El arenero</I> (nuestro hombre del saco, el que arranca los ojos a los ni&ntilde;os que no quieren dormir). "Hoffmann es el maestro sin par de lo siniestro en la literatura. Su novela <I>Los elixires del Diablo</I> presenta todo un conjunto de temas a los cuales se podr&iacute;a atribuir el efecto siniestro de la narraci&oacute;n (es Freud, el literato, quien habla). "Nos hallamos as&iacute;, ante todo, con el tema del <I>doble</I> o <I>del otro yo</I>, en todas sus variacio</FONT><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">nes y desarrollos". Y as&iacute; nos explica otras situaciones: lo siniestro de las repeticiones, el retorno involuntario a un mismo lugar, tropezar m&aacute;s de dos veces con la misma piedra, la omnipotencia del pensamiento, el temor al "mal de ojo", etc., con autores como Mark Twain; <I>La historia de la mano cortada</I> de Hauff; <I>El estudiante de Praga</I>, de H. H. Ewers; <I>Josef Montfort</I>, de Albert Sch&auml;ffer; <I>El tesoro de Rhampsenit</I>, de Her&oacute;doto; los cuentos de Andersen; <I>El andrajoso</I> de Nestoy; <I>El espectro de Canterville</I>, de Oscar Wilde; etc. "Si la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica &#150;dice Freud&#150;tiene raz&oacute;n al afirmar que todo <I>afecto</I> de un impulso emocional, cualquiera que sea su naturaleza, es convertido por la represi&oacute;n en angustia, entonces es preciso que entre las formas de lo angustioso exista un grupo en el cual se pueda reconocer que esto, lo angustioso, es algo reprimido que retorna. Esta forma de la angustia ser&iacute;a precisamente lo siniestro. Lo siniestro, no ser&iacute;a realmente nada nuevo, sino m&aacute;s bien algo que siempre fue familiar a la vida ps&iacute;quica y que s&oacute;lo se torn&oacute; extra&ntilde;o mediante el proceso de su represi&oacute;n". Este texto es capital, pues, para entender lo resbaladizo del l&iacute;mite entre ficci&oacute;n y realidad, lo siniestro de la realizaci&oacute;n de un deseo inconsciente o, en expresi&oacute;n de Eugenio Tr&iacute;as, "lo fant&aacute;stico encarnado".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por otra parte las psicobiograf&iacute;as, que no son tantas como cabr&iacute;a esperar de una obra tan extensa, nunca lo son del todo y acaban siendo materiales de primera calidad para la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica. Tanto lo escrito sobre Leonardo como sobre Goethe, tambi&eacute;n le sirvi&oacute; a Freud para explicar <I>el retorno de lo reprimido.</I> El conocido como <I>Caso Schreber</I> (<I>Observaciones psicoanal&iacute;ticas sobre un caso de paranoia</I>) es un estudio sobre el libro <I>Memorias de un neur&oacute;pata</I> escrito por el magistrado Daniel Paul Schreber. Estudio que le sirvi&oacute; a Freud para validar su teor&iacute;a sobre la psicosis.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El ensayo <I>Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci</I> fue expuesto en el C&iacute;rculo de los Mi&eacute;rcoles y en 1910 publicado en las Monograf&iacute;as de Psicoan&aacute;lisis Aplicado. Si bien se ayud&oacute; de las biograf&iacute;as y ensayos existentes, de la novela hist&oacute;rica sobre el genio de Dimitri Sergueivich Merejkovki y sobre todo de los <I>Cuadernos</I> del propio Leonardo, lo m&iacute;nimo que puede decirse de este trabajo es que representa mucho m&aacute;s que una psicobiograf&iacute;a. El enigma de la sonrisa de Mona Lisa le llev&oacute; a interrogarse sobre la inhibici&oacute;n sexual de su autor, su relaci&oacute;n con la creaci&oacute;n art&iacute;stica y con la sublimaci&oacute;n. En este texto se habla, tambi&eacute;n, de la g&eacute;nesis de la homosexualidad. Ni degenerado ni invertido, por primera vez Freud incorpora el t&eacute;rmino moderno (1860) de homosexual, del m&eacute;dico h&uacute;ngaro Karoly Marie Benkert. Adelant&aacute;ndose en mucho a su &eacute;poca &#150;y a la nuestra&#150;, Freud proclam&oacute; en 1915: "La investigaci&oacute;n psicoanal&iacute;tica rechaza terminantemente la tentativa de separar a los homosexuales del resto de los humanos como un grupo diferentemente constituido". Hay que tener en cuenta que la OMS retir&oacute; la homosexualidad del listado de enfermedades mentales en &iexcl;1990!</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A Freud le interesa la biograf&iacute;a del autor, y sobre todo la infancia, en tanto que pueda darle la llave que abra el <I>sancta santorum</I> donde se guarda el secreto de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, el <I>ars poetica.</I> En el momento que se da cuenta de que no hay llave para esa cerradura, abandona descubrir el misterio, se desentiende del autor y se centra en el texto, y no cuando &eacute;ste nos ense&ntilde;a lo que es visible, sino cuando nos lo hace visible &#150;como dir&iacute;a Paul Klee&#150;. (Juan Mars&eacute; lo dice as&iacute;: "En los buenos relatos las cosas aparecen y se manifiestan all&iacute; donde no se las nombra"). Para Freud lo que se desvela es <I>la verdad</I>, la verdad de cada texto. Y no la verdad de la Raz&oacute;n Cl&aacute;sica, sino la verdad de la <I>tensi&oacute;n</I>, la del malestar en la cultura, la de la precariedad y caducidad que est&aacute; en la esencia del ser humano. La verdad que se sirve de los rodeos de la deformaci&oacute;n para revelarse, la que consigue el <I>Dichter</I> llevando el lenguaje a la tensi&oacute;n m&aacute;xima, a la transformaci&oacute;n, cuando no a la metamorfosis. Mario Vargas Llosa habla de <I>La verdad de las mentiras</I> en su ensayo hom&oacute;nimo, donde analiza 36 novelas y libros de relatos del siglo XX.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para Freud los valores literarios no entran dentro de su an&aacute;lisis y psicocr&iacute;tica. Para &eacute;l lo importante es el tema y el fondo, no la forma. Se podr&iacute;a decir que Freud prefiere <I>la verdad</I> de la poes&iacute;a a los valores literarios del poema. Dos ejemplos. 1) En 1909, Freud le escribe a Ernest Jones: "Cuando redact&eacute; (en <I>La Interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os</I>) lo que me parec&iacute;a la soluci&oacute;n del misterio, no estaba emprendiendo una investigaci&oacute;n especial sobre los valores literarios de Hamlet, pero sab&iacute;a cu&aacute;les eran los resultados de nuestros escritores germanos, y vi que incluso Goethe hab&iacute;a errado el blanco". 2) Dice Freud en su estudio <I>El Mois&eacute;s de Miguel &Aacute;ngel</I>: "A menudo he notado que el tema de una obra de arte me atrae con m&aacute;s fuerza que sus propiedades formales y t&eacute;cnicas las cuales, despu&eacute;s de todo, son las que el artista principalmente valora. Sin duda, me falta una comprensi&oacute;n adecuada de muchos de los m&eacute;todos y algunos de los efectos del arte". Si bien es cierto que Freud no se ocup&oacute; del estilo literario, s&iacute; que se preocup&oacute; de escribir con estilo. Freud tiene una vena literaria que es observable en el pulso narrativo de sus escritos. Hasta en sus historiales cl&iacute;nicos se pueden encontrar todos los valores literarios apreciables en un buen relato literario. Hay que reconocer que ten&iacute;a bien educado el o&iacute;do con los cl&aacute;sicos, con todos los cl&aacute;sicos. Mucho m&aacute;s que con sus contempor&aacute;neos, ya que fueron pocos sus preferidos: Arthur Schnitzler, Carl Spitteller, Conrad Ferdinand Meyer, Arnold Zweig, Romain Rolland, Stefan Zweig, Thomas Mann, Henrik Ibsen y pocos m&aacute;s. En 1907 su editor le pidi&oacute; un listado de sus preferencias y confeccion&oacute; una lista muy meditada y equilibrada. Mencion&oacute; a Gottfried Keller, C. F. Meyer, Mark Twain, <I>Cartas y trabajos</I> de Douwles Dekker, <I>El libro de la selva</I> de Rudyard Kipling, los ensayos de Lord Macaulay, <I>Sobre la piedra Blanca</I> de Anatole France, <I>Fecundidad</I> de &Eacute;mile Zola, <I>Leonardo da Vinci</I> de Dimitri Merezhkousky, los ensayos del austriaco Theodor Gomperz, etc.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como ya se ha dicho antes, Freud cree que el psicoan&aacute;lisis puede informar sobre el proceso de creaci&oacute;n. Ahora se puede matizar m&aacute;s y afirmar que puede informar sobre la <I>fuente</I> de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, as&iacute; como de otros efectos ¿secundarios? del arte: los psicol&oacute;gicos. Efectivamente, entre los valores literarios de una obra se encuentra el del placer est&eacute;tico que pertenece a la subjetividad, tanto la del autor como la del lector, y por lo tanto analizable desde sus respectivas psicolog&iacute;as. De todas maneras la obra de arte va m&aacute;s all&aacute; del cerco de las interpretaciones psicoanal&iacute;ticas, como va m&aacute;s all&aacute; de las intenciones del escritor. A veces, incluso un texto literario se queda m&aacute;s ac&aacute; y no llega a ser un logro por m&aacute;s que el autor lo apoye con la declaraci&oacute;n de sus intenciones a toro pasado. Decir, adem&aacute;s, que una producci&oacute;n art&iacute;stica, como la literatura, est&aacute; pre&ntilde;ada de conflictos no resueltos no es exclusivo del psicoan&aacute;lisis; hasta el mism&iacute;simo T. S. Eliot est&aacute; de acuerdo con esta funci&oacute;n cat&aacute;rtica de la escritura cuando dice que el creador est&aacute; "oprimido por una carga que ha de dar a luz para conseguir alivio". Basta escuchar las respuestas de los escritores a la pregunta period&iacute;stica ¿por qu&eacute; escribe? para llegar al mismo punto. Algunas respuestas servir&aacute;n como ejemplo: 1) "Siempre se suele decir, para vengarse uno de la realidad, por insuficiente, como defensa propia, pero vaya para m&iacute; es tan necesario como respirar". 2) "Supongo que por necesidad, por insatisfacci&oacute;n. En la distancia que se da entre la realidad y lo que uno desea, en ese hueco escribo". 3) "Por el penalti que fall&eacute; de peque&ntilde;o. Para m&iacute; la literatura es una especie de defensa. Es una manera de que la dureza de la vida me afecte menos de lo que soy capaz de soportar". Y as&iacute; lo dijo <I>Zaratustra</I>: "Hay que llevar verdaderamente el caos dentro de s&iacute; para poder engendrar una estrella danzarina".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Desde el punto de vista del placer est&eacute;tico todo producto literario es inacabado e inacabable. Seg&uacute;n Freud el placer est&eacute;tico no elimina las tensiones sino que las alivia. O sea que si en el mejor de los casos s&oacute;lo logra mitigarnos en mayor o menor grado, en contra del pron&oacute;stico de los cenizos m&aacute;s recalcitrantes, tenemos arte para rato. Posiblemente en la evoluci&oacute;n del ser humano se hayan producido tensiones nuevas, pero lo que es seguro y observable desde la cl&iacute;nica son las nuevas manifestaciones &#150;narcisismos heridos&#150;de las tensiones ya cl&aacute;sicas. Al mismo tiempo tambi&eacute;n son observables, en el mercado, las nuevas manifestaciones art&iacute;sticas. Las tensiones inherentes a la condici&oacute;n humana se siguen aliviando con cualquier <I>Dichter</I> cl&aacute;sico, as&iacute; como con los nuevos autores, los que producen nuevas formas de enfocar y ficcionar viejos conflictos.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A la distinci&oacute;n realizada anteriormente entre el sujeto de <I>La novela familiar del neur&oacute;tico</I> y el sujeto de la novela como g&eacute;nero literario, es preciso matizar ahora que el sujeto de la novela como g&eacute;nero no es unitario. Existe el autor y existe el personaje de su ficci&oacute;n. Y a pesar de lo mal acostumbrados que nos tiene la llamada <I>literatura del yo</I>, no podemos olvidarnos del tercero en discordia, el narrador. No ser&aacute; rizar mucho el rizo recordar que el <I>Dichter</I> tambi&eacute;n juega a ser otro. Ser un fingidor que dir&iacute;a Fernando Pessoa: "El misterio me sabe a yo ser otro. Vuelo siendo otro: esto es todo. Dicen que finjo o miento / En todo lo que escribo. No. / Yo simplemente siento / Con la imaginaci&oacute;n. / No con el coraz&oacute;n". Y de una manera m&aacute;s precisa en su <I>Autopsicograf&iacute;a: "</I>El poeta es un fingidor. / Finge tan completamente / que hasta finge que es dolor / el dolor que en verdad siente. / Y, en el dolor que han le&iacute;do, / a leer sus lectores vienen, / no los dos que &eacute;l ha tenido, / sino s&oacute;lo el que no tienen".</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, quien estuvo lejos de ser psicocriticado o de ser objeto de una psicobiograf&iacute;a por Freud, s&iacute; ha sido analizado por los te&oacute;ricos de la literatura y por los cr&iacute;ticos literarios, y es a ellos a quienes les dice: "La tristeza que tanto se ha visto en mi obra po&eacute;tica nunca se ha relacionado con su motivo m&aacute;s verdadero: es la angustia del adolescente, el joven, el hombre maduro que se siente desligado, solo, aparte de su vocaci&oacute;n bella". <I>Vivir y / o escribir</I>, gran dilema este de la c&oacute;pula o la escisi&oacute;n que m&aacute;s de un escritor quisiera tener resuelto, y no precisamente por la fuerza de su voluntad. Cuesti&oacute;n, que a su vez, genera nuevas tensiones y desgarros.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como se ve <I>en</I> la literatura hablan muchos y muchos hablan <I>de</I> ella. Tambi&eacute;n la literatura habla de muchas cosas, por ejemplo de la subjetividad humana a trav&eacute;s de sus estudios psicol&oacute;gicos. Que Freud y su an&aacute;lisis psicol&oacute;gico recorra el camino inverso no ha de considerarse tanta intromisi&oacute;n. La historia tambi&eacute;n habla <I>en</I> la literatura, y la palabra de Dios; y el periodismo habla <I>en</I> la literatura, y <I>de</I> la literatura a trav&eacute;s de sus rese&ntilde;as literarias. Toda la vida ha hablado la filosof&iacute;a <I>en</I> la literatura, y tambi&eacute;n <I>de</I> la est&eacute;tica. Eugenio Tr&iacute;as, sin ir m&aacute;s lejos, dice en su ensayo <I>Lo bello y lo siniestro: "</I>Utilizo, como fuente de inspiraci&oacute;n filos&oacute;fica y metodol&oacute;gica, la hip&oacute;tesis avanzada en mi libro <I>La filosof&iacute;a y la sombra, </I> traslad&aacute;ndola al terreno de la est&eacute;tica".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Porque lo que o&iacute;a de sus pacientes era <I>como si</I> ya lo hubiera le&iacute;do en los cl&aacute;sicos, Freud quiso preguntarle a la literatura por sus fuentes de informaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n directamente a sus amigos escritores, como a su paisano y tambi&eacute;n m&eacute;dico Arthur Schnitzler por carta: "A menudo me he preguntado con sorpresa d&oacute;nde puede usted adquirir este o aquel conocimiento secreto que yo he logrado a trav&eacute;s de laboriosas investigaciones". No conocemos mejor respuesta del escritor que seguir escribiendo relatos tan l&uacute;cidos como <I>Relato so&ntilde;ado</I> o <I>Huida a las tinieblas</I>. Y Freud se queja: "El que los escritores no nos ofrezcan todo el apoyo que de ellos esperamos no ha de debilitar, sin embargo, el inter&eacute;s que nos inspira la forma en que se sirven de los sue&ntilde;os como medio auxiliar de la creaci&oacute;n art&iacute;stica". Para Freud, los sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son, sean de los personajes de la ficci&oacute;n o sean de su autor. "El lenguaje, con su sabidur&iacute;a insuperable, ha resuelto hace ya mucho tiempo la cuesti&oacute;n de la esencia de los sue&ntilde;os, dando tambi&eacute;n este mismo nombre a las creaciones de los que fantasean". Sin embargo para analizarlos s&iacute; que hace distingos entre los sue&ntilde;os diurnos y el inconsciente on&iacute;rico.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Freud equipara la enso&ntilde;aci&oacute;n a la creaci&oacute;n art&iacute;stica, en su conferencia <I>El poeta y los sue&ntilde;os diurnos</I>: "Los profanos sentimos desde siempre viv&iacute;sima curiosidad por saber de d&oacute;nde el poeta, personalidad singular&iacute;sima, extrae sus temas y c&oacute;mo logra conmovernos con ellos tan intensamente y despertar en nosotros emociones de las que ni siquiera nos juzg&aacute;bamos acaso capaces. Tal curiosidad se exacerba a&uacute;n ante el hecho de que el poeta mismo, cuando le interrogamos, no sepa respondernos, o s&oacute;lo muy insatisfactoriamente, sin que tampoco le preocupe nuestra convicci&oacute;n de que el m&aacute;ximo conocimiento de las condiciones de la elecci&oacute;n del tema po&eacute;tico y de la esencia del arte po&eacute;tico no habr&iacute;a de contribuir en lo m&aacute;s m&iacute;nimo a hacernos poetas. &iexcl;Si por lo menos pudi&eacute;ramos descubrir en nosotros o en nuestros semejantes una actividad af&iacute;n en alg&uacute;n modo a la composici&oacute;n po&eacute;tica! La investigaci&oacute;n de dicha actividad nos permitir&iacute;a esperar una primera explicaci&oacute;n de la actividad creadora del <I>Dichter</I>. Acaso sea l&iacute;cito afirmar que todo ni&ntilde;o que juega se conduce como un poeta, cre&aacute;ndose un mundo propio, o, m&aacute;s exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para &eacute;l. La ant&iacute;tesis del juego no es lo serio, sino la realidad". Y sigue diciendo que cuando el ni&ntilde;o se hace mayor deja de jugar y empieza a fantasear, tiene ensue&ntilde;os o sue&ntilde;os diurnos. "Las pulsiones insatisfechas son las fuerzas impulsoras de las fantas&iacute;as y cada fantas&iacute;a es una satisfacci&oacute;n de deseos, una rectificaci&oacute;n de la realidad insatisfactoria. ¿Debemos realmente arriesgar la tentativa de comparar al poeta con el hombre que sue&ntilde;a despierto, y comparar sus creaciones con los sue&ntilde;os diurnos?". Para la comparaci&oacute;n se sirve Freud no de los poetas ensalzados por la cr&iacute;tica sino de aquellos escritores modestos, los que ganan adeptos a trav&eacute;s del <I>boca-o&iacute;do.</I> La diferencia, concluye Freud, es que: "El <I>Dichter</I> mitiga el car&aacute;cter ego&iacute;sta del sue&ntilde;o diurno por medio de <I>modificaciones y ocultaciones</I> y nos soborna con el placer puramente formal, o sea est&eacute;tico, que nos ofrece la exposici&oacute;n de sus fantas&iacute;as. A mi juicio, todo el placer est&eacute;tico que el poeta nos procura entra&ntilde;a este car&aacute;cter de placer preliminar, y el verdadero goce de la obra po&eacute;tica procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma. Quiz&aacute; contribuye no poco a este resultado positivo el hecho de que el poeta nos pone en situaci&oacute;n de gozar en adelante sin avergonzarnos ni hacernos reproche alguno, de nuestras propias fantas&iacute;as".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Fue en plena Guerra Mundial (1915) cuando Freud observ&oacute;: "En el campo de la ficci&oacute;n hallamos aquella pluralidad de vidas que nos es precisa". Y G. K. Chesterton sostuvo: "Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos". Por otra parte J.-P. Sartre, en <I>¿Qu&eacute; es la literatura?</I>, nos dijo: "No se es escritor porque se ha elegido decir determinadas cosas, sino porque se ha elegido decirlas de un modo determinado".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para Freud son las "modificaciones y ocultaciones" las claves para entender la diferencia entre los sue&ntilde;os diurnos y las creaciones art&iacute;sticas. Pero ¿el sue&ntilde;o propiamente dicho?... El sue&ntilde;o para decir lo que <I>no</I> quiere decir se deforma, y el <I>Dichter</I> para decir lo que quiere decir deforma el lenguaje. O de otra manera: el inconsciente para manifestarse a trav&eacute;s del sue&ntilde;o recurre a la condensaci&oacute;n y el desplazamiento y el <I>Dichter</I> inserta sus ideas en el lenguaje a trav&eacute;s de la met&aacute;fora y la metonimia. ¿Ser&aacute; verdad que el inconsciente est&aacute; estructurado como un lenguaje?</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Psicoanalistas posteriores a Freud fueron mucho m&aacute;s atrevidos que &eacute;l. El psicoanalista austriaco-norteamericano e historiador de arte Ernst Kris, por ejemplo, fue as&iacute; de contundente: "El inconsciente es el nombre t&eacute;cnico de la musa". Freud no lo quiso decir tan sencillo. Un discurso como el psicoan&aacute;lisis que no para de formular el problema de la falta, &iexcl;la falta!, la falta... del ser humano, no puede pasar por alto la falta en el Saber, el de los dem&aacute;s y el suyo propio, en el psicoan&aacute;lisis como <I>La herm&eacute;utica</I>. Supongo que a Freud le caus&oacute; la misma frustraci&oacute;n que cuando tuvo que renunciar a su Teor&iacute;a de la seducci&oacute;n y reemplazarla por la Teor&iacute;a del fantasma, o fantas&iacute;as inconscientes. En esta ocasi&oacute;n no hubo recambio alguno, pero introdujo la &Eacute;tica en el quehacer profesional. A diferencia de Kris, Freud no lo dijo tan sencillo, pero tampoco tan complicado. Dijo que existe la fantas&iacute;a y la fantas&iacute;a inconsciente o fantasma. "Sabemos &#150;afirma Freud&#150;que el sujeto humano emplea su fantas&iacute;a para satisfacer aquellos deseos que la realidad deja incumplidos". Tambi&eacute;n lo podemos decir por pasiva y en boca de Pessoa: "Nuestra realidad es aquello que nunca conseguimos".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Al <I>ars poetica</I> se le supone t&eacute;cnica y subjetividad. Tiene fantas&iacute;a, la de la imaginaci&oacute;n del escritor y tiene inconsciente, tambi&eacute;n el del escritor. Por esto &uacute;ltimo, porque el inconsciente es del escritor y porque el inconsciente analizable para el psicoan&aacute;lisis es el de los s&iacute;ntomas de un paciente en el div&aacute;n... punto en boca. Algunos ejemplos: "Las fuerzas impulsoras del arte son aquellos mismos conflictos que conducen a otros individuos a la neurosis y han movido a la sociedad a la creaci&oacute;n de sus instituciones. El problema del origen de la capacidad art&iacute;stica creadora no toca resolverlo a la psicolog&iacute;a. La naturaleza de la obra art&iacute;stica es psicoanal&iacute;ticamente inaccesible para nosotros. El psicoan&aacute;lisis no puede hacer nada en el sentido de aclarar la naturaleza del don art&iacute;stico, ni explicar los medios con que opera el artista".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Si Octavio Paz sostiene que "el poema es lenguaje en tensi&oacute;n: en extremo de ser y en ser hasta el extremo" (<I>El arco y la lira</I>), para Freud el sujeto del lenguaje de la literatura y por extensi&oacute;n de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, es el sujeto de esa misma tensi&oacute;n. Tensi&oacute;n entre tendencias plurales y opuestas, contradictorias. Tensi&oacute;n que habla en los s&iacute;ntomas y en la ficci&oacute;n literaria. Sujeto de la tensi&oacute;n que en la cl&iacute;nica es el sujeto del/al conflicto. Dos sujetos que no son uno y que no pueden ser <I>tratados</I> por igual. Para lo ilustrado que era Freud, o precisamente por esto mismo, no se le puede acusar de haber practicado el <I>furor curandis</I> con la literatura en general y con los escritores en particular. Y es que si el lenguaje po&eacute;tico no es el mero relato de una experiencia, supuestamente, rica en s&iacute;ntomas. Si se trata de un lenguaje que transmite la corriente de una <I>tensi&oacute;n</I>, entonces precisa de mucha escucha y poca interpretaci&oacute;n. Poca raz&oacute;n y mucha imaginaci&oacute;n. El <I>Dichter</I>, colocado entre una naturaleza muda y la sordera del progreso, nos env&iacute;a se&ntilde;ales de humo. Frente al fracaso del discurso de la ciencia, ya que no puede dar cuenta de la pluralidad y complejidad de la realidad; frente a la pretensi&oacute;n de negar y aniquilar la diferencia, el lenguaje po&eacute;tico nos habla de la fragilidad de nuestros equilibrios ps&iacute;quicos, culturales y sociales. En definitiva, es un decir que se sit&uacute;a al lado de la caducidad y precariedad que anida en la esencia de lo humano, en su <I>Ser.</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como toda creaci&oacute;n art&iacute;stica, el lenguaje po&eacute;tico renuncia a soliviantar a <I>la cosa</I> y le respeta que se resista a toda reducci&oacute;n de s&iacute; misma a objeto. A diferencia del lenguaje cient&iacute;fico, el po&eacute;tico desvela la cosa y la hace visible por proximidad, por intimidad con la cosa. A diferencia del t&eacute;cnico, el poeta manipula el lenguaje, no la cosa. Y la cosa, que sabe que al nombrarla muere, se deja transformar y acepta ser <I>la figura</I> que le propone el poeta. Tanto para el padre de la criatura como para el padre del psicoan&aacute;lisis, una vez conseguido el salto de/a la sublimaci&oacute;n... se pierde el rastro de la pirueta.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v29n1/seta.gif" width="15" height="17"></a><B><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</B>    <BR> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:carlosry@cops.es">carlosry@cops.es</a>    <BR> Tlf. 93 4546761</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Fecha de recepci&oacute;n: 30.04.2008 (aceptado el 5.06.2008).</FONT></P>       ]]></body>
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