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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>M&Aacute;RGENES DE LA PSIQUIATR&Iacute;A Y HUMANIDADES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Historia de un &aacute;ngel (Cuento)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>A tale of an angel</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Irantzu Gonz&aacute;lez Liona.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">MIRI. Hospital de Basurto, Bilbao.    <br><a href="mailto:irantzu.gonzalezllona@osakidetza.net">irantzu.gonzalezllona@osakidetza.net</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Abri&oacute; las alas y ech&oacute; a volar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No pudo retener el suspiro que le provoc&oacute; el contacto del aire fr&iacute;o y puro en su rostro. ¿Cu&aacute;nto tiempo llevaba sin sentirlo? Puede que fueran minutos, tal vez horas o d&iacute;as, pero le hab&iacute;a parecido una eternidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A veces le pasaba. Una extra&ntilde;a fuerza tiraba de sus alas hacia el suelo. Cada pluma se entumec&iacute;a y sufr&iacute;a una transformaci&oacute;n, hasta entonces siempre pasajera, impidi&eacute;ndole volar. Aunque en general no duraba mucho, a &eacute;l, ser de aire, le hac&iacute;a sentir un miedo atroz al verse convertido en una bestia enjaulada, en un ave con mu&ntilde;ones en lugar de alas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sacudi&oacute; la cabeza para librarse de aquellos pensamientos y bati&oacute; las alas con fuerza.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al poco rato vio su destino: sobre una gran monta&ntilde;a se alzaba una estaca que llegaba m&aacute;s all&aacute; de las nubes, y en su extremo se encontraba una plataforma.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se acomod&oacute; en ella y disfrut&oacute; del paisaje. Solt&oacute; una carcajada cargada de amargura al ver unos cuantos humanos viviendo all&iacute; abajo, entre los pocos huecos que dejaban las nubes. "Mortales" pens&oacute; "una tristeza de vida, marcada por la hipocres&iacute;a y el sufrimiento". Los compadeci&oacute; con un matiz de rabia. Se sab&iacute;a mejor que ellos en pr&aacute;cticamente todos los aspectos: sin problemas, sin enemigos que no pudiese vencer, y encima con una extraordinaria capacidad: la de volar. Los primeros a&ntilde;os se hab&iacute;a dedicado casi exclusivamente a buscar un dios. Puede que en esos primeros d&iacute;as todav&iacute;a sus sentimientos fueran m&aacute;s cercanos a los humanos de lo que deb&iacute;an. Al no encontrar absolutamente nada, cambi&oacute; de estrategia y simplemente surc&oacute; las nubes d&iacute;a a d&iacute;a, sin cansarse nunca. A veces se encontraba con seres que desde el suelo nunca se podr&iacute;an ver. Aunque hab&iacute;a tenido apuros con algunos de ellos, las malas temporadas terminaban disolvi&eacute;ndose y pod&iacute;a seguir su camino. Definitivamente se hab&iacute;a hecho m&aacute;s fuerte con el paso de los a&ntilde;os.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Admir&oacute; sus alas con orgullo. Aunque le costaba reconocerlo, hab&iacute;a nacido humano, y como tal hab&iacute;a vivido sus primeros a&ntilde;os, o mejor dicho, sobrevivido. En medio de un campo de espinas era dif&iacute;cil llegar a m&aacute;s. Aquellos tiempos casi le hab&iacute;an hecho perder toda esperanza, pero un d&iacute;a algo cambi&oacute;. Sinti&oacute; que hab&iacute;a una salida y empez&oacute; a buscarla. Pas&oacute; muchas horas recorriendo aquellas zarzas de un lado hacia otro para encontrar un camino. Las cicatrices de su cuerpo, causadas por su deseo vital de seguir hacia delante a pesar de las paredes de agujas que le cerraban el paso, se hab&iacute;an ido haciendo cada vez m&aacute;s numerosas. Pero sab&iacute;a que si se quedaba quieto la esperanza se terminar&iacute;a. Estaba acostumbrado a sentir la sangre que manaba de sus heridas calentando su piel, y tanto tiempo pas&oacute; as&iacute; que le termin&oacute; gustando la sensaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una noche en que segu&iacute;a avanzando por veredas inexistentes, un nuevo acontecimiento hizo vibrar su alma: al apartar unas zarzas, un murci&eacute;lago sali&oacute; de ellas y se alej&oacute; por el cielo. En ese momento, hubo un segundo punto de inflexi&oacute;n en su vida: encontr&oacute; una salida.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Desde entonces se dedic&oacute; d&iacute;a y noche a tejer unas alas, con la estructura hecha de los alambres que le rodeaban y cada pluma, de parte de uno de los sentimientos que le abrumaban. Al ir desprendi&eacute;ndose de todo aquello, se sinti&oacute; m&aacute;s liviano, m&aacute;s libre. Nunca habr&iacute;a pensado que llevaba tanto peso en su alma. Se dedic&oacute; por completo a la tarea que le estaba devolviendo la esperanza.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Durante aquella temporada, hubo seres que le ayudaron a tejer, y otros que intentaron, para &eacute;l en un alarde de nula piedad, destruir su creaci&oacute;n. Si le faltaba material para las plumas, lo buscaba en el fondo de su coraz&oacute;n. No tuvo demasiadas dificultades para encontrarlo, aunque tuvo que sacrificar parte de su libertad para ello.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y un d&iacute;a ocurri&oacute;. Para la &uacute;ltima pluma utiliz&oacute; el elemento que hab&iacute;a mantenido intacto hasta entonces: su alma. Por supuesto, no la utiliz&oacute; entera, porque sab&iacute;a que morir&iacute;a, s&oacute;lo utiliz&oacute; algo menos de la mitad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se las puso. Supo utilizarlas desde el primer momento, y aunque a veces las replegaba, nunca se las quit&oacute;. Por eso ahora formaban parte de su espalda, de &eacute;l mismo, cayendo majestuosas y tan blancas como la nieve. Ellas no le ped&iacute;an nada, s&oacute;lo le regalaban la felicidad de huir. Y apenas unos segundos despu&eacute;s de sentirlas en la parte alta de su espalda, alz&oacute; el vuelo por primera vez en su vida. Dejando atr&aacute;s todas las agujas que le hab&iacute;an martirizado tanto tiempo y con las cicatrices como &uacute;nico recuerdo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El &uacute;nico problema, que &eacute;l asociaba a que no estaban ah&iacute; desde su nacimiento, era cuando claudicaban. Una nimiedad comparada con el nuevo mundo que hab&iacute;a descubierto. Y a pesar de ello siempre consegu&iacute;a levantar el vuelo de nuevo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respir&oacute; aliviado al verse lejos del ruido, la mentira, los problemas, las espinas, la humanidad. El tiempo en que hab&iacute;a extra&ntilde;ado la otra cara de la moneda hab&iacute;a quedado atr&aacute;s, sobre todo desde el d&iacute;a que hab&iacute;a cambiado la a&ntilde;oranza por tabaco en un sucio mercadillo. As&iacute; se deshizo de su &uacute;ltimo peso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sonri&oacute; y encendi&oacute; un cigarro. El humo ascendi&oacute; hasta formar unas extra&ntilde;as formas. Aunque al principio crey&oacute; que el viento era la raz&oacute;n, le llam&oacute; la atenci&oacute;n que empezara a formar una espiral. Entrecerr&oacute; los ojos para verla mejor. No le hab&iacute;a pasado nunca, as&iacute; que se sinti&oacute; inseguro, temeroso. En unos segundos la espiral comenz&oacute; a girar. Primero despacio, luego cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Y en su centro fue apareciendo una figura cada vez m&aacute;s n&iacute;tida. Cuando distingui&oacute; lo que era, su rostro palideci&oacute;. Sab&iacute;a lo que llegaba cada vez que se le presentaba: un momento de total locura en que sus alas se apagaban sin remedio por un tiempo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Intent&oacute; huir de aqu&eacute;l lugar desesperadamente dando a sus alas la mayor velocidad y fuerza posibles.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando empez&oacute; a notar que le era dif&iacute;cil mantener una trayectoria recta, un sudor fr&iacute;o le empap&oacute; de pies a cabeza. Empez&oacute; a temblar terriblemente mientras cada una de sus plumas se iba convirtiendo en metal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y lleg&oacute; el momento. Aqu&eacute;l segundo de p&aacute;nico envolvente, de v&eacute;rtigo, en el que se daba cuenta de que ya no pod&iacute;a m&aacute;s. De que el metal pesaba demasiado para seguir volando. Y entonces, con un grito que desgarr&oacute; todo alma cercana y parte del firmamento, con los ojos te&ntilde;idos de dolor y miedo, cay&oacute; en picado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Intent&oacute; protegerse la cabeza con los brazos, pero no los pod&iacute;a mover.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como siempre que le pasaba, aguant&oacute; la respiraci&oacute;n mientras el suelo se abalanzaba sobre &eacute;l. Unos segundos antes del impacto, call&oacute; y cerr&oacute; los ojos. Y, como era costumbre, todo se volvi&oacute; negro.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Despert&oacute; totalmente dolorido. Antes de abrir los ojos agudiz&oacute; el o&iacute;do. Varias voces llegaban desde alg&uacute;n lugar cercano, y al o&iacute;rlas supo que aquello tampoco hab&iacute;a cambiado. Era lo de siempre. Respir&oacute; varias veces intentando cargarse de paciencia, consciente de que era la &uacute;nica forma de adelantar su pr&oacute;ximo despegue, aunque cada vez le era m&aacute;s dif&iacute;cil.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Repleg&oacute; las alas y, con gran esfuerzo y dolor, las invirti&oacute; en su espalda para que nadie las viera ni tocara. Abri&oacute; los ojos despacio, aunque s&oacute;lo consigui&oacute; ver sombras borrosas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Est&aacute; despertando" escuch&oacute;. Sinti&oacute; una mano en el hombro. "¿C&oacute;mo te encuentras?"</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En lugar de contestar, lanz&oacute; otra pregunta: "¿Cu&aacute;ndo me vais a soltar?" se&ntilde;al&oacute; con la cabeza hacia las correas que se enredaban en sus manos y pies.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Todav&iacute;a no" fue la &uacute;nica respuesta que le lleg&oacute;. El resto de voces se convirtieron en un silencio que cay&oacute; sobre &eacute;l como una losa. Su vista se empezaba a despejar, y al verse de nuevo en aqu&eacute;l lugar, sinti&oacute; una intensa rabia creciendo en su interior, enraiz&aacute;ndose en su alma e intentando abalanzarse sobre los que le hab&iacute;an inutilizado las alas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"¿Sabes d&oacute;nde est&aacute;s?"</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"En el infierno" pens&oacute;. "En el hospital" contest&oacute;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y en medio de una ansiedad infinita que le iba royendo la vida, fue memorizando todo lo que ten&iacute;a que decir para recuperar su vuelo lo antes posible.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Sab&iacute;a de sobra lo que quer&iacute;an, hab&iacute;a estado muchas veces all&iacute;. Le daban sustancias que hac&iacute;an que el metal se pegara a sus alas, quit&aacute;ndoles la vida. Lo bueno era que la acci&oacute;n de esas sustancias era limitada en el tiempo. Lo malo, que hasta que saliera de aqu&eacute;l sitio no dejar&iacute;an de administr&aacute;rselas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Durante el tiempo que estuviera all&iacute;, sab&iacute;a que tendr&iacute;a que hablar del campo de espinas que rode&oacute; su ni&ntilde;ez, intentando impregnar el relato de las emociones que no ten&iacute;a, que hab&iacute;a sacrificado para conseguir escapar. Ellos le compadecer&iacute;an, le dir&iacute;an que era normal que quisiera escapar de aqu&eacute;l terrible sitio, y se empe&ntilde;ar&iacute;an en convencerle de que siguiera tomando el metal para no volver a volar porque era da&ntilde;ino.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por eso odiaba a los humanos, por eso los compadec&iacute;a. Porque no buscaban la forma de escapar, s&oacute;lo se quejaban y cubr&iacute;an sus cicatrices con maquillaje o vendas. Y encima, por encima de todo, les odiaba porque insist&iacute;an en que &eacute;l deb&iacute;a hacer lo mismo, en que tirase por la borda todo el esfuerzo que hab&iacute;a invertido en la construcci&oacute;n de su camino de escape y la sensaci&oacute;n de felicidad que le recorr&iacute;a cada vez que volaba.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si aquellos seres tuvieran piedad, empat&iacute;a y otras muchas cosas de las que presum&iacute;an, ¿c&oacute;mo pod&iacute;an torturarle de aquella forma?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Eran preguntas que le oprim&iacute;an la cabeza siempre, pero sobre todo cuando se hallaba all&iacute;. Al menos, y gracias a la experiencia, hab&iacute;a aprendido a acortar sus estancias. Hab&iacute;a visto que ellos buscaban m&aacute;s respuestas que verdad, as&iacute; que aprendi&oacute;, observ&oacute;, escuch&oacute;, y termin&oacute; dici&eacute;ndoles lo que quer&iacute;an o&iacute;r.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde entonces cada vez sal&iacute;a antes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, el m&eacute;dico que sol&iacute;a hablar con &eacute;l le abri&oacute; la puerta de aquella prisi&oacute;n. Con metal para tomar cada cierto tiempo en una mano y la promesa de no volver a volar, ni intentarlo, y de volver a vivir en el campo de espinas en medio del ruido en la otra, sali&oacute; y sinti&oacute; el aire en la cara.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los primeros pasos le costaron por lo entumecidas que ten&iacute;a las piernas, pero enseguida se acord&oacute; de c&oacute;mo andar. Sonri&oacute; al doctor y se despidi&oacute;. "No es nada personal" pens&oacute; el &aacute;ngel con una media sonrisa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El m&eacute;dico qued&oacute; pensativo, sin estar seguro de que iba a cumplir lo prometido. Varias ideas le rumiaban la cabeza... pero esa es otra historia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al cruzar la esquina, el &aacute;ngel tir&oacute; el metal a la primera papelera que se encontr&oacute;, ech&oacute; a correr y justo cuando una r&aacute;faga de aire rugi&oacute; furiosa a su alrededor, abri&oacute; las alas y ech&oacute; a volar...</font></p>     ]]></body>
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