<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0211-5735</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0211-5735</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0211-57352011000400012</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.4321/S0211-57352011000400012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mascando (chicle) espero...]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing chewing gum]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mediano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Salud Mental Álava  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>31</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>755</fpage>
<lpage>763</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0211-57352011000400012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0211-57352011000400012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0211-57352011000400012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b><a name="top"></a>M&Aacute;RGENES DE LA PSIQUIATR&Iacute;A Y HUMANIDADES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Mascando (chicle) espero...</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Chewing chewing gum</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Juan Mediano</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Psiquiatra. Salud Mental &Aacute;lava. <a href="mailto:oban@telefonica.net">oban@telefonica.net</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La goma de mascar, es que llamamos habitualmente chicle, es un producto ubicuo, cuya historia y esencia encierra curiosos detalles y an&eacute;cdotas que narra con precisi&oacute;n John Emsley en un interesant&iacute;simo libro de divulgaci&oacute;n, <i>"Vanitiy, vitality and virility"</i> (1), que describe la presencia de la qu&iacute;mica en muchos y variados aspectos cotidianos. El ser humano ha mascado diversas sustancias desde el remoto pasado. Que sepamos, desde hace 9.000 a&ntilde;os, al menos. Esa es la antig&uuml;edad de tres tochos de goma de resina de abedul mascada que encontr&oacute; en 1993 el arque&oacute;logo sueco Bengt Nordqvist en el suelo de una choza de la isla Orust (2). La pieza arqueol&oacute;gica conservaba las impresiones dentales de quien la hab&iacute;a usado, lo que permiti&oacute; deducir que se trataba de un sujeto (o sujeta) adolescente cuyas piezas dentarias presentaba un estado de conservaci&oacute;n tan excelente como sorprendente para la &eacute;poca. Tambi&eacute;n los griegos eran aficionados a mascar sustancias gomosas, como la resina del lentisco (<i>Pistacia lentiscus</i>, para los amigos), recomendada por Diosc&oacute;rides por sus supuestos efectos curativos. En tiempos romanos, la isla griega de Khios llegar&iacute;a a convertirse en un potent&iacute;simo exportador de lentisco, aunque hay que decir que no era porque a orillas del T&iacute;ber la gente se pasara el d&iacute;a mascando la resina, sino porque el barniz que se obten&iacute;a del &aacute;rbol era muy apreciado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Al otro lado del Atl&aacute;ntico, los indios de lo que luego ser&iacute;a Nueva Inglaterra mascaban la resina de la p&iacute;cea. En otras regiones se mascaba el tabaco, y en el Yucat&aacute;n los mayas hac&iacute;an lo propio con la resina de la <i>Manilka-ra zapota</i> (conocido tambi&eacute;n como <i>Achras zapota</i>), un &aacute;rbol de la familia los zapote. Por cierto, que la palabra con la que denominaban a esa resina era <i>chicle</i>. Con el paso de los a&ntilde;os, los americanos de ascendencia europea (obs&eacute;rvese qu&eacute; manera m&aacute;s elegante y perifr&aacute;stica de decir blancos) se aficionar&iacute;an a mascar estos productos populares entre la poblaci&oacute;n aborigen (los denominados indios en los westerns). Un pionero fue Mr. John Curtis, de Bangor, Maine, que comercializar&iacute;a lo que deber&iacute;amos traducir como <i>"Goma Natural de P&iacute;cea del Estado de Maine"</i>, aunque m&aacute;s adelante, mudado a la costa oeste, opt&oacute; por cambiar la marca de su producto por <i>"Bandera Americana"</i>, sin duda m&aacute;s rotundo y patri&oacute;tico. Mr. Curtis tambi&eacute;n llegar&iacute;a a comercializar una goma de mascar elaborada con parafina y az&uacute;car.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El boom comercial del chicle tiene un curioso origen. Al parecer, el general Antonio L&oacute;pez de Santa Ana, vencedor de la batalla de El &Aacute;lamo, ofreci&oacute; en su exilio norteamericano d&eacute;cadas despu&eacute;s, una tonelada de chicle a un antiguo fot&oacute;grafo que hab&iacute;a conocido en M&eacute;xico. Ese fot&oacute;grafo se llamaba Thomas Adams. Mr. Adams, a instancias de su amigo mejicano, intent&oacute; fabricar neum&aacute;ticos con chicle, con nulo &eacute;xito, por lo que tom&oacute; la decisi&oacute;n de tirar la mercanc&iacute;a al East End neoyorquino. Un d&iacute;a, sin embargo, vio a una ni&ntilde;a comprar en una droguer&iacute;a parafina para mascar, tal vez de las elaboradas por Mr. Curtis, y recordando que durante sus experimentos con el material se hab&iacute;a dedicado a mascar chicle, tuvo la ocurrencia de mezclar la resina con parafina, ayudado por su hijo Horatio, que contaba por entonces (1871) la tierna edad de doce a&ntilde;os. El resultado fue un producto mucho m&aacute;s agradable y masticable, que termin&oacute; triunfando en el mercado norteamericano y que catapult&oacute; a su firma al Olimpo de los fabricantes de goma de mascar (hoy en d&iacute;a, Adams pertenece al solvente emporio Cadbury Schweppes). El primitivo chicle era ins&iacute;pido, y hubo que esperar a que en 1880 William J. White aprovechase su capacidad para retener aromas y sabores y consiguiera crear la goma de mascar de menta inicialmente y de otras variantes despu&eacute;s, combinando estos sabores con un jarabe de ma&iacute;z que se asociaba de maravilla al chicle.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Poco tiempo despu&eacute;s irrumpir&iacute;a en escena otro ilustre pionero, Mr. William Wrigley, de Chicago, que da nombre a otro <i>bestseller</i> del mundo de la goma de mascar. Su devenir demuestra que en el mundo empresarial triunfan las personas avispadas y vivas de reflejos. En efecto: Mr. Wrigley empez&oacute; regalando piezas de chicle a los compradores del jab&oacute;n y la levadura que eran la base de su negocio, pero no tard&oacute; en darse cuenta de que la goma de mascar ten&iacute;a mucha m&aacute;s aceptaci&oacute;n que sus productos tradicionales, por lo que opt&oacute; por dejar de regalarla y venderla. En 1906 introdujo el chicle de menta Wrigley, un aut&eacute;ntico cl&aacute;sico. Posteriormente fue diversificando su negocio hacia otros sabores, con marcas como <i>Juicy Fruit, Big Red y Doublemint.</i> M&aacute;s recientemente, la firma que &eacute;l fund&oacute; ha patentado un chicle que contiene sildenafilo (es decir, lo que comercialmente se llama <i>Viagra<sup>&reg;</sup></i>), que se podr&iacute;a comercializar este a&ntilde;o, cuando expire la patente del f&aacute;rmaco. El sildenafilo en chicle tiene la ventaja de que su absorci&oacute;n se realiza a trav&eacute;s de la mucosa oral, eliminando la intolerancia de g&aacute;strica que se asocia al f&aacute;rmaco, al tiempo que reduce a la mitad el tiempo de inicio de su acci&oacute;n farmacodin&aacute;mica (3).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1906, emprendedor americano, Mr. Frank Fleer, introdujo el <i>Blibber Blubber</i>, una goma con una superior elasticidad que permit&iacute;a hinchar globos. No fue muy popular, no solo porque los globos explotaban antes de alcanzar un tama&ntilde;o satisfactorio, sino porque adem&aacute;s era un producto extremadamente pegajoso que se adher&iacute;a a todo lo que tuviera contacto con ella. En 1928 su empresa lanz&oacute; al mercado otra goma, la <i>Dubble Bubble</i>, que mejoraba a la anterior y que sigue hoy d&iacute;a siendo utilizada para crear ostentosos globos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo cierto es que paulatinamente mascar chicle se convirti&oacute; en una costumbre muy extendida, tanto que a principios del siglo XXI los norteamericanos (m&aacute;ximos consumidores del mundo) se mascaban, a lo tonto, a lo tonto, m&aacute;s de dos mil millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o. Solo para satisfacer la demanda de menta destinada a los chicles, se destinaban m&aacute;s de 150 kil&oacute;metros cuadrados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero para entonces la base de la goma de mascar no era la resina del zapote. Y no es de extra&ntilde;ar: aunque en su momento los EEUU llegaron a importar 7.000 toneladas al a&ntilde;o, el producto era complejo de obtener. Es necesario esperar a que el &aacute;rbol tenga 25 a&ntilde;os de vida, cada ejemplar solo puede ser cosechado una vez cada tres o cuatro a&ntilde;os, y no ha sido posible domesticar la especie, por lo que para recoger la resina hay que instalarse en la selva, sortear el peligro que suponen las serpientes venenosas que tienen costumbre de vivir por all&iacute; y evitar el picotazo de la llamada mosca del chicle, un insecto de muy mala idea que ataca a los recolectores y pone en sus orejas y nariz unos huevos de los que nacer&aacute;n unas larvas que devoran los tejidos del afectado provoc&aacute;ndole serias deformaciones faciales. Los consumidores de goma mascaban las penalidades de los recolectores, en buena medida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; que gradualmente la base de la goma de mascar fue diversific&aacute;ndose. Al chicle se a&ntilde;adieron otras resinas de plantas tropicales, como el chiquibul centroamericano, el jelutong (<i>Dyera costulata</i>, o <i>D. laxiflora</i>) de Malaca y Borneo, u otros como el perillo, el sorv o el tunu. Todas estas gomas eran derivados del isopreno, una corta mol&eacute;cula hidrocarbonada que se polimeriza por exposici&oacute;n al ox&iacute;geno o gracias a catalizadores industriales, dando lugar a largas cadenas suaves, el&aacute;sticas y masticables. M&aacute;s tarde se introdujeron elast&oacute;meros puramente sint&eacute;ticos, como el polisobutileno, el acetato de polivinilo, el laurato de polivinilo, y especialmente copol&iacute;meros de butadieno con estire-no, todas ellas mol&eacute;culas tan el&aacute;sticas como de poco atractivo nombre. A <i>Exxon Mobile</i>, por lo visto, se le da muy bien producir estas sustancias con destino a la goma de mascar. As&iacute; pues, cuando hoy en d&iacute;a llamamos chicle a la goma de mascar de origen puramente sint&eacute;tico utilizamos una metonimia que homenajea a la resina de zapote originalmente empleada en su fabricaci&oacute;n que sintetiza la historia reciente y m&aacute;s comercial del humano h&aacute;bito de mascar. Tambi&eacute;n, aunque no lo parezca, glosa los sufrimientos de los recolectores centroamericanos del producto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Junto con esas <i>sustansias sabrosonas</i> polim&eacute;ricas que nos metemos a la boca cada vez que mascamos un chicle, las gomas actuales se asocian a un mont&oacute;n de constituyentes. En los EEUU est&aacute;n aprobados unos 50; en Europa, son m&aacute;s de 80. Con todo, en las gomas de mascar m&aacute;s habituales no suele haber m&aacute;s de 15 o 20 ingredientes, entre los que destaca en primer y l&oacute;gico lugar la goma base, y figuran a continuaci&oacute;n por orden de importancia los edulcorantes, los aromas, emulsificantes, humectantes y conservantes. El principal edulcorante es el az&uacute;car (sacarosa), que se tiende a desterrar por su relaci&oacute;n con la caries. La sacarosa es fermentada en la boca por el malvado <i>Streptococcus mutans</i>, generando compuestos &aacute;cidos que atacan al esmalte. Existen alternativas; la mejor ser&iacute;a el jarabe de ma&iacute;z, porque de paso mejora la textura de la goma, pero desgraciadamente tambi&eacute;n es cariog&eacute;nico, por lo que se recurre a otras como el sorbitol, el manitol, el aspartame, el acesulfam o el xilitol. Este &uacute;ltimo es el az&uacute;car del abedul, por lo que cada vez que mascamos un chicle edulcorado con xilitol compartimos edulcorante con aquel desconocido mascador (o mascadora) de goma de la Prehistoria a quien nos refer&iacute;amos anteriormente. La implantaci&oacute;n de chicles edulcorados con estos az&uacute;cares se correlaciona con un espectacular descenso de la caries en lugares donde se ha estudiado la prevalencia a lo largo del tiempo, aunque, evidentemente, hay otros factores que pueden explicar esa reducci&oacute;n (4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los avances para evitar la caries no se han acompa&ntilde;ado de mejoras en el perfil ecol&oacute;gico del chicle, sobre todo porque parece que muchos consumidores tienen una dif&iacute;cil relaci&oacute;n con las papeleras y optan por tirar la goma al suelo despu&eacute;s de pegarle un buen viaje mascador. Emsley nos cuenta que en un estudio realizado en 2000 en la populosa y comercial Oxford Street londinense se encontraron los restos de m&aacute;s de un cuarto de mill&oacute;n de goma de mascar pegoteados. Un asquito, si lo miramos bien. M&aacute;s seria es la situaci&oacute;n en Singapur, donde se lleg&oacute; a prohibir el chicle porque los tochos mascados y arrojados indebidamente imped&iacute;an el correcto funcionamiento de las puertas deslizantes del metro. En 2002 se suavizar&iacute;a la normativa, al permitirse el consumo de chicle vendido en farmacia con receta m&eacute;dica u odontol&oacute;gica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El h&aacute;bito de mascar es com&uacute;n a todos los primates, arranca de la lactancia, y se contin&uacute;a en un itinerario psicoevolutivo jalonado por el chupete, el chupeteo del dedo, o el fumar. Por lo tanto, no cabe duda de que encontraremos connotaciones psicol&oacute;gicas y psiqui&aacute;tricas al chicle a nada que nos pongamos a ello.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Cualquier referencia a la relaci&oacute;n entre la goma de mascar y la Psiquiatr&iacute;a y la Salud Mental no puede olvidar la introducci&oacute;n en 1973, de nuevo en Suecia, de los chicles de nicotina. Existe ya una amplia experiencia, cercana a los 40 a&ntilde;os, que permite conocer con precisi&oacute;n (5) que la biodisponibilidad de la nicotina en chicle tras su absorci&oacute;n por la mucosa oral es del 30% y su semivida, de una a dos horas. La dosis recomendada es de una unidad cada dos horas. Si se consumen menos de 25 cigarrillos diarios, la presentaci&oacute;n oportuna ser&iacute;a la de 2 mg, y si el consumo es superior deber&iacute;a utilizarse la de 4 mg. Como todo en la vida, mascar chicle de nicotina exige cierto conocimiento y destreza; de hecho, ha de masticarse lentamente para evitar una liberaci&oacute;n r&aacute;pida de nicotina, y ha de deslizarse bajo la lengua durante los 30 min de masticaci&oacute;n con el fin de favorecer la absorci&oacute;n sublingual. Debe tenerse presente que las bebidas &aacute;cidas (caf&eacute;, cola, zumos) reducen la absorci&oacute;n de la nicotina contenida en el chicle. La dosis m&aacute;xima es 60 mg (15 o 30 chicles, seg&uacute;n presentaci&oacute;n) durante 12 semanas, reduci&eacute;ndola posteriormente. Dicho sea de paso, como terapia de deshabituaci&oacute;n el chicle nicot&iacute;nico parece m&aacute;s eficaz en los varones, mientras que las mujeres parecen obtener mejores resultados con el inhalador. En todo caso, puede combinarse con otras presentaciones de nicotina o con otras terapias antib&aacute;quicas, y como no todo es Jauja, los chicles nicotinados tienen sus inconvenientes: pueden producir molestias orales y dolor mandibular y, si se mascan r&aacute;pidamente o se tragan, provocar dispepsia y taquicardia por liberaci&oacute;n excesiva de nicotina. Tambi&eacute;n se ha podido demostrar que el consumo sostenido de estos chicles puede dar lugar a resistencia a la insulina no derivada de los constituyentes energ&eacute;ticos o glic&iacute;dicos del producto, sino de la propia insulina6, y existe al menos un caso comunicado que relaciona a estas gomas con pancreatitis (7). Y para rizar el rizo, incluso se han comunicado casos de adicci&oacute;n a chicle de nicotina en personas que nunca hab&iacute;an consumido tabaco (8), remedando las cl&aacute;sicas adicciones iatr&oacute;genas en personas desintoxicadas de alcohol con el recientemente fenecido clometiazol (<i>Distraneurine <sup>&reg;</sup></i>).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La goma de mascar tambi&eacute;n se ha utilizado como veh&iacute;culo para la cafe&iacute;na, que por esta v&iacute;a se absorbe con mayor rapidez que cuando se emplean c&aacute;psulas, ya que el chicle permite la absorci&oacute;n a trav&eacute;s de la mucosa oral (9). Se ha comprobado que estos chicles desencadenan efectos positivos sobre la atenci&oacute;n, concentraci&oacute;n, energ&iacute;a, y afecto (10), aunque en honor a la verdad hay que decir que abusar de estos chicles puede dar lugar a complicaciones, y se han descrito cuadros de intoxicaci&oacute;n cafe&iacute;nica en personas que consumen cantidades excesivas de chicles energ&eacute;ticos que contienen productos como cafe&iacute;na y guaran&aacute; (11). Pero mascar chicle, sin ning&uacute;n aditamento especial, tiene tambi&eacute;n efectos interesantes sobre la psique humana. Ya en 1939 Hollingworth (12) indic&oacute; que mascar goma podr&iacute;a ser una especie de t&eacute;cnica de relajaci&oacute;n. En nuestros d&iacute;as, A.P. Smith, de la Universidad de Cardiff, que debe ser un entusiasta del chicle, ya que es tambi&eacute;n el autor del trabajo con chicles cafeinados anteriormente citado, ha dedicado su atenci&oacute;n a esta cuesti&oacute;n. En una encuesta realizada en Internet (13), reuni&oacute; a 2248 trabajadores a tiempo completo (68% mujeres; edad media: 35) de los cuales el 61% mascaban chicle. A la luz de las respuestas de los participantes, consumir chicle se asociaba con un menor nivel de estr&eacute;s percibido (en el trabajo y en todos los campos de la vida). Tambi&eacute;n estaban menos deprimidos y no hab&iacute;an necesitado consultar por problemas como hipertensi&oacute;n o hipercolesterolemia habitualmente vinculados al estr&eacute;s. Por si fuera poco, mascar chicle tambi&eacute;n se correlacionaba con un menor consumo de alcohol y tabaco (no se sabe si por un efecto ben&eacute;fico o porque mascar y beber o fumar con conductas un tanto incompatibles). En cuanto a rasgos de personalidad, los mascadores eran neur&oacute;ticos extrovertidos, y se hab&iacute;an visto expuestos a factores laborales negativos con mayor frecuencia que los no mascadores, as&iacute; que podr&iacute;amos pensar que utilizaban el chicle como una especie de autotratamiento que, por lo que parece, les iba de maravilla. El autor concluye que mascar chicle puede ser un m&eacute;todo simple y efectivo para prevenir el estr&eacute;s y sus consecuencias negativas sobre la salud. En un estudio posterior (14), realizado de nuevo por el Profesor Smith, se someti&oacute; a un grupo de voluntarios a una situaci&oacute;n de estr&eacute;s (sonoro, por m&aacute;s se&ntilde;as) mientras les realizaba diversos tests. Parte de los sujetos de estudio mascaron chicle y otros quedaron como controles. Los mascadores mostraron una mayor alerta, un &aacute;nimo m&aacute;s positivo, tiempos de reacci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pidos, todo lo cual era m&aacute;s notorio cuando las tareas o tests se hac&iacute;an m&aacute;s complejos. En paralelo se incrementaba la frecuencia cardiaca y la concentraci&oacute;n de cortisol, por lo que Smith deduce que mascar chicle incrementa el nivel de alerta. Por lo tanto, deber&iacute;amos concluir que a trav&eacute;s del mascado de goma se consigue mitigar el efecto del estr&eacute;s, por una parte, y mejorar el nivel de alerta y el rendimiento en tareas cognitivas, por otra. La atenta observaci&oacute;n de la conducta humana refrenda estos resultados de laboratorio. Alg&uacute;n entrenador de la liga espa&ntilde;ola se pasa los partidos (en los que es importante, al mismo tiempo, contener el nerviosismo y mantener la atenci&oacute;n) d&aacute;ndole al chicle con un vigor y un ritmo que hay que suponer que a la vista del fragor con que se emplea le va a acabar poniendo los mase-teros al estilo del mayordomo del anuncio de <i>Netol</i>. Lleva camino de ello, por cierto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El mascado de chicle podr&iacute;a servir tambi&eacute;n para estimular la motilidad intestinal en pacientes con &iacute;leo postquir&uacute;rgico. El israel&iacute; Tandeter (15) sugiere que la presi&oacute;n r&iacute;tmica mandibular puede estimular el centro del nervio vago, y si el chicle est&aacute; edulcorado con hexitoles (sorbitol y xilitol, entre otros), se conseguir&iacute;an ciertos fen&oacute;menos intestinales habitualmente desagradables y no deseados (flato, hinchaz&oacute;n, retortijones) que en el contexto de un &iacute;leo podr&iacute;an ser muy &uacute;tiles. Eso s&iacute;: no se deber&iacute;a abusar, ya que el exceso de sorbitol puede terminar generando s&iacute;ntomas de colon irritable y un adelgazamiento excesivo (16). Tambi&eacute;n se ha propuesto que el uso del chicle podr&iacute;a contribuir a mitigar el tartamudeo, aunque no precisamente mediante su mascado. El Dr. Srivatsa, de Palo Alto, sugiere que en este problema fonatorio existe una inmadurez muscular, en concreto del complejo velofaringeo, que podr&iacute;a solucionarse incrementando el plano de ciego del istmo mediante la colocaci&oacute;n sobre el techo del paladar duro de una l&aacute;mina de cera o chicle y la elevaci&oacute;n de la columna cervical y el hioides por medio de un collar&iacute;n (17). Aparatoso,  pero mucho menos delet&eacute;reo que la recomendaci&oacute;n de fumar que se le hac&iacute;a a Jorge VI y que acab&oacute; desencadenando su muerte prematura con todo tipo de problemas broncopulmonares y arteriales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otra cualidad chocante del chicle es que parece potenciar la memoria. Un autor de referencia en este terreno es el doctor Scholey, de Newcastle-upon-Tyne, que ya en 2002 comunic&oacute; junto con otros colegas los efectos positivos sobre la memoria observados en un grupo de mascadores de chicle voluntarios (18). En su experimento distribuyeron a sus probandos en tres grupos: uno mascaba chicle (MC); el segundo, de mascadores imaginarios (MCI) hac&iacute;a movimientos de mascado sin chicle y el tercero no mascaba (NM). Antes de ponerse a mascar, los mascadores reales y simulados, adem&aacute;s, tuvieron que "pasear" por el interior de su boca el chicle real o imaginario durante tres minutos. Los investigadores administraron unas pruebas de memoria y observaron un superior rendimiento en los MC (35%) frente a los NM; los MCI tambi&eacute;n tuvieron un rendimiento algo mejor que los NM. Para explicar estos resultados proponen dos hip&oacute;tesis alternativas: una, que mascar chicle, que no deja de ser ejercicio f&iacute;sico, aumenta la frecuencia cardiaca (3 latidos por minuto), con lo que se incrementar&iacute;a la perfusi&oacute;n cerebral; la otra alega que al mascar, como en un reflejo condicionado, se libera insulina, que se adherir&iacute;a a sus receptores hipocampales, mejorando el rendimiento mn&eacute;sico. M&aacute;s adelante, y ya en solitario, revis&oacute; la cuesti&oacute;n, apuntando algunos posibles mecanismos para tan sorprendente virtud: liberaci&oacute;n de glucosa, efectos dependientes del contexto (lo que implicar&iacute;a un elemento de condicionamiento) y una mayor activaci&oacute;n, entre otros (19).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si mascar chicle estimula la memoria, ¿podr&iacute;a tambi&eacute;n prevenir la demencia? El dr Onozuka y colegas, de la Universidad de Gifu, en Jap&oacute;n, realizaron una experiencia con ratones manipulados gen&eacute;ticamente para que envejezcan precozmente (20). Extirparon los molares a un grupo de estos roedores, lo que les imped&iacute;a mascar. Pues bien: los ratones j&oacute;venes con molares (mascadores) eran m&aacute;s capaces de aprender, en este caso, de memorizar en un test de laberinto, que los ratones sin molares (no mascadores). A los ratones mascadores viejos les costaba un poco m&aacute;s aprender, mientras que los ratones viejos no mascadores eran simplemente incapaces de memorizar o aprender. El an&aacute;lisis histol&oacute;gico demostr&oacute; cambios en la astrogl&iacute;a en el hipocampo de los ratones desmemoriados y desmuelados. Trasladado esto al ser humano, uno no puede por menos de recordar que en nuestra vejez es com&uacute;n la p&eacute;rdida de molares y de memoria, lo que abre la posibilidad de que colocarse implantes molares tenga incluso un inter&eacute;s preventivo de la demencia. Por si eso fuera poco, el dr Onozuka comprob&oacute; con RMN funcional que cuando las personas mastican aumenta la actividad del hipocampo (21). Para relacionar esta activaci&oacute;n puls&aacute;til del hipocampo con la memoria, la dra Joyde Wau, de la Universidad de Edimburgo, propone que la mejor&iacute;a de la memoria que se produce al mascar se debe a que se estimulan hormonas que reducen el estr&eacute;s (22).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como s&iacute;ntesis de todos estos hallazgos podemos elucubrar, a la luz de la teor&iacute;a colin&eacute;rgica, que el chicle con nicotina ser&iacute;a el cl&iacute;max del tratamiento preventivo del Alzheimer, ya que combina el mascado con la liberaci&oacute;n de una sustancia relacionada con la acetil colina (nicotina) y una estimulaci&oacute;n del cerebro a trav&eacute;s del mascado. Pero la cosa no es tan sencilla, desgraciadamente. Hace cerca de 30 a&ntilde;os (23), unos investigadores estudiaron el contenido de aluminio de tres variedades de chicle, antes y despu&eacute;s de ser utilizado. Encontraron hasta 4 mg de aluminio por unidad, y lo que es peor: despu&eacute;s de su uso, se descubri&oacute; que entre el 2 y el 21% del aluminio contenido se movilizaba: es decir: pasaba al consumidor. Esto supone que mascar una sola pieza de chicle representa ingerir, seg&uacute;n marcas o variantes, del 0.05 al 2.22% de la dosis diaria que se puede encontrar del metal en una dieta t&iacute;pica. Por lo tanto, podemos pensar que si se masca mucho chicle y durante mucho tiempo, a la luz de la de la asociaci&oacute;n de la enfermedad de Alzheimer con la exposici&oacute;n a aluminio (24), se podr&iacute;an echar a perder los efectos beneficiosos del producto sobre la memoria y las neuronas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otros beneficios de mascar chicle sobre la salud son m&aacute;s curiosos. Por ejemplo, se ha podido precisar que mascar chicle es tan exot&eacute;rmico que si una persona dedicara a ello todas las horas de vigilia de un a&ntilde;o perder&iacute;a 5 kilos (25). Por lo tanto, el chicle de nicotina puede ser un excelente remedio para quienes ganan peso al dejar de fumar, ya que no s&oacute;lo incorpora un potente termog&eacute;nico (nicotina) sino que adem&aacute;s obliga al exfumador a "hacer ejercicio" con los maseteros. Pero no queda ah&iacute; la cosa: se ha podido determinar que si se aumenta la proporci&oacute;n de nicotina en el chicle tambi&eacute;n se incrementan mucho los efectos secundarios, y que lo id&oacute;neo ser&iacute;a mantener el chicle "bajo en nicotina" y asociarle cafe&iacute;na, con lo que se duplica su efecto termog&eacute;nico - adelgazante (26). Por lo tanto, de la misma manera que hay cigarrillos bajos en nicotina y/o mentolados podr&iacute;an fabricarse chicles bajos en nicotina y cafeinados que tendr&iacute;an grandes beneficios para la salud y la forma f&iacute;sica, entre los cuales probablemente el mayor sea evitar los chorreos del m&eacute;dico o de esas enfermeras r&eacute;plica de la se&ntilde;orita <i>Rottenmeier</i> que rega&ntilde;an ora por fumar, ora por haber engordado despu&eacute;s de dejar de fumar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo reunir todas estas piezas para proponer el chicle saludable? Si nos ce&ntilde;imos a lo explorado en este repaso, deber&aacute; llevar nicotina para tratar el tabaquismo, o para que el mascador adelgace o simplemente, para mejorar el rendimiento cognitivo. Si adem&aacute;s le asociamos cafe&iacute;na, conseguiremos un mejor funcionamiento intelectual y potenciaremos el efecto adelgazante. Si le ponemos fl&uacute;or aprovecharemos su consumo para robustecer el esmalte, y si le quitamos el aluminio prevendremos el Alzheimer. Si por procedimientos qu&iacute;micos lo hacemos m&aacute;s mastica-ble, estimularemos m&aacute;s a&uacute;n el hipocampo. El envase del chicle podr&iacute;a contener una pr&oacute;tesis aplicable a quienes carezcan de molares, o tal vez puntos coleccionables, de manera que cuando a base de mucho mascar se llegue a reunir un n&uacute;mero significativo el consumidor obtenga un bono de descuento para un tratamiento de implante molar. Tambi&eacute;n tendremos que introducir alg&uacute;n componente nuevo que evite la excesiva adhesibilidad al suelo o que haga que los pol&iacute;meros de la goma se vuelvan f&aacute;cilmente biodegradables, o que el consumidor promedio sea menos guarro y nunca tire la goma usada al suelo. Y por supuesto, mejor edulcorarlo con xilitol o similares y evitar sacarosa, jarabe de ma&iacute;z y otros perversos productos cariog&eacute;nicos. Ser&iacute;a maravillo que con todos estos elementos y propiedades deseables todav&iacute;a se pueden hacer globos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(1) Emsley J. Vanity, vitality and virility. The science behind the products you love to buy. Oxford: Oxford University Press, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698886&pid=S0211-5735201100040001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(2) McKenzie D. Chewing gum gave Stone Age punk a buzz. NewScientist, 18 september 1993 &#091;Accesible en: <a href="http://www.newscientist.com/article/mg13918911.000-chewing-gum-gave-stone-age-punk-a-buzz-.html" target="_blank">http://www.newscientist.com/article/ mg13918911.000-chewing-gum-gave-stone-age-punk-a-buzz-.html</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698888&pid=S0211-5735201100040001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(3) Weaver V. Wrigley patents anti-impotence gum. Publicado en 2003 &#091;Accesible en: <a href="http://www.msnbc.msn.com/id/3077048/ns/health-mens_health/t/wrigley-patents-anti-im-potence-gum/" target="_blank">http://www.msnbc.msn.com/id/3077048/ns/ health-mens_health/t/wrigley-patents-anti-im-potence-gum/</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698890&pid=S0211-5735201100040001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(4) Steiner M, Menghini G, Marthaler TM, Imfeld T.Changes in dental caries in Zurich school-children over a period of 45 years. Schweiz Monatsschr Zahnmed 2010; 120: 10841104 &#091;Accesible en: <a href="http://www.sso.ch/doc/doc_download.cfm?uuid=BFC72B80B1408D4053BBBB937D37EABD" target="_blank">http://www.sso.ch/doc/doc_download.cfm?uuid=BFC72B80B1408D4053BBBB937D37EABD</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698892&pid=S0211-5735201100040001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(5) Medrano Alb&eacute;niz J. Nicotina. En: Salazar M, Peralta C, Pastor J (editores). Tratado de Psicofarmacolog&iacute;a, 2<sup>a</sup> edici&oacute;n. Buenos Aires, Madrid: M&eacute;dica Panamericana, 2009; p. 723-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698894&pid=S0211-5735201100040001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(6) Eliasson B, Taskinen MR, Smith U. Long-term use of nicotine gum is associated with hyperinsulinemia and insulin resistance. Circulation; 1996; 94: 878-81 &#091;Accesible en: <a href="http://circ.ahajournals.org/cgi/content/full/94/5/878" target="_blank">http://circ.ahajournals.org/cgi/content/full/94/5/878</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698896&pid=S0211-5735201100040001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(7) Nicholson JA, Smith D, Scott MH. Nicotine gum causing pancreatitis: a case report. Pancreas 2010; 39: 116</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698898&pid=S0211-5735201100040001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(8) Etter JF. Addiction to the nicotine gum in never smokers. BMC Public Health 2007; 7: 159 &#091;Accesible en: <a href="http://www.biomedcentral.com/1471-2458/7/159" target="_blank">http://www.biomedcentral.com/1471-2458/7/159</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698899&pid=S0211-5735201100040001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(9) Kamimori GH, Karyekar CS, Ot-terstetter R, Cox DS, Balkin TJ, Belenky GL, et al. The rate of absorption and relative bioavaila-bility of caffeine administered in chewing gum versus capsules to normal healthy volunteers. Int J Pharm 2002; 234 :159-67 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11839447" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11839447</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698901&pid=S0211-5735201100040001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(10) Smith A. Effects of caffeine in chewing gum on mood and attention. Hum Psychopharmacol 2009; 24: 239-47 &#091;Accesible en: <a href="http://www.cf.ac.uk/psych/home2/papers/smith/caffeinegum_humpy.pdf" target="_blank">http://www.cf.ac.uk/psych/home2/papers/smith/caffeinegum_humpy.pdf</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698903&pid=S0211-5735201100040001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(11) Natale F, Cirillo C, Di Marco GM, di Vetta LS, Aronne L, Siciliano A, et al. When chewing gum is more than just a bad habit. Lancet 2009; 373: 1918.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698905&pid=S0211-5735201100040001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(12) Hollingworth, H. (1939). Chewing as a technique of relaxation. Science; 90: 385-87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698907&pid=S0211-5735201100040001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(13) Smith AP. Chewing gum, stress and health. Stress Health 2009; 25: 445-51 &#091;Accesible en: <a href="http://www.cf.ac.uk/psych/ho-me2/papers/smith/Chewinggum_stressandhealth.pdf" target="_blank">http://www.cf.ac.uk/psych/ho-me2/papers/smith/Chewing%20gum_stress%20and%20health.pdf</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698909&pid=S0211-5735201100040001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(14) Smith A. Effects of chewing gum on cognitive function, mood and physiology in stressed and non-stressed volunteers. Nutr Neurosci 2010; 13: 7-16 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20132649" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20132649</a>)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698911&pid=S0211-5735201100040001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(15) Tandeter H. Hypothesis: hexitols in chewing gum may play a role in reducing postoperative ileus. Med Hypotheses 2009; 72: 39-40 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18783895" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18783895</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698912&pid=S0211-5735201100040001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(16) Bauditz J, Norman K, Biering H, Lochs H, Pirlich M. Severe weight loss caused by chewing gum. BMJ 2008; 336: 96-7 &#091;Accesible en: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2190242/pdf/bmj-336-7635-prac-00096.pdf" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2190242/pdf/bmj-336-7635-prac-00096.pdf</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698914&pid=S0211-5735201100040001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(17) Srivatsa LP. A radically new, yet simple, treatment for stuttering. Med Hypotheses 1995; 45: 572-4 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8771052" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8771052</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698916&pid=S0211-5735201100040001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(18) Wilkinson L, Scholey A, Wesnes K. Chewing gum selectively improves aspects of memory in healthy volunteers. Appetite 2002; 38: 235-6</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698918&pid=S0211-5735201100040001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(19) Scholey A. Chewing gum and cognitive performance: a case of a functional food with function but no food? Appetite 2004; 43: 215-6 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15458809" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15458809</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698919&pid=S0211-5735201100040001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(20) Onozuka M, Watanabe K, Nagasaki S, Jiang Y, Ozono S, Nishiyama K, et al. Impairment of spatial memory and changes in astroglial responsiveness following loss of molar teeth in aged SAMP8 mice. Behav Brain Res 2000; 108: 145-55 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10701658" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10701658</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698921&pid=S0211-5735201100040001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(21) Onozuka M, Fujita M, Watanabe K, Hirano Y, Niwa M, Nishiyama K, et al. Mapping brain region activity during chewing: a functional magnetic resonance imaging study. J Dent Res 2002; 81: 743-6 &#091;Accesible en: <a href="http://jdr.sagepub.com/content/81/11/743.full.pdf%2Bhtml" target="_blank">http://jdr.sagepub.com/content/81/11/743.full.pdf+html</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698923&pid=S0211-5735201100040001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(22) An&oacute;nimo. Chewing "wards off" dementia. BBC News Online 8 de marzo de 2000 &#091;Accesible en: <a href="http://www.imbs-mastication.org/files/000308BBCNews.pdf" target="_blank">http://www.imbs-mastication.org/files/000308BBCNews.pdf</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698925&pid=S0211-5735201100040001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(23) Lione A, Smith JC.The mobilization of aluminum from three brands of chewing gum.Food Chem Toxicol 1982; 20: 945-6 (Abstract: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/6891680" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/6891680</a>)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698927&pid=S0211-5735201100040001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(24) Rogers MA, Simon DG A preliminary study of dietary aluminium intake and risk of Alzheimer's disease. Age Ageing 1999; 28: 205-9 &#091;Accesible en: <a href="http://ageing.oxfordjour-nals.org/content/28/2/205.long" target="_blank">http://ageing.oxfordjour-nals.org/content/28/2/205.long</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698928&pid=S0211-5735201100040001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(25) Levine J. The Energy Expended in Chewing Gum. N Engl J Med 1999; 341: 2100 &#091;Accesible en: <a href="http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJM199912303412718" target="_blank">http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJM199912303412718</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698930&pid=S0211-5735201100040001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">(26) Jessen AB, Toubro S, Astrup A. Effect of chewing gum containing nicotine and caffeine on energy expenditure and substrate utilization in men. Am J Clin Nutr 2003; 77: 1442-7 &#091;Accesible en: <a href="http://www.ajcn.org/content/77/6/1442.full.pdf%2Bhtml" target="_blank">http://www.ajcn.org/content/77/6/1442.full.pdf+html</a>&#093;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4698932&pid=S0211-5735201100040001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Emsley]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Vanity, vitality and virility: The science behind the products you love to buy]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McKenzie]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing gum gave Stone Age punk a buzz]]></article-title>
<source><![CDATA[NewScientist]]></source>
<year>18 s</year>
<month>ep</month>
<day>te</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weaver]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Wrigley patents anti-impotence gum]]></source>
<year>2003</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Steiner]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Menghini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marthaler]]></surname>
<given-names><![CDATA[TM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Imfeld]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Changes in dental caries in Zurich school-children over a period of 45 years]]></article-title>
<source><![CDATA[Schweiz Monatsschr Zahnmed]]></source>
<year>2010</year>
<volume>120</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Medrano Albéniz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nicotina]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Salazar]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Peralta]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pastor]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado de Psicofarmacología]]></source>
<year>2009</year>
<edition>2</edition>
<page-range>723-5</page-range><publisher-loc><![CDATA[Buenos AiresMadrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Médica Panamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Eliasson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taskinen]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[U]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Long-term use of nicotine gum is associated with hyperinsulinemia and insulin resistance]]></article-title>
<source><![CDATA[Circulation]]></source>
<year>1996</year>
<volume>94</volume>
<page-range>878-81</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nicholson]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scott]]></surname>
<given-names><![CDATA[MH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nicotine gum causing pancreatitis: a case report]]></article-title>
<source><![CDATA[Pancreas]]></source>
<year>2010</year>
<volume>39</volume>
<page-range>116</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Etter]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Addiction to the nicotine gum in never smokers]]></article-title>
<source><![CDATA[BMC Public Health]]></source>
<year>2007</year>
<volume>7</volume>
<page-range>159</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kamimori]]></surname>
<given-names><![CDATA[GH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Karyekar]]></surname>
<given-names><![CDATA[CS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ot-terstetter]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cox]]></surname>
<given-names><![CDATA[DS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Balkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[TJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Belenky]]></surname>
<given-names><![CDATA[GL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The rate of absorption and relative bioavaila-bility of caffeine administered in chewing gum versus capsules to normal healthy volunteers]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Pharm]]></source>
<year>2002</year>
<volume>234</volume>
<page-range>159-67</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effects of caffeine in chewing gum on mood and attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Hum Psychopharmacol]]></source>
<year>2009</year>
<volume>24</volume>
<page-range>239-47</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Natale]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cirillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Di Marco]]></surname>
<given-names><![CDATA[GM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[di Vetta]]></surname>
<given-names><![CDATA[LS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Aronne]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Siciliano]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[When chewing gum is more than just a bad habit]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>2009</year>
<month>19</month>
<day>18</day>
<volume>373</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hollingworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing as a technique of relaxation]]></article-title>
<source><![CDATA[Science]]></source>
<year>1939</year>
<volume>90</volume>
<page-range>385-87</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[AP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing gum, stress and health]]></article-title>
<source><![CDATA[Stress Health]]></source>
<year>2009</year>
<volume>25</volume>
<page-range>445-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effects of chewing gum on cognitive function, mood and physiology in stressed and non-stressed volunteers]]></article-title>
<source><![CDATA[Nutr Neurosci]]></source>
<year>2010</year>
<volume>13</volume>
<page-range>7-16</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tandeter]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hypothesis: hexitols in chewing gum may play a role in reducing postoperative ileus]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Hypotheses]]></source>
<year>2009</year>
<volume>72</volume>
<page-range>39-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bauditz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Norman]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Biering]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lochs]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pirlich]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Severe weight loss caused by chewing gum]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2008</year>
<volume>336</volume>
<page-range>96-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Srivatsa]]></surname>
<given-names><![CDATA[LP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A radically new, yet simple, treatment for stuttering]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Hypotheses]]></source>
<year>1995</year>
<volume>45</volume>
<page-range>572-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wilkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scholey]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wesnes]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing gum selectively improves aspects of memory in healthy volunteers]]></article-title>
<source><![CDATA[Appetite]]></source>
<year>2002</year>
<volume>38</volume>
<page-range>235-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Scholey]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing gum and cognitive performance: a case of a functional food with function but no food?]]></article-title>
<source><![CDATA[Appetite]]></source>
<year>2004</year>
<volume>43</volume>
<page-range>215-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Onozuka]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Watanabe]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nagasaki]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiang]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ozono]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nishiyama]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impairment of spatial memory and changes in astroglial responsiveness following loss of molar teeth in aged SAMP8 mice]]></article-title>
<source><![CDATA[Behav Brain Res]]></source>
<year>2000</year>
<volume>108</volume>
<page-range>145-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Onozuka]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fujita]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Watanabe]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hirano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Niwa]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nishiyama]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mapping brain region activity during chewing: a functional magnetic resonance imaging study]]></article-title>
<source><![CDATA[J Dent Res]]></source>
<year>2002</year>
<volume>81</volume>
<page-range>743-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
</name>
<name>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chewing "wards off" dementia]]></article-title>
<source><![CDATA[BBC News Online]]></source>
<year>8 de</year>
<month> m</month>
<day>ar</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lione]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The mobilization of aluminum from three brands of chewing gum]]></article-title>
<source><![CDATA[Food Chem Toxicol]]></source>
<year>1982</year>
<volume>20</volume>
<page-range>945-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rogers]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Simon]]></surname>
<given-names><![CDATA[DG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A preliminary study of dietary aluminium intake and risk of Alzheimer's disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Age Ageing]]></source>
<year>1999</year>
<volume>28</volume>
<page-range>205-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Levine]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Energy Expended in Chewing Gum]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>1999</year>
<volume>341</volume>
<page-range>2100</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jessen]]></surname>
<given-names><![CDATA[AB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Toubro]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Astrup]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of chewing gum containing nicotine and caffeine on energy expenditure and substrate utilization in men]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2003</year>
<volume>77</volume>
<page-range>1442-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
