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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>HISTORIAS CON HISTORIAS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Los manicomios españoles</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>The Spanish asylums</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>G.R. Lafora, R. Pérez-Valdés, T. Busquet</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Los manicomios españoles</b> por el <b>Dr. Gonzalo Lafora</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f05.jpg" width="580" height="185"></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El atraso que el aislamiento europeo y el misone&iacute;smo de las pasadas generaciones de espa&ntilde;oles imprimieron en muchas de nuestras instituciones (universidades, escuelas, instituciones penitenciarias, centros de beneficencia, etc&eacute;tera), se manifiesta como en ninguna otra en los manicomios, refugios de desgraciados a quienes la sociedad quiere olvidar o ignorar. Muchos de estos establecimientos provinciales asientan en vetustos edificios de tres y cuatro siglos, insalubres, sucios y abandonados, que contrastan por su pobreza con otros vecinos de construcci&oacute;n moderna y suntuosa y habitados por ricas instituciones religiosas o dedicados a la vistosa fiesta nacional. Todos aqu&eacute;llos tienen una tradici&oacute;n gloriosa: ora fueron fundados por un santo var&oacute;n, ora alojaron a otro en periodos de perturbaci&oacute;n mental, o bien en ellos se iniciaron m&eacute;todos de tratamiento muy humanitarios para una &eacute;poca ya remota. Hoy, sin embargo, no son m&aacute;s que lugares de atraso y de verg&uuml;enza nacional. Su organizaci&oacute;n entera se mantiene inmutable y de acuerdo con la &eacute;poca de creaci&oacute;n. Ninguno de los avances del siglo XIX han impreso en ellos la m&aacute;s leve huella, y de esto son principales culpables los psiquiatras espa&ntilde;oles que, ignorantes o abandonados, no han levantado nunca una voz de protesta que llegase hasta nuestros gobernantes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En estas notas queremos fijar la &eacute;poca hist&oacute;rica en que aun se desenvuelven en Espa&ntilde;a este g&eacute;nero de instituciones. Para ello tendremos que se&ntilde;alar ciertas atrocidades incre&iacute;bles, y tememos que nuestro atrevimiento y ansia de renovaci&oacute;n nos traiga denuestos de varias partes; pero es preciso contribuir a que desaparezca este oprobio, que en el Congreso Internacional de Medicina celebrado en Madrid en 1903, origin&oacute; innumerables cr&iacute;ticas y art&iacute;culos de los profesores extranjeros.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el interesante libro de Bernard Hart sobre la "Psicolog&iacute;a de la locura" (The psychology of insanity, Cambridge, 1912), hace este autor un breve resumen hist&oacute;rico sobre las diferentes concepciones de la locura que ha tenido la humanidad, y las clasifica en cuatro: demonol&oacute;gica, pol&iacute;tica, fisiol&oacute;gica y psicol&oacute;gica. Cada una de estas concepciones ha llevado como consecuencia una diferente conducta de la sociedad para con los alienados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la concepci&oacute;n demonol&oacute;gica de las primeras edades, que toma gran vigor en la Edad Media, la locura es considerada como la manifestaci&oacute;n de un ser espiritual, divino o demon&iacute;aco (variable seg&uacute;n las creencias religiosas de la &eacute;poca o pa&iacute;s), el cual habita el cuerpo del paciente o le influencia desde fuera. El loco es, pues, ensalzado o perseguido, seg&uacute;n la clase de esp&iacute;ritu que sus contempor&aacute;neos suponen le influencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aparece luego la concepci&oacute;n pol&iacute;tica, en la que la sociedad s&oacute;lo se preocupa de librarse del alienado, encarcel&aacute;ndole o recluy&eacute;ndole<a name="topa"></a><a href="#backa"><sup>1</sup></a>. Ya no cree que sea un pose&iacute;do del diablo; pero tampoco le concede ning&uacute;n derecho o consideraci&oacute;n social.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A principios del siglo XIX, con Pinel y Esquirol en Francia, y con Tuke y Conolly en Inglaterra toma cuerpo la concepci&oacute;n fisiol&oacute;gica, ya iniciada por Hip&oacute;crates m&aacute;s de mil a&ntilde;os, antes, pero abandonada por el oscurantismo medioeval. En esta concepci&oacute;n fisiol&oacute;gica, el loco es considerado como un enfermo del cerebro (&oacute;rgano donde radica el pensamiento), y la sociedad le concede el derecho a ser tratado como un ser humano. Convi&eacute;rtense entonces los manicomios en sitios de orden y confort, y el paciente es cuidado y estudiado cient&iacute;ficamente. Es la &eacute;poca del humanitarismo y cientifismo, en que se proh&iacute;ben los m&eacute;todos coercitivos y empieza a iniciarse el no-restraint de los ingleses.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como una derivaci&oacute;n cient&iacute;fica de esta &uacute;ltima concepci&oacute;n y para explicar ciertos fen&oacute;menos anormales de las psicosis funcionales, surge recientemente, con Janet, Kraepelin, Freud, Bleuler y otros, la modern&iacute;sima concepci&oacute;n psicol&oacute;gica, la cual investiga los mecanismos mentales en un sentido puramente psicog&eacute;nico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Veamos ahora en cu&aacute;l de estas fases se encuentran nuestras instituciones oficiales para alienados. De nuestras visitas a varios manicomios provinciales (los de C&aacute;diz, Granada, Toledo, Madrid y Valencia), creemos poder afirmar que nos encontramos todav&iacute;a en plena concepci&oacute;n pol&iacute;tica. Escogeremos algunas de nuestras numerosas fotograf&iacute;as para demostrar nuestro aserto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Hogarth, que ha descrito pl&aacute;sticamente la &eacute;poca de la concepci&oacute;n pol&iacute;tica, dice as&iacute;: "Los hombres estaban cubiertos de suciedad, encerrados en celdas de piedra, fr&iacute;as, h&uacute;medas, sin aire y luz y con un lecho de paja, que rara vez era renovado y con frecuencia se convert&iacute;a en un foco infeccioso; horribles mazmorras, donde deber&iacute;amos tener escr&uacute;pulo de alojar a los m&aacute;s viles animales. El loco arrojado en estos recept&aacute;culos estaba a merced de sus guardianes, y estos guardianes eran licenciados de presidio. Los desgraciados pacientes eran cargados de cadenas y atados como esclavos de galeras".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta espeluznante descripci&oacute;n es casi aplicable a las mazmorras que hemos visto en el Manicomio Provincial de Granada, del que proceden las dos primeras fotograf&iacute;as, obtenidas en el &uacute;ltimo Abril (v. figs. <a href="#f1">1</a> y <a href="#f2">2</a>). Un ce&ntilde;udo guardi&aacute;n con recio manojo de enormes llaves nos va abriendo las s&oacute;lidas puertas de estas celdas-calabozos. El piso es de piedra con un canal para el desag&uuml;e. En un lado, sobre un mont&oacute;n de paja, que hace de lecho, yace un enfermo casi desnudo, lleno de suciedad y completamente abandonado. Cada puerta tiene una ventanilla enrejada para que los guardianes puedan observar a los recluidos. Abundan los motivos para agua-fuertes a la manera de Goya. Tiene raz&oacute;n Hogarth al decir que no tenemos a los animales en peores condiciones. Este famoso Manicomio de Granada, bello edificio del Renacimiento, fue visitado en 1903 por el c&eacute;lebre psiquiatra alem&aacute;n Kraepelin, quien sali&oacute; horrorizado al revivir en pocas horas las descripciones de manicomios de siglos pasados. Han transcurrido trece a&ntilde;os m&aacute;s  y todo permanece lo mismo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a name="f1"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f01.jpg" width="284" height="444"></a></p>     <p align="center"><a name="f2"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f02.jpg" width="284" height="436"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La supresi&oacute;n de cadenas, esposas y otros brutales medios coercitivos que se impuso en Europa hace ya muchos a&ntilde;os, se desconoce a&uacute;n en los manicomios oficiales espa&ntilde;oles. V&eacute;anse dos fotograf&iacute;as (figs. <a href="#f3">3</a> y <a href="#f4">4</a>) obtenidas por nosotros este verano en el Manicomio Provincial de Valencia, uno de los m&aacute;s gloriosos y quiz&aacute;s de los m&aacute;s limpios que poseemos. En una aparece un joven demente, cubierto con un saco de amplias bocamangas, con los pies descalzos y enlazados por una cadena de recios anillos que s&oacute;lo le permiten andar a saltitos. En la otra, un viejo tiene un cintur&oacute;n met&aacute;lico, del que derivan dos cadenas que inmovilizan sus manos. En ambas fotograf&iacute;as vemos a los t&iacute;picos guardianes de nuestros manicomios, hombres ineducados, sucios, desgarbados y de una jovialidad amable. Los domingos conducen grupos de locos a presenciar la corrida de toros, y dicen que disfrutan mucho del espect&aacute;culo (!!!).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a name="f3"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f03.jpg" width="284" height="439"></a></p>     <p align="center"><a name="f4"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f04.jpg" width="282" height="440"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Del departamento de alienados del Hospital Provincial de Madrid, s&oacute;lo diremos que permanece en el mismo estado que en la &eacute;poca de su fundaci&oacute;n, hace ya dos siglos (1748). All&iacute; no existen ba&ntilde;os para los agitados, a los que se sujeta mediante camisas de fuerza, otro utensilio desterrado ya de todas partes. Cuando se empiezan a acumular los enfermos, una monja ordena traslados en masa a otros manicomios (al de Ciempozuelos o al de Valladolid), y los enfermos llegan a estos &uacute;ltimos con el &uacute;nico diagn&oacute;stico de enagenaci&oacute;n mental y sin ning&uacute;n dato ulterior que sirva para diagnosticarlos cient&iacute;ficamente. A&uacute;n reciente es la publicaci&oacute;n de agresiones de sus guardianes a un alienado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sobre los dem&aacute;s establecimientos visitados, no es preciso tratar. Con pocas variantes, todos adolecen de los mismos defectos. No tienen suficiente personal de m&eacute;dicos y enfermeros, ni la preparaci&oacute;n t&eacute;cnica de este personal es adecuada, ni hay departamento balneoter&aacute;pico, ni, consecuentemente a los anteriores defectos, se suprimen los medios coercitivos medioevales. Esta es la situaci&oacute;n, descrita escuetamente. A consecuencia de esta situaci&oacute;n, los enfermos no son estudiados psiqui&aacute;tricamente por los m&eacute;dicos, que s&oacute;lo se ocupan de asistir a sus enfermedades intercurrentes. Rara vez encontrar&eacute;is a un m&eacute;dico en el manicomio para que os lo pueda ense&ntilde;ar. Sorprende, por ti contrario, que cuando se visitan los departamentos de cirug&iacute;a de cualquier hospital provincial, se encuentran en un estado de relativa modernidad, y es que los cirujanos exigen los progresos modernos, que no saben imponer los m&eacute;dicos y psiquiatras.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La modificaci&oacute;n de las condiciones materiales de los establecimientos psiqui&aacute;tricos exige grandes sumas, que en otros pa&iacute;ses se obtienen por donativos y mandas de particulares humanitarios. En el nuestro esta forma de caridad es casi desconocida, pues ha sido sustituida por las espl&eacute;ndidas fundaciones en favor de comunidades religiosas. Esperemos que esto cambie y que las Diputaciones no abandonen sus obligaciones ben&eacute;ficas.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>DR. Gonzalo R. Lafora    <br>Madrid, Octubre 1916.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a name="backa"></a><a href="#topa">1</a> Recu&eacute;rdense las famosas torres, como la de Leipzig, donde los locos encarcelados serv&iacute;an de entretenimiento a los ni&ntilde;os y paseantes del jard&iacute;n p&uacute;blico.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Reimpreso de: Gonzalo Rodríguez Lafora. Los manicomios Españoles. España. 12 oct. 1916. 90:8-10.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f06.jpg" width="580" height="83"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Los manicomios españoles</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este mismo t&iacute;tulo lleva un art&iacute;culo que el doctor Gonzalo R. Lafora publica en el &uacute;ltimo n&uacute;mero del semanario Espa&ntilde;a.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se refiere &aacute; los manicomios de Granada, Valencia, Toledo y C&aacute;diz. Las cosas que de ellos cuenta, las crueldades que en ellos vio, son de tal gravedad que, si est&aacute;n apreciadas con exactitud, como parece comprobado por las fotograf&iacute;as que acompa&ntilde;an al escrito, imponen no s&oacute;lo una inmediata y radical reforma administrativa, sino una severa intervenci&oacute;n judicial, que exija el tanto de culpa &aacute; quienes la tengan y les castigue con toda la dureza que el caso requiere.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mil pl&aacute;cemes merece el Sr. Lafora por haber sacado &aacute; la vindicta p&uacute;blica este poco conocido aspecto de la desventura humana, en cuya r&aacute;pida desaparici&oacute;n, seguramente, se han de interesar todas las almas honradas que se preocupan por tan dolorosos como ya inveros&iacute;miles hechos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En lo que el Sr. Lafora no merece ser felicitado es en haber deducido de aislados casos particulares una conclusi&oacute;n general que abarca y desprestigia &aacute; todos los manicomios de Espa&ntilde;a. &Eacute;sto, al menos, se desprende del t&iacute;tulo que encabeza su escrito, en cuyos p&aacute;rrafos finales se asegura que, "con pocas variantes, los dem&aacute;s establecimientos visitados adolecen de los mismos defectos".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, en Catalu&ntilde;a, Zaragoza, Navarra, provincias vascas, Valladolid, Palencia, Oviedo, Santiago, Ciempozuelos y en otra porci&oacute;n de puntos, existen manicomios que no son tan malos. Podr&aacute;n estar montados con mayor &oacute; menor modestia, en conformidad con los recursos, nunca muy abundantes, de que dispone cada provincia &oacute; cada Municipio, y claro est&aacute; que no han de ser modelos de perfecci&oacute;n, que puedan rivalizar ventajosamente con los que el Sr. Lafora haya visto en Inglaterra, Francia &oacute; Alemania, como nunca podr&aacute; competir el modest&iacute;simo hogar del obrero que gana tres pesetas con el confortable domicilio del burgu&eacute;s enriquecido &oacute; con el lujoso palacio del arist&oacute;crata. Pero se encuentra en ellos alimentaci&oacute;n sana, cama c&oacute;moda, aire y luz abundantes, abrigo para el cuerpo y caritativo afecto para el alma.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De todo esto creo yo que debi&oacute; hablar tambi&eacute;n el Sr. Lafora, aun cuando no fuese m&aacute;s que para hacer resaltar a&uacute;n el negro cuadro de cadenas, mazmorras &eacute; infierno que con tan estremecedoras tintas nos pinta en su art&iacute;culo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hay, adem&aacute;s otra raz&oacute;n de inter&eacute;s patri&oacute;tico que obliga &aacute; todo buen espa&ntilde;ol &aacute; imitar lo que hacen en otras partes, en esas cultas naciones por las que siempre estamos suspirando, y es que cuando se ven, en la precisi&oacute;n de se&ntilde;alar con el dedo alguna mancha que pueda menoscabar de prestigio de su pa&iacute;s, se apresuran siempre &aacute; rodearla de t&eacute;rminos de comparaci&oacute;n que puedan servir de manto que la oculte &aacute; los ojos de los directamente interesados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Si siempre hubi&eacute;ramos procedido as&iacute; no se tendr&iacute;a en el mundo el concepto tan depresivo que de nosotros se tiene.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aparte de esto, el Sr. Lafora, en las quince l&iacute;neas que dedica al "departamento de enajenados del Hospital Provincial" comete algunas inexactitudes y falsas interpretaciones, que, aun cuando carecen de importancia por si mismas, tienen bastante fuerza para alarmar al p&uacute;blico, que no se detiene &aacute; analizar, y acepta y ve las cosas te&ntilde;idas por de color que se las presenta.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Asegura, por ejemplo, que el departamento se encuentra en el mismo estado que en la &eacute;poca de su fundaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque soy, por desgracia, bastante viejo, no puedo recordar c&oacute;mo estaba en tiempos de Carlos III, pero s&iacute; como se encontraba hace cuarenta y cinco a&ntilde;os- Por aquel entonces, la situaci&oacute;n de los locos era lamentable; viv&iacute;an hacinados en salas poco ventiladas, con pavimento de tierra, sin patios adonde respirar y esparcirse, comiendo un rancho muy desagradable y durmiendo en camastros, sin m&aacute;s mullido que un flaco jerg&oacute;n que conten&iacute;a unos pu&ntilde;ados de paja de ma&iacute;z o de trigo, frecuentemente podrida por las deyecciones. ¿Ocurre esto hoy? Hoy habitan los enfermos en salas amplias, llenas de luz y de aire, pavimentadas con lujo, duermen en camas con buenos colchones de muelles y de lana, disponen de amplios patios, en donde permanecer al aire libre. Comen bien y hasta existe en el departamento una cocina especial adonde se condimentan platos escogidos para los delicados &oacute; los que no se avienen con el men&uacute; del establecimiento. ¿Se puede decir, con verdad, que est&aacute;n lo mismo que en la &eacute;poca de la fundaci&oacute;n? Cuando se acumulan los enfermos, dice el Sr. Lafora, una monja ordena su traslado en masa &aacute; otros manicomios. Tampoco esto es cierto. La monja impersonal a que se refiere, debe ser la hermana de la caridad que presta sus servicios en el departamento. La aludida es una persona estimabil&iacute;sima que sin mojigater&iacute;as ni hip&oacute;crita mansedumbre cumple sus deberes con una exactitud y abnegaci&oacute;n como fuera muy de desear que hici&eacute;ramos todos. Conoce, adem&aacute;s, hasta d&oacute;nde llegan sus atributos y dentro de ellas se mantiene, sin que jam&aacute;s si se le haya ocurrido ni meterse &aacute; ordenar traslados de locos, ni de nada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo de la camisa de fuerza es una especie de coco con que se impresiona f&aacute;cilmente al p&uacute;blico. &Uacute;ltimo recuerdo de aquellos espantables medios coercitivos que Pin&eacute;s consigui&oacute; desterrar en 1793; su s&oacute;lo nombre lleva algo de repulsivo y brutal que aterra y contrista, y, sin embargo, es muy dif&iacute;cil prescindir de ella en absoluto, m&aacute;s que para los agitados, para los agresivos y los inmorales. Constantemente hay en el departamento alg&uacute;n enfermo que con sus violencias y agresiones intranquiliza y consterna &aacute; sus compa&ntilde;eros de desgracia. Epil&eacute;pticos delirantes, locos perseguidos, dementes de todas clases, degenerados inferiores, etc., hacen necesario alguna vez el uso de alg&uacute;n medio contentivo que evite los verdaderos peligros &aacute; que expone sus r&aacute;pidas y virulentas impulsiones. Ninguno de entre ellos re&uacute;ne las condiciones de la pomposamente llamada camisa de fuerza, que no es, en resumen, mas que una blusa de lona, cuyas mangas, m&aacute;s prolongadas que de ordinario, terminan en sendas cintas que, cruz&aacute;ndose en la parte anterior del cuerpo vienen &aacute; atarse en la espalda, impidiendo los movimientos demasiado amplios de los brazos &eacute; inutilizando el uso de las manos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un distinguido compa&ntilde;ero nuestro y amigo particular del doctor Lafora, se encarg&oacute; interinamente del departamento d&eacute; enajenados. El primer d&iacute;a que entr&oacute; en el patio y vio &aacute; dos enfermos con la camisa de fuerza, se sublevaron en &eacute;l todos los m&aacute;s altos y nobles sentimientos de humanitarismo, y orden&oacute;, indignado, que inmediatamente se quitaran aquellos horribles artefactos, desterrados ya -como tambi&eacute;n dice el doctor Lafora- de todos los pa&iacute;ses civilizados. En efecto, as&iacute; se hizo; pero verse libre el primer enfermo y sacudirle dos terribles bofetadas al humanitario compa&ntilde;ero, todo fu&eacute; uno.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No hay para qu&eacute; decir que inmediatamente mand&oacute; restablecer las cosas como estaban, y desde aquella memorable fecha transige con la camisa de fuerza.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cierto que no existe instalaci&oacute;n balneoter&aacute;pica especial para el departamento; pero tabique por medio, &oacute; muy inmediato &aacute; &eacute;l, se encuentra la secci&oacute;n hidroter&aacute;pica, f&aacute;cilmente utilizable, siempre que el caso lo requiere.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Que los enfermos sean trasladados &aacute; otros manicomios sin que en la hoja que los acompa&ntilde;a se consigne m&aacute;s diagn&oacute;stico que el de "enajenaci&oacute;n mental", obedece &aacute; que este departamento no tiene otra misi&oacute;n que la de comprobar si existe &oacute; no la supuesta locura por la que fueron recluidos, y por eso se llama de Observaci&oacute;n. Se sigue en esto la costumbre establecida por los ilustres fren&oacute;patas que me precedieron en el- departamento; pero aparte de ello, par" mi uso particular, llevo un libro registro, en el que est&aacute;n consignados los diagn&oacute;sticos de todos los enfermos y la historia cl&iacute;nica de buen n&uacute;mero de ellos. Todo lo cual pongo gustoso &aacute; la disposici&oacute;n del doctor Lafora.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Habla tambi&eacute;n de la "reciente publicaci&oacute;n de agresiones de sus guardianes &aacute; un alienado".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Durante los ocho a&ntilde;os qu&eacute; llevo encargado del departamento, no ha llegado &aacute; m&iacute; noticia que se haya publicado nada por el estilo ni que haya existido el menor motivo que pudiera justificarlo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, para satisfacci&oacute;n del doctor Lafora, debo participarle que me ocupo actualmente en la confecci&oacute;n de un informe t&eacute;cnico, referente &aacute; la instalaci&oacute;n de un manicomio modelo, que la excelent&iacute;sima Diputaci&oacute;n provincial se propone construir en breve plazo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seguramente se necesitar&aacute; entonces aumentar el personal facultativo, y podr&aacute; el doctor Lafora desarrollar ampliamente las aptitudes t&eacute;cnicas que tan excepcionalmente posee y que tan de menos echa en el actualmente en servicio.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>R. Pérez-Valdes.    <br>Octubre, 13, 1916.</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Reimpreso de: R. Pérez Valdés. Los manicomios Españoles. La Correspondencia de España. 18 oct. 1916 (2<sup>a</sup> ed.) 21434: 4.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f05.jpg" width="580" height="185"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="4"><b>El manicomio provincial de Madrid</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>R&eacute;plica al Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s, director del Departamento de Dementes del Hospital Provincial, ha protestado en La Correspondencia de Espa&ntilde;a del 18 de Octubre sobre las afirmaciones que respecto a dicho Departamento hice en el n&uacute;mero pen&uacute;ltimo de ESPA&Ntilde;A.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Debo recordar que en mi cr&iacute;tica no me dirig&iacute;a para nada a &eacute;l, ni le mencionaba. Tiene el Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s una reputaci&oacute;n cient&iacute;fica bien cimentada como especialista que yo no he querido menoscabar, ni aunque lo hubiese querido lo habr&iacute;a conseguido. Conste, pues, y lo digo bien sinceramente, que no echo de menos en &eacute;l, como err&oacute;neamente insin&uacute;a, aptitudes t&eacute;cnicas. Pero una cosa es la preparaci&oacute;n t&eacute;cnica del Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s, que yo respeto y alabo, y otra el estado y organizaci&oacute;n del Departamento, que critico por anticuada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Me da la raz&oacute;n, sin embargo, en que se emplean las camisas de fuerza<a name="top1"></a><a href="#back1"><sup>1</sup></a>, en que se env&iacute;an los enfermos a otros manicomios con el &uacute;nico diagn&oacute;stico de "enagenaci&oacute;n mental", y en que el Departamento no tiene secci&oacute;n balneoter&aacute;pica. Insistamos sobre algunos de estos puntos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dice el Sr. P&eacute;rez Vald&eacute;s que no se da m&aacute;s diagn&oacute;stico que el citado, porque la misi&oacute;n del Departamento es s&oacute;lo comprobar la supuesta locura, pero que lleva privadamente un libro-registro con los diagn&oacute;sticos y la historia cl&iacute;nica de los enfermos, el cual pone a mi disposici&oacute;n. Y yo pregunto: ¿Por qu&eacute; ese hermetismo? ¿No cree el Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s que esos documentos que me ofrece a m&iacute;, que  no me sirven, ser&aacute;n util&iacute;simos para el manicomio? Comprender&iacute;a que no diese el diagn&oacute;stico, el cual no es m&aacute;s que una interpretaci&oacute;n de los hechos; pero no que prive a sus colegas de los hechos observados, los cuales son inmutables y tienen mucha importancia para el diagn&oacute;stico. As&iacute; hacen todos los departamentos de observaci&oacute;n del mundo que dan los datos y el diagn&oacute;stico probable, y algunos como el Psychopathic Ward, de Nueva York, la Psych&iacute;atrische Klinik, de Munich y la de Berl&iacute;n, aportan adem&aacute;s los datos que la polic&iacute;a al servicio de ellos les ha proporcionado respecto a los antecedentes familiares y g&eacute;nero de vida del paciente, investigados por aqu&eacute;lla en la misma casa del enfermo. ¿C&oacute;mo no se ha organizado a&uacute;n en Madrid esta perfecta colaboraci&oacute;n informativa de la polic&iacute;a? S&oacute;lo merced a &eacute;sta puede el PsychopathicWard, de Nueva York, dar el diagn&oacute;stico probable en tres d&iacute;as, máximum de tiempo que la ley les permite retener los enfermos<a name="top2"></a><a href="#back2"><sup>2</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respecto a lo que dice de una instalaci&oacute;n hidroter&aacute;pica general vecina del Departamento, s&oacute;lo !e dir&eacute; que siento que no se utilice m&aacute;s, pues tengo entendido que a Ciempozuelos llegan los enfermos sucios, y adem&aacute;s porque ahorrar&iacute;a, como sabe el Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s mejor que yo, muchas camisas de fuerza. El uso de &eacute;stas que, entre humorismos, reputa de imprescindible en los agresivos e inmorales, ha sido suprimido en otros manicomios extranjeros, donde hay tambi&eacute;n: enfermos de estas categor&iacute;as; pero para ello es preciso m&aacute;s vigilancia, o lo que es lo mismo, m&aacute;s personal de enfermeros y mejor preparaci&oacute;n t&eacute;cnica de los mismos, y este es el personal sin aptitudes t&eacute;cnicas al que yo me refer&iacute;a en mi art&iacute;culo anterior<a name="top3"></a><a href="#back3"><sup>3</sup></a>. Sorprende que en Madrid no haya a&uacute;n una ense&ntilde;anza especial para enfermeros de enagenados, ya en el Hospital Provincial o ya en la Facultad de Medicina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Que ha habido hace algunos a&ntilde;os una agresi&oacute;n a un enfermo por los enfermeros, comentad&iacute;sima por la prensa diaria, lo vuelvo a afirmar, a pesar de la negativa del D. P&eacute;rez Vald&eacute;s. Si es preciso lo demostrar&eacute; repasando las colecciones de los peri&oacute;dicos. Fue un demente al que le fracturaron varias costillas y muri&oacute; de resultas de ello.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Lo que dije respecto a una hermana de la candad que dispone de traslados, lo o&iacute; a persona que merece toda mi confianza y lo acept&eacute; as&iacute;, pues supe que en estos traslados en masa se inclu&iacute;an a veces enfermos que hab&iacute;an permanecido menos tiempo del reglamentario (cuarenta d&iacute;as, seg&uacute;n creo) en el Departamento de observaci&oacute;n, y no pod&iacute;a creer que esto lo ordenase un colega. Por otra parte, no habiendo m&eacute;dico especialista residente, nada tiene de extra&ntilde;o este y otros excesos de atribuciones administrativas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por la defensa que del Departamento, como local, hace el Dr. P&eacute;rez Vald&eacute;s, se infiere que no le parece mal como est&aacute;. Siento disentir en esto tambi&eacute;n de su autorizada opini&oacute;n. El local es oscuro y fr&iacute;o. En &eacute;l se conservan ciertas celdas para agitados (que afortunadamente no se usan), de las que pidi&oacute; Kraepelin fotograf&iacute;as para su Museo de la Historia del Manicomio. Los patios son muy reducidos, etc. Hace tiempo que hab&iacute;amos querido hablar de esto, y con ese objeto hicimos un art&iacute;culo que no quiso publicar La Tribuna (y lo perdi&oacute;) porque pod&iacute;a parecer mal a la Diputaci&oacute;n Provincial. Afortunadamente hay otras publicaciones independientes, como ESPA&Ntilde;A, que no tienen esos miramientos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No creemos que esto pueda ofender al doctor P&eacute;rez Vald&eacute;s, que no es el culpable de ello, como tampoco lo son otros profesores del Hospital Provincial que tienen sus salas en s&oacute;tanos y buhardillas y que no protestaron cuando alguien critic&oacute; este estado de cosas. S&oacute;lo pod&iacute;a sentirse ofendida por esto la Diputaci&oacute;n, que no atiende debidamente al Hospital y a las mejoras necesarias en &eacute;l. Cuando hace dos a&ntilde;os un profesor de ese Hospital critic&oacute; en una revista el vergonzoso hacinamiento de enfermos infecciosos en las epidemias, se produjo un gran revuelo y hasta se le amenaz&oacute; con un expediente si no daba unas explicaciones desvirtuando su aserto; pero aquel est&iacute;mulo saludable de la cr&iacute;tica dio lugar a una reacci&oacute;n, cuyo resultado fue la creaci&oacute;n del nuevo Departamento para infecciosos, con el auxilio de la caridad p&uacute;blica. Nosotros que no somos profesores del Hospital, podemos hablar con toda claridad y sin temor a expedientes que nos coarten la cr&iacute;tica sobre el Departamento de observaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No quiero terminar sin sacudirme la insinuaci&oacute;n de mal espa&ntilde;ol que deja escapar el doctor P&eacute;rez Vald&eacute;s por mis desnudas descripciones de lo que he visto. Tenemos tambi&eacute;n los dos un concepto opuesto del patriotismo. Yo no creo que en el extranjero se hable mal de Espa&ntilde;a por lo que decimos los espa&ntilde;oles, sino por lo que ven, pasan y dicen los extranjeros que aqu&iacute; vienen y sobre aqu&iacute; escriben<a name="top4"></a><a href="#back4"><sup>4</sup></a>. Tampoco creo que el silencio de nuestros males es nuestra mejor conducta. En mi permanencia en el extranjero he visto que all&iacute; se acusa con gran energ&iacute;a y claridad los defectos de las personas e instituciones. Bien recientes son las acusaciones dur&iacute;simas contra un ministro ingl&eacute;s por supon&eacute;rsele complicado en el negocio de la telegraf&iacute;a sin hilos. Constantes son los art&iacute;culos de cr&iacute;tica despiadada sobre los hombres y sus obras. Pero aqu&iacute; en Espa&ntilde;a se llama antipatriota al que rompe el silencio y se&ntilde;ala una lacra.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; t&eacute;rminos de comparaci&oacute;n son posibles para endulzar nuestra descripci&oacute;n de lo visto en los manicomios? En los pa&iacute;ses vecinos no existe nada parecido y en los anglo-sajones menos a&uacute;n. Los manicomios espa&ntilde;oles que est&aacute;n montados m&aacute;s a la moderna son instituciones particulares, y yo s&oacute;lo me ocup&eacute; de las oficiales y exclusivamente de las vistas por mi. Por lo dem&aacute;s, entre los Manicomios que cita el doctor P&eacute;rez Vald&eacute;s hay algunos provinciales que est&aacute;n, seg&uacute;n me han dicho, en esto parecido a los que yo describ&iacute;, y otros son particulares. Como en &eacute;stos no se admiten enfermos indigentes, que es el problema que nos interesa, de ah&iacute; que no me ocupase de ellos, aunque he visitado varios. Conste, pues, que yo se&ntilde;alo defectos y atrasos incre&iacute;bles, porque creo firmemente que as&iacute; ejerzo m&aacute;s el verdadero patriotismo, el que s&oacute;lo produce molestias y disgustos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>DR. Gonzálo R. Lafora.    <br>22 Octubre 1916.</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back1"></a><a href="#top1">1</a> Esa blusa de lona con mangas prolongadas, que terminan en cimas que se atan a la espalda, impidiendo los movimientos de los brazos, que nos describe el doctor P&eacute;rez Vald&eacute;s, es la conocida camisa de fuerza.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><a name="back2"></a><a href="#top2">2</a> Tiene este Departamento unas 3.000 admisiones por a&ntilde;o.    <br><a name="back3"></a><a href="#top3">3</a> Hay manicomios que han llegado a tener un enfermero por cada 3 6 4 enfermos. Por lo general, la proporci&oacute;n var&iacute;a entre 1 por 6 a 1 por 10. En nuestro Departamento los enfermeros son pocos y nada instruidos en psiquiatr&iacute;a.    <br><a name="back4"></a><a href="#top4">4</a> Mucho m&aacute;s de lo dicho por nosotros se public&oacute; en el extranjero sobre nuestros manicomios, entre otros por el profesor Lugaro, de M&oacute;dena (Italia), a ra&iacute;z del Congreso de 1903.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Reimpreso de: Gonzalo Rodríguez Lafora. El manicomio provincial de Madrid (Réplica al Dr. Pérez Valdés). España. 26 oct. 1916. 92:8.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v31n4/a14f05.jpg" width="580" height="185"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Manicomios españoles</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Carta abierta al Dr. Gonzalo R. Lafora</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con satisfacci&oacute;n he le&iacute;do su art&iacute;culo "Los Manicomios Espa&ntilde;oles" publicado en el semanario ESPA&Ntilde;A del d&iacute;a 12 del corriente mes, porque trata en &eacute;l un asunto que demasiado olvidado lo dejan los que acostumbran a ocuparse de las cosas de inter&eacute;s p&uacute;blico. Tiene usted mucha raz&oacute;n, es verdaderamente asquerosa la forma en que se presta el servicio de dementes en nuestros manicomios p&uacute;blicos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No conozco ning&uacute;n manicomio p&uacute;blico espa&ntilde;ol que haya salido completamente de esta &eacute;poca que usted, por boca de Bernard Hart, llama &eacute;poca de la concepci&oacute;n pol&iacute;tica de la locura, &eacute;poca que otro ilustre alienista apoda con el nombre de "Edad de Hierro". Los que m&aacute;s, habr&aacute;n suprimido aparentemente los antihumanos medios coercitivos o de tortura, y digo aparentemente, porque en realidad lo que se ha hecho es s&oacute;lo hacerlos algo m&aacute;s llevaderos y menos repugnantes en su aspecto, siendo en el fondo igualmente perjudiciales para los enfermos. Las fotograf&iacute;as que ilustran su art&iacute;culo, creo que le ser&iacute;a f&aacute;cil obtenerlas en cualquiera de nuestros manicomios, hasta en aquellos que tienen m&aacute;s apariencias de modernizaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mucha satisfacci&oacute;n sentir&iacute;a si despu&eacute;s de publicarse estas cuartillas, alguien me replicara dici&eacute;ndome que en su manicomio se tiene una concepci&oacute;n verdaderamente moderna de la locura, y que en buena consecuencia sistem&aacute;ticamente so aplica el No Restraint.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Verdaderamente el atraso de nuestro servicio de asistencia a dementes es debido en gran parte a las reales condiciones de los edificios en que tenemos que albergar a estos enfermos, pero no considero que esta sea la causa principal; &eacute;sta, radica en nuestros sistemas de asistencia, radica en la organizaci&oacute;n defectuosa de todos nuestros servicios. Con edificios deficientes y anticuados podemos tratar relativamente bien a enfermos de esta clase; con m&aacute;s o menos perfecci&oacute;n podemos implantar el tratamiento individual; con m&aacute;s o menos intensidad podemos utilizar el Encajamiento y la Psicoterapia, poderosos elementos terap&eacute;uticos modernos para esta clase de enfermedades. En cambio, con el sistema y con la organizaci&oacute;n actual, con el tratamiento colectivo que hoy se aplica, ni con los edificios m&aacute;s modernizados en su construcci&oacute;n, pod&iacute;amos hacer obra positiva, el No Restraint y el Open-door ser&iacute;an de imposible aplicaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Creo tambi&eacute;n, como usted, que del actual atraso de nuestro servicio tienen su tanto de culpa los m&eacute;dicos psiquiatras de nuestro pa&iacute;s, puesto que si con m&aacute;s constancia se hubiesen interesado en mejorar nuestros servicios de asistencia de dementes, puede que no hubiesen logrado cambiar los manicomios actuales por otros m&aacute;s modernos, pero hubieran podido, s&iacute;, transformar el sistema de tratamiento, mejorar la organizaci&oacute;n de los manicomios y casi cambiar el ambiente de coerci&oacute;n y represi&oacute;n por otro m&aacute;s suave, m&aacute;s humano y m&aacute;s apropiado para la curaci&oacute;n de los enfermos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero si los m&eacute;dicos psiquiatras tienen su tanto de culpa en este asunto, tambi&eacute;n tienen sus motivos de disculpa, puesto que muchos de ellos no pueden obrar con entera libertad de acci&oacute;n, por estar supeditados a las empresas explotadoras de este negocio y a &eacute;stas no les conviene que se modifique el actual estado de cosas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por mi parte me creo libre de este tanto de culpa, puesto que en los pocos a&ntilde;os que llevo interviniendo en cosas de manicomios, no he cesado nunca de trabajar para mejorar la triste condici&oacute;n de estos desgraciados enfermos y me cabe la satisfacci&oacute;n de manifestar que la Mancomunidad de Catalu&ntilde;a, con el buen criterio que le caracteriza, se ha dado cuenta de la necesidad de transformar completamente este servicio y ha acordado un plan de reorganizaci&oacute;n, siendo sus principales bases: primera, creaci&oacute;n de un Hospital Mental para las psicosis agudas o de evoluci&oacute;n relativamente corta, y para la ense&ntilde;anza de la Psiquiatr&iacute;a; segunda, creaci&oacute;n de varios Asilos-Colonias para los alienados cr&oacute;nicos; tercera, creaci&oacute;n de Asilos especiales para atrasados, alienados dif&iacute;ciles, epil&eacute;pticos, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No se ha contentado la Mancomunidad con acordar el plan de reorganizaci&oacute;n; lo est&aacute; llevando a la pr&aacute;ctica con toda la rapidez que las circunstancias le permiten. Con este fin ha adquirido ya una hermosa finca en las cercan&iacute;as de esta ciudad, de una extensi&oacute;n de m&aacute;s de 30 hect&aacute;reas y de una situaci&oacute;n y orientaci&oacute;n excelentes. Este extenso solar est&aacute; destinado para el Hospital Mental; creo que no tardar&aacute;n en hacerse p&uacute;blicas las bases del concurso de ante-proyectos para la construcci&oacute;n de dicho Hospital.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Como usted adivinar&aacute;, en este Hospital el tratamiento de los enfermos se har&aacute; a base del encarnamiento, psicoterapia y ba&ntilde;os, suprimi&eacute;ndose de una manera absoluta toda clase de coerci&oacute;n mec&aacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yo creo, amigo doctor, que hab&eacute;is hecho bien en llevar este asunto a una revista popular, es necesario que m&eacute;dicos, publicistas y el p&uacute;blico en general detenga su mirada en estos infelices y se preocupan de mejorar su suerte. Es necesario que todos nos hagamos cargo de que estos enfermos son m&aacute;s dignos a&uacute;n, si cabe, de consideraci&oacute;n que los dem&aacute;s enfermos de enfermedades comunes; que muchos de ellos por sus ideas de culpabilidad, de persecuci&oacute;n, o por sus alucinaciones terror&iacute;ficas sufren de una manera horrible; que la sensaci&oacute;n de risa, de miedo, o de asco que estos enfermos generalmente producen, se convertir&iacute;a en deseo de protecci&oacute;n y de auxilio, si conoci&eacute;semos sus pesadumbres. Es preciso que se comprenda que si bien debemos guardar ciertas precauciones con los enfermos de la mente, nunca debe ser &eacute;stas depresivo-s para los mismos ; por esto deben desaparecer los manicomios de altas murallas y de enrejadas ventanas; por esto deben desaparecer de los manicomios toda clase de instrumentos que signifiquen coerci&oacute;n o violencia. Es preciso que se sepa que el atar a un enfermo de la misma manera que se ata a un perro, en la anilla de una pared o en la pata de una mesa; que el atar a un pobre de estos desgraciados, de manos o de pies alegando sea cu&aacute;l fuere el pretexto, o meterlo dentro de una apretada camisa de fuerza, no sirven para otra cosa que para aumentar la excitaci&oacute;n del enfermo o para agravar alg&uacute;n repugnante vicio.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si todos nos di&eacute;semos cuenta de que estos y otros procedimientos tan antihumanos y tan depresivos para el enfermo no son necesarios para mantener el orden en una casa de locos y que son altamente perjudiciales para la curaci&oacute;n de la locura, de seguro qu&eacute; no permitir&iacute;amos que en ninguno de nuestros manicomios se tratara as&iacute; a nuestros semejantes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estimulemos, pues, si es preciso a la Mancomunidad de Catalu&ntilde;a,, para que r&aacute;pidamente lleve a feliz t&eacute;rmino su buena obra; llamemos la atenci&oacute;n, a las dem&aacute;s corporaciones similares para que salgan de su letargo, y mientras tanto felicit&eacute;monos por el nuevo horizonte que empieza a divisarse para estos pobres enfermos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para terminar, querido doctor, le suplico me considere como buen amigo y que en estas l&iacute;neas solamente vea un deseo de amistosa conversaci&oacute;n sobre un asunto tan necesitado de atenci&oacute;n cari&ntilde;osa.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Tomás Busquet    <br>M&eacute;dico inspector del servicio de dementes de la Mancomunidad de Catalu&ntilde;a.    <br>Barcelona, Octubre de 1916.</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Reimpreso de: Tomás Busquet. Manicomios españoles (Carta abierta al Dr. Gonzalo R. Lafora). España. 2 nov. 1916. 93:14.</font></p>      ]]></body>
</article>
