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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>P&Aacute;GINAS DE LA ASOCIACI&Oacute;N</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>D&iacute;a Mundial de la Salud Mental. "Invertir en Salud Mental"</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La celebraci&oacute;n del D&iacute;a Mundial de la Salud Mental, re&uacute;ne como todos los a&ntilde;os a las personas afectadas, sus familias y los profesionales que trabajamos en el campo de la salud mental, en distintos actos a lo largo de todo el territorio, para hacer visibles los problemas que a&uacute;n existen (estigma, acceso a los servicios sanitarios y sociales, acceso al trabajo,...) y para sensibilizar a toda la sociedad sobre la necesidad de implicarse en ayudar a resolverlos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este a&ntilde;o el lema elegido por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud es <i>"Invirtamos en Salud Mental"</i>. Los recursos econ&oacute;micos y humanos que se asignan a la salud mental son insuficientes, en especial en los pa&iacute;ses con recursos escasos. Los datos que nos aporta la OMS en el Atlas de Salud Mental 2011 que acaba de ser publicado, muestran que nuestro pa&iacute;s, si bien est&aacute; incluido en el grupo de alto nivel de ingresos, sigue presentando cifras de profesionales por debajo de la media europea. Los recursos que se han destinado a salud mental, si bien se han incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, no han alcanzado a cubrir las necesidades de las personas afectadas y sus familias. Estos avances corren el riesgo, como consecuencia de los efectos de la crisis econ&oacute;mica, no s&oacute;lo de frenarse, sino de retroceder.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es conocido por todos y existen datos que confirman que los cambios producidos en el crecimiento econ&oacute;mico de un pa&iacute;s tienen una influencia directa sobre las tasas de mortalidad del mismo y tambi&eacute;n es suficientemente conocido como el efecto del desempleo tiene una repercusi&oacute;n directa sobre la salud mental. El aumento de las tasas de desempleo genera un menor bienestar subjetivo y produce un mayor n&uacute;mero de s&iacute;ntomas y signos de enfermedad y existe adem&aacute;s una mayor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, traumatismos y suicidios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No hace falta se&ntilde;alar aqu&iacute; el crecimiento de las tasas de desempleo que se han producido en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero si conviene destacar como las tasas de suicidio que ven&iacute;an disminuyendo lenta pero de forma progresiva en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sufrido un repunte en el a&ntilde;o 2008, especialmente en el caso del suicidio en los varones. Aunque con datos a&uacute;n preliminares, en algunos servicios de salud mental se est&aacute; constatando un incremento de la atenci&oacute;n en urgencias a casos por intentos de suicidio y un aumento de la demanda inespec&iacute;fica por trastornos adaptativos en relaci&oacute;n con problemas laborales. La dificultad para la inserci&oacute;n laboral de las personas con trastornos mentales graves es creciente y s&oacute;lo por la capacidad de apoyo de sus familiares no se ha producido un incremento significativo de la exclusi&oacute;n social dentro de estas personas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A estos efectos directos e indirectos de la crisis econ&oacute;mica sobre las personas y su salud mental se empiezan a sumar los efectos de las medidas que han tomado los gobiernos para afrontar la crisis econ&oacute;mica. Fundamentalmente aquellas medidas que han supuesto recortes en los sistemas de protecci&oacute;n social, que como diversos estudios se&ntilde;alan sirven de amortiguador para los efectos del desempleo en la salud mental y en la salud f&iacute;sica de las personas. En nuestro pa&iacute;s estos recortes en el sistema sanitario y socio sanitario de salud mental empiezan a notarse de manera evidente, y ya no s&oacute;lo suponen un frenazo al desarrollo de los recursos a&uacute;n insuficientes, sino una dr&aacute;stica disminuci&oacute;n de los recursos existentes. Son ya muchos los casos que se van produciendo. En Catalu&ntilde;a adem&aacute;s de la reducci&oacute;n del 10% del presupuesto para sanidad y en concreto para la salud mental, se est&aacute; produciendo el cierre de centros, o la reducci&oacute;n adicional del salario de los profesionales. En varias autonom&iacute;as se est&aacute; produciendo un retraso en el pago a las residencias y dispositivos de rehabilitaci&oacute;n, que est&aacute; poniendo en riesgo su mantenimiento. Adem&aacute;s los procesos de desregulaci&oacute;n en la territorializaci&oacute;n de los servicios y del acceso a los mismos (&Aacute;rea &uacute;nica y libre elecci&oacute;n) que ya se han iniciado a algunas autonom&iacute;as (Madrid, parece que tambi&eacute;n se har&aacute; en Castilla la Mancha), est&aacute;n acompa&ntilde;&aacute;ndose, en un primer an&aacute;lisis, de un aumento de las listas de espera.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos mantenido nuestros esfuerzos para que la implantaci&oacute;n del modelo comunitario de atenci&oacute;n a la salud mental fuera real en cada una de las autonom&iacute;as, y para que a nivel estatal las recomendaciones derivadas de la Estrategia de Salud Mental se llevaran a cabo en cada uno de los sistemas de salud. La evaluaci&oacute;n de esta Estrategia pone de manifiesto que el grado de implantaci&oacute;n de estas recomendaciones es desigual y moderado, en cada uno de los sistemas de salud mental auton&oacute;micos. Sigue habiendo disparidad en cuanto a las dotaciones y dispositivos en las distintas redes de salud mental, y en cuanto al nivel de integraci&oacute;n de las redes de salud mental y le drogodependencias; los contratos con las entidades concertadas y con sus profesionales son precarios; y los profesionales, usuarios y familiares tienen todav&iacute;a una participaci&oacute;n insuficiente en los procesos de gesti&oacute;n y de planificaci&oacute;n de los servicios. Es evidente que todav&iacute;a quedan muchas &aacute;reas para mejorar la atenci&oacute;n de las personas con trastornos mentales en nuestro pa&iacute;s, pero descalificaciones poco argumentadas del modelo existente, como las publicadas recientemente en Asturias, y a las que FEAFES ha dado una respuesta que compartimos, desde nuestro punto de vista no van a contribuir a conseguir esa mejora.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nuestra obligaci&oacute;n como profesionales es contribuir a que los recursos que existen se aprovechen lo mejor posible, lleguen a m&aacute;s personas afectadas y sean de la mejor calidad; debemos hacer el sistema m&aacute;s sostenible. Todav&iacute;a hay muchas personas afectadas que no est&aacute;n recibiendo toda la atenci&oacute;n que requieren. Pero tambi&eacute;n es nuestra obligaci&oacute;n transmitir a la sociedad y las instituciones p&uacute;blicas la importancia de la atenci&oacute;n a la salud mental y la repercusi&oacute;n global que tiene sobre la ciudadan&iacute;a y sobre el propio desarrollo econ&oacute;mico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No es momento para recortes en salud mental.</font></p>      ]]></body>
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