<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0211-5735</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0211-5735</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0211-57352012000400014</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.4321/S0211-57352012000400014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pedro Melenas, el terror de las neuronas]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Struwwelpeter. Terror of neurons]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rey]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>32</volume>
<numero>116</numero>
<fpage>877</fpage>
<lpage>887</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0211-57352012000400014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0211-57352012000400014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0211-57352012000400014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>HISTORIAS CON HISTORIA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Pedro Melenas, el terror de las neuronas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Struwwelpeter. Terror of neurons</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Carlos Rey</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Psic&oacute;logo Cl&iacute;nico y psicoanalista. Barcelona    <br><a href="mailto:carlosry@copc.cat">carlosry@copc.cat</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Uno.</b> "La ciencia se acerca a la literatura aflojando las tuercas del m&eacute;todo cient&iacute;fico, la literatura a la ciencia apret&aacute;ndolas. Delicadamente". Dixit Jorge Wagensberg. Con permiso... El bicentenario del nacimiento de Charles Darwin fue un buen pretexto para leer su autobiograf&iacute;a o <i>Memorias del desarrollo de mi pensamiento y de mi personalidad.</i> Edici&oacute;n no censurada -en los temas religiosos- por su devota esposa. Darwin nos refiere: "Me han dicho que yo era mucho m&aacute;s lento en el aprendizaje que mi hermana menor, Catherine, y creo que en muchos sentidos fui un ni&ntilde;o travieso. (...) Debo confesar tambi&eacute;n que de peque&ntilde;o era muy dado a inventar falsedades y que lo hac&iacute;a siempre para impresionar. (...) Como medio de educaci&oacute;n, la escuela fue para m&iacute; sencillamente nula. (...) Mi padre me dijo un d&iacute;a algo que me mortific&oacute; profundamente: <i>No te importa otra cosa que no sea la caza, los perros y matar ratas, y vas a ser una desgracia para ti y para toda tu familia".</i> No fue as&iacute;, aunque primero tuvo que decepcionar dos veces a su padre. Le dijo que no a ser m&eacute;dico y le volvi&oacute; a decir no a ser cl&eacute;rigo. A los 22 a&ntilde;os se embarc&oacute; durante cinco a&ntilde;os en el Beagle y &eacute;se fue su viaje inici&aacute;tico y su Universidad. "Siempre he tenido la sensaci&oacute;n de que le debo al viaje el primer entrenamiento aut&eacute;ntico o educaci&oacute;n de mi mente." Gracias a &eacute;l, este a&ntilde;o tambi&eacute;n celebramos el 150 aniversario de <i>El origen de las especies.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Dos.</b> "Mi alma es libre y muy suya, y est&aacute; acostumbrada a conducirse a su manera". &Eacute;sta es la cita de <i>Los ensayos</i>, de Michel de Montaigne, que a modo de presentaci&oacute;n y representaci&oacute;n del problema, abre el pen&uacute;ltimo manual de t&eacute;cnicas para ayudar en casa y en la escuela a los hiperactivos. En realidad se trata del resumen de las ponencias del II Congreso Nacional sobre TDAH. A modo de reclamo se dice que "Lu&iacute;s Rojas Marcos cuenta su infancia con TDAH". "A&uacute;n me distraigo, -cuenta el contertuliano y catedr&aacute;tico de psiquiatr&iacute;a- empiezas a pensar en una cosa y pasas a otra. Pero ya no tomo medicaci&oacute;n. Bueno, a veces le quito alguna pastilla a mi hijo (tambi&eacute;n diagnosticado con TDAH). Me viene estupendamente". Los compiladores de <i>Hiperactivos</i> quieren sensibilizar a las autoridades acad&eacute;micas a fin de "que el &eacute;xito o el fracaso dependa de otros factores, no de su TDAH". Para ello nos recuerdan que "la superaci&oacute;n del TDAH es labor de todos". Tienen raz&oacute;n. Baste para ello que retengamos sus palabras <i>diana:</i> la cita de Montaigne ("Mi alma es libre y muy suya, y est&aacute; acostumbrada a conducirse a su manera"); el t&iacute;tulo del libro: <i>Hiperactivos;</i> y el nombre de la editorial que lo publica: <i>LoQueNoExiste.</i> Literal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Tres.</b> En el 2009 la ciudad alemana de Frankfurt celebr&oacute; por todo lo alto otro bicentenario, el del nacimiento de uno de sus hijos predilectos: <i>Heinrich Hoffmann.</i> Con exposiciones y actividades varias, y teniendo el museo que lleva su nombre como epicentro, se quiso honrar la memoria del creador de uno de los libros de historietas infantiles, rimadas e ilustradas, m&aacute;s famoso de Alemania: <i>Der Struwwelpeter.</i> Tambi&eacute;n conocido como: <i>Historias graciosas y estampas a&uacute;n m&aacute;s divertidas con 15 l&aacute;minas coloreadas para ni&ntilde;os de 3 a 6 a&ntilde;os.</i> Coet&aacute;neo pues de Darwin, Heinrich Hoffmann (Frankfurt, 1809-1894), no fue autor de un s&oacute;lo libro, pero es por &eacute;ste que se le quiere recordar. Hoffmann tambi&eacute;n fue un m&eacute;dico humanista y un ciudadano comprometido con su ciudad y su tiempo. Sus dotes art&iacute;sticas las empez&oacute; aplicando en su quehacer como m&eacute;dico de familia, para tranquilizar a los asustados ni&ntilde;os que no se dejaban auscultar. Dibuj&aacute;ndoles en una hoja a un ni&ntilde;o con las u&ntilde;as muy largas y el pelo sin arreglar, consegu&iacute;a reducir sus resistencias a la exploraci&oacute;n cl&iacute;nica y posterior cura. Estos fueron los primeros esbozos de su <i>Struwwelpeter</i>, caricatura que posteriormente le sirvi&oacute; para ilustrar la portada de su libro de historietas. Como si de un &aacute;rbol sin podar se tratara, <i>Struwwelpeter</i> quiere ser el ejemplo de un ni&ntilde;o que no tiene qui&eacute;n educarlo, es decir, asilvestrado en su naturaleza. En el pedestal donde se exhibe, est&aacute; escrita la siguiente leyenda: <i>"Por no cortarse las u&ntilde;as/ le crecieron diez pezu&ntilde;as,/ y hace m&aacute;s de un a&ntilde;o entero/ que no ha visto al peluquero./ ¡Qu&eacute; verg&uuml;enza! Qu&eacute; horroroso!/ ¡Qu&eacute; ni&ntilde;o m&aacute;s cochambroso!".</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al igual que Darwin, Hoffmann tambi&eacute;n perdi&oacute; a su madre a una edad temprana. Tambi&eacute;n Hoffmann estudi&oacute; medicina por indicaci&oacute;n paterna y, como Darwin, tambi&eacute;n tuvo su propio ritmo de aprendizaje que, en relaci&oacute;n con lo que se esperaba de &eacute;l, dejaba mucho que desear. En fin, que los dos fueron lo posible... del ideal de sus respectivos padres. El Dr. Hoffmann quiso especializarse en cirug&iacute;a, pero se cruz&oacute; en su camino profesional la oportunidad de dirigir el Asilo de lun&aacute;ticos y epil&eacute;pticos de su ciudad. De ah&iacute; que muchos papeles digan que fue psiquiatra o neur&oacute;logo, (cuando no poeta), pero no. Aun as&iacute;, logr&oacute; ser reconocido como un gran reformador de la psiquiatr&iacute;a hospitalaria de su &eacute;poca. Los aires revolucionarios de 1848 soplaron a su favor y pudo hasta dise&ntilde;ar un nuevo y moderno hospital psiqui&aacute;trico en la zona verde de la ciudad. Con las nuevas instalaciones, Hoffmann logr&oacute; invertir las prioridades de la &eacute;poca priorizando lo terap&eacute;utico sobre la seguridad. Y durante 37 a&ntilde;os se dedic&oacute; a mejorar el tratamiento de sus pacientes. En el nuevo hospital universitario pudo investigar el Dr. Alois Alzheimer el proceso degenerativo que hoy conocemos por su nombre.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La Asociaci&oacute;n <i>Tutti Fruti y ba&ntilde;istas del Ganges</i>, compuesta por artistas y literatos, fue una de las muchas asociaciones que frecuent&oacute; el polifac&eacute;tico Hoffmann. All&iacute; ley&oacute; por primera vez su <i>Struwwelpeter.</i> El autor nos refiere que, en la navidad de 1844 buscaba un cuento ilustrado para su hijo mayor Carl de tres a&ntilde;os y medio. Como no encontr&oacute; nada apropiado, decidi&oacute; comprar un cuaderno en blanco y escribi&oacute; sencillas historias en verso que ilustr&oacute; con bonitos dibujos. El regalo fue todo un &eacute;xito y la primera edici&oacute;n impresa en 1845 tambi&eacute;n. En 1939 ya se hab&iacute;an realizado 5.000 ediciones. S&oacute;lo en Alemania se calcula que hay 25 millones de ediciones. Se ha traducido a m&aacute;s de 40 idiomas. La versi&oacute;n inglesa tuvo un traductor de lujo: Mark Twain. En castellano se edit&oacute; en Par&iacute;s en 1871 con el t&iacute;tulo <i>Juan el Desgre&ntilde;ado</i>, en Barcelona (1980) se tradujo como <i>Pedrito el Gre&ntilde;oso</i> y en Palma de Mallorca (1987) como <i>Pedro Melenas.</i> En M&eacute;xico se le conoce como <i>Pedrito el Mechudo.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n cont&oacute; el propio autor, la pedagog&iacute;a de estas historietas ilustradas se basa en la premisa de que a los ni&ntilde;os todo les entra por los ojos antes que por las orejas. Sosten&iacute;a el Dr. Hoffmann que <i>gato escaldado, del agua fr&iacute;a huye</i>. De la misma manera, los ni&ntilde;os pueden volverse prudentes al observar las malas experiencias de los protagonistas de sus vi&ntilde;etas. La pedagog&iacute;a es clara y sencilla: los ni&ntilde;os tienen que conocer las consecuencias negativas de la desobediencia. <i>Si juegas con fuego te puedes quemar, si maltratas a los animales te pueden morder, si no te comes la sopa puedes enfermar hasta morir, si no te est&aacute;s quieto te puedes caer</i>, etc. Al fin y al cabo no hac&iacute;a mucho que la infancia compart&iacute;a mesa con los adultos. Doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s, la psiquiatr&iacute;a espa&ntilde;ola se plantea especializarse y escuchar de t&uacute; a t&uacute; a la infancia. En Europa s&oacute;lo Letonia, Malta, Rumania y Espa&ntilde;a no tienen esa especialidad-sensibilidad. A ver si a partir de la primera hornada de m&eacute;dicos especialistas en psiquiatr&iacute;a infantil, la Ciencia gana en paciencia con los peque&ntilde;os pacientes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; como Darwin se encontrar&iacute;a con el movimiento reaccionario <i>Creacionista</i>, si el escritor, dibujante, m&eacute;dico humanista y liberal Heinrich Hoffmann hubiera levantado la cabeza para apagar las velas de su bicentenario, se sorprender&iacute;a al saber que, entre sus muchos m&eacute;ritos reconocidos, tambi&eacute;n se le adjudica ser el dise&ntilde;ador inteligente de la g&eacute;nesis del TDAH. ¡Nada m&aacute;s y nada menos! Resulta que, <i>La historia de Felipe Revueltas</i> (tambi&eacute;n traducido como Felipe el inquieto, el rabietas, pataletas o berrinches), una de las diez historietas aleccionadoras de  <i> <b>Pedro Melenas</b></i> (primera de las que se reproducen al final de este texto) aparece en un sinn&uacute;mero de comunicaciones, art&iacute;culos y ensayos como el antecedente hist&oacute;rico de la evidencia cient&iacute;fica del TDAH. La ambici&oacute;n de la ideolog&iacute;a dominante no conoce l&iacute;mites ni &Eacute;tica alguna. Quiere ser Ciencia y quiere tener la alcurnia y abolengo necesarios para legitimarse y exigir el tratamiento de <i>Excelencia.</i> Sin embargo, este antecedente hist&oacute;rico, como todo acto fundacional, es un puro relato: un mito. Un cuento...si no chino, s&iacute; alem&aacute;n. He aqu&iacute; algunos ejemplos de los activos t&oacute;xicos que nos ha dejado tanta especulaci&oacute;n diagn&oacute;stica. Imagine el lector estar alrededor de un fuego de campamento o en unas colonias de verano para practicar el idioma oficial de la comunidad cient&iacute;fica, y jugando al: <i>por aqu&iacute; me han preguntado.... y por aqu&iacute; me han respondido...</i> Versi&oacute;n <i>kumbaya</i> de lo que con las nuevas tecnolog&iacute;as se llama <i>cortar y pegar.</i> Los que s&oacute;lo han o&iacute;do campanadas hacen de la ilustraci&oacute;n de <i>Pedro Melenas</i> el santo patr&oacute;n de los hiperactivos, como podr&iacute;an haber hecho de Pippi L&aacute;ngstrump (Pippi Calzaslargas) la patrona de los llamados <i>negativistas desafiantes.</i> Los que s&oacute;lo manejan bibliograf&iacute;a <i>made in Massachusetts</i> utilizan el nombre de Felipe en ingles: Philip o Phil. Tambi&eacute;n abunda escrito como Phillip, aun cuando en alem&aacute;n se escribe Philipp. Y as&iacute; hasta el que ha buscado el equivalente en castellano de Philipp y ha optado por Pepe. Los hay que desconocen que Hoffmann era alem&aacute;n y lo citan en ingl&eacute;s: "Ya en 1845 el psiquiatra Dr. Heinrich Hoffmann public&oacute; un libro de poemas infantiles en el que se describ&iacute;an dos casos de TDAH. En uno de ellos titulado <i>The Story of Fidgety Phil</i>, se reflejaba el caso de un ni&ntilde;o que presentaba todas las caracter&iacute;sticas de un TDAH de predominio hiperactivoimpulsivo. Otro poema de ese mismo libro, titulado <i>The Story of Johny Head-in-Air</i>, relataba el caso de un ni&ntilde;o que ten&iacute;a el comportamiento propio de un paciente con TDAH de predominio inatento". M&aacute;s perlas de la ciencia-infusa, que dice basarse en la evidencia cient&iacute;fica: "La hiperquinesia, hiperactividad o trastorno hiperactivo es un s&iacute;ndrome descrito por primera vez por Hoffman (sic) (1854) (sic) un m&eacute;dico Alem&aacute;n (sic) que la observ&oacute; en su propio hijo a quien apodaba Phill el intranquilo". "El TDAH es una enfermedad reciente. Una de las primeras referencias se encuentra en una canci&oacute;n infantil escrita en 1863 (sic) por Heinrich Hoffmann: trata de un ni&ntilde;o inquieto, nervioso e hiperactivo, que supon&iacute;a un problema de comportamiento para la familia".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como se lee, el antecedente hist&oacute;rico del TDAH est&aacute; m&aacute;s cerca de la literatura que de la Ciencia. ¿Pero de qu&eacute; Ciencia? ¿De la Ciencia hiperactiva con d&eacute;ficit de atenci&oacute;n al sujeto y su subjetividad? Es verdad, la Ciencia -como el Yo- tampoco es unitaria. No es Una ni para determinar el inicio y el final de la vida (a las actuales divergencias cient&iacute;ficas sobre el aborto y la eutanasia me remito). ¡Como para ponerse de acuerdo en que el TDAH est&aacute; basado en la evidencia cient&iacute;fica! Sobre todo si lo dice la <i>Ciencia made in Enfermedad = Negocio.</i> Cuando una cultura es dominante lo es en todos los &aacute;mbitos: desde lo econ&oacute;mico hasta los h&aacute;bitos alimenticios. Por lo tanto tambi&eacute;n es dominante en el terrero de la Ciencia en general y en la Salud Mental en particular. En paralelo, si la Ciencia precisa del Capital y &eacute;ste tiene due&ntilde;o, la Ciencia tambi&eacute;n es la voz de su amo. <i>Quien paga, manda...</i> y quien diagnostica, cobra. El hundimiento del Prestige del progreso lo ha embadurnado todo, tambi&eacute;n al prestigio de la Ciencia. Tambi&eacute;n a la Cl&iacute;nica. La efectividad de la psicoterapia o terapia de la palabra est&aacute; cubierta de chapapote, tambi&eacute;n conocido como <i>rentabilidad econ&oacute;mica.</i> Aun as&iacute;, el desencuentro entre la evidencia cient&iacute;fica y la evidencia cl&iacute;nica no es cuantitativo sino cualitativo. Tiene que ver con el concepto mismo de Salud. Mientras que en nuestra cultura y sistema sanitario la Salud es <i>un bien social</i>, es decir, un Derecho, en la cultura <i>made in USA</i> la Salud es <i>un bien de mercado</i>, es decir, un negocio: una inversi&oacute;n que busca los m&aacute;ximos beneficios posibles, aquellos que consiguen romper el saco. Un ejemplo: mientras que la evidencia cient&iacute;fica y econ&oacute;mica del TDAH han conseguido <i>medicalizar</i> al 20% de los ni&ntilde;os norteamericanos (10 millones), al 20% de los ni&ntilde;os que mueren cada a&ntilde;o en el mundo los mata la diarrea infantil, y la OMS no encuentra quien les proporcione un sencillo tratamiento de sales y tabletas de zinc que apenas cuesta 25 c&eacute;ntimos de euro y que podr&iacute;a evitar dos millones de muertes infantiles al a&ntilde;o.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La Salud como Derecho o como Negocio. ¿Dos puntos de partida y uno solo de llegada, llamado Ciencia? ¡Entonces ya es otra Religi&oacute;n! Mejor pensar que cada Cultura destila su propia Ciencia y que en nuestras Universidades se da a leer mucha <i>Coca-Cola.</i> Tanta que, acad&eacute;micamente, se ha reprimido la patolog&iacute;a que nos es propia: la Psicopatolog&iacute;a general y la espec&iacute;fica del llegar a ser en particular, es decir, la Psicopatolog&iacute;a evolutiva o del desarrollo. Si crecer es un oficio dif&iacute;cil, educar, curar y gobernar son tres oficios imposibles. No lo hagamos m&aacute;s complicado. Si como profesionales de lo <i>psico</i> dejamos de mediar entre lo <i>bio</i> y lo <i>social</i>, la <i>medicalizaci&oacute;n</i> de lo <i>social</i> tambi&eacute;n ser&aacute; nuestro negocio. Si todos neuro-logizamos, ¿qui&eacute;n neuro-tizar&aacute;?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Si casi todo empez&oacute; al otro lado del atl&aacute;ntico con el Dr. Russell A. Barkey, de all&iacute; tambi&eacute;n nos viene la rectificaci&oacute;n. El neur&oacute;logo Fred A. Baughman Jr. ha testificado ante el Congreso de Estados Unidos, la Uni&oacute;n Europea y el Parlamento de Australia Occidental, lo que nos dice en su libro: <i>El Fraude del TDAH.</i> Y hace ya m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que Iv&aacute;n Illich nos dijo en <i>N&eacute;mesis M&eacute;dica:</i> "La clasificaci&oacute;n de enfermedades que adopta la sociedad refleja su organizaci&oacute;n social. Las enfermedades que produce la sociedad son bautizadas con nombres amados por los bur&oacute;cratas". Menos mal que el discurso oficial <i>NoEsTodoLoQueExiste.</i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f01.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f02.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f03.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f04.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f05.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f06.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f07.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f08.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f09.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f10.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f11.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f12.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f13.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v32n116/14f14.jpg"></p>      ]]></body>
</article>
