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</front><body><![CDATA[  <a name="top"></a>    <p><font face="Verdana" size="2"><b>PARA EL DEBATE</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Allen Frances y la pureza del diagn&oacute;stico</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Allen Frances and the purity of diagnosis</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Alberto Ortiz Lobo<sup>a</sup> y Iv&aacute;n de la Mata<sup>b</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>a</sup> Psiquiatra, Centro de Salud Mental "Salamanca". Hospital Universitario La Princesa, Madrid, Espa&ntilde;a.    <br><sup>b</sup> Psiquiatra, Centro de Salud Mental de Legan&eacute;s. Instituto Psiqui&aacute;trico Jos&eacute; Germain, Legan&eacute;s, Madrid, Espa&ntilde;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Allen Frances es un psiquiatra americano, nacido en 1942 y en la actualidad el jefe de departamento de psiquiatr&iacute;a de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte. Es mundialmente conocido por presidir el grupo de trabajo que escribi&oacute; el DSM-IV y, posteriormente, por ser la voz referente en la cr&iacute;tica al DSM-5. Fruto de esta cr&iacute;tica, es su libro que se ha traducido recientemente al castellano por la editorial Ariel: <i>¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatr&iacute;a.</i> Precisamente, con motivo de la presentaci&oacute;n de su obra en nuestro pa&iacute;s, apareci&oacute; en diversos medios de comunicaci&oacute;n y pudimos entrevistarlo para la AEN.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/neuropsiq/v35n125/debate_f01.jpg"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>¿Cu&aacute;les considera que son los mayores peligros del DSM-5?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ya estamos atravesando un periodo de inflaci&oacute;n de diagn&oacute;sticos en psiquiatr&iacute;a, con tratamientos excesivos, se le da medicaci&oacute;n a la gente que realmente no lo necesita. El DSM-5 ha introducido una cantidad de diagn&oacute;sticos nuevos que amenazan convertir la inflaci&oacute;n diagn&oacute;stica en hiperinflaci&oacute;n diagn&oacute;stica. El duelo normal se convierte en un trastorno depresivo mayor, el hecho de que se me olviden las cosas porque ya tengo una edad, se ve como predemencia, como un trastorno cognitivo menor. El que yo desayune a lo grande, se vuelve un trastorno por atrac&oacute;n. Las rabietas de mis nietos se convierten en un trastorno de disregulaci&oacute;n emocional. Si una persona tiene preocupaciones por un s&iacute;ntoma f&iacute;sico, tiene un trastorno por s&iacute;ntomas som&aacute;ticos. El TDAH, que ya antes se sobrediagnosticaba, ser&aacute; cada vez m&aacute;s com&uacute;n con el DSM-5. A la vez que estamos sobretratando a las personas que no lo necesitan, estamos ignorando terriblemente a los que est&aacute;n gravemente enfermos, que desesperadamente necesitan mayor acceso al cuidado y una vivienda digna. Cuanto m&aacute;s expandimos el sistema para incluir a las personas sanas "preocupadas", menos recursos tenemos para cuidar a los que de verdad est&aacute;n enfermos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Usted ha participado en el DSM-III, en el DSM-III-R, en el DSM-IV, ¿c&oacute;mo se construye un nuevo diagn&oacute;stico? ¿C&oacute;mo es el proceso? ¿Qu&eacute; agentes intervienen? ¿C&oacute;mo se fundamenta?</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Desgraciadamente en la psiquiatr&iacute;a no tenemos pruebas biol&oacute;gicas, los diagn&oacute;sticos se basan en juicios falibles y subjetivos. El hecho de que haya un conjunto de criterios definitivos por lo menos nos da la oportunidad de conseguir fiabilidad entre los distintos cl&iacute;nicos que ven al mismo paciente. Pero la pregunta es: ¿qu&eacute; diagn&oacute;sticos deber&iacute;an ser incluidos dentro del sistema?, ¿cu&aacute;les deber&iacute;an ser los m&aacute;rgenes para definirlos? La &uacute;nica manera de hacerlo, en este punto, es tener grupos de expertos que revisen la literatura disponible y lleguen a alg&uacute;n tipo de consenso sobre c&oacute;mo definir mejor los diferentes trastornos mentales y cu&aacute;les merecen estar en el manual. El problema es que no hay una l&iacute;nea clara que separe los trastornos mentales de la normalidad, sobre todo los trastornos m&aacute;s leves. Todo el mundo puede estar de acuerdo en cu&aacute;les son los trastornos graves y tampoco hay tanta pol&eacute;mica respecto a c&oacute;mo definirlos, pero cuando se trata de los trastornos m&aacute;s leves, hay un l&iacute;mite muy borroso con la normalidad y peque&ntilde;os cambios en la definici&oacute;n puede incluir como pacientes a millones de personas que previamente eran consideradas como normales, de manera que el l&iacute;mite entre lo normal y la enfermedad mental es a la vez borroso y muy "poblado". Los expertos en cualquier &aacute;rea casi siempre quieren expandir las fronteras de los trastornos de su especialidad. He estado trabajando con expertos desde 1978, cuando empezamos a preparar el DSM-III, miles de expertos, ni uno jam&aacute;s vino y me dijo: "vamos a reducir mi diagn&oacute;stico". Todos sobrevaloran su &aacute;rea, toman decisiones basadas en lo que funciona para ellos en cl&iacute;nicas especializadas, en hospitales de la universidad y no entienden que la mayor&iacute;a de los f&aacute;rmacos psiqui&aacute;tricos son recetados por los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria normalmente, despu&eacute;s de citas que duran siete minutos, de pacientes que apenas conocen y que adem&aacute;s est&aacute;n viniendo a la consulta en el peor d&iacute;a de sus vidas. La mayor&iacute;a mejorar&iacute;an solos, con placebo, con tiempo, con resiliencia, apoyo, reducci&oacute;n del estr&eacute;s... Los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria est&aacute;n muy influenciados por el comercial de la farmac&eacute;utica y la forma m&aacute;s f&aacute;cil de sacar al paciente de la consulta es darle una pastilla, incluso cuando esa pastilla a largo plazo puede causarle m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio. De manera que es muy importante convencer a los expertos para reducir su exuberancia diagn&oacute;stica, para hacer que el sistema sea conservador. Intentamos hacer esto con el DSM-IV y rechazamos todas menos dos de las 92 sugerencias de nuevos diagn&oacute;sticos. Cuando completamos el manual est&aacute;bamos muy contentos, hab&iacute;amos mantenido nuestra posici&oacute;n en contra de la inflaci&oacute;n diagn&oacute;stica, pero nos equivocamos: en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os ha habido un aumento dram&aacute;tico en la prevalencia del TDAH. de autismo, de trastorno afectivo bipolar... Esto no es porque la gente haya cambiado, o porque el manual haya cambiado, aunque fue parte del problema, el tema principal fue c&oacute;mo se utiliz&oacute; ese manual y hay fuerzas externas muy poderosas que empujan hacia el mal uso del manual, que empujan hacia el diagn&oacute;stico excesivo, y si hay cualquier cosa dentro del manual que pueda ser mal utilizado, descubrimos que se va a utilizar err&oacute;neamente. Lo que yo creo que se necesita para el futuro es una aplicaci&oacute;n m&aacute;s cautelosa del diagn&oacute;stico, especialmente para los problemas m&aacute;s leves de la vida. Espa&ntilde;a es un buen ejemplo: en cualquier pa&iacute;s que tenga una tasa de paro del 25%, que no haya trabajo para la gente que sale de la universidad, que haya una gran incertidumbre sobre el futuro, much&iacute;sima gente va a experimentar s&iacute;ntomas de tristeza y ansiedad, eso es la naturaleza humana. La condici&oacute;n humana es preocuparse y sentirse triste en tiempos tristes, eso es normal, eso no es un trastorno mental. Pero la tendencia es redefinirlo como trastorno mental en el individuo m&aacute;s que verlo como un problema de la sociedad, medicar al individuo y darle f&aacute;rmacos. Pero de hecho, la tasa de respuesta al placebo de este tipo de reacci&oacute;n al estr&eacute;s social es de m&aacute;s del 50%, casi tanta como la tasa de respuesta a la medicaci&oacute;n. La medicaci&oacute;n no suele ayudar, pero cuando el paciente se siente mejor con el paso del tiempo, despu&eacute;s de haber visto al m&eacute;dico en el peor d&iacute;a de su vida, va a atribuir la mejor&iacute;a a la medicaci&oacute;n y a menudo se quedar&aacute; con ella durante periodos muy largos de tiempo cuando tal vez no est&aacute; ayudando y puede tener efectos secundarios y complicaciones. Cuando nos estamos gastando todo este dinero en f&aacute;rmacos no nos estamos gastando el dinero en apoyo social ni en tratar a los que est&aacute;n gravemente enfermos. Las farmac&eacute;uticas se benefician de esta definici&oacute;n que ampl&iacute;a el trastorno mental y su m&aacute;rketing est&aacute; dise&ntilde;ado para vender la enfermedad, para aumentar el uso inapropiado de la medicaci&oacute;n, pero es malo para los individuos que se la toman cuando no se necesita, es malo para la sociedad. No quiero que nadie que escuche esto piense que estoy en contra de la medicaci&oacute;n, yo, de hecho, estoy muy a favor de la medicaci&oacute;n para un 5-10% de la poblaci&oacute;n que realmente la necesita, pero en EE. UU hay un 20% de la poblaci&oacute;n que est&aacute; recibiendo medicaci&oacute;n y me han contado que en Espa&ntilde;a hay incluso un porcentaje m&aacute;s alto que est&aacute; recibiendo medicinas psiqui&aacute;tricas. Deber&iacute;amos centrarnos en la gente que lo necesita y que a menudo no tiene acceso al tratamiento, que no tiene vivienda digna. En Espa&ntilde;a ten&eacute;is un soporte social mejor, un sentido de la familia que da soporte que no lo tenemos en EE. UU. En EE. UU. la desinstitucionalizaci&oacute;n ha sido una cat&aacute;strofe absoluta para los pacientes psiqui&aacute;tricos. Hemos cerrado un mill&oacute;n de camas en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os en los hospitales psiqui&aacute;tricos y ahora tenemos un mill&oacute;n de pacientes psiqui&aacute;tricos que est&aacute;n en las c&aacute;rceles y cientos de miles de pacientes psiqui&aacute;tricos "sin techo" tambi&eacute;n. As&iacute; que hay una paradoja muy cruel de sobretratar a la gente que no lo necesita y vergonzosamente ignorar a la gente que s&iacute; lo necesita. Vosotros est&aacute;is en mejor posici&oacute;n, no nos copi&eacute;is.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Volviendo al tema de los expertos en los manuales diagn&oacute;sticos, ¿nos podr&iacute;a hablar de los conflictos de intereses que hay en los paneles de expertos en la elaboraci&oacute;n de los manuales?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ha habido mucho debate sobre el hecho de que, como la mitad de la gente que trabaja en el DSM ha tenido alguna conexi&oacute;n con las farmac&eacute;uticas, hay una preocupaci&oacute;n de que ese conflicto de intereses financiero afectar&iacute;a a las decisiones que se tomaban. Yo conozco a estas personas y ellos no tienen ning&uacute;n deseo de ayudar a las farmac&eacute;uticas. Es verdad que han tomado decisiones muy terribles, pero con "corazones puros". Pero hay otros dos tipos de conflictos que son muy importantes: el primero es el conflicto de intereses intelectuales de los expertos y las ataduras emocionales a sus &aacute;reas que he mencionado antes. El segundo es el conflicto de inter&eacute;s de la APA, que es financiero y por supuesto depende mucho de los beneficios. El DSM es un "best seller" y se venden cientos de miles de copias en EE. UU. cada a&ntilde;o. La APA se apresur&oacute; en llevar a la prensa el DSM-5, de una manera muy brusca, antes de que realmente estuviese cuidadosamente preparado, en parte porque su presupuesto depend&iacute;a de que eso apareciera en cierto momento para cubrir d&eacute;ficits que de otra manera hubieran resultado problem&aacute;ticos. Tambi&eacute;n ten&iacute;amos ambiciones muy altas para el DSM-5, para que fuera un cambio de paradigma dentro de la psiquiatr&iacute;a. Estas ambiciones llevaron a muchos de los problemas en su preparaci&oacute;n y parte de la ambici&oacute;n puede que haya sido para mejorar las ventas haciendo que el DSM-5 pareciese m&aacute;s especial que cualquier clasificaci&oacute;n psiqui&aacute;trica de lo que pod&iacute;a haber sido en ese momento. Ha habido muy poco avance cient&iacute;fico para apoyar cambios dram&aacute;ticos en el sistema diagn&oacute;stico. En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os hemos presenciado descubrimientos apasionantes sobre c&oacute;mo funciona el cerebro humano y la gen&eacute;tica que subyace en la naturaleza humana. Pero esta emoci&oacute;n que se ha sentido en la neurociencia y en la gen&eacute;tica no se ha traducido en una mejora de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica: no hay un solo paciente al que se le haya ayudado, &uacute;nicamente est&aacute; lo que hemos aprendido en los estudios de ciencia b&aacute;sica. La traslaci&oacute;n desde la ciencia b&aacute;sica a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica es dif&iacute;cil en toda la medicina, pero esto es especialmente complicado en la psiquiatr&iacute;a porque el cerebro es la cosa m&aacute;s compleja del universo conocido, estas tres libras que llevamos aqu&iacute; dentro contiene m&aacute;s neuronas que estrellas en la galaxia y cada una de ellas tiene mil conexiones, cientos de neurotransmisores que median su comunicaci&oacute;n. El cerebro no revela sus secretos r&aacute;pidamente, cuanto m&aacute;s aprendemos, menos sabemos. Recientemente se ha dicho que hay m&aacute;s de cien genes para la esquizofrenia, esto quiere decir que es muy complicado comprender la gen&eacute;tica de la esquizofrenia. No hay una forma &uacute;nica de esquizofrenia. Tolstoi dijo que todas las familias son felices de la misma manera pero cada familia infeliz lo es a su propia manera. Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil para nosotros aprender sobre el funcionamiento normal del cerebro que entender las maneras en las que el cerebro falla. Considerando la complejidad del cerebro es incre&iacute;ble que funcionemos lo bien que lo hacemos. No habr&aacute; una esquizofrenia, habr&aacute; cientos de esquizofrenias y no hay un c&aacute;ncer de mama, hay cientos de c&aacute;nceres diferentes, y el pecho es el &oacute;rgano m&aacute;s sencillo del cuerpo, el cerebro es mucho m&aacute;s complejo. No nos deber&iacute;a sorprender si tardamos d&eacute;cadas en dar pasos muy peque&ntilde;itos para entender la patog&eacute;nesis de los trastornos psiqui&aacute;tricos, pero tenemos que cuidar a nuestros pacientes ahora, no podemos esperar a que las neurociencias nos proporcionen peque&ntilde;as respuestas durante largas d&eacute;cadas. El enfoque deber&iacute;a estar en lo que s&iacute; que sabemos y sabemos mucho, en aplicar las herramientas que s&iacute; que tenemos y la verdad es que tenemos herramientas muy potentes y no requiere una ciencia muy compleja el dise&ntilde;ar un buen tratamiento, solo requiere financiaci&oacute;n para hacer las cosas correctas, controlar las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas que quieren hacer las cosas incorrectas y reeducar a los psiquiatras, pero sobre todo, lo m&aacute;s importante, a los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria, en los problemas que tienen que ser tratados y los problemas que tienen que ser dejados en paz.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Nos pregunt&aacute;bamos, al hilo de lo que estaba comentando de la diversidad de la expresi&oacute;n de la enfermedad mental, ¿cu&aacute;les ser&iacute;an los pros y los contras de los diagn&oacute;sticos categoriales?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con el tiempo, el diagn&oacute;stico dimensional ser&aacute; muy superior y m&aacute;s preciso a la hora de describir fen&oacute;menos que responden a un continuum largo, sin una l&iacute;nea clara de demarcaci&oacute;n. As&iacute;, utilizamos una medici&oacute;n dimensional para el peso y la altura y los trastornos psiqui&aacute;tricos tampoco tienen fronteras claras, as&iacute; que tiene sentido tener un enfoque dimensional a la hora de enfocarlos. Pero las dimensiones son mucho m&aacute;s complejas y los humanos est&aacute;n "cableados" para pensar m&aacute;s en nombrar las cosas que en numerarlas. A los ordenadores les encantan los n&uacute;meros, a los cl&iacute;nicos humanos les gustan los nombres: "esto es azul". Pero esta es una descripci&oacute;n muy imprecisa porque hay tantos tonos de azul... Si estuvi&eacute;ramos haciendo un experimento f&iacute;sico, ser&iacute;a mejor dar el n&uacute;mero de la longitud de onda, pero en cada conversaci&oacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil dar el nombre. El DSM-5 intent&oacute; ser m&aacute;s dimensional, pero el problema es que no hab&iacute;a ning&uacute;n sistema organizado en dimensiones y un sistema dimensional a&ntilde;adir&iacute;a una complejidad mayor para los cl&iacute;nicos que ya de por s&iacute; no tienen suficiente tiempo para conocer a sus pacientes. Los esfuerzos de los expertos del DSM-5 para crear dimensiones fallaron y estas no se incluyeron en el sistema. Mi esperanza es que gradualmente el diagn&oacute;stico dimensional se convierta en una parte integral de la pr&aacute;ctica diaria, pero va a ser un proceso lento. En teor&iacute;a es una idea maravillosa, pero en la pr&aacute;ctica es dif&iacute;cil de incorporar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>El DSM ha sido criticado desde dos posiciones, por un lado el National Institute of Mental Health (NIMH) que rechaza el DSM como manual para sus investigaciones y por otro lado desde posiciones m&aacute;s psicol&oacute;gicas (como la Divisi&oacute;n de Psicolog&iacute;a del Colegio de Psic&oacute;logos del Reino Unido) o desde movimientos de usuarios como Hearing Voices, ¿cu&aacute;l es su posici&oacute;n respecto de estas dos cr&iacute;ticas contrapuestas?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yo he sido tan cr&iacute;tico del DSM como cualquiera, pero tambi&eacute;n comprendo los motivos por los que, con todas sus limitaciones, tiene una utilidad. La cr&iacute;tica del NIMH es v&aacute;lida en el sentido de que los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os de estudios de los diagn&oacute;sticos actuales han sido muy decepcionantes. Hab&iacute;a mucho optimismo en que &iacute;bamos a obtener respuestas biol&oacute;gicas simples y no las tenemos. El NIMH est&aacute; intentado renovar desesperadamente el esfuerzo estudiando correlaciones biol&oacute;gicas de cosas m&aacute;s simples que los complejos s&iacute;ndromes del DSM. Quiz&aacute;s es muy dif&iacute;cil entender la esquizofrenia, pero quiz&aacute;s se puedan entender las alucinaciones. Esa ya es una estrategia muy v&aacute;lida, aunque ha sido sobreestimada, pero eso no quiere decir que podamos usar el m&eacute;todo del NIMH, que b&aacute;sicamente es un m&eacute;todo de investigaci&oacute;n, para tratar a los pacientes. La cr&iacute;tica del NIMH es una cr&iacute;tica v&aacute;lida desde el campo de la investigaci&oacute;n, pero no es una cr&iacute;tica v&aacute;lida al DSM como herramienta cl&iacute;nica porque ahora mismo es la &uacute;nica herramienta cl&iacute;nica que tenemos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los psic&oacute;logos han criticado igualmente el DSM desde la otra posici&oacute;n, se&ntilde;alando que no presta suficiente atenci&oacute;n al contexto psicosocial y esto es tambi&eacute;n una cr&iacute;tica v&aacute;lida, pero la psicolog&iacute;a no ofrecen otro m&eacute;todo que pueda reemplazarlo. Es muy f&aacute;cil criticar el DSM, a m&iacute; tambi&eacute;n se me da bien, pero es muy dif&iacute;cil mejorarlo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Desde movimientos de usuarios se reivindica su papel de expertos a la hora de conceptualizar los diagn&oacute;sticos o las enfermedades como por ejemplo Hearing voices ¿que nos puede decir de esto?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Hearing Voices</i> es un interesante ejemplo. Hay una persona maravillosa en este movimiento con la que he escrito varios blogs juntos, Eleanor Longden. El punto m&aacute;s importante que yo aclarar&iacute;a es que no tiene sentido ser un seguidor ciego de lo que hace la psiquiatr&iacute;a, porque muchas veces algo de lo que hacemos no lo hacemos bien y tenemos que reconocer que a muchos pacientes les ha ido mal, incluso, y han sido da&ntilde;ados por la psiquiatr&iacute;a. He visto otros muchos a los que les hemos ayudado pero cientos est&aacute;n peor despu&eacute;s de ser tratados. Pero, por otro lado, no creo que podamos aceptar los puntos de vista de aquellos que se oponen por completo a la psiquiatr&iacute;a. Muchas de estas personas son aquellas que menos se beneficiaron de la psiquiatr&iacute;a o se sintieron da&ntilde;adas. Es razonable su malestar, pero lo que no se dan cuenta es de que su experiencia personal no puede ser la experiencia universal, no puede generalizarse, que ellos pueden haber sido decepcionados, pero no todos. Es decir, no es una cuesti&oacute;n de estar totalmente a favor o totalmente en contra de la psiquiatr&iacute;a. La psiquiatr&iacute;a bien aplicada puede ser maravillosa y la psiquiatr&iacute;a aplicada mal puede causar da&ntilde;o. La gente razonable que critica la psiquiatr&iacute;a como Eleanor Longden comprende esto y es posible encontrar en nuestros blogs conjuntos una base com&uacute;n para entendernos. Ella est&aacute; muy interesada en la no-medicaci&oacute;n, en el cuidado de los pacientes porque eso fue muy importante para ella misma despu&eacute;s de una enfermedad psiqui&aacute;trica muy grave: aprender a vivir con las voces en lugar de suprimirlas. Yo tambi&eacute;n creo que las intervenciones psicosociales son una parte muy importante del tratamiento de los trastornos mentales graves pero creo que la medicaci&oacute;n es importante y ella reconoce que para algunas personas tambi&eacute;n lo es. Yo apoyo mucho la libertad individual, que los pacientes tomen sus decisiones, que negocien un plan de tratamiento, que en parte lo est&eacute;n haciendo ellos... A m&iacute; no me gusta el tratamiento coercitivo, pero hay algunas situaciones en que es absolutamente necesario: algunas personas sino reciben tratamiento tendr&iacute;an unas vidas much&iacute;simo peores y ella eso tambi&eacute;n lo entiende, que cuando estamos tratando de casos individuales puede haber muchas m&aacute;s acuerdo que si hablamos de forma abstracta. La gente razonable tiene muchas m&aacute;s posibilidades de estar de acuerdo en c&oacute;mo tratar con problemas pr&aacute;cticos, incluso si parten de posiciones ideol&oacute;gicas diferentes. Es importante que la ideolog&iacute;a no nos ciegue el sentido com&uacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><i>Desarrollando este aspecto, porque le he entendido que, de alguna manera, la medicalizaci&oacute;n es debido en parte al poder de la psiquiatr&iacute;a y de las asociaciones profesionales, me preguntaba si una mayor participaci&oacute;n de los usuarios en la investigaci&oacute;n, dise&ntilde;o de servicios e incluso en la elaboraci&oacute;n de los diagn&oacute;sticos influir&iacute;a en la disminuci&oacute;n del da&ntilde;o que se hace a estas personas.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Creo que el modelo de la psiquiatr&iacute;a sol&iacute;a ser bio-psico-social, intentando mirar al paciente de una manera global y entender los problemas en el contexto m&aacute;s amplio posible. El modelo de la psiquiatr&iacute;a ahora se ha vuelto mucho m&aacute;s bio-bio-bio, con menos tiempo e inter&eacute;s por los factores psicol&oacute;gicos o sociales que est&aacute;n involucrados en la causa del problema. La investigaci&oacute;n en salud mental, sobre todo la que hace el NIMH, se ha vuelto completamente biol&oacute;gica. Es una investigaci&oacute;n sobre el cerebro, no de salud mental, todo el dinero va a la neurociencia y esperan que en el futuro haya respuestas biol&oacute;gicas m&aacute;s contundentes, pero no sirven para nada a la hora de cuidar a los pacientes en el presente. Debemos tener investigaci&oacute;n biol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n deber&iacute;amos saber por qu&eacute; nuestros pacientes est&aacute;n en la c&aacute;rcel y c&oacute;mo sacarlos de ah&iacute;. Los grupos de consumidores est&aacute;n muy decepcionados. Ellos ahora suelen centrarse en los que est&aacute;n menos graves. En sus inicios comenzaron con los enfermos m&aacute;s graves, pero &eacute;stos son un grupo peque&ntilde;o, un 5% quiz&aacute;s. A medida que los grupos de consumidores quieren aumentar su poblaci&oacute;n, empiezan a ampliar su margen de inter&eacute;s y acaban perdiendo el foco en los pacientes m&aacute;s graves, los que realmente lo necesitan. Tambi&eacute;n reciben una gran parte de su presupuesto de la industria farmac&eacute;utica y a veces parecen que est&aacute;n haciendo m&aacute;s lobby en favor de las farmac&eacute;uticas que defendiendo a los pacientes. As&iacute; que no es tan simple, la idea de la participaci&oacute;n de los consumidores podr&iacute;a ser importante, pero la forma de hacerlo en la pr&aacute;ctica puede ser complicada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Nuestra preocupaci&oacute;n es que el DSM-5 sea la &uacute;ltima vuelta de tuerca, pero ya el DSM-IV ten&iacute;a unas prevalencias de enfermedad muy elevadas y creo recordar que el trastorno adaptativo pas&oacute; a un segundo lugar en la jerarqu&iacute;a diagn&oacute;stica a favor del episodio depresivo mayor, lo que significa que los DSM tiene una perspectiva biol&oacute;gica que poco a poco han dejado de lado lo psicosocial.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo que sucedi&oacute; en este tema, en realidad empez&oacute; con el DSM-III, cuando se cre&oacute; una sola categor&iacute;a en la que se inclu&iacute;a desde los cuadros m&aacute;s graves hasta los m&aacute;s leves. La expectativa era que el uso de subtipos como la melancol&iacute;a y utilizando los distintos grados de gravedad se podr&iacute;a encontrar cierta especificidad en lo que era un grupo muy heterog&eacute;neo. Pero pas&oacute; algo malo, que las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas, especialmente despu&eacute;s del Prozac, hicieron un marketing muy agresivo de tal manera que dieron el mensaje de que todas las depresiones eran una sola y se deb&iacute;an a un desequilibrio qu&iacute;mico, que la depresi&oacute;n estaba infradiagnosticada, y que era muy f&aacute;cil de diagnosticar. De tal manera que aunque tuvieras una depresi&oacute;n leve o una grave la respuesta siempre era una pastilla. Antes sol&iacute;amos tener la idea de que hab&iacute;a una depresi&oacute;n end&oacute;gena y unas reactivas y que &eacute;stas se pod&iacute;an contextualizar mucho m&aacute;s socialmente y que respond&iacute;an peor a la medicaci&oacute;n y se pod&iacute;an beneficiar de psicoterapia. La decisi&oacute;n del DSM III de juntarlas perdi&oacute; esta distinci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>¿Cu&aacute;l es el futuro del diagn&oacute;stico en psiquiatr&iacute;a, va a morir la psiquiatr&iacute;a de &eacute;xito?</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yo creo que siempre ser&aacute; necesaria la psiquiatr&iacute;a, porque no existe otra profesi&oacute;n que tenga la capacidad, el inter&eacute;s y la paciencia de lidiar con la enfermedad mental grave. Tenemos que reconocer que la mayor&iacute;a de la pr&aacute;ctica psiqui&aacute;trica se est&aacute; llevando a cabo por m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria y no por psiquiatras. Se est&aacute; haciendo de una manera muy descuidada y bajo presiones comerciales de las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas. Creo que el futuro de la psiquiatr&iacute;a es apasionante si nos centramos en lo que hacemos mejor: cuidar a los pacientes que m&aacute;s nos necesitan, defender no solo su tratamiento m&eacute;dico sino tambi&eacute;n sus necesidades de vivienda, su apoyo comunitario. Tenemos tratamientos muy eficaces que pueden ayudarles mucho. Tambi&eacute;n son apasionantes los avances que se han conseguido en psicoterapia. Es importante que los psiquiatras se formen en psicoterapia y forme parte de nuestras herramientas. No deber&iacute;amos quedarnos en hacer una lista de s&iacute;ntomas y de efectos secundarios y darles una pastilla porque eso lo puede hacer un ordenador. Tenemos que cuidar la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Hip&oacute;crates dijo que era m&aacute;s importante conocer a la persona que tiene la enfermedad que la enfermedad que ten&iacute;a la persona. Si nos mantenemos fuertes con un modelo biopsicosocial y no nos olvidamos de la relaci&oacute;n con el paciente, a&uacute;n con la presi&oacute;n por el diagnostico, la psiquiatr&iacute;a sigue siendo una profesi&oacute;n apasionante, que cuando es agradecida para el m&eacute;dico es &uacute;til para el paciente.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ep&iacute;logo</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando uno escucha o lee a Allen Frances, es dif&iacute;cil resistirse a suscribir la mayor parte de sus afirmaciones. Es un hombre amable y con un discurso que transmite sensatez y preocupaci&oacute;n por los m&aacute;s desfavorecidos. Podr&iacute;a parecer sospechosa su particular trayectoria ideol&oacute;gica, desde su primera participaci&oacute;n en el DSM-III, a jefe del DSM-IV e, inopinadamente, a detractor del DSM-5, pero, m&aacute;s all&aacute; de esta sospecha, el discurso cr&iacute;tico de Allen Frances puede resultar en ocasiones un tanto c&aacute;ndido y aparente. Llama la atenci&oacute;n, por ejemplo, su falta de conciencia de la "colaboraci&oacute;n" de los lobbies de la industria farmac&eacute;utica con los psiquiatras que elaboran el DSM y los conflictos de intereses que hay al respecto. Sin embargo, la falta de independencia en los paneles de expertos se ha se&ntilde;alado como algo crucial en la expansi&oacute;n de las enfermedades mentales (algo que sucede en el resto de la medicina tambi&eacute;n) y el consiguiente incremento en la prescripci&oacute;n de psicof&aacute;rmacos<sup>1</sup>. Esta ingenuidad desaparece, en cambio, cuando habla de las asociaciones de usuarios y tambi&eacute;n de los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria a quienes s&iacute; que considera sensibles a las presiones de la industria farmac&eacute;utica y protagonistas de la psiquiatrizaci&oacute;n. Igualmente, Frances critica la desaparici&oacute;n del enfoque psicosocial en la conceptualizaci&oacute;n de las enfermedades mentales, pero fue precisamente la publicaci&oacute;n en 1980 del DSM-III, el definitivo espaldarazo del modelo biom&eacute;dico frente a esas perspectivas m&aacute;s psicosociales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo que denuncia Allen Frances en su cr&iacute;tica al DSM-5 es un problema que han tenido todos los manuales en los que &eacute;l ha participado o liderado, y cuya &uacute;ltima edici&oacute;n es simplemente un paso m&aacute;s en la evoluci&oacute;n natural de las anteriores en lo que a inflaci&oacute;n diagn&oacute;stica y modelo biom&eacute;dico se refiere. En este momento, Frances apela a la sensatez y a la moderaci&oacute;n en la escritura e interpretaci&oacute;n del DSM, pero no hay un cuestionamiento profundo del manual, de c&oacute;mo se elabora, por qui&eacute;n o para qu&eacute;, de su reduccionismo cl&iacute;nico, su potencial capacidad de estigma-tizaci&oacute;n o sus posibles repercusiones negativas en sociedades no occidentales. Si deseamos profundizar en este an&aacute;lisis, tenemos que leer a otros autores que llevan d&eacute;cadas investigando y trabajando en ello, como por ejemplo Sami Timimi, Joanna Moncrieff, Derek Summerfield, Pat Bracken, Bradley Lewis o Philip Thomas, entre otros.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, Allen Frances ha llegado a donde nadie hab&iacute;a sido capaz hasta ahora: est&aacute; logrando, a trav&eacute;s de sus blogs, de entrevistas, de su libro y de aparecer en los medios de comunicaci&oacute;n, que los profesionales de la salud mental y buena parte de la ciudadan&iacute;a conozcan y tomen mayor conciencia del grave problema de la expansi&oacute;n desaforada de la psiquiatr&iacute;a y de la transformaci&oacute;n de problemas de la vida cotidiana o de origen socioecon&oacute;mico en enfermedades mentales. Valga por ello nuestro reconocimiento.</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr align="left" width="30%" size="1">     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Cosgrove, L. Krimsky, S. Wheeler, E.E. Kaitz, J. Greenspan, S.B. DiPentima, N.L. Tripartite Conflicts of Interest and High Stakes Patent Extensions in the DSM-5. Psychother Psychosom 2014;83:106-113. Accesible en: <a target="_blank" href="http://www.karger.com/Article/Pdf/357499">http://www.karger.com/Article/Pdf/357499</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4718508&pid=S0211-5735201500010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v35n125/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Direcci&oacute;n para correspondencia:</b>    <br>Alberto Ortiz Lobo    <br>(<a href="mailto:aortizlobo@yahoo.es">aortizlobo@yahoo.es</a>)</font></p>      ]]></body><back>
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