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<journal-title><![CDATA[Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>DOSSIER: EN PRIMERA PERSONA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Del diagn&oacute;stico al activismo, un proceso personal de empoderamiento</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>From diagnosis to activism, a personal process of empowerment</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Hern&aacute;n Mar&iacute;a Sampietro</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Barcelona, Espa&ntilde;a    <br><a href="mailto:activament@activament.org">activament@activament.org</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>M&aacute;s que un caso</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">CREO QUE NO EXAGERO SI DIGO que cuando recibes un diagn&oacute;stico de trastorno mental, independientemente de tu formaci&oacute;n, tus conocimientos acad&eacute;micos o experiencia laboral, tu voz en salud mental pasa a ser v&aacute;lida s&oacute;lo como caso. Si te identifican como usuario de salud mental, cuando te entrevistan, te piden un art&iacute;culo o quieren tu participaci&oacute;n en unas jornadas, conferencias, etc., suelen remarcar: "Explica tu caso". En ocasiones, no s&oacute;lo quieren la experiencia de vida, sino que explicites el diagn&oacute;stico y, a ser posible, tus s&iacute;ntomas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Llevo muchos a&ntilde;os compartiendo mi propia experiencia. Es probable que tenga hechas m&aacute;s de 300 sesiones de GAM (Grupos de Ayuda Mutua); escribo art&iacute;culos para el Blog de ActivaMent; he estado en buena parte de los medios de comunicaci&oacute;n de Catalunya; he participado en decenas de intervenciones de sensibilizaci&oacute;n en primera persona; fui portavoz y hoy vicepresidente de la campa&ntilde;a Obertament; incluso pretendo acabar un libro sobre la Depresi&oacute;n Mayor. Por lo tanto, no es para m&iacute; en absoluto problem&aacute;tico compartir mi relato. Pero a veces se me queda corto. La experiencia es conceptual. No s&oacute;lo vivimos, construimos significado para explicarnos lo vivido. De hecho, no hay vivencia sin concepto; el sentido, el registro, son simb&oacute;licos. Somos nuestras palabras. Y, m&aacute;s a&uacute;n, si me piden que explique mi proceso personal para hacerme activista en salud mental, ¿c&oacute;mo hacerlo sin conceptos? ¿Por qu&eacute; as&iacute; y no de otro modo? ¿El camino seguido tiene planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica? ¿En funci&oacute;n de qu&eacute; criterios?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las siguientes p&aacute;ginas intentar&eacute; ambas cosas: responder a la demanda de explicar mi proceso personal para hacerme activista en salud mental, a la vez que busco poner orden en las ideas que me han guiado en este recorrido.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>El hundimiento</b></font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">"Explicar con palabras de este mundo que parti&oacute; de m&iacute; un barco llev&aacute;ndome"</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">(Alejandra Pizarnik)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A veces te rompes. No s&oacute;lo los cuerpos son vulnerables a los golpes. La vida en ocasiones te maltrata. Y no depende de lo que hagas, de cu&aacute;nto pongas de tu parte. La resiliencia tambi&eacute;n es finita. Entonces te deshaces. Aunque, claro, como sucede con los objetos, a veces te resquebrajas por dentro, aunque el ojo no lo vea. Y luego, en otro punto y por motivos apenas significativos, las grietas de tu ser dicen que no soportan ya m&aacute;s peso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando comienza, quiz&aacute;s no es m&aacute;s que una intensa sensaci&oacute;n de malestar. Una especie de inquietud omnipresente que te acompa&ntilde;a a donde vayas y se queda contigo, hagas lo que hagas. Sientes que algo no va bien, aunque no lo puedes identificar. Es un estado de desasosiego que te priva de calma. Una infelicidad que no se marcha y que te enturbia los momentos agradables. Es esa insoportable sensaci&oacute;n de querer que todo acabe, que el presente desaparezca, que el instante deje de ser eterno. Es un displacer que te roe las entra&ntilde;as.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dejas de dormir. De todas sus manifestaciones, esta, quiz&aacute;s, es la m&aacute;s cruel, porque dejas de so&ntilde;ar. Al menos antes hu&iacute;as de ti mismo por las noches. Ya no hay paz ni oasis posible. No puedes desconectar de tus pensamientos, no escapas del malestar. Ni siquiera te rompe el agotamiento como refugio a esa inquietud que te quema.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al principio, dejas de disfrutar. Nada te satisface, todo te irrita. Pero no se queda all&iacute;. No s&eacute; explicar c&oacute;mo funciona, ni tengo claro por qu&eacute; sucede, pero es infalible: el dolor espiritual te construye una coraza f&iacute;sica. No c&oacute;mo met&aacute;fora, de verdad. La superficie de la piel se muere. Cuando te das cuenta, ya tienes el cuerpo de un <i>zombie.</i> Miras al suelo y piensas: "¿De d&oacute;nde habr&aacute; salido toda esa sangre? ¿Qu&eacute; ha pasado?".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y entonces descubres que llevas un vidrio clavado en la planta del pie, no sabes desde hace cu&aacute;nto tiempo. Lo remueves y no te duele. Cocinas, te quemas con aceite, te ampollas, pero s&oacute;lo lo sabes porque lo ves. El tacto no responde. Y la insensibilidad f&iacute;sica parece proporcional a lo profundo del pozo. Cu&aacute;nto m&aacute;s hundido est&aacute;s, menos sientes. Cu&aacute;nto m&aacute;s te desgarra por dentro, m&aacute;s desconectas por fuera.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y con la capacidad de sentir, se marchan tus energ&iacute;as. La depresi&oacute;n (mayor) es un d&eacute;ficit de vida, un Vac&iacute;o del Ser. Y esta carencia, cuando se hace presente, lo vac&iacute;a todo. Porque la depresi&oacute;n tambi&eacute;n tiene su momento &aacute;lgido, el punto en que la existencia se resquebraja. En ese momento, lo que llamamos identidad se evidencia una fachada vac&iacute;a, una farsa. Y no me refiero aqu&iacute; a que vives una crisis identitaria como la que suele devenir en la adolescencia. No es una evoluci&oacute;n. Es una disoluci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Quiz&aacute;s cuando comience este proceso te preguntes: "¿Qui&eacute;n soy? ¿Qu&eacute; he hecho de mi vida?". Pero la desintegraci&oacute;n del Yo va a m&aacute;s, hasta que es todo confusi&oacute;n: "¿Soy? ¿Qui&eacute;n habla?" As&iacute;, cuando est&aacute;s deshecho, cuando la disforia te ha corro&iacute;do, la reflexividad se evidencia como lo que es: un truco especular y un juego de palabras. Porque estamos cosidos de de&iacute;cticos; es decir, de pronombres y referencias discursivas que nos dicen qui&eacute;nes somos. Pero cuando tu existencia se desmonta, estas referencias se pierden.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En los l&iacute;mites del lenguaje, te golpeas con los pronombres personales: si los uso, miento; si no los uso, no s&eacute; decirlo. ¿C&oacute;mo le explicas a los dem&aacute;s que Yo no es? ¿C&oacute;mo expresas que el Ser se deshace? ¿C&oacute;mo nombrar esta vivencia? Todo esto tiene un nombre: Extra&ntilde;amiento. Esto no significa, al menos en mi caso, un problema de percepci&oacute;n. Por muy mal que me encuentre, s&eacute; reconocer(me) a Hern&aacute;n en los espejos. Tampoco olvido c&oacute;mo usar correctamente el pronombre personal Yo. Pero adentro es todo caos. No hay pronombres ni conjugaciones verbales para describirlo. Porque no hay Yo, sino un Esotros, que es un Eso que es Nosotros. Rehacerte, tambi&eacute;n en el discurso, no es tarea f&aacute;cil.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Contin&uacute;as porque te has construido un piloto autom&aacute;tico. Lo sepamos o no, tenemos un mont&oacute;n de automatismos, de h&aacute;bitos, incluso de complejos recursos cognitivos que siguen funcionando solos. Pero existir se hace insoportable.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo explicas a qui&eacute;n no ha pasado por algo as&iacute; que quieres acabar con tu vida? Vivir es un instinto, te dicen. Pero tambi&eacute;n lo es evitar el sufrimiento. Porque ponerle coto al dolor es lo que te mueve a hacerlo. Imaginaos una agon&iacute;a que no cesa, que se hace insoportable y a la cual no le ves final. Eso es un episodio de depresi&oacute;n mayor. Una vez que caes m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite del abismo, barranco abajo, vives cual Prometeo condenado. Un padecimiento perpetuo del que s&oacute;lo puedes escapar acabando contigo mismo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La depresi&oacute;n duele. Y no es una met&aacute;fora. El sufrimiento no es una abstracci&oacute;n. Hace mal, lo sientes en el pecho, en la cabeza, en las entra&ntilde;as. Eso es lo que se hace insoportable. Ese malestar omnipresente y la sensaci&oacute;n de que siempre ser&aacute; as&iacute;. No es casualidad que los dos colectivos con mayor riesgo de suicidio, intentado o consumado, seamos las personas con depresi&oacute;n mayor y quienes viven con dolor (f&iacute;sico) cr&oacute;nico. El sufrimiento continuo es insostenible.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por supuesto, la depresi&oacute;n mayor puede atravesarse. Por eso se habla de episodios. Ahora bien, en ese momento no lo sabes, no lo crees, ni siquiera puedes concebirlo. Cuando est&aacute;s dentro, el padecimiento no tiene fin. Y no se trata de una idea err&oacute;nea. Esta percepci&oacute;n no es una distorsi&oacute;n cognitiva. Esta manera de entenderlo me resulta insultante y evidencia, adem&aacute;s, una profunda ignorancia de la fenomenolog&iacute;a del tiempo. Porque la duraci&oacute;n del tiempo no siempre es acorde a los relojes. La eternidad no es una medida cronol&oacute;gica. La infinitud es, por encima de todo, una vivencia subjetiva. En caso contrario, ni siquiera hubi&eacute;semos podido concebirla. Criaturas mortales, ef&iacute;meras, pensamos lo absoluto porque sentimos lo absoluto en estos instantes inacabables. No quiero perderme en esta digresi&oacute;n. Husserl y Heidegger est&aacute;n al alcance de quienes quieran leerlos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Quiz&aacute;s cuando te recuperes puedas decir orgulloso: "Yo sobreviv&iacute; a m&iacute; mismo".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero en ese momento, en plena depresi&oacute;n, es impensable. No encuentras motivos ni fuerzas para sobrellevar tanto sufrimiento. Nadie puede convencerte que dejar&aacute;n de dolerte los golpes en medio de una paliza. S&oacute;lo quieres que se acaben. Ya. As&iacute; es como llega un intento de suicidio.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Boys don't cry</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿C&oacute;mo puede suceder que te encuentres mal, que sientas el sufrimiento, que llegues a ser consciente que te deshaces... y no pidas ayuda? Ahora, mirando atr&aacute;s, es f&aacute;cil explicarlo. Es estigma y es machismo. Pero cuando est&aacute; sucediendo ni siquiera sospechas que tus prejuicios puedan arrastrarte barranco abajo, que sean fuente de sufrimiento y puedan afectar tu salud.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hasta ese momento, antes de vivirlo en carne propia, no lo hab&iacute;a le&iacute;do, pero est&aacute; escrito de manera insistente: "El estigma representa un significativo problema de salud p&uacute;blica ya que es la principal barrera para la b&uacute;squeda de ayuda o para el mantenimiento del tratamiento" (1).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Entender por qu&eacute; sucede es simple: no somos impermeables a los prejuicios sociales. Nos miramos a nosotros mismos en el espejo de la mirada de los otros. Y si el imaginario social nos ense&ntilde;a que recibir un diagn&oacute;stico de salud mental, tomar psicof&aacute;rmacos o, incluso peor, pasar un ingreso psiqui&aacute;trico es cosa de locos o de personas emocionalmente d&eacute;biles. est&aacute; claro que t&uacute; no eres "eso". Esta reacci&oacute;n, lo sepas o no, evidencia una fuerte carga de autoestigma y prejuicios. Imagino que no debe ser habitual asumir ideas descriminatorias que te afectan a ti mismo de manera consciente y razonada. M&aacute;s bien, se trata de una especie particular de S&iacute;ndrome de Cecilia (estigma social y autoestigma en las personas mulatas): cuestionas la cantidad del atributo maldito que posees, en un intento irracional por eludir sus efectos de discriminaci&oacute;n y autodiscriminaci&oacute;n. Yo no soy tan negro ni tan loco.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El sistema de clasificaci&oacute;n diagn&oacute;stica actual, seg&uacute;n el cual se otorgan nombres y se categoriza a las personas en funci&oacute;n de una serie de s&iacute;ntomas, es una fuente b&aacute;sica de estigma y tiene un fuerte efecto identitario. Y la identidad de enfermo mental no la quiere nadie. Quiz&aacute;s por ello, la primera vez que entras a agudos piensas: "aqu&iacute; est&aacute;n todos peor que yo". Luego, con los a&ntilde;os, descubres que esta convicci&oacute;n es casi universal. Todos somos Cecilia Valdez (2). O, para entendernos f&aacute;cil, cuando debutas en salud mental todos somos Michael Jackson.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Por lo tanto, no se trata s&oacute;lo de ideas estereotipadas y err&oacute;neas existentes en la sociedad. Para que te afecten, tienes que haberlas comprado. Si consideras indeseable una etiqueta para ti mismo, es porque consideras, lo sepas o no, indeseables a quienes la llevan. El estigma funciona en ti mismo porque lo has internalizado. Y el rechazo a sentirte manchado de indeseabilidad puede pesar m&aacute;s que el sufrimiento. No buscas ayuda porque te espanta ser diagnosticado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto tambi&eacute;n est&aacute; estudiado, no es s&oacute;lo mi experiencia personal. "El estigma internalizado se asocia m&aacute;s a menudo con una reducci&oacute;n de la b&uacute;squeda de ayuda. El autoestigma es una de las barreras de m&aacute;s alto rango." (3). Los prejuicios, por lo tanto, no s&oacute;lo est&aacute;n mal, en t&eacute;rminos morales. Los prejuicios son un grave problema sanitario. Por su culpa, llegas a los servicios cuando ya est&aacute;s en una crisis, tienes m&aacute;s dificultades para recuperarte y puede que acabes mucho peor en tu proceso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto que explico sucede, claro, si te crees que aquello que nombran las etiquetas existe. As&iacute;, si el discurso oficial te ha convencido que hay un tipo de persona que es esquizofr&eacute;nica, bipolar, depresiva, etc., cuando el peso de la categor&iacute;a cae sobre ti, no hay manera de asumirla sin devaluarte, sin perder identidad. Las categor&iacute;as diagn&oacute;sticas son tambi&eacute;n fuente de autoestigma. Y escapando a ellas, reniegas de ti mismo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ahora bien, aqu&iacute; hay que tener en cuenta que el estigma percibido o anticipado no afecta por igual a todas las personas. Hay otras variables psicosociales en juego en esta relaci&oacute;n entre prejuicios y b&uacute;squeda de ayuda. Ser hombre es tambi&eacute;n factor para ser m&aacute;s disuadido por el estigma (3). As&iacute;, adem&aacute;s de los prejuicios en salud mental, tambi&eacute;n juega su papel la educaci&oacute;n de g&eacute;nero.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No hace falta ser psic&oacute;logo social para saberlo. Todo el sistema educativo, en casa y en la escuela, adem&aacute;s de profundamente hom&oacute;fobo (4), es incapacitante para la expresi&oacute;n del sufrimiento en quienes hemos sido identificados como hombres. Los hombres no lloran, es lo que te ense&ntilde;an. Hacerlo es motivo de reacci&oacute;n por parte de tu entorno. "No seas maric&oacute;n", llorar es cosa de mujeres o de machos fallidos. Nadie necesita argumentar para transmitir heteronormatividad y patriarcado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nunca he sido muy macho. Esperaban una hija, me criaron para complacer y cuidar, para adaptarme y satisfacer las necesidades de los dem&aacute;s. Dar&iacute;a para otro art&iacute;culo explicar el peso de la educaci&oacute;n de g&eacute;nero cuando te atribuyen cualidades y funciones que entran en contradicciones. Pero el imperativo masculino de no expresar dolor, de sufrir en silencio y a escondidas, de avergonzarte de las propias l&aacute;grimas, es parte de mi ser. Es un automatismo. No lo piensas, no lo razonas. Tiene la fuerza de la necesidad. La verg&uuml;enza busca las sombras porque es la mirada ajena la que desnuda aquello que sientes defectuoso de ti mismo. No pides ayuda cuando est&aacute;s mal porque hacerlo da&ntilde;a tu autoestima, te sientes a&uacute;n m&aacute;s fallado e indeseable al expresarlo. En el acto de salvaci&oacute;n va tejida la condena.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y en relaci&oacute;n a la depresi&oacute;n, precisamente, hay diferencias dependientes del g&eacute;nero que pueden ser explicadas en t&eacute;rminos de los estereotipos de los roles sexuales (5). Si bien hay mayor propensi&oacute;n a etiquetar a las mujeres con depresi&oacute;n, los hombres solemos ser diagnosticados cuando estamos con s&iacute;ntomas m&aacute;s graves. Yo no fui una excepci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Igualmente, parece que la profesi&oacute;n tambi&eacute;n afecta a los niveles de estigma percibido o anticipado. En este sentido, quienes trabajan en el &aacute;mbito de la salud evidencian niveles m&aacute;s altos de prejuicios (3). Incluso parece ser que las actitudes estigmatizantes son peores entre los profesionales que trabajan en Salud Mental que entre quienes lo hacen en Atenci&oacute;n Primaria (6). Que esto suceda, puedo explicarlo desde mi propio aprendizaje. En el &aacute;mbito sanitario hay mucha discriminaci&oacute;n por motivos de salud mental. Casi el 60% de las personas consultadas en un estudio propio, realizado entre los miembros de ActivaMent -asociaci&oacute;n de salud mental en 1<sup>a</sup> persona-, refer&iacute;an haber sido objeto de discriminaci&oacute;n y maltrato en el &aacute;mbito sanitario (7). Esperable, por lo tanto, que quienes all&iacute; trabajan y/o tienen una profesi&oacute;n relacionada con la atenci&oacute;n a la salud mental reproduzcan hacia s&iacute; mismos los prejuicios que perpet&uacute;an en su pr&aacute;ctica cotidiana, evidenciando altos niveles de estigma anticipado y/o autoestigma.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En mi caso, aunque no soy cl&iacute;nico, s&iacute; hice mis pr&aacute;cticas en un antiguo manicomio: el Hospital Dr. Emilio Vidal Abal, de Argentina. Y cuando tuve la crisis que me expuls&oacute; del armario, acababa de realizar un trabajo relacionado con la salud mental para una asociaci&oacute;n de usuarios, contratado por una consultora, en el cual las personas entrevistadas pon&iacute;an de relieve la vigencia del estigma y sus efectos negativos para su calidad de vida. El miedo a las consecuencias laborales y sociales que pudiera acarrearme la etiqueta tambi&eacute;n era un fuerte motivo para no pedir ayuda.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ahora, una vez empoderado y superados los miedos y la verg&uuml;enza, puedo decir, como siempre hago, que no deber&iacute;a sorprender a nadie que yo sea psic&oacute;logo y viva con un diagn&oacute;stico de trastorno mental severo; que ninguna persona, independientemente de su formaci&oacute;n, oficio o profesi&oacute;n est&aacute; libre de la posibilidad de pasar por un problema de salud mental. La educaci&oacute;n nos podr&aacute; aportar muchas cosas, pero no inmuniza contra el sufrimiento. Ahora, claro, mirando hacia atr&aacute;s puedo posicionarme desde la seguridad de una vida que sigue adelante tambi&eacute;n en lo profesional. En aquel entonces, esta seguridad era inconcebible.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Precisamente, buscando art&iacute;culos para escribir este texto, encontr&eacute; la siguiente cita: "El estigma percibido es mayor entre los hombres, los estudiantes universitarios adultos y de bajo nivel socioecon&oacute;mico, y entre quienes tienen problemas de salud mental. El estigma percibido tambi&eacute;n es mayor entre quienes no tienen ning&uacute;n familiar usuario de salud mental o quienes piensan que la terapia y la medicaci&oacute;n no ayudan mucho" (8). En el momento del hundimiento se conjugaban en mi vida todos estos factores. A este art&iacute;culo s&oacute;lo le ha faltado decir que ser argentino y catalanoparlante era un factor de riesgo para creer que lo escribieron pensando en m&iacute;. A todos nos gusta sentirnos especiales, pero parece que no he sido m&aacute;s que un caso paradigm&aacute;tico de estigma anticipado, que impide buscar ayuda, y de autoestigma, una vez diagnosticado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Regresar al mundo, una vez roto y etiquetado, asusta. Ya de vuelta en casa tard&eacute; m&aacute;s de dos meses en salir de una habitaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; del peso de los s&iacute;ntomas y la sobremedicaci&oacute;n, en este encierro hubo mucho de miedo a lo que me esperaba fuera.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Los locos no se asocian</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yo no me hice activista, el activismo vino a m&iacute;. Cuando sal&iacute; de la cueva, y empec&eacute; poco a poco a retomar obligaciones y relaciones, me buscaron para ayudar en una asociaci&oacute;n; aquella para la cual hab&iacute;a trabajado indirectamente como empleado de la consultora. Supongo que este paso no escogido me evit&oacute; muchas dificultades. Es probable que el autoestigma hubiese continuado creciendo, arraigando como miedo a ser visto diferente, a no saber qu&eacute; esperar si era descubierto, a seguir viviendo con la sospecha de que yo ten&iacute;a algo que deb&iacute;a ser ocultado para evitar el juicio de los otros. En este sentido, agradezco lo vivido, pero la experiencia no fue bien. Si sigues el modelo de las instituciones que te excluyen, lo esperable es que generes t&uacute; tambi&eacute;n exclusi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La historia de las ciencias sociales y de la psicolog&iacute;a bien podr&iacute;a ser explicada como un compendio de burradas y prejuicios progresivamente superados: la envidia del pene de la mujer, el darwinismo social, la homosexualidad egodist&oacute;nica, la actual disforia de g&eacute;nero, etc. No &iacute;bamos a ser menos en el caso de la salud mental. A&uacute;n estamos luchando contra concepciones contrafactuales, sostenidas &uacute;nicamente por la inercia de los estereotipos que resisten incluso lo evidente. Una de estas burradas es que hay algo inherente a quienes hemos pasado un problema de salud mental que nos hace discapacitados sociales, al punto de tener graves carencias personales que dificultar&iacute;an la existencia del asociacionismo, la creaci&oacute;n de lazos de solidaridad entre nosotros, la organizaci&oacute;n colectiva y la autogesti&oacute;n para la defensa de nuestros derechos. Todos estos prejuicios, como sucede con cualquier prejuicio, tambi&eacute;n pueden ser reproducidos por quienes los sufren. Y esto fue lo que encontr&eacute; en esta primera asociaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El modelo de funcionamiento era m&aacute;s o menos el mismo que en las instituciones de encierro: una estructura piramidal, las decisiones tomadas desde la c&uacute;spide, un intento por controlar todas las acciones y relaciones, una econom&iacute;a de la informaci&oacute;n basada en su acaparamiento y ocultaci&oacute;n, un esfuerzo por frenar todo lazo de solidaridad horizontal y, en &uacute;ltima instancia, el castigo y sofocamiento de cualquier din&aacute;mica alternativa. A esto hay que sumar que era una entidad apadrinada por un prestador de servicios en salud mental. Paraguas institucional que quiz&aacute;s explicase en buena medida las din&aacute;micas que all&iacute; se daban.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En esta entidad, claro, nadie duraba como activista mucho tiempo. Y la conclusi&oacute;n a la deserci&oacute;n constante de personas socias era siempre la misma: quienes pasamos un trastorno mental tenemos una discapacidad social, nos falta voluntad y compromiso, no tenemos herramientas propias para hacer activismo y, mucho menos, para autogestionarnos. Lo defectuoso &eacute;ramos nosotros. Sin embargo, en otros pa&iacute;ses ya hab&iacute;a movimiento asociativo en salud mental... ¿Y si la tara no estuviese en las personas?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dentro de todos los grupos de personas que sufren discriminaci&oacute;n suele encontrarse un subgrupo que es, a su vez, objeto de estigma y marginaci&oacute;n por parte del resto de personas estigmatizadas. Parias entre los parias. Son los discriminados de los discriminados. Quiz&aacute;s pueda parecer extra&ntilde;o a quienes lo ven desde fuera, pero es una situaci&oacute;n bastante frecuente: la condici&oacute;n mulata, las identidades de g&eacute;nero fluido, los inmigrantes pobres que en su origen ya eran pobres, etc. En el activismo en salud mental, parece ser que quienes est&aacute;n diagnosticados de un trastorno de personalidad son objeto de este estigma intragrupal. Al menos una situaci&oacute;n as&iacute; fue el detonante de la ruptura con aquella entidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Las personas con TLP s&oacute;lo traen problemas". Est&aacute; frase, como argumento para invalidar una decisi&oacute;n colectiva, fue el inicio de ActivaMent. En un intento de funcionar de manera asamblearia, hab&iacute;amos escogido grupalmente a quienes formar&iacute;an un equipo para hacer las acogidas de nuevos miembros. Desde la presidencia se vet&oacute; la decisi&oacute;n, en un acto desempoderador e invalidante de la voz de quienes no suelen tenerla, evidenciando una reproducci&oacute;n de estereotipos excluyentes y un funcionamiento antidemocr&aacute;tico inaceptables para quienes all&iacute; est&aacute;bamos. Once personas, que marchamos de esa asamblea y nos reunimos en un restaurante chino llamado "El Pato Loco", decidimos que otra manera de funcionar era posible.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Al calor del 15M, iniciamos un proceso consultivo para definir qui&eacute;nes quer&iacute;amos ser, c&oacute;mo funcionar&iacute;amos y hacia d&oacute;nde quer&iacute;amos ir. Proceso consultivo que seis meses m&aacute;s tarde desembocar&iacute;a en la asamblea constituyente de <i>ActivaMent Catalunya Associaci&oacute;.</i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>ActivaMent, salud mental en primera persona</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nuestra asociaci&oacute;n est&aacute; constituida, gestionada y dirigida por las propias personas con la experiencia del trastorno mental. Registrada como entidad jur&iacute;dica el 10 de octubre de 2011, desde los inicios decidimos definirnos por unas caracter&iacute;sticas distintivas que consideramos el Modelo ActivaMent:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Actuamos en primera persona.</i> Es decir, si bien aceptamos como miembros a cualquier persona que quiera colaborar y hacer nuestra sociedad m&aacute;s justa e inclusiva, la organizaci&oacute;n, direcci&oacute;n y toma de decisiones est&aacute; a cargo de quienes hemos vivido un trastorno mental.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Somos asamblearios.</i> La entidad funciona de manera horizontal, de manera que la voz de todas las personas socias tiene la misma validez e importancia. Tenemos cargos de Junta Directiva porque as&iacute; lo obliga la ley, pero s&oacute;lo son para cumplir funciones administrativas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Promovemos el activismo.</i> Fomentando la participaci&oacute;n de todos los miembros en los espacios de toma de decisiones y la asunci&oacute;n de un rol activo, trabajamos para que las personas no s&oacute;lo est&eacute;n como usuarias de servicios, sino que se hagan activistas en salud mental.</font></p> </blockquote>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Trabajamos en red.</i> Funcionamos desde la colaboraci&oacute;n y no desde la competencia con otras entidades. La horizontalidad entre personas jur&iacute;dicas es tan importante como entre personas f&iacute;sicas para mejorar la calidad de vida de quienes formamos parte de esta sociedad.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Asimismo, desde que hemos empezado, toda la planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica y el despliegue de proyectos y actividades se han enmarcado dentro de tres grandes ejes o l&iacute;neas de actuaci&oacute;n. A saber:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Apoyo mutuo:</i> L&iacute;nea que incluye los Grupos de Ayuda Mutua, el Equipo de Acompa&ntilde;amiento, el Espacio de Debate, los Encuentros de Reflexi&oacute;n de G&eacute;nero, etc. Todo un conjunto de actividades que permiten ser part&iacute;cipes del propio proceso de recuperaci&oacute;n y posibilitan poner en valor la propia experiencia de vida como aprendizaje &uacute;til para uno mismo y los dem&aacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Empoderamiento:</i> Eje en el que encontramos la Gesti&oacute;n Asociativa, les Reuniones de Asamblea, ActivaMent en Red, etc. Actividades que nos permiten desplegar el ejercicio de la ciudadan&iacute;a activa y la capacidad de toma de decisiones, a la vez que ayudan a recuperar o fortalecer las habilidades sociales y relacionales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Lucha contra el estigma y autoestigma:</i> L&iacute;nea en la que se encuadran el Equipo de Sensibilizaci&oacute;n Comunitaria, el Blog de ActivaMent, Personas como T&uacute;, el Taller Estigma y Autoestigma, etc. Actividades para abandonar el victimismo y las autolimitaciones, y que permiten enfrentar la discriminaci&oacute;n por salud mental, ofreciendo a la sociedad una imagen no distorsionada de las personas diagnosticadas.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">Est&aacute; claro que estos ejes son s&oacute;lo una manera l&oacute;gica de encuadrar las actividades y proyectos, ya que en buena medida todas las acciones son transversales. As&iacute;, por ejemplo, aprender el funcionamiento de los Grupos de Ayuda Mutua y colaborar en su dinamizaci&oacute;n, implicarse como activista y mirarse en este espejo que otorga un nuevo sentido a la propia experiencia, es un proceso que tiene todos los efectos: empodera, desmonta prejuicios y ayuda a recuperarse. De hecho, todas las actividades de nuestro Programa de Talleres de Contacto Social son por definici&oacute;n transversales a las tres l&iacute;neas de actuaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los Talleres de Contacto Social son actividades saludables y/o de ocio compartido. Tienen como caracter&iacute;sticas distintivas el hecho de realizarse en Centros C&iacute;vicos o en colaboraci&oacute;n con otras entidades que no son de salud mental, de estar abiertas al barrio y que las personas participan sin distinciones de etiquetas. En estos talleres, nadie sabe qui&eacute;n est&aacute; diagnosticado y qui&eacute;n no, y se interacciona de manera cooperativa, en una relaci&oacute;n de igualdad, sin jerarqu&iacute;as. As&iacute;, por ejemplo, aprender Cocina Saludable, hacer Senderismo o participar en una obra de Teatro Social nos ayuda a todas las personas, con o sin experiencia de trastorno mental, a mejorar nuestra calidad de vida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este modelo, el Centro C&iacute;vico pone el espacio, ActivaMent la persona tallerista, y se dividen a medias las plazas disponibles. La simpleza del formato y la eficacia en su implementaci&oacute;n han propiciado que en poco menos de dos a&ntilde;os desde que se iniciase el primer taller ya sean 12 talleres en cinco territorios diferentes los que est&aacute;n funcionando.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No quiero extenderme explicando las actividades de la entidad. Los documentos de presentaci&oacute;n y la propia Web ya cumplen esa funci&oacute;n. Simplemente, me gustar&iacute;a resaltar que el asociacionismo y la autogesti&oacute;n no s&oacute;lo son posibles entre quienes atravesamos una situaci&oacute;n de sufrimiento ps&iacute;quico, sino que incluso el modelo es f&aacute;cilmente repetible. A lo largo del 2015 nacieron cuatro delegaciones territoriales: Gramenet, Granollers, Bergued&agrave; y la Catalunya Central. En lo que llevamos del 2016 ha nacido la Delegaci&oacute;n El Garraf, est&aacute; en proceso de constituci&oacute;n el Valles Occidental y existe el germen de una futura delegaci&oacute;n en Osona.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Modelo ActivaMent est&aacute; basado en tres proyectos b&aacute;sicos que cada territorio adapta a sus caracter&iacute;sticas: el Grupo de Ayuda Mutua, la Reuni&oacute;n de Asamblea y el Taller de Contacto Social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Para su implementaci&oacute;n, se ofrece apoyo, formaci&oacute;n y/o seguimiento, en caso de ser necesario. Sin embargo, igual que al nivel de las personas, se promueve que cada delegaci&oacute;n sea aut&oacute;noma, con capacidad de autogesti&oacute;n, autogobierno y, en la medida de lo posible, autofinanciada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Asimismo, cada delegaci&oacute;n tiene a su vez potestad y capacidad para promover el movimiento asociativo en nuevos territorios. El despliegue territorial, en este sentido, no sigue un esquema radial o arb&oacute;reo; con un centro del que salen muchas ramas, sino, por el contrario, tiene estructura de rizoma. Siguiendo a Deleuze y Guattari (9), se entiende por rizoma una organizaci&oacute;n en la cual los elementos no siguen l&iacute;neas de subordinaci&oacute;n jer&aacute;rquica, sino que cualquier elemento puede incidir en cualquier otro y/o abrir nuevas l&iacute;neas de crecimiento. En un modelo rizom&aacute;tico "cualquier predicado afirmado de un elemento puede incidir en la concepci&oacute;n de otros elementos de la estructura, sin importar su posici&oacute;n rec&iacute;proca" (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El rizoma, como el modelo de crecimiento de ActivaMent, tiene un origen pero no un centro. Desde cualquier punto -cualquier delegaci&oacute;n- se puede iniciar un nuevo Grupo de Ayuda Mutua o una actividad en otra ciudad y, desde esta ra&iacute;z, crecer un nuevo colectivo de personas con la experiencia del trastorno mental dispuestas a reunirse para sanar colectivamente. La experiencia ense&ntilde;a que, contrariamente a lo que tantas veces nos han repetido, ser loco y solidario no es incompatible.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ven, que te empodero</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Por qu&eacute; consideramos tan importante para este modelo de trabajo la autogesti&oacute;n de las propias personas con la experiencia del trastorno mental? Por un motivo simple: s&oacute;lo en un espacio que posibilite y promueva ser responsable de uno mismo y de la propia comunidad es posible abandonar el rol de enfermo y empoderarse. Ahora bien, ¿entendemos qu&eacute; decimos cuando usamos estos conceptos?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las ciencias sociales hay conceptos que se ponen de moda. No me refiero a que se impongan unos determinados paradigmas, propios de su &eacute;poca, sino de palabras que, por su explotaci&oacute;n, se vac&iacute;an de significado. No he encontrado ning&uacute;n art&iacute;culo que lo afirme a partir de la construcci&oacute;n/recopilaci&oacute;n de datos, pero tengo la sensaci&oacute;n que algo as&iacute; sucede en la actualidad con el concepto de empoderamiento. No hay intervenci&oacute;n en salud mental que no empodere a sus usuarios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una psicoeducaci&oacute;n orientada a que te tomes la medicaci&oacute;n es empoderadora; aprender a planchar es empoderarse; pintar mandalas, hacer una visita guiada al zool&oacute;gico, escuchar una charla sobre empoderamiento... todo empodera. Y, por supuesto, siempre, siempre, se trata de actividades ofrecidas por profesionales para personas usuarias. El poder, como est&aacute; claro, viene de arriba.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La ignorancia en el ejercicio profesional es negligencia. O hay estrategia de m&aacute;rquetin barato o vamos muy mal. Llevamos m&aacute;s de 35 a&ntilde;os desde que Foucault hiciera imposible volver a pensar el poder como una "cosa" que se tiene, se da o se quita. Como escribi&oacute; el autor: "El poder en el sentido sustantivo no existe &#091;...&#093; La idea de que hay algo situado en -o emanado de- un punto dado, y que ese algo es un poder, me parece que se basa en un an&aacute;lisis equivocado. En realidad el poder significa relaciones, una red m&aacute;s o menos organizada, jerarquizada, coordinada" (10).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por lo tanto, siempre que hablamos de poder nos referimos a relaciones de poder. Es decir, como algo que se construye y define en interacciones sociales. Al poder hay que considerarlo desde una perspectiva relacional: "El poder no es una fuerza con la que est&aacute;n investidas determinadas personas; es el nombre dado a una compleja relaci&oacute;n estrat&eacute;gica en la sociedad. En realidad, el poder significa relaciones" (10). Es en los intercambios estructurados socialmente donde les personas delegan, ostentan, imponen, resisten (y todos los verbos de relaciones imaginables) el poder.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Siguiendo este aprendizaje, queda claro que no hay personas con y sin poder, sino personas empoderadas y desempoderadas. Conceptos que se refieren al resultado de procesos sociales. As&iacute;, siempre que nos encontramos con personas desempoderadas, descubriremos un juego de roles rec&iacute;procos que presuponen diferencias de jerarqu&iacute;as dentro de un grupo o contexto social. Por ejemplo: el preso del sistema penitenciario, la mujer en una sociedad machista, el enfermo mental en la instituci&oacute;n psiqui&aacute;trica, etc. Es en este juego de roles donde se introduce la dimensi&oacute;n generativa del poder.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ahora bien, como nos ense&ntilde;&oacute; Foucault, no s&oacute;lo hay sumisi&oacute;n o imposici&oacute;n en los juegos rec&iacute;procos de roles sociales. Por el contrario: "Lo que hace que el poder se sostenga, que sea aceptado, es sencillamente que no pesa como una potencia que dice "no", sino que cala de hecho, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos; hay que considerarlo como una red productiva que pasa a trav&eacute;s de todo el cuerpo social en lugar de como una instancia negativa que tiene por funci&oacute;n reprimir" (10). Es decir, la fuerza del poder no reside en la prohibici&oacute;n, sino en su capacidad para producir subjetividad, en c&oacute;mo afecta a la identidad de las personas, en c&oacute;mo hace que nos veamos y definamos a nosotros mismos. Precisamente, las etiquetas psiqui&aacute;tricas tienen potencia para producir identidad, tanto por su definici&oacute;n de qu&eacute; puede o no esperarse de la persona, como por la mirada social (y propia) que genera.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Puede el carcelero empoderar a su prisionero? ¿El patriarca empodera a su mujer? ¿Y el esclavista a sus negros? Estas preguntas nos parecen rid&iacute;culas por obvias, pero no vemos que la l&oacute;gica de las relaciones jer&aacute;rquicamente desiguales tambi&eacute;n se impone en el tipo de relaciones que genera la psiquiatr&iacute;a (y la medicina en general). Una relaci&oacute;n en la cual el saber s&oacute;lo lo ostenta uno de los polos de la relaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito sanitario, en salud mental se reproduce la asimetr&iacute;a en todo planteamiento Usuario/Profesional. La distinci&oacute;n Nosotros/Ellos es la sintaxis b&aacute;sica de la discriminaci&oacute;n. Desigualdad en la relaci&oacute;n, asimetr&iacute;a de poder, sistema clasificatorio de las personas en tipos de seres y sumisi&oacute;n/exclusi&oacute;n. La l&oacute;gica DSM genera efectos que van m&aacute;s all&aacute; de la orientaci&oacute;n de las intervenciones (farmacol&oacute;gicas).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ahora bien, en t&eacute;rminos concretos, ¿qu&eacute; es el empoderamiento? ¿C&oacute;mo se consigue? Explicar este concepto no es simple; y si nos olvidamos de Foucault puede resultar imposible. Como se&ntilde;alaba Rappaport: "Es f&aacute;cil definir el empoderamiento a trav&eacute;s de su ausencia, pero es dif&iacute;cil definirlo en acciones concretas, dado que toma diferentes formas para distintas personas en diferentes contextos" (11).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El mismo autor nos ofrece una propuesta de definici&oacute;n para entender a qu&eacute; nos referimos cuando usamos este t&eacute;rmino: "El empoderamiento es un proceso, el mecanismo por el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren dominio sobre sus vidas." (11). Est&aacute; claro, por lo tanto, que pintar mandalas no otorga control sobre nuestra existencia. Tampoco aprender destrezas b&aacute;sicas para la autonom&iacute;a personal es empoderarse. Ni siquiera el simple hecho de tomar decisiones tiene este efecto. Si fuese as&iacute;, cada vez que nos preguntan si queremos el <i>d&uuml;rum</i> de pollo o carne nos estar&iacute;an empoderando. Escoger la pel&iacute;cula del pr&oacute;ximo CineF&oacute;rum o el sitio de la siguiente excursi&oacute;n no son elecciones que cumplan las condiciones para empoderar a las personas. Hace falta algo m&aacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este sentido, Judi Chamberlin, al definir espec&iacute;ficamente los elementos del empoderamiento en salud mental, remarcaba que empoderarse no es s&oacute;lo tener poder de decisi&oacute;n, sino que estas decisiones deben posibilitar efectuar cambios en la propia vida y en la comunidad (12).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Precisamente por esto es necesario ofrecer espacios en los cuales las personas puedan participar en las decisiones estrat&eacute;gicas de la entidad. El funcionamiento asambleario, horizontal, de democracia directa es el que mejor funciona como condici&oacute;n de posibilidad para revertir el desempoderamiento que impone el sistema psiqui&aacute;trico y, en general, la sociedad actual. La necesidad de la autogesti&oacute;n, sin etiquetas ni personas haciendo de profesionales es, precisamente, para desmontar el juego rec&iacute;proco que perpetua el rol de enfermo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Tejiendo redes hacia la defensa de derechos</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En las p&aacute;ginas precedentes se explica c&oacute;mo he llegado hasta aqu&iacute;. Mirando hacia atr&aacute;s, interpelado por el encargo del presente art&iacute;culo, me planteo si la siguiente crisis identitaria no ser&aacute;: ¿qu&eacute; soy, adem&aacute;s de activista en salud mental?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este punto, tambi&eacute;n el camino del activismo se ve diferente. Ya no se trata de romper prejuicios y mostrar que el movimiento asociativo en primera persona es posible, efectivo y transformador. Hacia el mismo horizonte, por caminos paralelos, hemos ido creciendo diferentes personas y entidades. Hoy no es todo desierto ni tierra hostil. Ya no se trata s&oacute;lo de construir un refugio en el cual encontrarnos, rehacernos y recuperarnos. La verg&uuml;enza ha devenido reivindicaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ya no es una b&uacute;squeda personal. En ese sentido, creo haber encontrado todo lo que hab&iacute;a perdido. Ahora se trata de confluir, de crecer colectivamente. Todas las luchas dispersas, hace un tiempo han empezado a entrelazarse. "Construyendo lo com&uacute;n" es el lema que pregona el movimiento Entrevoces. Y en ese proceso estamos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el &aacute;rea metropolitana de Barcelona acaba de nacer la Red sin Gravedad, de la coordinaci&oacute;n de esfuerzos entre Radio Nikosia, la Cooperativa Aixec, la Asociaci&oacute;n de Ocio Inclusivo Sar&auml;u y ActivaMent. Definida como una red de espacios de encuentro, arte y experimentaci&oacute;n, con una predisposici&oacute;n sensible hacia las personas que han vivido experiencias en el campo de la salud mental y la diversidad funcional. Una manera diferente de trabajar, desde y en la comunidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En Catalunya, pronto cumplir&aacute; dos a&ntilde;os la Federaci&oacute; Veus, Entidades Catalanas de Salud Mental en Primera Persona. Organizaci&oacute;n que re&uacute;ne el tejido de asociaciones creadas y dirigidas por las propias personas diagnosticadas de un trastorno mental, y en la cual estamos ADEMM, Emilia, Imagina, Matissos, Radio Nikosia, Terraferma y ActivaMent. Una uni&oacute;n que permite fortalecer el movimiento asociativo, que nos ha abierto las puertas para representarnos frente a la Administraci&oacute;n P&uacute;blica y que nos fortalece para la defensa de nuestros derechos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A nivel del Estado espa&ntilde;ol, poco a poco trabajamos para hacer crecer la Plataforma Estatal de Asociaciones de Usuarios de Salud Mental. Todo un conjunto de asociaciones, pertenecientes a diferentes comunidades aut&oacute;nomas, que iniciamos un proceso para constituir una entidad de tercer nivel que nos otorgue voz para influir en las pol&iacute;ticas sanitarias y sociales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En definitiva, lo que comenz&oacute; casi accidentalmente, desde una necesidad personal, hoy es parte de una inmensa red, cada d&iacute;a m&aacute;s amplia e inclusiva, en una lucha colectiva y transversal que est&aacute; cambiando la manera de entender y hacer salud mental.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Corrigan P. How stigma interferes with mental health care. American Psychologist 2004; 59 (7): 614-625.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736092&pid=S0211-5735201600010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Villaverde C. Cecilia Vald&eacute;s o La loma del &Aacute;ngel. La Habana: Instituto Cubano del Libro; 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736094&pid=S0211-5735201600010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Clement S, Schauman O, Graham T, Maggioni F, Evans-Lacko S, Bezborodovs N, Morgan C, R&uuml;sch N, Brown J, Thornicroft G. What is the impact of mental health-related stigma on help-seeking? A systematic review of quantitative and qualitative studies. Psychological Medicine 2015; 45: 11-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736096&pid=S0211-5735201600010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Berdula L. Descosiendo el g&eacute;nero: Heteronormatividad: su reproducci&oacute;n sexista vs. coeducaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza de la Educaci&oacute;n F&iacute;sica. La Plata: 10<sup>o</sup> Congreso Argentino de Educaci&oacute;n F&iacute;sica y Ciencias; 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736098&pid=S0211-5735201600010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Sheppard M. Mental Health and Social Justice: Gender, Race and Psychological Consequences of Unfairness. British Journal of Social Work 2002; 32(6): 779-797.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736100&pid=S0211-5735201600010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Granados G, L&oacute;pez Rodr&iacute;guez M, M&aacute;rquez V. Actitudes y creencias de alumnos de enfermer&iacute;a hacia las personas con alteraciones en la salud mental. Almer&iacute;a: I Congreso Nacional de Sensibilizaci&oacute;n al Estigma Social en Salud Mental; 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736102&pid=S0211-5735201600010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Sampietro HM. Estigma o Discriminaci&oacute;n en la Atenci&oacute;n en Salud Mental. Burgos: XXXII Congreso Nacional de Enfermer&iacute;a de Salud Mental; 2015, p. 115-136.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736104&pid=S0211-5735201600010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Golberstein E, Eisenberg D, Gollust S. Perceived Stigma and Mental Health Care Seeking. Psychiatric Services 2008; 59: 392-399.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4736106&pid=S0211-5735201600010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Deleuze G, Guattari F. Anti-Edipo. 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