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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>DOSSIER: EN PRIMERA PERSONA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>El viaje de Ulises (El imposible regreso a &Iacute;taca)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Ulysses trip (The impossible return to Ithaca)</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Francisco Mor&aacute;n Palacios</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Gij&oacute;n, Asturias, Espa&ntilde;a    <br><a href="mailto:capoteblanco500@yahoo.com">capoteblanco500@yahoo.com</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">NOSOTROS PODR&Iacute;AMOS DECIR AHORA que la locura consiste, de alguna manera, o al menos eso me parece, en "embarcarse en un viaje". Y este viaje puede llevar cerca o lejos de casa; pero, en todo caso, "El Loco" -es decir, en nuestro caso, Ulises- se aleja de las costas de &Iacute;taca. &Iacute;taca es ese lugar, ese "territorio de la raz&oacute;n" bien conocido de todos. El territorio que habitamos en com&uacute;n. ¿Se comport&oacute; Ulises como un inconsciente al alejarse de las costas de &Iacute;taca? ¿Cometi&oacute; un error imperdonable? Como Homero nos relata que el h&eacute;roe deb&iacute;a participar en la guerra de Troya, nada diremos sobre su inoportunidad al alejarse de su hogar; sobre la "inoportunidad" de la locura. En todo caso, creo que el propio hecho de emprender ese viaje lejos de todo territorio conocido es algo propio y caracter&iacute;stico de la locura. Porque las aventuras de Ulises habr&iacute;an sido imposibles, o bien sumamente improbables, si nuestro h&eacute;roe no hubiera decidido alejarse de &Iacute;taca.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; significa &Iacute;taca para Ulises? Si no me equivoco, ese es el lugar en donde todos los dem&aacute;s seres viven. Un lugar en el que se habla su misma lengua. Y es que &Iacute;taca es, de forma tr&aacute;gica e inesperada, al mismo tiempo, un lugar al que es <i>imposible regresar.</i> Mi intenci&oacute;n en este escrito es la de reflejar este drama, es decir, tomar conciencia de esa situaci&oacute;n, de esa tesitura que hace sumamente improbable el "regreso de Ulises". Es decir, me interesa examinar en qu&eacute; condiciones se produce ese alejamiento -y si es (o no) posible el regreso (es decir, la reincorporaci&oacute;n de Ulises a su patria, quiero decir, a ese lugar en donde habitan sus semejantes): el regreso a la costa a&ntilde;orada, poder o&iacute;r hablar una lengua conocida; el retorno al "terru&ntilde;o familiar"; la reincorporaci&oacute;n de Ulises nuevamente a la vida. Y me interesa investigar, asimismo, c&oacute;mo, al hacer esto, es posible no ser injusto, por as&iacute; decirlo, con "las aventuras de Ulises", es decir, con aquellas aventuras en tierras desconocidas (e ignotas) que nuestro h&eacute;roe ha vivido y que lo separan de los dem&aacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Por qu&eacute; raz&oacute;n se aleja Ulises de Itaca? Porque tiene que participar en la guerra de Troya (a veces, la intuici&oacute;n de los cl&aacute;sicos es penetrante). Verdaderamente, lo cierto es que Ulises parece poseer excusa suficiente para no permanecer en el suelo de su lugar natal. Esto debiera bastar para una persona razonable. Sin embargo, en su lugar natal comienza a desatarse la bolsa de las cr&iacute;ticas: "deber&iacute;a haber vuelto ya", "¿en d&oacute;nde est&aacute;?", dicen muchos de sus conciudadanos. Algunos proponen hip&oacute;tesis m&aacute;s o menos afortunadas: "Sin duda alguna, ha abandonado a sus hombres y vive en alguna isla lejana, en la Isla de la Felicidad, donde ha encontrado una ninfa que satisface todos sus deseos." "&Eacute;ste ser&aacute; sin duda el final de su viaje", acotan otros.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Nunca le volveremos a ver", "Nos ha abandonado", "Ulises no quiere saber nada de Itaca", se dicen los unos a los otros golpe&aacute;ndose con el codo en los mercados. Y, finalmente, una pregunta terrible como las de la Parca: "¿Qu&eacute; van a hacer su <i>mujer y sus hijos</i> ante esta cat&aacute;strofe?".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, Ulises (tal como nos relata Homero) est&aacute; tratando de volver. Las especulaciones comienzan a desatarse y se vuelven verdaderamente intolerables cuando el esperado regreso tras el final de la guerra -que en otros casos se sabe que ha tenido lugar satisfactoriamente- no se produce. Es cierto que Ulises fue el art&iacute;fice de la idea del caballo de Troya (ese caballo que los troyanos tomaron como regalo y que produjo la ca&iacute;da de su ciudad, as&iacute; como el rapto de Helena), pero tambi&eacute;n es cierto que Ulises no vuelve a casa y que no hay nadie que pueda festejar su m&eacute;rito. Lo cierto es que la locura, seg&uacute;n me parece, a menudo comienza como una ruptura, como una crisis en la cual el afrontamiento de <i>problemas decisivos</i> -es decir, la guerra de Itaca- conduce a los seres humanos muy lejos de su destino habitual. Al menos hasta el momento, el s&iacute;mil resulta v&aacute;lido. Y para colmo, seg&uacute;n nos relata Homero, los j&oacute;venes de distintos lugares del territorio han decidido ofrecerse como pretendientes de la reina (esto es, de la esposa de Ulises) so&ntilde;ando con ser los futuros reyes de Itaca. Mientras tanto, para entretenerse, se divierten y consumen la despensa y los recursos del h&eacute;roe celebrando interminables francachelas en su casa. Su propio hijo no puede hacer frente a todos y su madre, Pen&eacute;lope, la esposa del rey destronado (o mejor dicho, no devuelto al hogar), tiene que conformarse con deshacer por las noches el tejido que teje durante el d&iacute;a bajo la promesa de que una vez acabado contraer&aacute; matrimonio con uno de los pretendientes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; har&aacute; ante todo esto Ulises? ¿C&oacute;mo reaccionar&aacute; frente a tales circunstancias? Ciertamente que las ninfas -que han o&iacute;do hablar de su historia- se lamentan de su desgracia, pero nada pueden hacer, salvo favorecer (si eso es posible) el viento que empuja su barco. Y esto s&oacute;lo en contadas ocasiones. Las ninfas tienen su propio lugar de residencia. Del mismo modo, tienen sus propias ocupaciones -entre ellas, acostarse con Poseid&oacute;n y darle hijos-. Y bajo las atribuladas estrellas, contemplando el mar que ruge a sus pies embravecido, ellas se lamentan en c&aacute;nticos de la desgracia del hijo de Ili&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Por qu&eacute; no regresa nuestro h&eacute;roe? Seg&uacute;n parece, las estrellas se lo impiden. Han decretado -de forma inapelable- que m&uacute;ltiples cosas habr&aacute;n de ocurrirle (a &eacute;l y a todos sus compa&ntilde;eros) antes de que pueda regresar a su patria. Y contra el decreto de las divinidades, los hombres nada pueden hacer, dado que acerca de los motivos de los dioses los hombres s&oacute;lo pueden alardear de ignorancia. Han decidido hacerle errar lejos de su lugar natal y llevarlo a experimentar en su propia carne percances que har&iacute;an sucumbir a cualquier otro. Percances y pruebas que sin duda no le envidia nadie. Sin embargo, Ulises es un h&eacute;roe. Si nuestro h&eacute;roe supera la prueba, regresar&aacute; sano y salvo, retomando su trono. En otro caso....</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; es, por ejemplo, como en una isla Ulises y sus compa&ntilde;eros de desgracia se encuentran con el C&iacute;clope, un gigante de un solo ojo que amenaza con devorarlos a todos, uno de los compa&ntilde;eros de Ulises cada noche, para su cena voraz. Se libran de &eacute;l gracias a una treta de Ulises, que se identifica como "nadie" y atraviesa el &uacute;nico ojo del gigante con un madero ennegrecido al fuego con la ayuda de sus compa&ntilde;eros sobrevivientes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n es de esta manera -es decir, implusado por los vientos- como se encuentra con Naus&iacute;caa, la hija del rey de los feacios, que con sus gritos y con los de sus compa&ntilde;eras despierta a Ulises, que ha sido arrojado por el mar a la playa, mientras &eacute;stas bajaban a lavar sus ropas. La joven, apiad&aacute;ndose de su desdichado aspecto, le ofrece con qu&eacute; vestirse y lo conduce al palacio. El rey tributa una <i>buena acogida</i> a su hu&eacute;sped y le invita a relatar sus aventuras, que Ulises s&oacute;lo relata parcialmente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n pasan, por mencionar otro detalle, por la isla de Circe, una hechicera que transforma a veinte compa&ntilde;eros de Ulises en cerdos. Y as&iacute; sucesivamente... etc., etc., etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La lista de las incidencias del viaje es larga. Porque, en un momento dado, por ejemplo, los marineros de Ulises tienen que hacer maniobrar la barca tanto para evitar la amenaza de Scila (un farall&oacute;n muy peligroso) como la muerte segura de Caribdis (Scila y Caribdis son dos puntos situados en el extremo del mundo conocido de los cuales no regresa ning&uacute;n barco). Para no insistir en la necesidad de tapar en un momento dado los o&iacute;dos de toda la tripulaci&oacute;n, excepto los del propio Ulises, con el fin de evitar una muerte segura y cerciorarse de que ya no existe amenaza. Porque el canto de las Sirenas, seg&uacute;n el testimonio de Homero, es irresistible.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Especialmente conmovedor me parece el hecho de que la primera persona que Ulises encontrar&aacute; en &Iacute;taca es el porquero de sus cobertizos reales: la primera (y, probablemente, la &uacute;nica) persona que (aparte de su propio hijo) lo reconoce, con excepci&oacute;n su viejo perro "Argos", que muere de alegr&iacute;a al encontrarlo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Podemos creer que su viaje ha sido largo, sin duda, la ausencia prolongada, la distancia penosa. Y sin embargo, me preocupa la idea de acercarme un poco m&aacute;s a Ulises y ver qu&eacute; es lo que realmente lo separa de un futuro regreso. Me importa mucho hacerlo aqu&iacute; y ahora, dado que la respuesta que podamos ofrecer a esta pregunta -teniendo en cuenta la particular lectura que estamos haciendo de <i>La Odisea-</i> nos ayudar&aacute; a predecir un posible final de su aventura: es decir, la curaci&oacute;n, la posibilidad <i>del regreso.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este cambio, esta diferencia entre la <i>realidad de la esquizofrenia</i> y su consideraci&oacute;n y su <i>lugar en la sociedad</i> (expresada de manera muy po&eacute;tica por los comentarios acerca de Ulises) me parece muy importante. ¿No era Ulises acaso el rey de Itaca, adem&aacute;s de uno de los mejores atletas de su tiempo? El contraste entre esa peculiar capacidad y la palabra (y las connotaciones) que definen (y que delimitan) a la locura en un contexto social determinado es aquello que nos vemos obligados a explorar. Esto es lo que queremos denominar como la "marca" de "la distancia de Ulises". Una <i>distancia</i> que debiera ser recorrida (y -si eso es posible- traspasada), pero que aparenta ser imposible de cruzar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Podr&aacute; escapar Ulises a su destino? ¿Existe una posibilidad para lograrlo? ¿Y en qu&eacute; consiste la <i>Sorge</i>, esa necesaria "cura" -v&eacute;ase la obra de Heidegger <i>Ser y Tiempo</i>- de esta curiosa enfermedad que es la existencia? ¿Hay una posibilidad para Pen&eacute;lope? ¿Y tambi&eacute;n para Tel&eacute;maco, su hijo? Consideremos y tomemos en serio sus experiencias antes de ofrecer un veredicto definitivo. Solamente de esta manera estaremos en condiciones de contestar apropiada (y ajustadamente) a esta pregunta. Consideremos las experiencias de Ulises y veamos qu&eacute; podemos contestar. Es posible que tuvi&eacute;ramos que hacer y llevar a cabo una historia de la locura para poder contestar esa pregunta y decidir si puede o no llegar a puerto el barco de Ulises.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recibido: 15/02/2016    <br>Aceptado: 11/04/2016</font></p>     ]]></body>
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