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<institution><![CDATA[,Universitat Jaume I  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Cambio de r&eacute;gimen, cambio de paradigma</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Regime change, paradigm shift</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Mikel Mun&aacute;rriz</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Unitat de Salut Mental de Borriana / Universitat Jaume I, Castell&oacute;n de la Plana, Espa&ntilde;a.    <br><a href="mailto:munarriz@uji.es">munarriz@uji.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, la reforma psiqui&aacute;trica y la transici&oacute;n pol&iacute;tica fueron simult&aacute;neas. No fue una casualidad y tampoco una excepci&oacute;n. No se puede entender la transformaci&oacute;n de la asistencia psiqui&aacute;trica en los pa&iacute;ses occidentales sin enlazarla con las sorprendentes movilizaciones pol&iacute;ticas y culturales que convencionalmente se asocian al mayo del 68 o sus versiones en cada pa&iacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta feliz coincidencia se desarrolla en dos &aacute;mbitos. Por una parte, la praxis y la teor&iacute;a psiqui&aacute;tricas se dejan impregnar por las aportaciones provenientes de ese entorno cultural. Por otra, la movilizaci&oacute;n social que sosten&iacute;a la revuelta apoy&oacute; la transformaci&oacute;n de las instituciones psiqui&aacute;tricas como emblema de la reacci&oacute;n contra el autoritarismo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estos cambios nunca vencieron del todo las resistencias. Nunca el Partido Comunista Italiano adelant&oacute; a la Democracia Cristiana, ni los partidos verdes y alternativos escandinavos desestabilizaron a sus disciplinadas socialdemocracias. El SPD alem&aacute;n se enfang&oacute; en los a&ntilde;os de plomo y se perdi&oacute; en las restricciones de la <i>Realpolitik.</i> Los socialistas franceses nunca se entendieron con su amplia y variada izquierda y los laboristas abandonaron el esp&iacute;ritu del 47 y no pudieron con la revoluci&oacute;n conservadora. Pero se avanz&oacute; mucho. M&aacute;s en unos campos que en otros, en unos lugares que en otros, pero se avanz&oacute;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, la transici&oacute;n fue m&aacute;s notable porque el contraste con la dictadura era clamoroso. Y la reforma psiqui&aacute;trica m&aacute;s necesaria a&uacute;n por el retraso secular con el resto de Europa, que incluso el tardofranquismo intent&oacute; paliar. Un elemento particularmente valioso de la reforma en el Estado Espa&ntilde;ol fue su engarce con la creaci&oacute;n del Servicio Nacional de Salud, quiz&aacute;s el logro m&aacute;s avanzado de la socialdemocracia espa&ntilde;ola.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La reforma psiqui&aacute;trica progres&oacute; mucho en el terreno asistencial, pero tuvo poco impacto en el coraz&oacute;n doctrinal de la psiquiatr&iacute;a. Ni la psicopatolog&iacute;a se ocup&oacute; del nuevo sujeto de la atenci&oacute;n, convertido ahora en ciudadano de pleno derecho, interlocutor y co-constructor del relato psicopatol&oacute;gico, ni la abundante evidencia sobre los determinantes psicosociales de los problemas de salud y enfermedad -no menor ni menos evidente que en el caso de los biol&oacute;gicos- ocup&oacute; el lugar que le correspond&iacute;a en la manera de pensar por qu&eacute; "enfermamos" y en qu&eacute; entorno nos "recuperamos". Hablamos de la corriente principal sabiendo que hubo muchos "senderos en el bosque" y que se propusieron otras visiones, pero sin llegar a afectar sustancialmente a la manera en que entendemos, investigamos y tratamos la "enfermedad mental". Como mucho, la pudimos poner "entre par&eacute;ntesis" mientras se transformaba la asistencia. Pero siempre qued&oacute; una vocecita interior que nos repet&iacute;a el estribillo de una canci&oacute;n de Llu&iacute;s Llach: "no &eacute;s aixo, companys, no &eacute;s aixo".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta Junta fue elegida el mismo d&iacute;a en que se constituyeron los ayuntamientos que salieron de las elecciones del 24 M en un momento de esperanza de cambio que nos ilusionaba desde la posici&oacute;n progresista que siempre ha mantenido la Asociaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#191;Estamos ahora en una situaci&oacute;n comparable? &#191;Nos tenemos que preparar para un cambio de r&eacute;gimen? &#191;Vamos a poder beneficiarnos como colectivo, como profesi&oacute;n y como disciplina de un impulso similar al que nos suministr&oacute; aquel esp&iacute;ritu? &#191;Aunque s&oacute;lo sea una olita de <i>Zeitgeist</i> y no una verdadera revoluci&oacute;n? No hay respuesta e incluso es posible que estemos en un periodo involutivo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con todo, si no hay revoluci&oacute;n fuera, a&uacute;n puede haberla dentro. Aqu&iacute; s&iacute; que hay m&aacute;s movimiento. Hay que reconocer, en primer lugar, que el uso extensivo del paradigma biom&eacute;dico, la sofisticaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as gen&oacute;micas, de neuroimagen y de modelizaci&oacute;n estad&iacute;stica, la hegemon&iacute;a de la medicina basada en pruebas, la homogeneizaci&oacute;n de los procedimientos psicoterap&eacute;uticos, la incorporaci&oacute;n de nuevas profesiones y el alojamiento de todo eso en los sistemas de atenci&oacute;n a la salud han aportado muchos datos. Aunque no siempre soluciones. En general, en los pa&iacute;ses desarrollados el destino de una persona que entra en el entramado psiqui&aacute;trico es algo mejor que el que ten&iacute;a hace cincuenta a&ntilde;os. Pero nos encontramos con dos paradojas que cada vez son m&aacute;s inquietantes. La primera es la persistente ausencia de resultados espec&iacute;ficos. Sabemos mucho de c&oacute;mo funciona y se ilumina un cerebro cuando sufre, pero la utop&iacute;a de ser capaces de saber qu&eacute; le pasa a una persona mirando con finura su cerebro no se ha cumplido. Ni siquiera podemos asignarle una etiqueta diagn&oacute;stica. Tenemos un amplio vademecum de tratamientos. No solo los farmacol&oacute;gicos, sino tambi&eacute;n psicoterap&eacute;uticos. Y podemos comparar unos con otros. Pero estos efectos se basan m&aacute;s en sus acciones inespec&iacute;ficas (o si se prefiere "transdiagn&oacute;sticas") que en la fantas&iacute;a de la "bala de plata" que es capaz de modular el da&ntilde;o causado por la enfermedad. Y otro tanto dir&iacute;amos de las intervenciones psicosociales, que se sostienen m&aacute;s en la esperanza y en el trato que en la t&eacute;cnica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es tambi&eacute;n parad&oacute;jico que estos publicitados avances no hayan sido capaces de conseguir un incremento equivalente en la proporci&oacute;n de las personas recuperadas. Si la profec&iacute;a del hallazgo de la "causa" cerebral o "intraps&iacute;quica" de la enfermedad mental se hubiera cumplido, los destinos de las personas diagnosticadas no ser&iacute;an todav&iacute;a tan dependientes de los entornos sociales y los ciclos econ&oacute;micos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Una acertada combinaci&oacute;n de respeto, esperanza, aceptaci&oacute;n, apoyo, acompa&ntilde;amiento, cobijo, condiciones materiales dignas y algunas sustancias qu&iacute;micas sigue siendo la intervenci&oacute;n m&aacute;s eficaz. Y una desacompasada aplicaci&oacute;n de los mismos ingredientes, sumamente da&ntilde;ina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si la ciencia fuera una actividad tan pura y neutral como se pretende, los investigadores hubieran abandonado hace a&ntilde;os muchas de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y hubieran vuelto a los abandonados senderos del bosque a la b&uacute;squeda de paradigmas que fueran m&aacute;s consistentes con los datos que iban obteniendo. Pero podemos entender que m&uacute;ltiples presiones, b&aacute;sicamente corporativas y comerciales, han contaminado esta pureza ideal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No se trata de tirar a la basura todo lo que hemos aprendido estos a&ntilde;os, sino de saber usarlo de una manera diferente. Encuadrando esos mismos datos, valios&iacute;simos, en una teor&iacute;a m&aacute;s &uacute;til. Que est&eacute; en crisis un paradigma no significa que tengamos disponible otro de repuesto. Habr&aacute; que abrir el foco antes de construir esta alternativa, que nacer&aacute;, por las mismas caracter&iacute;sticas del progreso de la ciencia, para ser sustituida por otra mejor. &#191;Hacia d&oacute;nde hemos de abrir ese foco?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En primer lugar vamos a necesitar un terreno despejado al menos en dos elementos b&aacute;sicos. El primero es el respeto absoluto a los derechos humanos. No hay ninguna arrogancia t&eacute;cnica que nos autorice a restringirlos. De hecho, los movimientos a favor de los derechos humanos nos han desbordado y no tenemos ni siquiera los instrumentos t&eacute;cnicos para asegurarlos. Y el otro es la emancipaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n y la docencia de las corporaciones industriales farmac&eacute;uticas. No se trata s&oacute;lo de un asunto &eacute;tico, sino de una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica que permita a la ciencia mejorar sus frutos y no seguir perseverando en v&iacute;as muertas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con este encuadre claro, el desarrollo del nuevo paradigma ha de nacer obviamente de lo que sabemos y de lo que sabemos que no sabemos. &#191;Con qu&eacute; modelo encajar&iacute;an los datos que tenemos? Si no encajan con el DSM, tendr&iacute;amos que ver si encajan con otra manera de entender la psicopatolog&iacute;a.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto obligar&iacute;a tambi&eacute;n a un cierto pluralismo metodol&oacute;gico en el que no nos veamos constre&ntilde;idos a pasar todo nuestro conocimiento por el pasapur&eacute; de la medicina basada en la evidencia. La observaci&oacute;n, el testimonio, el relato y el estudio de casos son tambi&eacute;n fuentes v&aacute;lidas y cient&iacute;ficas. Y que a su vez tampoco pueden pretender ser las &uacute;nicas. Consustancial a este cambio de perspectiva ser&iacute;a incorporar desde el principio a la construcci&oacute;n de este paradigma las aportaciones de los saberes legos, sobre todo, de aquellos generados por las personas que sufren o experimentan lo que queremos estudiar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Est&aacute;n pendientes de explorar todos los avances que supondr&iacute;a para nuestra disciplina la adopci&oacute;n de una perspectiva de salud p&uacute;blica que complete lo que sabemos del padecimiento del sujeto individual. La proclama de la salud mental en todas las pol&iacute;ticas ha de hacerse realidad. Podemos discutir si esa es competencia de los profesionales de la salud mental o si se han de incorporar otros a esas tareas. Pero si nuestra ciencia no es capaz de contemplar estos componentes "ecol&oacute;gicos" vamos a permanecer cegados y sin comprender por qu&eacute; pasan algunas cosas que pasan.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cualquier caso, estamos en tiempos interesantes.</font></p>      ]]></body>
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