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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>CR&Iacute;TICA DE LIBROS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>La psicosis a debate: &#191;qu&eacute; hemos ganado y/o perdido desde sus tratamientos iniciales hasta hoy?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>The debate on psychosis: what have we achieved and/or lost since its first treatments?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Francisco Balbuena Rivera</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Departamento de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Experimental, Universidad de Huelva, Espa&ntilde;a.    <br><a href="mailto:balbuena@uhu.es">balbuena@uhu.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Orna Ophir (2015), <i>Psychosis, Psychoanalysis and Psychiatry in Postwar USA. On the Borderland of Madness,</i> Londres/Nueva York, Routledge. ISBN: 9781-138-82352-5, 196 p&aacute;ginas.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Parafraseando a Michel Foucault, de lo que se ocupa este libro es de la historia del presente que la condici&oacute;n psic&oacute;tica ha tenido en el continente norteamericano desde que finaliz&oacute; la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad. Para ello, Orna Ophir, psicoanalista e historiadora, ha revisado una extensa cantidad de referencias bibliogr&aacute;ficas, entre las que se incluyen numerosos art&iacute;culos, libros y otras fuentes documentales. Tan exhaustivo an&aacute;lisis metate&oacute;rico, como evidencia la lectura del libro, ha sido enriquecido tambi&eacute;n por su experiencia cl&iacute;nica en el dif&iacute;cil terreno de la psicosis. Como punto de partida, en el primer cap&iacute;tulo se contextualiza cu&aacute;ndo en el saber psicoanal&iacute;tico comenz&oacute; el inter&eacute;s te&oacute;rico-cl&iacute;nico por la psicosis, que Ophir sit&uacute;a en lo que llama la visi&oacute;n freudiana dual de la esquizofrenia (1894-1940). Seg&uacute;n &eacute;sta, la esquizofrenia era concebida como una alteraci&oacute;n con base org&aacute;nica cuya etiopatogenia se ignoraba, debutando con distintas expresiones psico(pato)l&oacute;gicas moduladas por factores ambientales. Y puesto que la terapia freudiana estaba dirigida a intervenir en la condici&oacute;n neur&oacute;tica y no en la psic&oacute;tica, guiado por el deseo de no ver el psicoan&aacute;lisis absorbido por la psiquiatr&iacute;a, Freud dej&oacute; la gran especie morbosa de la psicosis en manos de quienes anhelaban hallar evidencias biol&oacute;gicas que sustentaran su etiolog&iacute;a org&aacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dentro del seno del movimiento psicoanal&iacute;tico, sin embargo, otros apostaron por innovaciones te&oacute;rico-t&eacute;cnicas en la terapia freudiana, dando con ello cabida al abordaje-tratamiento de la psicosis. Tal <i>fractura</i> de la matriz freudiana cl&aacute;sica afect&oacute; a las exigencias que los futuros analistas deb&iacute;an cumplir, pues, mientras Freud y otros analistas defend&iacute;an que el psicoan&aacute;lisis aplicado fuera practicado por <i>analistas legos,</i> sin formaci&oacute;n m&eacute;dica, otros analistas se opon&iacute;an. Tal falta de unanimidad, aun realiz&aacute;ndose modificaciones en la t&eacute;cnica psicoanal&iacute;tica para poder tratar a psic&oacute;ticos, complicaba todav&iacute;a m&aacute;s las cosas, pues, por su formaci&oacute;n biol&oacute;gica y a la espera de nuevos hallazgos, los analistas m&eacute;dicos parec&iacute;an ser los m&aacute;s id&oacute;neos para ocuparse de la condici&oacute;n psic&oacute;tica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tales analistas m&eacute;dicos sol&iacute;an trabajar en hospitales mentales privados, lo que hac&iacute;a que s&oacute;lo pacientes adinerados pudieran costear sus servicios. El abordaje biol&oacute;gico de la psicosis quedaba as&iacute; relegado al &aacute;mbito p&uacute;blico, mientras los galenos analistas del sector privado negaban la presencia de analistas legos en sus hospitales. La dificultad de ejercer como analistas legos en el &aacute;mbito p&uacute;blico, junto al decremento del apoyo financiero para investigaciones en psicoterapia anal&iacute;tica, hizo que la biolog&iacute;a adquiera rango de notoriedad en el abordaje-tratamiento de la psicosis.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos 2, 3 y 4 del libro -cuyos t&iacute;tulos respectivos ya anuncian lo que se va a tratar en cada uno de ellos- dan cuenta detallada de estos acontecimientos hist&oacute;ricos. As&iacute;, el cap&iacute;tulo segundo se intitula "Cuervos en batas blancas: la medicalizaci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis americano (1909-1954)", el cap&iacute;tulo tercero "Psicoan&aacute;lisis, psicofarmacolog&iacute;a y la comunidad psiqui&aacute;trica (1954-1970)" y el cap&iacute;tulo cuarto "La hip&oacute;tesis de la dopamina y la evidencia de factores gen&eacute;ticos en la esquizofrenia (1971-1980)".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como nexo com&uacute;n de estos cap&iacute;tulos est&aacute; la posici&oacute;n que el saber psiqui&aacute;trico y el psicoanal&iacute;tico van asumiendo progresivamente con respecto al tratamiento de la esquizofrenia, netamente biologicista en el caso del primero, combinado en el del segundo al existir galenos y legos sin formaci&oacute;n m&eacute;dica en el abordaje cl&iacute;nico de las psicosis. Del tercer cap&iacute;tulo, destacar que durante los a&ntilde;os que abarca tienen lugar protestas como el rechazo a la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles, la igualdad interracial y el cuestionamiento de lo que se concibe como enfermedad mental. Esto &uacute;ltimo, en paralelo al uso progresivo de psicof&aacute;rmacos, hace que analistas m&eacute;dicos dise&ntilde;en un arsenal terap&eacute;utico para la psicosis que combine f&aacute;rmacos y terapia. Limitaciones de espacio nos impiden extendernos, pese al enorme inter&eacute;s que tendr&iacute;a esbozar las distintas conceptualizaciones y opciones que analistas m&eacute;dicos y profanos postulan en el origen, desarrollo y tratamiento de la psicosis. Quien lo desee, con todo, puede profundizar en este asunto recurriendo al libro de Ophir.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Llegamos, as&iacute;, al cap&iacute;tulo 5, intitulado "Las nuevas ropas del emperador: DSMIII y el abandono de la psicodin&aacute;mica a favor del modelo biom&eacute;dico (1980-1990)", en el que se describe c&oacute;mo se abandona la tentativa explicativa de la psicosis como un defecto en el origen y desarrollo del <i>self</i> y se pasa a concebir dicha alteraci&oacute;n mental como fruto de una vulnerabilidad org&aacute;nico-gen&eacute;tica. El saber psiqui&aacute;trico, con ello, retorna a su pret&eacute;rita naturaleza descriptiva al vaciarse del car&aacute;cter interpretativo que el psicoan&aacute;lisis confer&iacute;a a la semiolog&iacute;a de las enfermedades mentales. De Freud, pues, se regresa a la era kraepeliniana.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Concluyendo este interesante libro, en los dos cap&iacute;tulos finales -titulados "&#191;La &uacute;ltima batalla del psicoan&aacute;lisis? La d&eacute;cada del cerebro (1990-2000)" y "Las muchas caras de Schreber como el rostro del psicoan&aacute;lisis americano (1954-2000)"- su autora nos enfrenta a algunas cuestiones de rabiosa actualidad. En un caso, a la diversidad de opini&oacute;n reinante en la comunidad anal&iacute;tica al existir dentro de ella analistas que, apoy&aacute;ndose en los hallazgos de las neurociencias, "justifican" no usar la terapia psicoanal&iacute;tica con esquizofr&eacute;nicos, y otros que abogan por un tratamiento m&aacute;s psicoterap&eacute;utico que farmacol&oacute;gico. Ha de decirse que, pese a los avances en neurociencias y el consenso de que los medicamentos alivian los s&iacute;ntomas positivos de la esquizofrenia, la fuerte presi&oacute;n que compa&ntilde;&iacute;as aseguradoras y empresas farmac&eacute;uticas hacen para que los tratamientos sean fundamentalmente biol&oacute;gicos cuestiona seriamente cualquier otra intervenci&oacute;n distinta que se plantee (como la psicoanal&iacute;tica).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Corporeizando lo sucedido en el abordaje-tratamiento del sufriente psic&oacute;tico, Ophir culmina su libro aludiendo al caso Schreber, del que se ha escrito y debatido abundantemente en la literatura psiqui&aacute;trica al juzgarlo el mejor ejemplo para comprender y explicar las teor&iacute;as que de la locura y sus tratamientos se han realizado durante las cuatro d&eacute;cadas de la revoluci&oacute;n neosomaticista posterior a 1945. Destacan as&iacute; cuatro estadios en la investigaci&oacute;n del caso Schreber: el primero, donde &eacute;ste fue juzgado como la v&iacute;ctima de un ego defectuoso o ni&ntilde;o pre-ed&iacute;pico (19601970); el segundo, en el que fue concebido como un h&eacute;roe tr&aacute;gico o un analizado multidimensional (1970-1980); el tercero, en el que fue juzgado como un enfermo con da&ntilde;o cerebral pre-humano (1980-1990); y el cuarto, en el que se ha analizado el "asesinato del alma" de Schreber a la luz de los avances actuales en neurociencias (1990-2000).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Independientemente de la adscripci&oacute;n te&oacute;rico-t&eacute;cnica que uno tenga, este libro no dejar&aacute; imp&aacute;vido a quien se acerque a &eacute;l con una actitud de respeto y escucha interior.</font></p>      ]]></body>
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