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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Río Hortega  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>CR&Iacute;TICA DE LIBROS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Hacia una salud mental colectiva</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Towards collective mental health</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ana El&uacute;a Samaniego</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hospital Universitario R&iacute;o Hortega, Valladolid, Espa&ntilde;a.    <br><a href="mailto:anaesamaniego@gmail.com">anaesamaniego@gmail.com</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Manuel Desviat (2016), <i>Cohabitar la diferencia. De la reforma psiqui&aacute;trica a la salud mental colectiva,</i> Madrid, Grupo5. ISBN: 978-84-945028-4-2, 318 p&aacute;ginas.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hablar de reforma psiqui&aacute;trica en Espa&ntilde;a y de defensa del modelo comunitario en salud mental es hablar de Manuel Desviat, uno de los protagonistas indiscutibles de la transformaci&oacute;n de la asistencia psiqui&aacute;trica en nuestro pa&iacute;s. Transformaci&oacute;n que supuso la integraci&oacute;n de la psiquiatr&iacute;a en el sistema sanitario general, el desarrollo de dispositivos y programas en la comunidad alternativos a las instituciones manicomiales y una defensa de los derechos humanos y ciudadanos de los mal llamados enfermos mentales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En su &uacute;ltimo libro, <i>Cohabitar la diferencia. De la reforma psiqui&aacute;trica a la salud mental colectiva,</i> Desviat invita a una reflexi&oacute;n necesaria en los tiempos de incertidumbre y convulsi&oacute;n en los que se desenvuelve actualmente la salud mental. Tiempos regidos por una econom&iacute;a de mercado bajo la amenaza constante de la privatizaci&oacute;n del Sistema Nacional de Salud en aras de incrementar los beneficios de la empresa privada y en detrimento de las prestaciones sanitarias y sociales dispensadas a los ciudadanos; tiempos de ataque neoliberal al Estado del Bienestar causante del aumento de las desigualdades socio-econ&oacute;micas y del malestar ante la desprotecci&oacute;n social de las personas; tiempos de hegemon&iacute;a de una psiquiatr&iacute;a biol&oacute;gica que se erige como una verdad absoluta supuestamente cient&iacute;fica, de una psiquiatr&iacute;a reduccionista ante el sufrimiento humano que se desentiende de la complejidad de la experiencia humana y opta por una medicina positivista m&aacute;s centrada en el diagn&oacute;stico y la supresi&oacute;n de s&iacute;ntomas que en la compresi&oacute;n y la b&uacute;squeda del sentido de los s&iacute;ntomas en la subjetividad de la persona, en su propia historia y en su contexto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A lo largo del libro, desde el compromiso pol&iacute;tico-social y la responsabilidad &eacute;tico-profesional que caracterizan al autor, se realiza un recorrido por la salud mental desde todos los &aacute;mbitos en los que se inscriben las distintas pr&aacute;cticas y discursos psiqui&aacute;tricos. &Aacute;mbitos que se ampl&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de la actividad t&eacute;cnico-sanitaria y que engloban a la propia sociedad donde se insertan sus funciones sanitarias. Recorrido en el que se integra historia pasada y presente de la psiquiatr&iacute;a para proyectarse hacia un futuro a&uacute;n por crear. Tras un balance de los logros e insuficiencias de la misma reforma psiqui&aacute;trica de la que Manuel Desviat fue art&iacute;fice, <i>Cohabitar la diferencia</i> reactualiza los principios que la inspiraron, los reformula y los contextualiza en la actualidad. Todo ello se enlaza con interrogantes, desacuerdos y contradicciones que han acompa&ntilde;ado a la psiquiatr&iacute;a desde sus inicios y, a partir de ah&iacute;, se presenta el escenario sobre el que recomponer saberes, replantear abordajes, ampliar horizontes y construir un camino hacia lo que se denomina salud mental colectiva. Una salud mental colectiva que nade a contracorriente de las ideolog&iacute;as e intervenciones biom&eacute;dicas imperantes, m&aacute;s interesadas en tratar enfermedades que en comprender a sujetos; una salud mental colectiva que nade a contracorriente de una sociedad capitalista regida por la productividad y la ganancia privada que empuja a los ciudadanos a un consumo desenfrenado, a la competitividad y al individualismo frente a la solidaridad y la cooperaci&oacute;n social; en definitiva, una salud mental colectiva necesariamente m&aacute;s social e igualitaria que exija a los profesionales, como se&ntilde;ala el autor, no s&oacute;lo una excelencia profesional, sino tambi&eacute;n una participaci&oacute;n pol&iacute;tica como integrantes activos de la sociedad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La salud mental colectiva defendida trasciende la propia reforma psiqui&aacute;trica e implica un cambio en la misma sociedad. Una salud mental que ha de reconstruirse desde la propia ciudadan&iacute;a, desde la diversidad intersubjetiva y la compleja contrariedad de la vida comunitaria, en la que malestar y conflicto se sit&uacute;an como elementos inherentes a la misma. Sociedad en la que el loco y el cuerdo tienen un protagonismo compartido en su transformaci&oacute;n. Transformaci&oacute;n que parte de la obligaci&oacute;n ciudadana de requerir a nuestros gobernantes un Sistema Nacional de Salud p&uacute;blico, universal, equitativo, descentralizado y participativo y que ha de devolver a la salud su entidad de bien p&uacute;blico y colectivo en cuya gesti&oacute;n est&aacute;n comprometidos cada uno de los miembros de una sociedad democr&aacute;tica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En lo espec&iacute;ficamente psiqui&aacute;trico, esta nueva salud mental, advierte Desviat, obliga a una renovaci&oacute;n de la cl&iacute;nica y sus intervenciones terap&eacute;uticas. Renovaci&oacute;n en la que se integre una visi&oacute;n plural del enfermar en la que lo biol&oacute;gico, lo social, lo cultural y lo psicol&oacute;gico est&eacute;n interrelacionados frente al determinismo biol&oacute;gico dominante. Una cl&iacute;nica renovada que comprenda tanto los determinantes personales del sujeto como los de la sociedad en la que vive; una cl&iacute;nica en la que lo subjetivo, lo social y lo pol&iacute;tico se enlacen para aprehender la complejidad del sufrimiento ps&iacute;quico. En el texto se apuesta por una aproximaci&oacute;n que recupere el conocimiento psicopatol&oacute;gico cl&aacute;sico y el resto de saberes de las ciencias humanas -como la filosof&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la historia y la literatura- que desvelan la profundidad del ser humano. Una cl&iacute;nica ampliada frente al reduccionismo de las categor&iacute;as diagn&oacute;sticas de las nosolog&iacute;as actuales y al pragmatismo normalizador de las intervenciones terap&eacute;uticas; una cl&iacute;nica ampliada que d&eacute; cuenta de la diversidad de la experiencia humana y que legitime las diferentes formas de ser y estar en el mundo: la cl&iacute;nica del sujeto en su contexto, la de su dignidad; una cl&iacute;nica que priorice la escucha comprensiva, la palabra del sujeto frente a una observaci&oacute;n simplista del s&iacute;ntoma; una cl&iacute;nica que surja del encuentro intersubjetivo entre profesional y doliente; una cl&iacute;nica construida desde lo com&uacute;n que debe encontrar su base te&oacute;rica en una psicopatolog&iacute;a que posibilite la defensa de la libertad y los derechos humanos de las personas con malestar ps&iacute;quico; una cl&iacute;nica ampliada pero con unos principios &eacute;ticos claros de respeto a la subjetividad, la dignidad como persona, la autonom&iacute;a, la responsabilidad ante la vida y la libertad de decisi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se trata, en suma, de una cl&iacute;nica relacional cuya terap&eacute;utica deserte de la pura supresi&oacute;n de s&iacute;ntomas o de la supuesta normalizaci&oacute;n de comportamientos, pensamientos y sentimientos, y rescate los principios de la medicina preventiva cl&aacute;sica, esto es, crear ambientes que favorezcan el bienestar y proporcionen a los ciudadanos los medios necesarios para mejorar su salud y as&iacute; poder ejercer un mayor control sobre la misma. Ambientes emancipadores donde las intervenciones se proyecten hacia lo social y potencien espacios de apoyo mutuo dentro de la comunidad. En ese crear ambientes favorables se restituye el sentido comunitario de los equipos multidisciplinares en salud mental inscritos en una zona concreta de la ciudad, equipos profesionales desde los que trabajar en y con la comunidad entretejiendo lazos sociales, y gracias a los cuales los elementos de la realidad cotidiana pueden transformarse en elementos terap&eacute;uticos a trav&eacute;s del v&iacute;nculo. Los espacios compartidos por los que transitan profesionales, sufridores ps&iacute;quicos, familiares, vecinos, etc., son los espacios sobre los que cimentar la salud mental colectiva propuesta en el libro frente a los espacios hospitalarios; espacios que desde una relaci&oacute;n horizontal fomenten la participaci&oacute;n, el di&aacute;logo abierto, la reflexi&oacute;n y la negociaci&oacute;n entre profesionales, usuarios, familiares y el resto de la comunidad; espacios en los que desde la reflexi&oacute;n conjunta se vayan delineando las directrices de unas intervenciones cl&iacute;nicas que prioricen las necesidades de cada sujeto en su cotidianidad, en su contexto y en un momento determinado de su vida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El poder organizar una salud mental colectiva m&aacute;s humana, democr&aacute;tica y participativa precisa, como se&ntilde;ala Manuel Desviat, cuestionarse sobre la producci&oacute;n del saber, la relaci&oacute;n del discurso psiqui&aacute;trico con el poder y la funci&oacute;n social que, desde sus inicios como disciplina, se delega a la psiquiatr&iacute;a por parte de los grupos dominantes. Cuestionamiento que remite al profesional en salud mental a asumir una responsabilidad &eacute;tica en el ejercicio de su profesi&oacute;n y a un posicionamiento epistemol&oacute;gico sobre la propia esencia de la enfermedad mental -enfermedad mental como construcci&oacute;n discursiva o como un hecho de la naturaleza-, posicionamiento que insta a decidir si en el quehacer cl&iacute;nico se antepone el sujeto a la enfermedad o si se prima la enfermedad frente al enfermo. La psiquiatr&iacute;a biom&eacute;dica imperante, en su pretensi&oacute;n de alojarse en un discurso cient&iacute;fico positivista, ha ido proponiendo unas categor&iacute;as diagn&oacute;sticas superficiales y estancas, primando una visi&oacute;n naturalista del malestar subjetivo que lo cosifica y desvitaliza; propuesta categorial que ha supuesto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una multiplicaci&oacute;n de trastornos mentales y una patologizaci&oacute;n de la vida cotidiana. Esta proliferaci&oacute;n de enfermedades mentales, m&aacute;s que responder a un avance cient&iacute;fico y cl&iacute;nico, se fundamenta en intereses ideol&oacute;gicos y extracl&iacute;nicos, como es la legitimaci&oacute;n de las diferentes especialidades dentro de las ciencias de salud o el aumento de la cuota de mercado de la industria farmac&eacute;utica. En su defensa, a&uacute;n no demostrada, de la enfermedad mental como fallo biol&oacute;gico ineludible y cr&oacute;nico, este discurso biom&eacute;dico abre la puerta a la medicalizaci&oacute;n de por vida y a la construcci&oacute;n de pseudoenfermedades, donde lo normal y patol&oacute;gico es dictado por los intereses del capital. Una psiquiatr&iacute;a biologicista que perpet&uacute;a una salud mental paternalista y poco respetuosa con la autonom&iacute;a y libertad del sujeto y exime a la sociedad de cualquier responsabilidad ante su malestar, aportando al sujeto un estatus social de enfermo frente al fracaso de la sociedad democr&aacute;tica; enfermedad mental que oculta las causas socio-econ&oacute;micas de los malestares que son consecuencia de unas pol&iacute;ticas antidemocr&aacute;ticas m&aacute;s interesadas en el beneficio econ&oacute;mico privado que en el bienestar ciudadano.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El libro parte de la descripci&oacute;n de una realidad compleja en la que se inserta la salud mental en la actualidad y en la que sus doctrinas y pr&aacute;cticas se encuentran en diferentes encrucijadas y controversias. En una sociedad globalizada en la que los valores como la solidaridad, respeto y libertad se abandonan frente al individualismo y el ego&iacute;smo, la psiquiatr&iacute;a est&aacute; siendo cuestionada como disciplina constantemente; realidad compleja sobre la que el autor aventura una reconstrucci&oacute;n de la salud mental que trasciende la organizaci&oacute;n de los servicios e incorpora al sujeto individual y colectivo en el quehacer sanitario. Una salud mental, escribe Desviat, que debe reinventarse a s&iacute; misma desde lo p&uacute;blico con nuevas formas de gobierno en las que intervengan las voces de los gobernados ante una sociedad que se pretende inmutable; una salud mental que nazca de nuevas formas de ciudadan&iacute;a y que posibilite la diversidad existencial en los diferentes escenarios sociales. Escenarios compartidos, de reconocimiento mutuo como sujetos capaces de transformar su propia historia en una realidad colectiva.</font></p>     ]]></body>
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