<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0211-5735</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0211-5735</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0211-57352016000200019</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mente abierta vs. mente diseccionada: de cuando la ciencia vendió su alma]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Open mind vs. dissected mind: when science lost its soul]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez-Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[Iván]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Internacional de La Rioja  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[La Rioja ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Grup d´Historia de Nou Barris  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Barcelona ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>36</volume>
<numero>130</numero>
<fpage>565</fpage>
<lpage>569</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0211-57352016000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0211-57352016000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0211-57352016000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>CR&Iacute;TICA DE LIBROS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Mente abierta <i>vs.</i> mente diseccionada: De cuando la ciencia vendi&oacute; su alma</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Open mind <i>vs.</i> dissected mind: when science lost its soul</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Iv&aacute;n S&aacute;nchez-Moreno</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Universidad Internacional de La Rioja / Grup d'Historia de Nou Barris, Barcelona, Espa&ntilde;a.    <br><a href="mailto:ivan.samo@gmail.com">ivan.samo@gmail.com</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Annette M&#252;lberger (Ed.) (2016), <i>Los l&iacute;mites de la ciencia: Espiritismo, hipnotismo y el estudio de los fen&oacute;menos paranormales</i> (1850-1930), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), ISBN: 978-84-0010053-7, 346 p&aacute;ginas.</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hubo un tiempo, no ha mucho, en el que se albergaba la esperanza de hallar facultades ignotas en el ser humano impelidos sin duda por la convicci&oacute;n de que al fin se superar&iacute;a el materialismo cient&iacute;fico en el estudio de la mente. De rebote, se cre&iacute;a que esta presunci&oacute;n podr&iacute;a regenerar el adormecido avance de la psicolog&iacute;a, tan encorsetada entre las paredes del laboratorio experimental. El libro que nos ocupa revisa los condicionantes socio-hist&oacute;ricos que fundamentaron los criterios para establecer qu&eacute; es cient&iacute;fico y qu&eacute; no lo es. En el caso de la psicolog&iacute;a, cuya historia oficial arranca a finales del siglo XIX, esta discriminaci&oacute;n resulta a veces tan poco sutil como arbitraria. La pol&eacute;mica a&uacute;n perdura en la actualidad; s&oacute;lo por la cuantiosa oferta de puntos de discusi&oacute;n que brinda ya merece la pena aventurarse en la lectura de <i>Los l&iacute;mites de la ciencia.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La responsable de este ameno y profundo proyecto, Annette M&#252;lberger, es una reputada investigadora del Centro de Historia de la Ciencia de la Universitat</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aut&ograve;noma de Barcelona y una reconocida autora de varias publicaciones sobre historia de la psicolog&iacute;a. La acompa&ntilde;an en las p&aacute;ginas del libro los trabajos de Antoni Roca (Universitat Polit&eacute;cnica de Catalunya), Andrea Graus (Universeit Antwerpen), &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez de Pablo (Universidad Complutense de Madrid), M&oacute;nica Balltondre (Universitat Aut&oacute;noma de Barcelona), Nicole Edelman (Universit&eacute; Paris Ouest-Nanterre) y Michael D. Gordin (Princeton University), por orden de aparici&oacute;n. Todos ellos parten de una velada cr&iacute;tica contra los guardianes de la sacrosanta cientificidad de la psicolog&iacute;a y otras disciplinas afines -viene al pelo parafrasear aqu&iacute; una cita datada en 1895 que se menciona en la p&aacute;gina 160: "la ciencia no es patrimonio exclusivo de la c&aacute;tedra ni de la Academia"-.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No en vano, el t&iacute;tulo de la obra a la que nos referimos cuestiona la idiosincrasia fronteriza de lo que es legitimado por la ciencia, siempre tan discutible frente a un objeto de estudio tan escurridizo y ambiguo como la mente. Al respecto, la elecci&oacute;n de las fechas que enmarcan el per&iacute;odo temporal de este libro (18501930) no responde a un capricho balad&iacute;. A finales del siglo XIX se fue fraguando un paulatino cambio de orientaci&oacute;n intelectual sobre los fen&oacute;menos f&iacute;sicos que no pod&iacute;an explicarse mediante el razonamiento acostumbrado. Sin verse relegados al arc&eacute;n de los intereses acad&eacute;micos, estas preocupaciones fueron adquiriendo una presencia progresiva en anales cient&iacute;ficos de primer orden, derivando hacia temas que rozaban la metaps&iacute;quica y la parapsicolog&iacute;a. La primera se refiere a la ciencia que estudia los fen&oacute;menos producidos por supuestos poderes latentes de la mente humana; la segunda da nombre al conjunto de investigaciones sobre las causas que provocan los hechos paranormales y que, al escaparse de la comprensi&oacute;n de las leyes naturales, quedan fueran del alcance del conocimiento humano. Con un estilo &aacute;gil, los ocho cap&iacute;tulos que componen la obra -flanqueados por un pr&oacute;logo y un ep&iacute;logo que resume las reflexiones finales- indagan en algunas de las razones que propiciaron el auge y posterior declive del estudio cient&iacute;fico del espiritismo (desdoblado en los asuntos parapsicol&oacute;gicos) y la metaps&iacute;quica, dirigiendo su foco de atenci&oacute;n hacia fen&oacute;menos extraordinarios como la mediumnidad, la clarividencia, la telepat&iacute;a, la telekinesis o la materializaci&oacute;n de ectoplasmas, entre otros.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tales misterios avivaron las inquietudes filos&oacute;ficas de psic&oacute;logos insignes como Henri Delacroix y William James, y tambi&eacute;n despertaron la curiosidad del mism&iacute;simo Darwin y su primo Galton. En Espa&ntilde;a, autores reputados como Santiago Ram&oacute;n y Cajal se volcaron apasionadamente en la causa espiritista. Tambi&eacute;n el psicoan&aacute;lisis bebi&oacute; de sus fuentes en un grado notable, tal y como apuntan Jung y Freud en varios de sus textos: mientras este especul&oacute; con la posibilidad de poderes telep&aacute;ticos latentes en el ser humano, aquel se pregunt&oacute; a menudo por la naturaleza de un inconsciente at&aacute;vico, de origen arcaico y anterior al lenguaje mismo. Por supuesto, espiritistas y parapsic&oacute;logos no evitaron ser la cruel diana de muchos cient&iacute;ficos de la mente decimon&oacute;nicos como Wilhelm Wundt y Gustave LeBon, por citar s&oacute;lo un par. Pero otros autores de consagrado prestigio como Cesare Lombroso, inicialmente reacios ante las evidencias mist&eacute;ricas, quedaron seducidos en mayor o menor medida y moderaron sus reticencias. Cabe se&ntilde;alar que el credo espiritista defend&iacute;a una suerte de tratamiento moral como saneamiento de la sociedad que casaba muy bien con el ideario progresista, adem&aacute;s de romper radicalmente con la bipolaridad cuerpo-mente que prevalec&iacute;a hasta entonces.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Frente a las feroces acusaciones que abortaron su posterior desarrollo, la metaps&iacute;quica -que firmas como las de Myers o James valoraron como una forma avanzada (y muy valiente) de hacer psicolog&iacute;a- abri&oacute; las puertas a otras ramas del estudio de la mente a&uacute;n escasamente exploradas como la clarividencia o la astrolog&iacute;a. Si bien esta hund&iacute;a sus ra&iacute;ces en antiguas teor&iacute;as de influencia astral sobre ciertos rasgos del car&aacute;cter -que asoman sin disimulo en la obra de Jung y Kretschmer, apropi&aacute;ndose de viejas tesis de Cicer&oacute;n, Agripa, Ficino, Della Porta y Garzoni, entre otros-, por su parte se entend&iacute;a la clarividencia como un contacto inconsciente no s&oacute;lo con el pasado, sino tambi&eacute;n con el futuro propio y ajeno. Freud ver&iacute;a en este punto un acceso a los deseos y recuerdos reprimidos, admitiendo su validez cient&iacute;fico-terap&eacute;utica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cambio, fue en el &aacute;mbito m&eacute;dico desde donde se lanzaron las miradas m&aacute;s lacerantes. Alienistas y neur&oacute;logos de la &eacute;poca atacaron a menudo las capacidades medi&uacute;mnicas apelando a su psicopatologizaci&oacute;n. Trastornos mentales como la glosolalia, asociada a la posesi&oacute;n ps&iacute;quica, o las expresiones som&aacute;ticas propias de la histeria, fueron revisados a conciencia por alienistas que se empecinaban en perseguir a los espiritistas como embaucadores y mentirosos, reavivando los tiempos en que la Inquisici&oacute;n analizaba cada caso sospechoso de brujer&iacute;a, anatema, herej&iacute;a o supercher&iacute;a. No obstante, tambi&eacute;n hubo voces partidarias de admitir el estudio de tales fen&oacute;menos en el seno de la ciencia, estableciendo conexiones con el mesmerismo y la introducci&oacute;n de la hipnosis en la terap&eacute;utica cl&iacute;nica. Algunos tratados del siglo XIX, por ejemplo, no se olvidaban de incluir la frenolog&iacute;a entre las disciplinas de las que emerg&iacute;a la metaps&iacute;quica europea. Prueba de esta opini&oacute;n favorable es la larga ristra de instrumentos de precisi&oacute;n psicom&eacute;trica utilizados para la investigaci&oacute;n de los fen&oacute;menos paranormales. M&aacute;s all&aacute; de <i>ouijas</i> y otros artilugios m&aacute;s burdos para la comunicaci&oacute;n con la naturaleza extrasensorial, proliferaron otros menos conocidos como los espejos hipn&oacute;genos, las tablillas para la escritura autom&aacute;tica <i>(planchettes),</i> las mesas manom&eacute;tricas -pensadas para controlar la presi&oacute;n f&iacute;sica ejercida durante las sesiones medi&uacute;mnicas bajo los efectos del trance- o la fotograf&iacute;a, cuyo uso pretend&iacute;a demostrar objetivamente la existencia de dichos fen&oacute;menos. Sobre esta &uacute;ltima observaci&oacute;n conviene recordar que, paralelamente, Charcot ya se serv&iacute;a de esta tecnolog&iacute;a para probar de manera evidente las manifestaciones de la histeria.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A tenor de lo dicho, destaca aqu&iacute; el cap&iacute;tulo firmado por Gonz&aacute;lez de Pablo por su especial dedicaci&oacute;n a la historia de la hipnosis y su implementaci&oacute;n en el campo m&eacute;dico. Franz-Anton Mesmer, James Braid y el marqu&eacute;s de Puys&eacute;gur se citan entre los principales antecedentes, cuyas ideas marcar&iacute;an la trayectoria de Charcot y Bernheim en la Salp&#234;tri&#233;re y Nancy respectivamente. Pero menos conocidas son las contribuciones de otros autores que introdujeron la hipnosis en tierras espa&ntilde;olas como Gin&eacute; y Partag&aacute;s, Beltr&aacute;n Rubio, Camino Galicia y el citado Ram&oacute;n y Cajal. Seg&uacute;n algunos estos te&oacute;ricos, el fluido magn&eacute;tico al que hac&iacute;a menci&oacute;n la doctrina mesm&eacute;rica tambi&eacute;n intervendr&iacute;a en el movimiento de las llamadas mesas giratorias, as&iacute; como en el de otros objetos de menor tama&ntilde;o por efecto de ciertas fuerzas de orden ps&iacute;quico sobre la materia. El fin de la hipnosis como herramienta cient&iacute;fica coincidi&oacute; con la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de nuevos m&eacute;todos psicoterap&eacute;uticos como el psicoan&aacute;lisis y el creciente arsenal farmacol&oacute;gico a disposici&oacute;n de la medicina moderna. Pese a ello, no ser&iacute;a l&iacute;cito obviar que las tentativas con la hipnosis allanaron el camino para los futuros estudios sobre el inconsciente mucho antes de que Freud entrara en la historia como un torrente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La estructura del libro, como se ha dicho, se compone de ocho cap&iacute;tulos distribuidos en tres bloques. La primera parte, &iacute;ntegramente firmada por Annette M&#252;lberger, re&uacute;ne una serie de textos que introducen al lector en los inicios del espiritismo, tanto a nivel mundial como nacional. A continuaci&oacute;n, Andrea Graus abre la segunda parte hablando de los intentos por abordar cient&iacute;ficamente los fen&oacute;menos medi&uacute;mnicos. Le siguen Gonz&aacute;lez de Pablo dirigiendo su atenci&oacute;n sobre las estrategias de definici&oacute;n (y rechazo) de la hipnosis en la medicina y un pormenorizado an&aacute;lisis de los procedimientos y recursos de un reconocido experimentador medi&uacute;mnico -el marqu&eacute;s de Santa Cara- a cargo de Monica Balltondre. Cierra la &uacute;ltima parte una r&aacute;pida panor&aacute;mica sobre el estado de la cuesti&oacute;n en Europa Occidental con respecto al tema de la videncia y la quiromancia hasta la d&eacute;cada de 1930, seguido por otro cap&iacute;tulo que, de un modo m&aacute;s concreto, recrea el enfervorizado debate que tuvo lugar en la Rusia pre-revolucionaria sobre la admisi&oacute;n de la parapsicolog&iacute;a en la ciencia del momento. Estos dos &uacute;ltimos cap&iacute;tulos est&aacute;n escritos por Nicole Edelman y Michael Gordin.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El libro, adem&aacute;s, est&aacute; profusamente ilustrado y contiene una abultada bibliograf&iacute;a, as&iacute; como un &iacute;ndice onom&aacute;stico y un glosario de t&eacute;rminos espec&iacute;ficos para facilitar la lectura a personas no avezadas en estos temas. La buena labor de la editora queda reflejada sobre todo en el esfuerzo por homogeneizar estilos entre la diversidad autoral, huyendo de engorrosos tecnicismos que suelen caer pronto en el arca&iacute;smo ensay&iacute;stico habitual en este tipo de publicaciones. El resultado final borda con creces el objetivo divulgativo con un estilo &aacute;gil y de f&aacute;cil lectura, muy agradecido para los ne&oacute;fitos en asuntos poco ubicuos en el cors&eacute; cient&iacute;fico. Asimismo, la edici&oacute;n del libro, lujosamente encuadernada entre tapas duras, hace de la obra un &iacute;tem m&aacute;s que preciado para bibli&oacute;filos que se resisten todav&iacute;a al medio digital.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, pues, <i>Los l&iacute;mites de la ciencia: Espiritismo, hipnotismo y el estudio de los fen&oacute;menos paranormales (1850-1930)</i> puede leerse no s&oacute;lo con un inter&eacute;s acad&eacute;mico, sino tambi&eacute;n desde una ociosidad for&aacute;nea a estas lides a veces tan apolilladas como las de la universidad. A tal fin, el libro apunta sus miras hacia varios frentes simult&aacute;neos: desde sus implicaciones en la historia de la medicina, la psicolog&iacute;a y la psiquiatr&iacute;a, pero tambi&eacute;n en la antropolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a y la epistemolog&iacute;a, dado el acento puesto aqu&iacute; sobre los motivos socio-hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos y filos&oacute;ficos que dibujan los contornos de lo que pudo ser (y no fue) abordado como ciencia. Es este, pues, un bravo trabajo de revisi&oacute;n cr&iacute;tica que ser&iacute;a pertinente reivindicar para oxigenar un poco los radicalismos con que se menosprecian los estudios de la mente humana, la cual tiene m&aacute;s de plural y de ignota de lo que se quiere presumir en la actualidad.</font></p>      ]]></body>
</article>
