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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El futuro del tratamiento de la enfermedad renal crónica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Valdecilla Servicio de Nefrología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b><a name="top"></a>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>El futuro del tratamiento de la enfermedad renal crónica</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Future directions in therapy for chronic kidney disease</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>A.L. Martín de Francisco</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Nefrología. Hospital Universitario Valdecilla. Santander (España)</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">De todos es conocido que la prevalencia de enfermedad renal cr&oacute;nica aumenta progresivamente, y todos los registros de todos los pa&iacute;ses que poseen datos demuestran un continuo crecimiento del n&uacute;mero de pacientes que necesitan tratamiento sustitutivo de la funci&oacute;n renal. Las consecuencias desde el punto de vista social y econ&oacute;mico son muy importantes y no podemos estar muy contentos con la morbilidad y mortalidad de los pacientes con enfermedad renal en estadio terminal que contin&uacute;a siendo inaceptablemente elevada<sup>1,2</sup>. Las razones de esta elevada mortalidad son muy diferentes, pero hay que incluir un aumento muy importante en la edad de los pacientes que reciben este tratamiento, una restauraci&oacute;n tanto con hemodi&aacute;lisis como con di&aacute;lisis peritoneal de s&oacute;lo 15 a 20 ml/min de la funci&oacute;n renal, y una importante comorbilidad asociada. A pesar de los avances que se han realizado en la hemodi&aacute;lisis (biocompatibilidad de membranas, membranas de alto flujo, aumento de la frecuencia de las sesiones, control de la calidad del agua, entre otros) y en la di&aacute;lisis peritoneal (disminuci&oacute;n del riesgo de infecciones, introducci&oacute;n de la cicladora, etc.) no ha habido una clara mejor&iacute;a en la evoluci&oacute;n de los pacientes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Entonces, si despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os hemos mejorado tan poco, ¿qu&eacute; nos espera en el futuro para el remplazamiento de la funci&oacute;n renal? Este art&iacute;culo intenta puntualizar cu&aacute;les son las futuras posibilidades para enfrentarse a la insuficiencia renal, tanto con t&eacute;cnicas sustitutivas como con la hemodi&aacute;lisis, la di&aacute;lisis peritoneal o el trasplante renal (o creaci&oacute;n de nuevos &oacute;rganos), como la posibilidad de regresi&oacute;n de la enfermedad renal cr&oacute;nica antes de la p&eacute;rdida total de la funci&oacute;n renal.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Hemodi&aacute;lisis: ri&ntilde;ones portables o implantables</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como hemos comentado, la situaci&oacute;n de los pacientes en hemodi&aacute;lisis, en l&iacute;neas generales, se traduce en un gran sacrificio para los pacientes y las familias, especialmente derivados de la mala calidad de vida y de la necesidad de desplazarse a los centros de di&aacute;lisis tres veces o m&aacute;s por semana. Adem&aacute;s, la alta mortalidad (semejante a la del carcinoma metast&aacute;sico de mama, a la del carcinoma de colon o a la del c&aacute;ncer de pr&oacute;stata) obliga a avanzar hacia t&eacute;cnicas diferentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El hecho de se haya evidenciado una mejor&iacute;a con di&aacute;lisis frecuente y prolongada tanto en la calidad de vida como en control de la anemia, control de la tensi&oacute;n, hospitalizaciones, reducci&oacute;n de medicamentos (como, por ejemplo, antihipertensivos o quelantes del f&oacute;sforo), mejor&iacute;a del apetito, mejor&iacute;a en el control del volumen, reducci&oacute;n de la morbimortalidad, etc., dirige la investigaci&oacute;n actual hacia aquel tipo de t&eacute;cnicas en las que el tratamiento sea continuado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es cierto que la di&aacute;lisis peritoneal continua ambulatoria podr&iacute;a, de alguna forma, acercarse, y de hecho lo hace, al tratamiento continuado. Aunque en muchos centros es una t&eacute;cnica implantada ya desde hace muchos a&ntilde;os, sin embargo, el porcentaje de pacientes no es superior al 10-15% de los que se encuentran en di&aacute;lisis y, adem&aacute;s, existe una tremenda ca&iacute;da con el tiempo debido a la p&eacute;rdida de la capacidad de ultrafiltraci&oacute;n o de difusi&oacute;n del peritoneo, que es insuficiente en muchos casos cuando la funci&oacute;n renal residual desaparece.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los requerimientos de las nuevas tecnolog&iacute;as de di&aacute;lisis, por tanto, se basan en los siguientes objetivos:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">1. Funcionamiento continuo.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">2. Eliminaci&oacute;n de solutos de peso molecular como lo hace el ri&ntilde;&oacute;n.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">3. Eliminaci&oacute;n de agua y solutos seg&uacute;n las necesidades del paciente.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">4. Biocompatible.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">5. Portable o mejor implantable.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">6. De bajo coste.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">7. Seguro.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">En la actualidad, dentro de las perspectivas de futuro, se encuentran cuatro modelos posibles que pudieran alcanzar estos objetivos: HNF (Human Nephron Filter), t&eacute;cnicas de microfluidos, WAK (Wereable Artificial Kidney) y RAD (Bioartificial Renal Assist Device).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Human Nephron Filter (HNF)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nisenson et al.<sup>3,4</sup> han propuesto este modelo como una innovaci&oacute;n en el tratamiento de la insuficiencia renal. El HNF consiste en dos membranas que trabajan en serie dentro de un recipiente. La primera membrana se llama membrana G y es similar a la membrana glomerular de la nefrona. Utiliza transporte convectivo para producir un ultrafiltrado de plasma que contiene solutos que se acercan al peso molecular de la alb&uacute;mina. La segunda membrana se denomina membrana T y reproduce las funciones del t&uacute;bulo. Est&aacute; fabricada mediante ingenier&iacute;a molecular y constituida por poros de diferentes tama&ntilde;os y angulaciones; cada uno de dichos poros permite una selecci&oacute;n dependiente del soluto, de suerte que entre solutos con el mismo peso molecular unos son desechados y otros no. Poros con el radio similar se dise&ntilde;an para tener diferentes propiedades de transporte selectivo. El ultrafiltrado formado una vez que la sangre contacta con la membrana G contiene solutos deseables y no deseables. Al pasar a la membrana T, &eacute;sta rechaza los no deseables y deja pasar los solutos deseables, ya que cada uno de sus poros discrimina, seg&uacute;n el dise&ntilde;o, entre lo que ha de mantenerse y lo que ha de eliminarse. La sangre fluye a un flujo de 100 ml/min y no se usa dializado en este sistema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Existen importantes diferencias entre las membranas construidas con ingenier&iacute;a molecular y las membranas de pol&iacute;meros habituales. Aqu&eacute;llas tienen un n&uacute;mero predeterminado del tama&ntilde;o de los poros con interacciones espec&iacute;ficas que le permiten selectividad en el transporte. Por el contrario, las membranas convencionales de pol&iacute;meros son mucho m&aacute;s gruesas, producen transporte no selectivo de los solutos y tienen tama&ntilde;os de los poros muy diferentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El HNF puede ser portable, con el filtro incluyendo las membranas G y T y, asimismo, adosando al cintur&oacute;n una bater&iacute;a de alta capacidad y una bolsa de residuos con un acceso vascular convencional o usando las diferentes variedades de acceso percut&aacute;neo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Di&aacute;lisis sin membrana: t&eacute;cnicas de los microfluidos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a de los microfluidos se basa en el flujo paralelo de dos corrientes en un canal &uacute;nico. Dos l&iacute;quidos (p. ej., la sangre y una soluci&oacute;n de PBS) circulan en una forma laminar, uno junto al otro sin ninguna mezcla turbulenta y sin estar separados f&iacute;sicamente por una membrana. Bajo esas circunstancias ocurre la difusi&oacute;n, de suerte que peque&ntilde;as part&iacute;culas (como los iones, las peque&ntilde;as prote&iacute;nas y numerosas mol&eacute;culas y muchos f&aacute;rmacos) tienden a difundirse r&aacute;pidamente del lado de mayor concentraci&oacute;n al de menor concentraci&oacute;n, mientras que las grandes mol&eacute;culas y las part&iacute;culas, como las c&eacute;lulas, tienden a difundirse s&oacute;lo m&iacute;nimamente. Leonard et al.<sup>5,6</sup> han propuesto que la t&eacute;cnica de microfluidos es una nueva ciencia de posible aplicaci&oacute;n en el campo de la hemodi&aacute;lisis. En la actualidad existen prototipos de filtros H que permiten, simplemente por gravedad, facilitar la difusi&oacute;n de peque&ntilde;as mol&eacute;culas desde la sangre hasta el l&iacute;quido de di&aacute;lisis y es posible que, en el futuro, la construcci&oacute;n de m&uacute;ltiples c&aacute;maras de microfluidos pueda ser de aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica y que permitan una miniaturizaci&oacute;n del ri&ntilde;&oacute;n artificial y la obtenci&oacute;n de un ri&ntilde;&oacute;n portable. No obstante, queda a&uacute;n un tiempo importante de investigaci&oacute;n para resolver problemas como la ultrafiltraci&oacute;n y la retenci&oacute;n de alb&uacute;mina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Wearable Artificial Kidney (WAK)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Gura et al.<sup>7,8</sup> desarrollaron un aparato de hemodi&aacute;lisis port&aacute;til basado en un dializador de alto flujo de 0,6 m<sup>2 </sup>de polisulfona. Consta de un circuito en el que se encuentra el compartimiento sangu&iacute;neo con la l&iacute;nea arterial que env&iacute;a la sangre al dializador y vuelve al paciente, y el compartimiento del dializado donde el l&iacute;quido de di&aacute;lisis entra en el dializador y despu&eacute;s circula por una serie de sorbentes, donde es regenerado y al que se le a&ntilde;ade bicarbonato. Hay tambi&eacute;n una serie de bombas miniatura que regulan la anticoagulaci&oacute;n y la ultrafiltraci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Davenport et al.<sup>9</sup> estudiaron a 8 pacientes que se encontraban en hemodi&aacute;lisis, a los que colocaron ese ri&ntilde;&oacute;n portable durante 4-8 horas. Los pacientes recibieron heparina para la anticoagulaci&oacute;n. No hubo importantes cambios cardiovasculares ni efectos adversos. El flujo sangu&iacute;neo medio fue de 58 ml/min, con un flujo de dializado de 47 ml/min y con un aclaramiento medio de creatinina de 20,7 ml/min. En 2 casos se produjo una coagulaci&oacute;n del circuito al reducir la dosis de heparina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es evidente que el prototipo es a&uacute;n muy incipiente, que son necesarios ensayos m&aacute;s numerosos y a m&aacute;s largo plazo para confirmar la seguridad y la eficacia del tratamiento, pero tiene la potencialidad de convertirse en un m&eacute;todo para alcanzar una di&aacute;lisis m&aacute;s frecuente en los pacientes con insuficiencia renal avanzada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bioartificial Renal Assist Device (RAD)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Bas&aacute;ndose en el hecho de que existen una serie de c&eacute;lulas progenitoras que regeneran el epitelio tubular despu&eacute;s de necrosis tubular o fracaso renal agudo de cualquier etiolog&iacute;a, Humes et al.<sup>10</sup> fueron capaces de seleccionar este tipo de poblaci&oacute;n celular y en geles de col&aacute;geno formar elementos similares a los t&uacute;bulos con factores de crecimiento programados. Introdujeron una matriz de fijaci&oacute;n dentro de un capilar de polisulfona, rellen&aacute;ndolo de c&eacute;lulas progenitoras. En el espacio extracapilar a&ntilde;adieron medio de cultivo con factores de crecimiento que facilitar&iacute;an la expansi&oacute;n y diferenciaci&oacute;n de las c&eacute;lulas hasta formar una capa que rellen&oacute; la superficie interna del capilar, por lo que en realidad fabricaron un t&uacute;bulo bioartificial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Hasta ese momento el tratamiento de reemplazo de la funci&oacute;n renal en el fracaso renal agudo solamente consegu&iacute;a reemplazar la eliminaci&oacute;n de solutos de peque&ntilde;o peso molecular y el volumen, pero sin restaurar las propiedades metab&oacute;licas y las funciones endocrinas del ri&ntilde;&oacute;n, que residen en elementos celulares del mismo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desarrollaron un aparato de circulaci&oacute;n extracorp&oacute;rea con un filtro de hemofiltraci&oacute;n que contiene 0,5 A1 x 10<sup>8</sup> c&eacute;lulas del t&uacute;bulo renal humano en el interior de las fibras capilares. En estudios precl&iacute;nicos demostraron que estas c&eacute;lulas reten&iacute;an las propiedades de transporte metab&oacute;licas y endocrinas en animales ur&eacute;micos<sup>11</sup> y, asimismo, mejoraba la disfunci&oacute;n multiorg&aacute;nica en el shock s&eacute;ptico por gramnegativos en amplias series de animales<sup>12,13</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tumlin et al.<sup>14</sup> han estudiado, en un plazo no superior a 72 horas, si el tratamiento con RAD mejora la supervivencia de los pacientes con fracaso renal agudo al compararlo con el tratamiento de reemplazo continuo en una estudio multic&eacute;ntrico aleatorizado controlado que afectaba a 58 pacientes con fracaso renal agudo que requirieron di&aacute;lisis. Cuarenta pacientes recibieron una hemofiltraci&oacute;n venovenosa asociada con el RAD y 18 solamente reemplazamiento continuo de la funci&oacute;n renal. El objetivo primario fue la mortalidad a los 28 d&iacute;as y otros objetivos fueron la mortalidad a los 90 y a los 180 d&iacute;as, el tiempo de recuperaci&oacute;n de la funci&oacute;n renal, el tiempo de hospitalizaci&oacute;n en la unidad de cuidados intensivos, el tiempo total de hospitalizaci&oacute;n y la seguridad. En el d&iacute;a 28, la mortalidad fue del 33% en el grupo RAD y del 61% en el grupo que recibi&oacute; tratamiento renal sustitutorio continuo. Tambi&eacute;n encontraron una mejor supervivencia en el d&iacute;a 180 en el grupo RAD con un riesgo de mortalidad del 50% respecto al grupo de reemplazamiento continuo. Asimismo, con el tratamiento con RAD se produjo una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n de la funci&oacute;n renal y fue mejor tolerado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la actualidad este avance tecnol&oacute;gico se encuentra en la preparaci&oacute;n de fase 3 aleatorizado multic&eacute;ntrico para evaluar su efecto terap&eacute;utico de una forma m&aacute;s consistente. Existen m&uacute;ltiples publicaciones a las que puede acudir el lector interesado<sup>15-19</sup>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Di&aacute;lisis peritoneal: Viwak PD</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Vicenza Wearable Artificial Kidney for Peritoneal Dialysis (ViWAK PD) es un prototipo inicial que busca una mayor confortabilidad para los pacientes que reciben di&aacute;lisis peritoneal, una t&eacute;cnica que, aunque es la t&eacute;cnica domiciliaria m&aacute;s importante, a&uacute;n tiene barreras importantes, como el tiempo diario de duraci&oacute;n de la t&eacute;cnica, con limitaciones para la vida normal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ronco et al.<sup>20</sup> han desarrollado el sistema ViWAK PD, que tiene como objetivo la realizaci&oacute;n de di&aacute;lisis peritoneal continua ambulatoria con algunas maniobras solamente por la ma&ntilde;ana y por la tarde, y dejando libre al paciente durante el d&iacute;a y por la noche. El m&eacute;todo consiste en: <i>1</i>) un cat&eacute;ter de doble luz peritoneal; <i>2</i>) una l&iacute;nea de salida del dializado; <i>3</i>) una bomba de peque&ntilde;o tama&ntilde;o; <i>4</i>) un circuito para regeneraci&oacute;n del dializado con cuatro cartuchos en paralelo de una mezcla de carb&oacute;n activo y resinas; <i>5</i>) un filtro para protecci&oacute;n microbiol&oacute;gica; <i>6</i>) una l&iacute;nea de entrada del l&iacute;quido de di&aacute;lisis, y <i>7</i>) un ordenador de muy peque&ntilde;o tama&ntilde;o como control remoto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El sistema permite un aclaramiento semanal de 100 a 110 litros y consiste en un llenado de la cavidad con 2 litros de soluci&oacute;n. A las 2 horas se produce una activaci&oacute;n de la recirculaci&oacute;n de l&iacute;quido de di&aacute;lisis a una velocidad de 20 ml/min durante 10 horas. Tras parar la recirculaci&oacute;n se a&ntilde;ade glucosa si es necesario ultrafiltrar y a las 2 horas se vac&iacute;a y se a&ntilde;ade icodestrina para la noche si fuera preciso. Este sistema puede ser una posible alternativa a la APD o DPCA, al reducir el tiempo dedicado a los intercambios y mejorar la eficacia de la t&eacute;cnica y la rehabilitaci&oacute;n del paciente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En definitiva, las t&eacute;cnicas anteriormente expuestas se basan en la evoluci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que ha hecho posible reducir el tama&ntilde;o y el peso de los instrumentos necesarios. Esperemos que en el futuro la miniaturizaci&oacute;n consiga mejorar el tratamiento de la sustituci&oacute;n de la funci&oacute;n renal con di&aacute;lisis permitiendo un tratamiento m&aacute;s continuo y, por consiguiente, m&aacute;s fisiol&oacute;gico. Queda, l&oacute;gicamente, un paso a&uacute;n muy importante: el perfeccionamiento del acceso vascular que por desgracia est&aacute; a&uacute;n muy lejos del lugar preferente de investigaci&oacute;n que deber&iacute;a ya ocupar en el momento actual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Trasplante renal</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este contexto de los avances en el tratamiento de las enfermedades renales, hablaremos de xenotrasplante y de medicina regenerativa. Los avances referidos al aumento en el <i>pool</i> de donantes, los nuevos inmunosupresores, la investigaci&oacute;n sobre la disfunci&oacute;n del ri&ntilde;&oacute;n trasplantado, y especialmente la tolerancia tanto en la identificaci&oacute;n de biomarcadores que puedan predecir que un paciente est&aacute; o no en un estado de tolerancia, como el desarrollo de estrategias terap&eacute;uticas para inducir la tolerancia, no ser&aacute;n incluidos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Xenotrasplante</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El xenotrasplante utilizando ri&ntilde;ones de cerdo pudiera resolver el problema de la escasez de donantes. En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se ha progresado mucho en los mecanismos inmunol&oacute;gicos del modelo cerdo-primate no humano y nos encontramos cerca ya de los ensayos cl&iacute;nicos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los resultados del trasplante de ri&ntilde;ones de cerdo a primates no humanos antes de 1998 produc&iacute;an un rechazo hiperagudo por la existencia de anticuerpos preformados preferentemente anti-GAL, un constituyente antig&eacute;nico de la pared vascular del cerdo, conduciendo la activaci&oacute;n del complemento y una coagulaci&oacute;n intravascular y trombosis<sup>21</sup>. En el a&ntilde;o 2000 el grupo de Cambridge alcanz&oacute; una supervivencia de hasta 78 d&iacute;as en monos cynomolgus<sup>22</sup> empleando ri&ntilde;ones de cerdo transg&eacute;nico para prote&iacute;nas regulatorias del complemento humano (hDAF). Se hab&iacute;a conseguido, por tanto, evitar el rechazo hiperagudo pero, sin embargo, continuaba perdi&eacute;ndose el injerto por la presencia de rechazo agudo humoral. Al parecer ello se produc&iacute;a por la presencia de anticuerpos no anti-GAL<sup>23</sup>. Sin embargo, cuando se consegu&iacute;a prevenir este rechazo agudo humoral se hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s obvia la presencia de microangiopat&iacute;a tromb&oacute;tica y de alteraciones en la coagulaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la actualidad, las direcciones futuras del estudio del xenotrasplante pueden resumirse en las siguientes<sup>24</sup>:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">1. Nuevos agentes inmunosupresores.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">2. Identificaci&oacute;n de ant&iacute;genos no GAL en el cerdo.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">3. Estudio de la disregulaci&oacute;n de la coagulaci&oacute;n entre los cerdos y los primates.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">4. Resolver el problema de la coagulaci&oacute;n actuando sobre los cerdos transg&eacute;nicos con un gen anticoagulante o antitromb&oacute;tico o retir&aacute;ndoles genes procoagulantes.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">5. Desarrollo de tolerancia donante-espec&iacute;fica.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">6. Mejora en el estudio de la fisiolog&iacute;a para alg&uacute;n tipo de &oacute;rganos.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">7. Estudio de la infecci&oacute;n de especies cruzadas (xenozoonosis).</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">8. Minimizar el riesgo de los retrovirus porcinos end&oacute;genos.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">9. Consolidaci&oacute;n y mejora de las regulaciones &eacute;ticas y sociales.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Medicina regenerativa</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El ri&ntilde;&oacute;n tiene un potencial de regeneraci&oacute;n a trav&eacute;s de las c&eacute;lulas epiteliales tubulares, que es lo que ocurre en parte en la insuficiencia renal aguda. Sin embargo, en la enfermedad renal cr&oacute;nica, el ri&ntilde;&oacute;n no posee el potencial de autorregulaci&oacute;n y es necesario el desarrollo completo de ri&ntilde;&oacute;n de nuevo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para conseguir un ri&ntilde;&oacute;n regenerado es necesario que las t&eacute;cnicas que se apliquen consigan una estructura precisa del ri&ntilde;&oacute;n, un ri&ntilde;&oacute;n que produzca orina, y que crezca sin necesidad o con m&iacute;nima inmunosupresi&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Discutiremos cuatro posibilidades para conseguir un ri&ntilde;&oacute;n de nuevo:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">1. Ri&ntilde;&oacute;n embrionario (metanefros).</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">2. C&eacute;lulas madre embrionarias.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">3. Trasplante nuclear.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">4. Embriones xenog&eacute;nicos.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Ri&ntilde;&oacute;n embrionario (metanefros)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El metanefros es el precursor renal que se origina durante la quinta semana de gestaci&oacute;n en los humanos o hacia el d&iacute;a 12 en el desarrollo embrionario de la rata.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Rogers et al.<sup>25</sup> implantaron metanefros de ratas en el peritoneo de ratas no inmunosuprimidas. Estos metanefros de 15 d&iacute;as hacia las 6 semanas despu&eacute;s de la implantaci&oacute;n hab&iacute;an aumentado de tama&ntilde;o, se hab&iacute;an vascularizado gracias al aporte de vasos por la rata receptora (ausencia de rechazo hiperagudo) y hab&iacute;an formado t&uacute;bulos y glom&eacute;rulos maduros. Se practic&oacute; una uni&oacute;n del ur&eacute;ter del metanefros a un ri&ntilde;&oacute;n propio que fue extirpado y 4 semanas despu&eacute;s de la ureteroureterostom&iacute;a se extirp&oacute; el ri&ntilde;&oacute;n contralateral. El ri&ntilde;&oacute;n trasplantado produjo orina y las ratas as&iacute; trasplantadas aumentaron su vida media. Estos resultados convierten en razonable la posibilidad del empleo de metanefros de embriones muy tempranos como fuente potencial de ri&ntilde;&oacute;n para ser regenerado y resolver el problema de la escasez de donantes. Osafune et al.<sup>26</sup> aislaron una poblaci&oacute;n concreta de c&eacute;lulas del mes&eacute;nquima metan&eacute;frico suficientes para formar el ri&ntilde;&oacute;n completo, lo que sugiere la posibilidad de crear un ri&ntilde;&oacute;n de una &uacute;nica c&eacute;lula madre procedente del mens&eacute;nquima metan&eacute;frico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>C&eacute;lulas madre embrionarias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Se trata de c&eacute;lulas pluripotentes no diferenciadas, aisladas de la capa interna del blastocito, que tienen la capacidad de diferenciarse en c&eacute;lulas de diferentes tipos: mesod&eacute;rmicas, endod&eacute;rmicas y ectod&eacute;rmicas, dependiendo de las condiciones de cultivo. Se trata, por consiguiente, de c&eacute;lulas que poseen una posibilidad potencial de regeneraci&oacute;n tisular. No existen datos publicados que describan la formaci&oacute;n de un ri&ntilde;&oacute;n completo procedente de c&eacute;lulas madre embrionarias, pero varios grupos han demostrado que las c&eacute;lulas madre pueden diferenciarse en estructuras renales cuando se inyectan a ratas inmunosuprimidas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Daremos simplemente algunos ejemplos. As&iacute;, Vigneau et al.<sup>27</sup>, con una combinaci&oacute;n de diferentes condiciones de cultivo y selecci&oacute;n, y especialmente prediferenciando las c&eacute;lulas madre embrionarias <i>in vitro</i> hacia la l&iacute;nea deseada fueron capaces de generar una poblaci&oacute;n pura de progenitores de t&uacute;bulos proximales capaces de integrarse en nefronas normales sin producir teratoma (que es uno de los problemas principales de estas t&eacute;cnicas). Despu&eacute;s de 7 meses consiguieron, con una simple inyecci&oacute;n en ri&ntilde;ones de ratas reci&eacute;n nacidas, esa integraci&oacute;n, aunque no en glom&eacute;rulos. Sin embargo, todo ese tipo de c&eacute;lulas pueden provocar una respuesta inmunol&oacute;gica. Kunter et al.<sup>28</sup> inyectando en el ri&ntilde;&oacute;n c&eacute;lulas madre mesenquimales de rata consiguieron una preservaci&oacute;n de la funci&oacute;n renal en un modelo de glomerulonefritis progresiva en la rata, pero con una complicaci&oacute;n a largo plazo que fue una diferenciaci&oacute;n inadecuada de estas c&eacute;lulas madre mesenquimales en adipocitos que se acompa&ntilde;aban de esclerosis glomerular.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Trasplante nuclear</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se trata de la introducci&oacute;n de un n&uacute;cleo de una c&eacute;lula de donante en un ovocito sin n&uacute;cleo para generar un embri&oacute;n con un mapa gen&eacute;tico similar al del donante.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lanza et al.<sup>29</sup> intentaron crear una unidad que eliminara el problema de la respuesta inmunol&oacute;gica. Generaron un ri&ntilde;&oacute;n histocompatible para trasplante de &oacute;rganos. Usaron la t&eacute;cnica de trasplante nuclear, en el cual fibroblastos d&eacute;rmicos aislados de una vaca adulta se transfirieron a ovocitos bovinos enucleados e implantados en receptores. Un aparato renal lleno de c&eacute;lulas metan&eacute;fricas clonadas fue trasplantado a la vaca de la cual fueron extra&iacute;dos los fibroblastos. Sorprendentemente produc&iacute;a orina, lo que apunta a la posibilidad de que se puede hacer un trasplante nuclear para una regeneraci&oacute;n renal sin el riesgo de la inmunosupresi&oacute;n a largo plazo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estamos, pues, cerca de conseguir estos hechos ideales de un ri&ntilde;&oacute;n regenerado artificialmente: estructura renal precisa, producci&oacute;n de orina y crecimiento sin inmunosupresi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Embriones xenog&eacute;nicos como f&aacute;brica de &oacute;rganos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Durante el desarrollo de metanefros se expresa un factor neurotr&oacute;fico derivado de c&eacute;lula glial (GDNF)  para iniciar el desarrollo, por lo que las c&eacute;lulas madre mesenquimales que expresan GDNF probablemente se diferencien en las estructuras renales si se colocan en el lugar adecuado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yokoo et al.<sup>30,31</sup> inyectaron c&eacute;lulas madres mesenquimales humanas en el lugar de la formaci&oacute;n del metanefros y, detr&aacute;s cultivar el embri&oacute;n, se disecaron los metanefros que fueron cultivados posteriormente. Despu&eacute;s comprobaron que si lo que inyectaban eran c&eacute;lulas mesenquimales que expresan GDNF pod&iacute;an generar nefronas completas. No obstante, para conseguir una nefrona funcional era necesario tener una integraci&oacute;n vascular y para ello trasplantaron los metanefros en el peritoneo de ratas, consiguiendo que aumentaran de tama&ntilde;o y desarrollaran una estructura renal similar a lo ya expresado anteriormente en los trabajos de Roger<sup>25</sup>. Recogieron orina en los ur&eacute;teres y observaron tambi&eacute;n la producci&oacute;n de eritropoyetina<sup>32</sup>. Concluyeron que las c&eacute;lulas madre humanas mesenquimales pudieran, en el futuro, reemplazar a la funci&oacute;n renal.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Enfermedad renal cr&oacute;nica</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Personalmente considero que uno de los grandes avances que encontraremos en el futuro, adem&aacute;s de lo ya comentado, es c&oacute;mo nos enfrentaremos a la enfermedad renal cr&oacute;nica. Y aqu&iacute; hay tres conceptos cuya discusi&oacute;n es importante: freno a la progresi&oacute;n, regresi&oacute;n de la esclerosis y, finalmente, humanizaci&oacute;n y reducci&oacute;n del coste social de la enfermedad renal cr&oacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Freno a la progresi&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, en la cl&iacute;nica diaria, cuando nos enfrentamos a un paciente con enfermedad renal cr&oacute;nica el objetivo fundamental es frenar su progresi&oacute;n. Existen numerosas publicaciones sobre cada uno de los pasos que deben controlarse en los pacientes para conseguir este objetivo y, l&oacute;gicamente, en este art&iacute;culo sobre el futuro no nos vamos a referir a ellos, pero s&iacute; resumir c&oacute;mo se ha demostrado la existencia de un freno en la progresi&oacute;n<sup>33</sup>, con las siguientes medidas: control de la presi&oacute;n arterial, control de la proteinuria, control de la diabetes, bloqueo del sistema renina-angiotensina doble o triple, inhibici&oacute;n de la renina, restricci&oacute;n de las prote&iacute;nas de la dieta (dudoso), empleo de estatinas (por confirmar), utilizaci&oacute;n de paricalcitol (tambi&eacute;n por confirmar), control de la anemia (no claramente demostrado todav&iacute;a), reducci&oacute;n de la obesidad, supresi&oacute;n del tabaco y prevenci&oacute;n del empleo de medicaci&oacute;n nefrot&oacute;xica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Regresi&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La cuesti&oacute;n de si una enfermedad renal cr&oacute;nica puede presentar una regresi&oacute;n es enormemente compleja. Se han realizado numerosos estudios en humanos en los que se ha observado, en el mejor de los casos, un enlentecimiento en la velocidad de disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n renal<sup>34-37</sup>. Hay, no obstante, estudios experimentales en los que parece conseguirse una regresi&oacute;n, lo que probablemente significa que los mecanismos patog&eacute;nicos son diferentes entre el animal y el hombre.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la progresi&oacute;n de la enfermedad renal destacan los siguientes factores:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">1. Factores paracrinos: angiotensina 2, endotelina, factores de crecimiento.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">2. Factores metab&oacute;licos: proteinuria, hiperglicemia, dislipemia, estr&eacute;s oxidativo, hipoxia.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">3. Factores gen&eacute;ticos.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">4. Factores hemodin&aacute;micos: hipertensi&oacute;n arterial, hipertensi&oacute;n glomerular, 	<i>shear stress</i>.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">5. Factores celulares: transici&oacute;n epiteliomesenquimal, miofibroblastos.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">6. Factores inflamatorios: citoquinas, quemoquinas, 	<i>Toll like receptors</i>.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">De todos ellos, la angiotensina 2 es el elemento diana, el m&aacute;s importante para conseguir una regresi&oacute;n de la fibrosis renal, pero en el humano ello s&oacute;lo no es suficiente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Existen muchos datos experimentales con los que se ha conseguido revertir la enfermedad renal cr&oacute;nica suprimiendo el sistema renina-angiotensina (RAS). Independientemente de que la insuficiencia renal se haya producido con un modelo de envejecimiento o de inhibici&oacute;n del &oacute;xido n&iacute;trico, o con nefrectom&iacute;a, o a trav&eacute;s de la inducci&oacute;n de diabetes, lo cierto es que, en la mayor&iacute;a de los estudios la regresi&oacute;n se obtuvo mediante el mecanismo del bloqueo del RAS<sup>38</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; pues, la regresi&oacute;n de la enfermedad renal cr&oacute;nica experimental conseguida en roedores no ha podido ser reproducida en humanos. En este caso es cierto que la angiotensina 2 desempe&ntilde;a un papel muy importante en el desarrollo de la enfermedad renal, debido a sus m&uacute;ltiples acciones, independientemente del desarrollo de hipertensi&oacute;n y del balance de sodio. La angiotensina 2 participa en casi todo aquello que tiene que ver con la enfermedad vascular y muchas otras acciones que se van demostrando cada d&iacute;a. Este bloqueo es, pues, necesario, pero los datos cl&iacute;nicos apuntan, como hemos comentado, que no es suficiente. Es preciso continuar identificando otros elementos diana adicionales y actuar con tratamientos sobre ellos. Entre los tratamientos que se han realizado para observar la regresi&oacute;n de las lesiones renales se encuentran los siguientes<sup>33,38</sup>:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">1. Agentes antiinflamatorios y entre ellos el TAK 603, la rapamicina o el inhibidor del (NF) kappa beta. Parece que la inhibici&oacute;n de la inflamaci&oacute;n puede ser beneficiosa si se realiza de forma muy temprana en el desarrollo de la enfermedad renal cr&oacute;nica, pero a largo plazo su efecto es limitado.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">2. Antagonistas del TGF beta: se trata de un factor que se considera el mayor activador de la s&iacute;ntesis de matriz extracelular y, por consiguiente, de la producci&oacute;n de fibrosis. Entre los agentes propuestos para bloquear la acci&oacute;n fibrogen&eacute;tica de TGF beta se encuentran la prote&iacute;na morfog&eacute;nica del hueso (BMP7) o el factor de crecimiento hepatocitario (HGF). Otros medicamentos antifibr&oacute;ticos que inhiben el TGF beta son el IN1130 o el Tranilast, que inhibe la liberaci&oacute;n de TGF beta del interior de c&eacute;lulas como fibroblastos y macr&oacute;fagos.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">3. Inhibidores de los receptores del factor de crecimiento tirosinquinasa.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">4. Inhibidores de la se&ntilde;al intracelular como, por ejemplo, el inhibidor del p38MAPK una proteinquinasa que se ha estudiado en la nefropat&iacute;a cr&oacute;nica del injerto renal, o la inhibici&oacute;n de la proteinquinasa C, que hasta el momento ha dado resultados no valorables.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">5. Antagonismo de la aldosterona. Se trata de un importante agente profibrog&eacute;nico en la fibrosis mioc&aacute;rdica, menos conocido en la progresi&oacute;n de la enfermedad renal, aunque los datos por el momento no confirman esta posibilidad<sup>39</sup>.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">6. Activaci&oacute;n de los receptores de kinina y, consecuentemente, inhibici&oacute;n de la enzima de conversi&oacute;n de la angiotensina.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">7. Estatinas: en acci&oacute;n independiente de la reducci&oacute;n del colesterol. Su acci&oacute;n beneficiosa se ha demostrado en algunos animales; el tratamiento con rosuvastatina tiene un efecto renoprotector en la morfolog&iacute;a y en la inflamaci&oacute;n, con reducci&oacute;n en la actividad de la matriz metaloproteinasa independientemente de la presi&oacute;n arterial<sup>40</sup>.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">8. Inhibidores de los receptores de col&aacute;geno.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">9. Agentes que degradan la matriz extracelular. Existen datos de laboratorio que indican que la activaci&oacute;n de la matriz metaloproteinasa desempe&ntilde;a un papel beneficioso contra el desarrollo de fibrosis renal inducida por deficiencia de &oacute;xido n&iacute;trico<sup>41</sup>.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, respecto a la regresi&oacute;n de la enfermedad renal cr&oacute;nica en la mayor&iacute;a de los estudios, &eacute;sta se obtuvo bloqueando o antagonizando la acci&oacute;n del RAS. Aparecer&aacute;n seguramente en el futuro una lista de mediadores de esta acci&oacute;n profibrogen&eacute;tica de la angiotensina 2 pero, en cualquier caso, lo que s&iacute; que parece claro es que si alg&uacute;n d&iacute;a se consigue alg&uacute;n efecto beneficioso en humanos ser&aacute; con la instauraci&oacute;n de un tratamiento muy temprano, antes de que se alcance el punto de no retorno de la insuficiencia renal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Preservaci&oacute;n de la integridad endotelial</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El ri&ntilde;&oacute;n tiene una superficie endotelial muy importante y recientemente se ha dado mucha importancia al da&ntilde;o vascular que produce isquemia del tejido renal y progresi&oacute;n de la enfermedad renal cr&oacute;nica. Por consiguiente, la preservaci&oacute;n de la integridad vascular y de la pared endotelial no solamente previene los acontecimientos cardiovasculares asociados con la enfermedad renal cr&oacute;nica sino que tambi&eacute;n es un aspecto muy importante para el freno de la progresi&oacute;n de la enfermedad renal. Las c&eacute;lulas endoteliales del &aacute;rbol vascular responden a se&ntilde;ales como las hormonas endocrinas o paracrinas, las citoquinas y factores del crecimiento, toxinas ex&oacute;genas y end&oacute;genas, incluyendo los factores de riesgo vascular tradicionales y no tradicionales. Por otra parte, el endotelio tambi&eacute;n responde a cambios reol&oacute;gicos y hemodin&aacute;micos. No obstante, de todos ellos, el estr&eacute;s oxidativo y la inflamaci&oacute;n son los elementos m&aacute;s importantes que producen disfunci&oacute;n endotelial y vascular en los pacientes con enfermedad renal cr&oacute;nica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Aunque tradicionalmente se pens&oacute; que las c&eacute;lulas endoteliales da&ntilde;adas eran reemplazadas por c&eacute;lulas vecinas que se introduc&iacute;an en el &aacute;rea endotelial lesionada, hoy sabemos que existen unas c&eacute;lulas denominadas c&eacute;lulas progenitoras endoteliales (EPC) que provienen de las c&eacute;lulas madre hematopoy&eacute;ticas y que contribuyen a la reparaci&oacute;n vascular e incluso a la regeneraci&oacute;n vascular. Se sabe, con datos experimentales, que la infusi&oacute;n o la inyecci&oacute;n de estas c&eacute;lulas progenitoras madre mejoran la funci&oacute;n card&iacute;aca despu&eacute;s del infarto de miocardio y favorecen el flujo sangu&iacute;neo en los modelos de isquemia perif&eacute;rica<sup>42</sup>. Te&oacute;ricamente estas c&eacute;lulas progenitoras endoteliales favorecer&iacute;an la reendotelizaci&oacute;n y la neovascularizaci&oacute;n, aunque en los estudios realizados hasta el momento la capacidad de diferenciarse en tejidos renales es muy limitada, as&iacute; que hay que buscar otros caminos alternativos para mejorar la reparaci&oacute;n vascular y la regeneraci&oacute;n en la enfermedad renal cr&oacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los diferentes estudios de las c&eacute;lulas progenitoras endoteliales en la enfermedad renal cr&oacute;nica han demostrado que existen anormalidades en el n&uacute;mero y en la funci&oacute;n en estos pacientes, que la capacidad de reendotelizaci&oacute;n <i>in vivo</i> de estas c&eacute;lulas progenitoras est&aacute; afectada en los pacientes con diabetes tipo 2 y que esta reducci&oacute;n en la funci&oacute;n de estas c&eacute;lulas en la enfermedad renal cr&oacute;nica se mejora con la di&aacute;lisis o con el trasplante renal<sup>43-45</sup>. Existen tambi&eacute;n unos caminos farmacol&oacute;gicos para mejorar la capacidad regenerativa de las EPC en la enfermedad renal cr&oacute;nica. As&iacute;, se ha demostrado una mejor&iacute;a en el n&uacute;mero y en la capacidad funcional de las EPC con rosiglitazona en diab&eacute;ticos<sup>46</sup>, eritropoyetina<sup>47</sup>, bloqueantes del receptor de la angiotensina<sup>48</sup> o estatinas<sup>49</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; pues, el da&ntilde;o endotelial que asocia la progresi&oacute;n de la enfermedad renal cr&oacute;nica con la enfermedad cardiovascular puede intentar controlarse mediante la reparaci&oacute;n-regeneraci&oacute;n a trav&eacute;s de dos posibilidades: tratamiento farmacol&oacute;gico para mejorar la disregulaci&oacute;n de las EPC y terapia celular. Sin embargo, en este campo la significaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y los riesgos a largo plazo, concretamente la mala diferenciaci&oacute;n o la transformaci&oacute;n inadecuada, no son claros en este momento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Humanizaci&oacute;n y reducci&oacute;n del coste social de la enfermedad renal cr&oacute;nica</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el a&ntilde;o 2008 cerca de 45.000 personas en Espa&ntilde;a, es decir, alrededor de 1.000 por mill&oacute;n de poblaci&oacute;n, estaban en tratamiento renal sustitutivo, cifra que se estima que casi se duplicar&aacute; en los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os debido al envejecimiento progresivo de la poblaci&oacute;n y al aumento en la prevalencia de otros procesos cr&oacute;nicos como la diabetes mellitus. Lo mismo ocurre en el mundo desarrollado, donde a pesar de que la incidencia va estabiliz&aacute;ndose la prevalencia de pacientes que reciben tratamiento sustitutivo de la funci&oacute;n renal, bien sea con la modalidad de di&aacute;lisis o trasplante renal, contin&uacute;a tambi&eacute;n avanzando de forma considerable hasta alcanzar cifras de 2.200 casos por mill&oacute;n de poblaci&oacute;n en el a&ntilde;o 2008 en Taiw&aacute;n y 1.900 en Jap&oacute;n o 1.650 en EE.UU.<sup>1</sup>. Es alarmante este crecimiento de la prevalencia, que puede desequilibrar los servicios sanitarios de algunos pa&iacute;ses en el futuro<sup>50</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al igual que ocurre en el resto de los pa&iacute;ses desarrollados, en Espa&ntilde;a la poblaci&oacute;n que inicia di&aacute;lisis est&aacute; envejeciendo de forma asombrosa. As&iacute;, seg&uacute;n el Registro Espa&ntilde;ol de Enfermos Renales del a&ntilde;o 2007, con una poblaci&oacute;n incidente de 125/mill&oacute;n de media, la cifra de pacientes mayores de 75 a&ntilde;os es de 405 casos por mill&oacute;n de poblaci&oacute;n<sup>51</sup>. Muchos de estos casos mayores de 75 a&ntilde;os presentan tres o m&aacute;s comorbilidades y tienen expectativas de vida muy escasas. La cuesti&oacute;n &eacute;tica ha de plantearse con valent&iacute;a: ¿di&aacute;lisis para todo el mundo?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los pa&iacute;ses desarrollados, en el momento actual, no tienen limitaciones para la aplicaci&oacute;n de tratamiento renal sustitutivo. Esta situaci&oacute;n permite que, con frecuencia, no se eval&uacute;e de forma adecuada la idoneidad del tratamiento en cada paciente concreto y, sin embargo, es evidente que no todos los pacientes se benefician de igual forma de este tratamiento. Tenemos por delante reflexiones &eacute;ticas muy importantes con nuestros pacientes y sus familiares que afortunadamente en Espa&ntilde;a se encuentran ya en nuestra revista NEFROLOG&Iacute;A<sup>52-54</sup>. Algunos estudios que analizan retrospectivamente la supervivencia de pacientes mayores de 75 a&ntilde;os en cl&iacute;nicas de predi&aacute;lisis con enfermedad renal cr&oacute;nica en estadio 5 encuentran que la ventaja de la di&aacute;lisis se reduce sustancialmente por la comorbilidad y la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica en particular<sup>55</sup>. Un acercamiento realmente pr&aacute;ctico a este tema es el realizado por Couchoud et al.<sup>56</sup> quienes, con una graduaci&oacute;n simple de comorbilidades, predicen el pron&oacute;stico a corto plazo en pacientes mayores de 75 a&ntilde;os que inician di&aacute;lisis. Ello puede ayudar a tomar una decisi&oacute;n cl&iacute;nica racional en la discusi&oacute;n con pacientes y familiares.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. US Renal Data System. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.usrds.org/">http://www.usrds.org/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160630&pid=S0211-6995201000010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Kjellstrand CM, Evans RL, Petersen RJ, et al. The "unphysiology" of dialysis: A major cause of dialysis side effects? Kidney Int 1975;(Supl 2):30-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160631&pid=S0211-6995201000010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Nissenson AR, Ronco C, Pergamit G, et al. The human nephron filter: Continuously functioning, implantable artificial nephron system. Blood Purif 2006;23:269-74.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160632&pid=S0211-6995201000010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Nissenson AR, Ronco C, Pergamit G, et al. Continuously functioning artificial nephron system: The promise of nanotechnology. Hemodial Int 2005;9:210-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160633&pid=S0211-6995201000010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Leonard EF, West AC, Shapley NC, Larsen MU. Dialysis without membranes: How and why? Blood Purif 2004;22:92-100.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160634&pid=S0211-6995201000010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Leonard EF, Cortell S, Vitale NG. Membraneless dialysi-is it possible? Contrib Nephrol 2005;149:343-53.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160635&pid=S0211-6995201000010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Gura V, Beiza M, Ezon C, Polaschegg HD. Continuous renal replacement therapy for end-stage renal disease: the wearable artificial kidney (WAK). Contrib Nephrol 2005;149:325-33.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160636&pid=S0211-6995201000010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Gura V, Beizai M, Ezon C, Rambod E. Continuous renal replacement therapy for congestive heart failure: the wearable continuous ultrafiltration system. Am Soc Artif Inter Organs J 2006;52:59-61.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160637&pid=S0211-6995201000010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Davenport A, Gura V, Ronco C, Beizai M, Ezon C, Rambod E. A wearable haemodialysis device for patients with end-stage renal failure: a pilot study. Lancet 2007;370:2005-10.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160638&pid=S0211-6995201000010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Humes HD, MacKay SM, Funke AJ, Buffington DA. Tissue engineering of a bioartificial renal tubule assist device: in vitro transport and metabolic characteristics. Kidney Int 1999;55(6):2502-14.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160639&pid=S0211-6995201000010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Humes HD, Buffington DA, MacKay SM, Funke AJ, Weitzel WF. Replacement of renal function in uremic animals with a tissue-engineered kidney. Nat Biotechnol 1999;17(5):451-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160640&pid=S0211-6995201000010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Fissell WH, Lou L, Abrishami S, Buffington DA, Humes HD. Bioartificial kidney ameliorates gram-negative bacteria-induced septic shock in uremic animals. J Am Soc Nephrol 2003;14(2):454-61.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160641&pid=S0211-6995201000010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Humes HD, Buffington DA, Lou L, et al. Cell therapy with a tissue-engineered kidney reduces the multipleorgan consequences of septic shock. Crit Care Med 2003;31:2421-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160642&pid=S0211-6995201000010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Tumlin J, Wali R, Williams W, et al. Efficacy and safety of renal tubule cell therapy for acute renal failure. J Am Soc Nephrol 2008;19(5):1034-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160643&pid=S0211-6995201000010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Humes HD, Fissell WH, Weitzel WF, et al. Metabolic replacement of kidney function in uremic animals with a bioartificial kidney containing human cells. Am J Kidney Dis 2002;39:1078-87.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160644&pid=S0211-6995201000010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Tiranathanagul K, Eiam-Ong S, Humes HD. The future of renal support: High-flux dialysis to bioartificial kidneys. Crit Care Clin 2005;21:379-94.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160645&pid=S0211-6995201000010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Humes HD, Weitzel WF, Bartlett RH, et al. Initial clinical results of the bioartificial kidney containing human cells in ICU patients with acute renal failure. Kidney Int 2004;66:1578-88.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160646&pid=S0211-6995201000010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Humes HD, Weitzel WF, Fissell WH. Renal cell therapy in the treatment of patients with acute and chronic renal failure. Blood Purif 2004;22:60-72.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160647&pid=S0211-6995201000010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Fissell WH, Dyke DB, Weitzel WF, et al. Bioartificial kidney alters cytokine response and hemodynamics in endotoxin-challenged uremic animals. Blood Purif 2002;20:55-60.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160648&pid=S0211-6995201000010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Ronco C, Fecondini L. The Vicenza wearable artificial kidney for peritoneal dialysis (ViWAK PD). Blood Purif 2007;25:383-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160649&pid=S0211-6995201000010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Shimizu A, Yamada K. Pathology of renal xenograft rejection in pig to non-human primate transplantation. Clin Transplant 2006;20(Suppl 15):46-52.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160650&pid=S0211-6995201000010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Cozzi E, Bhatti F, Schmoeckel M, Chavez G, Smith KG, Zaidi A, et al. Long-term survival of non-human primates receiving life-supporting transgenic porcine kidney xenografts. Transplantation 2000;70:15-21.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160651&pid=S0211-6995201000010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Chen G, Sun H, Yang H, Kubelik D, Garcia B, Luo Y, et al. The role of anti-non-GAL antibodies in the development of acute humoral xenograft rejection of hDAF transgenic porcine kidneys in baboons receiving anti-gal antibody neutralization therapy. Transplantation 2006;81:273-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160652&pid=S0211-6995201000010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Ekser B, Rigotti P, Gridelli B, Cooper DK. Xenotransplantation of solid organs in the pig-to-primate model. Transpl Immunol 2009;21(2):87-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160653&pid=S0211-6995201000010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Rogers S, Lowell JA, Hammerman NA, Hammerman MR. Transplantation of developing metanephroi into adult rats. Kidney Int 1998;54:27-37.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160654&pid=S0211-6995201000010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Osafune K, Takasato M, Kispert A, Asashima M, Nishinakamura R. Identification of multipotent progenitors in the embryonic mouse kidney by a novel colony-forming assay. Development 2005;133:151-61.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160655&pid=S0211-6995201000010000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Vigneau C, Polgar K, Striker G, et al. Mouse embryonic stem cell-derived embryoid bodies generate progenitors that integrate long-term into renal proximal tubules in vivo. J Am Soc Nephrol 2007;18:1709-20.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160656&pid=S0211-6995201000010000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Kunter U, Rong S, Boor P, et al. Mesenchymal stem cells prevent progressive experimental renal failure but maldifferentiate into glomerular adipocytes. J Am Soc Nephrol 2007;18(6):1754-64.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160657&pid=S0211-6995201000010000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Lanza RP, Chung HY, Yoo JJ, et al. Generation of histocompatible tissues using nuclear transplantation. Nat Biotech 2002;20:689-96.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160658&pid=S0211-6995201000010000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Yokoo T, Ohashi T, Shen JS, et al. Human mesenchymal stem cells in rodent whole-embryo culture are reprogrammed to contribute to kidney tissues. Proc Natl Acad Sci USA 2005;102:3296-300.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160659&pid=S0211-6995201000010000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">31. Yokoo T, Fukui A, Ohashi T, et al. Xenobiotic kidney organogenesis from human mesenchymal stem cells using a growing rodent embryo. J Am Soc Nephrol 2006;17:1026-34.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160660&pid=S0211-6995201000010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">32. Yokoo T, Fukui A, Matsumoto K, et al. Generation of transplantable erythropoietin-producer derived from human mesenchymal stem cells. Transplantation 2008;85:1654-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160661&pid=S0211-6995201000010000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">33. Hsu C, Schieppati A. Chronic Kidney Disease and Progresion. ASN: Nephrology Self-Assessment Program, 2006;5:6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160662&pid=S0211-6995201000010000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">34. Vilayur E, Harris DC. Emerging therapies for chronic kidney disease: what is their role? Nat Rev Nephrol 2009;5(7):375-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160663&pid=S0211-6995201000010000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">35. Lewis EJ, Hunsicker LG, Clarke WR, et al. Renoprotective effect of the angiotensin-receptor antagonist irbesartan in patients with nephropathy due to type 2 diabetes. N Engl J Med 2001;345:851-60.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160664&pid=S0211-6995201000010000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">36. Brenner BM, Cooper ME, De Zeeuw D, et al. Effects of losartan on renal and cardiovascular outcomes in patients with type 2 diabetes and nephropathy. N Engl J Med 2001;345:861-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160665&pid=S0211-6995201000010000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">37. Parving HH, Lehnert H, Brochner-Mortensen J, et al. The effect of irbesartan on the development of diabetic nephropathy in patients with type 2 diabetes. N Engl J Med 2001;345:870-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160666&pid=S0211-6995201000010000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">38. Chatziantoniou C, Dussaule JC. Is kidney injury a reversible process? Curr Opin Nephrol 2008;17:76-81.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160667&pid=S0211-6995201000010000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">39. Kramer AB, Van der Meulen EF, Hamming I, et al. Effect of combining ACE inhibition with aldosterone blockade on proteinuria and renal damage in experimental nephrosis. Kidney Int 2007;71:417-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160668&pid=S0211-6995201000010000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">40. Gianella A, Nobili E, Abbate M, et al. Rosuvastatin treatment prevents progressive kidney inflammation and fibrosis in stroke-prone rats. Am J Pathol 2007;170:1165-77.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160669&pid=S0211-6995201000010000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">41. Boffa JJ, Ying L, Placier S, et al. Regression of renal vascular and glomerular fibrosis: Role of angiotensin II receptor antagonism and metalloproteinases. J Am Soc Nephrol 2003;14:1132-44.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160670&pid=S0211-6995201000010000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">42. Schachinger V, Erbs S, Elsasser A, et al. Intracoronary bone marrow derived progenitor cells in acute myocardial infarction. N Engl J Med 2006;355:1210-21.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160671&pid=S0211-6995201000010000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">43. De Groot K, Bahlmann FH, Sowa J, et al. Uremia causes endothelial progenitor cell deficiency. Kidney Int 2004;66:641-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160672&pid=S0211-6995201000010000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">44. De Groot K, Bahlmann FH, Bahlmann E, et al. Kidney graft function determines endothelial progenitor cell number in renal transplant recipients. Transplantation 2005;79:941-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160673&pid=S0211-6995201000010000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">45. Schlieper G, Hristov M, Brandenburg V, et al. Predictors of low circulating endothelial progenitor cell numbers in haemodialysis patients. Nephrol Dial Transplant 2008;23:261-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160674&pid=S0211-6995201000010000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">46. Sorrentino SA, Bahlmann FH, Besler C, et al. Oxidant stress impairs in vivo reendothelialization capacity of endothelial progenitor cells from patients with type 2 diabetes mellitus: restoration by the peroxisome proliferator-activated receptor-gamma agonist rosiglitazone. Circulation 2007;116:163-73.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160675&pid=S0211-6995201000010000100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">47. Bahlmann FH, De Groot K, Spandau JM, et al. Erythropoietin regulates endothelial progenitor cells. Blood 2004;103:921-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160676&pid=S0211-6995201000010000100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">48. Bahlmann FH, De Groot K, Mueller O, et al. Stimulation of endothelial progenitor cells: a new putative therapeutic effect of angiotensin II receptor antagonists. Hypertension 2005;45:526-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160677&pid=S0211-6995201000010000100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">49. Landmesser U, Bahlmann F, Mueller M, et al. Simvastatin versus ezetimibe: pleiotropic and lipid-lowering effects on endothelial function in humans. Circulation 2005;111:2356-63.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160678&pid=S0211-6995201000010000100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">50. Lysaght MJ. Maintenance dialysis population dynamics: current trends and long-term implications. J Am Soc Nephrol 2002;13(Suppl 1):S37-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160679&pid=S0211-6995201000010000100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">51. <a target="_blank" href="http://www.senefro.org/">http://www.senefro.org/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160680&pid=S0211-6995201000010000100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">52. S&aacute;nchez Tomero JA. Planificaci&oacute;n anticipada e inicio de di&aacute;lisis. Nefrologia 2009;29(4):285-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160681&pid=S0211-6995201000010000100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">53. Sarr&iacute;as Lorenz X, Bard&oacute;n Otero E, Vila Paz ML. El paciente en predi&aacute;lisis: toma de decisiones y libre elecci&oacute;n terap&eacute;utica. Nefrologia 2008;28(3):119-22.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160682&pid=S0211-6995201000010000100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">54. Tejedor A, De las Cuevas X. Cuidado paliativo en el paciente con enfermedad renal cr&oacute;nica avanzada (grado 5) no susceptible de tratamiento dial&iacute;tico. Nefrologia 2008;28(3):123-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160683&pid=S0211-6995201000010000100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">55. Murtagh FE, Marsh JE, Donohoe P, et al. Dialysis or not? A comparative survival study of patients over 75 years with chronic kidney disease stage 5. Nephrol Dial Transplant 2007;22(7):1955-62.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160684&pid=S0211-6995201000010000100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">56. Couchoud C, Labeeuw M, Moranne O, et al, French Renal Epidemiology and Information Network (REIN) registry. A clinical score to predict 6-month prognosis in elderly patients starting dialysis for end-stage renal disease. Nephrol Dial Transplant 2009;24(5):1553-61.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3160685&pid=S0211-6995201000010000100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/nefrologia/v30n1/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <br>Ángel Luis Martín de Francisco,    <br>Servicio de Nefrología,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Hospital Universitario Valdecilla, Santander, España    <br>E-mail:  <a href="mailto:martinal@unican.es">martinal@unican.es</a></font></p>      ]]></body><back>
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