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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los proyectos de ordenanzas generates de médicos, cirujanos y boticarios de Castilla (ca. 1491-1513)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Los proyectos de ordenanzas generates de m&eacute;dicos, cirujanos y boticarios de Castilla (ca. 1491-1513)</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Draft general ordinances for physicians, surgeons and apothecaries of Castile (1491-1513)</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Dami&aacute;n Gonz&aacute;lez Arce</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Profesor Titular del Departamento de Economia Aplicada, &Aacute;rea de Historia e Instituciones Econ&oacute;micas. Facultad de Econom&iacute;a y Empresa. Universidad de Murcia. <a href="mailto:josedam@um.es">josedam@um.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Entre 1491, aproximadamente, y 1513 fueron redactados tres proyectos de ordenanzas generales con los que regular los oficios sanitarios castellanos: m&eacute;dicos, cirujanos y boticarios. Ninguno fue finalmente promulgado, debido a las diferencias surgidas entre los protom&eacute;dicos, alcaldes mayores con competencias exclusivas sobre dichos oficios, y el Consejo Real, &oacute;rgano supremo de gobernaci&oacute;n y justicia de la Corona de Castilla, que fueron los protagonistas de la redacci&oacute;n de los citados proyectos. Consecuentemente, no se pudieron uniformar para todo el reino las actividades sanitarias, y los protom&eacute;dicos siguieron regulando de forma unilateral y descoordinada las mismas a nivel local.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Ordenanzas, oficios sanitarios, protom&eacute;dicos, Consejo Real, Castilla.</font></p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> Ordinances, health professions, chief physician, the Royal Council, Castile.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los Reyes Cat&oacute;licos y Juana I emitieron ordenanzas generales para regular en la Corona de Castilla los oficios de mayor importancia. Estos procesos normativos fueron desarrollados por el Consejo Real, una suerte de consejo de ministros y tribunal supremo, que cont&oacute; con asesoramiento de expertos de las diferentes profesiones. En el caso de las sanitarias, lo fueron los alcaldes y examinadores mayores, generalmente m&eacute;dicos reales, luego conocidos como protom&eacute;dicos. Que se tratase de profesionales muy cualificados y especializados, con jurisdicci&oacute;n exclusiva en sus alcald&iacute;as, y con gran poder y autonom&iacute;a, dificult&oacute; que llegasen a acuerdos con el Consejo Real y aun entre ellos mismos. De manera que, a diferencia de otras, como las textiles<a name="top1"></a><a href="#back1"><sup>1</sup></a>, las ordenanzas sanitarias quedaron en un proyecto y no entraron en vigor; lo que habr&iacute;a supuesto el recorte, o al menos la regulaci&oacute;n, de la casi omn&iacute;moda capacidad individual de los alcaldes mayores.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A pesar de no haber sido promulgada, se trata una documentaci&oacute;n de la mayor importancia, pues nos aporta informaci&oacute;n fundamental para el conocimiento de la sanidad en la Castilla de la transici&oacute;n de la Edad Media a la Moderna. En efecto, nos permite observar c&oacute;mo entend&iacute;an las m&aacute;ximas autoridades pol&iacute;ticas, Consejo Real, y m&eacute;dicas, alcaldes mayores, que deb&iacute;a regularse la misma, tras partir del an&aacute;lisis de su estado y de los problemas que la aquejaban, para luego proponer las soluciones a arbitrar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este trabajo me voy a ocupar de analizar qui&eacute;nes pudieron ser los autores de los tres proyectos an&oacute;nimos de ordenanzas generales aparecidos en el citado per&iacute;odo as&iacute; como cu&aacute;l fue su proceso de elaboraci&oacute;n y las dificultades a las que se hubo de enfrentar. Finalmente, editar&eacute; el tercero de estos proyectos, el m&aacute;s importante y el &uacute;nico no publicado, aunque los otros dos anteriores lo fueron en una fecha tan lejana y en una edici&oacute;n tan poco accesible que apenas han sido citados por los especialistas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No queda claro cu&aacute;ndo fue institucionalizado el Protomedicato de Castilla como tribunal formado por los m&eacute;dicos reales, protom&eacute;dicos o alcaldes y examinadores mayores; &uacute;nico con jurisdicci&oacute;n para entender en las causas judiciales relativas a los oficios sanitarios; con competencias para reconocer la suficiencia de quienes aspiraban a ser m&eacute;dicos, cirujanos y boticarios, a los que conced&iacute;a las licencias necesarias para el ejercicio de dichas profesiones; y que hac&iacute;a de cuerpo consultivo. Para algunos autores funcion&oacute; como tal con Juan II de Castilla, otros ven su fundaci&oacute;n en la pragm&aacute;tica de 1477 mediante la cual los Reyes Cat&oacute;licos nombraron nuevos protom&eacute;dicos, mientras que los hay que atribuyen su verdadero origen a Felipe II<a name="top2"></a><a href="#back2"><sup>2</sup></a>. Lo cierto es que los alcaldes y examinadores mayores actuaron m&aacute;s como &oacute;rganos unipersonales con autonom&iacute;a entre ellos, y por tanto con criterio diferenciado, que como un &oacute;rgano colegiado, que es precisamente lo que los Reyes Cat&oacute;licos quisieron conseguir con la pragm&aacute;tica de 1477 <a name="top3"></a><a href="#back3"><sup>3</sup></a>, si bien &eacute;sta no lleg&oacute; a materializarse.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Esta autonom&iacute;a llev&oacute; a los protom&eacute;dicos a entender su magistratura vitalicia como un patrimonio personal que les capacitaba para delegar sus funciones en personas de su elecci&oacute;n, incluso a trav&eacute;s de la venta de estas lugartenencias; lo que hubo de ser prohibido por los monarcas, debido a la corrupci&oacute;n a que abocaban estas pr&aacute;cticas. Asimismo, actuaron all&iacute; donde acud&iacute;an seg&uacute;n su propio criterio, sin consultar con sus colegas, en asuntos tales como la emisi&oacute;n de normativas locales, la realizaci&oacute;n de ex&aacute;menes o la inspecci&oacute;n de boticas. Precisamente, otra causa del fracaso de la legislaci&oacute;n sanitaria fueron las disensiones t&eacute;cnicas entre los protom&eacute;dicos, sobre todo las disparidades acerca de las autoridades m&eacute;dicas que deb&iacute;an tenerse en cuenta en la confecci&oacute;n de las medicinas o en el empleo de los sistemas m&eacute;tricos, como veremos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Antes de ocuparme de los proyectos legislativos, expondr&eacute; qui&eacute;nes fueron los m&eacute;dicos que desempe&ntilde;aron las alcald&iacute;as mayores durante el per&iacute;odo de su redacci&oacute;n, y se convirtieron, por tanto, en los protagonistas de la misma.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En diciembre de 1474 los Reyes Cat&oacute;licos confirmaron al licenciado Juan de Guadalupe, nombrado por Enrique IV, como alcalde y examinador mayor de todos los f&iacute;sicos, cirujanos, ensalmadores, algebristas o componedores de huesos, boticarios, especieros, herbolarios y enfermos de lepra. De los primeros, m&eacute;dicos y cirujanos, deb&iacute;a recibir como derechos de examen 1 marco de plata o 5 doblas de oro, de los restantes, 3; tambi&eacute;n tendr&iacute;a potestad judicial. En abril de 1475 designaron junto al anterior al doctor Juan Tej&eacute;n, como alcalde mayor de todas las especialidades sanitarias humanas, tanto hombres como mujeres, cristianos, jud&iacute;os o musulmanes. Meses m&aacute;s tarde, en julio, lo hac&iacute;an con el doctor Juan Rodriguez de Toledo, catedr&aacute;tico en Valladolid; quien ya hab&iacute;a sido nombrado alcalde mayor por el usurpador  pr&iacute;ncipe Alfonso<a name="top4"></a><a href="#back4"><sup>4</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1477 emitieron  la pragm&aacute;tica considerada por algunos como la ley b&aacute;sica del Tribunal  del Real Protomedicato, mediante la cual ratificaron a Rodr&iacute;guez de Toledo  y a Tej&eacute;n como alcaldes mayores, para que ejerciesen el puesto, <i>in  solidum</i>, junto al tambi&eacute;n doctor en medicina Lorenzo Badoz y a maestre  Juan de Guadalupe, todos ellos f&iacute;sicos de los soberanos. En adelante,  los componentes de este tribunal fueron renovados conforme se produc&iacute;an  vacantes. En una fecha indeterminada form&oacute; parte del mismo el doctor maestre Juan de Ribasaltas. En marzo de 1490, &eacute;ste fue comisionado por los monarcas, junto a Rodr&iacute;guez de Toledo y Guadalupe, para actuar como "nuestros alcaldes juezes por nos dados" en el caso de un boticario cordob&eacute;s, Luciano Genov&eacute;s, que hab&iacute;a sido multado por un alcalde local con 10.000 maraved&iacute;es. Genov&eacute;s, que hab&iacute;a sido acusado de tener medicinas falsas y no perfectas, apel&oacute; esta sentencia ante los protom&eacute;dicos, y &eacute;stos determinaron que dicha causa no  deb&iacute;a ser atendida por el citado alcalde de C&oacute;rdoba, pues el proceso  deb&iacute;a seguirse ante ellos, lo que el concejo se neg&oacute; a cumplir.  En julio de ese ano les encargaron determinar si varias personas estaban afectadas  de lepra. En 1491, tras ser quemado en la hoguera por la Inquisici&oacute;n  Ribasaltas, los monarcas nombraron como protom&eacute;dico al doctor Nicol&aacute;s  de Soto, f&iacute;sico del pr&iacute;ncipe Juan; mientras que en 1494 lo hac&iacute;an  con Gabriel &Aacute;lvarez Abarca, catedr&aacute;tico de Salamanca, en sustituci&oacute;n  del fallecido Juan de Guadalupe. Badoz y Ribasaltas proced&iacute;an de la Corona  de Arag&oacute;n, llegaron a Castilla con el rey Fernando, a cuyo c&iacute;rculo  pertenec&iacute;an. Ambos eran jud&iacute;os y, como hemos visto, el primero  fue quemado en 1491, mientras que la viuda del segundo lo hab&iacute;a sido  en 1488. Los dos dispon&iacute;an del m&aacute;s alto t&iacute;tulo acad&eacute;mico,  "mestre en arts i medicina" y gozaron del t&iacute;tulo de <i>protomedicus:</i>  de hecho fueron los &uacute;nicos que en el siglo XV lo usaron en la Corona  de Castilla, donde s&oacute;lo se generaliz&oacute;, por influencia aragonesa,  en el siglo XVI. Ello ha llevado a algunos autores a negar la existencia del  Tribunal del Protomedicato en la Castilla medieval<a name="top5"></a><a href="#back5"><sup>5</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1494 los monarcas  se dirigieron a los alcaldes Rodr&iacute;guez de Toledo, Soto y &Aacute;lvarez  Abarca para comunicarles que consideraban fraudulenta y contraria a su servicio  la existencia de lugartenencias, pues su voluntad era que los ex&aacute;menes  fuesen realizados por los alcaldes mayores en persona, por lo que ser&iacute;an  revocados cualesquiera nombramientos hechos por los mismos. En 1498 reiteraron  la revocaci&oacute;n y confirmaron como alcaldes mayores al citado Soto, al  licenciado Alonso Fern&aacute;ndez de Guadalupe, que previamente tambi&eacute;n  hab&iacute;a trabajado para el pr&iacute;ncipe Juan, fallecido el ano anterior,  al que en febrero dieron una regidur&iacute;a en Salamanca, y al doctor Juli&aacute;n  Guti&eacute;rrez, autor del libro <i>Cura de la piedra y del dolor de ijada  y c&oacute;lico renal</i>, al que ese ano el Consejo Real facult&oacute; para  imprimir en exclusiva. &Aacute;lvarez Abarca habr&iacute;a muerto antes del  4 de agosto de 1497, mientras que Fern&aacute;ndez de Guadalupe lo har&iacute;a  en los primeros meses de 1498, ya que en mayo de ese ano sus familiares solicitaron  el reparto de su herencia<a name="top6"></a><a href="#back6"><sup>6</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por esas fechas  entraron a formar parte del protomedicato otros dos m&eacute;dicos reales, Fernando  &Aacute;lvarez de la Reina y Juan de la Parra, por lo que &eacute;ste volvi&oacute;  a estar compuesto por cuatro miembros, los antedichos m&aacute;s Soto y Guti&eacute;rrez.  Al primero de los reci&eacute;n llegados a veces se le confunde con un simple  "doctor de la Reina". Entr&oacute; al servicio de los Reyes Cat&oacute;licos  en 1497, ano de la muerte de su hermano, Gabriel &Aacute;lvarez Abarca, tambi&eacute;n  conocido como Gabriel &Aacute;lvarez de la Reina, que hemos visto como protom&eacute;dico  hasta su deceso. Al igual que Gabriel, Fernando fue catedr&aacute;tico en Salamanca,  al menos desde 1501; en 1502 firm&oacute; una carta junto a los protom&eacute;dicos  Soto y Guti&eacute;rrez, de lo que cabe inferir que ya ser&iacute;a uno de ellos;  y en 1507 la reina Juana lo tom&oacute; a su servicio. Juan de la Parra se form&oacute;,  como otros prestigiosos m&eacute;dicos de la &eacute;poca, en el monasterio  de Guadalupe, habiendo sido disc&iacute;pulo del ya citado Juan de Guadalupe.  En 1490 los Reyes Cat&oacute;licos lo nombraron su secretario; para ellos tambi&eacute;n  trabajar&iacute;a como m&eacute;dico, aunque su nombramiento oficial como tal  ser&iacute;a en 1504, al servicio del infante Fernando; en 1497 asisti&oacute;  en su enfermedad mortal al pr&iacute;ncipe Juan, junto a sus m&eacute;dicos  Soto y Fern&aacute;ndez de Guadalupe; mientras que en 1506 hac&iacute;a lo propio  con el rey Felipe, junto a sus m&eacute;dicos flamencos oficiales<a name="top7"></a><a href="#back7"><sup>7</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las cartas de  nombramiento de los alcaldes mayores se contienen sus cometidos, a modo de estatutos  que regulaban las funciones de estos jueces y examinadores. Se trata de la &uacute;nica  legislaci&oacute;n que podemos tener por tal para este per&iacute;odo. En dichas  cartas se establece que &eacute;stos tuviesen poder en todo el reino para evaluar  a los pr&aacute;cticos sanitarios, a los que, si hallaban id&oacute;neos, dar&iacute;an  cartas de examen y aprobaci&oacute;n, as&iacute; como licencia para que practicaran  sus oficios libremente, penalizando, por el contrario, a quienes los ejerciesen  sin tal licencia. Asimismo, ten&iacute;an la facultad de llamar a su presencia  a cualesquiera profesionales, y &eacute;stos la obligaci&oacute;n de acudir,  bajo pena. As&iacute; como la de inspeccionar las tiendas y boticas de boticarios,  especieros y otros que vendiesen medicinas y especias, con el fin de supervisar  su bondad y estado de conservaci&oacute;n. Tambi&eacute;n deb&iacute;an entender  en los pleitos civiles y criminales referentes a estas ocupaciones. En otra  disposici&oacute;n se establece la exigencia de evaluar de nuevo a todos los  f&iacute;sicos, cirujanos, boticarios y especieros, aunque ya lo estuviesen,  bajo la alegaci&oacute;n de que en el pasado se hab&iacute;an dado cartas de  examen a personas indoctas e insuficientes. Por este cometido los examinadores  deb&iacute;an cobrar de los m&eacute;dicos y cirujanos un marco de plata o cinco  doblas de oro, de los boticarios, tres doblas de oro, y de los especieros, una.  Ahora bien, los pr&aacute;cticos que fueran graduados universitarios no pagar&iacute;an  tasa alguna. Entre los cometidos de los protom&eacute;dicos estaba igualmente  el velar por que en la medicina no se usasen ensalmos, conjuros ni encantamientos.  Por &uacute;ltimo, estos alcaldes eran, asimismo, los encargados de fiscalizar  a los empleados de los lazaretos. Para ayudarse en todas sus labores, los protom&eacute;dicos  pod&iacute;an contar con un promotor fiscal as&iacute; como con uno o varios  porteros para emplazar a los profesionales, dar fe de los plazos y penas, y  cobrar las penas interpuestas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>2. Los proyectos de finales del siglo XV</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A los Reyes Cat&oacute;licos fue presentado un memorial bajo el t&iacute;tulo: "Las cosas en que sus  altezas an de mandar probeer que tocan &ccedil;erca los f&iacute;sicos y boticarios  de sus rreynos..."<a name="top8"></a><a href="#back8"><sup>8</sup></a>,  que consta de 21 cl&aacute;usulas. A ellas se a&ntilde;adi&oacute;: "Que  lo vean los dotores de la reyna y dotor Soto y llamen al Consejo a platicar  sobre ello", en referencia a los m&eacute;dicos de Isabel La Cat&oacute;lica  y del pr&iacute;ncipe Juan (Nicol&aacute;s de Soto), y al Consejo Real. De modo  que lo podemos fechar entre 1491, ano de la alcald&iacute;a de Soto, y 1497,  ano de la muerte del pr&iacute;ncipe de Asturias, cuando aqu&eacute;l era su  m&eacute;dico y no todav&iacute;a de la reina. En cuanto al autor, queda claro  que no pudo ser uno de los alcaldes mayores, por lo antedicho y porque en la  cl&aacute;usula 20 se contiene un furibundo ataque contra &eacute;stos, a quienes  se acusa de ser los culpables de la existencia de boticarios idiotas que desconoc&iacute;an  el oficio y lo ejerc&iacute;an tras haber obtenido licencias de ellos o de sus  delegados. Adem&aacute;s, parece, por la redacci&oacute;n del documento, que  su autor no fue un natural de Castilla, aunque s&iacute; un espanol conocedor  del castellano, o del aragon&eacute;s. En cualquier caso se trat&oacute; de  un m&eacute;dico, no s&oacute;lo por los saberes que manifiesta, sino tambi&eacute;n  porque habla en primera persona del ejercicio de la medicina. Dado que pone  como ejemplo a seguir el modo de proceder en Zaragoza y Valencia, debi&oacute;  tratarse de un galeno de la Corona de Arag&oacute;n. Y, como denuncia la actuaci&oacute;n  de los alcaldes mayores, a quienes propone apartar del examen de los boticarios  para devolver esta facultad a instancias locales, como entonces se proced&iacute;a  en la Corona de Arag&oacute;n y se hab&iacute;a procedido en la de Castilla  hasta la aparici&oacute;n de las alcald&iacute;as mayores, debi&oacute; de tratarse  de un personaje de gran importancia. Por todo ello, lo m&aacute;s probable es  que fuese uno de los m&eacute;dicos del rey Fernando, cuya propuesta normativa  pas&oacute; a ser evaluada por los de la reina Isabel y su Consejo Real: para  regular la sanidad castellana parec&iacute;a algo l&oacute;gico recurrir a lo  actuado en Arag&oacute;n, donde esta actividad se encontraba mucho m&aacute;s  desarrollada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Pese a la relevancia  de este documento, apenas ha sido manejado someramente por algunos autores,  posiblemente por hallarse transcrito en una publicaci&oacute;n relativamente  antigua y dif&iacute;cil de consultar<a name="top9"></a><a href="#back9"><sup>9</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La mayor parte  del memorial va referido a la forma de elaboraci&oacute;n de las medicinas,  asunto que centr&oacute; los posteriores debates entre los protom&eacute;dicos  y les impidi&oacute; llegar a acuerdos que permitiesen la promulgaci&oacute;n  de unas ordenanzas generales; sobre todo por la disparidad de criterios sobre  los antidotarios y los sistemas de medida que deb&iacute;an emplearse. En cuanto  a los primeros, se propon&iacute;an los antidotarios de Johannes Mesue y Nicol&aacute;s  Salernitano <i>(Antidotarium Nicolai)</i>, el "Servidor" <i>(Liber  servitoris)</i> de Albucasis, el tratado <i>Quid pro quo apothecariorum</i>,  el "Saladino" <i>(Compendium aromatorium</i> de Saladino de Ascoli)  y el "Pandectas" <i>(Liber pandectarum medicinae)</i> de Matteo  Silvatico<a name="top10"></a><a href="#back10"><sup>10</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tras este primer  proyecto de ordenanzas fue redactado un segundo, probablemente por los protom&eacute;dicos  y el Consejo Real, tal y como se suger&iacute;a en el primero. De haber entrado  en vigor, &eacute;ste habr&iacute;a visto la luz en 1498, por lo que se indica  en un a&ntilde;adido posterior. Del mismo se conservan dos copias encabezadas  del modo siguiente: "Estas son las ordenan&ccedil;as que sus altezas deven  mandar ordenar &ccedil;erca de los f&iacute;sycos e los botycarios e espe&ccedil;ieros  etc. de sus reynos"<a name="top11"></a><a href="#back11"><sup>11</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como en aqu&eacute;l,  en el articulado de 13 cl&aacute;usulas abundan las disposiciones sobre boticarios  y medicinas, de las que se citan la triaca, el mitridato, los trociscos de Tiro,  el ung&uuml;ento marciat&oacute;n y otras semejantes. Los boticarios examinados  ten&iacute;an que contar con algunos de los libros vistos en las primeras ordenanzas  (los de Mesu&eacute;, Nicolas Salernitano, Albucasis, Serapion y Matteo Silvatico),  tanto en lat&iacute;n como en romance. Cuando dispensaran alguna medicina purgativa  o cordial, solamente deb&iacute;an componerla tras su prescripci&oacute;n por  uno de los m&eacute;dicos con los que trabajaban, para que &eacute;ste, si lo  estimase oportuno, viese c&oacute;mo la elaboraba. Prueba de que este proyecto  fue redactado tras presentarse el primero la encontramos en una anotaci&oacute;n  marginal a esta ordenanza, en la que se sugiere que era m&aacute;s conveniente  a este respecto la segunda ordenanza del primer proyecto acerca de la elaboraci&oacute;n  de las medicinas compuestas en presencia de los m&eacute;dicos y boticarios  locales. Estas anotaciones marginales o glosas debieron ser obra de los miembros  del Consejo Real, mientras que el cuerpo del proyecto de ordenanzas habr&iacute;a  correspondido a los protom&eacute;dicos. En cuanto a las medicinas fraudulentas  de los boticarios, las ordenanzas se remiten a las cartas de nombramiento de  los alcaldes mayores donde se contemplaba que los sentenciasen (redactado en  primera persona, "senten&ccedil;iemos", lo que corrobora que fueron  elaboradas por los protom&eacute;dicos) seg&uacute;n el fuero del reino, de  modo que los condenados deb&iacute;an perder la mitad de sus bienes y ser desterrados  a una isla. Sin embargo, este derecho no era acorde con la costumbre de los  anteriores alcaldes mayores de los f&iacute;sicos, que nunca por &eacute;l juzgaron.  En consecuencia, los protof&iacute;sicos de los Reyes Cat&oacute;licos encontraron  unas ordenanzas de los citados alcaldes mayores precedentes, seg&uacute;n las  cuales los boticarios deb&iacute;an ser multados con 3.000 maraved&iacute;es  por la primera vez que elaborasen medicinas fraudulentas y la misma cantidad,  o mayor, por la segunda, as&iacute; como la quema p&uacute;blica de las mismas;  y los monarcas deb&iacute;an aclarar qu&eacute; derecho se deb&iacute;a aplicar,  para que los protom&eacute;dicos diesen cuenta a Dios y a los soberanos. En  una anotaci&oacute;n marginal los del Consejo insistieron en que si el delito  era grave no ser&iacute;a inapropiada la pena del destierro y p&eacute;rdida  de la mitad de los bienes, siempre que se estipulara qu&eacute; fraude era merecedor  de esta sanci&oacute;n. A continuaci&oacute;n, los protom&eacute;dicos se refieren  en este proyecto a c&oacute;mo hab&iacute;an sido revocadas las lugartenencias,  lo que tuvo lugar en 1494, seg&uacute;n vimos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una ordenanza posterior  dispone que todos los f&iacute;sicos, cirujanos y boticarios examinados por  los sustitutos (lugartenientes) debieran serlo de nuevo en el plazo de un ano  por los alcaldes mayores en persona, que percibir&iacute;an sus derechos. En  una primera nota marginal de un miembro del Consejo se apunt&oacute; que a los  que se encontrase h&aacute;biles ser&iacute;a conveniente no cobrarles nada  o muy poco, pero los que no lo fuesen, "en pena de aver procurado la facultad  que non meres&ccedil;en, a estos cargar&iacute;a yo la pagar". En otra  anotaci&oacute;n marginal se dice: "No s&eacute; por qu&eacute; no se  hesaminan los examinados por los f&iacute;sycos alcalldes mayores, qu&eacute;  verguen&ccedil;a es lo que &ccedil;erca desto pasa por ellos, y ellos con raz&oacute;n  dever&iacute;an de pagar la pena". Los reyes deb&iacute;an ver los cap&iacute;tulos  del proyecto de ordenanzas y las normativas de las cartas de nombramiento de  las alcald&iacute;as mayores, y lo que estimasen conveniente deb&iacute;an mandarlo  ejecutar a los protom&eacute;dicos, d&aacute;ndoles una carta de favor v&aacute;lida  ante todas las justicias del reino, para que ellos pudiesen juzgar y sentenciar  con arreglo a dichas ordenanzas. Luego se dice que deb&iacute;an anadirse las  cl&aacute;usulas del otro memorial (primer proyecto de ordenanzas) que fuesen  buenas, quedando siempre por encima la superioridad de los alcaldes mayores.  Las sanciones a imponer hab&iacute;an de ser graves, y en algunos casos de suspensi&oacute;n  o privaci&oacute;n del oficio y hasta de destierro, para que no fuesen todas  pecuniarias; tampoco se podr&iacute;a cobrar el dinero sin que fuese ejecutada  la otra parte de la pena.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>3. Las ordenanzas de comienzos del XVI</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El 3 de septiembre de 1502, aprovechando la estancia de la corte en Toledo (la reina Isabel con  su Consejo), los protom&eacute;dicos Soto y Guti&eacute;rrez hicieron leer en  presencia de varios cirujanos locales (maestre Juan Serrano el viejo, maestre  Juan Serrano el mozo, el bachiller Tom&aacute;s de Santo Domingo, maestre Garc&iacute;a  de la Torre, maestre Diego, maestre Juan de Le&oacute;n, Juan de Soto y maestre  Andr&eacute;s), unas ordenanzas de ocho cl&aacute;usulas<a name="top12"></a><a href="#back12"><sup>12</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La primera dispon&iacute;a  que ning&uacute;n cirujano curase llagas peligrosas sin la presencia de otro  cirujano acompa&ntilde;ante. Si a &eacute;stas sobreven&iacute;an accidentes  malos o se tem&iacute;a que as&iacute; fuese, adem&aacute;s de los anteriores,  deb&iacute;a estar presente un m&eacute;dico. Si los pacientes solicitaban &uacute;nicamente  un cirujano, &eacute;ste no podr&iacute;a curarle sin los otros dos; si lo hac&iacute;an  por carecer de recursos, solamente deber&iacute;an abonar los honorarios de  uno, que se repartir&iacute;an entre los tres. Por el contrario, si adem&aacute;s  de los dos iniciales el enfermo quer&iacute;a llamar a m&aacute;s, el tercero  habr&iacute;a de ser un m&eacute;dico, pudiendo el cuarto y los siguientes ser  tambi&eacute;n cirujanos. En caso de llagados en que se esperase dano o peligro  a un tercero, al haber resultado heridos intencionadamente por &eacute;l, el  cirujano, tras haberles comprobado la sangre, no pod&iacute;a curarlos sin la  presencia de otro acompanante y de un m&eacute;dico; si demandasen m&aacute;s  profesionales, tanto el paciente, como sus familiares o el agresor, podr&iacute;an  estar presentes cuantos quisiesen, tanto f&iacute;sicos como cirujanos. Como  en el caso de las llagas, los cirujanos tampoco pod&iacute;an curar apostemas  peligrosos en solitario, sin un acompanante, al menos hasta que dejasen de serlo;  del mismo modo, si al apostema sobreven&iacute;an accidentes malos, para su  cura deb&iacute;an llamar a un m&eacute;dico sabio que les aconsejase; en caso  de falta de recursos por parte del paciente, se actuar&iacute;a como con las  llagas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tras ser le&iacute;das  ante varios testigos, entre los que se encontraba Rodrigo de Lunar, barbero  de la reina y alcalde mayor de ese oficio, los protom&eacute;dicos mandaron  a los cirujanos, en nombre de la misma, la observancia de estas ordenanzas,  bajo pena de 30.000 maraved&iacute;es; y quienes se sintieran agraviados por  ellas, pod&iacute;an apelar ante los monarcas o su Consejo. Los cirujanos toledanos  pidieron copia de las mismas, para hacer alegaciones. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s  el protom&eacute;dico Guti&eacute;rrez hizo leer a Juan Serrano el viejo la  citada normativa y le orden&oacute; su cumplimiento; a lo que el toledano contest&oacute;  que apelaba estas ordenanzas. Por el contrario, el bachiller Santo Domingo y  los maestres de la Torre y de Le&oacute;n dijeron que las acataban. Luego Guti&eacute;rrez  procedi&oacute; de igual forma con Serrano el mozo, que tambi&eacute;n recurri&oacute;  contra las ordenanzas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">D&iacute;as despu&eacute;s,  el 9 de septiembre de ese mismo ano 1502, los Serrano apelaron ante la reina  las ordenanzas, para lo que arguyeron que tales disposiciones eran injustas,  dificultosas y oscuras en perjuicio de los enfermos, as&iacute; como contrarias  a derecho. Alegaban, entre otras razones, que no se hab&iacute;a especificado  qu&eacute; apostemas o llagas eran las peligrosas, m&aacute;xime cuando muchas  no lo eran al principio aunque luego pudieran volverse de tal tenor; adem&aacute;s,  con tantos profesionales se perder&iacute;a mucho tiempo en ponerse de acuerdo  sobre el tratamiento; otro inconveniente derivar&iacute;a de reunirlos, sobre  todo en los pueblos pequenos y aldeas, lo que llevar&iacute;a a desperdiciar  un tiempo precioso para la curaci&oacute;n. Adem&aacute;s, argumentaban que  muchos de los cirujanos dados por examinados por los protom&eacute;dicos hab&iacute;an  sido privados de sus cartas de examen al no ser luego encontrados h&aacute;biles,  de forma que quienes las ten&iacute;an deb&iacute;an ser considerados capaces  de curar en solitario, y si no lo hac&iacute;an correctamente, que fuesen sancionados.  En esta apelaci&oacute;n los Serrano se refieren a los alcaldes mayores como  "protofysycos e alcalldes de vuestra alteza". Aunque el prefijo  "proto" fue anadido arriba, interlineado, se trata de la primera  cita conocida del semema "protom&eacute;dico".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estas ordenanzas  toledanas son un buen ejemplo de la capacidad normativa de la que gozaban los  alcaldes mayores a nivel local, quienes pod&iacute;an actuar a este respecto  en solitario, si bien en este caso fueron rubricadas por dos de ellos (Soto  y Guti&eacute;rrez). Esta circunstancia puede explicarse bien porque todav&iacute;a  no hab&iacute;an sido nombrados los nuevos protom&eacute;dicos (De la Reina  y De la Parra), o bien porque &eacute;stos ya estaban enfrentados a los anteriores,  lo que les llev&oacute; a actuar al margen de aqu&eacute;llos, impidi&eacute;ndoles  entenderse para acordar el tercer proyecto de ordenanzas generales que ahora  veremos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dicho proyecto  se inici&oacute; hacia 1510<a name="top13"></a><a href="#back13"><sup>13</sup></a>.  La reina Juana hab&iacute;a sido informada de que "muchos m&eacute;dicos  e &ccedil;erujanos" ejerc&iacute;an la medicina sin haber estudiado el  tiempo preciso o sin ser examinados, y de que los boticarios tampoco practicaban  sus oficios ni elaboraban las medicinas como deb&iacute;an; motivos por los  que orden&oacute; "a los del mi Consejo y a los protom&eacute;dicos"  que proveyesen al respecto. &Eacute;stos, tras consultar con varios m&eacute;dicos  y cirujanos, redactaron unas ordenanzas que regulaban los tres oficios (documento  2), posteriormente aprobadas, en principio, por la soberana, para lo que se  emiti&oacute; un borrador de carta real a este respecto (documento 1); aunque  no nos consta que fuesen efectivamente promulgadas, pues dicha carta carece  de las disposiciones finales, como la <i>iussio</i>, data, escribanos, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se trata de un  cuerpo de 23 cap&iacute;tulos que algo recogen de lo contenido en los proyectos  anteriores, m&aacute;s bien memoriales. Ahora bien, a diferencia de &eacute;stos,  su estructura es plenamente la de unas ordenanzas, pues cada art&iacute;culo  consta de la parte dispositiva ("mando" u "ordeno",  por parte de la reina, en primera persona) y de las sanciones previstas por  su incumplimiento, algunas de ellas anadidas al margen del texto. Sin embargo,  no es una normativa del todo acabada, porque carece del pre&aacute;mbulo, con  la intitulaci&oacute;n, la exposici&oacute;n de motivos y la data, as&iacute;  como de la parte final, con sus disposiciones &uacute;ltimas, la <i>iussio</i>,  los escribanos, la <i>testificatio</i>, la <i>validatio</i>, la firma real y  la menci&oacute;n al sello de plomo autentificador; de manera que de nuevo estar&iacute;amos  ante un proyecto que contendr&iacute;a solamente la parte dispositiva, articulado  o texto de las ordenanzas, que no habr&iacute;a entrado en vigor<a name="top14"></a><a href="#back14"><sup>14</sup></a>.  El mismo fue elaborado por los "m&eacute;dicos" (protom&eacute;dicos),  el licenciado Polanco, miembro del Consejo Real, y el escribano Castaneda.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La ordenanza decimonovena  aparece tachada, y se lee en el margen: "esta ordenan&ccedil;a no se escriba  porque se a de mirar m&aacute;s". En ella se dispone que los boticarios  estaban obligados "a pesar verdadera y justamente, en pesos ajustados  por determinaci&oacute;n de los m&eacute;dicos, las onzas y adarmes de las aguas  y medicinas que los mismos les encargasen"; de lo contrario caer&iacute;an  en las penas en las que incurr&iacute;an los que pesaban con medidas falsas.  Ello nos permite encontrar sentido al resto de los documentos contenidos junto  a este proyecto de ordenanzas. Se trata de una serie de respuestas dadas hacia  1513 de forma conjunta por "el dotor Juli&aacute;n Guti&eacute;rrez, protom&eacute;dico  de vuestra alteza", a dos solicitudes del Consejo Real. Una, para que  opinase sobre estas ordenanzas, que le fueron remitidas por dicho Consejo hacia  1510, y la otra posterior, para que lo hiciese, junto a los restantes protom&eacute;dicos,  a cuatro cuestiones sobre pesas medicinales. En estas respuestas se informa  de las controversias surgidas a este respecto entre los protom&eacute;dicos,  sobre todo entre Guti&eacute;rrez, por un lado, y De la Reina y De la Parra,  por otro, mientras que Soto habr&iacute;a permanecido neutral, lo que impidi&oacute;  el consenso sobre el proyecto de ordenanzas generales y su promulgaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>4. Documentos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Documento 1</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿1510-1513?  Borrador de carta real, pre&aacute;mbulo y parte final, con la que Juana I validase  el proyecto de ordenanzas transcritas en el documento 2. Archivo General de  Simancas, Consejo Real de Castilla, legajo 51, folio 11<a name="top15"></a><a href="#back15"><sup>15</sup></a>.</font></p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Do&ntilde;a Juana  etc. Por quanto he sydo ynformada que a causa que muchos m&eacute;dicos y  &ccedil;erujanos de los mys reynos e se&ntilde;or&iacute;os se entremeten  a curar de f&iacute;sica y &ccedil;eruj&iacute;a syn aver estudiado el tienpo  que es nes&ccedil;esario y otros syn ser esaminados, y que asymismo los boticarios  destos mis reynos no usan de sus ofi&ccedil;ios ni hazen las medi&ccedil;inas  como deven, muchas personas an re&ccedil;ebido mucho dano u otros an peligrado  de muerte y se han recre&ccedil;ido otros muchos danos e ynconvinientes de  que mis suditos y naturales re&ccedil;iben mucho perjuisio, y porque a m&iacute;,  como a reyna e se&ntilde;ora zeladora del bien y pro com&uacute;n destos mis  reynos y de mis sudictos dellos en lo tal pertene&ccedil;e proveer e remediar,  mand&eacute; a los del mi Consejo y a los protom&eacute;dicos de mi corte  que viesen y platicasen lo que conven&iacute;a de se proveer y remediar &ccedil;erca  de lo susodicho, porque los dichos ynconvinientes &ccedil;esasen e no pasase  m&aacute;s adelante, los quales despu&eacute;s de bien visto e platicado lo  que les paresci&oacute; que conven&iacute;a de se proueer, e asymismo aviendo  oydo sobre ello otros muchos f&iacute;sicos y &ccedil;erujanos &#091;famosos&#093;<a name="top16"></a><a href="#back16"><sup>16</sup></a>  destos mis reynos fesieron e ordenaron &ccedil;iertas hordenan&ccedil;as que  disponen la forma e orden que los dichos f&iacute;sicos, e &ccedil;erujanos  e boticarios an de tener as&iacute; &ccedil;erca de la forma de sus ex&aacute;menes,  como del tienpo en que an de estudiar y en el harte de las dichas mede&ccedil;inas,  e sobre otras cosas en las dichas ordenan&ccedil;as contenidas. Su tenor de  las quales es este que se sygue:</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">E fue acordado  que dev&iacute;amos dar esta mi carta en la dicha ras&oacute;n. E yo t&oacute;velo  por bien, e por esta mi carta confirmo e apruevo las dichas ordenan&ccedil;as  que de suso van incorporadas, e mando a los del mi Qonsejo, &#091;al presidente&#093;<a name="top17"></a><a href="#back17"><sup>17</sup></a>,  e oydores de las mis audien&ccedil;ias e a los alcalldes de la mi casa, e corte,  e chanciller&iacute;as e a todos los corregidores, asistentes, alcalldes, escribanos,  justicias e jueses quealesquier de todas las &ccedil;ibdades, e villas e logares  destos mis reynos e senor&iacute;os, e a los mis protom&eacute;dicos, e alcalldes  examinadores, e a los f&iacute;sycos, e &ccedil;irujanos, e botycarios e a todas  las otras personas a quien toca e atane lo que en las dichas ordenan&ccedil;as  &#091;e a cada uno dellos&#093;<a name="top18"></a><a href="#back18"><sup>18</sup></a>  qontenido que en tanto mi mer&ccedil;ed e voluntad guarden, e cunplan las dichas  ordenan&ccedil;as que de suso van yncorporadas, e que contra el thenor e forma  de lo en ellas qontenido non vayan, ni pasen ni consientan yr ni pasar, agora  ni de aqu&iacute; delante, ni nigund tienpo ni por alguna manera, so las penas  en las dichas ordenan&ccedil;as qontenidas. Las quales mando &#091;a vos&#093;<a name="top19"></a><a href="#back19"><sup>19</sup></a>  las dichas mis justicias e a cada uno &#091;en vuestros&#093;<a name="top20"></a><a href="#back20"><sup>20</sup></a>  lugares e juridi&ccedil;iones que execut&eacute;is e fag&aacute;is executar  en las personas de los que contra ello fueren o pasaren. E porque lo susodicho  sea p&uacute;blico e notorio a todos e ninguno dello pueda pretender ynoran&ccedil;ia,  mando que esta mi carta sea pregonada p&uacute;blicamente en mi corte por pregonero  e ante escribano p&uacute;blico. E los unos ni los otros, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Documento 2</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿1510-1513?  Cuerpo de un proyecto de ordenanzas para regular los oficios sanitarios, redactado  por los protom&eacute;dicos y el Consejo Real. Archivo General de Simancas,  Consejo Real de Castilla, legajo 51, folio 11.</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;1&#093; Primeramente,  mando que de aqu&iacute; adelante ningund f&iacute;sico sea osado de curar  p&uacute;blica ni secretamente enfermedad alguna, grande ni pequena, syn que  primeramente aya estudiado a lo menos syete anos en artes e mede&ccedil;ina  en estudio general, despu&eacute;s de ser ynstruydo en gram&aacute;tica e  l&oacute;gica, e sea graduado a lo menos de bachiller en mede&ccedil;ina en  el estudio que oviere cursado, y que los dichos syete anos aya estudiado en  cada un ano ocho meses y non menos, e los dos anos postreros aya platicado  con f&iacute;sico aprovado e cono&ccedil;ido en el estudio general, e que  en la carta del grado que le dieren d&eacute; fee el escrivano del estudio  c&oacute;nmo estudi&oacute; el dicho tienpo; so pena que sea ynabile para  poder curar e de diez mill mrs. por la primera vez, e por la segunda vez la  pena doblada, e por la ter&ccedil;era vez sea desterrado perpetuamente destos  mis reynos e senor&iacute;os; la qual dicha pena mando que se reparta en tres  partes y que la una ter&ccedil;era parte sea para el acusador que lo acusare,  y la otra ter&ccedil;era parte para el juez que lo senten&ccedil;iare y la  otra ter&ccedil;era parte para mi c&aacute;mara e fisco.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;2&#093; Otrosy,  mando que ninguno de los mis protom&eacute;dicos que tienen cargo e poder  para esaminar los f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos non pueda dar ni d&eacute;  li&ccedil;en&ccedil;ia a ningund f&iacute;syco ni &ccedil;irujano con condi&ccedil;i&oacute;n,  ni a &ccedil;ierto tienpo, ni para que cure en &ccedil;ierto lugar, ni permita  que pueda curar de unas enfermedades y no de otras, ni mandar que f&iacute;sico  ni &ccedil;irujano alguno cure con otro f&iacute;syco o &ccedil;irujano aunque  sea graduado o esaminado, salvo que sy viere que el f&iacute;syco o &ccedil;irujano  que hesaminare no tyene las letras, e abilidad y espirien&ccedil;ia que conviene  al ofi&ccedil;io les proyban e bieden que no usen del ofi&ccedil;io ni curen  a persona alguna &#091;salvo roturas, bubas, oculistas y otras semejantes cosas  recavrares&#093;<a name="top21"></a><a href="#back21"><sup>21</sup></a>. Y  asimismo que no den ni puedan dar lugar a boticario alguno con condi&ccedil;i&oacute;n  ni a tienpo, como dicho es en lo de los f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos;  so pena &#091;de (en blanco) mrs., la qual dicha pena se reparta en tres partes  en la forma susodicha&#093;<a name="top22"></a><a href="#back22"><sup>22</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;3&#093; Otrosy,  mando a los dichos m&eacute;dicos e &ccedil;irujanos que quando ellos vieren  que convenga digan secretamente a los parientes del enfermo que se confiese  y re&ccedil;iba los sacramentos de la santa madre Yglesia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;4&#093; Otrosy,  mando que ningund &ccedil;irujano pueda usar ni use de f&iacute;sica en ningund  lugar donde oviere f&iacute;syco aprovado, aunque los enfermos y pa&ccedil;ientes  le llamen, e dexe la cura al f&iacute;syco, y el f&iacute;syco al &ccedil;irujano,  salvo sy el pa&ccedil;iente quisiere llamar al f&iacute;syco para que concurra  con el &ccedil;irujano o al &ccedil;irujano para que concurra con el f&iacute;syco,  para quel uno al otro den su pares&ccedil;er, e en caso que en el lugar no  aya sy no un f&iacute;syco o un &ccedil;irujano mando que en tal caso el f&iacute;syco  siendo esaminado en &ccedil;irug&iacute;a pueda usar de &ccedil;irug&iacute;a,  y el &ccedil;irujano pueda curar de f&iacute;sica, siendo hesaminado en mede&ccedil;ina,  y no en otra manera aunque qualquier dellos sea aprovado en f&iacute;sica  solamente o en &ccedil;irug&iacute;a solamente; so pena que sea yn&aacute;bile  para &#091;poder curar dende en adelante e de (en blanco) mrs., e la dicha  pena se reparta en tres partes en la forma susodicha&#093;<a name="top23"></a><a href="#back23"><sup>23</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;5&#093; Otrosy,  mando que todos los f&iacute;sicos hagan juramento ante las justi&ccedil;ias  de las &ccedil;ibdades, e villas e lugares destos mis reynos e senor&iacute;os  que cada vez que los boticarios usaren mal de sus ofi&ccedil;ios, o dieren  mede&ccedil;inas falsas, o unas mede&ccedil;inas por otras, o herradas o a&ntilde;ejas  que lo notificar&aacute;n a las dichas mis justicias para que lo punan e castiguen,  salvo sy en el tal lugar estovieren los dichos mis protom&eacute;dicos o alguno  dellos, porque en tal caso se a de notificar a ellos para que lo punan e castiguen.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">&#091;6&#093; Otrosy,  mando que ningund f&iacute;sico ni &ccedil;irujano no puedan tener ni tenga  tyenda de boticario en su casa ni en otra casa alguna aunque no sea suya,  ni venda mede&ccedil;inas por sy ni por otra persona, salvo en el lugar donde  por su pobreza no pueda aver boticario o no le aviendo en otro lugar &ccedil;ercano  a &eacute;l; so pena de &#091;(en blanco) mrs., la qual se parta en tres partes  en la forma susodicha&#093;<a name="top24"></a><a href="#back24"><sup>24</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;7&#093; Otrosy,  mando que ningund f&iacute;sico no tenga conpan&iacute;a p&uacute;blica ni  secretamente con ningund boticario, ni paga re&ccedil;iba del parte, ni ganan&ccedil;ia,  ni otra cosa alguna de ganan&ccedil;ia, ni provecho, ni ynterese alguno, salvo  que solamente pueda re&ccedil;ebir del dicho boticario mede&ccedil;inas para  curar a los de su casa y no pago otro alguno. El pa&ccedil;iente a quien curare  el tal f&iacute;sico tenga libertad de enbiar la re&ccedil;ebta al botycario  quel quisiere. So pena quel f&iacute;sico que lo contrario fisiere por la  primera bez pague diez mill mrs. de pena &#091;de los quales sean los tres  mill dellos para los mis protom&eacute;dicos e los otros mrs. restantes se  hagan tres partes&#093;<a name="top25"></a><a href="#back25"><sup>25</sup></a>,  y sea la ter&ccedil;era parte para el acusador que lo acusare, y la otra ter&ccedil;era  parte para el juez que lo senten&ccedil;iare, y la otra ter&ccedil;era parte  para mi c&aacute;mara; y el boticario yncurra en la dicha pena e dende en  adelante non pueda usar del ofi&ccedil;io de boticario ni f&iacute;sico por  dos anos, y por la segunda vez pierdan la meytad de sus bienes e sean yn&aacute;biles  perpetuamente para usar de los dichos ofi&ccedil;ios. E porque esto se guarde  e cunpla mejor mando que todos los dichos f&iacute;sicos e boticarios sean  obligados a jurar lo susodicho ante las mis justi&ccedil;ias de las &ccedil;ibdades,  e villas e lugares destos mis reynos e senor&iacute;os donde fueren vesinos  e usaren los dichos ofi&ccedil;ios &#091;e que no ordenaren en casa de los  dichos botycarios&#093;<a name="top26"></a><a href="#back26"><sup>26</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;8&#093; Otrosy,  mando que todos los f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos hagan las re&ccedil;ebtas  que ordenaren para purgar, o para tomar xarabes o para curar qualquier enfermedad  en roman&ccedil;e e no en lat&iacute;n quanto fuere posible aviendo bocablos  dello en roman&ccedil;e, y que las dichas re&ccedil;ebtas bayan escriptas  claramente syn las abrebiar ni poner por sumas e figuras, declarando clara  e abiertamente lo que mandan que tome el enfermo y los pesos que ha de pesar,  e en el comien&ccedil;o de la tal re&ccedil;ebta escriba el f&iacute;sico  o &ccedil;irujano para qui&eacute;n es, declarando el nonbre del enfermo sy  el pa&ccedil;iente no quisiere que se calle, porque no se truequen las dichas  re&ccedil;ebtas e los botycarios no den unas mede&ccedil;inas por otras.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;9&#093; Otrosy,  porque soy ynformada que se sigue mucho ynconbiniente que los barberos syn  aver estudiado ni platicado en &ccedil;irug&iacute;a curan y exer&ccedil;en  el ofi&ccedil;io de &ccedil;irug&iacute;a, mando que de aqu&iacute; adelante  ningund barbero sea osado de exer&ccedil;er ni usar el ofi&ccedil;io e arte  de &ccedil;irug&iacute;a en ningund llaga, ni pon&ccedil;o&ntilde;a ni ferida  que sea, so pena que por el mismo echo sea pribado del dicho ofi&ccedil;io  de barbero, pero permito que puedan haser las primeras curas que son permitidas  a los barberos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;10&#093;  Otrosy, mando que los chripianos nuevos de jud&iacute;os y moros que ovieren  usado fasta aqu&iacute; de los dichos ofi&ccedil;ios de f&iacute;sica e &ccedil;irug&iacute;a  que no fueren esaminados que no curen de los dichos ofi&ccedil;ios syn ser  esaminados, y siendo esaminados mando que en tal caso puedan curar syn ser  graduados syendo de los que fueron aprovados antes de su conbersi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;11&#093;  Otrosy, mando que ningund barbero sea osado de sangrar a ningund pa&ccedil;iente  sy no fuere esaminado y aprovado por los alcalldes mayores dellos, e que ningund  barbero sea osado de enbiar otro barbero alguno a ninguna aldea ni logar a  faser las dichas sangr&iacute;as sy el tal barbero no fuere hesaminado, e  que ninguno de los dichos barberos pueda haser las dichas sangr&iacute;as  syn que f&iacute;sico o &ccedil;irujano lo mande o syn que sea &ccedil;ertificado  que lo mand&oacute; faser el tal f&iacute;sico o &ccedil;irujano, para que  se haga conmo &eacute;l lo mand&oacute;; so pena de &#091;(en blanco) mrs.,  los quales se repartan en tres partes en la manera susodicha&#093;<a name="top27"></a><a href="#back27"><sup>27</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;12&#093;  Otrosy, mando que sy alguno de los mis protom&eacute;dicos reprobare alg&uacute;n  m&eacute;dico, o &ccedil;irujano o boticario que no pueda despu&eacute;s ser  aprovado por otro m&eacute;dico alguno salvo por todos los dichos mis protom&eacute;dicos  juntos, o por la mayor parte dellos, e que quando quiera que alguno de los  dichos mis protom&eacute;dicos esaminare algund m&eacute;dico, o &ccedil;irujano  o boticario le pregunte si a sydo reprobado otra vez, e quel hesaminado lo  confiese; so pena que sy alguno se esaminare e no descubriese sy a sydo reprovado  que sea yn&aacute;bile perpetuamente e pague veynte mill mrs. de pena para  mi c&aacute;mara, e el protom&eacute;dico que le esaminare le abise de la  pena en que cahe sy no descubrieren lo susodicho.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;13&#093;  Otrosy, mando que ningund boticario sea osado de tener tienda ni botica ni  vender mede&ccedil;inas algunas, p&uacute;blica ni secretamente, syn que sea  esaminado por los protom&eacute;dicos que desto tienen cargo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;14&#093;  Otrosy, mando que ningund boticario no sea osado de conponer mede&ccedil;ina  laxativa, ni enplasto famoso, ni letuario cordial de los prin&ccedil;ipales  syn que primeramente llame al f&iacute;sico &#091;esaminado o graduado&#093;<a name="top28"></a><a href="#back28"><sup>28</sup></a>  de la &ccedil;ibdad, o villa o lugar donde estoviere para platicar con &eacute;l  la dicha conpusi&ccedil;i&oacute;n, e mando quel tal f&iacute;sico baya luego  a ver la dicha conpusy&ccedil;i&oacute;n quando fuere llamado por el dicho  boticario para ver la dispensa&ccedil;i&oacute;n de la dicha mede&ccedil;ina,  e sy no lo quisiere haser quel corregidor e alcallde de la tal &ccedil;ibdad,  villa o lugar le conpela e apremie a ello, y el boticario que de otra manera  lo hisiere caya e yncurra en pena de (en blanco) mrs., la qual dicha pena  se repartan en tres partes en la forma susodicha. E mando que las mede&ccedil;inas  que se sacaren de la tal &ccedil;ibdad, o villa o lugar para otros lugares  sean vistas y hesaminadas por boticario hesaminado e bayan &ccedil;erradas  e selladas, so la dicha pena.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;15&#093;  Otrosy, mando que ningund boticario ni espe&ccedil;iero sea osado de dar mede&ccedil;ina  e&ccedil;edente en grado quarto, ni mede&ccedil;ina pon&ccedil;onosa syn mandamiento  de f&iacute;sico o &ccedil;irujano graduado o aprovado e syn re&ccedil;ebta  firmada del nonbre del f&iacute;syco, en la qual declaren el nonbre y la persona  a quien manda dar la dicha mede&ccedil;ina; so pena que por la primera vez  pierda la meytad de sus bienes, e por la segunda vez pierda todos sus bienes  e sea desterrado de mis reynos perpetuamente, la qual dicha pena sea repartida  en tres partes en la forma susodicha, e sy la ter&ccedil;era vez cometieren  lo susodicho sea avido por echo del delito e conmo a tal se d&eacute; la pena  estable&ccedil;ida en derecho.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">&#091;16&#093;  Otrosy, mando que los boticarios sean obligados de tener libro de todos los  conpuestos que hisieren, e de dar en cada mede&ccedil;ina conpuesta el d&iacute;a  y el ano en que se conpuso, y el antidotario por donde la hizo, y que asimismo  ponga en cada basija donde estoviere la tal mede&ccedil;ina conpuesta el d&iacute;a  y el ano en que se conpuso, y que no las renueven en manera alguna; so pena  si as&iacute; no lo hisieren e no dieren el f&iacute;sico ante quien conpusieron  las tales mede&ccedil;inas que sean avidos por falsos e que la primera vez  paguen dos mill mrs. de pena, e por la segunda vez paguen quatro mill mrs.  e por la ter&ccedil;era vez pague seys mill mrs. e sea desterrado por un ano  de la &ccedil;ibdad, villa o lugar donde vibiere, la qual dicha pena se reparta  en tres partes en la forma susodicha.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;17&#093;  Otrosy, mando que ningund boticario no sea osado de usar de f&iacute;sica  ni &ccedil;irug&iacute;a aunque diga que sabe espirien&ccedil;ias, las quales  no pueda haser syn acuerdo firmado de nonbre de f&iacute;sico que sea graduado  e esaminado, ny el tal boticario sea osado de dar ninguna medi&ccedil;ina  prin&ccedil;ipal syn re&ccedil;ebta o mandamiento de f&iacute;sico o &ccedil;irujano  graduado o esaminado sy no fuere la mede&ccedil;ina prin&ccedil;ipal tan ne&ccedil;esaria  de darse luego que fuese peligro esperar re&ccedil;ebta &#091;asy conmo trata  otra cosa semenjante para el que sea herido de pon&ccedil;ona&#093;<a name="top29"></a><a href="#back29"><sup>29</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;18&#093;  Otrosy, mando que ningund boticario sea osado de haser yguala ni partido en  conbenen&ccedil;ia con ningund f&iacute;sico porque ordene en su casa, ni  darle ni prometelle cosa alguna en poca ni en mucha cantidad por ras&oacute;n  de lo susodicho, segund e conmo e so las penas contenidas en el cap&iacute;tulo  desuso declarado que habla en lo de los f&iacute;sicos; la qual dicha pena  se reparta en tres partes en la forma susodicha.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;19&#093;  &#091;Esta ordenan&ccedil;a no se escriva porque se a de mirar m&aacute;s&#093;<a name="top30"></a><a href="#back30"><sup>30</sup></a>.  &#091;Otrosy, mando que los dichos boticarios sean obligados a dar y pesar  verdadera e justamente por peso justado por determina&ccedil;i&oacute;n de  f&iacute;sicos todas las on&ccedil;as e adarmes de las aguas e mede&ccedil;inas  que los f&iacute;sicos mandaren dar, e que no puedan tener pesa sy no fuere  en la forma susodicha; so las penas en que cahen e yncurren los que pesan  con pesas falsas e m&aacute;s de tres mill mrs. para la mi c&aacute;mara por  la primera vez, e por la segunda que pierda la meytad de sus bienes, las quales  dichas penas se repartan en tres partes en la forma susodicha&#093;<a name="top31"></a><a href="#back31"><sup>31</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;20&#093;  Otrosy, mando que en cada &ccedil;ibdad, villa o lugar donde oviere los dichos  f&iacute;sicos, e &ccedil;irujanos, e corregidor, o sus alcalldes e los alcalldes  ordinarios de la tal &ccedil;ibdad, villa o lugar junten a los dichos f&iacute;sicos,  e &ccedil;irujanos e boticarios dos vezes en el ano, la primera vez en el  mes de desienbre y la otra vez en prin&ccedil;ipio del mes de julio, e en  su presen&ccedil;ia sobre juramento que primeramente hagan ante ellos los  dichos botycarios del verdadero balor e pre&ccedil;io que les costaron las  mede&ccedil;inas, e trayendo estrumento sygnado del pre&ccedil;io verdadero  a c&oacute;mo las pag&oacute;, e avida considera&ccedil;i&oacute;n de los  lugares donde se traen e de la abundan&ccedil;ia o carest&iacute;a de las  dichas mede&ccedil;inas, asy de las que se trageren de fuera destos mis reynos  conmo de las que ay en estos mis reynos, los dichos f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos  tasen e moderen las dichas mede&ccedil;inas e todas las otras cosas que oviere  en cada de los dichos boticarios para curar enfermedades, la qual dicha tasa&ccedil;i&oacute;n  hagan sobre juramento justa e moderadamente para todo aquel ano, e fecha la  dicha tasa&ccedil;i&oacute;n la firmen los dichos f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos  de sus nonbres. E que los dichos boticarios no sean osados de pedir ni llevar  por las dichas mede&ccedil;inas m&aacute;s de lo que as&iacute; fuere tasado  en la forma susodicha. Y porque esto se guarde mejor, mando que los dichos  f&iacute;sicos e &ccedil;irujanos sean obligados a poner la tasa en cada una  de las re&ccedil;ebtas que dieren, conform&aacute;ndose con la tasa e modera&ccedil;i&oacute;n  que tienen fecha; so pena de &#091;(en blanco) mrs. por cada vez que contra  ello fueren, la qual dicha pena se reparta en tres partes en la forma susodicha&#093;<a name="top32"></a><a href="#back32"><sup>32</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;21&#093;  Otrosy, mando que los dichos botycarios sean obligados a tener tabla a la  puerta donde venden sus mede&ccedil;inas en que est&eacute; escripta la tasa  que se ha echo de las mede&ccedil;inas aquel ano, e por qu&eacute; m&eacute;dicos,  firmada a lo menos de un m&eacute;dico e de la justi&ccedil;ia del lugar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;22&#093;  Otrosy, mando que en la villa de Medina del Campo se haga una alh&oacute;ndiga  en una o dos casas o m&aacute;s que fueren menester para las mede&ccedil;inas  que vinieren de Poniente de espe&ccedil;er&iacute;a, aparte de las casas que  se dizen mede&ccedil;inas, porque sepan todos a do se vende, e se venda a  mejores pre&ccedil;ios; e el corregidor de la dicha villa con un f&iacute;sico  esaminado visite las mede&ccedil;inas que en la dicha alh&oacute;ndiga se  vendieren, porque no aya lugar que all&iacute; se trayan mede&ccedil;inas  falsas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&#091;23&#093;  Otrosy, mando que el corregidor, o lugarteniente o los alcalldes de cada &ccedil;ibdad,  o villa o lugar destos mis reynos sean obligados dos vezes al ano con un f&iacute;sico  aprovado y esaminado ver e bisitar las tiendas de los boticarios e las mede&ccedil;inas  que tienen, e sy en tal lugar estoviere algund protom&eacute;dico lo haga  e se ynforme sy se guardan estas dichas ordenan&ccedil;as e sy se haze alguna  cosa yndevida contra ellas, para que lo castiguen conforme a lo en estas dichas  ordenan&ccedil;as contenido.</font></p> </blockquote>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Los m&eacute;dicos. El li&ccedil;enciado Polanco. Casta&ntilde;eda.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back1"></a><a href="#top1">1</a>. Gonz&aacute;lez Arce, Jos&eacute; Dami&aacute;n. La organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n textil y las corporaciones gremiales en las ordenanzas generales de panos castellanas (1494-1511). Anuario de Estudios Medievales. 2008; 38 (2): 707-759.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733058&pid=S0211-9536201100010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back2"></a><a href="#top2">2</a>. M&aacute;s adelante veremos unas ordenanzas de 1502 sobre los cirujanos de Toledo en las que se contiene la primera referencia documental a los "protom&eacute;dicos" <i>(protofysycos).</i> Este apelativo ha causado una controversia m&aacute;s bien est&eacute;ril, pues, aunque dicha denominaci&oacute;n no apareci&oacute; hasta el siglo XVI, en cualquier caso las funciones b&aacute;sicas de los alcaldes del siglo XV eran las mismas que las de los protom&eacute;dicos del XVI. Campos Diez, Maria Soledad. El Real Tribunal del Protomedicato castellano (siglos XIV-XIX). Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha; 1999, p. 31-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733060&pid=S0211-9536201100010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back3"></a><a href="#top3">3</a>. Campos D&iacute;ez, Maria Soledad. El Protomedicato en la administraci&oacute;n central de la Monarqu&iacute;a Hisp&aacute;nica. Dynamis. 1996; 16: 45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733062&pid=S0211-9536201100010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back4"></a><a href="#top4">4</a>. En enero de 1475 tambi&eacute;n nombraron al doctor Abraham Xarafi, m&eacute;dico del arzobispo de Toledo, como alcalde mayor de los m&eacute;dicos y cirujanos mud&eacute;jares, no de los boticarios, pues les estaba prohibido ejercer de tales desde el reinado de Juan II. Campos Diez, n. 2, p. 29-31. En 1476 el alcalde Rodr&iacute;guez de Toledo form&ocirc; parte de una comisi&ocirc;n encargada de examinar a tres presuntos leprosos. V&eacute;ase G&oacute;mez Mampaso, Valentina. Los alcaldes examinadores mayores. Origen y competencia. Boletin de la Real Academia de la Historia. 1983; 180 (3): 557.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733064&pid=S0211-9536201100010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back5"></a><a href="#top5">5</a>. Campos Diez, n. 2, p. 31-36. Libro de las bulas y pragm&aacute;ticas de los Reyes Cat&oacute;licos. Madrid: Instituto de Espa&ntilde;a; edici&oacute;n facsimil, 1973, vol. I, fols. 151v-156r.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733066&pid=S0211-9536201100010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Archivo General de Simancas (AGS), C&aacute;mara de Castilla (CC), Diversos, leg. 1, doc. 54. (AGS), Registro General del Sello (RGS), 1490-03, 181; 1490-07, 451; 1491-04, 38; 1494-04, 55. Garcia Ballester, Luis. La b&uacute;squeda de la salud: sanadores y enfermos en la Espana medieval. Barcelona: Ediciones Pen&iacute;nsula; 2001, p. 541-545.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733067&pid=S0211-9536201100010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> En 1493 Rodr&iacute;guez de Toledo, Soto y Guadalupe dictaminaban en un nuevo caso de lepra. G&oacute;mez Mampaso, n. 4, p. 557-558.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back6"></a><a href="#top6">6</a>. Campos D&iacute;ez, n. 2, p. 34-35.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back7"></a><a href="#top7">7</a>. Alonso Cort&eacute;s, Narciso. Dos m&eacute;dicos de los Reyes Cat&oacute;licos. Hispania, 1951; 11: 612-639.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733070&pid=S0211-9536201100010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back8"></a><a href="#top8">8</a>. AGS, CC, Diversos, leg. 1, doc. 55.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back9"></a><a href="#top9">9</a>. Villa, Isidoro de la. Los m&eacute;dicos y la medicina en la &eacute;poca de los Reyes Cat&oacute;licos. Comentarios a unas Ordenanzas del siglo XV, reproducidas del Archivo de Simancas. Valladolid: Talleres Tipogr&aacute;ficos Cuesta; Valladolid; 1938, p. 41-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733073&pid=S0211-9536201100010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Ha sido citado por Parrilla Hermida, Miguel. Apuntes hist&oacute;ricos del Protomedicato; antecedentes y organismos herederos. Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. 1977; 94: 480-481;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733074&pid=S0211-9536201100010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> y glosado por Garcia Ballester, n. 5, p. 514-559.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back10"></a><a href="#top10">10</a>. Garcia Ballester, n. 5, p. 604-626.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a name="back11"></a><a href="#top11">11</a>. AGS, CC, Diversos, leg. 1, doc. 56. Tambi&eacute;n transcrito por Villa, n. 9, p. 47-54 y glosado por Garcia Ballester, n. 5.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back12"></a><a href="#top12">12</a>. AGS, CC, Pueblos, leg. 20-1, fols. 250-251.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back13"></a><a href="#top13">13</a>. AGS, Consejo Real de Castilla, leg. 51, fol. 11. Citado por Campos D&iacute;ez, n. 2, p. 47-49, a partir de otro documento, AGS, CC, Memoriales, m&eacute;dicos, 106, 8.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"><a name="back14"></a><a href="#top14">14</a>. Gonz&aacute;lez Arce, Jos&eacute; Dami&aacute;n. Documentos medievales de Sevilla en el Archivo Municipal de Murcia. Fueros, Privilegios, Ordenanzas, Cartas, Aranceles (siglos XIII-XV). Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla; 2003, p. 67-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1733080&pid=S0211-9536201100010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back15"></a><a href="#top15">15</a>. Los corchetes y los par&eacute;ntesis han sido introducidos en la transcripci&oacute;n; los primeros, para numerar las cl&aacute;usulas de las ordenanzas e indicar los a&ntilde;adidos al texto, tanto en los m&aacute;rgenes laterales, como entre l&iacute;neas o al final del mismo.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back16"></a><a href="#top16">16</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back17"></a><a href="#top17">17</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back18"></a><a href="#top18">18</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back19"></a><a href="#top19">19</a>. Interlineado.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a name="back20"></a><a href="#top20">20</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back21"></a><a href="#top21">21</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back22"></a><a href="#top22">22</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back23"></a><a href="#top23">23</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back24"></a><a href="#top24">24</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back25"></a><a href="#top25">25</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back26"></a><a href="#top26">26</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back27"></a><a href="#top27">27</a>. En el margen derecho.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back28"></a><a href="#top28">28</a>. Interlineado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back29"></a><a href="#top29">29</a>. En el margen derecho.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a name="back30"></a><a href="#top30">30</a>. En el margen izquierdo.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back31"></a><a href="#top31">31</a>. Tachado.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2"><a name="back32"></a><a href="#top32">32</a>. En el margen derecho.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 17 de febrero de 2009    <br>Fecha de aceptaci&oacute;n: 16 de marzo de 2010</font></p>      ]]></body><back>
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