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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La práctica de la nutrición artificial domiciliaria en Europa]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The practice of home artificial nutrition in Europe]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital 12 de Octubre Unidad de Nutrición Clínica ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Artificial nutrition outside hospital settings is a widespread practice but with great variability. The prevalence of home parenteral nutrition (HPN) ranges from 120 patients per million inhabitants in the United States to 2-4 in Europe or 1.5 in Spain. The most frequent indication is the short intestine syndrome and active cancer. The largest group of patients is aged between 40 and 60, with only 10%-20% of children. Almost 2/3 of patients apply parenteral nutrition through a tunnelled catheter. In Spain, the incidence of complications is higher than that registered in Europe or North America. The most frequent are infection-related complication. At the present time, prognosis and survival in the medium and long term are higher with HPN than with intestinal transplant. This must be reserved for those patients presenting severe complications with HPN. The standardization of care and the development of good education programmes may contribute to an improvement in the results. Although home enteral nutrition was developed after HPN, it has grown much faster. It is difficult to determine the real incidence, which varies from 460 (United States) and 40 (Spain) patients per million inhabitants and year. Neurological diseases and cancer are the most frequent indications. Whereas in other countries of Europe, the main access route is gastrostomy, this only occurs in 25% of cases in Spain. The rate of complications is around 0.16 complications per patient and year. The prognosis basically depends on the underlying disease. Its increasing use in patients with progressive neurological deterioration raises ethical questions. The legislation and the organizational system varies from one country to another. In Spain, only home enteral nutrition is regulated by law.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Nutrición parenteral]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="4"><b>Original</b></font></p>     <p><b><font size=5>La práctica de la nutrición artificial domiciliaria en Europa</font></b></p>     <p><font size="3">J. M. Moreno Villares</font></p>     <p><font size="2"><i>Pediatra. Médico adjunto de la Unidad de Nutrición Clínica. Hospital          12 de Octubre. Madrid.</i></font></p>           <p>&nbsp;</p>     <div align="center">       <center>   <table border="0" width="100%">     <tr>       <td width="48%">           <p><b>Resumen</b></p>           <p><b>La nutrición artificial fuera del ámbito hospitalario es una práctica          muy extendida pero realizada con gran variabilidad.</b></p>           <p><b>La tasa de prevalencia de nutrición parenteral domiciliaria (NPD)          varía desde los 120 pacientes por millón de habitantes en Estados Unidos          hasta los 2-4 en Europa o los 1,5 en España. La indicación más frecuente          es el síndrome de intestino corto y el cáncer activo. El grupo mayor de          pacientes tienen entre 40 y 60 años; sólo el 10 a 20% son niños. Casi          2/3 de los pacientes infunden la nutrición parenteral a través de un catéter       tunelizado. La tasa de incidencia complicaciones en España es superior          a la del registro europeo o el norteamericano. Las más frecuentes son          las complicaciones infecciosas. En el momento actual, el pronóstico y          la supervivencia a medio y largo plazo son superiores con la NPD que con          el trasplante intestinal. Este debe reservarse para aquellos pacientes          que presentan complicaciones graves con la NPD. La estandarización de          los cuidados y el desarrollo de buenos programas de educación pueden contribuir          a mejorar los resultados.</b></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Aunque la nutrición enteral domiciliaria se desarrolló con posterioridad          a la NPD su crecimiento ha sido mucho mayor. Es difícil conocer la incidencia          exacta, que oscila entre 460 (Estados Unidos) y 40 (España) pacientes/millón          de habitantes y año. Las enfermedades neurológicas y el cáncer son las          indicaciones más frecuentes. Mientras que en otros países europeos la          principal vía de acceso es una gastrostomía, en España sólo ocurre en          el 25%. La tasa de complicaciones es alrededor de 0,16 complicaciones          por paciente y año. El pronóstico depende fundamentalmente de la enfermedad          de base. Su uso creciente en pacientes con progresivo deterioro neurológico          plantea interrogantes éticos. La legislación y el sistema de organización          varía entre países. En España sólo la nutrición enteral domiciliaria está          regulada por ley.</b></p>       </center>           <p align="right">(<i>Nutr Hosp</i>  2004, 19:59-67<i>)</i></p>           <p align="left">Palabras clave: <i> Nutrición parenteral. Nutrición       enteral. Atención          domiciliaria. Legislación. Epidemiología.</i></p>      </td>         <center>     <td width="4%"></td>     <td width="48%">            <p align="center"><b>THE PRACTICE OF HOME ARTIFICIAL NUTRITION IN EUROPE</b></p>           <p><b>Abstract</b></p>           <p><b>Artificial nutrition outside hospital settings is a widespread practice          but with great variability.</b></p>           <p><b>The prevalence of home parenteral nutrition (HPN) ranges from 120          patients per million inhabitants in the United States to 2-4 in Europe          or 1.5 in Spain. The most frequent indication is the short intestine syndrome          and active cancer. The largest group of patients is aged between 40 and          60, with only 10%-20% of children. Almost 2/3 of patients apply parenteral          nutrition through a tunnelled catheter. In Spain, the incidence of complications          is higher than that registered in Europe or North America. The most frequent          are infection-related complication. At the present time, prognosis and          survival in the medium and long term are higher with HPN than with intestinal       transplant. This must be reserved for those patients presenting severe          complications with HPN. The standardization of care and the development          of good education programmes may contribute to an improvement in the       results.</b></p>           <p><b>Although home enteral nutrition was developed after HPN, it has grown          much faster. It is difficult to determine the real incidence, which varies          from 460 (United States) and 40 (Spain) patients per million inhabitants          and year. Neurological diseases and cancer are the most frequent       indications.          Whereas in other countries of Europe, the main access route is       gastrostomy,          this only occurs in 25% of cases in Spain. The rate of complications is          around 0.16 complications per patient and year. The prognosis basically          depends on the underlying disease. Its increasing use in patients with          progressive neurological deterioration raises ethical questions. The legislation          and the organizational system varies from one country to another. In       Spain,          only home enteral nutrition is regulated by law.</b></p>     </center>           <p align="right">(<i>Nutr Hosp</i>  2004, 19:59-67<i>)</i></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Key words: <i> Parenteral nutrition.          Enteral nutrition. Home care. Legislation. Epidemiology.</i></p>      </td>   </tr>   </table> </div> <hr width="48%" align="left">            <p align="left"><font size="2"><b>Correspondencia: </b> José Manuel Moreno Villares.    <br>  Unidad de Nutrición          Clínica. - Hospital 12 de Octubre.    <br>  Carretera de Andalucía, Km. 5,400.          - 28041 Madrid.    <br>  Tel. y Fax: 91 390 83 18. e-mail: <a href="mailto:jmoreno.hdoc@salud.madrid.org">jmoreno.hdoc@salud.madrid.org       </a></font></p>            <p align="left"><font size="2">Recibido: 3-XI-2003.    <br>         Aceptado: 20-I-2004.</font></p>            <p align="left">&nbsp;</p>            <p align="left">El soporte nutricional en el domicilio ha permitido el tratamiento con          éxito en pacientes con enfermedades que, de otra manera, hubieran precisado          ingresos prolongados o repetidos para la corrección de las alteraciones          nutricionales. Se engloba dentro del desarrollo de los programas de hospitalización          a domicilio que están estrechamente ligados a la humanización de la enfermedad,          al desarrollo de las nuevas tecnologías y al mejor aprovechamiento de          todos los recursos de los distintos niveles asistenciales<sup>1</sup>.          Los avances tecnológicos en catéteres venosos centrales, sondas de nutrición enteral, formulaciones específicas y bombas de infusión en los últimos          treinta años han permitido este desarrollo. Estos avances acompañados          de programas de seguimiento adecuados y de guías de cuidados actualizadas          han hecho posible que la nutrición artificial a domicilio (NAD) constituya          una vía para la promoción de la salud y el bienestar de aquellos que precisan          tratamiento nutricional altamente cualificado<sup>2</sup>.</p>           <p align="left">Aunque existen protocolos de actuación o guías elaboradas a nivel local          o nacional es difícil encontrar recomendaciones universalmente aceptadas.          En las guías de práctica clínica publicadas por la Sociedad Americana          de Nutrición Parenteral y Enteral en 2002 sólo encontramos las siguientes          recomendaciones para la NAD: 1) debe reservarse para aquellos pacientes          que no pueden cubrir sus necesidades con la ingesta oral y que no precisan          hospitalización; 2) siempre que sea posible es preferible la nutrición          enteral (NE), y 3) La nutrición parenteral domiciliaria (NPD) sólo estará          indicada cuando el tracto gastrointestinal no funciona y el soporte enteral          no es suficiente. Estas recomendaciones las categoriza como basadas en          una evidencia científica suficiente (estudios bien diseñados sin aleatorización)<sup>3</sup>.          Por su parte, la Asociación Norteamericana de Gastroenterología en su          actualización del año 2001 sobre nutrición parenteral (NP) realiza las          siguientes afirmaciones sobre la NPD: 1) está indicada en pacientes con          fracaso intestinal prolongado que impide una absorción adecuada de los          nutrientes, y 2) no deberá proporcionarse a pacientes con una esperanza de vida limitada          (inferior a 3 meses). Señala además que estas conclusiones están basadas          en datos que no proceden de estudios prospectivos, controlados y aleatorizados<sup>4,5</sup>.          Es, por tanto, una práctica extendida pero realizada con una gran variabilidad.          Desarrollaremos a continuación la descripción del uso de la NAD en Europa          en comparación con la práctica en España. </p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b>Nutrición parenteral domiciliaria</b></p>           <p align="left"><i>1. Datos históricos y epidemiológicos</i></p>           <p align="left">La NPD se utilizó por primera vez en 1967 en Estados Unidos de Norteamérica<sup>          6</sup>. Los primeros pacientes europeos datan de principios de          los años 1970 en Dinamarca; mientras que hay que esperar hasta 1984 para          encontrar los primeros casos en España.</p>           <p align="left">Aunque ninguno de los registros nacionales recoge todos los casos con          NPD, la tasa de prevalencia en Estados Unidos para el período 1989-1992          fue de 120 pacientes por millón de habitantes<sup>7</sup>,          mientras que las cifras en Europa oscilan entre 0,3 y 12 pacientes por          millón de habitantes<sup>8</sup> (<a href="#f1">fig. 1</a>). En España las          tasas de prevalencia del último registro publicado son de 1,6 casos por          millón de habitantes<sup>9</sup>. Estas enormes diferencias          a uno y otro lado del Atlántico tienen varias posibles explicaciones:          diferente prevalencia de enfermedad de Crohn, uso más extendido de la          NPD en el paciente con cáncer activo, diferente sistema de financiación,          falta de equipos experimentados en la técnica, escasa presión para acortar          las estancias medias, asistencia domiciliaria especializada deficiente          y escasa coordinación entre la atención primaria y el hospital. Las diferencias          entre países europeos tienen una explicación más difícil, pues la financiación          es a través del Sistema público de salud en todos los casos y la provisión          tanto de las bolsas de NP como del resto de servicios es similar.</p>           <p align="center"><a name="f1"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_figura1.jpg" width="385" height="561"></a></p>           <p align="left"><i>2. Indicaciones y aspectos técnicos</i></p>           <p align="left">La NPD está indicada en pacientes con fracaso intestinal transitorio          o permanente que presentan déficits nutricionales y/o alteraciones hidroelectrolíticas          que no pueden corregirse por vía enteral. Sin embargo, sólo podemos considerar          que la NPD es un tratamiento adecuado cuando exista una posibilidad razonable          de que la técnica añada calidad y duración a la vida del paciente<sup>10</sup>        (<a href="#t1">tabla I</a>). </p>           <p align="center"><a name="t1"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla1.jpg" width="309" height="244"></a></p> 	      <p align="left">Las indicaciones más frecuentes de NPD son el síndrome de intestino corto          y otras causas que produzcan una disminución efectiva de la superficie          de absorción: fístulas entéricas, enfermedad inflamatoria intestinal,          enteritis por radiación y los trastornos graves de la motilidad. Como          puede verse en la <a href="#t2"> tabla II</a>, es más controvertido y, por tanto, existe          más variabilidad en la práctica clínica en el uso de la NPD en pacientes          con cáncer activo (sobre todo en situaciones de obstrucción intestinal          no solucionables con cirugía), o previamente en pacientes con SIDA.</p> 		    <p align="center"><a name="t2"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla2.jpg" width="292" height="313"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Refiriéndonos exclusivamente a los datos europeos, la NPD en adultos          es más frecuente es el grupo de edad entre 41 y 60 años (44%) seguido          de los edad comprendida entre 16 y 40 años (28%), Sólo el 10% de los pacientes          es mayor de 70 años. Existe un discreto predominio de mujeres. Entre el          10 y el 20% de los pacientes con NPD son niños. La causa principal para          recibir NPD en este grupo de edad es el síndrome de intestino corto, bien          secundario a malformaciones congénitas o a enterocolitis necrosante.</p>           <p align="left">Alrededor de 2/3 de los pacientes se infunden la nutrición parenteral          a través de un catéter tunelizado tipo Broviac<sup>®</sup>          o Hickman<sup>®</sup>; seguido de los reservorios subcutáneos          (30%), la mayoría en pacientes oncológicos. Los catéteres venosos centrales          transitorios son excepcionales. En el reciente estudio multicéntrico de          Bozzetti y cols.<sup>11</sup>, de 447 pacientes que iniciaron          la NPD entre 1995 y 2001, el 90,6% usaron un catéter tunelizado.</p>           <p align="left">La forma de administración es cíclica nocturna en la mayoría de casos          (93%). La mitad de los pacientes con NPD siguen una dieta libre, y otra          cuarta parte una dieta restringida. Sólo en algo menos del 25% la NPD          constituye la única fuente de alimentación. Los datos para los pacientes          españoles son muy similares.</p>           <p align="left">El sistema de financiación difiere enormemente entre Estados Unidos y          Europa. La cobertura financiera en Estados Unidos procede de compañías          de seguros, libres o concertados, o de programas gubernamentales (<i>Medicaid</i>          y <i>Medicare</i>). En Europa la financiación corre a cargo de los Sistemas          Nacionales de Salud<sup>12</sup>. La provisión de las          soluciones de nutrición parenteral y del resto del material es, sin embargo,          muy variable. Puede depender de la farmacia hospitalaria, de farmacias          privadas o a través de empresas de atención domiciliaria (<i>Home Care          companies</i>) en función de la regulación de cada país. En España mayoritariamente          la elaboración de la NPD se realiza en la Farmacia Hospitalaria; existe          un escaso desarrollo de las empresas de atención domiciliaria. Un aspecto          importante se refiere al hecho de que esta posibilidad de tratamiento          no está contemplada actualmente dentro de las prestaciones del sistema          público de salud y permanece en el ámbito de las prestaciones hospitalarias.          Es preciso, pues, que como ha ocurrido con la nutrición enteral domiciliaria          (NED) se proceda al desarrollo de la legislación pertinente.</p>           <p align="left"><i>3. Complicaciones</i></p>           <p align="left">La incidencia de complicaciones es inversamente proporcional a la experiencia          del equipo que atiende a estos pacientes, por lo que parece deseable la          concentración de enfermos en unos cuantos centros. Las complicaciones          se agrupan bajo tres epígrafes: infecciosas, mecánicas y metabólicas.          En el año 1997, Richards y cols. publicaron una revisión sistemática en          la que apuntan las tasas promedio de complicaciones a partir de lo publicado          hasta la fecha (<a href="#t3">tabla III</a>)<sup> 13</sup></p>           <p align="center"><a name="t3"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla3.jpg" width="306" height="262"></a></p>           <p align="left">3.1. Complicaciones infecciosas</p>           <p align="left">La bacteriemia o la sepsis asociada a catéter es la complicación más          frecuente y la más temida. Su frecuencia varía según las series, desde          un episodio cada 11 meses de NPD hasta 1 cada 113 meses. Por término medio          la tasa de incidencia es de 1 episodio/paciente y año de NPD. Los gérmenes          más habituales son parte de la flora saprofita de la piel (<i>S. Epidermidis</i>,          <i>S. Aureus</i> y más ocasionalmente <i>Candida</i>) y, en segundo lugar,          la flora entérica. Parece existir una mayor tendencia en algunos pacientes          para desarrollar episodios repetidos de infección, mientras que otros          no desarrollan ninguna complicación. Se ha intentado conocer qué factores          pueden predisponer a infección en pacientes con NPD. O'Keefe y          cols. mostraron que la enfermedad de Crohn, una yeyunostomía de alto débito,          una mala técnica de cuidado del catéter, la existencia de trombosis venosa          o el hábito tabáquico predisponían a la infección<sup> 14</sup>.          No se ha comprobado que los reservorios subcutáneos tengan una menor tasa          de infección. Tampoco está claro el papel de los apósitos cutáneos o la          aplicación de distintos antisépticos en el lugar de salida del catéter          a través de la piel.</p>     <p align="left">Aunque las prácticas de cuidados son muy similares en toda Europa, la          tasa de incidencia de complicaciones es superior en nuestro país a las          del registro europeo o norteamericano (<a href="#t4">tabla IV</a>), sin encontrar ninguna          explicación plausible. Aunque se están desarrollando nuevas estrategias          para la prevención de las infecciones asociadas a catéter (catéteres impregnados          en plata o en antibióticos; infusión de nuevos antisépticos como taurolidina)          la mejor prevención consiste en el estricto seguimiento del protocolo          de cuidados del catéter. Conviene insistir en el cumplimiento del protocolo          para vencer la tendencia a la simplificación que acompaña cualquier tratamiento          laborioso que se prolonga en el tiempo. </p> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t4"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla4.jpg" width="303" height="275"></a></p>             <p align="left">3.2. Complicaciones mecánicas</p>           <p align="left">La mayoría ocurren durante la inserción del catéter y son las mismas          que la técnica conlleva en cualquier otro paciente. Complicaciones más          tardías son el desplazamiento o la rotura del catéter, pero sin duda,          las que más preocupan son la obstrucción del catéter, con una incidencia          anual de alrededor de 0,2 episodios/ paciente y año, generalmente debidas          a precipitados de sales minerales en la luz o a coágulos de sangre o fibrina.          También es motivo de preocupación la trombosis de una o varias venas centrales,          sobre todo en el territorio de la vena cava superior. Al igual que ocurre          con las complicaciones infecciosas, nuestros datos cuando menos duplican          la tasa de otros países. </p>           <p align="left">3.3. Complicaciones metabólicas</p>           <p align="left">Las dos más importantes son la enfermedad hepática y la enfermedad ósea          relacionadas con NPD. No disponemos de datos generales de incidencia.        </p>           <p align="left"><i>4. Pronóstico y resultados</i></p>           <p align="left">El tipo de enfermedad primaria y la edad repercuten profundamente en          la evolución de los pacientes con NPD, como puede observarse en la <a href="#t5"> tabla          V </a> (datos referidos a una muestra de 5.000 pacientes en Estados Unidos,          entre 1989 y 1992). La mejor supervivencia y rehabilitación corresponde          a pacientes con enfermedad de Crohn. Los pacientes con enfermedad vascular,          trastornos de la motilidad, enteritis por radiación y alteraciones intestinales          congénitas tienen también una evolución satisfactoria. Por el contrario,          los que presentan una enfermedad progresiva, principalmente cáncer y SIDA,          tienen una supervivencia muy corta. La supervivencia media a los 3 años          es para el conjunto de enfermedades no malignas del 68%, que baja al 64%          a los 5 años.</p>           <p align="center"><a name="t5"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla5.jpg" width="639" height="333"></a></p>           <p align="left">El 95% de las muertes en pacientes con NPD se atribuyen a la enfermedad          de base. En general el grado de rehabilitación se correlaciona bien con          la super-vivencia, excepto en la enteritis por radiación y en los trastornos          de la motilidad.</p>           <p align="left">En un estudio europeo reciente en pacientes con NPD de larga duración,          la media de hospitalizaciones a lo largo de una año fue de 2,7 (rango,          0 a 12) correspondiendo a una media de 23 días de hospitalización, siendo          aproximadamente la mitad por complicaciones de la NPD, sobre todo infecciosas<sup>          15</sup>. En niños la frecuencia de complicaciones es casi el doble.</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Entre un 65 y un 75% de los pacientes con NPD mantienen una calidad de          vida aceptable, que les permite mantener un empleo o su actividad habitual<sup>          16</sup>. Sin embargo, aquellos pacientes con mala situación funcional          al inicio de la NPD son los que peor grado de rehabilitación consiguen.          En el caso de los niños, además de los problemas psicológicos que pueden          presentar los niños<sup>17</sup>, sus familias experimentan          una notable modificación de sus costumbres con la NPD, en especial las          referentes a su vida social<sup>18</sup>. Capítulo importante          lo constituye el soporte familiar. El paciente y sus allegados pasan a          hacerse cargo de la técnica de infusión, e implica un alto grado de compromiso.          Por parte del equipo de Nutrición clínica debe garantizarse un adecuado          programa de enseñanza, ayudados por los medios de aprendizaje más idóneos          (manuales, vídeos, etc.) y una vía de acceso permanente a alguno de los          miembros del equipo con el fin de resolver las dudas o complicaciones          que pudieran surgir. El uso de material interactivo se ha mostrado eficaz          en la capacidad de resolución de problemas y en la disminución de las          escalas de ansiedad y depresión<sup>19</sup>. Poco desarrolladas          en España, las asociaciones de enfermos en Estados Unidos y algunos países          europeos, como la <i>Oley Foundation</i>, juegan no sólo un papel importante          de apoyo familiar sino que además condicionan un menor número de complicaciones,          con independencia de la experiencia del equipo encargado del caso<sup>          20,21</sup>.</p>           <p align="left">En los últimos años el trasplante intestinal se ha convertido en una          opción terapéutica para pacientes con fracaso intestinal permanente<sup>22</sup>.          Sin embargo, si consideramos los resultados comunicados hasta fecha (supervivencia          a 3 años con NPD, 70-90% frente a 58% en trasplante intestinal)<sup>          23, 24,</sup> la opinión más generalizada es que el trasplante          debe reservarse para los pacientes con NPD que presenten enfermedad hepática          progresiva o en aquellos en los que se carezca de accesos venosos para          la NPD<sup>25</sup>. Las indicaciones para el trasplante          intestinal son, hoy por hoy, limitadas.</p>           <p align="left">Como conclusión podemos decir que la NPD es una técnica claramente adecuada          para aquellos pacientes con fracaso intestinal en los que se pueda esperar          una rehabilitación completa o parcial y una supervivencia prolongada.          En palabras de L. Howard, &quot;la NPD es una técnica invasiva y que          requiere tiempo y esfuerzos por parte del paciente. Por lo tanto, sólo          la aceptará el paciente cuando le reporte beneficios. Así, mientras que          sea éste quien se responsabilice de su propio cuidado, el uso excesivo          o inadecuado pare-ce poco probable&quot;<sup>26</sup>.          Sigue siendo objeto de consideración el papel de la NPD en enfermedades          progresivas, sobre todo en pacientes con cáncer. Una visión panorámica          del problema puede encontrarse en revisiones recientes<sup>27,28</sup>.</p>           <p align="left">En los últimos años hemos asistido también a un debate sobre el modelo          de asistencia médica del que las técnicas de nutrición artificial a domicilio          no se han visto libres. Frente al modelo francés tradicional</p>           <p align="left">La práctica de la nutrición artificial domiciliaria en Europa donde un          grupo pequeño de centros lleva la atención de todos los pacientes con          NPD, otros países han potenciado una atención más descentralizada o incluso          han puesto en manos de compañías de infusión a domicilio gran parte del          programa de NPD. Con el fin de mantener un alto nivel de calidad en la          asistencia -y esto va ligado a una experiencia mayor- evitando          desplazamientos largos de los pacientes en Escocia se está desarrollando          una red de centros conectados mediante telemedicina, incluyendo un portal          en Internet que posibilita la comunicación entre clínicos y pacientes<sup>29,30</sup>.</p>                 <p align="left"><b>Nutrición enteral domiciliaria</b></p>           <p align="left">El desarrollo de la nutrición enteral a domicilio (NED) es posterior          al de la NPD, aunque su crecimiento ha sido mucho mayor. La aparición          de nuevas formas de acceso al tubo digestivo y la disponibilidad de un          gran número de nuevas dietas de nutrición enteral explican, en parte,          su gran difusión.</p>           <p align="left"><i>1. Epidemiología</i></p>     <p align="left">Es difícil conocer la incidencia exacta de la NED en España o en otros          países, ya que los pacientes con NED son controlados por múltiples hospitales          y médicos. Otra cuestión no menos importante es la definición de NED;          mientras que para algunos registros sólo la consideran en caso de recibir          alimentación a través de una sonda u ostomía en otros también se consideran          las dietas enterales recibidas vía oral cuando superan un determinado          porcentaje de las calorías de la dieta. Se estima que la prevalencia de          NED en Estados Unidos es de 460 pacientes/millón de habitantes, mientras          que en Gran Bretaña es de 280 casos. De los últimos datos publicados del registro NADYA (2000) si recogemos exclusivamente los datos de pacientes          con sonda, la prevalencia es de 37 casos por millón de habitantes<sup>          31</sup>, cifra que aumenta hasta los 74,6 casos si se tiene en          cuenta el total del registro. Estos datos son similares a los publicados          en algunas Comunidades Autónomas<sup>32</sup>. Sin embargo,          en otro estudio reciente referido exclusivamente a Galicia, la prevalencia          fue de 10,34 casos/10.000 habitantes<sup>33</sup>, lo que          hace suponer que los datos comunicados al registro no recogen la totalidad          de la práctica clínica. </p>           <p align="left"><i>2. ¿Qué pacientes reciben NED?</i></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">La distribución de enfermedades de base en la NED difiere en gran medida          respecto a la NPD<sup>34</sup>. Las enfermedades neurológicas          seguidas del cáncer de cabeza y cuello son las indicaciones más frecuentes       (<a href="#f2">fig. 2</a>). Las diferencias entre países se deben más al sistema de registro          (sólo NED por sonda frente a cualquier vía de administración) que a diferencias          en la indicación.</p> 		    <p align="center"><a name="f2"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_figura2.jpg" width="317" height="332"></a></p>           <p align="left">La distribución de los pacientes muestra un perfil bimodal, con mayor          frecuencia en la infancia y en la ancianidad. Alrededor del 30% de los          pacientes tienen menos de 20 años y algo más del 50% tienen más de 60          años.</p>           <p align="left"><i>3. Aspectos técnicos</i></p>           <p align="left">Mientras que la administración a través de una gastrostomía es el método          más frecuentemente utilizado en la mayoría de países<sup>35</sup>;          en el registro español alrededor del 50% reciben la dieta enteral por          vía oral<sup>31</sup>. De los que utilizan una vía distinta a la oral sólo algo menos de la          mitad lo hacen a través de una gastrostomía.</p>           <p align="left">Al igual que en la NPD es preciso contar con un programa de enseñanza          de la técnica, donde junto al manejo de la vía de acceso se instruya al          paciente y/o la familia sobre la detección, prevención y tratamiento de          las complicaciones, aunque, como es lógico, es menos prolijo que en el          caso de la NPD<sup> 36,37</sup>. El seguimiento por unidades especializadas facilita la posibilidad de          contacto entre el paciente y el equipo responsable, lo que redunda en          una mejora del servicio. Desde la publicación de la Orden Ministerial          que regula la financiación de la NED, se ha facilitado la indicación y          la provisión de los productos de nutrición enteral, aunque todavía quedan          algunos aspectos por resolver como son la provisión a domicilio del material          necesario para la NE, y la inclusión de algunas patologías, en especial          referentes a la edad infantil. La situación en otros países europeos es          muy variable, tanto en lo relativo a la financiación como a la provisión          del material de la NED<sup> 12</sup>.</p>           <p align="left"><i>4. Complicaciones</i></p>           <p align="left">Aunque la NED es una técnica segura no está exenta de complicaciones.          Las elevadas tasas de mortalidad en pacientes con NED hacen referencia          más a la enfermedad de base y a la edad avanzada que a la técnica en sí.          Pueden presentarse complicaciones en relación con la administración de          los nutrientes, p.ej. problemas para conseguir la fórmula o el material,          obstrucción o rotura de la sonda; problemas gastrointestinales: vómitos,          diarrea, estreñimiento, etc. o alteraciones nutricionales o metabólicas.          En un estudio prospectivo reciente, un 42% de los pacientes tuvo alguna          complicación; de ellas las digestivas fueron las más frecuentes seguidas          de las mecánicas. La tasa media de complicaciones fue de 0,16 complicaciones          por paciente y año<sup> 38</sup>. Estas cifras son inferiores          a las comunicadas en el último registro español (2000)<sup>31</sup>.</p>           <p align="left"><i>5. Resultados clínicos</i></p>           <p align="left">La NED es una forma de tratamiento eficaz: consigue el mantenimiento          del peso o la recuperación del peso perdido. Favorece el crecimiento en          niños y adolescentes con deterioro del crecimiento de origen nutricional          y favorece su actividad habitual<sup>39</sup>. Es un método          idóneo para mejorar y mantener el estado nutricional, más barato y con          menos complicaciones que la NPD.</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">El principal factor que determina los resultados clínicos es la enfermedad          de base (<a href="#t6">tabla VI</a>) De modo global se puede decir que los resultados son          peores en pacientes que iniciaron la NED por un cáncer, que en aquellos          en los que la indicación fue un trastorno de la deglución. Los datos relativos          a la rehabilitación corren paralelos a los referidos a mortalidad, aunque          los pacientes que reciben NED a causa de una alteración neurológica que          dificulte la deglución tienen una pobre capacidad de rehabilitación. Para          el mismo problema clínico una edad menor supone mejor pronóstico<sup>40</sup>.          En personas atendidas en residencias asistidas, la NE a través de gastrostomía          en personas con demencia es motivo de controversia; la mayoría de resultados          publicados o no muestran cambios o son clínicamente poco relevantes tanto          en el estado funcional como en el nutricional; además en este grupo de          pacientes el porcentaje de complicaciones no es despreciable. La indicación          de NED en la infancia es muy distinta de la población adulta, siendo las          enfermedades benignas la principal indicación, con unos porcentajes de          supervivencia y de rehabilitación muy superiores a los encontrados en          las series de adultos.</p>           <p align="center"><a name="t6"><img src="/img/nh/v19n2/02/2_tabla6.jpg" width="319" height="379"></a></p>           <p align="left">Cuando se considera la capacidad de rehabilitación y la mejora de situación          vital los resultados varían en función de la enfermedad de base y de la          edad de los pacientes, aunque en general experimentan una mejoría de la          misma en relación con el momento del inicio de la NED<sup>41-43</sup>.</p>           <p align="left">Tanto el inicio como la retirada de la alimentación artificial en pacientes          con un pésimo pronóstico o con una situación de grave deterioro, como          p.ej. los estados de demencia, deben ser valorados juiciosamente tomando          en consideración los valores del paciente y su familia, los resultados          esperables y la carga que la nutrición artificial a domicilio pueda suponer.</p>           <p align="left">Como resumen de lo expuesto: </p>     <p align="left">         1. Existe gran variabilidad en la práctica clínica entre los diferentes          países europeos. No existen guías de actuación común y son escasos los          estudios multicéntricos.           <p align="left">2. La prevalencia de NPD varía entre 0,9 y 12 pacientes por millón de          habitantes. La tasa de prevalencia en España es aproximadamente la mitad          de la de los países de nuestro entorno.</p>           <p align="left">3. Los mejores resultados se obtienen en los centros que reúnen mayor          experiencia. Algunas variables como los programas de enseñanza de la técnica          o la existencia de organizaciones de apoyo pueden influir favorablemente          en los resultados.</p>           <p align="left">4. La NPD está financiada por los sistemas públicos de salud en todos          los países.</p>           <p align="left">5. A la vista de los datos publicados en pacientes con enfermedad benigna,          los resultados a medio y largo plazo son mejores con la NPD que con el          trasplante intestinal. El trasplante intestinal es la mejor opción para          pacientes que presenten complicaciones graves asociadas al uso de la NPD.</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">6. La variabilidad en el uso de la nutrición enteral domiciliaria es          todavía mayor con el inconveniente de la dificultad que entraña carecer          de datos de registros nacionales. En general, la NED se refiere a pacientes          con alimentación a través de una sonda u ostomía.</p>           <p align="left">7. La prevalencia de la NED en España es alrededor de 5 veces inferior          a la de otros países o áreas europeas.</p>           <p align="left">8. Los aspectos administrativos: financiación, provisión, etc. varían          considerablemente entre países.</p>           <p align="left">9. El uso de la NED en algunas situaciones clínicas p.ej. demencia progresiva plantea interrogantes éticos. </p>           <p align="left"><b>Referencias</b></p>           <!-- ref --><p align="left">1. González Ramallo VJ, Valdivieso Martínez B, Ruiz García V: Hospitalización          a domicilio. <i>Med Clin</i> (Barc), 2002, 118:659-664.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453852&pid=S0212-1611200400020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">2. ASPEN Board of Directors: Standards for home nutrition support. <i>Nutr          Clin Pract,</i> 1999, 13:157-166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453853&pid=S0212-1611200400020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">3. ASPEN Board of Directors and the Clinical Guidelines Task Force: Guidelines          for the use of parenteral and enteral nutrition in adult and pediatric patients. <i>J Parent Ent Nutr,</i> 2002, 26 (Supl):1SA-138SA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453854&pid=S0212-1611200400020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">4. Koretz RL, Lipman TO, Klein S: AGA Technical review on parenteral nutrition.          <i>Gastroenterology,</i> 2001, 121:970-1001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453855&pid=S0212-1611200400020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">5. American Gastroenterological Association Medical Position Statement:          Parenteral Nutrition. <i>Gastroenterology,</i> 2001, 121: 966-969.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453856&pid=S0212-1611200400020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">6. Shils ME, Wright WL, Turnbull A y cols.: Long term parenteral nutrition          through external arteriovenous shunt. <i>N Engl J Med,</i> 1970, 283:341-344.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453857&pid=S0212-1611200400020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">7. Howard L, Ament M, Fleming CR, Shike M, Steiger E: Current use and          clinical outcome of home parenteral and enteral nutrition therapies in          the United States. <i>Gastroenterology, </i>1995, 109:355-365.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453858&pid=S0212-1611200400020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">8. Van Gossum A, Bakker H, Bozzetti F y cols.: Home parenteral nutrition          in adults: a European multicentre survey in 1997. <i>Clin Nutr,</i> 1999,          18:135-140.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453859&pid=S0212-1611200400020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">9. Planas M, Castellá M, León M y cols.: Nutrición parenteral domiciliaria (NPD): registro NADYA. Año 2000. <i>Nutr Hosp, </i>2003, 18:29-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453860&pid=S0212-1611200400020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">10. Howard L, Hassan N: Home parenteral nutrition. 25 years later. <i>Gastroenterol          Clin North Amer,</i> 1998, 27:481-512.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453861&pid=S0212-1611200400020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">11. Bozzetti F, Mariani L, Boggio Bertinet D y cols.: Central venous catheter          complications in 447 patients on home parenteral nutrition: an analysis          of over 100,000 catheter days. <i>Clin Nutr,</i> 2002, 21:475-485.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453862&pid=S0212-1611200400020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">12. Moreno JM, Shaffer J, Staun M y cols.: Survey on legislation and funding          of Home Artificial Nutrition in different european countries. <i>Clin          Nutr,</i> 2001, 20:117-123.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453863&pid=S0212-1611200400020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">13. Richards DM, Deeks JJ, Sheldon TA, Shaffer JL: Home parenteral nutrition:          a systematic review. <i>Health Technol Assess, </i>1997, 1:1-59.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453864&pid=S0212-1611200400020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">14. O'Keefe SJD, Burnes JU, Thompson RL: Recurrent sepsis in home          parenteral nutrition patients: an analysis of risk factors. <i>J Parent          Enteral Nutr,</i> 1994, 18:256-263.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453865&pid=S0212-1611200400020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">15. Van Gossum A, Vahedi K, Abdel-Malik y cols.: Clinical, social and          rehabilitation status of long-term home parenteral nutrition patients:          results of a European multicentre survey. <i>Clin Nutr,</i> 2001, 20:205-210.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453866&pid=S0212-1611200400020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">16. Howard L, Ashley C: Management of complications in patients receiving          home parenteral nutrition. <i>Gastroenterology, </i>2003, 124:1561-1661.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453867&pid=S0212-1611200400020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">17. Engström I, Björnestram B, Finkel Y: Psychological distress associated          with home parenteral nutrition in Swedish children, adolescents, and their parents: preliminary results. <i>JPGN, </i>2003, 37:246-251.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453868&pid=S0212-1611200400020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">18. Holden CE: Enteral and parenteral nutrition feeding at home. Impact          on family life and the implications for home care. MSc thesis. Wolverhampton       University, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453869&pid=S0212-1611200400020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">19. Smith CE, Curtas S, Kleinbeck SVM, Werkowitch M, Mosier M, Seidner          DL, Steiger E: Clinical trial of interactive and videotaped educational          interventions reduce infection, reactive depression, and rehospitalizations          for sepsis in patients on Home Parenteral Nutrition. <i>J Parent Ent Nutr,</i>          2003, 27:137-145.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453870&pid=S0212-1611200400020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">20. Smith CE, Curtas S, Werkowitch M, Kleinbeck SVM, Howard L: Home parenteral nutrition: does affiliation with a national support and educational organization          improve patient outcomes? <i>J Parent Ent Nutr,</i> 2002, 26:159-163.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453871&pid=S0212-1611200400020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">21. Kindle R: Life with Fred: 12 years of home parenteral nutrition. <i>Nutr          Clin Pract,</i> 2003, 18:235-237.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453872&pid=S0212-1611200400020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">22. Fishbein TM, Gondolesi GE, Kaufman SS: Intestinal transplantation          for gut failure. <i>Gastroenterology,</i> 2003, 124:1615-1628.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453873&pid=S0212-1611200400020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">23. Messing B, Crenn P, Beau P, Boutron-Ruault MC, Rambaud JC, Matuchansky          C: Long-term survival and parenteral nutrition dependence in adult patients          with the short bowel syndrome. <i>Gastroenterology,</i> 1999, 117:1043-1050.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453874&pid=S0212-1611200400020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">24. Abu-Élmag K, Reyes J, Bond G y cols.: Clinical intestinal transplantation:          a decade of experience at a single center. <i>Ann Surg,</i> 2001, 234:404-417.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453875&pid=S0212-1611200400020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">25. Buchman AL, Scolapio J, Fryer J: AGA Technical review on short bowel          syndrome and intestinal trasplantation. <i>Gastroenterology,</i> 2003,          124:111-1134.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453876&pid=S0212-1611200400020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">26. Howard L: Home parenteral nutrition: a transatlantic review. <i>Clin          Nutr,</i> 1999, 18:131-133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453877&pid=S0212-1611200400020000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">27. Bozzetti F, Bozzetti V: Home artificial nutrition in incurable cancer patients: rationale and ethics. <i>Clin Nutr,</i> 2001, 20 (Supl 2):23-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453878&pid=S0212-1611200400020000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">28. Fédération nationale des centres de lutte contre le cancer: Standards,          options et recommandations pour la nutrition artificielle à domicile du          malade cancereux adulte (rapport intégral). <i>Nutr Clin Métab,</i> 2003,          17:97-110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453879&pid=S0212-1611200400020000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">29. Baxter JP, McKee RF: The Scottish Home Parenteral Nutrition Manged          Clinical Network: one year on. <i>Clin Nutr,</i> 2003, 22:501-504.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453880&pid=S0212-1611200400020000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">30. Jones BJM: Recent developments in the delivery of home parenteral          nutrition in the UK. <i>Proceed Nutr Soc,</i> 2003, 62:719-725.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453881&pid=S0212-1611200400020000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">31. Planas M, Castellá M, García Luna PP y cols.: Nutrición enteral domiciliaria (NED): registro Nacional del año 2000. <i>Nutr Hosp,</i> 2003, 18:33-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453882&pid=S0212-1611200400020000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">32. De Luis DA, Aller R, De Luis J, Izaola O, Romero E, Terroba MC, Cuellar          LA: Clinical and biochemical characteristics of patients with home enteral          nutrition in an area of Spain. <i>Eur J Clin Nutr,</i> 2003, 57:612-615.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453883&pid=S0212-1611200400020000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">33. Pérez Méndez LF, García-Mayor RV y Grupo de trabajo de la Sociedad          gallega de Nutrición y Dietética: situación actual de la nutrición enteral          domiciliaria en Galicia. Estudio multicéntrico. <i>Nutr Hosp,</i> 2001,          16:257-261.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453884&pid=S0212-1611200400020000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">34. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud: Guía de práctica          clínica de nutrición enteral domiciliaria. Ministerio de Sanidad y Consumo,          Madrid, 1998, 3-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453885&pid=S0212-1611200400020000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">35. Hebuterne X, Bozzetti F, Moreno-Villares JM y cols.: Home enteral          nutrition in adults: a European multicentre survey. <i>Clin Nutr,</i>          2003, 22:261-266.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453886&pid=S0212-1611200400020000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">36. García Luna PP, Parejo Campos J, Fenoy Macías JL:          Actualización de la nutrición enteral en el domicilio del paciente. <i>Nutr          Hosp,</i> 1999, 14 (Supl 2):120(s)-128(s).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453887&pid=S0212-1611200400020000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">37. Colomb V: Nutrition artificiel à domicile chez l'enfant. Indications          et organization. <i>Arch Pédiatr,</i> 2001, 8:79-85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453888&pid=S0212-1611200400020000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">38. Gómez Candela C, Cos Blanco A, García Luna PP y cols.: Complicaciones          de la nutrición enteral domiciliaria. Resultados de un estudio multicéntrico.          <i>Nutr Hosp,</i> 2003, 18:167-173.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453889&pid=S0212-1611200400020000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">39. Vanderhoof JA, Young RJ: Overview of considerations for the pediatric          patient receiving home parenteral and enteral nutrition. <i>Nutr Clin          Pract,</i> 2003, 18:221-226.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453890&pid=S0212-1611200400020000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">40. Elia M: Home enteral tube feeding following cerebrovascular accident.          <i>Clin Nutr,</i> 2001, 20:27-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453891&pid=S0212-1611200400020000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">41. Schneider SM, Pouget I, Staccini P, Rampal P, Hebuterne X: Quality          of life in long-term home enteral nutrition patients. <i>Clin Nutr,</i>          2000, 19:23-28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453892&pid=S0212-1611200400020000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">42. Mackie E: Home enteral feeding. III. A patient's perspective.          <i>Clin Nutr,</i> 2001, 20 (Supl 1):77-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453893&pid=S0212-1611200400020000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">43. Loeser C, Von Herz U, Küchler T, Rzehak P, Müller MJ: Quality of life          and nutritional state in patients on home enteral tube feeding. <i>Nutrition,</i>          2003, 19:605-611.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3453894&pid=S0212-1611200400020000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[González Ramallo]]></surname>
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