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<institution><![CDATA[,Complejo Hospitalario Universitario de Albacete Unidad de Nutrición Clínica ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>In memoriam: Enrique Rojas Hidalgo (1932-2009)</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Dr. Francisco Botella Romero</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Unidad de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. C/ Hnos Falc&oacute;, 37. 02002 Albacete.    <br> E-mail: <a href="mailto:fbotellar@sescam.jccm.es">fbotellar@sescam.jccm.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El pasado d&iacute;a 4 de agosto falleci&oacute; el Dr. Enrique Rojas Hidalgo. Con discreci&oacute;n, sin grandes protagonismos, como fue su vida desde que hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada dej&oacute; su intensa actividad asistencial, docente e investigadora, fruto de la cual todav&iacute;a podemos encontrar m&aacute;s de 18.000 entradas en Google Acad&eacute;mico y m&aacute;s de 50 en MEDLINE.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s de sus publicaciones, otro aspecto quiz&aacute;s menos conocido del Dr. Rojas es el haber sido precursor y pionero de muchas cosas, algunas de ellas poco comprendidas o pol&iacute;ticamente incorrectas en su momento. Elabor&oacute; un detallado Plan de Estudios para la Diplomatura en Diet&eacute;tica 20 a&ntilde;os antes de que se abriera la primera Escuela Universitaria en Espa&ntilde;a y todas las puertas se le cerraron. Fue el primero en convertir la cocina de un hospital en un Servicio de Diet&eacute;tica moderno, casi, seg&uacute;n sus palabras "igual que un laboratorio". Elabor&oacute; los primeros C&oacute;digos de Dietas cuantificadas, introdujo la cinta de emplatado individual y los primeros carros t&eacute;rmicos (aunque parezca incre&iacute;ble, hace menos de 40 a&ntilde;os, en los hospitales espa&ntilde;oles la comida se serv&iacute;a en las plantas de hospitalizaci&oacute;n con la marmita y el cuchar&oacute;n) ante las burlas de muchos compa&ntilde;eros que consideraban que eso de la alimentaci&oacute;n de los pacientes no era cosa de m&eacute;dicos ("¿D&oacute;nde te has dejado el gorro blanco de cocinero?", le dec&iacute;an por el hospital). Organiz&oacute; los primeros cursos de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica para M&eacute;dicos y Enfermeras a los que asistieron muchos de los responsables de las Unidades de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica Hospitalaria de Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica cuando no se ense&ntilde;aba Nutrici&oacute;n en las Facultades de Medicina de Espa&ntilde;a (dec&iacute;a amargamente:" la gente desprecia aquello que ignora"). Mantuvo, contra viento y marea, el uso de biguanidas en el tratamiento de la diabetes tipo 2, durante la larga traves&iacute;a por el desierto de este grupo farmacol&oacute;gico que, ahora, todos hemos redescubierto. Dise&ntilde;&oacute; una formulaci&oacute;n intravenosa a base de aceite de oliva (que incluso lleg&oacute; a bautizar como "Olivenol") muchos a&ntilde;os antes de la aparici&oacute;n de los nuevas emulsiones lip&iacute;dicas que constituyen una de las fronteras actuales en la nutrici&oacute;n parenteral, llam&oacute; tambi&eacute;n a muchas puertas para iniciar los ensayos, pero ninguna se abri&oacute;. Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, mantuvo, frente a grandes presiones, la independencia de su Servicio de Nutrici&oacute;n en el organigrama hospitalario.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Quiz&aacute;s estas circunstancias fueron modulando su personalidad, de natural t&iacute;mido, haciendo de Enrique una persona poco amiga de eventos sociales, reuniones y congresos y gan&aacute;ndose una etiqueta de "raro". No era "raro", s&oacute;lo iba muchos a&ntilde;os por delante de todos nosotros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este verano nos ha dejado y lo ha hecho en el sitio que m&aacute;s quer&iacute;a, donde reconoc&iacute;a haber pasado los momentos m&aacute;s felices de su vida, en Sanl&uacute;car de Barrameda, en su Playa de Bajo de Gu&iacute;a, frente a su restaurante favorito donde, en verano, cediendo a su naturaleza frugal, se reconciliaba con el mundo frente a una copa de manzanilla y un plato de aced&iacute;as o de caz&oacute;n a la marinera. En nombre de todos los que amamos la Nutrici&oacute;n gracias a tu esfuerzo, gracias Enrique, gracias maestro.</font></p>      ]]></body>
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