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<journal-id>0212-1611</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Nutrición Hospitalaria]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Nutr. Hosp.]]></abbrev-journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Grupo Arán]]></publisher-name>
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<article-id>S0212-16112017000800002</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.20960/nh.1374</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Indicaciones de la nutrición parenteral]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Indications for parenteral nutrition]]></article-title>
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<surname><![CDATA[Gómez López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lilianne]]></given-names>
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<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
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<pub-date pub-type="pub">
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<year>2017</year>
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<pub-date pub-type="epub">
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<year>2017</year>
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<volume>34</volume>
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</front><body><![CDATA[ 
    <p>&nbsp;</p>

<font face="Verdana" size="4">
    <p><b>Indicaciones de la nutrici&oacute;n parenteral</b></p>
    <p><b>Indications for parenteral nutrition</b></p>
</font>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>

<font face="Verdana" size="2">
    <p><b>Lilianne G&oacute;mez L&oacute;pez</b></p>
    <p>Especialista en Pediatr&iacute;a y sus &Aacute;reas Espec&iacute;ficas. Doctora en Medicina</p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>

    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>
    <p>La nutrici&oacute;n parenteral (NP) puede ser utilizada en todo ni&ntilde;o desnutrido o con riesgo de desarrollar desnutrici&oacute;n aguda o cr&oacute;nica para dar cobertura a sus necesidades nutricionales con el objetivo de mantener su salud y crecimiento, siempre que estas no logren ser administradas completamente por v&iacute;a enteral (1-3).</p>
    <p>La v&iacute;a enteral puede ser insuficiente debido a una ingesta limitada, una alteraci&oacute;n de la digesti&oacute;n y/o absorci&oacute;n, un incremento de las p&eacute;rdidas, un aumento del gasto energ&eacute;tico y por alteraciones metab&oacute;licas o anat&oacute;micas; as&iacute; como tambi&eacute;n, tras una cirug&iacute;a digestiva, por necesidad de reposo intestinal o por la presencia de s&iacute;ntomas importantes relacionados con la alimentaci&oacute;n (dolor, diarrea). La administraci&oacute;n de NP no impide el uso concomitante de la v&iacute;a enteral y es recomendable conservar la m&aacute;xima ingesta que tolere el paciente ya que mantiene el trofismo intestinal y disminuye la incidencia de complicaciones metab&oacute;licas e infecciosas secundarias a la NP (4).</p>
    <p>Los ni&ntilde;os son particularmente sensibles a las restricciones nutricionales debido principalmente a la necesidad de energ&iacute;a que requieren para mantener un crecimiento &oacute;ptimo, fundamentalmente en las &eacute;pocas de m&aacute;ximo desarrollo (lactancia y adolescencia) (2). Por ello, el soporte nutricional debe iniciarse antes que en el adulto, aunque el periodo m&aacute;ximo de falta de nutrientes que un paciente puede tolerar es variable y depende de la edad, del estado nutricional previo, de la masa muscular que posea y de la enfermedad de base (5). Como norma general, a excepci&oacute;n de los reci&eacute;n nacidos pret&eacute;rmino (RNPT), todo paciente pedi&aacute;trico en el que no sea posible la v&iacute;a enteral entre 5-7 d&iacute;as, es candidato a una NP (GdE 2) (6) o antes si el paciente ya estaba desnutrido.</p>
    <p>La NP debe mantenerse hasta que se consiga una adecuada transici&oacute;n a la nutrici&oacute;n enteral y dichos aportes alcancen al menos 2/3 de los requerimientos nutricionales estimados. No se deber&aacute; iniciar o continuar una NP en pacientes terminales cuando las complicaciones o molestias sean superiores a los beneficios y se hayan limitado otros esfuerzos terap&eacute;uticos (4,7).</p>
    <p>Recomendaci&oacute;n / nivel de evidencia</p>
    <p>- A excepci&oacute;n de los RNPT, todo paciente pedi&aacute;trico, en el que no sea posible la v&iacute;a enteral entre 5-7 d&iacute;as, es candidato a una NP (GdE 2) (6).</p>
    <p>&nbsp;</p>

    <p><b>INDICACIONES (<a href="#t1">Tabla I</a>)</b></p>
    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en el fracaso intestinal</b></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t1"></a><img src="/img/revistas/nh/v34s3/03_gomez_tabla1.jpg" alt="tabla1"></p>
    <p>&nbsp;</p>

    <p>El fracaso intestinal se define como la reducci&oacute;n de la capacidad funcional del intestino por debajo del m&iacute;nimo necesario para lograr una digesti&oacute;n y absorci&oacute;n adecuada de nutrientes y fluidos. Esta situaci&oacute;n limita el crecimiento normal del ni&ntilde;o por lo que requiere de NP de forma transitoria o permanente (8).</p>
    <p>La causa m&aacute;s frecuente de fracaso intestinal es el s&iacute;ndrome de intestino corto que se define como la ausencia anat&oacute;mica, cong&eacute;nita o adquirida, de m&aacute;s del 50% del intestino delgado (6,9,10). Su origen es secundario a diversas patolog&iacute;as digestivas como el v&oacute;lvulo o las atresias intestinales, pero el m&aacute;s usual es la enterocolitis necrosante (EN) (9).</p>
    <p>Los RNPT tienen mayor probabilidad de adaptaci&oacute;n intestinal ya que durante el &uacute;ltimo trimestre de la gestaci&oacute;n el intestino duplica su tama&ntilde;o y esta posibilidad se mantiene tambi&eacute;n tras el nacimiento. Por ello es posible lograr la autonom&iacute;a enteral incluso tras varios a&ntilde;os de precisar NP (GdE 1) (9,11,12), especialmente en ni&ntilde;os con v&aacute;lvula ileocecal conservada o que han sufrido una EN (GdE 2) (12) y tras periodos m&aacute;s largos que en otras edades. Los factores que favorecen la adaptaci&oacute;n, adem&aacute;s de la edad, son: longitud y localizaci&oacute;n del segmento resecado, presencia de la v&aacute;lvula ileocecal (11,12), ausencia de sobrecrecimiento bacteriano, tratamiento multidisciplinar, n&uacute;mero limitado de infecciones, viabilidad de las v&iacute;as de acceso, intestino remanente con una longitud y estado apropiados (11,12), buen estado nutricional del paciente, presencia de colon residual en continuidad con el intestino delgado y la composici&oacute;n, inicio y progresi&oacute;n de la alimentaci&oacute;n enteral (11).</p>
    <p>La NP ha permitido mejorar la supervivencia de los pacientes con grandes resecciones ya que aporta los nutrientes suficientes para mantener el crecimiento del paciente y de su intestino hasta que estos puedan ser administrados por v&iacute;a digestiva (8,13). Sin embargo, este proceso no est&aacute; libre de complicaciones (ver cap&iacute;tulos de "Complicaciones de la nutrici&oacute;n parenteral pedi&aacute;trica y "Nutrici&oacute;n parenteral domiciliaria pedi&aacute;trica"), siendo limitada la evidencia cient&iacute;fica relacionada con las intervenciones m&eacute;dicas y nutricionales en este campo (9,11).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en el reci&eacute;n nacido prematuro</b></p>
    <p>Los RNPT, especialmente aquellos cuya edad gestacional es inferior a 32 semanas, no pueden cubrir sus necesidades de nutrientes utilizando &uacute;nicamente la v&iacute;a enteral, debido a su inmadurez anat&oacute;mico-funcional y a que tanto el inicio como la continuaci&oacute;n de la alimentaci&oacute;n enteral est&aacute; sujeta a incrementos limitados por el riesgo de EN (14,15).</p>
    <p>El objetivo nutricional en el RNPT es remedar el crecimiento intrauterino con el fin de lograr un desarrollo comparable con los ni&ntilde;os nacidos a t&eacute;rmino. La NP evitar&aacute; la desnutrici&oacute;n temprana (GdE 1) (16), lo que disminuir&aacute; la morbilidad (infecciones, prolongaci&oacute;n de la ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica) y la mortalidad. Para lograrlo se debe iniciar la NP en las primeras horas de vida si la estabilidad hemodin&aacute;mica del paciente lo permite (ver cap&iacute;tulo "Nutrici&oacute;n parenteral en situaciones cl&iacute;nicas especiales").</p>
    <p>Recomendaci&oacute;n / nivel de evidencia:</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- La NP administrada precozmente evita la desnutrici&oacute;n temprana en el RNPT (GdE 1) (16).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en el paciente cr&iacute;tico</b></p>
    <p>Los pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos presentan con frecuencia desnutrici&oacute;n (17,18) y, en ocasiones, sobrenutrici&oacute;n (19) lo que incrementa, en ambos casos, la morbimortalidad. La forma y el momento precisos en los que se debe comenzar la NP a&uacute;n es objeto de debate (20), pero en l&iacute;neas generales, tanto en adultos como en ni&ntilde;os, se debe utilizar la nutrici&oacute;n enteral (NE) como primera opci&oacute;n si no hay una contraindicaci&oacute;n formal (19). La NE debe iniciarse de forma precoz, con un avance regular protocolizado, supervisando el balance energ&eacute;tico y minimizando las interrupciones (GdE 1) (21).</p>
    <p>La NP se reservar&iacute;a para los casos en que la v&iacute;a enteral no pueda utilizarse o sea insuficiente (f&iacute;stulas gastrointestinales de alto d&eacute;bito, isquemia intestinal, sangrado activo o cuando se prev&eacute; un ayuno superior a 3-7 d&iacute;as) (5,17,22,23). El momento de inicio depender&aacute; de la edad, estado nutricional del paciente, tipo de enfermedad o cirug&iacute;a realizada, aunque no existe un acuerdo un&aacute;nime en la actualidad en este punto (ver cap&iacute;tulo "Nutrici&oacute;n parenteral en situaciones cl&iacute;nicas especiales").</p>
    <p>La administraci&oacute;n de la NP es preferible que se realice mediante una bomba de infusi&oacute;n (22) ya que previene las grandes variaciones de glucosa en sangre, efecto que est&aacute; relacionado con un aumento de la morbimortalidad (GdE 2) (24-26).</p>
    <p>Recomendaci&oacute;n / nivel de evidencia: </p>
    <p>- El soporte enteral debe iniciarse de forma precoz, con un avance regular protocolizado, supervisando el balance energ&eacute;tico y minimizando las interrupciones (GdE 1) (21).</p>
- Las grandes variaciones en la glucosa en sangre, con la administraci&oacute;n de NP, est&aacute;n relacionadas con un aumento de la morbimortalidad (GdE 2) (24-26).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral perioperatoria</b></p>
    <p>Aunque la mayor&iacute;a de los estudios se han realizado en adultos, parece que el soporte nutricional en ni&ntilde;os en el periodo preoperatorio y/o postoperatorio tambi&eacute;n podr&iacute;a reducir el n&uacute;mero de complicaciones postoperatorias (1,27), mejorar la inmunidad humoral, facilitar la rehabilitaci&oacute;n y acortar el tiempo de recuperaci&oacute;n especialmente si est&aacute;n desnutridos (28,29). Sin embargo, hasta la actualidad no hay evidencia que la nutrici&oacute;n perioperatoria en adultos reduzca la mortalidad (GdE 1) (30). Idealmente, los pacientes con riesgo nutricional deben ser identificados durante la evaluaci&oacute;n preoperatoria y el tratamiento ha de ser implementado antes de la cirug&iacute;a (27,28).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en el paciente oncol&oacute;gico</b></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La desnutrici&oacute;n es frecuente en las enfermedades neopl&aacute;sicas debido a diversos factores seg&uacute;n el tipo de tumor. Entre estos est&aacute;n: los efectos secundarios de los quimioter&aacute;picos (n&aacute;useas, mucositis, retraso del vaciamiento g&aacute;strico, malabsorci&oacute;n, diarrea), la inflamaci&oacute;n, el aumento del gasto cal&oacute;rico (31), la anorexia y el tipo de respuesta metab&oacute;lica propia de la agresi&oacute;n (32). Todo ello condiciona un aumento de las complicaciones (fundamentalmente infecciosas), retrasos en la administraci&oacute;n del tratamiento oncol&oacute;gico y mayor mortalidad (31).</p>
    <p>Los objetivos del tratamiento nutricional son promover el desarrollo del ni&ntilde;o, mantener las reservas corporales y maximizar su estado funcional (32). La v&iacute;a de elecci&oacute;n es la enteral pero pueden existir contraindicaciones para la colocaci&oacute;n de una sonda como la mucositis grave, la trombopenia por debajo de 25.000/mm3 o alteraciones graves de la coagulaci&oacute;n. La NP no est&aacute; rutinariamente indicada ya que no ha quedado demostrado que sea m&aacute;s eficaz que la NE en ni&ntilde;os bien nutridos (GdE 1) (33), adem&aacute;s de que puede incrementar el riesgo de complicaciones, especialmente infecciosas. La NP se utilizar&aacute; dependiendo del estado nutricional previo del paciente, el grado de mucositis y de la tolerancia enteral (34) (ver cap&iacute;tulo de "Nutrici&oacute;n parenteral en situaciones cl&iacute;nicas especiales").</p>

    <p>Recomendaci&oacute;n / nivel de evidencia:</p>
    <p>- La NP no est&aacute; rutinariamente indicada ya que no est&aacute; demostrado que sea m&aacute;s eficaz que la NE en ni&ntilde;os bien nutridos (GdE 1) (33).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en las enfermedades hep&aacute;ticas</b></p>
    <p>El manejo nutricional depende del tipo de alteraci&oacute;n hep&aacute;tica y de la edad del ni&ntilde;o, pero los pacientes con insuficiencia hep&aacute;tica, especialmente en situaci&oacute;n de pretransplante (35) y con hepatopat&iacute;a colest&aacute;tica (36), son los que precisan soporte con m&aacute;s frecuencia (37). La desnutrici&oacute;n es un indicador de mal pron&oacute;stico en relaci&oacute;n con la supervivencia y, as&iacute; mismo, la imposibilidad de mejorar el estado nutricional antes del trasplante aumenta el riesgo de complicaciones postoperatorias y la mortalidad (36).</p>
    <p>La NP puede ser utilizada cuando la v&iacute;a enteral est&eacute; limitada (varices esof&aacute;gicas con riesgo de sangrado, hemorragia digestiva, n&aacute;useas, anorexia, alteraciones de la digesti&oacute;n y de la absorci&oacute;n) aunque se ha de intentar mantener la NE en la medida de lo posible (38) (ver cap&iacute;tulo de "Nutrici&oacute;n parenteral en situaciones cl&iacute;nicas especiales").</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en las enfermedades renales</b></p>
    <p>El manejo nutricional depende del tipo y grado de la alteraci&oacute;n renal, del tipo de di&aacute;lisis, si se realizara, y sobre todo, de la situaci&oacute;n nutricional del paciente y su ritmo de crecimiento. La desnutrici&oacute;n proteico-cal&oacute;rica es la forma m&aacute;s frecuente de alteraci&oacute;n nutricional en los pacientes nefr&oacute;patas debido a la baja ingesta, el estado inflamatorio mantenido (39), a las p&eacute;rdidas intradi&aacute;lisis de prote&iacute;nas, vitaminas y minerales, a las alteraciones hormonales y metab&oacute;licas, y a las alteraciones gastrointestinales secundarias a la uremia (anorexia, gastritis, esofagitis, n&aacute;useas). En pacientes con fallo renal, la desnutrici&oacute;n parece estar relacionada con un aumento de la mortalidad (39). La NP est&aacute; indicada en pacientes desnutridos que no pueden alcanzar todos sus requerimientos por v&iacute;a enteral especialmente en insuficiencia renal aguda (ver cap&iacute;tulo de "Nutrici&oacute;n parenteral en situaciones cl&iacute;nicas especiales").</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en la pancreatitis aguda</b></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor parte de la evidencia cient&iacute;fica est&aacute; basada en pacientes adultos pero probablemente es posible extrapolar las mismas recomendaciones para la edad pedi&aacute;trica (40). En las pancreatitis leves o moderadas, no es necesario <i>a priori</i> la utilizaci&oacute;n de soporte artificial, ya que m&aacute;s del 80% de los pacientes podr&aacute;n realizar una alimentaci&oacute;n oral en un plazo inferior a 3-7 d&iacute;as siempre que no haya una desnutrici&oacute;n previa (GdE 1) (41,42). La NP administrada de forma rutinaria a estos pacientes no estar&iacute;a indicada ya que incrementa el tiempo de hospitalizaci&oacute;n, tiene un impacto negativo en la respuesta inflamatoria sist&eacute;mica, puede producir sobrealimentaci&oacute;n y aumenta las complicaciones infecciosas (1).</p>
    <p>En las pancreatitis graves la utilizaci&oacute;n de la NP es a&uacute;n controvertida. La NE ser&aacute; el soporte de elecci&oacute;n siempre que el paciente lo tolere (41), preferiblemente a trav&eacute;s de sonda nasog&aacute;strica o nasoent&eacute;rica en administraci&oacute;n continua. Si la tolerancia es mala o si no se logra administrar los aportes previstos se iniciar&aacute; la NP, a ser posible manteniendo un cierto aporte por v&iacute;a enteral (GdE 1) (42). Las complicaciones de la pancreatitis (f&iacute;stulas, pseudoquistes o necrosis pancre&aacute;tica) no son contraindicaciones absolutas para la NE (42).</p>

    <p>Recomendaci&oacute;n / nivel de evidencia:</p>
    <p>- Solo existen recomendaciones para pacientes adultos. En ellos las pancreatitis agudas leves o moderadas no requieren soporte a menos que exista una situaci&oacute;n de desnutrici&oacute;n previa; en las graves el soporte de elecci&oacute;n es la nutrici&oacute;n enteral (GdE 1) (41,42).</p>

    <p><b>Nutrici&oacute;n parenteral en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)</b></p>
    <p>Los pacientes con EII son un grupo de riesgo importante para desarrollar desnutrici&oacute;n (44), carencias de micronutrientes, osteoporosis y alteraciones del crecimiento especialmente en ni&ntilde;os con inflamaci&oacute;n grave (GdE 1) (45). La desnutrici&oacute;n se relaciona positivamente con el retraso en el diagn&oacute;stico, un &iacute;ndice de actividad elevado al diagn&oacute;stico y alteraciones del comportamiento alimentario (46), y puede complicar el manejo cl&iacute;nico (47). El origen de la desnutrici&oacute;n se encuentra en la misma enfermedad (anorexia, baja ingesta, dolor abdominal, diarrea, malabsorci&oacute;n), en los tratamientos administrados y por el aumento del gasto energ&eacute;tico secundario a la inflamaci&oacute;n mantenida; esto hace imprescindible realizar un buen seguimiento del estado nutricional y de la composici&oacute;n corporal del paciente especialmente en la adolescencia (46,47).</p>
    <p>La NP no es una terap&eacute;utica primaria ya que no es necesario el reposo intestinal para lograr la remisi&oacute;n de la enfermedad ni disminuye la necesidad de cirug&iacute;a; se utilizar&aacute; fundamentalmente en el caso de fracaso intestinal secundario (48). Tambi&eacute;n podr&iacute;a usarse para promover el crecimiento y el desarrollo sexual secundario en pacientes que no son capaces de ingerir todo lo que precisan por v&iacute;a oral o enteral o en el perioperatorio de un paciente con desnutrici&oacute;n grave, si hay una oclusi&oacute;n o una f&iacute;stula (1).</p>
    <p>&nbsp;</p>

    <p><b>NUTRICI&Oacute;N PARENTERAL DOMICILIARIA</b></p>
    <p>La nutrici&oacute;n parenteral domiciliaria (NPD) est&aacute; indicada en aquellos ni&ntilde;os con fracaso intestinal primario o secundario (5,48,49) y constituye la primera opci&oacute;n terap&eacute;utica (50). Este tratamiento nutricional consigue, en la mayor&iacute;a de los casos, la recuperaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n intestinal en periodos variables de tiempo (ver cap&iacute;tulo "Nutrici&oacute;n parenteral domiciliaria pedi&aacute;trica").</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La NPD permite integrar al paciente en su vida familiar y social habitual. La NP no est&aacute; indicada si los riesgos (7) o los sufrimientos impuestos por la t&eacute;cnica son mayores que los beneficios (4). Para eso se deben cumplir, entre otros, estos requisitos: </p>
    <p>- El paciente debe encontrarse en una situaci&oacute;n cl&iacute;nica estable con unos requerimientos nutricionales (macronutrientes, agua y electrolitos) conocidos y constantes (7).</p>
    <p>- Los padres o cuidadores habituales del ni&ntilde;o deben haber recibido un aprendizaje espec&iacute;fico para la administraci&oacute;n de la NPD (2) y han de poder almacenar y administrar la NP con seguridad en su domicilio.</p>
    <p>&nbsp;</p>

    <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>
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