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<institution><![CDATA[,Hospital General Universitario Gregorio Marañón Servicio de Endocrinología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <blockquote>       <p class="MsoNormal" align="center"><span lang="ES-TRAD"><b><font face="Arial" size="4">EDITORIAL</font></b></span></p>       <p class="MsoNormal" align="center"><span lang="ES-TRAD"><b><font face="Arial" size="4">El   pie diabético</font></b></span></p>       <p class="MsoNormal" align="center">&nbsp;</p>       <p class="MsoNormal" align="justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">El   pie diabético es una complicación grave de la diabetes con mal control metabólico   habitual, caracterizada fisiopatológica y clinicamente por la confluencia de   la neuropatía diabética periférica con la macrovasculopatía y la   microangiopatía y asociadas con frecuencia a alteraciones mecánicas del pie   junto con mayor facilidad para el desarrollo de infecciones. Su etiología es   multifactorial, pudiendo predominar en unos casos la lesión vascular y en   otros la neurológica, si bien lo más común es que el paciente presente una   lesión mixta en la que existen una serie de factores predisponentes (edad,   mal control metabólico, vasculopatía y neuropatía), factores precipitantes   (calor, traumatismos, etc.) y factores agravantes como la isquemia aguda, las   úlceras neuropáticas y la infección local (1).   </font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">A   su vez el propio pie diabético puede ser considerado un marcador pronóstico   de dicha enfermedad, observándose que la supervivencia entre los 3 y los 5 años   posteriores a la amputación sólo alcanza el 40-50% mientras que el 50% de   los pacientes amputados de una extremidad presentan complicaciones en el pie   contralateral al cabo de 2 años, existiendo otro 50% de posibilidad de nueva   amputación entre los 3 y los 5 años siguientes.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">En   el pie diabético no complicado, puede diferenciarse un síndrome angiopático   y un síndrome neuropático. El síndrome angiopático provocado por la   isquemia crónica se inicia con la aparición de claudicación intermitente   seguido por dolor en reposo así como frialdad y palidez progresivas. Se debe   realizar la toma de pulsos arteriales desde femoral a la pedia, pero hoy en día   es casi imprescindible la realización del estudio eco-Doppler previo a la   realización de arteriografia precoz, que va a ser decisiva de cara al   tratamiento.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">El   síndrome neuropático cursa con parestesias y disestesias acompañadas de   dolor, sobre todo nocturno, de extremidades inferiores y suele presentarse   antes que el angiopático. En esta fase ya se encuentra pérdida de la   sensibilidad térmica y vibratoria así como disminución o abolición de los   reflejos aquíleos o rotulianos. El pie diabético complicado se caracteriza   por la aparición de ulceración, infección o gangrena. La úlcera neuropática   o mal perforante plantar es la lesión más característica del pie diabético   complicado, agravándose el pronóstico en el curso evolutivo del pie. La   infección es fácil y frecuente, pudiéndose llegar a producir osteomielitis   de los huesos del pie afecto. La palpación minuciosa y la radiografia nos   ayudan a establecer un diagnóstico precoz de la infección por anaerobios. La   gangrena es el estadio final de la isquemia aguda o crónica y constituye una   alteración que empeora considerablemente el pronóstico del pie y del   paciente. El dolor en la isquemia es variable, pero generalmente intenso. En   el trabajo de Real Collado y cols. (2) se han estudiado los factores asociados   con amputación en 14 diabéticos (9,2%) de un grupo de 152, que acudieron a   la Unidad del Pie Diabético con ulceraciones en los pies, en un periodo de   2,5 años. Los autores señalan como factores asociados la amputación previa   (riesgo incrementado 3,7 veces), la retinopatía proliferativa y la   osteomielitis, así como de forma independiente la vasculopatía en miembros   inferiores (riesgo aumentado 7,1 veces) y la infección grave (riesgo   aumentado 14,4 veces). En España, según Calle Pascual y cols. (3) la   incidencia de amputaciones no traumáticas es casi 30 veces mayor entre los   diabéticos respecto a la población no diabética, mientras que en el Reino   Unido esa diferencia es sólo 2,4 veces mayor (4), aunque en el conjunto de la   población sea casi 6 veces mayor, quizá por una mayor prevalencia de   aterosclerosis en la población general respecto a la población mediterránea.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">En   todo caso la necesidad de amputación en el 9,2% de los diabéticos que   acudieron a la Unidad en 2,5 años, es suficientemente importante para   recomendar cambios en la sociedad en que vivimos, motivados por su impacto en   la persona afectada, en su familia y las consecuencias sociales y laborales,   además de las económicas. De siempre se ha dicho que la prevención es menos   costosa que la enfermedad, en este caso la amputación. Sin embargo la política   sanitaria en muchas de las comunidades autónomas aún no es consciente del   problema, o le da de lado para evitar la inversión inicial que siempre es   necesaria. Por un lado, hace falta incrementar las medidas de educación   sanitaria (Educación Diabetológica), no sólo entre los diabéticos y sus   familiares, sino también entre los médicos generales (Médicos de Familia) y   el personal sanitario de enfermería, de forma que sean valoradas   adecuadamente las úlceras de el pie del diabético y sean tratadas con   conocimiento y entusiasmo hasta su curación, muchas veces solo con   tratamiento conservador (5) evitando amputaciones o reduciéndolas al mínimo.   Por otra parte, hace falta dotar de medios a los Servicios de Endocrinología,   facilitando la creación y funcionamiento de Secciones de Diabetes, con su   Unidad de Educación Diabetológica, su Hospital de Día y su Unidad   Multidisciplinaria del Pie Diabético capaz de coordinar los conocimientos   diversos para una adecuada valoración de los factores implicados (6) junto a   la aplicación de las medidas más modernas en su profilaxis y tratamiento   (7). Crear un Consejo Asesor de Diabetes para “salir en la foto” y poco más,   es totalmente insuficiente. Hace falta seguir las recomendaciones de los técnicos   en la materia, en este caso los diabetólogos (endocrinólogos). De esa forma   la política sanitaria (diabetológica) será no sólo menos costosa en lo   económico (8), sino también más rentable social y laboralmente,   consiguiendo, además, un incremento de la calidad de vida del diabético, que   en definitiva es lo que humanamente cuenta.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><b>A.   Jara Albarrán</b></font><b><font face="Arial" size="2">&nbsp;&nbsp;</font></b></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><i><font face="Arial" size="2"><span lang="ES-TRAD">Servicio   de Endocrinología.</span></font> <font face="Arial" size="2"><span lang="ES-TRAD">Hospital   General Universitario Gregorio Marañón. Madrid</span></font></i></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify">&nbsp;</p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><b>BIBLIOGRAFÍA</b>&nbsp;<o:p>   </o:p>   </font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">1.&nbsp;&nbsp;Edmonds   M and Foster AVM. Diabetic foot. En “Diabetic Complications” de KM Shaw.   Ed: Wiley &amp; Sons Chichester UK 1996; 7: 149-178.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">2.&nbsp;&nbsp;Real   Collado JT, Valls M, Basanta Alario ML, Ampudia Blasco FJ, Ascaso Gimilio JF y   Carmena Rodríguez R: Estudio de factores asociados con amputación en   pacientes diabéticos con ulceración en pie. An Med Interna (Madrid) 2001;   18: 59-62.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">3.&nbsp;&nbsp;Calle-Pascual   AL, Redondo MJ, Ballesteros M, Martínez-Salinas MA, Díaz JA, De Matías P,   et al. Nontraumatic lower extremity amputations in diabetic and non diabetic   subjects in Madrid, Spain. Diabetes &amp; Metabolism Paris 1997; 23: 519-523.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">4.&nbsp;&nbsp;Morris   AD, Mc Alpine R, Syeinke D, Boyle DL, Ebrahim AR, Vasudev N, et al. Diabetes   and lower limb amputation in a community. A retrospective cohort study   DARTS/MEMO collaboration. Diabetes audit and research in Tayside   Scotland/Medicines monitoring unit. Diabetes Care 1998; 21738-43.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">5.&nbsp;&nbsp;Pittet   D, Wyssa B, Herter-Clavel C, et al. A retrospective cohortt study with   long-term follow-up. Arch Intern Med 1999; 159: 851-6.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">6.&nbsp;&nbsp;Caputo   GM, Cavanagh PR, Ulbrech JS, Gibbons GW and Karchmer AW. Assessment and   management of foot disease in patients with diabetes. N Engl J Med 1994; 331:   854-60.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">7.&nbsp;&nbsp;Edmonds   ME. Progress in care ofthe diabetic foot. Lancet 1999; 354: 270-72.</font></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">8.&nbsp;&nbsp;Harrington   C, Zagari MJ, Corea J and Klitenic J. A cost analysis of diabetic   lowerextremity ulcers. Diabetes Care 2000; 23: 1333-38.</font></span></p>       <p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p> </blockquote>       ]]></body>
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