<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0212-7199</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Anales de Medicina Interna]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[An. Med. Interna (Madrid)]]></abbrev-journal-title>
<issn>0212-7199</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Arán Ediciones, S. L.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0212-71992001000500001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Acarbosa y diabetes mellitus: Implicaciones prácticas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calle Pascual]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. L.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Charro Salgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. L.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Clínico San Carlos Servicio de Endocrinología y Nutrición ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Madrid ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>5</numero>
<fpage>5</fpage>
<lpage>9</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0212-71992001000500001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0212-71992001000500001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0212-71992001000500001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Arial" size="4">EDITORIAL</font></b></p>       <p align="center"><b><font face="Arial" size="4">Acarbosa y diabetes mellitus. Implicaciones pr&aacute;cticas</font></b></p>       <p align="center">&nbsp;</p>       <p align="left"><font face="Arial" size="2">La acarbosa es un f&aacute;rmaco oral antihiperglucemiante que produce una mejor&iacute;a del control metab&oacute;lico de la diabetes mellitus disminuyendo la respuesta gluc&eacute;mica postprandial (1-3).</font></p>       <p><font face="Arial" size="2">Es el representante mas antiguo de la familia de los inhibidores competitivos de las alfa glucosidasas. Las alfa glucosidasas son una familia de enzimas responsables de la hidr&oacute;lisis de los carbohidratos en el aparato digestivo. Estas enzimas est&aacute;n localizadas fundamentalmente en el borde de las vellosidades del intestino delgado, y su inhibici&oacute;n produce un retraso en la digesti&oacute;n de los carbohidratos cuya absorci&oacute;n se prolonga. Esto significa que la elevaci&oacute;n postprandial de la glucemia se reduce y se prolonga, pues no produce malabsorci&oacute;n. El impacto que esta disminuci&oacute;n en la glucemia postprandial tiene sobre el control metab&oacute;lico de la diabetes mellitus ha sido controvertido, y aunque admitida su eficacia, no esta totalmente establecido en que momento de la historia de la diabetes mellitus, y en que tipo de diabetes debe ser empleado. Por otro lado, los efectos secundarios que produce, sobre todo la flatulencia y aerofagia ha limitado de una forma sustancial su utilizaci&oacute;n. En este n&uacute;mero, Gonz&aacute;lez Sarmiento y (4) publican un estudio sobre la eficacia del tratamiento con acarbosa en pacientes diab&eacute;ticos tipo 2 tratados con insulina, o sulfonilurea o con dieta solo. El an&aacute;lisis se realiza del grupo de pacientes en conjunto y no se controla algunas variables importantes. Sin embargo existen suficientes evidencias en la literatura sacadas de estudios controlados, doble ciego y cruzados, muchos de ellos multic&eacute;ntricos, cuyas conclusiones tienen un nivel de evidencia fuerte (nivel A). Estos estudios sirven de base para realizar una recomendaci&oacute;n generalizable a todos los pacientes con diabetes mellitus.</font></p>        <p><font face="Arial" size="2"><b>ACARBOSA Y DIABETES TIPO 2</b></font></p>      <p><font face="Arial" size="2">La diabetes tipo 2 es una enfermedad heterog&eacute;nea que engloba una serie de s&iacute;ndromes de origen gen&eacute;tico o adquiridos, caracterizada por la presencia de resistencia al efecto hipoglucemiante de la insulina al que acompa&ntilde;a un defecto en la secreci&oacute;n de insulina (5). En el momento del diagn&oacute;stico, cuando aparece la hiperglucemia, ambos factores est&aacute;n presentes, aunque predomine la resistencia a la insulina en la mayor&iacute;a de los casos. En la evoluci&oacute;n de la diabetes tipo 2, el defecto en la secreci&oacute;n de insulina es cada vez mas pronunciado, haciendo que la mayor parte de los pacientes precisen tratamiento con insulina ex&oacute;gena. Por lo tanto, es necesario analizar de forma separada los efectos de la acarbosa en los diferentes estados evolutivos de la diabetes mellitus.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&#8212;Acarbosa como f&aacute;rmaco de primera l&iacute;nea. Inicialmente el tratamiento de las personas con diabetes tipo 2 debe estar basado en unas recomendaciones higi&eacute;nico diet&eacute;ticas, basadas en la alimentaci&oacute;n habitual que realizan y en el estilo de vida que desean llevar dichas personas. Si no logran alcanzar los objetivos terap&eacute;uticos, en particular los niveles de HbA1c y glucemia consideradas &oacute;ptimas (6) se debe comenzar el tratamiento farmacol&oacute;gico. &iquest;Qu&eacute; papel tiene la acarbosa en este estadio? Existen tres estudios que soportan una evidencia cuya fuerza tiene el m&aacute;ximo nivel (7-9). Meneilly y cols. (7) estudian 45 pacientes diab&eacute;ticos tipo 2 con fracaso a tratamiento diet&eacute;tico. Los pacientes que recibieron acarbosa en relaci&oacute;n con los que recibieron placebo mostraron una reducci&oacute;n media en la glucosa plasm&aacute;tica en ayunas de 13 mg/dl (10%), y de 45 mg/dl (26%) en la glucemia dos horas postprandial. La HbA1c tenia unos valores absolutos medios inferiores en 0,8% (descenso del 10%), y los pacientes que recibieron acarbosa mostraron un incremento en la sensibilidad a la insulina. Hasche y cols. (8) mostraron tras dos a&ntilde;os de seguimiento de 60 pacientes con diabetes tipo 2 y con fracaso al tratamiento nutricional un descenso en los valores de HbA1c de 0,9% mayor en los que recibieron acarbosa en relaci&oacute;n a los que recibieron placebo. Esto permiti&oacute; que el 89% de los pacientes que recibieron acarbosa en relaci&oacute;n al 49% de los que recibieron placebo obtuvieran un &iacute;ndice de respuesta considerado &oacute;ptimo por el valor absoluto de HbA1c alcanzado. Nuestro grupo (9) demostr&oacute; en pacientes con diabetes tipo 2, diagnosticados con sobrecarga oral de glucosa, por lo tanto en una fase cl&iacute;nica muy precoz, un descenso en la glucosa plasm&aacute;tica en ayunas de 16 mg/dl, en la HbA1c de 0,2%, y adem&aacute;s un descenso modesto en el peso corporal y en la tensi&oacute;n arterial sist&oacute;lica y diast&oacute;lica, demostrando tambi&eacute;n un incremento en la sensibilidad a la insulina sin modificar la capacidad secretagoga del p&aacute;ncreas, en los pacientes que recibieron acarbosa en comparaci&oacute;n con los que recibieron placebo. Ning&uacute;n estudio demostr&oacute; que afectara al metabolismo lip&iacute;dico, aunque se observ&oacute; una tendencia a reducir el nivel de triglic&eacute;ridos, ni que afectara la eliminaci&oacute;n de albuminuria.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&#8212;Acarbosa en combinaci&oacute;n con otros f&aacute;rmacos. Como en la evoluci&oacute;n de la diabetes tipo 2 se combinan los defectos en la acci&oacute;n y en la secreci&oacute;n de insulina varios estudios han sido enfocados para evaluar la eficacia de a&ntilde;adir acarbosa con diferentes f&aacute;rmacos hipoglucemiantes y en diferentes momentos evolutivos antes o despu&eacute;s de que alcanzaran la dependencia de insulina (10-15). L&oacute;pez Alvarenga y cols. (10) comparan los efectos que tiene a&ntilde;adir acarbosa o insulina en pacientes insuficientemente tratados con sulfonilureas y metformina. La acarbosa logra frente a placebo una reducci&oacute;n mayor en los valores de HbA1c del 10% y de la glucemia plasm&aacute;tica en ayunas del 15%. Sin embargo esta reducci&oacute;n es mas importante administrando una sola dosis de insulina nocturna, alcanzando el 40% en la HbA1c y el 23% en la glucosa plasm&aacute;tica en ayunas. De forma semejante nuestro grupo (11) demostr&oacute; que al a&ntilde;adir acarbosa a pacientes insuficientemente tratados con dosis m&aacute;ximas de sulfonilureas, se produc&iacute;a un reducci&oacute;n mas modesta en dichos valores, siendo de igual forma inferiores a las que presentaban cuando se a&ntilde;ad&iacute;a metformina o insulina. Tanto la metformina como la insulina presentaban ventajas a&ntilde;adidas sobre la sensibilidad a la insulina y los niveles plasm&aacute;ticos de lipoprote&iacute;nas. Willms y cols. (12) encontraron un comportamiento parecido entre la acarbosa y la metformina cuando se a&ntilde;ad&iacute;a a dosis m&aacute;ximas de sulfonilureas. Sin embargo metformina tenia ventajas sobre otros aspectos como la ganancia de peso. Meneilly y cols. (13) en unos pacientes tratados insuficientemente con dosis m&aacute;ximas de sulfonilureas demuestra unos resultados parecidos al a&ntilde;adir acarbosa. Varios estudio valoran la eficacia de a&ntilde;adir acarbosa en pacientes con diabetes tipo 2 tratados con insulina, es decir en una fase de evoluci&oacute;n mas tard&iacute;a, cuando existe un mayor d&eacute;ficit en la secreci&oacute;n de insulina. Standl y cols. (14) estudian los efectos de a&ntilde;adir acarbosa a pacientes tratados con una combinaci&oacute;n de insulina y sulfonilureas, encontrando que acarbosa logra una reducci&oacute;n media de la dosis de insulina en 8 unidades, del 15% en los niveles de HbA1c y mejora la sensibilidad a la insulina. Guvenor y cols. (15) estudian los efectos de a&ntilde;adir sulfonilureas en comparaci&oacute;n con acarbosa en pacientes tratados con insulina NPH y regular en dos dosis diarias. Los resultados obtenidos no demuestran ninguna ventaja sobre el control gluc&eacute;mico al a&ntilde;adir acarbosa. De inter&eacute;s particular resulta el estudio de Gentile y cols. (16) donde pacientes con cirrosis hep&aacute;tica y diabetes tipo 2 tratada con insulina se les a&ntilde;ade acarbosa. Adem&aacute;s de encontrar unos efectos equivalentes sobre el control gluc&eacute;mico, estimado en una reducci&oacute;n del 10% de la glucosa plasm&aacute;tica en ayunas y en el valor de HbA1c, obtienen una mejor&iacute;a en la flora intestinal, muy importante para la prevenci&oacute;n de la encefalopat&iacute;a hep&aacute;tica. Cabe rese&ntilde;ar adem&aacute;s, por la relevancia que para el tratamiento de la diabetes tipo 2 tiene el estudio UKPDS, que 1.946 pacientes incluidos en dicho estudio fueron tratados de forma aleatoria con acarbosa y seguidos durante 3 a&ntilde;os (17). El tratamiento con acarbosa tan solo lo continuaron los 3 a&ntilde;os un 39% de los pacientes, por sus efectos secundarios, fundamentalmente flatulencia y diarrea. La mediana de HbA1c descendi&oacute; modestamente, 0,2%, siendo la diferencia con placebo de 0,5%. En este estudio no se observ&oacute; diferencias en otros par&aacute;metros bioqu&iacute;micos ni en la evoluci&oacute;n de las complicaciones.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2"><b>ACARBOSA Y DIABETES TIPO 1</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">No existen estudios controlados, aleatorios y doble ciego que demuestren la eficacia del tratamiento con acarbosa en el tratamiento de los pacientes con diabetes tipo 1. Tan s&oacute;lo existen dos estudios en que se demuestra alguna ventaja, como la disminuci&oacute;n del tiempo entre la administraci&oacute;n de insulina y la ingesta de la comida (18) o la menor necesidad de insulina para metabolizar los alimentos ricos en carbohidratos ingeridos (19).</font></p>      <p><font face="Arial" size="2"><b>CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES PR&Aacute;CTICAS</b></font></p>      <p><font face="Arial" size="2">En funci&oacute;n de los hallazgos encontrados en estudios realizados de forma aleatoria, controlada, doble ciego en comparaci&oacute;n con placebo, se puede concluir que la acarbosa tiene un efecto beneficioso sobre el control metab&oacute;lico de la diabetes tipo 2, que se puede resumir en lograr reducir la glucemia plasm&aacute;tica en ayunas entre un 10 y 15%, y la HbA1c entre un 5 y 10%. Si el tratamiento con acarbosa se instaura precozmente, por ejemplo en pacientes que no alcanzan un buen control gluc&eacute;mico con tratamiento higi&eacute;nico diet&eacute;tico, el control gluc&eacute;mico puede acercarse al considerado &oacute;ptimo, y adem&aacute;s se pueden conseguir ventajas a&ntilde;adidas sobre la sensibilidad a la insulina. Si se instaura en fases mas avanzadas de la enfermedad, por ejemplo en pacientes con fracaso secundario a dosis m&aacute;ximas de hipoglucemiante oral, los efectos beneficiosos sobre el control gluc&eacute;mico son mas modestos, no se alcanzan los niveles considerados &oacute;ptimos en dichos par&aacute;metros, y su eficacia es menor a la que se obtiene con otros tratamientos farmacol&oacute;gicos, por ejemplo con insulina. No existe ninguna evidencia que demuestre que afecte la evoluci&oacute;n de las complicaciones de la diabetes. De forma semejante tampoco existe ninguna evidencia que tenga efectos beneficiosos sobre el control metab&oacute;lico de la diabetes tipo 1.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">Bas&aacute;ndonos en la evidencia, la mayor indicaci&oacute;n cl&iacute;nica ser&iacute;a recomendar su utilizaci&oacute;n en las fases iniciales del tratamiento de las personas con diabetes tipo 2. Los efectos secundarios que presenta pueden limitar su utilizaci&oacute;n.</font></p>       <p><font face="Arial" size="2"><b>A. L. Calle Pascual y A. L. Charro Salgado</b></font></p>       <p><i><font face="Arial" size="2">Servicio de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n.</font> <font face="Arial" size="2">Hospital Cl&iacute;nico San Carlos. Madrid</font></i></p>       <p>&nbsp;</p>       <p><font face="Arial" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;1.&nbsp;&nbsp;Hillebrand I. Pharmacological modification of digestion and absorption. Diabe med 1987; 4: 157-150.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;2.&nbsp;&nbsp;Sachse G. Acarbose in non-insulin-dependen diabetes. In Creutzfeld W. De. Acarbose for the treatment of diabetes mellitus. Berlin. Springer Verlag 1998; 92-101.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">&nbsp;3.&nbsp;&nbsp;Coniff RF, Shapiro JA, Seaton TB, Bray GA. Multicenter, placebo-controlled trial comparing acarbose with placebo, tolbutamide and tolbutamide-plus-acarbose in non-insu&ntilde;in-dependent diabetes mellitus. A multicenter controlled clinical trial. Ann Inter Med 1995; 98: 443-451.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;4.&nbsp;&nbsp;Gonz&aacute;lez Sarmiento E, Ergueta Mart&iacute;n P, Fern&aacute;ndez Mart&iacute;nez I, Hinojosa Mena-Bernal MC, Zurro Mu&ntilde;oz I, Zurro Hern&aacute;ndez J. Modification of the metabolic parameters and micro-albuminuria in patients with diabetes mellitus type 2 treated with acarbose. An Med Interna (Madrid) 2001; 18: 234-236.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;5.&nbsp;&nbsp;The expert committee on the diagnosis and classification of diabetes mellitus. Report of the expert committee on the diagnosis and classification of diabetes mellitus. Diabetes Care 2001;24 (supl 1):s5-s20.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;6.&nbsp;&nbsp;American Diabetes Association (position statement). Standards of medical care for patients with diabetes mellitus. Diabetes Care 2001; 24 (supl 1):s33-43.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;7.&nbsp;&nbsp;Meneilly GS, Ryan EA, Radziuk J, Lau DC, Yale JF, Morais J, Chiasson JL, Rabasa-Lhoret R, Maheux P, Tessier D, Wolever T, Josse RG, Elahi D. Effect of acarbose on insulin sensitivity in elderly patients with diabetes. Diabetes Care 2000; 23: 1162-7.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;8.&nbsp;&nbsp;Hasche H, Mertes G, Bruns C, Englert R, Genthner P, Heim D, Heyen P, Mahla G, Schmidt C, Schulze-Schleppinghof B, Steger-Johannsen G. Effects of acarbose treatment in Type 2 diabetic patients under dietary training: a multicentre, double-blind, placebo-controlled, 2-year study. Diabetes Nutr Metab 1999; 12: 277-85</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;9.&nbsp;&nbsp;Calle-Pascual AL, Garcia-Honduvilla J, Martin-Alvarez PJ, Calle JR, Mara&ntilde;es JP. Influence of 16-week monotherapy with acarbose on cardiovascular risk factors in obese subjects with non-insulin-dependent diabetes mellitus: A controlled, double-blind comparison study with placebo. Diab Metabolism 1996; 22: 201-202.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">10.&nbsp;&nbsp;L&oacute;pez-Alvarenga JC, Aguilar-Salinas CA, Velasco-P&eacute;rez ML, Arita-Melzer O, Guillen LE, Wong B, Brito G, Mercado V, G&oacute;mez-P&eacute;rez FJ, Rull-Rodrigo JA. Acarbose vs. bedtime NPH insulin in the treatment of secondary failures to sulphonylurea-metformin therapy in type 2 diabetes mellitus. Diabetes Obes Metab 1999; 1: 29-35.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">11.&nbsp;&nbsp;Calle-Pascual AL, Garc&iacute;a-Honduvilla J, Mart&iacute;n-Alvarez PJ, Vara E, Calle JR, Munguira ME, Mara&ntilde;es JP. Comparison between acarbose, metformin and insulin treatment in type 2 diabetic patients with secondary failure to sulfonylurea treatment. Diab Metabolism 1995; 21: 256-260.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">12.&nbsp;&nbsp;Willms B, Ruge D. Comparison of acarbose and metformin in patients with Type 2 diabetes mellitus insufficiently controlled with diet and sulphonylureas: a randomized, placebo-controlled study. Diabet Med 1999; 16: 755-61.</font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">13.&nbsp;&nbsp;Meneilly GS, Ryan EA, Radziuk J, Lau DC, Yale JF, Morais J, Chiasson JL,Rabasa-Lhoret R, Maheux P, Tessier D, Wolever T, Josse RG, Elahi D. Effect of acarbose on insulin sensitivity in elderly patients with diabetes. Diabetes Care 2000; 23: 1162-7.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">14.&nbsp;&nbsp;Standl E, Baumgartl HJ, Fuchtenbusch M, Stemplinger J. Effect of acarbose on additional insulin therapy in type 2 diabetic patients with late failure of sulphonylurea therapy. Diabetes Obes Metab 1999; 1: 215-20.</font> </p>      <p><font face="Arial" size="2">15.&nbsp;&nbsp;Guvener N, Gedik O. Effects of combination of insulin and acarbose compared with insulin and gliclazide in type 2 diabetic patients. Acta Diabetol 1999; 36: 93-7.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">16.&nbsp;&nbsp;Gentile S, Turco S, Guarino G, Oliviero B, Annunziata S, Cozzolino D, Sasso FC, Turco A, Salvatore T, Torella R. Effect of treatment with acarbose and insulin in patients with non-insulin-dependent diabetes mellitus associated with non-alcoholic liver cirrhosis. Diabetes Obes Metab 2001; 3: 33-40.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">17.&nbsp;&nbsp;Holman RR, Cull AC and Turner RC on behalf on UKPDS Study Group (UKPDS 44). A randomized double-blind trial of acarbose in type 2 diabetes shows improved glycemic control over 3 years. Diabetes Care 1999; 22: 960-964.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">18.&nbsp;&nbsp;Koch HH, Wudy A, Eberlein G, Quast C. Use of acarbose for eliminating the interval between meal consumption and insulin injection in patients with Type 1 diabetes. Diabetes Nutr Metab 1999; 12: 195-201.</font></p>      <p><font face="Arial" size="2">19.&nbsp;&nbsp;Juntti-Berggren L, Pigon J, Hellstrom P, Holst JJ, Efendic S. Influence of acarbose on post-prandial insulin requirements in patients with Type 1 diabetes. Diabetes Nutr Metab 2000; 13: 7-12.</font></p>       ]]></body>
</article>
