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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consumo de lácteos y enfermedad inflamatoria intestinal: ¿invertir la tendencia?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clínico San Carlos Servicio Aparato Digestivo Unidad Enfermedad Inflamatoria Intestinal]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="15%" valign="top"></td>     <td width="85%" valign="top"><font size=5><b>Consumo de l&aacute;cteos y enfermedad inflamatoria    <br>       intestinal: ¿invertir la tendencia?</b></font>           <p>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p><i>Taxonera C, Mendoza JL. Consumo de l&aacute;cteos y enfermedad inflamatoria   intestinal: ¿invertir la tendencia? An Med Interna (Madrid) 2004; 21:   209-211.</i></p> <hr>     <p>En la d&eacute;cada de los 60 el grupo de Truelove describe una mejor&iacute;a   sintom&aacute;tica y una menor tendencia a la recidiva en pacientes con colitis   ulcerosa (CU) que tomaban una dieta sin l&aacute;cteos (1,2). Estos estudios,   que presentaban claros defectos metodol&oacute;gicos, extendieron la creencia   de que la leche podr&iacute;a constituir un factor importante en la iniciaci&oacute;n   de la colitis ulcerosa o en su exacerbaci&oacute;n una vez establecida. Lo   cierto es que esa idea permanece vigente en la actualidad entre los pacientes   con CU: en un estudio reciente los productos l&aacute;cteos son el alimento   que con mayor frecuencia evitan estos pacientes (3). En la enfermedad de Crohn   la eliminaci&oacute;n de l&aacute;cteos en la dieta se ha basado no solo en   la falta de tolerancia por malabsorci&oacute;n sino tambi&eacute;n en el hipot&eacute;tico   y a&uacute;n no demostrado papel que puede jugar en esta entidad la alergia   a prote&iacute;nas de la leche (4). </p>     <p>La lactosa requiere de la acci&oacute;n enzim&aacute;tica de la lactasa para   dividirse en glucosa y galactosa. La lactosa no digerida que llega al colon   es fermentada por las bacterias ent&eacute;ricas produciendo H2 y &aacute;cidos   grasos de cadena corta que pueden causar dolor o distensi&oacute;n abdominal   y en ocasiones diarrea. La deficiencia de lactasa intestinal depende de factores   hereditarios que delimitan grupos &eacute;tnicos con diferentes prevalencias   (5). El d&eacute;ficit de lactasa suele dar lugar a malabsorci&oacute;n de   lactosa, habitualmente determinada de manera indirecta mediante una prueba   de H2 espirado positivo a la administraci&oacute;n de cantidades variables   de lactosa. Dado que el d&eacute;ficit de lactasa no suele ser completo, es   mejor hablar de hipolactasia. As&iacute; una prueba de H2 espirado positiva   con una dosis x de lactosa puede pasar a ser negativa con dosis inferiores   de lactosa.La hipolactasia es un fen&oacute;meno que se desarrolla con el tiempo,   por ello es m&aacute;s frecuente en los grupos de edad avanzada (6). No todos   los sujetos con malabsorci&oacute;n de lactosa en la prueba de H2 espirado   experimentan s&iacute;ntomas derivados del posterior metabolismo bacteriano   de la lactosa no absorbida. El termino intolerancia a la lactosa se reserva   para los pacientes que presentan estos s&iacute;ntomas al tomar l&aacute;cteos. </p>     <p>La prevalencia de malabsorci&oacute;n de lactosa (determinada mediante test   de H2 espirado) en pacientes con CU es similar (7,8) o incluso inferior (9,10)   a la de los controles ajustados seg&uacute;n grupos &eacute;tnicos. Tampoco   durante los brotes de CU se evidencia una tasa de malabsorci&oacute;n de lactosa   superior a la del grupo control (7,11). </p>     <p>En la enfermedad de Crohn (EC) los datos son algo m&aacute;s conflictivos.   En pacientes con EC limitado a colon la tasa de malabsorci&oacute;n de lactosa   con test de H2 espirado es atribuible al grupo &eacute;tnico. En la EC de intestino   delgado la prevalencia de malabsorci&oacute;n de lactosa supera la esperada   para el grupo control (9,12), siendo mas elevada cuando laenfermedad afecta   a tramos proximales (duodeno o yeyuno) que cuando esta se limita a ile&oacute;n   (9).Sujetos sin d&eacute;ficit gen&eacute;tico de lactasa pueden padecer deficiencias   transitorias en relaci&oacute;n con infecciones o inflamaciones agudas que   reduzcan la expresi&oacute;n de las enzimas del borde en cepillo, y ello puede   ocurrir en pacientes con EC con tramos proximales afectos (13). En pacientes   con niveles normales de lactasa intestinal se pueden producir resultados falsos   positivos en el test de H2 espirado en relaci&oacute;n con sobrecrecimiento   bacteriano o tr&aacute;nsito intestinal r&aacute;pido. </p>     <p>Un estudio reciente despeja ciertos interrogantes al respecto (14). La prevalencia   de intolerancia cl&iacute;nica a la lactosa es similar en controles y sujetos   con EC sin actividad. En los pacientes con EC en brote (CDAI&gt;150) la tasa   de intolerancia a l&aacute;cteos (46.9%) casi triplica la de los controles   (16.6%), y es independiente de la localizaci&oacute;n de la enfermedad (ile&oacute;n,   colon o ambos). En un 70% de estos intolerantes a la leche el test de H2 espirado   con lactosa es patol&oacute;gico. Sin embargo, ni la intolerancia a l&aacute;cteos   ni la malabsorci&oacute;n de lactosa en el test de H2 espirado se explican   por un d&eacute;ficit de lactasa en mucosa duodenal: solo un 37.5% de los pacientes   con EC en brote presentan niveles bajos de la enzima (frente a 33% en el grupo   control). En estos pacientes la determinaci&oacute;n de lactasa en biopsia   duodenal no es capaz de predecir la tolerancia a la leche: pacientes con hipolactasia   no presentan s&iacute;ntomas y pacientes con lactasa normal refieren intolerancia   y tienen un test de H2 espirado positivo. Los pacientes con EC en brote presentan   con mas frecuencia d&eacute;ficit de lactasa duodenal, comparados con los enfermos   sin actividad (14). Los pacientes con EC y resecci&oacute;n intestinal tienen   unas tasas de intolerancia a la lechey de malabsorci&oacute;n de lactosa similares   a los no resecados (15). </p>     <p>La hipolactasia del adulto se asocia a dos genotipos (C/C-13910 y G/G-22018)   localizados pr&oacute;ximos al locus LCT, el gen que codifica la lactasa-phlorizin   hidrolasa. La frecuencia de ambos genotipos en una poblaci&oacute;n norteeuropea   es igual de frecuente en pacientes con EC o CU y en familiares en primer grado   de pacientes con EC, comparados con los individuos sanos (15). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el art&iacute;culo publicado en esta revista R. Ba&ntilde;os y colaboradores   estudian la incidencia de malabsorci&oacute;n de lactosa en pacientes con CU   y EC sin actividad cl&iacute;nica (16). El estudio cuenta con un grupo control   adecuado. Se investiga la malabsorci&oacute;n a lactosa mediante test de H2   espirado tras una carga media de lactosa (25g).La tasa de malabsorci&oacute;n   de lactosa no muestra diferencias significativas entre los pacientes con enfermedad   inflamatoria intestinal (16.6%) y los controles (20%), y se sit&uacute;a en   el rango de la referida en nuestro medio para la misma carga de lactosa (17).   En este estudio todos los pacientes con malabsorci&oacute;n de lactosa en el   test de H2 espirado presentaban intolerancia a lactosa con s&iacute;ntomas   floridos tras la ingesta de leche entera. Sin embargo, 25 (el 59.5%) de los   pacientes con enfermedad inflamatoria no tomaba productos l&aacute;cteos, frente   a solo 7 (16.6%) que ten&iacute;an malabsorcion de lactosa en el test de H2   espirado (16). Por tanto mas de un 40% de los pacientes no tomaban l&aacute;cteos   sin tener malabsorci&oacute;n de lactosa. En este estudio, al igual que sucede   en otro realizado tambi&eacute;n en nuestro medio (11), la realizaci&oacute;n   del test de H2 espirado puede ayudar a reintroducir los l&aacute;cteos en un   n&uacute;mero significativo de pacientes con CU o EC.</p>     <p>Como conclusi&oacute;n podemos decir que tanto en la CU como en la EC sin   actividad cl&iacute;nica los niveles de lactasa duodenal y la tasa de malabsorci&oacute;n   de lactosa determinada mediante prueba de aliento son similares a los de la   poblaci&oacute;n sana. Los pacientes con EC en brote, y en especial si est&aacute; afectado   el intestino delgado, presentan una mayor incidencia de malabsorci&oacute;n   de lactosa y de intolerancia a la leche. Este hecho no se explica totalmente   por el d&eacute;ficit transitorio de lactasa en duodeno, y puede depender tambi&eacute;n   de otros factores (sobrecrecimiento bacteriano, tr&aacute;nsito intestinal   r&aacute;pido). En la CU o en la EC la malabsorci&oacute;n de lactosa, de estar   presente, no puede considerarse en ning&uacute;n caso un factor para desencadenar   un brote , y a&uacute;n menos un factor causal de ambas entidades.</p>     <p>Por todo lo referido mas que pensar a que pacientes con CU o EC hay que suprimir   la leche lo que hay que intentar es invertir la tendencia actual que hace que   muchos pacientes y no pocos m&eacute;dicos perciban los l&aacute;cteos como   algo perjudicial para estas entidades (3). Son mas los pacientes con enfermedad   inflamatoria intestinal que no toman leche y que se pueden beneficiar de su   reintroducci&oacute;n que aquellos que pueden beneficiarse de su retirada.   Es importante recordar que los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal   y con intolerancia a la leche presentan una reducci&oacute;n en la densidad &oacute;sea   de la espina lumbar (14). Aunque en la perdida de densidad &oacute;sea en la   CU y EC intervienen otros factores (usos de corticoides, inflamaci&oacute;n   cr&oacute;nica, desnutrici&oacute;n) que parecen tener un mayor peso que el   atribuible a una dieta pobre en calcio, no parece inteligente suprimir en estos   pacientes su principal fuente: los l&aacute;cteos (18).</p>     <p>Solo en pacientes con enfermedad inflamatoria en brote, en especial EC que   afecta el intestino delgado, y que refieran s&iacute;ntomas (sobre todo diarrea)   asociados a la toma de leche parece razonable suprimir esta, intentando mantenerotros   l&aacute;cteos si son bien tolerados. En casos mas severos esta justificado   suprimir totalmente los l&aacute;cteos como parte de las dietas de eliminaci&oacute;n   o exclusi&oacute;n. Una vez pasado el brote lo razonable es tratar de reintroducir   los l&aacute;cteos. En pacientes con CU o EC sin actividad cl&iacute;nica la   norma es la toma de l&aacute;cteos como parte de la dieta. Si alg&uacute;n   paciente no tolera la leche debe recomendarse que trate de sustituirla con   otros l&aacute;cteos. Si el paciente refiere no tolerar productos l&aacute;cteos   de ning&uacute;n tipo parece razonable realizar un test de H2 espirado con   cargas bajas de lactosa: 12.5 g o mejor a&uacute;n su equivalente en leche   entera (250 cc). La prueba puede objetivar que el paciente realmente presenta   malabsorci&oacute;n de lactosa o que sus s&iacute;ntomas dependen de otras   causas. Hay que tener en cuenta que la llamada intolerancia a la leche con   frecuencia no puede ser objetivada, y es mas una percepci&oacute;n del paciente:   sujetos que consideran ser intolerantes a la lactosa presentan s&iacute;ntomas   similares cuando beben leche normal o leche con lactosa hidrolizada (19). En   nuestro medio la tasa de malabsorci&oacute;n de lactosa esperada tras la toma   de un vaso de leche entera es baja (13.5%) (17). En pacientes con prueba de   aliento patol&oacute;gica y s&iacute;ntomas acompa&ntilde;antes parece razonable   la retirada completa de l&aacute;cteos y la sustituci&oacute;n de calcio a largo   plazo, y la administraci&oacute;n de suced&aacute;neos de leches si as&iacute; lo   demandan.</p>     <p>No existe ninguna evidencia cient&iacute;fica para prohibir sistem&aacute;ticamente el consumo de productos l&aacute;cteos en pacientes con CU o EC, y debemos adem&aacute;s insistir en la importancia de estos productos como parte de la dieta de estos pacientes.</p>     <p align="right">C. TAXONERA, J. L. MENDOZA    <br> <i>Unidad Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Servicio    <br> Aparato Digestivo. Hospital Cl&iacute;nico San Carlos. Madrid</i></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p><font size="4"><i>Bibliograf&iacute;a</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Truelove SC. Ulcerative colitis provoked by milk. Br Med J 1961; 1: 154-60.</p>     <p>2. Wright R, Truelove SC. A controlled therapeutic trial of various diets in ulcerative colitis. Br Med J 1965; 2: 138-41.</p>     <p>3. Jowett SL, Seal ChJ, Phillips E, et al. Dietary beliefs of people with ulcerative colitis and their effect on relapse and nutrient intake. Clin Nutr 2004; 23: 161-70.</p>     <p>4. Pearson M, Teahon K, Levi AJ. Food intolerance and Crohn's disease. Gut 1993; 34: 783-7.</p>     <p>5. Di Palma JA, Narv&aacute;ez RM. Prediction of lactose malabsorption in referral patients. Dig Dis Sci 1988; 33: 303-7.</p>     <p>6. Rao DR, Bello H, Warren AP, et al. Prevalence of lactose maldigestion. Influence and interaction of age, race and sex. Dig Dis Sci 1994; 39: 1519-24.</p>     <p>7. Bernstein ChN, Ament M, Artinian L, et al. Milk tolerance in adults with ulcerative colitis. Am J Gastroenterol 1994; 89: 872-7.</p>     <p>8. Ginard D, Riera J, Bonet L, et al. Malabsorci&oacute;n de lactosa en la colitis ulcerosa. Estudio de casos y controles. Gastroenterol Hepatol 2003; 26: 469-74.</p>     <p>9. Mishkin B, Yalovsky M, Mishkin S. Increased prevalence of lactose malabsorption in Crohn's disease patients at low risk for lactose malabsorption based on ethnic origin. Am J Gastroenterol 1997; 92: 1148-53.</p>     <p>10. H&uuml;ppe D, TrommmA, Langhorst H, et al. Lactose intolerance in chronic IBD. Dtsch Med Wochenschr 1992; 117: 1550-5.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>11. Rosinach M, Maurer-Pons A, Dom&eacute;nech, E et al. ¿Es necesario suprimir los l&aacute;cteos de la dieta en los brotes de la enfermedad inflamatoria intestinal? Gastroenterol Hepatol 2002; 24: 198-9.</p>     <p>12. Pironi I, Callegari C, Cornia GL, et al. Lactose malabsorption in adult patients with Crohn's disease. Am J Gastroenterol 1988; 83: 1267-71.</p>     <p>13. Dunne WT, Cooke WT, Russel RI. Enzimatic and morphometric evidence for Crohn's disease as a diffuse lesion of the gastrointestinal tract. Gut 1977; 18: 290-4.</p>     <p>14. von Tirpitz C, Kohn C, Steikamp M, et al. Lactose intolerance in active Crohn's disease. Clinical value of duodenal lactase analysis. J Clin Gastroenterol 2002; 34: 49-53.</p>     <p>15. Buning C, Ockenga J, Kruger S, et al. Genotypes for adult-type hiplolactasia are not associated with inflammatory bowel disease. Scan J Gastroenterol 2003; 38: 538-42.</p>     <p>16. Ba&ntilde;os R, Salama H, Mor&aacute;n S, Gallardo F, Albaladejo A, Mercader J. Malabsorci&oacute;n de lactosa en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal inactiva: ¿est&aacute; justificado excluir de la dieta la leche a todos los pacientes? An Med Interna (Madrid) 2004; 21: 212-214.</p>     <p>17. Leis R, Tojo R, Pav&oacute;n P, et al. Prevalence of lactose malabsorption in Galicia. J Pediatr Gastroenterol Nutr 1997; 25: 296-300.</p>     <p>18. Silvennoinen J, Lamberg-Allardt C, K&auml;rkk&auml;inen M, et al. Dietary calcium intake and its relation to bone mineral density in patients with inflammatory bowel disease. J Intern Med 1996; 240: 285-92.</p>     <p>19. Su&aacute;rez FL, Dennis AsS, Levitt MD. A comparison of symptoms after the consumption of milk or lactose-hodrolized milk by people with self-reported severe lactose intolerance. N Engl J Med 1995; 333: 1-4.</p>      ]]></body>
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