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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="15%" valign="top"></td>     <td width="85%" valign="top"><font size=5><b>El pie del diab&eacute;tico</b></font>           <p>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p><i>Rep&aacute;raz Asensio L, S&aacute;nchez Garc&iacute;a-Cervig&oacute;n P. El pie del diab&eacute;tico. An Med Interna (Madrid) 2004; 21: 417-419.</i></p> <hr>     <p>La diabetes es una de las enfermedades cr&oacute;nicas m&aacute;s comunes y su prevalencia en el mundo occidental oscila entre el 5 y el 7% de la poblaci&oacute;n, estim&aacute;ndose que en el a&ntilde;o 2025 habr&aacute; trescientos millones de personas con diabetes.</p>     <p>Las complicaciones vasculares de la diabetes mellitus representan la principal causa de morbi-mortalidad entre la poblaci&oacute;n diab&eacute;tica y dan lugar a un importante n&uacute;mero de secuelas invalidantes como son la ceguera, la insuficiencia renal cr&oacute;nica o la amputaci&oacute;n de la extremidad inferior, y originan una disminuci&oacute;n de la calidad de vida de los pacientes y un elevado coste econ&oacute;mico y social.</p>     <p>Destaca como entidad propia el llamado &ldquo;S&iacute;ndrome del Pie diab&eacute;tico&rdquo; que afecta al 15% de los diab&eacute;ticos a lo largo de la evoluci&oacute;n de su enfermedad y que da lugar a frecuentes ingresos hospitalarios y puede terminar con la p&eacute;rdida de la extremidad.</p>     <p>Aunque solo un 3% de la poblaci&oacute;n est&aacute; diagnosticada de diabetes, la mitad de las amputaciones no traum&aacute;ticas de la extremidad inferior ocurren en pacientes diab&eacute;ticos.</p>     <p>El 85% de estas amputaciones viene precedido de una &uacute;lcera en el pie y disminuyen considerablemente la calidad de vida de los pacientes ya que tan solo un tercio de los que sufren la amputaci&oacute;n de la extremidad vuelve a caminar usando una pr&oacute;tesis. La evoluci&oacute;n de los diab&eacute;ticos con una amputaci&oacute;n mayor es mala, ya que el 30% fallecen en el primer a&ntilde;o desde la intervenci&oacute;n y al cabo de 5 a&ntilde;os un 50% sufren la amputaci&oacute;n de la otra extremidad inferior.</p>     <p>Se ha demostrado que una prevenci&oacute;n adecuada de las lesiones en el pie del diab&eacute;tico, as&iacute; como un correcto tratamiento pueden reducir esta tasa de amputaci&oacute;n entre un 50 y un 85%. Dadas las incapacidades, las repercusiones sociales y el elevado coste econ&oacute;mico que origina la p&eacute;rdida de le extremidad, se han propuesto diversos Documentos de Consenso para la creaci&oacute;n de equipos multidisciplinares expertos e interesados en este tipo de patolog&iacute;a que sepan reconocer los factores de riesgo relacionados con la aparici&oacute;n de las lesiones, as&iacute; como, desarrollar estrategias preventivas y de tratamiento precoz.</p>     <p>FACTORES DE RIESGO</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se han intentado clasificar los factores de riesgo para poder predecir la aparici&oacute;n de una &uacute;lcera en el pie diab&eacute;tico, pero las clasificaciones suelen estar basadas en la opini&oacute;n del grupo de expertos, sin que ninguna se haya confirmado en estudios prospectivos. Hoy en d&iacute;a se sabe que la presencia de neuropat&iacute;a, diagnosticada por la ausencia del reflejo tendinoso Aqu&iacute;leo, o la presencia de enfermedad arterial perif&eacute;rica, determinada por la medici&oacute;n de la presi&oacute;n transcut&aacute;nea de ox&iacute;geno menor de 30 mmHg, son los dos factores predictivos de mayor importancia para el desarrollo de &uacute;lceras. Tambi&eacute;n destacan la presencia de deformidades &oacute;seas, de alteraciones en el apoyo plantar y la historia previa de &uacute;lceras. De los factores de riesgo socio-econ&oacute;micos s&oacute;lo se ha podido demostrar relaci&oacute;n directa con la duraci&oacute;n de la diabetes, aunque conviene destacar que existen diferencias muy notables seg&uacute;n sea la atenci&oacute;n sanitaria de que disponga el paciente.</p>     <p>PREVENCIÓN DEL PIE DIABÉTICO</p>     <p>Los programas dise&ntilde;ados deben incluir un minucioso y detenido examen del pie, el cuidado de las u&ntilde;as y de cualquier callosidad, un calzado hecho a medida, el cuidado de las lesiones y una educaci&oacute;n sanitaria de los pacientes y su familia.</p>     <p>Es dif&iacute;cil determinar cual de todas estas actividades tiene mayor importancia en la prevenci&oacute;n de la aparici&oacute;n de lesiones dado que deben realizarse todas conjuntamente.</p>     <p>Analizando por separado cada una de estas actuaciones podremos saber su valor real y la evidencia cient&iacute;fica que los apoya.</p>     <p><i>Control de la glucemia</i>. El buen control de la diabetes, manteniendo cifras de HbA1C por debajo de 7% de la Hb total, disminuye la presencia de neuropat&iacute;a tanto asintom&aacute;tica como la cl&iacute;nica. Se necesitan m&aacute;s estudios para conocer mejor el papel que tienen el control estricto de la glucemia, los l&iacute;pidos y la tensi&oacute;n arterial en el desarrollo de enfermedad arterial perif&eacute;rica en los pacientes diab&eacute;ticos.</p>     <p><i>Examen del pie</i>. El examen del pie es fundamental para corregir los factores de riesgo y disminuir la incidencia de &uacute;lceras y de amputaci&oacute;n. Pero no existe acuerdo en como debe realizarse el examen y con que frecuencia. Hay que resaltar que el 9% de los pacientes con &uacute;lceras en los pies desconocen que la tienen.</p>     <p>Debe incluir aspectos como el estado de la piel, la presencia de grietas o callosidades y cualquier cambio de temperatura. Debe estudiarse tambi&eacute;n la presencia de neuropat&iacute;a y de enfermedad arterial perif&eacute;rica. Para estas dos &uacute;ltimas patolog&iacute;as se considera que con una revisi&oacute;n anual es suficiente.</p>     <p><i>Neuropat&iacute;a</i>. La prevenci&oacute;n primaria de la neuropat&iacute;a se realiza manteniendo un buen control de la diabetes.La prevenci&oacute;n secundaria debe consistir en el correcto tratamiento de cualquier callo, deformidad o trastorno del apoyo que pueda originar una &uacute;lcera. En el momento actual no existe tratamiento para la neuropat&iacute;a establecida, aunque se est&aacute;n ensayando f&aacute;rmacos diversos.</p>     <p><i>Enfermedad arterial perif&eacute;rica</i>. La arterioesclerosis obliterante de las extremidades inferiores es la complicaci&oacute;n vascular m&aacute;s frecuente observada entre los diab&eacute;ticos. Al diagnosticar la diabetes est&aacute; presente en un 8% y la cifra se eleva hasta el 45% a los 20 a&ntilde;os del diagn&oacute;stico. Estas lesiones ateroescleroticas pueden permanecer asintom&aacute;ticas o conducir a la necrosis y a la p&eacute;rdida de la extremidad, dependiendo de la localizaci&oacute;n y extensi&oacute;n de las lesiones y de la capacidad de suplencia de la circulaci&oacute;n colateral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Estas manifestaciones cl&iacute;nicas podemos sistematizarla en</i>: Estadio I o asintom&aacute;tico. En la exploraci&oacute;n f&iacute;sica se puede comprobar la ausencia de pulsos en las extremidades inferiores. As&iacute; en la diabetes mellitus tipo II de m&aacute;s de 12 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n el 30% de los pacientes no tienen pulsos distales palpables y el 10% no tienen pulsos femorales. Se pueden adem&aacute;s, demostrar la presencia de calcificaciones arteriales en las radiograf&iacute;as simples, con un indudable valor pron&oacute;stico.</p>     <p><i>Estadio II</i>: definido fundamentalmente por la presencia de claudicaci&oacute;n intermitente, presente en el 20% de los diab&eacute;ticos de m&aacute;s de 12 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n.</p>     <p><i>Estadio III</i>: al progresar la obstrucci&oacute;n arterial disminuye la tolerancia al ejercicio y el dolor se va haciendo continuo y de reposo. El dolor se localiza en la parte distal de la extremidad, es decir la peor irrigada, suele agudizarse por la noche y el enfermo adopta posturas anti&aacute;lgicas y favorecedoras de la hiperemia, como sentarse en la cama con los pies colgando, frotarse la zona dolorosa o dormir sentado en un sill&oacute;n.</p>     <p>Como consecuencia de la posici&oacute;n anti&aacute;lgica se origina un edema en la extremidad isqu&eacute;mica por aumento de la presi&oacute;n hidrost&aacute;tica. En los territorios isqu&eacute;micos adem&aacute;s, se presentan una serie de trastornos tr&oacute;ficos de la piel y las faneras, como son la p&eacute;rdida de vello, el adelgazamiento cut&aacute;neo, la atrofia muscular, las alteraciones de las u&ntilde;as, etc.</p>     <p>Adem&aacute;s, se produce una reacci&oacute;n inflamatoria del tejido celular subcut&aacute;neo que junto al edema conforman la hiperemia t&iacute;pica, que puede llegar a producir anquilosis de las articulaciones y retracciones musculares y que se puede considerar un estado pregangrenoso.</p>     <p>El dolor de la isquemia cr&iacute;tica de la extremidad se diferencia del de la neuropat&iacute;a diab&eacute;tica por agudizarse con la deambulaci&oacute;n, mientras que el de origen neurop&aacute;tico frecuentemente se alivia.</p>     <p><i>Estadio IV</i>: en este periodo se produce necrosis h&iacute;stica, que puede variar desde peque&ntilde;as &uacute;lceras interdigitales hasta la gangrena masiva de la extremidad.</p>     <p>En esta fase es cuando aparecen las lesiones de origen vascular que forman parte del pie diab&eacute;tico, que recordemos tiene tres componentes diferenciados:</p>     <p>-Angiopat&iacute;a.</p>     <p>-Neuropat&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Infecci&oacute;n.</p>     <p>Para establecer una graduaci&oacute;n del pie diab&eacute;tico la Sociedad Espa&ntilde;ola de Angiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Vascular ha propuesto adoptar la Escala de Wagner, en funci&oacute;n de tres par&aacute;metros:</p>     <p>-Profundidad de la &uacute;lcera.</p>     <p>-Grado de infecci&oacute;n.</p>     <p>-Grado de gangrena.</p>     <p><i>Historia previa de &uacute;lcera</i>. Existen m&uacute;ltiples recomendaciones sobre como deben cuidarse los pies, como debe ser la higiene o como cortarse las u&ntilde;as, pero no existe evidencia cient&iacute;fica de que esto disminuya la incidencia de &uacute;lceras.</p>     <p>Por el contrario, un calzado adecuado puede reducir la presi&oacute;n anormal disminuir las deformidades &oacute;seas y reducir la formaci&oacute;n de callos y de &uacute;lceras, pero es importante que el paciente acepte llevar ese calzado.</p>     <p><i>Educaci&oacute;n del paciente</i>. Todos los programas incluyen la educaci&oacute;n del paciente diab&eacute;tico como esencial para reducir la incidencia de &uacute;lceras y disminuir la tasa de amputaci&oacute;n. La educaci&oacute;n se centra sobre todo en los cuidados del pie .Est&aacute; demostrado que esto por s&iacute; solo es eficaz en la prevenci&oacute;n.</p>     <p><i>Ejercicio</i>. El ejercicio mejora el control metab&oacute;lico y disminuye las complicaciones cardiovasculares. Debe ser adecuado a las condiciones del paciente y a sus limitaciones f&iacute;sicas.</p>     <p>En resumen, el pie del diab&eacute;tico es un problema sanitario de gran importancia por su elevada prevalencia y las secuelas que puede originar. El conocimiento de los factores de riesgo, el dise&ntilde;o de planes de prevenci&oacute;n y la creaci&oacute;n de equipos multidisciplinares con dedicaci&oacute;n a esta patolog&iacute;a es la mejor opci&oacute;n de que disponemos hoy en d&iacute;a para mejorar las condiciones de vida y las expectativas de los pacientes diab&eacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">L. REPÁRAZ ASENSIO, P. SÁNCHEZ GARCÍA-CERVIGÓN</p>     <p align="right"><i>Angiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Vascular. Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n.    <br> Hospital Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Madrid</i></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4"><i>Bibliograf&iacute;a</i></font></p>     <p>1. American Diabetes Association. Consensus Development Conference on Diabetic Fool Wound Care (Consensus Statement). Diabetes Care 1999; 22: 1354-1360.</p>     <p>2. Mayfield JA, Reiber GE, Sanders LJ, Janisse D, Pogach LM. Preventive foot care in people with diabetes (Technical Review). Diabetes Care 1998; 21: 2161-2177.</p>     <p>3. Mayfield JA, Reiber GE, Sanders LJ, Janisse D, Pogach LM. Preventive foot care in Diabetes. Diabetes Care, 27 (Supl. 1): S63.</p>     <p>4. McFadden JP, Corrall RJ, O'Brien IA. Autonomic and sensory nerve function in diabetic foot ulceration. Clin Exp Dermatol 1991; 16: 193-196.</p>     <p>5. Mart&iacute;nez DA, Aguayo JL, Morales G, Aguir&aacute;n M, Ill&aacute;n F. Impacto de una v&iacute;a cl&iacute;nica para el pie diab&eacute;tico en un hospital general. An Med Interna (Madrid) 2004; 21: 420-424.</p>     ]]></body>
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