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<journal-title><![CDATA[Anales de Medicina Interna]]></journal-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clínico Universitario San Cecilio Servicio de Medicina Interna ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Granada Facultad de Medicina ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="15%"></td>     <td width="85%" valign="top"><font size=5><b>¿R&eacute;quiem por la Medicina Interna?</b></font>           <p>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p><i>Rico Irl&eacute;s J. ¿R&eacute;quiem por la Medicina Interna? An Med Interna (Madrid) 2004; 21: 521-522.</i></p> <hr>     <p>Podemos afirmar que la Medicina Interna en el mundo occidental ha sufrido una tremenda transformaci&oacute;n desde su nacimiento a finales del siglo XIX en Alemania. Frente a la Medicina General, que ya ten&iacute;a sus elementos importantes, las grandes figuras de aquella &eacute;poca dieron en llamar Medicina Interna a "el conjunto de ciencias m&eacute;dicas aplicadas a la cl&iacute;nica", es decir, la profundizaci&oacute;n en el pensamiento m&eacute;dico, abarcando los hallazgos fisiopatol&oacute;gicos y anatomopatol&oacute;gicos y atendiendo especialmente a la visi&oacute;n conjunta del enfermo. O sea: el enfermo como un todo. Los nombres de Str&uuml;mpell (autor del primer tratado de Medicina Interna en 1883) (1), Von Mering, L. Krehl (primer Manual de Medicina Interna en 1901) (2), deben figurar en la primera l&iacute;nea de la nueva disciplina. Insisto: lo m&aacute;s importante de este idea fue la <i> visi&oacute;n conjunta del enfermo</i>.</p>    <p>   El t&eacute;rmino utilizado por el americano W. Osler, que calific&oacute; a los internistas como "generalistas distinguidos y plurales", no aport&oacute; nada nuevo a la definici&oacute;n inicial aunque s&iacute; sus aportaciones personales a la cl&iacute;nica (3).</p>    <p>   No obstante, y ya desde el principio, los creadores del t&eacute;rmino eran conscientes de la profundidad de la idea de la Medicina Interna.</p>    <p>   Transcribo literalmente: "El campo de la Medicina Interna es tan dilatado hoy d&iacute;a... y es tan grande la profundidad de sus conocimientos, que resulta imposible para un solo individuo trabajar con igual acierto en todos los cap&iacute;tulos" (L. Krehl, 1901) (2). Es decir, que ya quedaba abierto el campo a las especialidades m&eacute;dicas.</p>    <p>   Y as&iacute;, y desde el principio, la Medicina Interna comenz&oacute; a desarrollar las especialidades, que salieron de ella.</p>    <p>   No voy a enumerarlas ahora, pero de las grandes escuelas de Alemania y despu&eacute;s de Francia, Inglaterra y posteriormente EE.UU., fueron apareciendo los creadores de las especialidades que hoy conocemos.</p>    <p>   Y en Espa&ntilde;a ocurre igual, aunque con cierto retraso y despu&eacute;s de haber aprendido en el extranjero. Las figuras de D. Carlos Jim&eacute;nez D&iacute;az y A. Pedro-Pons son un ejemplo clar&iacute;simo entre nosotros. Frase de &eacute;ste &uacute;ltimo es: "No existe oposici&oacute;n entre especialidades y Medicina Interna: pues &eacute;sta es el centro desde donde irradian las especialidades" (Congreso de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Interna, 1969) (4).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Tras la muerte de &eacute;stos, y con la evoluci&oacute;n y desarrollo de las ciencias m&eacute;dicas, las especialidades se han ido desarrollando m&aacute;s y m&aacute;s. Y la Medicina Interna, en su sentido primigenio, se ha ido perdiendo. S&iacute;, dig&aacute;moslo sin prejuicios ni medias palabras.</p>    <p> ¿Qu&eacute; es hoy la Medicina Interna a nivel de los grandes hospitales? El rinc&oacute;n donde se almacenan los enfermos con m&uacute;ltiples patolog&iacute;as. Y naturalmente, estos enfermos son muy mayoritariamente los ancianos. De este modo, la Medicina Interna es hoy una geriatr&iacute;a encubierta. Y la geriatr&iacute;a, otra especialidad m&aacute;s, surgida de la Medicina Interna, le disputa, y con raz&oacute;n, su lugar (5).</p>    <p>   Esta es la situaci&oacute;n actual de la Medicina Interna. Otra cosa es a nivel de los hospitales regionales, donde se mantiene el papel de la Medicina Interna, y los especialistas act&uacute;an m&aacute;s o menos en coordinaci&oacute;n con ella.</p>    <p>   Por este motivo yo me pregunto si la Medicina Interna debe dejar su lugar y desaparecer, una vez cumplido su ciclo, o debe mantenerse como movimiento coordinador de los conocimientos m&eacute;dicos que hoy superabundan. Y todo ello en beneficio del enfermo.</p>    <p> ¿Es que no nos hemos dado cuenta todav&iacute;a de la cantidad de f&aacute;rmacos que se prescriben a una sola persona procedentes del especialista cardi&oacute;logo, digest&oacute;logo, endocrin&oacute;logo, etc., y que a veces son repetici&oacute;n de lo mismo o a veces nocivos para otra patolog&iacute;a que el paciente presenta? Y m&aacute;s a&uacute;n: en los &uacute;ltimos tiempos han proliferado las "unidades": de hipertensi&oacute;n, de l&iacute;pidos, de enfermedades sist&eacute;micas... No digamos ya las unidades de "enfermedades raras". Algunas de estas unidades est&aacute;n m&aacute;s que justificadas por el material que se utiliza o los datos anal&iacute;ticos. Otras s&oacute;lo sirven para seleccionar los enfermos. As&iacute;, lo enfermos "interesantes" quedan en estas unidades. Los pobres viejecitos con Alzheimer, ictus residuales, EPOC, etc., pasan indefectiblemente a las salas de Medicina Interna. Y esto lleva a la desilusi&oacute;n y frustraci&oacute;n de los internistas.</p>     <p>Como fin de estas l&iacute;neas quisiera recordar que en 1994, en Wiessbaden y en la Kursaal, el mismo lugar en que tuvo lugar la primera reuni&oacute;n de la Sociedad Alemana de Medicina Interna un siglo antes, se celebr&oacute; el centenario de la Medicina Interna (6).</p>     <p>Las conclusiones a que se lleg&oacute; fueron sucintamente las siguientes:</p>     <p>1. La necesidad de ahorrar. La Medicina en general se ha hecho muy cara.</p>     <p>2. La necesidad de la Medicina Interna de abandonar su "torre de marfil".</p>     <p>3. La conveniencia de re-elaborar el concepto de Medicina Interna y de armonizar los conceptos con los dem&aacute;s pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>O sea, los pies en el suelo.</p>     <p>Sirvan estas reflexiones para que nosotros, tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a nos adaptemos a lo que la Medicina Interna nos puede seguir ofreciendo y que es fundamentalmente:</p>     <p>1. El sentido unitario de la Medicina y del enfermo como un todo. </p>    <p> 2. La humildad para colaborar con las especialidades m&eacute;dicas que se han desarrollado tan extraordinariamente y en tantas ocasiones desbordan los l&iacute;mites de la madre.</p>     <p>Ese papel unificador y coordinador sigue siendo fundamental en la Medicina Interna y debe ser desarrollado tanto a nivel de hospital como en la asistencia domiciliaria.</p>     <p>Tanto a nivel docente (en pre y postgrado y en la formaci&oacute;n continuada), como a nivel asistencial, el servicio de Medicina Interna debe mantener un papel coordinador, fomentar las sesiones cl&iacute;nicas con otras especialidades (que deben ser peri&oacute;dicas y frecuentes); y tambi&eacute;n desde all&iacute; debe ser fomentada la investigaci&oacute;n, si bien &eacute;sta ser&aacute; siempre de verificaci&oacute;n y nunca b&aacute;sica o fundamental.</p>     <p>Si se mantienen estos criterios en nuestros hospitales y centros de salud, mirando siempre al paciente como un todo, como una persona que necesita no solo de la ciencia sino tambi&eacute;n del afecto que todo enfermo requiere (7,8), sea cual sea su edad, entonces la Medicina Interna sobrevivir&aacute; a la avalancha de conocimientos. En caso contrario ser&aacute; absorbida y diluida cada vez m&aacute;s por las Especialidades que en su d&iacute;a nacieron de ella.</p>     <p>Ojal&aacute; todas las ideas aportadas por el grupo del Prof. Portugal &Aacute;lvarez y cols. (9) en un atractivo proyecto t&eacute;cnico de gesti&oacute;n y funcionamiento de una unidad de Medicina Interna, sean muy pronto una clara realidad; y con ello, que estas l&iacute;neas m&iacute;as pudieran ser arrojadas a la papelera. Es lo que m&aacute;s desear&iacute;a.</p>     <p>J. RICO IRLÉS    <br> <i>Servicio de Medicina Interna. Hospital Cl&iacute;nico Universitario    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> San Cecilio. Facultad de Medicina. Universidad de Granada</i></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4"><i>Bibliograf&iacute;a</i></font></p>     <p>1. Str&uuml;mpell A. Lehrbuch der speziellen Pathologie und Therapie der inneren Krankheiten. Leipzig 1883 (Edicion espa&ntilde;ola en 1885).</p>     <p>2. Krehl L. Handbuch der inneren Medizin. Halle, 1901. Ed espa&ntilde;ola en 1921.</p>     <p>3. Bean WB.Origin of the term "Internal Medicine". N Engl J Med 1982; 306 (3): 82-3.</p>     <p>4. Pedro-Pons A.VIII Reuni&oacute;n de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Med Interna. Madrid 1969. p. 13-4.</p>     <p>5. Editorial.Geriatrics and the limits of modern Medicine. N Engl J Med 1999; 340 (16): 1283-5.</p>     <p>6. Editorial.The 100th Congress of the German Society for internal Medicine.Praxis Magazin Med 1994; 5: 88-90.</p>     <p>7. Jovell AJ. Medicina basada en la afectividad. Med Clin (Barc) 1999; 113: 173-5.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>8. Goodwin SJ. Geriatrics and the limits of the moderne Medicine. N Engl J Med 1999; 340: 1283-5.</p>     <p>9. Castillo Rueda, A, Portugal &Aacute;lvarez J. Proyecto t&eacute;cnico y de gesti&oacute;n de funcionamiento de la unidad asistencial de Medicina Interna. An Med Interna (Madrid) 2004; 21 (1): 31-8.</p>       ]]></body>
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