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</front><body><![CDATA[  <table border="0" width="100%"> <tr> <td width="15%"></td> <td width="85%"><font size=5><b>Bacteriemias</b></font>     <p>&nbsp;</td> </tr> </table>     <p><i><font size="2">Ruiz-Giardin JM, Noguerado Asensio A. Bacteriemias. An Med Interna (Madrid) 2005; 22: 105-107.</font></i></p> <hr>     <p>Se define bacteriemia como la invasi&oacute;n del torrente circulatorio por microorganismos (fungemia si se trata de hongos), diagnostic&aacute;ndose mediante la realizaci&oacute;n de hemocultivos. La rentabilidad de los hemocultivos es volumen dependiente realiz&aacute;ndose de forma habitual una extracci&oacute;n total de 20-40 ml de sangre que se procesan en medios de crecimiento tanto para aerobios como anaerobios.</p>     <p>Este dato tiene su importancia en el sentido de que la prevalencia de bacteriemias por anaerobios en las bacteriemias comunitarias es m&iacute;nima, lo que ha llevado a algunos autores a plantearse la supresi&oacute;n de los medios de cultivo para anaerobios. No obstante, probablemente se deban mantener los frascos de hemocultivos para anaerobios, ya que la combinaci&oacute;n medio de cultivo aerobio-anaerobio, aumenta de forma significativa la rentabilidad de los hemocultivos, y este hecho no es debido s&oacute;lo a la detecci&oacute;n de microorganismos anaerobios estrictos, sino que incluye adem&aacute;s aerobios-anaerobios facultativos, como son las enterobacterias (1).</p>     <p>La mayor parte de las bacteriemias son transitorias ,a excepci&oacute;n de las infecciones endovasculares (entre las cuales se incluye a la endocarditis), que se comportan como bacteriemias sostenidas, de ah&iacute; que de forma habitual la rentabilidad de los hemocultivos aumente si su extracci&oacute;n se realiza coincidiendo con el episodio de tiritona que precede al aumento de temperatura, en las bacteriemias transitorias, siendo este dato indiferente en las sostenidas.</p>     <p>En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas el n&uacute;mero de bacteriemias por 100.000 habitantes /a&ntilde;o se ha incrementado. Actualmente se estima una incidencia de bacteriemia y fungemia se sit&uacute;a entre 3 y 28 episodios por 1.000 ingresos hospitalarios. En Europa un estudio realizado en 122 hospitales obtuvo una tasa de 27,2 episodios de bacteriemia significativa por cada 1000 ingresos, con una mortalidad variable que oscila entre el 15-40% (2) .</p>     <p>La realizaci&oacute;n de hemocultivos ha posibilitado el llevar a cabo estudios acerca de factores pron&oacute;sticos de mortalidad en todo el mundo, sin embargo, hay que mencionar que dichos estudios proporcionan resultados dispares en funci&oacute;n de la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica, as&iacute; como en funci&oacute;n del &aacute;mbito en el que se realizan: intra o extrahospitalariamente. As&iacute; en los grandes hospitales, predominan microorganismos grampositivos siendo la adquisici&oacute;n nosocomial en m&aacute;s del 50 % de los casos, mientras que en los hospitales de primer nivel , predominan las bacteriemias de origen extrahospitalario, siendo los bacilos gram negativos los g&eacute;rmenes predominantes (3,4).</p>     <p>La valoraci&oacute;n de la gravedad y el pron&oacute;stico de las bacteriemias pueden ser adelantados ante la presencia o ausencia de ciertos factores relacionados con mayor mortalidad. Factores mencionados en distintos estudios como pron&oacute;sticos de mortalidad son la adquisici&oacute;n nosocomial, la edad superior a 65 a&ntilde;os, el desarrollo de shock s&eacute;ptico, el origen desconocido de la bacteriemia, la aparici&oacute;n de coagulaci&oacute;n intravascular diseminada, la enfermedad de base grave (incluyendo factores predisponentes como la presencia de neutropenia, el uso de esteroides, o la utilizaci&oacute;n de antibioterapia previa) y el tratamiento antibi&oacute;tico inadecuado, as&iacute; como la utilizaci&oacute;n de nuevas t&eacute;cnicas diagn&oacute;sticas y terape&uacute;ticas, o la presencia de bacteriemia por gram positivos y hongos (5-7).</p>     <p>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos observado una inversi&oacute;n en la relaci&oacute;n de la adquisici&oacute;n intra-extrahospitalaria (8,9) relacionado probablemente con la presi&oacute;n asistencial en los hospitales y que ha consistido en el diagn&oacute;stico de bacteriemia en pacientes que son dados de alta desde las Urgencias Hospitalarias (10). Esto ha supuesto un aumento progresivo de las bacteriemias extrahospitalarias frente a las que cl&aacute;sicamente se consideraban como nosocomiales. Tambi&eacute;n ha influ&iacute;do en este cambio la mayor supervivencia de pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas como insuficiencia renal cr&oacute;nica, VIH, mayor n&uacute;mero de ancianos etc, y la posibilidad de realizar tratamientos cl&aacute;sicamente intrahospitalarios, y que actualmente pueden llevarse a cabo sin ingreso del paciente (p. ej. di&aacute;lisis, tratamientos parenterales&hellip;).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un estudio nacional en 1988 present&oacute; una incidencia de bacteriemias adquiridas en la comunidad de 6,4/1000 ingresos con una mortalidad del 18,5% directamente relacionada con la bacteriemia. En dicho estudio predominaron los bacilos gram negativos (<i>E. coli</i>) (11), y entre los grampositivos, <i> S. pneumoniae</i>. Aunque estos datos se repiten con bastante exactitud en distintos trabajos realizados en nuestro medio, hay que mencionar que en funci&oacute;n de la zona geogr&aacute;fica existen variaciones. As&iacute; en distintos trabajos realizados en la zona de Oriente Medio <i> Brucella mellitensis</i> sigue siendo uno de los microorganismos m&aacute;s frecuentes en las bacteriemias extrahospitalarias (12,13), hecho parecido al acontecido en determinadas regiones de Espa&ntilde;a hasta hace unos a&ntilde;os.</p>     <p>En cuanto al foco de origen los diferentes estudios realizados coinciden en el foco urinario como el origen m&aacute;s frecuente de dichas bacteriemias, seguido del respiratorio. La edad superior a 50 a&ntilde;os, el origen respiratorio y el tratamiento antibi&oacute;tico inadecuado fueron los factores asociados a una mayor mortalidad.</p>     <p>La mayor parte de los estudios publicados coinciden en el hecho de que los bacilos gram negativos, y concretamente E. coli es el microorganismos que m&aacute;s frecuentemente responsable de las bacteriemias extrahospitalarias. <i>E. coli</i> se asocia predominantemente a bacteriemias de origen extrahospitalario, con condiciones subyacentes menos importantes,y mejor pron&oacute;stico,que otras bacteriemas por gram negativos como <i>Aeromonas</i> o <i> Pseudomonas</i> (14).</p>     <p>En relaci&oacute;n a otros factores pron&oacute;sticos y de riesgo de adquisici&oacute;n de bacteriemia extrahospitalaria, se han realizado distintos trabajos en los que se comparan dichas bacteriemias por microorganismos, por factor de riesgo, y por factores pron&oacute;sticos de evoluci&oacute;n a muerte (15). El tratamiento antimicrobiano inadecuado, la presencia de shock s&eacute;ptico, edad, la presencia de enfermedad de base y el origen desconocido de la bacteriemia se asocian a un aumento de mortalidad en las bacteriemias extrahospitalarias (16). Estos factores coinciden con los ya descritos en las bacteriemias nosocomiales, bien es verdad que casi con toda seguridad el tipo de microorganismo en una y otra tambi&eacute;n influye en el pron&oacute;stico de las mismas (17,18).</p>     <p>Sin embargo conviene matizar qu&eacute; es lo que se considera bacteriemia extrahospitalaria ya que a partir del momento en que se crean sistemas asistenciales de atenci&oacute;n como la hospitalizaci&oacute;n domiciliaria, centros de pacientes cr&oacute;nicos, residencias geri&aacute;tricas que disponen de peque&ntilde;as unidades de encamados con disponibilidad de tratamientos parenterales, muchos pacientes no pertenecen puramente a los &aacute;mbitos &lsquo;comunitario&rsquo; o &lsquo;nosocomial&rsquo;. En efecto, existen grupos de pacientes con factores de riesgo propios del ambiente hospitalario (accesos vasculares centrales, hemodi&aacute;lisis, di&aacute;lisis peritoneal, etc.),que han sido sometidos a exploraciones invasivas, y otros colonizados por microorganismos cuyo aislamiento es t&iacute;picamente nosocomial, que se encuentran en el medio extrahospitalario.</p>     <p>As&iacute; recientemente se ha propuesto una divisi&oacute;n de pacientes con bacteriemia en cinco grupos: a) bacteriemia comunitaria propiamente dicha; b) bacteriemia en pacientes dados de alta hospitalaria entre los d&iacute;as 2-30 previos; c) bacteriemia asociada a procedimientos invasivos inmediatamente antes del ingreso o durante el mismo (endoscopias,cat&eacute;teres endovasculares, accesos venosos prolongados en el tiempo para tratamiento quimioter&aacute;pico,hemodi&aacute;lisis, di&aacute;lisis peritoneal); d) bacteriemia en pacientes procedentes de residencias geri&aacute;tricas; y e) bacteriemia nosocomial cl&aacute;sica (19). As&iacute;, probablemente sea m&aacute;s adecuado definir al paciente, el tipo de entorno en el que se encuentra, y realizar estudios dirigidos a la b&uacute;squeda de factores pron&oacute;sticos o de riesgo para ese entorno en concreto. La finalidad en &uacute;ltimo t&eacute;rmino es aplicar el tratamiento antibi&oacute;terapico m&aacute;s adecuado al entorno en el que se ha producido la bacteriemia (comunitaria, nosocomial, o lo que podr&iacute;amos denominar como nosocomial extrahospitalaria en aquellos pacientes con factores de riesgo impropios del medio comunitario cl&aacute;sico) (20).</p>     <p>La importancia de dicha distinci&oacute;n radica en que las bacteriemias nosocomiales, con frecuencia por su etiolog&iacute;a microorganismos multirresistentes, y el tipo de pacientes al que afectan (con enfermedades de base graves), comportan un peor pron&oacute;stico , frente a las bacteriemias puramente comunitarias de pacientes sin factores de riesgo ni enfermedades de base. Probablemente los estudios que se vayan haciendo en el futuro deber&aacute;n incidir m&aacute;s en la definici&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de los pacientes a estudiar, as&iacute; como en el &aacute;mbito en el que se desarrollen matizando el t&eacute;rmino de "comunitaria".</p>     <p>Este cambio cuantitativo y cualitativo en la adquisici&oacute;n de bacteriemias, tambi&eacute;n se ha observado si se individualizan los estudios por edades, inclu&iacute;dos los considerados cl&aacute;sicamente como ancianos hecho que como ya se ha mencionado (21) podr&iacute;a deberse a una mayor tendencia a tratar a estos pacientes en su domicilio, o en unidades de cuidados intermedios extrahospitalarios.</p>     <p>En el estudio realizado por Lizarralde y cols. (22) se han analizado 115 casos de bacteriemia que ingresaron en el Servicio de Medicina Interna, estudiando los factores asociados con la evoluci&oacute;n a muerte. El microorganismo m&aacute;s frecuente fue <i>E. coli</i>, y el origen el urinario, siendo los factores asociados a muerte: shock s&eacute;ptico, origen no urinario, APACHE II mayor o igual a 20, y estadio funcional dependiente previo al episodio, dato referido en otros estudios (23) .</p>     <p>Es indudable el inter&eacute;s del estudio, que como ya se ha mencionado analiza la aparici&oacute;n de bacteriemias en un &aacute;mbito cada vez m&aacute;s frecuente como es el extrahospitalario. Bien es verdad que habr&iacute;a que matizar, cu&aacute;ntos pacientes con bacteriemia comunitaria, no requirieron ingreso hospitalario, y cu&aacute;les fueron las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas de los mismos, y hasta qu&eacute; punto dichas caracter&iacute;sticas supondr&iacute;an modificaci&oacute;n en los resultados del estudio. Un problema que aparece al realizar estudios parciales, es la definici&oacute;n de los criterios de ingreso hospitalario en los pacientes con bacteriemia comunitaria. Quiz&aacute;s lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a o analizar todas las bacteriemias independientemente que requirieran ingreso, o definir quiz&aacute;s de forma m&aacute;s clara cu&aacute;les fueron los criterios de ingreso de esas bacteriemias. Uno de ellos podr&iacute;a ser por ejemplo la probabilidad de padecer bacteriemia en funci&oacute;n de un modelo predictivo, como ya se ha realizado en otros estudios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un segundo dato de inter&eacute;s del trabajo es la introducci&oacute;n de escalas de valoraci&oacute;n como el APACHE II, que se han empleado en otros &aacute;mbitos hospitalarios, pero que podr&iacute;an ser eficaces a la hora de valorar la gravedad de una infecci&oacute;n en otros &aacute;mbitos tanto hospitalarios como extrahospitalarios.</p>     <p>Finalmente mencionar la no demostraci&oacute;n del tratamiento emp&iacute;rico inicial adecuado como factor independiente de mortalidad. No queda claramente definido el significado de tratamiento emp&iacute;rico inadecuado. Globalmente 19 pacientes reciben tratamiento emp&iacute;rico inadecuado de los cuales 13 curan y 6 fallecen (35% de 17 fallecidos = 6 fallecidos, frente al 13,8% de 94 curados = 13 curados), y quiz&aacute;s convendr&iacute;a a&ntilde;adir cuantos de dichos pacientes recibieron tratamiento espec&iacute;fico correcto y cuantos no, y si ese factor influy&oacute; en la evoluci&oacute;n a muerte. Estos datos tienen su importancia en el sentido de que adem&aacute;s de que est&aacute;n aumentando las bacteriemias ingresadas de origen comunitario, tambi&eacute;n lo est&aacute;n haciendo las bacteriemias comunitarias que siguen tratamiento ambulatorio, lo cual debe implicar circuitos r&aacute;pidos de diagn&oacute;stico de bacteriemia, localizaci&oacute;n del paciente, revaloraci&oacute;n del paciente, modificaci&oacute;n o no del tratamiento emp&iacute;rico inicial y decisi&oacute;n o no de ingreso del mismo.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, a la hora de analizar las bacteriemias comunitarias que conforme pase el tiempo ir&aacute;n aumentando en frecuencia, habr&aacute; que matizar las caracter&iacute;sticas basales de los pacientes (enfermedades de base, tratamientos recibidos (accesos vasculares, di&aacute;lisis), localizaci&oacute;n (residencias geri&aacute;tricas, unidades de hospitalizaci&oacute;n domiciliaria); habr&aacute; que definir su riesgo de padecer bacteriemia (probablemente a trav&eacute;s de modelos predictivos de las mismas), y as&iacute; valorar qu&eacute; antimicrobiano emp&iacute;rico es m&aacute;s adecuado para el tratamiento inicial de las mismas, y habr&aacute; que crear circuitos r&aacute;pidos de identificaci&oacute;n, localizaci&oacute;n, y revaloraci&oacute;n de pacientes con modificaci&oacute;n de tratamientos si as&iacute; se precisa,adem&aacute;s de conservar los medios de crecimiento para anaerobios pese a la baja prevalencia de los mismos.</p>     <p>J. M. RUIZ-GIARDIN, A. NOGUERADO ASENSIO<sup>1</sup></p>     <p><i>Servicio de Medicina Interna. Hospital de Fuenlabrada.    <br> <sup>1</sup>Servicio de Medicina Interna V. Hospital Universitario    <br> Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n- Cantoblanco. Madrid</i></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4"><i>Bibliograf&iacute;a</i></font></p>     <p>1. Ruiz Giardin JM, Del Rey Rom&aacute;n MC, Serrano M, Garc&iacute;a G, Gonz&aacute;lez P, Isasia T. Utilidad de los medios de crecimiento para anaerobios en las bacteriemias de origen extrahospitalario. An Med Interna (Madrid) 2003; 20 (4); 179-82.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Bouza E, P&eacute;rez-Molina J, Mu&ntilde;oz P. Report of ESGNI01 and ESGNI02 studies. Bloodstream infections in Europe. Clin Microbiol Infect (CMI) 1999; 5 (Supl. 2): 2S1-2S12.</p>    <p>3. Matas L, Mart&iacute; C, Morera A, Sierra M, Vilamala A, Corcoy F y Grupo de Microbi&oacute;logos de Hospitales Comarcales de Catalu&ntilde;a. Bacteriemia en 13 hospitales generales de la provincia de Barcelona. Estudio prospectivo de 1674 episodios. Enferm Infecc Microbiol Clin 1995; 13: 345-55.</p>    <p>4. Mylotte JM, Kahler L, McCann C. Community-acquired bacteremia at a teaching versus a nonteaching hospital:impact of acute severity of illness on 30-day mortality. Am J Infect Control 2001; 29: 13-9.</p>    <p>5. Martin GS, Mannino DM, Eaton S, Moss M. The Epidemiology of Sepsis in the United States from 1979 through 2000. N Engl J Med 2003; 348: 1546-54.</p>    <p>6. Weinstein MP, Murphy JR, Barth Reller L, Lichtenstein KA. The clinical significance of blood positive cultures: a comprehensive analysis of 500 episodes of bacteremia and funguemia in adults. II. Clinical observations, with special reference to factors influencing prognosis. Rev Infect Dis 1983; 5: 54-70.</p>    <p>7. Pittet D, Li N, Woolson RF, Wenzel RP. Microbiological factors influencing the outcome of nosocomial bloodstream infections: a 6 year validated population based model. Clin Infect Dis 1997; 24: 1068-78.</p>    <p>8. Noguerado A, Ruiz Giardin JM, Pizarro A, M&eacute;ndez J, La Hulla F, Fern&aacute;ndez M, et al. An&aacute;lisis de factores pron&oacute;sticos de mortalidad de las bacteriemias y fungemias en un hospital universitario. Evoluci&oacute;n en 10 a&ntilde;os. Rev Clin Esp 2001; 201: 122-9.</p>    <p>9. Weinstein MP, Towns ML, Quartety SM, Mirrett S, Reimer LG, Parmigiani G, et al. The clinical significance of positive blood cultures in the 1990s: a prospective comprehensive evaluation of the microbiology, epidemiology, and outcome of bacteriemia and fungemia in adults. Clin Infect Dis 1997; 24: 584-602.</p>    <p>10. Javaloyas M, Jarne J, Garcia D, Gudiol F. Bacteriemias en pacientes dados de alta desde el Servicio de Urgencias . Med Clin (Barc) 2001; 116: 692-3.</p>    <p>11. Grupo de Estudio de la Bacteriemia. Bacteriemia en seis hospitales espa&ntilde;oles. Med Clin (Barc) 1986: 221-232.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>12. Nimri LF, Batchoun R.Community-acquired bacteraemia in a rural area: predominant bacterial species and antibiotic resistance. J Med Microbiol 2004; 53: 1045-9.</p>    <p>13. Esel D, Doganay M, Alp E, Sumerkan B. Prospective evaluation of blood cultures in a Turkish university hospital:epidemiology, microbiology and patient outcome. Clin Microbiol Infect 2003; 9: 1038-44.</p>    <p>14. Llopis F, Grau I, Tubau F, Cisnal M, Pallares R. Epidemiological and clinical characteristics of bacteraemia caused by Aeromonas spp. as compared with Escherichia coli and Pseudomonas aeruginosa. Scand J Infect Dis 2004; 36: 335-41.</p>    <p>15. Pedersen G, Schonheyder HC, Sorensen HT, Esel D, Doganay M, Alp E, Sumerkan B. Source of infection and other factors associated with case fatality in community-acquired bacteremia a Danish population-based cohort study from 1992 to 1997. Clin Microbiol Infect 2003; 9 (8): 793-802.</p>    <p>16. Friedman ND, Kaye KS, Stout JE, McGarry SA, Trivette SL, Briggs JP, et al. Health Care-Associated Bloodstream Infections in Adults: A Reason To Change the Accepted Definition of Community-Acquired Infections. Ann Intern Med 2002; 137: 791-7.</p>    <p>17. Ruiz-Giardin JM, Noguerado A, Pizarro A, La Hulla F, M&eacute;ndez J, Fern&aacute;ndez M, et al. An&aacute;lisis comparativo de los factores asociados a la mortalidad de las bacteriemias en pacientes de 60-70 o m&aacute;s a&ntilde;os de edad. Rev Esp Geriatr Gerontol 2003; 38: 153-60.</p>    <p>18. Amit M, Pitlik SD, Samra Z, Konisberger H, Drucker M, Leibovici L. Bacteremia in patients without known underlyng disorders. Scand J Infect Dis 1994; 26: 605-9.</p>    <p>19. Siegman-Igra Y, Fourer B, Orni-Wasserlauf R, Golan Y, Noy D,Schwartz D, et al. Reappraisal of community-acquired bacteremia: a proposal of a new classification for the spectrum of acquisition of bacteremia. Clin Infect Dis 2002; 34: 1431-9.</p>    <p>20. Valles J, Rello J, Ochagavia A, Garnacho J, Alcal&aacute; MA. Community-acquired bloodstream infection in critically ill adult patients: impact of shock and inappropriate antibiotic therapy on survival. Chest 2003; 123: 1615-24.</p>    <p>21. Cart&oacute;n JA, Garc&iacute;a-Velasco G, Maradona JA, P&eacute;rez F, Arribas JM. Bacteriemia extrahospitalaria en adultos. An&aacute;lisis prospectivo de 333 episodios. Med Clin (Barc) 1988; 90: 525-30.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>22. Lizarralde E, Guti&eacute;rrez A, Mart&iacute;nez P, Ibarmia J, Miguel de la Villa F. Pronostico de las bacteriemias adquiridas en la comunidad ingresadas en un Servicio de Medicina Interna. An Med Interna (Madrid) 2005; 22: 108-113.</p>    <p>23. Deulofeu F, Cervello B, Capell S, Marti C, Mercade V. Predictors of mortality in patients with bacteremia: the importance of functional status. J Am Geriatr Soc 1998; 46: 14-18.</p>      ]]></body>
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