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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size=5>Cartas al Director</font></b></p>     <p><font size="4">Pseudotumor cerebral en probable relaci&oacute;n a ceftriaxona</font></p>     <p>    <br>Sr. Director:</p>     <p>El <i> pseudotumor cerebral</i> (PC) es un s&iacute;ndrome complejo caracterizado por una alteraci&oacute;n en la regulaci&oacute;n de la presi&oacute;n intracraneal (PIC), con elevaci&oacute;n de la misma, sin que exista lesi&oacute;n ocupante de espacio, hidrocefalia, trombosis de senos venosos cerebrales y anomal&iacute;as bioqu&iacute;micas o citol&oacute;gicas del LCR que lo justifique. Suele ser autolimitado y con frecuencia recidivante. Su morbilidad viene condicionada por la posible p&eacute;rdida de visi&oacute;n, causada por la atrofia del nervio &oacute;ptico (1) que puede producirse y que ha llevado a abandonar el calificativo de &quot;benigna&quot; que se utilizaba anteriormente.</p>     <p>Entre las m&uacute;ltiples causas que se asocian a la elevaci&oacute;n de la PIC, se encuentran algunos f&aacute;rmacos, y dentro de &eacute;stos algunos antibi&oacute;ticos como las tetraciclinas, quinolonas o sulfametoxazol. Sin embargo, en una b&uacute;squeda bibliogr&aacute;fica en la base de datos MEDLINE (palabras clave: <i> pseudotumor cerebri</i>, <i>cephalosporins</i>, <i>ceftriaxone</i>) no hemos encontrado descrita la asociaci&oacute;n entre PC y las cefalosporinas y por extensi&oacute;n con la ceftriaxona.</p>     <p>Presentamos el caso de un paciente tratado con ceftriaxona, asociado a gentamicina por presentar una endocarditis subaguda sobre v&aacute;lvula nativa, en cuya evoluci&oacute;n aparecieron s&iacute;ntomas y signos compatibles con PC.</p>     <p>Se trata de un var&oacute;n de 63 a&ntilde;os, h&aacute;bito ast&eacute;nico, fumador de 20-30 cigarrillos/d&iacute;a, y con antecedentes de hipoacusia en el o&iacute;do izquierdo, tuberculosis pulmonar, prolapso de v&aacute;lvula mitral y de basalioma en la espalda intervenido.</p>     <p>El paciente fue remitido por presentar fiebre de hasta 39&ordm; C junto con lumbalgias y tiritonas de varias semanas de evoluci&oacute;n, que mejoraban inicialmente con cefuroxima axetilo, pero que reaparec&iacute;an tras suspender el tratamiento. Se inici&oacute; el estudio ambulatoriamente indicando una anal&iacute;tica general, cuyos valores fueron normales, y una serie de hemocultivos (4) donde creci&oacute; en todos <i> S. viridans</i> grupo <i> S. mitis</i> (<i>S. oralis</i>) con sensibilidad intermedia a penicilina G y amoxicilina y sensible a ceftriaxona. Adem&aacute;s, se realiz&oacute; un TAC toraco-abd&oacute;mino-p&eacute;lvico y un enema opaco que fueron normales, un ecocardiograma transtor&aacute;cico donde se observ&oacute; una v&aacute;lvula mitral mixoide con prolapso de v&aacute;lvula posterior y una insuficiencia mitral moderada-severa con una dudosa imagen de verruga. Ante estos hallazgos, se diagnostic&oacute; al paciente de endocarditis subaguda y dada la estabilidad cl&iacute;nica que presentaba y el microorganismo aislado, se decidi&oacute; iniciar tratamiento con ceftriaxona a dosis de 2g / d&iacute;a (iv) asociado a gentamicina 300 mg / d&iacute;a (iv) a cargo de la Unidad de Hospitalizaci&oacute;n a Domicilio. Al cumplir las dos semanas de tratamiento se suspendi&oacute; la gentamicina manteni&eacute;ndose las dosis de ceftriaxona. En ese momento, tanto los controles cl&iacute;nicos como los anal&iacute;ticos mostraban una buena evoluci&oacute;n del cuadro infeccioso.</p>     <p>El d&iacute;a 21 de tratamiento antibi&oacute;tico, el paciente refiri&oacute; sensaci&oacute;n de mareo, sin giro de objetos, e inestabilidad para la marcha, sin relaci&oacute;n con la infusi&oacute;n del antibi&oacute;tico. La exploraci&oacute;n f&iacute;sica general fue normal, apareciendo como &uacute;nico dato una discreta lateralizaci&oacute;n hacia la derecha al explorar la marcha. En los d&iacute;as posteriores, refiri&oacute; mayor inestabilidad con aumento de la base de sustentaci&oacute;n y sensaci&oacute;n de visi&oacute;n borrosa, se solicit&oacute; una RNM craneal y una angioRNM de seno longitudinal que fueron normales y en la exploraci&oacute;n oftalmol&oacute;gica se apreci&oacute; un papiledema bilateral por lo que se decidi&oacute; su ingreso en el Servicio de Neurolog&iacute;a para valoraci&oacute;n. En la nueva exploraci&oacute;n neurol&oacute;gica destac&oacute; una marcha en t&aacute;ndem inestable con discreta adiadocinesia y papiledema bilateral. El resto de la exploraci&oacute;n, pruebas anal&iacute;ticas y pruebas de imagen (Rx y RMN dorsolumbar) fueron normales. Tras dichas pruebas se realiz&oacute; una punci&oacute;n lumbar, dando salida a un l&iacute;quido claro, con unos recuentos celulares normales y cultivos negativos y con una presi&oacute;n de salida de 9 cm. de agua. En el LCR se descart&oacute; la presencia de bandas oligoclonales, las pruebas serol&oacute;gicas para l&uacute;es y borreliosis fueron negativas, y el ECA y ADA fueron normales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante el cuadro cl&iacute;nico, la buena evoluci&oacute;n de la endocarditis y la casi finalizaci&oacute;n de las cuatro semanas de tratamiento se decidi&oacute; suspender la ceftriaxona. En los d&iacute;as siguientes y sin tratamiento espec&iacute;fico disminuy&oacute; el edema de papila y mejor&oacute; la visi&oacute;n y las alteraciones de la marcha, siendo el paciente dado de alta. A las dos semanas del alta, el paciente present&oacute; diplop&iacute;a con par&aacute;lisis del VI par del ojo derecho y papiledema en ojo izquierdo, inici&aacute;ndose tratamiento con corticoides y acetazolamida. Tras dos semanas de tratamiento desapareci&oacute; completamente el edema de papila y la par&aacute;lisis del VI par, manteniendo el paciente visi&oacute;n casi normal (cuadrantonopsia nasal inferior en ambos ojos en las pruebas campim&eacute;tricas de control), mejorando objetivamente de su inestabilidad y trastornos de la marcha.</p>     <p>El PC fue descrito por Quinqu&eacute; siendo los criterios diagn&oacute;sticos actualmente establecidos: presencia de s&iacute;ntomas y signos de hipertensi&oacute;n intracraneal, de s&iacute;ntomas visuales o de ambos; presencia de papiledema; ausencia de s&iacute;ntomas y signos neurol&oacute;gicos focales y de alteraci&oacute;n del nivel de conciencia (la paresia aislada de VI par no excluye el diagn&oacute;stico); ausencia de lesi&oacute;n cerebral en las pruebas de neuroimagen y LCR de composici&oacute;n normal y presi&oacute;n elevada (1).</p>     <p>El paciente presentado debut&oacute; con inestabilidad en la marcha y alteraciones visuales, s&iacute;ntomas relacionados con la hipertensi&oacute;n endocraneal, desarroll&oacute; un papiledema bilateral importante (hallazgo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la exploraci&oacute;n en estos casos) y una paresia del VI par no localizadora, situaci&oacute;n que se describe entre un 14-35% de los casos de PC (1). Las pruebas de imagen descartaron procesos expansivos endocraneales y las caracter&iacute;sticas del LCR fueron normales. Ciertamente la presi&oacute;n de salida del LCR obtenida fue normal, no teniendo determinaciones objetivas de hipertensi&oacute;n de LCR. El hecho de una determinaci&oacute;n normal de PIC en el seno de un cuadro de hipertensi&oacute;n intracraneal es conocido, y por ello se aconseja repeticiones de la punci&oacute;n cuando el grado de sospecha de hipertensi&oacute;n intracraneal es alto (2) (actitud que no se tom&oacute; en el caso de nuestro paciente ante la buena respuesta al tratamiento).</p>     <p>Algunos autores (3) proponen que pueden existir pacientes susceptibles a niveles de PIC más bajos que otros y que pueden desarrollar este síndrome a presiones más bajas con buena respuesta al tratamiento estándar. Es más, en algunos casos, la paresia del VI par se relaciona con aumentos bruscos de la PIC (1). Con respecto a la causa que pudo motivar el síndrome, el paciente presentó como antecedente inmediato el diagnóstico de endocarditis. Hasta la fecha y salvo una descripción de PC en un paciente infectado con el VIH (4), no existen casos de PC en el seno de infecciones <i>&quot;per - se&quot;</i>. El otro posible factor causal pudo ser el tratamiento antibiótico con ceftriaxona y aminoglicósidos. El ciclo con gentamicina se realizó completo apareciendo los primeros síntomas una semana tras su suspensión, estando el paciente en tratamiento con ceftriaxona (21 días), presentando una clara mejoría tanto en los síntomas como en la exploración (alteración de la marcha y papiledema) tras su suspensión, tal como se ha descrito (5,6), en casos de hipertensión intracraneal secundaria a fármacos.</p>     <p>El pronóstico del síndrome es variable, presentando entre un 3-51% (1) de los casos una pérdida del campo visual de moderada a grave y que con un control y tratamiento precoz puede mejorarse. En el caso presentado el paciente mantenía una cuadrantonopsia nasal inferior en el control a los seis meses.</p>     <p>Se trata pues del caso de un paciente en tratamiento antibiótico parenteral con ceftriaxona, antibiótico ampliamente utilizado, que presentó una complicación, PC, no descrita hasta ahora en nuestro conocimiento, que puede causar una situación tan grave como una pérdida del campo visual y que por ello hay que considerar.</p>     <p><b>M. A. Goenaga Sánchez, E. Sánchez Haya<sup>1</sup>, I. Martínez Soroa<sup>2</sup>, M. Millet Sampedro, C. Garde Orbáiz</b></p>     <p><i>Unidad de Hospitalización a Domicilio. <sup>1</sup>Servicio de Medicina Interna. <sup>2</sup>Servicio de Oftalmología. Hospital Donostia. San Sebastián</i></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>1. Santos S, López del Val LJ, Pascual LF, Mostacero E, Tejero C, Casadevall T, Morales F. Pseudotumor cerebral: análisis de nuestra casuística y revisión de la literatura. Rev Neurol 2001; 33: 1106-11.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Ecker A. Irregular fluctuation of elevated cerebrospinal fluid pressure. Arch Neurol Psychiatry 1955; 74: 641-9.</p>     <p>3. Green JP, Newman NJ, Store ZN, Nemerroff CB. &quot;Normal pressure&quot; pseudotumor cerebri. J Neuroophthamol 1997; 17: 241-16.</p>     <p>4. Traverso F, Stagnaro R, Fazio B. Benign intracraneal hypertension associated with HIV infection. Eur Neurol 1993; 33: 191-2.</p>     <p>5. Rosa N, Giamundo A, Jura A, Iaccarino G, Romano A. Mesalazine-associated benign intracraneal hipertensión in a patient with ulcerative colitis. Am J Ophthalmol 2003; 136: 212-3.</p>     <p>6. Chiu AM, Chuenkongkaew WL, Cornblath WT, Trobe JD, Digre KB, Dotan SA, Musson KH, Eggenberger ER. Minocycline treatment and pseudotumor cerebri syndrome. Am J Ophthalmol 1998; 126: 116-21.</p>      ]]></body>
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