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<institution><![CDATA[,Hospital Regional Universitario Carlos Haya Servicio de Medicina Interna Unidad de Enfermedades Infecciosas]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Modelos pron&oacute;sticos en bacteriemia y sepsis</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>      <p><font face="Verdana" size="2"><b>M. A. Garc&iacute;a Ord&oacute;&ntilde;ez, J. D. Colmenero Castillo</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Medicina Interna. Unidad de Enfermedades Infecciosas. Hospital Regional Universitario Carlos Haya. M&aacute;laga</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Bacteriemia y sepsis son eventos &iacute;ntimamente relacionados. El concepto de bacteriemia es esencialmente microbiol&oacute;gico, y se define como la presencia de bacterias en el torrente circulatorio (funguemia en caso de hongos) demostrada mediante hemocultivo. Mientras que sepsis es un concepto eminentemente cl&iacute;nico y consiste en el desarrollo de una respuesta sist&eacute;mica a la infecci&oacute;n.</font></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">   En t&eacute;rminos generales, la invasi&oacute;n del torrente sangu&iacute;neo supone un fracaso del sistema inmune por contener la infecci&oacute;n en el foco primario. Si bien, tambi&eacute;n puede ser la expresi&oacute;n de la incapacidad del cl&iacute;nico en tratar correctamente la infecci&oacute;n inicial. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino la bacteriemia/fungemia supone la existencia de una infecci&oacute;n diseminada que podr&iacute;a entra&ntilde;ar un peor pron&oacute;stico y dar lugar a focos secundarios de sepsis.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font face="Verdana" size="2">   En su gran mayor&iacute;a de las ocasiones la bacteriemia es transitoria o intermitente, salvo en las infecciones endovasculares como la endocarditis, en las cuales la bacteriemia suele ser continua. Por tanto la rentabilidad de un hemocultivo aumenta si la extracci&oacute;n del mismo se realiza coincidiendo con la bacteriemia transitoria que suele coincidir con el episodio de tiritona que precede al ascenso t&eacute;rmico (1).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Es importante recordar que la positividad de un hemocultivo no siempre es clinicamente relevante (2). Weinstein et al estudiaron 1.585 episodios de Bacteriemia/Fungemia en tres hospitales universitarios norteamericanos. De ellos 843 (53,2%) fueron cl&iacute;nicamente relevantes y a&uacute;n asumiendo los 84 (5,3%) de significado cl&iacute;nico incierto tambi&eacute;n lo fueran, 658 hemocultivos positivos (41,5%), se consideraron contaminaciones (3).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha observado un incremento en la incidencia de bacteriemias que ha venido parejo a los cambios producidos en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, influenciada en parte por los avances tecnol&oacute;gicos y por otro por el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, con grupos de pacientes que reciben tratamientos agresivos e inmunosupresores. Es m&aacute;s, el aumento de incidencia observado se ha acompa&ntilde;ado de cambios en el patr&oacute;n de la bacteriemia, en cuanto a microorganismos aislados (mayor aislamiento de g&eacute;rmenes gram positivos), fuente de infecci&oacute;n, adquisici&oacute;n comunitaria o nosocomial, resistencia a los antimicrobianos, entre otros factores (4). A pesar de que la mortalidad por bacteriemia ha sufrido un descenso respecto a d&eacute;cadas previas gracias a la disponibilidad de nuevos y potentes antibi&oacute;ticos, esta sigue siendo alta (5). Existe un gran inter&eacute;s en identificar que factores influencian la evoluci&oacute;n de los pacientes con bacteriemia, que puedan ayudar al cl&iacute;nico en la toma de decisiones sobre el manejo diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico inicial. En este sentido, se han publicado m&uacute;ltiples trabajos en pacientes con bacteriemia tratando de identificar factores predictivos de evoluci&oacute;n desfavorable (sepsis y mortalidad) (6).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   En el presente n&uacute;mero de ANALES DE MEDICINA INTERNA se publican varios trabajos relacionados con factores predictivos en bacteriemia y sepsis. Eroles Vega et al (7) en un estudio prospectivo de 204 pacientes ingresados en un servicio de Medicina Interna que presentaron temperatura igual o superior a 38 &ordm;C establecen factores que se asocian de forma independiente a infecci&oacute;n, bacteriemia, sepsis y muerte. Por otro lado, Garc&iacute;a Ord&oacute;&ntilde;ez et al (8) en el an&aacute;lisis de 242 episodios de bacteriemia cl&iacute;nicamente relevante en pacientes ancianos ingresados tanto en &aacute;reas m&eacute;dicas como quir&uacute;rgicas identifican aquellos factores predictivos de adquisi&oacute;n nosocomial y su relaci&oacute;n con el tipo de microorganismo. Por &uacute;ltimo, Sanz Caraba&ntilde;a et al (9) identifican factores pron&oacute;sticos asociados a mortalidad en un grupo de 75 pacientes hospitalizados por bacteriemia comunitaria.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La aplicaci&oacute;n de modelos de predicci&oacute;n cl&iacute;nica en bacteriemia y sepsis es, cuanto menos, dif&iacute;cil y probablemente solo se puedan usar en el &aacute;mbito donde han sido elaboradas (6). Esto es debido a que tanto la bacteriemia como la sepsis son entidades que engloban una gran cantidad de escenarios cl&iacute;nicos diferentes, dependiendo de la zona geogr&aacute;fica y hospital estudiado, g&eacute;rmenes involucrados, fuentes de infecci&oacute;n, adquisici&oacute;n comunitaria o intrahospitalaria, gravedad de las enfermedades subyacentes o debilitantes que presenten los pacientes, etc, siendo dif&iacute;cil extrapolar los modelos predictivos de un &aacute;mbito a otro. La sepsis es una respuesta sist&eacute;mica fluctuante y din&aacute;mica desarrollada ante la infecci&oacute;n y dependiente de factores individuales, gen&eacute;ticos y del entorno, con la dificultad de generar factores predictores universales que estimen la evoluci&oacute;n del paciente (10).</font> </p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La incidencia de bacteriemia y sepsis es dif&iacute;cil de estimar dada la heterogeneidad en cuanto a definici&oacute;n de caso que se han utilizado (11). En 1991, a partir de la conferencia de consenso se ha homogenizado la definici&oacute;n de sepsis siguiendo los criterios de Bone y sus formas evolutivas m&aacute;s graves (sepsis grave y shock s&eacute;ptico), (12) Esta clasificaci&oacute;n probablemente suponga una excesiva simplificaci&oacute;n y no sea suficiente para caracterizar de forma precisa la gravedad de los enfermos con sepsis (13,14). Levy et al han propuesto un nuevo sistema de estratificaci&oacute;n basado en 4 aspectos: predisposici&oacute;n, infecci&oacute;n, respuesta y disfunci&oacute;n de &oacute;rganos (15). En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas se ha observado un incremento de bacteriemias y sepsis, con incidencias de 5-28 episodios/1.000 pacientes y 175 casos/100.000 pacientes respectivamente (16-18).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La bacteriemia en general y la sepsis particular es un acontecimiento grave que depara una mortalidad atribuible entre 30-50%. La tasa de mortalidad muestra una gran variabilidad en los diferentes estudios realizados, con una marcada heterogeneidad de los pacientes incluidos y diferente definici&oacute;n y gravedad de los casos de bacteriemia y sepsis, as&iacute; como la distinta medida de los resultados (mortalidad cruda, atribuible, intrahospitalaria, a 30 d&iacute;as) (19,20).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Muchos autores han analizado factores pron&oacute;sticos de mortalidad en cohortes de pacientes con bacteriemia y sepsis, siendo los m&aacute;s recurrentemente identificados la adecuaci&oacute;n de tratamiento antibi&oacute;tico, la presencia de enfermedad subyacente, la fuente y tipo de infecci&oacute;n, la presencia de shock con necesidad de drogas vasoactivas, la disfunci&oacute;n m&uacute;ltiple de &oacute;rganos y la neutropenia (21).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Los agentes microbiol&oacute;gicos causantes de bacteriemia y sepsis pueden no solo afectar la evoluci&oacute;n sino tambi&eacute;n condicionar la toma de decisiones inicial del cl&iacute;nico. Hay una amplia variaci&oacute;n en las tasas de mortalidad seg&uacute;n el microorganismo causante. As&iacute;, la bacteriemia por enterobacterias (salvo    <i>E. coli</i>) y funguemias tienen las tasas m&aacute;s altas de mortalidad (30-50%), as&iacute; como el aislamiento polimicrobiano (35%). Mientras la bacteriemia por estafilococcus coagulasa negativo y    <i>E. coli</i> presentan tasas de mortalidad m&aacute;s bajas (10-15% y 13-17% respectivamente) (3,11,21). Por otro lado la fuente de bacteriemia tambi&eacute;n condiciona una gran variabilidad en las tasas de mortalidad. La fuente de infecci&oacute;n intraabdominal, del tracto respiratorio inferior o es desconocida se asocia a una mayor mortalidad (11,22). Cl&aacute;sicamente se ha atribuido a la bacteriemia de adquisici&oacute;n nosocomial una mortalidad considerablemente superior a la de la bacteriemia de origen comunitario (3). En la actualidad, estas diferencias probablemente sean menos dram&aacute;ticas. Sin embargo, dentro de las bacteriemias nosocomiales tambi&eacute;n existe una gran heterogeneidad como lo demuestran los recientes resultados del estudio SCOPE (Surveillance and Control of Pathogens of Epidemiological Importance Project), en el que se incluyen 24.179 episodios de bacteriemia recogidos en 49 hospitales. En este estudio se demuestra que la mitad de todos los episodios de bacteriemia nosocomial se presentan en las Unidades de Cuidados Intensivos, la mortalidad de los episodios debidos a    <i>P aeruginosa</i> supera el 50% y la proporci&oacute;n de episodios causados por organismos resistentes aumenta de forma alarmante (23).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La presencia de enfermedades subyacentes debilitantes (neoplasia, cirrosis hep&aacute;tica, insuficiencia renal) tambi&eacute;n condiciona un peor pron&oacute;stico (3,11,21). Diversos trabajos han mostrado la relaci&oacute;n entre varios marcadores biol&oacute;gicos (prote&iacute;na C reactiva, procalcitonina, interleucina 6 y factor de necrosis tumoral) y una evoluci&oacute;n m&aacute;s desfavorable de la sepsis (13).</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font face="Verdana" size="2">   Por tanto, bacteriemia y sepsis conforman un conjunto heterog&eacute;neo de escenarios cl&iacute;nicos muy diversos entre si dependientes de aspectos tanto individuales de los propios pacientes como del entorno donde se produce la infecci&oacute;n, lo que complica la aplicaci&oacute;n y generalizaci&oacute;n de diferentes modelos de predicci&oacute;n cl&iacute;nica.</font></p>      <p>   &nbsp;</p>      <p>   <font face="Verdana" size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <p>   <font face="Verdana" size="2">1. Bryan CS. Clinical implications of positive blood cultures. Clin Microbiol Rev 1989; 2: 329-53.</font></p>      <p> <font face="Verdana" size="2"> 2. MacGregor RR, Beaty HN. Evaluation of positive blood cultures:guidelines for early differentiation of contaminated from valid positive cultures. Arch Intern Med 1972; 130: 84-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 3. Weinstein MP, Towns ML, Quartey SM, Mirret S, Reimer LG, Parmigiani G, et al. The clinical significance of positive blood cultures in the 1990s: a prospective comprehensive evaluation of the microbiology, epidemiology, and outcome of bacteraemia and fungemia in adults. Clin Infect Dis 1997; 24: 584-602.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 4. Moss M, Martin GS. A global perspective on the epidemiology of sepsis. Intensive Care Med 2004; 30: 527-9.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 5. Martin GS, Mannino DM, Eaton S, Moss M. The epidemiology of sepsis in the United States from 1979 through 2000. N Engl J Med 2003; 348: 1546-54.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 6. Modol Deltell JM, Sabria M. Modelos de predicci&oacute;n de bacteriemia. Med Clin (Barc) 2004; 123: 255-6.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 7. Eroles Vega G, Fern&aacute;ndez P&eacute;rez C, del Valle Loarte P, M&aacute;rquez Salas M, Mendivil Ferrer M, Garc&iacute;a Ibarz U, et al. Fiebre en pacientes hospitalizados en un Servicio de Medicina Interna: an&aacute;lisis prospectivo de 204 casos. An Med Interna (Madrid) 2006; 23: 56-61.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> 8. Garc&iacute;a Ord&oacute;&ntilde;ez MA, Moya Benedicto R, L&oacute;pez Gonz&aacute;lez JJ, Colmenero JD. Caracter&iacute;sticas epidemiol&oacute;gicas de la bacteriemia de origen comunitario y nosocomial en pacientes hospitalizados mayores de 65 a&ntilde;os. An Med Interna (Madrid) 2006; 23: 62-65.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> 9. Sanz Caraba&ntilde;a P, Ramos Mart&iacute;nez A, Asensio Vegas A, Garc&iacute;a Navarro MJ, Linares Rufo M. Mortalidad y factores pron&oacute;sticos en pacientes hospitalizados por bacteriemia adquirida en la comunidad. An Med Interna (Madrid) 2006; 23: 66-72.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   10. Hotchkiss RS, Kart IE. The pathophysiology and treatment of sepsis. N Engl J Med 2003; 348: 138-50.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   11. Angus DC, Wax RS. Epidemiology of sepsis: an update. Crit Care Med 2001; 29: S109-16.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   12. Bone RC, Balk RA, Cerra FB, et al. Definitions for sepsis and organ failure and guidelines for the use of innovative therapies in sepsis: The ACCP/SCCM Consensus Conference Committee. Chest 1992; 101: 1644-55.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   13. Santolaria F. Indicadores de gravedad en la sepsis. Med Clin (Barc) 2003; 121: 378-80.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   14. Vincent JL. Dear SIRS, I&acute;m sorry to say that I don&acute;t like you. Crit Care Med 1997; 25: 372-4.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   15. Levy MM, Fink MP, Marshall JC, Abraham E, Angus D, Cook D, et al. 2001 SCCM/ESICM/ACCP/ATS/SIS international sepsis definitions conference. Crit Care Med 2003; 31: 1250-6.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   16. Ruiz-Giardin JM, Noguerado Asensio A. Bacteriemias. An Med Interna (Madrid) 2005; 22: 105-7.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   17. Bouza E, P&eacute;rez-Molina J, Mu&ntilde;oz P. Report of ESGNI01 and ESGNI02 studies. Bloodstream infections in Europe. Clin Microbiol Infect 1999; 5: 2S1-12.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font face="Verdana" size="2">   18. Center for Disease Control. Increase in national hospital discharge survey rates for septicaemia: United States, 1979-1987. MMWR 1990; 39: 31-4.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   19. Friedman G, Silva E, Vincent JL. Has the mortality of septic shock changed with the time. Crit Care Med 1998; 26: 2078-86.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   20. Cohen NH. Reduced mortality from septic shock: lessons for the future. Crit Care Med 1998; 26: 1956-8.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   21. Herchline T, Gros S. Improving clinical outcome in bacteraemia. J Eval Clin Pract 1998; 4: 191-5.</font> </p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   22. Rello J, Ricart M, Mirelis B, et al. Nosocomial bacteriemia in a medical-surgical intensive care unit: epidemiologic characteristics and factors influencing mortality in 111 episodes. Intensive Care Med 1994; 20: 94-8.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   23. Wisplingoff H. Bischoff T, Tallent SM, Seifert H, Wenzel RP, Edmond MD. Nosocomial bloodstream infections in US hospitals: analysis of 24,179 cases from a prospective nationwide surveillance study. Clin Infect Dis 2004; 39: 309-17.</font></p>      ]]></body>
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