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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conflictos éticos en el aprendizaje de los residentes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Área Sanitaria de Ferrol Hospital Arquitecto Marcide-Novoa Santos Servicio de Medicina Interna]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Conflictos &eacute;ticos en el aprendizaje de los residentes</font></b></p>     <p><b><font size="4" face="Verdana">Ethics conflicts in learning and teaching medical specialities</font></b></p>      <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="2" face="Verdana">J. A. Garrido Sanju&aacute;n</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Medicina Interna. Hospital A. Marcide-Novoa Santos. &Aacute;rea Sanitaria de Ferrol. La Coru&ntilde;a</font></p>     <p><a href="#back"><font face="Verdana" size="2">Dirección para correspondencia</font></a></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">      <p>&nbsp;</p>      <p><b><font face="Verdana" size="3">Introducción y fundamentación</font></b></p>      <p><font face="Verdana" size="2">La dimensi&oacute;n moral es inherente a la pr&aacute;ctica de las profesiones sanitarias. Una de las actividades casi inseparables de la propia actividad profesional del m&eacute;dico es la contribuci&oacute;n al aprendizaje de otros m&eacute;dicos en las distintas fases de su formaci&oacute;n: estudiantes de medicina, especializaci&oacute;n m&eacute;dica (residentes, MIR), formaci&oacute;n continuada de otros compa&ntilde;eros, etc. Es importante la preocupaci&oacute;n por la reflexi&oacute;n y mejora de la moralidad de las acciones profesionales de los m&eacute;dicos, dando muestra de ello el aumento de la literatura que hace referencia a la &eacute;tica m&eacute;dica o a la bio&eacute;tica, no s&oacute;lo en las revistas especializadas en este campo, sino tambi&eacute;n en las revistas generales de difusi&oacute;n de conocimientos cient&iacute;ficos m&eacute;dicos o las espec&iacute;ficas de las distintas especialidades m&eacute;dico-quir&uacute;rgicas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta preocupaci&oacute;n es la que ha hecho desarrollarse la Bio&eacute;tica que tiene su origen en la aparici&oacute;n de conflictos &eacute;ticos motivados principalmente por tres razones: los grandes avances cient&iacute;fico-t&eacute;cnicos, el cambio en las relaciones sanitarias y la universalizaci&oacute;n de la asistencia. La preocupaci&oacute;n por la dimensi&oacute;n &eacute;tica de la investigaci&oacute;n precedi&oacute; a la de la asistencia y de ella proceden en parte los principios bio&eacute;ticos que nos ayudan a tomar decisiones en la cl&iacute;nica.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Por tanto de las tres dimensiones que se imbrican en la actividad de nuestros centros sanitarios (asistencia, investigaci&oacute;n y docencia) es la docencia la que ha permanecido m&aacute;s al margen de la preocupaci&oacute;n por su dimensi&oacute;n &eacute;tica. Sin embargo esta dimensi&oacute;n profesional tambi&eacute;n se ha visto inmersa en los cambios que hemos referido como origen de los conflictos bio&eacute;ticos, y por tanto han surgido tambi&eacute;n los problemas morales. Adem&aacute;s esta actividad se ha visto tambi&eacute;n sometida a una reflexi&oacute;n, no s&oacute;lo para la adaptaci&oacute;n de la formaci&oacute;n a los r&aacute;pidos cambios profesionales, sino para adaptarse a nuevos conceptos pedag&oacute;gicos. De una forma esquem&aacute;tica este &uacute;ltimo punto podr&iacute;amos resumirlo en el paso de una ense&ntilde;anza centrada en el docente a un aprendizaje centrado en el alumno (en este caso el estudiante de medicina o el residente).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La b&uacute;squeda de orientaciones sobre la &eacute;tica de la formaci&oacute;n especializada para incluir este tema en una formaci&oacute;n reglada a los tutores de residentes en la que estoy participando, encontrando escasas reflexiones sobre la misma en nuestra literatura m&eacute;dica, me ha conducido a escribir este texto. Ir&eacute; revisando los distintos puntos aqu&iacute; introducidos con la pretensi&oacute;n de que sirvan de partida para la discusi&oacute;n y mejora de orientaciones que permitan detectar, solucionar y prevenir conflictos &eacute;ticos que son inherentes, al igual que a la asistencia, a la docencia de la medicina. El texto no pretende sentar directrices sino orientar una deliberaci&oacute;n sobre el tema que ayude a definir gu&iacute;as de decisi&oacute;n.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Aunque muchos de los puntos a revisar son probablemente extrapolables a la formaci&oacute;n de alumnos de medicina me centrar&eacute; en la formaci&oacute;n residentes por ser el campo que conozco y trabajo. El matiz esencial que marca la diferencia es que el residente tiene ya una capacitaci&oacute;n como m&eacute;dico, al menos te&oacute;rica, para muchos actos generales, que no tiene el estudiante.</font></p>     <p><i><font face="Verdana" size="2">    <br> LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA ¿ES INHERENTE A NUESTRA ACTIVIDAD PROFESIONAL?</font></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Buscando los or&iacute;genes de la respuesta a esta pregunta en la historia podemos remontarnos a revisar el texto del c&oacute;digo hipocr&aacute;tico (<a href="#t1">Tabla I</a>). El compromiso con la formaci&oacute;n de otros m&eacute;dicos, con las limitaciones y restricciones marcadas por la &eacute;poca para mantener controlado el acceso a la profesi&oacute;n, con claro corporativismo, est&aacute; ligado al mismo acto de compromiso necesario para empezar a ejercer la profesi&oacute;n. Otra argumentaci&oacute;n para responder a la pregunta la encontramos en el mismo significado de la palabra doctor ("docere": ense&ntilde;ar).</font></p>     <p align="center"><a name="t1"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t1.jpg" width="336" height="319"></a></p>     <p>     <br> <font size="2" face="Verdana"> En nuestro siglo XXI creo que la obligaci&oacute;n de contribuir a formar a otros como m&eacute;dicos y a m&eacute;dicos como especialistas es inherente al ejercicio de nuestra profesi&oacute;n. Como dicen Stone y cols., "la identidad del m&eacute;dico contiene impl&iacute;citamente la identidad del maestro" (1). Si esta afirmaci&oacute;n puede dejar alg&uacute;n resquicio de duda o argumentaci&oacute;n en contra de forma gen&eacute;rica, cuando la aplicamos a la actividad de los m&eacute;dicos en los centros p&uacute;blicos o privados acreditados para la docencia estas posibles dudas se diluyen. Desarrollar la actividad profesional en estos centros nos obliga a la participaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza de aquellos con los que los centros y servicios se han comprometido. Ser&aacute; de forma diferente para cada uno, con responsabilidad y dedicaciones distintas y a demanda de los responsables de dicha formaci&oacute;n. En el caso de los residentes, desde los tutores, m&aacute;ximos responsables de la formaci&oacute;n especializada, a los m&eacute;dicos responsables de las rotaciones u otros m&eacute;dicos que coinciden en una "oportunidad docente" puntual con el residente. Aunque no todos participen en la evaluaci&oacute;n final o sumativa, todos deber&iacute;an participar en mayor o menor grado en la evaluaci&oacute;n formativa. Uno de los problemas del actual sistema MIR es que no hay una adecuada conciencia, y por tanto no se plasma en su desarrollo pr&aacute;ctico, de que lo acreditado para la docencia es la Unidad Docente y no es el jefe de servicio, el tutor o tal o cual persona dentro de la Unidad. El refuerzo y reconocimiento de la importancia que tiene cada persona de la Unidad como formador de los residentes adscritos a la misma puede estimular la satisfacci&oacute;n con dicha labor docente y los deseos de mejorar su participaci&oacute;n y habilidades en esa faceta profesional (1).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Adem&aacute;s de que defiendo que &eacute;sta es una obligaci&oacute;n &eacute;tica, e incluso en muchos casos legal y laboral, cuando trabajamos en una Unidad Docente acreditada, hay tambi&eacute;n un motivo "utilitarista" para que estemos estimulados a la participaci&oacute;n en la docencia. De la presencia de estudiantes y residentes en nuestras Unidades nos beneficiamos todos por el est&iacute;mulo que supone para nuestra formaci&oacute;n continuada, que aparece tambi&eacute;n como obligaci&oacute;n &eacute;tica e inherente a nuestra profesi&oacute;n, ligada al principio de no-maleficencia (s&oacute;lo podr&eacute; continuar ofertando lo indicado al paciente si conozco lo indicado en ese momento concreto por estar al tanto de los avances cient&iacute;fico-t&eacute;cnicos).</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> Esta identificaci&oacute;n del m&eacute;dico con la labor de formador, docente o incluso "maestro", no es incompatible con otra de las facetas que es necesario seguir desarrollando para mejorar nuestro sistema de especializaci&oacute;n como es la "profesionalizaci&oacute;n" de los tutores. Por otro lado tampoco supone un argumento en contra de la necesidad de formar en m&eacute;todos pedag&oacute;gicos y en t&eacute;cnicas y herramientas docentes al menos a parte de los componentes de la Unidad Docente. Una cosa es la necesidad y obligaci&oacute;n de contribuir a la formaci&oacute;n de los alumnos y residentes asignados a la Unidad y otra que esta capacidad sea innata y no claramente susceptible de aprendizaje y mejora. Hay evidencias de que las caracter&iacute;sticas demandadas en los docentes apreciados como modelos a seguir son susceptibles de aprendizaje y mejora (2).</font></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana">    <br> LA ENSEÑANZA CENTRADA EN EL RESIDENTE Y SU POSIBLE PARALELISMO CON EL CAMBIO EN LAS RELACIONES SANITARIAS</font></i></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de las razones del nacimiento de la Bio&eacute;tica ha sido la multiplicaci&oacute;n de conflictos generados por el cambio en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, pasando de una relaci&oacute;n paternalista a una consideraci&oacute;n del paciente como adulto responsable y capaz de tomar las decisiones sobre las cuestiones de salud de las que &eacute;l es el principal protagonista. La necesidad de mejorar la comunicaci&oacute;n y transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n por parte de los m&eacute;dicos, asignatura a&uacute;n pendiente en nuestra formaci&oacute;n, la mejora con ello del proceso de consentimiento informado, la necesidad de que los profesionales aceptemos que las opciones de diagn&oacute;stico y tratamiento ideales para nosotros pueden no serlo para el paciente, la renuncia a potenciales tratamientos que les proponemos a&uacute;n cuando la renuncia ponga en riesgo su vida, etc., son algunas de las consecuencias de este cambio de relaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el proceso ense&ntilde;anza-aprendizaje tambi&eacute;n se est&aacute; produciendo un cambio en su desarrollo cl&aacute;sico. Estamos en un proceso de modificaci&oacute;n paulatino que, tratando de preservar lo que ha sido importante y sigue siendo v&aacute;lido del modelo cl&aacute;sico, vaya introduciendo el concepto de ense&ntilde;anza centrada en el que aprende, o en nuestro caso ense&ntilde;anza centrada en el residente, y un aumento del campo de la reflexi&oacute;n sobre la pr&aacute;ctica (3). Vemos en las <a href="#t2">tablas II</a> y <a href="#t3">III</a> las principales modificaciones que supone el cambio de un modelo pedag&oacute;gico a otro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t2"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t2.jpg" width="344" height="402"></a></p>     <p align="center"><a name="t3"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t3.jpg" width="341" height="488"></a></p>       <p><font size="2" face="Verdana">    <br> El modelo de ense&ntilde;anza que ha centrado nuestro sistema MIR desde su inicio ha sido el aprendizaje "viendo hacer" e iniciando el hacer (pr&aacute;ctica cl&iacute;nica) bajo tutela. Esta f&oacute;rmula, demostrada v&aacute;lida durante muchos a&ntilde;os, permite un m&aacute;s f&aacute;cil acercamiento al modelo de ense&ntilde;anza centrada en el alumno. Es as&iacute; puesto que ya en su origen no estaba centrada en el paradigma cl&aacute;sico, del que s&iacute; ha sido un ejemplo la ense&ntilde;anza durante la licenciatura. En el sistema MIR ha sido esencial el aprendizaje por el modelo, por el ejemplo de otros profesionales, de los especialistas con los que el residente desarrolla su formaci&oacute;n (2,4). Sin embargo a&uacute;n as&iacute; el m&eacute;todo cl&aacute;sico del sistema MIR tiene todav&iacute;a un gran margen de mejora al aplicar el concepto de ense&ntilde;anza centrada en el residente. Este potencial de mejora viene de la mano de un buen sistema de evaluaci&oacute;n formativa, claramente deficitario en nuestro sistema de formaci&oacute;n especializada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El sistema de ense&ntilde;anza-aprendizaje del MIR debe partir de un buen conocimiento de las caracter&iacute;sticas del aprendizaje en el adulto (<a href="#t4">Tabla IV</a>) (3).</font></p>      <p align="center"><a name="t4"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t4.jpg" width="344" height="292"></a></p>     <p>    <br> <font face="Verdana" size="2">Uno de los cambios principales en el m&eacute;todo afecta al tipo de relaci&oacute;n entre docentes y alumnos. Frente a la ense&ntilde;anza por humillaci&oacute;n, frente a la potenciaci&oacute;n del desequilibrio en la relaci&oacute;n, el docente m&eacute;dico debe tratar a los estudiantes y residentes como le gustar&iacute;a que ellos trataran a los pacientes (5). Esta relaci&oacute;n tutor-residente debe ser tal que permita al residente reconocer su incompetencia y no aceptar realizar pr&aacute;cticas para las que no est&eacute; preparado o que le originen situaciones de incomodidad moral (5,6). Esta afirmaci&oacute;n podr&iacute;a ser m&aacute;s cuestionable con el paradigma cl&aacute;sico de relaci&oacute;n paternalista m&eacute;dico-paciente pero no si la aplicamos a la relaci&oacute;n hacia la que debemos caminar mediada por un consentimiento informado adulto. En definitiva, qu&eacute; mejor forma de empezar a ense&ntilde;ar c&oacute;mo tratar a los pacientes que haciendo vivir a los residentes una relaci&oacute;n madura con los docentes, con un papel activo en su aprendizaje, con m&aacute;rgenes para la duda, aprendiendo del error como luego veremos, admitiendo la incertidumbre y no pretendiendo colocar en un falso pedestal al docente.</font></p>     <p>    <br> <i><font face="Verdana" size="2">PROCESO ENSEÑANZA-APRENDIZAJE Y PRINCIPIOS DE BIOÉTICA</font></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Vamos a ir recorriendo aqu&iacute; de la mano de los principios de la Bio&eacute;tica una serie de orientaciones como punto de partida para una discusi&oacute;n que mejore la detecci&oacute;n, soluci&oacute;n y prevenci&oacute;n de conflictos &eacute;ticos ligados a la docencia de la medicina. La &eacute;tica de "m&iacute;nimos" como tutores de residentes quedar&iacute;a conformada por los principios de no-maleficencia y de justicia y la de "m&aacute;ximos" por el binomio autonom&iacute;a-beneficencia.</font></p>     <p>    <br> <i><font face="Verdana" size="2">No-maleficencia</font></i></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando hablamos de investigaci&oacute;n estamos hablando de una responsabilidad que la sociedad delega en los cient&iacute;ficos, asumiendo en el caso de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica que una parte de esa sociedad se someter&aacute; a un riesgo para generar conocimientos que benefician a toda la sociedad. La sociedad a cambio pide a los investigadores que garanticemos la calidad de dichos proyectos en cuanto a dise&ntilde;os que tengan mayor probabilidad de generar conocimientos generalizables, con el m&iacute;nimo riesgo posible y garantizando los mecanismos para que los potencialmente sometidos al riesgo no procedan de un proceso de discriminaci&oacute;n al ser seleccionados para la investigaci&oacute;n.</font></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">   Tambi&eacute;n la sociedad tiene que asumir que es necesario que los m&eacute;dicos en formaci&oacute;n adquieran experiencia para poder beneficiarse luego de ello. En este sentido, como luego veremos, es bueno que haya la mayor informaci&oacute;n a la poblaci&oacute;n sobre la presencia en los centros sanitarios de profesionales en formaci&oacute;n participando en su atenci&oacute;n sanitaria, para poder considerar v&aacute;lidos consentimientos impl&iacute;citos para la realizaci&oacute;n de estas acciones formativas. En el art&iacute;culo 104, apartado 1, de la Ley General de Sanidad de 1986 ya dec&iacute;a: "Toda la estructura asistencial del sistema sanitario debe estar en disposici&oacute;n de ser utilizada para la docencia pre, postgraduada y continuada de los profesionales".</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Pero por su parte la sociedad debe exigir a la organizaci&oacute;n sanitaria y a los responsables de este aprendizaje que velemos por la minimizaci&oacute;n de riesgos. Aqu&iacute; &eacute;sta la principal manifestaci&oacute;n del principio de no-maleficencia aplicado a la acci&oacute;n tutorial. El tutor debe proteger al paciente mediante una adecuada supervisi&oacute;n, una adecuada aplicaci&oacute;n de la responsabilidad progresiva recogida en la Gu&iacute;a de Formaci&oacute;n de Especialistas del Consejo Nacional de Especialidades. Un residente deber&iacute;a empezar a realizar un procedimiento tras conocer la teor&iacute;a, haberlo visto practicar y, cuando sea posible, haber realizado pr&aacute;cticas de simulaci&oacute;n de su aplicaci&oacute;n, y haber realizado previamente procedimientos que le preceden en complejidad y adiestramiento (por ejemplo, antes de colocar un cat&eacute;ter pleural haber hecho varias   toracocentesis) (<a href="#t5">Tabla V</a>). La pir&aacute;mide de Miller dise&ntilde;ada para valorar la capacitaci&oacute;n cl&iacute;nica puede servir de gu&iacute;a en este escalonamiento para minimizar los riesgos (7).</font></p>     <p align="center"><a name="t5"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t5.jpg" width="341" height="238"></a></p>     <p>    <br> <font size="2" face="Verdana">Por tanto todo trabajo que en los diferentes programas de especialidades profundice en una mejor definici&oacute;n de estos escalones de responsabilidad progresiva en la formaci&oacute;n, siempre entendiendo que los m&aacute;rgenes deben ser amplios, estar&aacute; poniendo mejores cimientos al principio de no-maleficencia en el proceso de especializaci&oacute;n m&eacute;dica.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Mantener viva la conciencia de no competencia del residente o al menos que se autocuestione sobre su competencia o consulte sobre la misma antes de emprender acciones de mayor complejidad, ser&aacute; otro mecanismo de proteger este principio.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="2" face="Verdana">   La protecci&oacute;n de los datos y la intimidad del paciente que sea protagonista de la acci&oacute;n docente, es decir la potenciaci&oacute;n de la confidencialidad, forma parte tambi&eacute;n de este principio.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   En general asegurar una formaci&oacute;n en Bio&eacute;tica del residente potenciar&aacute; este principio en la acci&oacute;n docente (8). Aunque las normas pueden transgredirse a pesar de conocerlas, un primer motivo de no respetarlas es su desconocimiento, como pon&iacute;a en evidencia un trabajo realizado con residentes americanos (9).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Este principio llega a su culminaci&oacute;n en la responsabilidad que los tutores y los Comit&eacute;s de Evaluaci&oacute;n tienen al validar la capacitaci&oacute;n como especialista de los residentes a los largo y, principalmente, al final de su per&iacute;odo formativo. Volveremos sobre ello al hablar de la evaluaci&oacute;n.</font></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana">    <br> Justicia</font></i></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Referido a la docencia este principio tambi&eacute;n puede enunciarse como "tener comportamientos similares ante casos similares y dar respuestas diferentes a casos distintos". En el caso de las acciones de los residentes esto significa que el que el residente realice directamente la atenci&oacute;n a un determinado paciente, o una acci&oacute;n concreta de esa atenci&oacute;n c&oacute;mo puede ser una prueba diagn&oacute;stica, estar&aacute; determinado por el nivel de formaci&oacute;n en que se encuentre y por el grado de complejidad del problema del paciente. El cumplimiento de esta m&aacute;xima permitir&iacute;a dar razones a un paciente de por qu&eacute; va a ser atendido por un residente (su problema es acorde con el nivel de formaci&oacute;n) y por qu&eacute; el paciente siguiente o el de la cama de al lado no. La mejor delimitaci&oacute;n de lo que los residentes tienen que ser capaces de hacer en cada fase de su per&iacute;odo especializaci&oacute;n facilitar&aacute; estas decisiones (10).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Este principio encierra tambi&eacute;n la no discriminaci&oacute;n a los pacientes en cuanto a la posibilidad de ser atendidos por m&eacute;dicos residentes.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Un mejor conocimiento p&uacute;blico de que como sociedad hemos elegido este sistema de especializaci&oacute;n como el mejor, y el m&aacute;s seguro, para dar continuidad a una asistencia sanitaria p&uacute;blica de calidad, har&aacute; entender mejor que los riesgos e incomodidades inherentes a este sistema tienen que ser repartidos entre todos. El que esta informaci&oacute;n conste en los documentos informativos que se entregan a los pacientes al acudir a un centro sanitario, el presentar a los residentes como parte del equipo al llegar un paciente a la planta o a la consulta, etc., contribuir&aacute; a reducir problemas.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Si se hace adecuadamente algunos pacientes pueden vivir como beneficio, e incluso beneficiarse realmente, su participaci&oacute;n en el aprendizaje: implica una mayor atenci&oacute;n a su caso, el que le atienda m&aacute;s de una persona, el que se comente su caso, etc. (6).</font></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Principios de autonom&iacute;a y beneficencia</font></i></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los abordamos de forma conjunta por su interrelaci&oacute;n dentro del nivel que conocemos como "&eacute;tica de m&aacute;ximos".</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   De forma igual o m&aacute;s importante que en el aprendizaje de la parte t&eacute;cnica de la especialidad, en el aprendizaje del respeto a la autonom&iacute;a de los pacientes, aplicando el principio de beneficencia, es esencial el "modelo o ejemplo", el "ver hacer". Es decir, como tutores o responsables de formaci&oacute;n de un residente tenemos la obligaci&oacute;n moral de extremar nuestro respeto a la autonom&iacute;a dentro del proceso de consentimiento informado, como mejor medio de que los residentes lo interioricen. La formaci&oacute;n aqu&iacute; tambi&eacute;n ser&aacute; gradual, con adquisici&oacute;n progresiva de responsabilidades (11).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Este aprendizaje seg&uacute;n el modelo podemos trasladarlo tambi&eacute;n a la relaci&oacute;n entre el docente y al residente. El aprendizaje dentro de un modelo centrado en el alumno supone tratar al residente como un adulto, valorando y potenciando su autonom&iacute;a y evitando el modelo de ense&ntilde;anza anterior que inclu&iacute;a poner de manifiesto la ignorancia del alumno, llegando hasta la humillaci&oacute;n. Esta nueva estrategia pedag&oacute;gica favorecer&aacute; que el residente aprenda un modelo de relaci&oacute;n con el paciente potenciador de la autonom&iacute;a (5).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   La aceptaci&oacute;n de las individualidades y las sugerencias del residente queda enmarcada en este principio. El no abandono, el apoyo personal ante los problemas surgidos durante la residencia, etc., servir&aacute;n para mostrarle el modelo de comportamiento beneficente con el paciente. Un trabajo que recoge los motivos por los que residentes americanos reconoc&iacute;an haber transgredido las gu&iacute;as &eacute;ticas indica que uno de ellos es el haber visto que as&iacute; lo hac&iacute;an sus docentes (9). Es un dato que evidencia la importancia del aprendizaje mediante el ejemplo. Trabajando junto a los residentes y estudiantes tenemos, queramos o no, un papel como modelos a seguir.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Veremos tambi&eacute;n a continuaci&oacute;n el posible conflicto entre la autonom&iacute;a de los pacientes y la formaci&oacute;n de residentes.</font></p>     <p>    <br> <i><font size="2" face="Verdana">CONSENTIMIENTO INFORMADO Y FORMACIÓN DE RESIDENTES</font></i></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s de lo ya comentado al hablar de los principios de autonom&iacute;a y beneficencia, quisiera en este espacio buscar respuestas a la pregunta de si los pacientes tienen que conocer que la persona que les realiza una t&eacute;cnica, una atenci&oacute;n sanitaria, est&aacute; en periodo de formaci&oacute;n. ¿Es necesario el consentimiento informado para los procedimientos aprendizaje que implican a pacientes? Por supuesto que cuando me refiero a consentimiento informado me estoy refiriendo al proceso y a la informaci&oacute;n verbal y no al hecho de que haya que elaborar documentos especiales de consentimiento informado. Vamos a recorrer algunas situaciones "tipo", algunos ejemplos (sabiendo que la introducci&oacute;n de m&uacute;ltiples matices puede hacer discutibles y variables los ejemplos), que nos puedan facilitar despu&eacute;s sistematizar la respuesta a esta pregunta.</font></p>     <p>   <font size="2" face="Verdana">   A) Pr&aacute;cticas en cad&aacute;ver para el aprendizaje. Empecemos por aqu&iacute;, por ir de lo m&aacute;s sencillo a lo m&aacute;s complejo. Aunque tambi&eacute;n es un tema que admite el debate, hay autores que han argumentado que no es preciso el consentimiento informado siempre que se limiten a procedimientos que no mutilen el cad&aacute;ver, que sean debidamente tuteladas y restringidas a personas que se espera que se desenvuelvan en el &aacute;rea de conocimiento de las pr&aacute;cticas que est&aacute;n realizando (12). Por tanto el primer paso tambi&eacute;n aqu&iacute; es asegurar la no-maleficencia. De todas maneras lo adecuado para considerarlo as&iacute; ser&iacute;a que la sociedad tuviera suficiente informaci&oacute;n como para que el silencio, la no negaci&oacute;n expresa previa por los pacientes, sea interpretado como un consentimiento impl&iacute;cito para la realizaci&oacute;n de estas pr&aacute;cticas.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="2" face="Verdana">   B) Un segundo ejemplo puede ser el de un residente de primer a&ntilde;o, o incluso un estudiante de medicina, que es enviado a "repetir" la anamnesis y exploraci&oacute;n f&iacute;sica general de un paciente que ya lleva unos d&iacute;as ingresado.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   C) La realizaci&oacute;n de una primera punci&oacute;n lumbar por un residente de primer a&ntilde;o en un paciente ingresado en que dicha punci&oacute;n debe realizarse para un estudio de enfermedad neurol&oacute;gica, en situaci&oacute;n no urgente.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   D) Un cuarto caso puede ser la primera punci&oacute;n lumbar de un residente de primer a&ntilde;o pero en condiciones de urgencia ante la sospecha de una meningitis bacteriana aguda.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   E) Un residente realiza su primera intubaci&oacute;n orotraqueal en un paciente que va a ser intervenido de forma programada, bajo la direcci&oacute;n del anestesista, o bien un residente va a participar por primera vez de forma activa en una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   F) Realizaci&oacute;n de una segunda exploraci&oacute;n ginecol&oacute;gica por el residente tras la realizada por el adjunto.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   G) El adjunto propone al residente la colocaci&oacute;n de un cat&eacute;ter de Schwan-Ganz para monitorizaci&oacute;n hemodin&aacute;mica a un paciente que no lo requiere estrictamente, para permitir que practique este procedimiento.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Estas oportunidades cl&iacute;nicas de aprendizaje, y creo que la mayor&iacute;a de las que se nos pueden ir ocurriendo, podemos clasificarlas en dos grandes grupos   (<a href="#t6">Tabla VI</a>):</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   1. Procedimientos diagn&oacute;sticos y/o terap&eacute;uticos necesarios para el paciente y que adem&aacute;s se utilizan como oportunidades para el aprendizaje.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   2. Procedimientos s&oacute;lo realizados para aprendizaje. Entre estos, a su vez, encontramos algunos inocuos, no invasivos o con riesgo m&iacute;nimo y otros invasivos o que implican riesgo para el paciente.</font></p>    <p align="center">   <a name="t6"><img src="/img/revistas/ami/v23n10/ensenanza_t6.jpg" width="348" height="182"></a></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="2" face="Verdana">       <br>   En este segundo grupo, realizado s&oacute;lo para el aprendizaje, probablemente es f&aacute;cil estar de acuerdo que requerir&aacute;n el consentimiento informado del paciente, incluso aquellos en principio inocuos. Por ejemplo, en el caso B lo adecuado es indicar al paciente que va a ir un m&eacute;dico en formaci&oacute;n a repetirle algunas preguntas y la exploraci&oacute;n f&iacute;sica que nosotros ya le hicimos al ingresar. Todos estos procedimientos, incluso los m&aacute;s sencillos, tienen que estar sometidos antes de plante&aacute;rselos al paciente a los pasos de minimizaci&oacute;n de riesgos (e incluso molestias), es decir, de preservaci&oacute;n de la no-maleficencia: que el residente conozca (teor&iacute;a) y haya presenciado (ver hacer) exploraciones f&iacute;sicas, que conozca bien la obligaci&oacute;n de confidencialidad, etc. y que en lo posible lo haya practicado sobre maniqu&iacute;es o simuladores   (<a href="#t5">Tabla V</a>) Probablemente hay algunos con un nivel de riesgo o invasividad tal, como puede ser presupuesto G, que no es aceptable su planteamiento a&uacute;n con el consentimiento del paciente.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   En cualquier caso tanto en el primer como en el segundo grupo hay que tratar que el paciente se sienta un docente del residente y no un simple medio de aprendizaje (6,13).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Respecto al primer grupo, procedimientos necesarios al paciente, voy a presentar antes algunos datos m&aacute;s que nos ayuden a la deliberaci&oacute;n.</font></p>     <p>       <br>   <i><font face="Verdana" size="2">LA ENSEÑANZA DE LOS &quot;ERRORES&quot; Y EL   &quot;NO LO SÉ&quot; COMO MOTORES DEL APRENDIZAJE</font></i></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">Un ejemplar de 1999 del British Medical Journal (14), dedicado a la necesidad de introducir procedimientos para sustentar con pruebas los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza-aprendizaje, se iniciaba con el sugerente t&iacute;tulo de: "Las tres palabras m&aacute;s importantes en la educaci&oacute;n (I don't know - No lo s&eacute;)". El profesor Pencheon, docente e investigador de Cambridge, insist&iacute;a en que actualmente lo m&aacute;s importante que tenemos que saber es "qu&eacute; es lo que no sabemos". Aprender consiste en darse cuenta de lo que no sabes. Esto destruye el paradigma cl&aacute;sico de la ense&ntilde;anza centrada en el docente en que la falta de certeza desestabiliza al docente y la ignorancia estaba prohibida en su &aacute;mbito   (<a href="#t2">Tabla II</a>).</font></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">   Como dice uno de los principios de Karl Popper para una nueva &eacute;tica cient&iacute;fica: "Es imposible evitar todos los errores e incluso todos aquellos que, en s&iacute; mismos, son evitables. Todos los cient&iacute;ficos cometen equivocaciones continuamente. Hay que revisar la antigua idea de que se pueden evitar los errores ya que, por lo tanto, en s&iacute; misma encierra un error".</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Por un lado este recuerdo quiere estimular la importancia que tiene el aprendizaje a partir de los errores en nuestra actividad cotidiana. Pero, por otro lado, traigo aqu&iacute; el tema porque creo que el aumento del conocimiento por parte de la sociedad, de todos los pacientes potenciales, de que la medicina es una ciencia no exacta sino probabil&iacute;stica y que puede no haber resultados aunque se hagan bien los procesos y que las desviaciones de lo esperable son posibles, tambi&eacute;n facilitar&aacute; la aceptaci&oacute;n de lo que estamos tratando. Es decir, facilitar&aacute; la aceptaci&oacute;n de la participaci&oacute;n de profesionales en periodo de formaci&oacute;n en nuestra atenci&oacute;n sanitaria. Las desviaciones de lo esperado, muchas veces vividas por los pacientes como "errores", son inherentes al trabajo tambi&eacute;n de los m&aacute;s experimentados o menos novatos. Los ciudadanos deben saber que la medicina es una profesi&oacute;n obligada a poner unos medios, los adecuados a la situaci&oacute;n cl&iacute;nica en ese momento preciso, pero no a obtener unos resultados. Pero adem&aacute;s, dada la diversidad de situaciones cl&iacute;nicas, de pacientes y de contextos sanitarios, es preciso establecer por el facultativo la aplicaci&oacute;n de decisiones prudentes y razonables de los criterios gen&eacute;ricos a situaciones concretas.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Por otro lado, como tutores nuestra obligaci&oacute;n es mantener al residente, sobretodo a aquel m&aacute;s inconsciente, consciente de su nivel de incompetencia o competencia parcial.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font face="Verdana" size="2">   En este contexto es importante la m&aacute;xima de "ser tolerantes con el error t&eacute;cnico e intolerantes con el error moral" (5).</font></p>     <p>    <br> <i><font face="Verdana" size="2">ALGUNAS VÍAS DE RESPUESTA DESDE LA ÉTICA DE MÍNIMOS (LEGISLACIÓN) Y LOS CÓDIGOS PROFESIONALES</font></i></p>     <p><font face="Verdana" size="2">-<i>C&oacute;digos &eacute;ticos profesionales.</i></font></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">   Empezando por los c&oacute;digos &eacute;ticos profesionales encontramos que el c&oacute;digo deontol&oacute;gico de la OMC no se detiene sobre estas cuestiones. En el c&oacute;digo &eacute;tico americano (15) encontramos al menos dos referencias a las cuestiones que nos ocupan:</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; El m&eacute;dico tiene la responsabilidad de ense&ntilde;ar la ciencia, el arte y la &eacute;tica de la medicina a estudiantes, residentes y otros m&eacute;dicos, as&iacute; como de supervisar a aquellos a los que est&aacute; ense&ntilde;ando.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Debe informarse a los pacientes de la condici&oacute;n de m&eacute;dicos en capacitaci&oacute;n si intervienen en su atenci&oacute;n.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>La Ley General de Sanidad de 1986.</i></font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Aunque algunos art&iacute;culos de ley han sido derogados por la Ley B&aacute;sica de Autonom&iacute;a de los pacientes, a la que luego nos referiremos, entiendo que hay otros que influyendo en el tema que nos ocupa, permanecen vigentes:</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art&iacute;culo 10 (ap. 4): "Todos tienen derecho a ser advertidos de si los procedimientos pueden ser utilizados en funci&oacute;n de un proyecto docente o de investigaci&oacute;n...".</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art&iacute;culo 104 (ap. 1): " Toda la estructura asistencial del sistema sanitario debe estar en disposici&oacute;n de ser utilizada para la docencia pregraduada, postgraduada y continuada de los profesionales".</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>Ley B&aacute;sica de Autonom&iacute;a de los pacientes y de la Historia Cl&iacute;nica (Ley 41/2002).</i></font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art. 4 (ap. 1): Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuaci&oacute;n en el &aacute;mbito de su salud, toda la informaci&oacute;n disponible sobre la misma, salvando los supuestos exceptuados por la Ley... La informaci&oacute;n, que como regla general se proporcionar&aacute; verbalmente dejando constancia en la historia cl&iacute;nica, comprende como m&iacute;nimo, la finalidad y la naturaleza de cada intervenci&oacute;n, sus riesgos y sus consecuencias.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art. 5 (ap. 4): "El derecho a la informaci&oacute;n puede limitarse por la existencia acreditada de un estado de necesidad terap&eacute;utica" (es decir, que su conocimiento pueda perjudicar su salud de manera grave) (cl&aacute;sicamente denominado "privilegio terap&eacute;utico").</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art. 8 (ap. 4): Reitera lo indicado en la LGS de 1986: "Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar los procedimientos de pron&oacute;stico, diagn&oacute;stico y terap&eacute;uticos que se le apliquen en un proyecto docente o de investigaci&oacute;n, que en ning&uacute;n caso podr&aacute; comportar riesgo adicional para su salud".</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; <i>Art&iacute;culo 10. Condiciones de la informaci&oacute;n y consentimiento por escrito.</i></font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   1. El facultativo proporcionar&aacute; al paciente, antes de recabar su consentimiento escrito, la informaci&oacute;n b&aacute;sica siguiente:</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -Las consecuencias relevantes o de importancia que la intervenci&oacute;n origina con seguridad.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -Los riesgos relacionados con las circunstancias personales o profesionales del paciente.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -Los riesgos probables en condiciones normales, conforme a la experiencia y al estado de la ciencia o directamente relacionados con el tipo de intervenci&oacute;n.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> -Las contraindicaciones.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   2. El m&eacute;dico responsable deber&aacute; ponderar en cada caso que cuanto m&aacute;s dudoso sea el resultado de una intervenci&oacute;n m&aacute;s necesario resulta el previo consentimiento por escrito del paciente.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">&bull; Art&iacute;culo 16 (ap. 3): "...El acceso a la historia cl&iacute;nica con fines judiciales, epidemiol&oacute;gicos, de salud p&uacute;blica, de investigaci&oacute;n o de <i>docencia</i> se rige por lo dispuesto en la Ley Org&aacute;nica 15/1999 de Protecci&oacute;n de Datos de car&aacute;cter personal, y en la Ley 14/1986 General de Sanidad. Obliga a preservar los datos de identificaci&oacute;n, separados de los cl&iacute;nico-asistenciales, de manera que como regla general quede asegurado el anonimato, salvo que el paciente haya dado su consentimiento para no separarlos".</font> </p>     <p><i><font face="Verdana" size="2">    <br> LA EVALUACIÓN FORMATIVA COMO PROCESO MORAL Y COMO PRINCIPAL POTENCIAL DE MEJORA DEL SISTEMA MIR</font></i></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como dicen Prados y Santos en su art&iacute;culo sobre evaluaci&oacute;n de los MIR como proceso de aprendizaje (16), la evaluaci&oacute;n adem&aacute;s de ser un proceso t&eacute;cnico es un proceso moral. La &eacute;tica del proceso evaluativo condiciona sus aspectos t&eacute;cnicos y la t&eacute;cnica de su desarrollo tiene implicaciones morales. La evaluaci&oacute;n no es un fen&oacute;meno as&eacute;ptico, que se puede realizar sin preguntarse por los valores, por el respeto a las personas, por el sentido de la justicia. Importa mucho saber a qu&eacute; valores sirve y a quienes beneficia. Aunque la subjetividad (que no debe confundirse con arbitrariedad) no podr&aacute; desaparecer completamente de este proceso puede ser minimizada con las mejoras.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La mejora en el proceso de evaluaci&oacute;n, tratando de caminar hacia la excelencia de una evaluaci&oacute;n centrada en la progresi&oacute;n en el aprendizaje, es el principal reto actual de nuestro sistema MIR. Est&aacute; adem&aacute;s ligado al otro gran reto que es el reconocimiento y potenciaci&oacute;n del papel de los tutores, especialmente, y del resto de participantes en las acciones docentes.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   El hecho tiene completa vinculaci&oacute;n con el tema que nos ocupa porque la mejora en un proceso de evaluaci&oacute;n as&iacute; entendido y que contempla el respeto a los valores de los implicados, permitir&aacute; mejorar y garantizar la protecci&oacute;n de los otros agentes implicados en las acciones docentes, los pacientes. Un buen proceso de evaluaci&oacute;n formativa garantiza la minimizaci&oacute;n de riesgos en el proceso docente y adem&aacute;s potenciar&aacute; la reflexi&oacute;n sobre los temas que aqu&iacute; debatimos.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Pero adem&aacute;s la evaluaci&oacute;n tiene un contenido social ya que trata de garantizar que los profesionales dominan los conocimientos, tienen las habilidades y disponen de las actitudes que permiten asegurar que el ejercicio de su pr&aacute;ctica profesional ser&aacute; bien realizado (16).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Por otro lado hay que recordar aqu&iacute; que esto no queda limitado a la fase de especializaci&oacute;n, sino que el t&iacute;tulo de especialista no concede por s&iacute; de modo indefinido la necesaria competencia (entendiendo por tal buen conocimiento y adecuada destreza). Esta se debe mantener mediante los programas de formaci&oacute;n continuada. Todo m&eacute;dico debe conocer los l&iacute;mites de su competencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>       <br>   <i><font face="Verdana" size="2">ALGUNAS POSIBLES RESPUESTAS TRAS ESTE CAMINO   RECORRIDO</font></i></p>     <p>   <font face="Verdana" size="2">En el apartado 4 dej&eacute; abierta la respuesta a si era necesario el consentimiento informado para las acciones que realizan residentes en el segundo grupo de acciones que hab&iacute;amos delimitado (aquellas que siendo necesarias para el abordaje del problema asistencial del paciente se utilizan adem&aacute;s como medios de aprendizaje). Despu&eacute;s de lo revisado enuncio aqu&iacute; algunas posibles v&iacute;as de respuesta que permitan proseguir el debate, puesto que como se ver&aacute; algunas son compatibles entre s&iacute; pero otras son excluyentes:</font></p>     <p> <font face="Verdana" size="2"> -Si un residente va a realizar un procedimiento que corresponde a su nivel de formaci&oacute;n (por ejemplo atenci&oacute;n en urgencias a patolog&iacute;a de "medicina general") aunque sea con menos experiencia que otros m&eacute;dicos (este hecho siempre se dar&aacute; sea quien sea el m&eacute;dico que le atienda), no habr&iacute;a por qu&eacute; indicar expl&iacute;citamente que es un residente el que lo hace. Por lo mismo no es sostenible decir que un residente de primer a&ntilde;o no puede firmar informes de alta de urgencias (esto diferencia tambi&eacute;n la respuesta a varios temas tratados aqu&iacute; respecto a estas mismas situaciones planteadas en estudiantes de medicina, puesto que residente ya ha alcanzado una capacitaci&oacute;n b&aacute;sica seg&uacute;n los mecanismos admitidos actualmente por nuestra sociedad). La respuesta ser&aacute; distinta cuando son las primeras veces que se hace un procedimiento de "especialista".</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -En el trabajo actual en equipo, los riesgos "m&iacute;nimos" (si se cumplen los procedimientos progresivos de aprendizaje) de la realizaci&oacute;n de t&eacute;cnicas por los residentes deben considerarse incluidos en la media de riesgos inherente a la pr&aacute;ctica de ese procedimiento en cada centro concreto. Esta media es la que se deber&iacute;a transmitir a los pacientes a la hora de plantear les la informaci&oacute;n necesaria para solicitar su consentimiento. La potencialidad de riesgos de alguna manera tambi&eacute;n tiene un rango de variabilidad entre las distintas personas ya especialistas que realizan el procedimiento: una cosa es la capacitaci&oacute;n y otra la experiencia, siendo el margen de variabilidad de &eacute;sta muy amplio entre los especialistas de nuestro sistema sanitario. Todo proceso de consentimiento informado deber&iacute;a terminar con una pregunta abierta: ¿desea usted saber algo m&aacute;s? En caso de que la persona demande expl&iacute;citamente esta informaci&oacute;n ser&aacute; el momento de proporcionarla.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -En los procedimientos en que se decida que es conveniente informar de que va a intervenir un residente para solicitar consentimiento, lo habitual es que este proceso sea verbal, siendo la excepci&oacute;n el que haya que realizar un registro escrito de esta parte del consentimiento.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -Sin pretender la defensa de una vuelta a la generalizaci&oacute;n paternalista del denominado "privilegio terap&eacute;utico", s&iacute; hay que ser conscientes de que estas informaciones en algunos momentos s&oacute;lo a&ntilde;aden tensi&oacute;n y preocupaci&oacute;n a personas ya suficientemente inquietas por su propio proceso de enfermedad y por el procedimiento a que van a ser sometidas. Ser&aacute; perfectamente invocable esta limitaci&oacute;n al derecho a la informaci&oacute;n, que como hemos dicho recoge la Ley B&aacute;sica en su apartado 5 como "existencia de un estado de necesidad terap&eacute;utica".</font></p>     <p>     <br> <i><font face="Verdana" size="2">ALGUNOS PROBLEMAS ÉTICOS RELACIONADOS CON LOS AVANCES TECNOLÓGICOS Y CON LA GENERALIZACIÓN DE LA ASISTENCIA SANITARIA</font></i></p>     <p> <font face="Verdana" size="2">Ya he dicho que estas son dos de las causas de aumento de problemas &eacute;ticos en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Tambi&eacute;n estas dos ra&iacute;ces nos pueden servir de gu&iacute;a para suscitar el debate sobre algunos problemas relacionados con la docencia especializada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>¿Y si un paciente se niega a ser tratado por un residente?</i> El logro del derecho a la asistencia sanitaria por todos los ciudadanos ha generado problemas en cuanto a la justa distribuci&oacute;n de los recursos sanitarios, si no escasos al menos s&iacute; limitados, ante la demanda creciente de "salud". Esa atenci&oacute;n se desarrolla en centros p&uacute;blicos o privados concertados, muchos de los cuales son centros docentes para especializaci&oacute;n m&eacute;dica. Los pacientes en general son colaboradores y aceptan, de manera impl&iacute;cita y tambi&eacute;n expl&iacute;cita cuando se lleva a cabo este consentimiento, su participaci&oacute;n en este sistema elegido por nuestra sociedad para formar a los especialistas. En caso de que esto no sea as&iacute;, ¿tienen derecho a que se acepte su negativa a la participaci&oacute;n de un residente en su asistencia?</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   En caso de producirse, como todo conflicto &eacute;tico, debe abordarse con m&eacute;todo y prudencia. Lo primero ser&iacute;a intentar averiguar las causas de esa negativa. Una falta de conocimiento de lo que es el residente, lo que es el sistema de formaci&oacute;n MIR, las garant&iacute;as y supervisi&oacute;n que lleva inherente, etc., puede estar en el origen de ese rechazo. Se debe garantizar que el procedimiento en que va a participar en residente es acorde con su nivel de formaci&oacute;n: que est&aacute; capacitado para ello, aunque tenga una limitada experiencia. Incluso es bueno que los pacientes sepan que de esa atenci&oacute;n pueden verse especialmente beneficiados a veces: la intervenci&oacute;n de personas en aprendizaje muchas veces implica que esos casos sean especialmente o doblemente revisados, con b&uacute;squeda de informaci&oacute;n actualizada basada en la evidencia, presentados a otros m&eacute;dicos, etc. (6). Recordemos que este beneficio puede no ser siempre as&iacute; pero lo que s&iacute; es generalizable es que la presencia de residentes en un servicio obliga a un mejor cumplimiento de las obligaciones de formaci&oacute;n continuada de los especialistas del servicio, lo cual redunda en beneficio de los pacientes.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Si persiste la negativa en casos de procedimientos que s&oacute;lo se hacen por motivos de aprendizaje (por ejemplo, una segunda exploraci&oacute;n f&iacute;sica) hay que permitir un ambiente de especial tolerancia para la persistencia de esta negativa.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Sin embargo, aunque s&eacute; que es discutible, en caso de tratarse de procedimientos del segundo tipo (necesario para la asistencia al paciente) creo que es moralmente admisible insistir en que conozca bien que su negativa vulnera de alguna manera el principio de justicia, en cuanto a la obligaci&oacute;n de repartir entre todos esta "carga" que acompa&ntilde;a a la distribuci&oacute;n justa de los recursos sanitarios. Al ser un principio de nivel de &eacute;tica de m&iacute;nimos, para incumplirlo habr&iacute;a que justificarlo como una excepci&oacute;n, bas&aacute;ndonos en las consecuencias o por vulnerar otro principio del mismo rango (no-maleficencia). En este caso se admitir&iacute;a por el potencial riesgo para la salud del paciente generado por la tensi&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente si persisti&eacute;ramos en que la atenci&oacute;n fuera realizada por el residente.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>Tutela de los residentes en urgencias</i>. Una de las consecuencias del gran logro social que ha sido el derecho generalizado a la asistencia sanitaria es la masificaci&oacute;n de algunos servicios y las consecuentes listas de espera. Uno de los servicios m&aacute;s afectados son los de urgencias. En un encuentro de personas dedicadas a la docencia especializada celebrado en 2004, dentro del proceso de constituci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Redes Docentes y Asesoras, bajo el t&iacute;tulo de "Profesionalizaci&oacute;n del tutor de postgrado", se pon&iacute;a en evidencia la insuficiencia de la tutela de residentes en urgencias como un problema generalizado (17,18). Se hicieron una serie de recomendaciones, entre las cuales destaca una llamada a que durante las primeras fases de la formaci&oacute;n deb&iacute;a existir una tutela directa (ya que se denunciaba incluso la existencia, a veces, de tutelas "localizadas", a distancia, en estas primeras fases en algunas especialidades). Sin pretender con esto dejar de admitir que los residentes ya en urgencias tienen que responsabilizarse precozmente de acciones de "medicina general", como ya ha quedado referido anteriormente, s&iacute; hay que indicar que la ausencia de tutela adecuada es no s&oacute;lo un problema t&eacute;cnico sino tambi&eacute;n &eacute;tico, en el &aacute;mbito de la no-maleficencia. Podr&iacute;a en alg&uacute;n momento justificarse, siempre como excepci&oacute;n, por una sobrecarga no esperable del servicio (justificaci&oacute;n para preservar el principio de justicia, para atender a todos los pacientes en ese momento puntual), pero no convertirse en un hecho generalizado y reiterado, como lamentablemente ocurre.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>Desarrollo tecnol&oacute;gico de simuladores para la docencia.</i> Los avances t&eacute;cnicos han permitido el desarrollo de materiales y modelos para el aprendizaje de t&eacute;cnicas invasivas que reproducen cada vez mejor las relaciones anat&oacute;micas, sensaciones, cambios de caracter&iacute;sticas tisulares, etc., que podemos encontrar tanto en personas sanas como en pacientes con patolog&iacute;as definidas.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La falta de disponibilidad de estos materiales hace que del escal&oacute;n de "ver hacer" una t&eacute;cnica se salte a la realizaci&oacute;n de la misma por primera vez en un paciente, o en su caso en una persona voluntaria. La disponibilidad progresiva de material de simulaci&oacute;n va haciendo que haya que ir incluyendo, siempre progresivamente y dependiendo de la disponibilidad de recursos, dentro de las obligaciones de no-maleficencia de la acci&oacute;n tutorial la realizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas en simuladores antes de pasar a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica con pacientes.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Es verdad que muchos de estos materiales de simulaci&oacute;n son todav&iacute;a inaccesibles econ&oacute;micamente para muchos centros docentes. Aparece aqu&iacute; otro de los problemas que tiene la formaci&oacute;n especializada: se ha asumido que la formaci&oacute;n se podr&iacute;a incorporar a los centros asistenciales sin m&aacute;s medios que los salarios de los residentes y la utilizaci&oacute;n de los m&eacute;dicos que realizan asistencia como modelos para la ense&ntilde;anza mediante el ejemplo. Una docencia MIR de calidad requiere recursos materiales. Hemos argumentado ya una parte importante de ellos, que son los que hay que dedicar a mejorar la formaci&oacute;n pedag&oacute;gica, la formaci&oacute;n en m&eacute;todos de ense&ntilde;anza-aprendizaje y de evaluaci&oacute;n de los docentes. Aqu&iacute; aparece un segundo apartado que justifica el aumento de medios materiales: la necesidad de progresar en el aprendizaje mediante simuladores antes de llegar a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Hay una forma de poner en marcha una mejora en este escal&oacute;n docente y es la creaci&oacute;n de una base de materiales de simulaci&oacute;n financiados por la Comunidad Aut&oacute;noma o por cada cierto n&uacute;mero de centros docentes, que centralice el material de simulaci&oacute;n b&aacute;sico para que sea utilizado de forma secuencial, en forma de pr&eacute;stamo, para acciones docentes concretas, por los distintos centros docentes adscritos.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Por tanto la mejora cient&iacute;fico-t&eacute;cnica tambi&eacute;n debe beneficiar desde este punto de vista a los pacientes.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La dedicaci&oacute;n de recursos a estos dos aspectos, formaci&oacute;n de docentes y disponibilidad de materiales de simulaci&oacute;n, no s&oacute;lo suponen beneficio en la formaci&oacute;n t&eacute;cnica de nuestro residentes sino en la reducci&oacute;n de algunos de los problemas &eacute;ticos en que nos estamos centrando.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>Confidencialidad de los datos sanitarios</i>. La protecci&oacute;n de la intimidad de los pacientes, incluyendo en ella la protecci&oacute;n de sus datos sanitarios, es fuente de problemas &eacute;ticos en la asistencia y en la investigaci&oacute;n. Aunque es mencionado este tema aqu&iacute; por la frecuente afirmaci&oacute;n de que los avances tecnol&oacute;gicos han aumentado el riesgo de vulneraci&oacute;n del derecho a la intimidad (informatizaci&oacute;n de datos sanitarios) o de sus consecuencias (informaci&oacute;n gen&eacute;tica) es un problema anterior y que va m&aacute;s all&aacute; de esta afirmaci&oacute;n. No se puede resolver s&oacute;lo con medidas de obstaculizaci&oacute;n f&iacute;sica del acceso a los datos si no hay acciones formativas adecuadas (19). Alg&uacute;n estudio ha puesto en evidencia las dificultades de comprensi&oacute;n adecuada, o al menos de adecuaci&oacute;n a la pr&aacute;ctica, de acciones formativas te&oacute;ricas sobre la protecci&oacute;n de este derecho, en alumnos de medicina (20).</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   El adiestramiento en la importancia de esta protecci&oacute;n es esencial durante la formaci&oacute;n m&eacute;dica especializada y una forma especial de educar en este sentido es la protecci&oacute;n de estos datos cuando se utilizan para acciones docentes. Es obligaci&oacute;n de los formadores cuidar que se eviten las fuentes de identificaci&oacute;n de pacientes en sesiones docentes, en informes de recopilaci&oacute;n de datos en memorias docentes, etc.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2"> -<i>Conflictos de intereses y relaciones con la industria farmac&eacute;utica.</i> Siguiendo con la importancia del aprendizaje a trav&eacute;s del modelo (4), del ejemplo, ser&aacute; importante que los residentes perciban claridad respecto a potenciales conflictos de inter&eacute;s en el patrocinio de acciones docentes y en las ayudas aportadas a trav&eacute;s de la empresa privada para acciones docentes.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   En las acciones relacionadas con investigaci&oacute;n, la asistencia y la formaci&oacute;n continuada hay que ser conscientes de estos potenciales conflictos inter&eacute;s y una forma de saber hasta qu&eacute; punto pueden ser tolerables es preguntarnos c&oacute;mo ser&iacute;an valorados estos conflictos por nuestros pacientes y por la sociedad si los conocieran. En el campo de la docencia habr&iacute;a que incluir adem&aacute;s la interrogaci&oacute;n sobre qu&eacute; van a pensar los residentes o c&oacute;mo va a influir en su aprendizaje.</font></p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b><font face="Verdana" size="3">Propuestas y conclusiones</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aunque en el d&iacute;a a d&iacute;a en la cl&iacute;nica las oportunidades docentes surgen y hay que aprovecharlas, y ese ha sido uno de los &eacute;xitos del sistema MIR, tanto desde el punto de vista t&eacute;cnico como &eacute;tico son previsibles muchas de las caracter&iacute;sticas de dichas oportunidades. Aunque no podamos programarlas siempre en cuanto al momento concreto en que se van a presentar, s&iacute; puede programarse c&oacute;mo enfrentarnos a ellas cuando surjan y c&oacute;mo hacer que el paciente se sienta mejor dentro de ellas (13).</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Hacer conscientes, enunciar y ayudar a hablar de problemas que existen o de potenciales fuentes de problemas no es hacer m&aacute;s compleja la pr&aacute;ctica, en este caso la docente, sino que s&oacute;lo es poner en evidencia la complejidad ya existente. Definir, dar nombre, clasificar los problemas es el inicio del camino para solucionarlos. Este ha sido el objetivo de este texto. Resumo aqu&iacute; algunas v&iacute;as de disminuci&oacute;n de problemas que el texto ha pretendido aportar:</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> -Aumentar el conocimiento gen&eacute;rico por parte de los ciudadanos de que existe docencia pre y postgraduada en nuestros centros asistenciales y que se recuerde esta informaci&oacute;n cuando acudan a nuestros centros.</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> -Aumentar y asegurar los m&eacute;todos de minimizaci&oacute;n de riesgos para los pacientes en el proceso de aprendizaje. Hacer conscientes a la sociedad y organizaci&oacute;n sanitaria que esto implica aumento de recursos materiales, esencialmente para la formaci&oacute;n y reconocimiento de tiempo para los docentes (17) y para incorporaci&oacute;n de materiales de simulaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="2" face="Verdana"> -Progresar en el debate y reflexi&oacute;n sobre si es necesario un consentimiento expl&iacute;cito por parte de los pacientes en algunas de las situaciones que hemos reflejado.</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> -Mejorar la cultura del aprendizaje de los errores y la conciencia de incompetencia o competencia parcial como generadora de prudencia y respeto moral.</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> -Mejorar la conciencia por parte de la sociedad de que la medicina es una ciencia probabil&iacute;stica, obligada a poner los medios adecuados pero no a garantizar resultados.</font></p>    <p> <font size="2" face="Verdana"> -La mejora del proceso de evaluaci&oacute;n formativa y "profesionalizaci&oacute;n" de los tutores contribuir&aacute; a disminuir las fuentes potenciales de problemas &eacute;ticos.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   En cualquier caso estoy convencido que suscitar discusi&oacute;n y debate sobre lo que hacemos y como mejorarlo ya es en s&iacute; mismo formativo y, en este caso, una herramienta de mejora de la docencia m&eacute;dica.</font></p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b><font face="Verdana" size="3">Dedicatoria</font></b></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana">"A los pacientes como docentes".</font></i></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Cuando terminaba este texto, el d&iacute;a de San Andr&eacute;s de 2005, Andr&eacute;s fallec&iacute;a a sus 94 a&ntilde;os. Sin entrar en detalles de la excepcionalidad de las manifestaciones cl&iacute;nicas de la patolog&iacute;a que vivi&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su bien disfrutada vida, simplemente decir que la duraci&oacute;n excepcional de su ascitis refractaria (5 a&ntilde;os) oblig&oacute; a plantear paracentesis evacuadoras peri&oacute;dicas, en algunas fases cada 15 d&iacute;as y luego m&aacute;s espor&aacute;dicamente. Como consecuencia de ello ha sido uno de esos pacientes "maestros" que comento en el texto. Ayud&oacute;, ya que era conocedor de este hecho, a que aprendieran a realizar esta t&eacute;cnica varias generaciones de residentes que se han formado en nuestra &Aacute;rea Sanitaria.</font></p>    <p>   <font size="2" face="Verdana">   Con &eacute;l dedico este texto a los pacientes que como &eacute;l, conscientemente o sin conciencia clara de esa contribuci&oacute;n, permiten que se formen los especialistas de nuestro sistema sanitario.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      <p><b><font size="3" face="Verdana">Bibliografía</font></b></p>      <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1. Stone S, Ellers B, Holmes D, Orgren R, Qualters D, Thompson J. Identifying oneself as a teacher. The perceptions of preceptors. Med Educ 2002; 36: 180-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596965&pid=S0212-7199200600100000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   2. Wright SM, Kern DE, Kolodner K, Howard DM, Brancati FL. Attributes of excellent attending-physician role models. New Engl J Med 1998; 339: 1986-93.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596966&pid=S0212-7199200600100000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   3. Kaufman DM. Applying educational theory in practice. BMJ 2003; 326: 213-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596967&pid=S0212-7199200600100000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   4. Bligh J. Learning by example. Med Educ 1999; 33: 234-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596968&pid=S0212-7199200600100000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   5. Reiser SJ. The ethics of learning and teaching medicine. Acad Med 1994; 69: 872-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596969&pid=S0212-7199200600100000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   6. Coldicott Y, Pope C, Roberts C. The ethics of intimate examinations-teaching tomorrow's doctors. BMJ 2003; 326: 97-101.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596970&pid=S0212-7199200600100000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   7. Miller GE. The assessment of clinical skills/competence/performance. Acad Med 1990; 65(9 Suppl): S63-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596971&pid=S0212-7199200600100000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   8. Garrido JA, Gonz&aacute;lez-Moraleja J. Una experiencia de formaci&oacute;n en Bio&eacute;tica en el Programa Com&uacute;n Complementario de los residentes. Abstracts del V Congreso Nacional de Bio&eacute;tica; 6-8 de Junio de 1999; Madrid; Pag 35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596972&pid=S0212-7199200600100000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   9. Green MJ, Mitchell G, Stocking CB, Cassel CK, Siegler M. Do actions reported by physicians in training conflict with consensus guidelines on ethics? Arch Intern Med 1996; 156: 298-304.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596973&pid=S0212-7199200600100000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   10. Consejo Nacional de Especialidades M&eacute;dicas. Gu&iacute;a de formaci&oacute;n de especialistas. Centro de Publicaciones, Secretaria General T&eacute;cnica. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo, 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596974&pid=S0212-7199200600100000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   11. Garrido JA. Formaci&oacute;n en comunicaci&oacute;n y consentimiento informado en nuestro sistema de residencia: ¿qu&eacute; informaci&oacute;n puede y debe dar un residente? Med Clin (Barc) 1998; 111: 739-41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596975&pid=S0212-7199200600100000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   12. Solsona JF, Sucarrats A. Pr&aacute;cticas en cad&aacute;ver para la ense&ntilde;anza. ¿Se deber&iacute;a pedir el consentimiento informado? Med Clin (Barc) 2001; 117: 351-2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596976&pid=S0212-7199200600100000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   13. Spencer J. Learning and teaching in the clinical environment. BMJ 2003; 326: 591-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596977&pid=S0212-7199200600100000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   14. Editor's choice. "I don't know": the three most important words in education. BMJ 1999; 318: 1223.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596978&pid=S0212-7199200600100000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   15. Snyder L, Leffler C; Ethics and Human Rights Committee, American College of Physicians. Ann Intern Med 2005; 142: 560-82.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596979&pid=S0212-7199200600100000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   16. Prados JD, Santos MA. La evaluaci&oacute;n de los MIR como un proceso de aprendizaje. Med Fam (Andaluc&iacute;a) 2000; 1: 78-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596980&pid=S0212-7199200600100000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   17. Instituto de Salud Carlos III y Asociaci&oacute;n de Redes Docentes y Asesoras. Profesionalizaci&oacute;n del tutor de postgrado. II Encuentro Lazareto de Mah&oacute;n. Educaci&oacute;n M&eacute;dica 2004; 7: 105-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596981&pid=S0212-7199200600100000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   18. Tutosaus JD. Fundaci&oacute;n de AREDA. Educaci&oacute;n M&eacute;dica 2005; 8: 10-13.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596982&pid=S0212-7199200600100000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   19. Garrido JA. Indiscreci&oacute;n y derecho a la intimidad en el sistema sanitario. Med Clin (Barc) 2000; 114: 358-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596983&pid=S0212-7199200600100000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   <font size="2" face="Verdana">   20. Graham H, Clayden G, Greenough A. Medical students and patient confidentiality: how effective is confidentiality training? 11th international Ottawa conference on Medical education; 2004, July 6-8; Barcelona. Educaci&oacute;n M&eacute;dica 2004; 7: 43.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=596984&pid=S0212-7199200600100000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>   &nbsp;</p>     <p>   &nbsp;</p>     <p><a name="back"></a><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/ami/v23n10/seta.gif" width="15" height="17"></a><font face="Verdana" size="2"><b>Dirección para correspondencia:    <br> </b>Juan Antonio Garrido    <br> Urbanización Penagrande, 9    <br> A Cabana    <br> 15590 Ferrol (A Coruña)    <br> e-mail: <a href="mailto:ja_garrido@terra.es">ja_garrido@terra.es</a></font></p>     ]]></body>
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