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<publisher-name><![CDATA[Arán Ediciones, S. L.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Revisión sistemática del soporte nutricional en las úlceras por presión]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario del Río Hortega Unidad de Apoyo a la Investigación Sección de Endocrinología y Nutrición Clínica]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Medicina Instituto de Endocrinología y Nutrición Clínica ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Pressure ulcer is an area of localised damage to the skin and underlying tissue caused by pressure, shear, friction and/or combination of these things. Prevalence of this entity is between 3 and 66%, depending of the patients and the pathology. Pressure ulcer is associated with an increased risk of morbidity and mortality. One of the most important risk factors to develop a pressure ulcer is nutritional status. We can use different interventional strategies, first of all (primary intervention) before the patient has developed a ulcer and secondly, the treatment of a established ulcer (secondary prevention). In the most important primary prevention study with 662 patients, two oral nutritional supplements per day were given to the patients. The incidence of pressure ulcer was 40% (118/295) in the interventional group and 48% (181/377) in control group. A relative risk to develop a pressure ulcer with supplementation of 0.83 (CI95%: 0.70 a 0.99). In the studies with secondary prevention, when we analyze in an individual way the different nutrients, zinc has not demonstrated the utility in an independent way. Vitamin C shows contradictory data in two randomized clinical trial with the same dose (500 mg each 12 hours). Recently, some randomized clinical trials have demonstrated an improvement in healing rates with enhanced enteral formulas (zinc, arginine, vitamin C). Oral supplementation without taking account micronutrients decreases risk of pressure ulcer. However, studies of secondary prevention due to heterogeneity have not let clear conclusions. However, enteral enhanced formula could improve ulcer healing.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Úlceras por presión]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Soporte nutricional]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2"><a name="top"></a></font> <font face="Verdana" size="4">Revisi&oacute;n sistem&aacute;tica del soporte nutricional en las &uacute;lceras por presi&oacute;n</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>Systematic review of nutricional support in pressure ulcer</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>D. de Luis, R. Aller</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Secci&oacute;n de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica. Unidad de Apoyo a la Investigaci&oacute;n. Hospital Universitario del R&iacute;o Hortega.      <br> Instituto de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica. Facultad de Medicina. Valladolid</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p><hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><B>RESUMEN</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las &uacute;lceras por presi&oacute;n se definen como un &aacute;rea de da&ntilde;o localizada en la piel y en los tejidos subyacentes causado por la presi&oacute;n, fricci&oacute;n o combinaci&oacute;n de ambos. La prevalencia de esta patolog&iacute;a oscila entre un 3 a un 66% dependiendo del paciente y de la patolog&iacute;a que presenta. La presencia de &uacute;lceras por presi&oacute;n se asocia con un incremento de la morbilidad y mortalidad. Dentro de los posibles factores de riesgo relacionados con las &uacute;lceras por presi&oacute;n, tenemos como uno de los m&aacute;s importantes la situaci&oacute;n nutricional. Ante este tipo de pacientes podemos plantearnos realizar una intervenci&oacute;n nutricional antes de que se desarrolle la &uacute;lcera (prevenci&oacute;n primaria) o cuando la &uacute;lcera ya esta establecida (prevenci&oacute;n secundaria). En el estudio de prevenci&oacute;n primaria con mayor n&uacute;mero de pacientes (662), los pacientes del grupo de intervenci&oacute;n nutricional recibieron dos suplementos orales por d&iacute;a adem&aacute;s de la dieta normal. El grupo control recibi&oacute; la dieta hospitalaria est&aacute;ndar sola. La incidencia acumulada de &uacute;lceras por presi&oacute;n (todos los grados) fue del 40% (118/295) en el grupo de intervenci&oacute;n nutricional versus el 48% (181/377) en el grupo control. Esto equivale a un riesgo relativo de desarrollar un ulcera con la suplementaci&oacute;n de 0,83 (IC95%: 0,70 a 0,99). En los trabajos de prevenci&oacute;n secundaria, al analizar los ensayos con nutrientes de manera individual, el zinc no ha demostrado su utilidad de manera aislada, y con respecto a la vitamina C, obtenemos datos contradictorios en dos ensayos con la misma dosis de suplementaci&oacute;n (500 mg cada 12 horas). En la actualidad los trabajos de intervenci&oacute;n se realizan con suplementos nutricionales con diversos nutrientes (zinc, arginina, vitamina C), habiendo demostrado algunos ensayos randomizados una mejor&iacute;a de la cicatrizaci&oacute;n con estas f&oacute;rmulas enriquecidas.    <BR>En la actualidad con los datos disponibles, parece que la suplementaci&oacute;n nutricional con independencia de los micronutrientes empleados produce una disminuci&oacute;n del riesgo de desarrrollar &uacute;lceras por presi&oacute;n en pacientes de riesgo. Sin embargo los estudios de prevenci&oacute;n secundaria por su heterogeneidad no permiten obtener unas conclusiones claras. No obstante teniendo en cuenta los &uacute;ltimos trabajos, parece que los suplementos enriquecidos en arginina, zinc y vitamina C podr&iacute;a acelerar la cicatrizaci&oacute;n de estas &uacute;lceras.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>Palabras clave:</B> &Uacute;lceras por presi&oacute;n. Soporte nutricional.</font></p>  <hr size="1">      <p><font face="Verdana" size="2"><B>ABSTRACT</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pressure ulcer is an area of localised damage to the skin and underlying tissue caused by pressure, shear, friction and/or combination of these things. Prevalence of this entity is between 3 and 66%, depending of the patients and the pathology. Pressure ulcer is associated with an increased risk of morbidity and mortality. One of the most important risk factors to develop a pressure ulcer is nutritional status. We can use different interventional strategies, first of all (primary intervention) before the patient has developed a ulcer and secondly, the treatment of a established ulcer (secondary prevention). In the most important primary prevention study with 662 patients, two oral nutritional supplements per day were given to the patients. The incidence of pressure ulcer was 40% (118/295) in the interventional group and 48% (181/377) in control group. A relative risk to develop a pressure ulcer with supplementation of 0.83 (CI95%: 0.70 a 0.99). In the studies with secondary prevention, when we analyze in an individual way the different nutrients, zinc has not demonstrated the utility in an independent way. Vitamin C shows contradictory data in two randomized clinical trial with the same dose (500 mg each 12 hours). Recently, some randomized clinical trials have demonstrated an improvement in healing rates with enhanced enteral formulas (zinc, arginine, vitamin C).    <BR>Oral supplementation without taking account micronutrients decreases risk of pressure ulcer. However, studies of secondary prevention due to heterogeneity have not let clear conclusions. However, enteral enhanced formula could improve ulcer healing.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>Key words:</B> Pressure ulcer. Nutritional support.</font></p>  <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      <p><font face="Verdana"><B>Introducci&oacute;n</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las &uacute;lceras por presi&oacute;n se definen como un &aacute;rea de da&ntilde;o localizada en la piel y en los tejidos subyacentes causado por la presi&oacute;n, fricci&oacute;n o combinaci&oacute;n de ambos (1). La severidad de las &uacute;lceras permite clasificarlas en 4 grados desde el I al IV (<a href="#t1">Tabla I</a>). La prevalencia de esta patolog&iacute;a oscila entre un 3 a un 66% dependiendo del paciente y de la patolog&iacute;a que presenta (2,3).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t1"><img src="/img/revistas/ami/v24n7/revision1_t1.jpg" width="350" height="189"></a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La presencia de &uacute;lceras por presi&oacute;n se asocia con un incremento de la morbilidad y mortalidad. Existe entre 4 y 6 veces m&aacute;s riesgo de muerte en un paciente con &uacute;lcera por presi&oacute;n (4). La calidad de vida tambi&eacute;n se ve afectada, por el dolor, exudaci&oacute;n y modificaci&oacute;n de la imagen corporal (5). Las infecciones locales y generales son m&aacute;s prevalentes, necesitando m&aacute;s d&iacute;as de hospitalizaci&oacute;n (6). Por ello, las consecuencias econ&oacute;micas son enormes, el coste anual de tratar las &uacute;lceras por presi&oacute;n en Gran Breta&ntilde;a se calcula en unos 1.065 millones de euros y en Estados Unidos de 2,4 billones de euros (6).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dentro de los posibles factores de riesgo relacionados con las &uacute;lceras por presi&oacute;n, tenemos como uno de los m&aacute;s importantes la situaci&oacute;n nutricional. Se ha implicado el bajo &iacute;ndice de masa corporal, el bajo peso, as&iacute; como la reducci&oacute;n de la ingesta oral. Por tanto la mala situaci&oacute;n nutricional aumenta el riesgo y empeora la evoluci&oacute;n de las &uacute;lceras por presi&oacute;n (7). Los mecanismos por los que la situaci&oacute;n nutricional est&aacute; implicado en el riesgo y evoluci&oacute;n de las &uacute;lceras por presi&oacute;n son m&uacute;ltiples. En primer lugar por la reducci&oacute;n del aporte de nutrientes al mantenimiento y reparaci&oacute;n de los tejidos, en segundo lugar por la disminuci&oacute;n de la masa grasa con su efecto almohadilla y en tercer lugar por la reducci&oacute;n de la actividad f&iacute;sica, disminuci&oacute;n de la motilidad y presencia de edema.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Efectos de diferentes nutrientes sobre la cicatrizaci&oacute;n</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El correcto aporte de macro y micronutrientes es por tanto importante en esta patolog&iacute;a. En principio es preciso un aporte hiperproteico que puede oscilar desde los 1,2 a 1,5 g de prote&iacute;na/kg de peso ideal, lo que representa aproximadamente un 20% de las necesidades cal&oacute;ricas. Durante los procesos de cicatrizaci&oacute;n, se incrementa la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas en la zona de la herida. Si existe un d&eacute;ficit de amino&aacute;cidos, se reduce la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas. Un ejemplo de esta situaci&oacute;n es el amino&aacute;cido arginina, demostr&aacute;ndose que durante la cicatrizaci&oacute;n puede convertirse en un amino&aacute;cido esencial (8). Se ha demostrado que dosis de arginina entre 17 y 24 g mejoran el dep&oacute;sito de col&aacute;geno en las heridas (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto al aporte de hidratos de carbono, se recomiendan que representen entre un 55 y 60% del aporte cal&oacute;rico total y con un alto aporte de hidratos de carbono complejos. Los objetivos de este aporte son m&uacute;ltiples; en primer lugar aportar calor&iacute;as a los pacientes para evitar el consumo de prote&iacute;nas end&oacute;genas. En segundo lugar, la presencia de hidratos de carbono de absorci&oacute;n lenta permite que la glucemia no sea tan elevada y no se produzcan fen&oacute;menos de glicosilaci&oacute;n proteica. Estos fen&oacute;menos de glicaci&oacute;n pueden empeorar el trasporte de vitamina C al interior de las c&eacute;lulas e inhibir la proliferaci&oacute;n de fibroblastos, produciendo un empeoramiento en la cicatrizaci&oacute;n de las heridas (10).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Las grasas, deben representar un 20-25%, son importantes en los procesos de cicatrizaci&oacute;n al vehicular &aacute;cidos grasos esenciales como los &aacute;cidos linoleico y linol&eacute;nico, componentes fundamentales de las membranas celulares, sobre todo en una situaci&oacute;n de alto recambio tisular como es la cicatrizaci&oacute;n de una &uacute;lcera. Tampoco debemos olvidarnos que los &aacute;cidos grasos de la serie omega 3, presentan fen&oacute;menos antinflamatorios, inmunomoduladores y vasodilatadores, todos importantes para los procesos de cicatrizaci&oacute;n (11).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las vitaminas y minerales, con los conocimientos fisiol&oacute;gicos que tenemos en la actualidad, existen una serie de ellas que presentan un gran inter&eacute;s (vitamina C, vitamina E, vitamina A, vitamina K, hierro, cobre y zinc). Probablemente la que m&aacute;s inter&eacute;s despierte es la vitamina C. Esta vitamina es esencial como cofactor de la s&iacute;ntesis de col&aacute;geno y para mantener la funci&oacute;n inmunol&oacute;gica. Las recomendaciones internacionales se sit&uacute;an en los sujetos sanos en 75 mg/d&iacute;a (mujeres) y 95 mg/d&iacute;a (varones), con un l&iacute;mite tolerable de 2 g al d&iacute;a (12). La vitamina A promueve la diferenciaci&oacute;n de los fibroblastos, la s&iacute;ntesis de col&aacute;geno y reduce las infecciones de las heridas (13). El papel de la vitamina E permanece como uno de los grandes interrogantes en la cicatrizaci&oacute;n, no estando claro la necesidad de su suplementaci&oacute;n en este tipo de patolog&iacute;as (14). Con respecto a la vitamina K es necesaria como cofactor para la s&iacute;ntesis de factores de coagulaci&oacute;n, siendo producida normalmente por las bacterias del intestino. Los pacientes que reciben antibioterapia, como puede ser el caso de ulceras por presi&oacute;n infectadas, van a disminuir la producci&oacute;n end&oacute;gena de vitamina K precisando suplementaci&oacute;n (14).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respecto a los minerales, el cobre es un importante cofactor para muchos enzimas, incluyendo la lisil oxidasa, implicada en los enlaces cruzados del col&aacute;geno y de la elastina (15). El hierro es otro de los micronutrientes implicados en la hidroxilaci&oacute;n de la prolina y lisina, necesarios para la s&iacute;ntesis de col&aacute;geno. Por otra parte la anemia por d&eacute;ficit de hierro va a producir una disminuci&oacute;n de la oxigenaci&oacute;n tisular, as&iacute; como una reducci&oacute;n en la actividad bactericida de los leucocitos (14). Probablemente el mineral que m&aacute;s inter&eacute;s ha despertado en los procesos de cicatrizaci&oacute;n es el zinc. Este mineral implicado como coenzima en multitud de v&iacute;as metab&oacute;licas y procesos de divisi&oacute;n celular, es necesario a altas concentraciones en el foco cicatricial, no obstante no esta exento de riesgos en cantidades excesivas, relacionandose con episodios de diarrea, alteraciones del sistema inmunol&oacute;gico y en el metabolismo del cobre (15).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>An&aacute;lisis de los diferentes estudios de intervenci&oacute;n nutricional</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ante este tipo de pacientes podemos plantearnos realizar una intervenci&oacute;n nutricional antes de que se desarrolle la &uacute;lcera (prevenci&oacute;n primaria) o cuando la &uacute;lcera ya esta establecida (prevenci&oacute;n secundaria).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a los estudios de prevenci&oacute;n primaria, el primero fue realizado por Delmi y cols. (16). Se evaluaron un total de 59 pacientes en recuperaci&oacute;n de fracturas de cadera, con un seguimiento de seis meses, los pacientes recibieron la dieta hospitalaria est&aacute;ndar sola o un suplemento nutricional oral diario adem&aacute;s de la dieta hospitalaria. El n&uacute;mero de &uacute;lceras por presi&oacute;n (de todos los grados) en el primer centro fue de dos en el grupo de tratamiento (n = 27; 7%) y de tres en el grupo de control (n = 32; 9%) con un riesgo relativo (RR) estad&iacute;sticamente no significativo para las &uacute;lceras por presi&oacute;n de 0,79. El n&uacute;mero de &uacute;lceras por presi&oacute;n en el segundo centro (recuperaci&oacute;n) fue de cero en el grupo de tratamiento (n = 9) y de tres en el grupo control (n = 15; 20%) con un RR que no fue estad&iacute;sticamente significativo de 0,23. El n&uacute;mero de &uacute;lceras por presi&oacute;n presente a los seis meses fue de cero en el grupo de tratamiento (n = 25) y de dos en el grupo de control (n = 27; 7,4%) con un RR que no fue estad&iacute;sticamente significativo de 0,22.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el siguiente estudio realizado por el grupo de Hartgrink y cols. (17), se evaluaron a 140 pacientes en recuperaci&oacute;n de fracturas de cadera durante 2 semanas, el grupo de intervenci&oacute;n fue tratado con la dieta hospitalaria est&aacute;ndar y alimentaci&oacute;n adicional por sonda nasog&aacute;strica que se administr&oacute; con una bomba de alimentaci&oacute;n durante la noche. El grupo control recibi&oacute; la dieta hospitalaria est&aacute;ndar sola. Un total de 25 de los 48 pacientes del grupo de intervenci&oacute;n (52%) y 30 de los 53 pacientes del grupo de control (56%) tuvieron &uacute;lceras por presi&oacute;n de grado 2 o m&aacute;s, sin detectar diferencias significativas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo el estudio con mayor n&uacute;mero de pacientes ha sido realizado por Bourdel y cols. (18), mostrando unos resultados muy diferentes a los anteriores. Los pacientes del grupo de intervenci&oacute;n nutricional recibieron dos suplementos orales por d&iacute;a adem&aacute;s de la dieta normal. El grupo control recibi&oacute; la dieta hospitalaria est&aacute;ndar sola. Se reclutaron un total de 662 pacientes mayores de 65 a&ntilde;os, en la fase aguda de una enfermedad cr&iacute;tica, con un seguimiento hasta el alta hospitalaria. La incidencia acumulada de &uacute;lceras por presi&oacute;n (todos los grados) fue del 40% (118/295) en el grupo de intervenci&oacute;n nutricional versus el 48% (181/377) en el grupo de control. Esto equivale a un riesgo relativo de desarrollar un ulcera con la suplementaci&oacute;n de 0,83 (IC95%: 0,70 a 0,99). El an&aacute;lisis multivariado mostr&oacute; como los factores de riesgo independientes de desarrollar una &uacute;lcera por presi&oacute;n fueron: nivel de alb&uacute;mina s&eacute;rica, puntuaci&oacute;n de Kuntzman, fractura de miembro inferior, puntuaci&oacute;n de Norton &lt; 10 y pertenencia al grupo de control.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Houwing y cols. (2003) (19) realizaron el seguimiento de 103 pacientes con fractura de cadera durante 1 mes. El grupo de intervenci&oacute;n recibi&oacute; un suplemento diario adem&aacute;s de la dieta hospitalaria est&aacute;ndar. El grupo de comparaci&oacute;n recibi&oacute; la dieta hospitalaria est&aacute;ndar y un placebo a base de una bebida sin calor&iacute;as. Despu&eacute;s de dos semanas, la incidencia de &uacute;lceras por presi&oacute;n (estadio I-II) fue de 55% (27,51) en el grupo de intervenci&oacute;n nutricional y 59% (30/52) en el grupo de placebo, sin alcanzar la significaci&oacute;n estad&iacute;stica. La incidencia de &uacute;lceras por presi&oacute;n en estadio II fue de 18% en el grupo de intervenci&oacute;n nutricional versus 28% en el grupo de placebo, sin significaci&oacute;n estad&iacute;stica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Evaluando la literatura tenemos el segundo bloque de trabajos en prevenci&oacute;n secundaria, con ulceras de presi&oacute;n instauradas. En este caso el an&aacute;lisis de los trabajos lo vamos a realizar teniendo en cuenta el nutriente suplementado. Con respecto al zinc, Norris y cols. (20), trataron un total de 10 pacientes con sulfato de zinc, los pacientes recibieron 3 x 200 mg de sulfato de zinc por d&iacute;a o placebo durante un per&iacute;odo de 24 semanas. Los pacientes tratados con zinc con un cambio en el volumen de la &uacute;lcera por presi&oacute;n de 10 ml frente a 10 pacientes que recibieron placebo con un cambio en volumen de 6,0 ml, sin alcanzar la significaci&oacute;n estad&iacute;stica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otro de los nutrientes estudiados ha sido la vitamina C. De este modo Taylor y cols. (21), evaluaron un total de 20 pacientes. En el grupo tratado con &aacute;cido asc&oacute;rbico (500 mg dos veces al d&iacute;a, durante 4 semanas) hubo una reducci&oacute;n promedio estad&iacute;sticamente significativa en el &aacute;rea de &uacute;lcera por presi&oacute;n del 84% en comparaci&oacute;n con el 42,7% en el grupo de placebo, (IC95%: 34,72 a 47,88 p &lt; 0,005). La tasa de cicatrizaci&oacute;n promedio fue de 2,47 cm<sup>2</sup>/semana en el grupo de intervenci&oacute;n comparada con 1,45 cm<sup>2</sup>/semana en el grupo de control. Otro trabajo realizado posteriormente con vitamina C (22), comparando 500 mg dos veces al dia frente a 10 mg/ dos veces al d&iacute;a durante 12 semanas mostr&oacute; datos sorprendentes. La tasa de cicatrizaci&oacute;n absoluta promedio en el grupo de intervenci&oacute;n (n = 43) fue de 0,21 cm<sup>2</sup>/semana y de 0,27 cm<sup>2</sup>/semana en el grupo control (n = 45), sin diferencias significativas. La reducci&oacute;n del volumen promedio fue de 0 ml/semana en el grupo de intervenci&oacute;n y de 0,20 ml/semana en el grupo control (diferencia: -0,20 ml/semana). El "cambio cl&iacute;nico" promedio donde las mejor&iacute;as (es decir, reducci&oacute;n de la superficie, velocidad de la cicatrizaci&oacute;n, reducci&oacute;n del volumen) fue de 17,89%/semana en el grupo de intervenci&oacute;n y 26,08%/semana en el grupo de control.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a la suplementaci&oacute;n con prote&iacute;nas, el trabajo de Chernoff y cols. (23) con una f&oacute;rmula nutricional de alto contenido proteico o de muy alto contenido proteico y se monitorizaron durante ocho semanas. Aunque el tama&ntilde;o de las &uacute;lceras se redujo con ambas dietas, la mejor&iacute;a fue mayor en el grupo de alto contenido proteico. Ninguno de los pacientes del grupo de alto contenido proteico y cuatro pacientes del grupo de muy alto contenido proteico tuvieron una cicatrizaci&oacute;n completa de su &uacute;lcera, sin diferencias estadisticamente significativas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La reducci&oacute;n promedio del tama&ntilde;o de la &uacute;lcera fue del 42% en el grupo de alto contenido proteico en comparaci&oacute;n con el 73% en el grupo de muy alto contenido proteico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recientemente han aparecido dos trabajos que utilizan en prevenci&oacute;n secundarias dos suplementos nutricionales enriquecidos con varios de los nutrientes que hemos analizado anteriormente (prote&iacute;nas, arginina, vitamina C) y tambi&eacute;n arginina. En el trabajo de Fr&iacute;as Soriano y cols. (23) se trataron 39 pacientes con ulceras de presi&oacute;n estadio III y IV, en una sola rama de intervenci&oacute;n con un suplemento que conten&iacute;a 3 g de arginina, 250 mg de vitamina C, y 9 mg de zinc, mostrando una reducci&oacute;n del 29% del tama&ntilde;o de la ulcera, con una reducci&oacute;n significativa de la exudaci&oacute;n y del tejido necr&oacute;tico. En el trabajo de Desneves (24), se randomizaron 16 pacientes con &uacute;lceras por presi&oacute;n con estadios II, III y IV en cada grupo, recibiendo el primer grupo una dieta est&aacute;ndar del Hospital, el segundo grupo una dieta est&aacute;ndar junto a un suplemento hiperproteico y energ&eacute;tico y el tercer grupo la dieta est&aacute;ndar junto aun suplemento hiperproteico y energ&eacute;tico enriquecido en arginina 9 g, vitamina C 500 mg y zinc 30 mg. Mostrando solo mejor&iacute;a estad&iacute;sticamente significativa en los procesos de cicatrizaci&oacute;n de la &uacute;lcera el grupo con el preparado enriquecido (puntuaci&oacute;n PUSH (<i>Pressure Ulcer Scale for Healing</i>) (9,4 + 1,2 vs. 2,6 + 0,6 puntos).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recientemente ha aparecido un metan&aacute;lisis (25), en el cual se eval&uacute;an 15 trabajos de los cuales 8 son ensayos randomizados, donde se demuestra como los suplemento orales (250-500 kcal) durante 2-26 semanas se asocian con un incidencia baja de desarrollar ulceras por presi&oacute;n (0,75; IC95% 0,62-0,89) en pacientes de alto riesgo. Este trabajo con respecto a los estudios de prevenci&oacute;n secundaria, se&ntilde;ala que dado la heterogeneidad de los suplementos utilizados solo se puede comentar que analizados individualmente los diferentes dise&ntilde;os, los preparados enriquecidos en algunos nutrientes parecen ser superiores los preparados est&aacute;ndar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la actualidad las perspectivas en el tratamiento nutricional de esta patolog&iacute;a son muy interesantes. Por ejemplo, el grupo de Lee y cols. (26) han demostrado en un ensayo cl&iacute;nico aumentar la tasa de cicatrizaci&oacute;n de ulceras por presi&oacute;n (II,II y IV) con una f&oacute;rmula enriquecida en hidrolizado de prote&iacute;nas procedentes de col&aacute;geno. Tambi&eacute;n es necesario recordar que todos estos conocimientos sobre la cicatrizaci&oacute;n en &uacute;lceras por presi&oacute;n pueden ser aplicados en otros modelos de heridas, como son las heridas quir&uacute;rgicas (27,28).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Conclusiones</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La &uacute;lcera por presi&oacute;n es una patolog&iacute;a frecuente que genera un claro aumento de la morbimortalidad. Los estudios de prevenci&oacute;n primaria y secundaria son necesarios. En la actualidad con los datos disponibles, parece que la suplementaci&oacute;n nutricional con independencia de los micronutrientes empleados produce una disminuci&oacute;n del riesgo de desarrrollar &uacute;lceras por presi&oacute;n en pacientes de riesgo. Sin embargo los estudios de prevenci&oacute;n secundaria por su heterogeneidad no permiten obtener unas conclusiones claras. No obstante teniendo en cuenta los &uacute;ltimos trabajos, parece que los suplementos enriquecidos en arginina, zinc y vitamina C podr&iacute;a acelerar la cicatrizaci&oacute;n de estas &uacute;lceras.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Bibliograf&iacute;a</B></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. EDUAP (European Pressure Ulcer Advisory Panel), 2004. Pressure Ulcer Treatment Guidelines. <a target="_blank" href="http://www.epuap.org/gltreatment.html">http://www.epuap.org/gltreatment.html</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611159&pid=S0212-7199200700070000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Tannen A, Dassen T, Bours G, Halfens R. A comparison of pressure ulcer prevalence: Concerted data collection in the Netherlands and Germany. Int J Nurs Stud 2004; 41: 607-12.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611160&pid=S0212-7199200700070000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Whitfield M, Kaltenhaler E, Akehurst R, Walters S, Paisley S. How effective are prevention strategies in reducing the prevalence of pressure ulcers? J Wound Care 2000; 9: 261-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611161&pid=S0212-7199200700070000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Allman RM, Laprade CA, Noel LB, Walker JM, Moorer CA, Dear MR, et al. Pressure sores among hospitalized patients. Ann Int Med 1986; 105: 337-42.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611162&pid=S0212-7199200700070000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Fox C. Living with a pressure ulcer: a descriptive study of patients experiences. Br J Community Nurs Wound Care 2002; S10: 12-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611163&pid=S0212-7199200700070000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Sttraton RJ, Green CJ, Elia M. Consequences of diease related malnutrition. In: stratton rj, green cj, elia . Disease-related malnutrition: An evidence based approach to treatment. CABI Publishing. Wallingford, Oxon UK. p. 113-55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611164&pid=S0212-7199200700070000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Arris CL, Fraser C. Malnutrition in the institutionalized elderly: The effects on woung healing. Ostomy Wound Manage 2004; 50: 54-63.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611165&pid=S0212-7199200700070000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. de Luis DA, Aller R, Izaola O. Arginina: Un viejo amigo, a debate. Formacion Continuada Metabolismo y Nutrici&oacute;n 2005; 1: 40-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611166&pid=S0212-7199200700070000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Barbul A, Lazarou SA, Efron DT. Arginine enhances wound healing and lymphocytes immune responses in humans. Surgery 1990; 108: 331-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611167&pid=S0212-7199200700070000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Hehenberger K, Heilborn JD, Brismar K. Inhibited oroliferation of fibroblasts derived from chronic diabetic wounds and normal dermal fibroblasts treated with high glucose is associated with increased formation of 1-lactate. Wound Repair Regen 1998; 6: 135-41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611168&pid=S0212-7199200700070000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Mayes T, Gottschlich MM. Burns, Wound Healing. In: The science and practice of nutrition support: A case based core curr&iacute;culo. Kendall/Hunt Publishing Co. Iowa; 2001. p. 391-420.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611169&pid=S0212-7199200700070000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Monsen E. Dietary reference intakes for the antioxidant nutrients: Vitamin C, selenium and carotenoids. J Am Diet 2000;100:637-640.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611170&pid=S0212-7199200700070000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Cohen IK, Diegelmann RF, Lindblad WJ. Wound healing: Biochemicalo and clinical aspects. W.B. Saunders Co. Toronto; 1992. p. 248-73.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611171&pid=S0212-7199200700070000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Baumann LS, Spencer J. The effects of topical vitamin E on the cosmetic appearance of scars. Dermatol Surg 1999; 25: 311-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611172&pid=S0212-7199200700070000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Trumbo P, Yates A, Schlicken S. Dietary reference intakes: Vitamin A, vitamin K, arsenic, boron, chomium, copper, iodine, iron, manganese, molylodenum, nickel, silicom, vanadium, zinc. J AM Diet Assoc 2001; 101: 294-301.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611173&pid=S0212-7199200700070000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Delmi M, Rapin CH, Bengoa JM, Delmas PD, Vasey H, Bonjour JP. Dietary supplementation in elderly patients with fractured neck of the femur. Lancet 1990; 335: 1013-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611174&pid=S0212-7199200700070000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Hartgrink HH, Wille J, Konig P, Hermans J, Breslau PJ. Pressure sores and tube feeding in patients with a fracture of the hip: A randomized clinical trial. Clin Nutr 1998; 17: 287-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611175&pid=S0212-7199200700070000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Bourdel-Marchasson I, Barateau M, Rondeau V, Dequae-Merchadou L, Salles-Montaudon N, Emeriau JP, et al. A multi-center trial of the effects of oral nutritional supplementation in critically ill older inpatients. GAGE Group. Groupe Aquitain Geriatrique d'Evaluation. Nutrition 2000; 16: 1-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611176&pid=S0212-7199200700070000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Houwing R, Rozendaal M, Wouters-Wesseling W, Beulens JWJ, Buskens E, Haalboom J. A randomised, double-blind assessment of the effect of nutritional supplementation on the prevention of pressure ulcers in hip-fracture patients. Clinical Nutrition 2003; 22: 401-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611177&pid=S0212-7199200700070000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Norris JR, Reynolds RE. The effect of oral zinc sulfate therapy on decubitus ulcers. J Am Geriatr Soc 1971; 19: 793-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611178&pid=S0212-7199200700070000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Taylor TV, Rimmer S, Day B, Butcher J, Dymock IW. Ascorbic acid supplementation in the treatment of pressure-sores. Lancet 1974; 7: 2: 544-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611179&pid=S0212-7199200700070000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. ter Riet G, Kessels AG, Knipschild PG. Randomized clinical trial of ascorbic acid in the treatment of pressure ulcers. J Clin Epidemiol 1995; 48: 1453-60.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611180&pid=S0212-7199200700070000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Fr&iacute;as Soriano L, Lage V&aacute;zquez MA, P&eacute;rez Portabella C, Xandri Graupera JM, Wouters Wesseling, Wagenaar L. The effectivenes of oral nutricional supplementation in the healing of pressure ulcers. J Wound Care 2004; 13: 319-23.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611181&pid=S0212-7199200700070000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Desneves KJ, Todorovic BE, Cassar A, Crowe TC. Tretment with supplementary arginine, vitamin C and zinc in patients with pressure ulcers: A randomized controlled trial. Clin Nutr 2005: 24: 979-87.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611182&pid=S0212-7199200700070000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Stratton R, Ek AC, Engfer M, Moore Z, Rigby P, Wolfe R, Elia M. Enteral nutrition support in prevention and treatment of pressure ulcers: A systematic review and meta-analysis. Ageing Research Reviews 2005; 4: 422-50.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611183&pid=S0212-7199200700070000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Lee SK, Posthauer ME, Dorner B, Redovian V, Maloney MJ. Pressure ulcer healing with concentrated, fotified, collagen protein hydrolysate supplement: A randomized controlled trial. Adv Skin Wound Care 2006; 19: 92-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611184&pid=S0212-7199200700070000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. De Luis DA, Izaola O, Aller R, Cuellar L, Terroba MC. Postsurgery enteral immunonutrition in head and neck cancer patients. Eur J Clin Nutr 2002; 56: 1126-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611185&pid=S0212-7199200700070000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">28. De Luis DA, Arranz M, Aller R, Izaola O, Cuellar L, Terroba MC. Immuonenhanced enteral nutrition, effect on inflammatory markers in head and neck cancer patients. Eur J Clin Nutr 2005; 1-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=611186&pid=S0212-7199200700070000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/ami/v24n7/seta.gif" width="15" height="17"></a><b><a name="bajo"></a> Dirección para correspondencia:    <br> </b>Daniel de Luis Román    <br> C/ Perales, 16 (Urb. Las Aceñas).    <br> 47130 Valladolid.    <br> e-mail: <a href="mailto:dadluis@yahoo.es">dadluis@yahoo.es</a></font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Trabajo aceptado: 8 de febrero de 2007</font></p>       ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[EDUAP (European Pressure Ulcer Advisory Panel), 2004: Pressure Ulcer Treatment Guidelines]]></source>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A comparison of pressure ulcer prevalence: Concerted data collection in the Netherlands and Germany]]></article-title>
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<year>2004</year>
<volume>41</volume>
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<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
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