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<institution><![CDATA[,Instituto de Endocrinología y Nutrición Facultad de Medicina ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Río Hortega Unidad de Apoyo a la Investigación ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Influencia del consumo de soja sobre la masa &oacute;sea</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>Influence of soy consumption on bone mass</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>D. A. de Luis, J. L. P&eacute;rez Castrill&oacute;n, R. Aller, J. Culebras<SUP>1</SUP></B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Instituto de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n. Facultad de Medicina. Unidad de Apoyo a la Investigaci&oacute;n. Hospital Universitario R&iacute;o Hortega. Valladolid. <SUP>1</SUP>Servicio de Cirug&iacute;a General. Complejo Hospitalario de Leon. L&eacute;on</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Introducci&oacute;n</B></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La soja es un producto alimenticio de moda en los &uacute;ltimos tiempos debido a las propiedades beneficiosas que se le han atribuido sobre distintos trastornos, especialmente ligados a la menopausia. Uno de los efectos atribuidos a la soja es su beneficio sobre la p&eacute;rdida de masa &oacute;sea que ocurre como consecuencia de la disminuci&oacute;n de los niveles de estr&oacute;genos durante la menopausia, y que condiciona la aparici&oacute;n de la osteoporosis, un trastorno com&uacute;n en la poblaci&oacute;n a partir de cierta edad, que supone una disminuci&oacute;n importante en la calidad de vida de la poblaci&oacute;n que la padece.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La soja es una planta que pertenece al g&eacute;nero bot&aacute;nico <i>Glycine</i> y a la familia de las <i>Fabaecae</i>; puede crecer espont&aacute;nea (<i>Glycine soja Siebold &amp; Zucc.</i>) o cultivada (<i>Glycine max</i>, Merrill). Es una planta herb&aacute;cea de cultivo anual, de porte peque&ntilde;o (unos 40 cent&iacute;metros aunque en los cultivos pueden llegar a alcanzar los dos metros), tallo erguido, hoja trifoliada, y flores de color blanco o viol&aacute;ceo dispuestas en ramilletes que nacen de la base de las hojas. Su fruto, en vaina, contiene en su interior entre una y cuatro semillas de colores variados. La soja est&aacute; compuesta qu&iacute;micamente por hidratos de carbono (23,5%), prote&iacute;nas de alto valor biol&oacute;gico (suponen el 37% de su composici&oacute;n aproximadamente), l&iacute;pidos (2-3% de fosfol&iacute;pidos, especialmente lecitina y &aacute;cidos grasos poliinsaturados) y fibra (12%). Contiene tambi&eacute;n sapon&oacute;sidos, vitaminas y minerales (P, Ca, Mg, Fe), enzimas, &aacute;cido f&iacute;tico e isoflavonas (que son las sustancias que le confieren sus caracter&iacute;sticas especiales) (1).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Fitoestr&oacute;genos e isoflavonas</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son compuestos org&aacute;nicos producidos por una gran variedad de plantas y que pueden localizarse en distintas partes de las mismas, como las semillas, tallos, ra&iacute;ces o flores; por ello se encuentren ampliamente distribuidos en nuestra alimentaci&oacute;n. En las plantas estas sustancias realizan una funci&oacute;n protectora frente a una invasi&oacute;n destructiva por microorganismos. Podemos clasificar los fitoestr&oacute;genos en dos grandes grupos seg&uacute;n su estructura qu&iacute;mica: por un lado tenemos los lignanos, sintetizados end&oacute;genamente en el intestino por acci&oacute;n de la microflora sobre precursores de origen vegetal; y por otro lado los isoflavonoides que son sintetizados exclusivamente por las plantas y poseen actividad estrog&eacute;nica intr&iacute;nseca. Existen dos tipos de isoflavonoides: las isoflavonas y los cumestanos. Tambi&eacute;n existe otro grupo de compuestos con actividad estrog&eacute;nica denominados micoestr&oacute;genos, que como hace referencia su nombre, son producidos por determinados hongos. En los isoflavonoides es clave la posici&oacute;n del anillo fen&oacute;lico en el carbono 3 del heterociclo para la actividad estrog&eacute;nica (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las isoflavonas y sus derivados glicos&iacute;dicos son los m&aacute;s abundantes en la naturaleza, habiendo sido identificados 70 mol&eacute;culas y m&aacute;s de 40 de sus derivados. Se encuentran en plantas de la familia de las leguminosas principalmente y en mayor cantidad, especialmente en las semillas de soja, pero tambi&eacute;n las contienen plantas de las familias de las solan&aacute;ceas, gram&iacute;neas y ros&aacute;ceas. Las m&aacute;s conocidas por su actividad estrog&eacute;nica son la  <i>daidze&iacute;na</i> y la <i>geniste&iacute;na</i>. Las isoflavonas no se encuentran en la lecitina de soja, sino que es necesario extraerlas de la semilla de soja con solventes adecuados para respetar la integridad de sus propiedades. Estas sustancias son fenoles heteroc&iacute;clicos que presentan una gran semejanza estructural con el 17 &beta;-estradiol, el principal estr&oacute;geno end&oacute;geno. Los derivados glicos&iacute;dicos presentan una mol&eacute;cula de glucosa o un grupo metilo unido a uno de los grupos funcionales hidroxilo de la mol&eacute;cula principal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el caso de precursores, la hidr&oacute;lisis, que puede ser o no enzim&aacute;tica, se produce en el aparato digestivo por la microflora intestinal; este hecho es nuy importante en la ingesta de fitoestr&oacute;genos, pues la microflora, los antibi&oacute;ticos, los prebi&oacute;ticos (entre otros) son los responsables de los distintos niveles de isoflavonas disponibles para ser posteriormente absorbidas. En el intestino delgado los fitoestr&oacute;genos requieren el efecto emulsionante de las sales biliares para ser absorbidos e incorporados a la circulaci&oacute;n enterohep&aacute;tica y excretados nuevamente con la bilis en forma conjugada; all&iacute; son sometidos a la acci&oacute;n de la flora intestinal, reabsorbidos, metabolizados por el h&iacute;gado y excretados finalmente por la orina. Solamente se han encontrado peque&ntilde;as cantidades de daidze&iacute;na y geniste&iacute;na en heces, debido probablemente a que han sido qu&iacute;micamente modificadas hacia compuestos conjugados no reconocidos por la microflora del intestino terminal (1,2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las isoflavonas estrog&eacute;nicamente activas se localizan casi exclusivamente en las semillas de las leguminosas y en aquellos productos que las contienen parcialmente o en su totalidad. Sin embargo estas isoflavonas se encuentran de forma mucho m&aacute;s abundante en las semillas de soja y en sus productos derivados, variando la cantidad de las mismas en funci&oacute;n del tipo de derivado; este hecho no es conocido por la poblaci&oacute;n general puesto que no est&aacute; regulado en los etiquetados, lo que es perjudicial para el consumidor, pues uno de los productos m&aacute;s vendidos, la salsa de soja, es precisamente la m&aacute;s pobre en estos compuestos. Por otra parte durante la germinaci&oacute;n de las semillas se produce una disminuci&oacute;n de las isoflavonas y un aumento del contenido en cumestanos (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los lignanos se encuentran fundamentalmente en cereales, frutas y vegetales, siendo la linaza o aceite de semillas de lino la fuente m&aacute;s rica. Tambi&eacute;n podemos encontrar fitoestr&oacute;genos en algunas bebidas alcoh&oacute;licas procedentes de fermentaci&oacute;n de cereales y uvas, sin embargo su concentraci&oacute;n es variable en funci&oacute;n de las variedades de materia prima y de las t&eacute;cnicas utilizadas para la elaboraci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por todo ello, el contenido espec&iacute;fico de fitoestr&oacute;genos en la dieta var&iacute;a con el tipo de planta o variedad gen&eacute;tica (en la soja), el lugar geogr&aacute;fico, la estaci&oacute;n del a&ntilde;o o el procesado industrial por el cual se ha obtenido el producto alimenticio (2).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Consumos recomendados de soja</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respecto a la cantidad recomendada para el consumo de soja, existen controversias en la literatura. Por una parte habr&iacute;a que tener en cuenta el hecho de que no se conoce exactamente los beneficios que proceden de su actividad hormonal, adem&aacute;s el efecto estrog&eacute;nico que pueda tener es un efecto muy suave, algo que no beneficia a todo el mundo ni a todas las edades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La menopausia es uno de los momentos donde est&aacute; m&aacute;s indicado su consumo y siempre bajo prescripci&oacute;n de un m&eacute;dico o especialista, si se va a tomar como suplemento en c&aacute;psulas o comprimidos de isoflavonas. Podr&iacute;a estar recomendado (o por lo menos algunos investigadores as&iacute; lo sugieren) tomar el equivalente a una raci&oacute;n de alimentos de soja (<a target="_blank" href="/img/revistas/ami/v24n8/editorial_t1.jpg">Tabla I</a>); todo esto bas&aacute;ndose en los beneficios que aporta la misma a las sociedades que la consumen habitualmente, siendo el ejemplo m&aacute;s t&iacute;pico el sudeste asi&aacute;tico (3,4).</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Teniendo en cuenta este &uacute;ltimo dato, estos alimentos podr&iacute;an ser considerados como una parte integral del concepto recientemente desarrollado de "alimentos funcionales", que son aquellos alimentos que incluyen un componente que proporciona un beneficio fisiol&oacute;gico espec&iacute;fico, adem&aacute;s del puramente nutricional; y que suponen una mejora del estado de salud tanto a nivel de la prevenci&oacute;n, como en el tratamiento de enfermedades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, una de las principales preocupaciones sobre el uso de los fitoestr&oacute;genos se encuentra en la falta de regulaci&oacute;n sobre el control de calidad de las sustancias que est&aacute;n en el mercado a disposici&oacute;n del p&uacute;blico, y la falta de informaci&oacute;n sobre el uso de estas sustancias. Aunque es dif&iacute;cil consumir dosis t&oacute;xicas de fitoestr&oacute;genos a trav&eacute;s del consumo de alimentos naturales, no ocurre lo mismo con el consumo de suplementos a base de concentrados, que pueden facilitar las ingestas elevadas y producir efectos potencialmente peligrosos debido a la sobredosificaci&oacute;n (2).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Evidencias cient&iacute;ficas de la relaci&oacute;n soja prevenci&oacute;n de osteoporosis</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los trabajos realizados sobre los beneficios de las isoflavonas de la soja en la prevenci&oacute;n de la p&eacute;rdida de masa &oacute;sea relacionada con la menopausia, son muy variados en cuanto a su dise&ntilde;o teniendo en cuenta duraci&oacute;n de la suplementaci&oacute;n, dosis prescrita y recibida, fuente de soja utilizada, caracter&iacute;sticas epidemiol&oacute;gicas de la poblaci&oacute;n, variable de desenlace estudiada, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos estudios sugieren que los efectos de los fitoestr&oacute;genos de la soja sobre la densidad mineral &oacute;sea son mayores en aquellas mujeres con poca o ninguna producci&oacute;n estrog&eacute;nica, en mujeres con menopausia tard&iacute;a, bajo peso, bajo nivel de calcio en el organismo y aquellas con una masa &oacute;sea menor; es decir, en aquellas mujeres con una situaci&oacute;n menopausia-osteoporosis m&aacute;s deteriorada. Esto ha sido demostrado por el grupo de Chen YM (5,6)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Como mencionabamos previamente los dise&ntilde;os son muy variados, de este modo Harkness y cols. (7), evaluaron a 19 mujeres postmenop&aacute;usicas a las cuales se suministr&oacute; un suplemento de isoflavonas durante 6 meses. Encontrando un efecto positivo de la suplementaci&oacute;n en la resorci&oacute;n &oacute;sea, pero se ignora el tipo de efecto sobre la masa &oacute;sea o el riesgo de fracturas. Otro ensayo cl&iacute;nico elaborado por Chiechi y cols. (8) analiza la eficacia de una dieta rica en soja en la prevenci&oacute;n de la osteoporosis postmenop&aacute;usica, compar&aacute;ndola con la terapia hormonal. Para evaluarlo se reclutaron 187 mujeres postmenop&aacute;usicas sin s&iacute;ntomas osteopor&oacute;ticos, y se compararon tres grupos: uno con tratamiento hormonal, otro con dieta, y un tercer grupo con placebo. Este trabajo concluye que la dieta no es tan efectiva como el tratamiento hormonal para disminuir el recambio &oacute;seo, pero que en cambio estimula la actividad osteobl&aacute;stica. A pesar de estos beneficios, concluyen que deben estudiarse m&aacute;s a fondo los efectos para poder sustituir los tratamientos hormonales. Otro ensayo cl&iacute;nico de dos a&ntilde;os de duraci&oacute;n llevado a cabo por Lydeking-Olsen y cols. (9), estudi&oacute; un grupo de mujeres caucasiacas postmenop&aacute;usicas con osteoporosis diagnosticada, o al menos tres factores de riesgo para desarrollarla; se les distribuy&oacute; en cuatro grupos de tratamiento: leche de soja con isoflavonas, progesterona subcut&aacute;nea, leche de soja m&aacute;s progesterona y grupo placebo. Los efectos positivos sobre la masa &oacute;sea (medidos en la columna dorsal y la cadera) se encontraron &uacute;nicamente en los grupos tratados con soja o con hormonas, y sin embargo en el grupo control y en el grupo de combinaci&oacute;n de los dos tratamientos, se produjo p&eacute;rdida de masa &oacute;sea, concluyendo que puede ser debido a la interacci&oacute;n negativa entre los tratamientos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como podemos comprobar los estudios fueron realizados en mujeres en edad menopausica. No obstante existe un trabajo realizado en varones (10). Este trabajo se realiz&oacute; en hombres sanos a los cuales se les trat&oacute; con prote&iacute;nas de soja, o con leche de soja durante tres meses. Los niveles del IGF-I (factor de crecimiento insul&iacute;nico) que se asocian con una mayor tasa de formaci&oacute;n &oacute;sea, aumentaron en los pacientes suplementados con prote&iacute;nas de soja y no en los suplementados con leche. No se encontraron diferencias entre los grupos en cuanto a marcadores espec&iacute;ficos de formaci&oacute;n &oacute;sea (alcalin-fosfatasa s&eacute;rica y alcalin-fosfatasa &oacute;seo espec&iacute;fica), o marcadores espec&iacute;ficos de resorci&oacute;n &oacute;sea (determinados en orina). Todo esto sugiere que la suplementaci&oacute;n con prote&iacute;nas de soja afecta positivamente a los niveles de IGF-I y puede influir de la misma manera en la masa &oacute;sea de los hombres, pero que es necesario elaborar m&aacute;s estudios a largo plazo que investiguen en este sentido.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n se han realizado trabajos de intervenci&oacute;n en mujeres j&oacute;venes. De este modo el trabajo de Zitterman y cols. (11) muestra en 14 mujeres j&oacute;venes un aumento de la masa &oacute;sea y disminuci&oacute;n del turnover &oacute;seo al ser suplementadas con isoflavonas. Incluso el grupo de Katsuyama y cols. (12) han demostrado un efecto dosis respuesta en mujeres premenop&aacute;usicas, siendo superior el aumento de la formaci&oacute;n &oacute;sea en las mujeres que consum&iacute;an suplementos de soja tres veces a la semana, que las que consum&iacute;an una vez a la semana o una vez al mes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A pesar de los resultados favorables observados en los estudios previamente mencionados, tambi&eacute;n existen trabajos donde no se han detectado efectos beneficiosos. Estos estudios son el ensayo cl&iacute;nico doble ciego de Gallagher y cols. (13) en el que se estudiaron 65 mujeres durante 15 meses, repartidas en dos grupos a los cuales se administraban diferentes dosis de prote&iacute;nas de soja con isoflavonas, y un tercer grupo con prote&iacute;nas de soja libres de isoflavonas. Los niveles en sangre de estos compuestos depend&iacute;an de la dosis administrada, pero no se observ&oacute; un aumento de la densidad mineral &oacute;sea medida en la espina dorsal y el cuello del f&eacute;mur; sin embargo aument&oacute; significativamente la densidad mineral &oacute;sea a nivel de troc&aacute;nter en los pacientes con placebo, sin encontrar tampoco se encontraron efectos significativos en el metabolismo lip&iacute;dico. El otro trabajo con resultados negativos es el ensayo cl&iacute;nico de Dalais y cols. (14) en el cual se trataron a 106 mujeres postmenop&aacute;usicas divididas en dos grupos: uno con suplementaci&oacute;n con prote&iacute;nas de soja y otro placebo (sin suplementaci&oacute;n). Los resultados fueron favorables en los niveles lip&iacute;dicos (disminuci&oacute;n de los triglic&eacute;ridos, mantenimiento de los niveles de HDL) pero no se observaron efectos estrog&eacute;nicos ni cambios en los marcadores de resorci&oacute;n &oacute;sea. Todo esto sugiere que los mecanismos por los cuales act&uacute;a la soja son diferentes a los mecanismos hormonales. Incluso existen trabajos en modelos animales que han demostrado una mejor&iacute;a en la microestructura &oacute;sea tras la suplementaci&oacute;n con soja sin conseguir aumentar la masa &oacute;sea (15).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, la mayor&iacute;a de los estudios evaluados concluyen que los efectos positivos que se observan no est&aacute;n del todo claros, por ser trabajos con poblaciones de estudio peque&ntilde;as, o de corta duraci&oacute;n. No obstante se puede concluir que es necesaria m&aacute;s investigaci&oacute;n al respecto, aunque pueden ser v&aacute;lidos como tratamientos preventivos. Por tanto la dieta equilibrada como mecanismo de prevenci&oacute;n y tratamiento debe ser utilizada como primer escal&oacute;n terap&eacute;utico en los pacientes con riesgo de osteoporosis, incluso la suplementaci&oacute;n de esta dieta con soja puede presentar beneficios adicionales, sobre todo en grupos de alto riesgo, con unos riesgos para la salud m&iacute;nimos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Bibliografía</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Tom&eacute; D, Mariotti F. La soja en la alimentaci&oacute;n. Alimentaci&oacute;n, Nutrici&oacute;n y Salud 2000; 7: 31-33.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">2. Becerra Fern&aacute;ndez A. La edad de la menopausia. 2003. Ed.: D&iacute;az de Santos. Madrid.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">3. Adlercreutz H, Mazur W. Phyto-estrogen and western diseases. Ann Med 1997; 29: 95-1201.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">4. Chen Z, Zheng W, Custer LJ, et al. Ususal dietary consumptiom of soy foods and its correlation with the excretion rate of isoflavonoids in overnight urine samoles among Chinese women in Shanghai. Nutr Cancer 1999; 33: 82-87.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">5. Chen YM, Ho SC, Lam SS, Ho SS, Woo JL. Beneficial effect of soy isoflavones on bone mineral content was modified by years since menopause, body weight, and calcium intake: a double-blind, randomized, controlled trial. Menopause 2004; 11: 246-254.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">6. Chen YM, Ho SC, Lam SS, Ho SS, Woo JL. Soy isoflavones have a favorable effect on bone loss in Chinese postmenopausal women with lower bone mass: a double-blind, randomized, controlled trial. J Clin Endocr Metab 2003; 88: 47410-4747.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">7. Harkness LS, Fiedles K, Sehgal AR, Oravec D, Lerner E. Decreased bone resorption with soy isoflavone supplementation in postmenopausal women. J WOmens Health 2004: 13: 1000-1007.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">8. Chiechi LM, Secreto G, D'Amore M, Fanelli M, Venturelli E, Cantatore F, et al. Efficacy of a soy rich diet in preventing postmenopausal osteoporosis: the Menfis randomized trial. Maturitas 2002: 42: 295-300.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">9. Lydeking-Olsen E, Beck-Jensen JE, Setchell KD, Hola-Jensen T. Soy milk or progesterone for prevention of bone loss -a 2 year randomized, placebo-controlled trial. Eur J Nutr 2004; 43: 246-257.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">10. Khalil DA, Lucas EA, Juma S, Smith BJ, Payton ME, Arjmandi BH. Soy protein supplementation increases serum insulin-like growth factor-I in young and old men but does not affect markers of bone metabolism. Eur J Nutr 2002: 132: 2605-2608.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">11. Zittermmann A, Geppert J, Baier S, Zehn N, Gouni-Berthold I, Berthold HK, et al. Short term efects of high dsoy supplementation on sex hormones, bone markers, and lipid parameters in young female adults. Eur J Nutr 2004; 43: 100-108.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">12. Katsuyama H, Ideguchi S, Fukunaga M, Fukunaga T, Saijoh K, Sunami S. Promotion of bone formation by fermented soybean (NATTO) intake in premenopuasl women. J Nutr Sco Vitaminol 2004; 50: 114-120.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">13. Gallagher JC, Satpathy R, Rafferty K, Haynatzka V. The effect of soy protein isolate on bone metabolism. Menopause 2004: 11: 290-298.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">14. Dalais FS, Ebeling PR. Kotsopoulos D, McGrath BP, Teede HJ. The effects of soy protein containing isoflavones on lipids and indices of bone resorption in postmenopausal women. Clin Endocr 2003: 58: 704-709.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">15. Devareddy L, Khalil DA, Smith BJ, Lucas EA, Sound do Y, AMrlow DD, et al. Soy moderately improves microstructurak properties without affecting bone mass in an ovariectomized rat model of osteoporosis. Bone 2006; 38: 686-693.</font></p>      ]]></body>
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