<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0212-9728</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Anales de Psicología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Anal. Psicol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0212-9728</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Murcia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0212-97282013000200012</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.6018/analesps.29.2.136871</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aparición y desarrollo de la atención conjunta en la infancia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emergence and development of joint attention in infancy]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Escudero-Sanz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfonso]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carranza-Carnicero]]></surname>
<given-names><![CDATA[José A.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Huéscar-Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elisa]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Murcia Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Murcia ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Universidad Miguel Hernández de Elche Departamento de Psicología de la Salud ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Elche ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>29</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>403</fpage>
<lpage>412</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0212-97282013000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0212-97282013000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0212-97282013000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La Atención Conjunta constituye la primera condición sobre la que se construye la comunicación. De ahí el enorme interés que despierta su estudio, dada su influencia sobre el desarrollo cognitivo, social, emocional, y lingüístico humano. Este artículo presenta una revisión de la investigación sobre la aparición y el desarrollo de la Atención Conjunta en la infancia, poniendo de relieve los principales elementos de debate sobre dicha temática. Comenzamos examinando el concepto de intencionalidad en la definición de la Atención Conjunta, para describir a continuación la secuencia de desarrollo de dicha capacidad. Finalizamos el trabajo ofreciendo algunos datos que relacionan la Atención Conjunta con el desarrollo del lenguaje, y sugiriendo direcciones en las que se puede orientar la investigación en este campo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Joint Attention is the first step to build communication. Hence, its study is of great interest due to its influence on cognitive, social, emotional, and language development. This article presents a review of the research on the emergence and development of joint Attention in infancy, highlighting the major points of discussion on this topic. We begin by examining the concept of intentionality in the definition of joint Attention, followed by a description of the sequence of development of this capacity. We finish relating joint attention to language development and suggesting directions that can guide ulterior research in the field.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Atención conjunta]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[interacción madre-hijo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[lenguaje]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[infancia]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[joint attention]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[mother-child interaction]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[language]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[children]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><a name="top"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Aparición y desarrollo de la atención conjunta en la infancia</b></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Emergence and development of joint attention in infancy</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Alfonso Escudero-Sanz<sup>1</sup>, José A. Carranza-Carnicero<sup>1</sup> y Elisa Huéscar-Hernández<sup>2</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Universidad de Murcia. Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación    <br><sup>2</sup> Universidad Miguel Hernández de Elche, Departamento de Psicología de la Salud</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La Atención Conjunta constituye la primera condición sobre la que se construye la comunicación. De ahí el enorme interés que despierta su estudio, dada su influencia sobre el desarrollo cognitivo, social, emocional, y lingüístico humano. Este artículo presenta una revisión de la investigación sobre la aparición y el desarrollo de la Atención Conjunta en la infancia, poniendo de relieve los principales elementos de debate sobre dicha temática. Comenzamos examinando el concepto de intencionalidad en la definición de la Atención Conjunta, para describir a continuación la secuencia de desarrollo de dicha capacidad. Finalizamos el trabajo ofreciendo algunos datos que relacionan la Atención Conjunta con el desarrollo del lenguaje, y sugiriendo direcciones en las que se puede orientar la investigación en este campo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Atención conjunta; interacción madre-hijo; lenguaje; infancia.</font></p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Joint Attention is the first step to build communication. Hence, its study is of great interest due to its influence on cognitive, social, emotional, and language development. This article presents a review of the research on the emergence and development of joint Attention in infancy, highlighting the major points of discussion on this topic. We begin by examining the concept of intentionality in the definition of joint Attention, followed by a description of the sequence of development of this capacity. We finish relating joint attention to language development and suggesting directions that can guide ulterior research in the field.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> joint attention; mother-child interaction; language; children.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Introducción</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los niños nacen en el seno de un mundo social, y crecen como seres sociales, inmersos desde el principio en una red de relaciones con los demás (Schietecatte, Roeyers, y Warreyn, 2011). Por ello, la interacción es el mecanismo básico del desarrollo humano. A su vez, la comunicación es la base de toda interacción social.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Comunicación proviene de la palabra latina <i>communis</i>, que significa común, por lo que comunicarse requiere ponerse de acuerdo sobre aquello de lo que se trate. Una manera de asegurar este acuerdo es compartir el mismo centro de atención. Así pues, la interacción exige algún mecanismo que garantice que el foco de interés de los interlocutores es el mismo (Ricciardelli, Betta, Pruner y Turatto, 2009).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero no basta con atender al mismo objeto. Una secuencia de interacción social se caracteriza por una sucesión de acciones y reacciones de cada uno de los interlocutores. Dicha secuencia exige una coordinación entre los interlocutores que les permita adaptar su conducta a la respuesta del otro. Pero cuando la interacción tiene lugar con un niño pequeño, es el adulto el que inicialmente asume la mayor parte de responsabilidad en el mantenimiento de dicha coordinación (Sun y Rao, 2012), si bien el niño no es completamente pasivo: desde el momento de nacer, dispone de un bagaje biológico en forma de capacidades perceptivo-motoras y afectivo-emocionales que le permitirán establecer y mantener esos intercambios sociales (Ricciardelli, Betta, Pruner y Turatto, 2009). Se trata de lo que Trevarthen (1990) denominó <i>intersubjetividad primaria</i>, que tiene lugar entre los dos y los cuatro meses. Para Trevarthen la intersubjetividad es el proceso de compartir un significado. En un primer momento, el significado que se comparte tiene un carácter emocional y automático: el bebé responde a las expresiones afectivas de los adultos. Cuando lo hace, en cierta medida las reconoce y, además, las diferencia de las respuestas que da a otros estímulos no sociales. La aparición de los protodeclarativos en el último tercio del primer año indica el comienzo de la verdadera intención comunicativa y de la capacidad de relacionarse con las personas como entidades diferentes del &quot;yo&quot;. En opinión de Trevarthen, el niño manifiesta partir de ese momento una <i>intersubjetividad secundaria</i>, es decir, una motivación <i>deliberada</i> por compartir los intereses y las experiencias con otras personas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Así pues, si durante el primer semestre el bagaje innato del bebé asegura una comunicación básica de carácter emocional, centrada en sí mismo y dirigida por el adulto, una vez que los objetos se convierten en los catalizadores de la interacción, se desencadenan una serie de cambios cognitivos, sociales, y lingüísticos que ejercerán profundas consecuencias para el desarrollo posterior del niño (Olson y Masur, 2011). Como ha sugerido Lois Bloom (1993), a medida que nuestro mundo mental se separa de nuestro mundo perceptivo, necesitamos mecanismos que nos permitan establecer un puente entre ambos. En el mismo sentido, Clark (2009) ha señalado que los participantes en una conversación necesitan observar cierto número de condiciones para que la comunicación sea eficaz, lo que implica que deben:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; compartir un centro de atención</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; tener en cuenta el conocimiento de su interlocutor y adaptar su lenguaje a ese conocimiento</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; elegir actos de habla apropiados para los significados que intentan transmitir</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; escuchar lo que dicen los otros para poder hacer contribuciones apropiadas cuando les llegue el turno.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">Así pues, la atención conjunta constituye la primera condición sobre la que se construye la comunicación. Como ha señalado Liszkowski (2011) para poder adquirir cualquier código arbitrario, como es el lingüístico, es imprescindible disponer de capacidades comunicativas que permitan comprender lo que se está codificando. De ahí el enorme interés que despierta su estudio, así como su influencia sobre la adquisición del lenguaje, y el desarrollo cognitivo, social, emocional, y lingüístico humano (Blacher y Lauderlade, 2010; Bruner, 1975, 1977; Meins et al., 2011; Tomasello, 1988, 1995).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Atención conjunta e intencionalidad</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si quiero comunicarme contigo, debo asegurarme de delimitar claramente el referente que deseo compartir. ¿Significa eso que actúo de manera intencional? La respuesta que se dé a esa pregunta modifica de manera sustancial la definición de la Atención Conjunta, y de hecho, podríamos establecer una línea divisoria entre los dos tipos de definiciones (según la naturaleza no intencional versus intencional) que hasta hoy ofrece la literatura sobre esta cuestión, y que encajarían, respectivamente, con el desarrollo evolutivo de la intersubjetividad infantil propuesto por Trevarthen.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Así pues, en una primera etapa (<i>intersubjetividad primaria</i>) el niño adopta un papel pasivo en la interacción, de manera que es el adulto el que promueve las situaciones de atención conjunta. Se apoya para ello en indicadores verbales como &quot;¡mira!&quot;, o en la dirección de la mirada (Estigarribia y Clark, 2007). A su vez, el niño responde a la iniciativa del adulto merced a una serie de mecanismos innatos. Inicialmente, dichas respuestas son simples y sólo se ponen en marcha en el seno de rutinas y situaciones de interacción muy estructuradas. Progresivamente, el niño va adquiriendo una capacidad cada vez más refinada para responder a pistas más sutiles, aunque todavía dependientes del adulto. Mientras que en las conversaciones entre adultos los interlocutores comprueban sistemáticamente a qué está atendiendo cada uno, y se coordinan entre sí para lograr la atención conjunta, la interacción entre un adulto y un niño pequeño es muy asimétrica, pues es el primero el que carga con la dirección y el mantenimiento de la misma. (Leong y Bodrova, 2012; Tomasello 1995). En esta fase de intersubjetividad primaria, los adultos se basan fundamentalmente en claves perceptivas para saber a qué está atendiendo el niño: siguen la dirección de su mirada, e interpretan cualquier indicador disponible, como puede ser la orientación de su cuerpo (Clark, 1997; Dueker, Portko, y Zelinsky, 2011; Yoshida y Burling, 2011).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dado que la combinación del bagaje innato del niño, junto con el interés del adulto por comunicarse, facilitan la convergencia de su atención, algunos autores consideran suficiente que se produzca la coincidencia entre ambas miradas, sin tomar en consideración si dicha conjunción es intencionada o no. Por ejemplo, Butterworth (1991) define la Atención Conjunta como la capacidad de seguir la dirección de la mirada del otro, o <i>&quot;mirar donde alguien más está mirando&quot;</i> (p. 223). Idéntica es la definición de Emery, Lorinz, Perret, Oram, y Baker, (1997), como la conducta de seguir la dirección de la mirada de otra persona hacia un objeto determinado al que ésta última está atendiendo. En definitiva, desde esta perspectiva basta con que el niño observe el giro de cabeza del adulto y se vuelva para mirar en la misma dirección, para que consideren que nos encontramos ante un episodio de Atención Conjunta (Ricciardelli, Betta, Pruner y Turatto, 2009) . En la actualidad está tomando fuerza la hipótesis de la &quot;personificación&quot; (<i>embodiment</i>), que destaca el hecho de que la cognición, lejos de desarrollarse de manera autónoma y meramente simbólica, necesita a un organismo activo que interactúe con su entorno para la solución de problemas (Dueker, Portko, y Zelinsky, 2011). Más allá de la capacidad de procesamiento, es muy importante el papel activo del sujeto en el proceso de interacción.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para otros autores, sin embargo, este tipo de episodios atencionales no pasan de ser un tipo de intercambio fortuito, que han denominado atención &quot;pasiva&quot; o &quot;apoyada&quot;, y donde la responsabilidad de la interacción recaería totalmente sobre el adulto (Bakeman y Adamson, 1984). Por lo demás, la transición desde estas respuestas no intencionales hacia conductas más coordinadas y deliberadas por parte del niño, exige de éste una mayor madurez que la implícita en las definiciones anteriores. Términos como &quot;coordinación&quot; (Tomasello, 1995), &quot;verificación&quot; (Mundy, Hogan y Doehring, 1996), o &quot;reconocimiento&quot; (Baldwin, 1995), pretenden etiquetar esta nueva capacidad del niño para adaptar su atención a la de los demás. Así pues, ahora el niño ya sabe que el otro está mirando algo que coincide con lo que él está contemplando (Mundy y Gomes, 1998; Mundy y Sigman, 2006). En este sentido, Campbell (2002) afirma que la Atención Conjunta debe estar recíprocamente supervisada: esto es, ambos interlocutores tienen que estar pendientes de lo que está atendiendo la otra persona y además los dos participan activamente en esta labor. Dichas propuestas se han visto confirmadas recientemente por investigaciones (Chanon y Hopfinger, 2011) que han comparado los potenciales evocados producidos por la atención refleja a un estímulo llamativo, la atención voluntaria, y la atención involuntaria que sigue la mirada de otra persona. Sus resultados demuestran que, pese a su similitud conductual, el seguimiento visual de la mirada de una persona produce diferentes efectos neurológicos que la atención refleja a un estímulo. Por el contrario, los potenciales evocados producidos por dicho seguimiento visual de la mirada, fueron muy similares a los que se produjeron durante la atención voluntaria.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este punto, según Adamson y MacArthur (1995), la introducción de los <i>objetos</i> en la interacción supone un punto de inflexión en esta secuencia de desarrollo, dado que ahora los niños <i>desean</i> dirigir la atención del adulto hacia éstos. Avanzarán así hacia una conducta cada vez más manifiestamente intencional y activa. Para estos autores, los <i>componentes</i> que forman parte de estos episodios interactivos serían: el bebé, el cuidador, los objetos situados en la proximidad inmediata, y los elementos simbólicos presentes en los códigos convencionales del habla (Liebal, Carpenter, &amp; Tomasello, 2010) . Por ejemplo, MacCune (2008) sugiere que dichos elementos determinan la comunicación interpersonal entre el niño y el adulto. En esencia, la comunicación procede de la necesidad de mantener el contacto con el adulto, y se establece inicialmente a partir de elementos no simbólicos como la atención conjunta y la señalización.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Así pues, esta deliberada motivación para compartir con los demás los objetos de su interés, señala el comienzo de la <i>intersubjetividad secundaria</i>, y acentúa el papel de la <i>intencionalidad.</i> Por lo tanto, desde esta perspectiva cognitiva, para que se establezca la Atención Conjunta ya no basta con que los interlocutores miren simultáneamente a la misma entidad, sino que además deben <i>ser conscientes</i> de que comparten un centro de interés (Liszkowski, 2011). Por ejemplo, Olson y Masur (2011) han demostrado que la presencia de objetos en la interacción provoca, por parte de los niños prelingüísticos, gestos diferentes para expresar sus intenciones hacia los mismos. Suelen señalar con una intención predeclarativa, y extender los brazos hacia el objeto con intención preimperativa. Pues bien, las madres actuaban en consecuencia, y expresaban más nombres en respuesta a las señalizaciones, y más etiquetas de acción como respuesta a la extensión de brazos hacia los objetos. Así, una vez que los objetos pasan a formar parte de la interacción entre el bebé y el adulto, se pone en marcha una eficaz red de significados compartidos que pueden servir, cuando menos, para la adquisición del vocabulario.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De esta manera, alrededor de su primer cumpleaños, el niño ya es capaz de coordinar con su interlocutor, de manera activa e intencional, su atención hacia un mismo objeto, y además ambos saben que comparten ese mismo interés (Hobson, 1989). Tomasello (Gerlind y Tomasello, 2012; Grassmann y Tomasello, 2010; Tomasello, 1995; Tomasello, Carpenter, Call, Behne, y Henrike, 2005; Tomasello y Carpenter, 2007) se ha convertido en uno de los principales referentes de la concepción cognitiva de la Atención Conjunta. Su propuesta básica es que para que los participantes en una interacción puedan compartir una misma meta, deben concentrarse en el mismo objeto y además estar atentos a los comportamientos del interlocutor para poder acomodarse a él (1995, pp. 105-107):</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">ambos participantes están controlando la atención del otro hacia la entidad externa... y la coordinación que tiene lugar en las interacciones de atención conjunta se alcanzan gracias a la comprensión de que el otro participante está concentrando su atención sobre la misma entidad que uno mismo</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Como vemos, desde esta perspectiva la Atención Conjunta va más allá de una simple coincidencia de la mirada de los dos participantes en la interacción, y requiere la presencia de una serie de conductas activas por parte del niño. Esta transición no se produce, según Tomasello (1995), hasta aproximadamente los 12 meses de edad, momento en que los niños se consideran ya a sí mismos y a los demás como seres intencionales, lo que coincide evolutivamente con la aparición de las habilidades simbólicas (Baron-Cohen, 1994; Hobson, 1993).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A partir de este componente de reciprocidad implícito en la Atención Conjunta, Kaplan y Hafner, (2004) proponen una serie de requisitos para que ésta tenga lugar:</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Detección de la atención</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un agente debe ser capaz de seguir la orientación de la atención de otros agentes, por ejemplo, la dirección de la mirada del otro. Coincide con la definición de Atención Conjunta de los estudios pioneros (Butterworth, 1991; Emery, Lorinz, Perret, Oram, y Baker, 1997).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Coordinación social</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los interlocutores deben implicarse en una interacción coordinada. Esto supone ya el manejo de estrategias más avanzadas de interacción social, tales como la adopción de turnos, el cambio de papeles, y juegos rituales como el <i>cucú.</i> Este requisito exige la capacidad de adoptar de un papel más activo, aunque todavía sea como mera respuesta a la iniciativa del adulto y no necesariamente con carácter intencional. Nos encontraríamos ante un tipo de interacción &quot;pasiva&quot; o &quot;apoyada&quot;, como proponían Bakeman y Adamson (1984).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Manipulación de la atención</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los participantes deben ser capaces de manipular el comportamiento atencional de los otros copartícipes, manteniéndolo sobre el objeto de interés o cambiando el foco de atención hacia otro objeto o evento. Evidentemente, aquí juega un papel esencial el lenguaje y la señalización. La intencionalidad se hace ya patente, y se adopta una conducta activa. Tanto este requisito como el siguiente recogen la definición de Tomasello respecto a que la Atención Conjunta exige que los interlocutores estén atentos a los comportamientos del otro para acomodarse mutuamente a un mismo centro de interés.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Posición intencional</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los participantes deben considerarse a sí mismos como agentes intencionales. Deben entender que los otros tienen intenciones, posiblemente diferentes a las suyas. Al adoptar tal posición, interpretan y predicen el comportamiento de los demás asumiendo que está orientado hacia un objetivo (Dennett, 1987).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En definitiva, la Atención Conjunta evoluciona desde una coincidencia inconsciente de carácter emocional y administrada por el adulto, hacia una interacción plenamente intencionada por parte de todos los participantes, quienes intentan dirigir la conducta del interlocutor de manera activa y deliberada. Entre ambos extremos los niños avanzan desde una atención cada vez más sofisticada, pero pasiva y receptiva, hacia un comportamiento más activo y recíproco dirigido hacia un objeto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el siguiente apartado profundizaremos sobre la secuencia evolutiva de la Atención Conjunta en sus aspectos más controvertidos, relacionados con su aparición y con las conductas que caracterizan la transición desde una interacción diádica a otra denominada triádica.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Secuencia de desarrollo de la atención conjunta</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como hemos visto, es posible encontrar antecedentes de la Atención Conjunta poco después del nacimiento, cuando el recién nacido y su cuidador comparten momentos de atención que normalmente no parten de un interés común, sino que surgen de la mera coincidencia de la atención que el adulto despliega hacia el niño y los episodios de alerta de éste.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando el niño tiene entre 6-8 semanas de vida, comienza a desarrollarse la actividad interpersonal, entre otras cosas gracias a la reciprocidad afectiva con su cuidador durante sus cada vez más frecuentes interacciones cara a cara. Scaife y Bruner (1975) mostraron que los niños de dos meses de edad eran capaces de seguir la mirada de un adulto que se encontraba sentado frente a ellos, cuando éste giraba la cabeza hacia una señal luminosa situada a un lado de la habitación. Numerosas investigaciones han confirmado estos hallazgos (Butterworth y Hopkins, 1989; D'Entremont, Hains y Muir, 1997; Kalnins y Bruner, 1974; Lew y Butterworth, 1995, 1997; Morales, Mundy y Rojas, 1998; Von Hofsten, 1990). Los humanos estamos diseñados para seguir con eficacia la mirada de otra persona, y se ha demostrado que la atención a un objetivo determinado se produce de manera más rápida y precisa cuando ese objetivo está en la línea de mirada de otra persona (Driver, Davis, Ricciardelli, Kidd, Maxwell y Baron-Cohen 1999; Friesen y Kingstone, 1998). Aunque generalmente se ha considerado que esta atención a la dirección de la mirada tiene un importante componente reflejo, estudios muy recientes utilizando potenciales evocados demuestran que el seguimiento de la mirada produce potenciales evocados diferentes que la respuesta refleja, como ya habíamos señalado anteriormente (Chanon y Hopfinger, 2011). Así pues, la mirada aparece desde muy pronto como una manera muy eficaz de sintonizarse con el otro en una interacción.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Según Trevarthen (1990) a esta edad los niños ya manifiestan de manera innata ciertos propósitos comunicativos. Por ejemplo, Tremblay y Rovira (2007) encontraron que los niños de 3 y 6 meses ya son capaces de participar en una interacción social coordinada. Estos autores compararon el comportamiento de los bebés en dos experimentos: una condición de interacción persona-persona-persona (PPP) y otra condición compuesta por persona-persona-objeto (PPO).  Únicamente en la condición PPP, en la que el niño observaba cómo el adulto que estaba enfrente de él mantenía una conversación con otro adulto, era capaz de participar y de mostrar su interés en la interacción a través de la mirada a uno y otro interlocutor. Según los autores, los niños preferían el escenario compuesto por tres personas (PPP frente a PPO) para participar (o mostrar interés) en la interacción, ya que en un primer momento las personas son elementos más familiares y atractivos para el niño que los objetos inanimados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No obstante, a partir de los 5-6 meses, los bebés se interesan cada vez más por los objetos (Lamb, Morrison y Malkin, 1987; Messer y Vietze, 1984). Los episodios de actividad interpersonal se van haciendo más sostenidos e intencionados. Aunque los niños todavía no integran en su interacción actividades con los objetos, los cuidadores sí suelen fomentar de manera muy eficaz esta exploración, presentando los objetos de forma llamativa, o simplemente situándolos en el centro de atención. Este período, denominado de &quot;inclusión del objeto&quot; (Adamson y McArthur, 1995) se caracteriza por un fuerte apoyo del adulto para lograr que el niño se interese por ellos y los explore.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Durante este periodo, y hasta aproximadamente los 9 meses, no existe consenso respecto a cómo interpretar las incipientes habilidades de Atención Conjunta desplegadas por los niños. En esta línea, recientemente Grossmann y Jonhson (2010), han encontrado que cuando niños de cinco meses de edad interactúan con un adulto y un objeto, se activa su cortéx prefrontal izquierdo. Hace tiempo se conoce el estrecho vínculo que existe entre la orientación de la atención y los movimientos oculares (p.e. Hofman y Suramaniam, 1995; Awh et al., 2006 para una revisión). También se ha demostrado que los movimientos oculares comparten con la atención espacial los mismos mecanismos neuronales en la corteza parietal y prefrontal (Corbetta, 1998). En efecto, la corteza parietal y temporal superior está implicada en la imitación, la representación, y la percepción de la orientación de la cabeza y los ojos de los otros (Jellema, Baker, Wicker, y Perrett, 2000). Esta tendencia y los mecanismos neurológicos que la sustentan son comunes a muchos primates.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Así pues, aunque hacia los 6 meses de edad, los bebés sean capaces de orientarse en la misma localización espacial que los adultos, todavía no lo son de fijarse en las mismas características de los objetos que ellos miran, ni son conscientes del foco atencional compartido, por lo que no se podría hablar aún de atención conjunta en sentido estricto. Así pues, según Tomasello en este período sólo podríamos encontrar episodios que se basan en la mera coincidencia del foco atencional del niño y el adulto (Butterworth, 1991; Tomasello, 1998; Tomasello y Carpenter, 2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Entre los nueve y los doce meses, ya es posible observar los primeros indicios de que el niño es capaz de incluir un objeto en su interacción con el adulto (Cleveland y Striano, 2007). Según Adamson y McArthur (1995) los niños comienzan a tomar la iniciativa para promover la interacción. Lejos ya de la mera atención &quot;asistida&quot;, impulsada y sostenida por el adulto, los niños empiezan a dirigir la atención y el comportamiento de su interlocutor, a manifestar sus primeras miradas alternas entre el adulto y el objeto, y a mostrar objetos al adulto sin que éste los haya solicitado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">También en este caso se han encontrado correlatos neuronales para tales conductas. El sistema atencional anterior controla la orientación voluntaria de la atención, e incluye las áreas de la corteza implicadas en el control de los ojos, la corteza prefrontal asociativa, la corteza orbital prefrontal, y el cíngulo anterior. Los estudios de neuroimagen y EEG han mostrado que los sistemas anterior y posterior se activan ante situaciones de atención conjunta (Mundy, 2003; Williams, Waiter, Perra, Perrett, y Whithen, 2005).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De esta manera, en la segunda mitad del primer año, el sistema atencional anterior va siendo capaz de integrar el control de la propia mirada con la dirección de la mirada de los demás, lo que permite a los niños (gracias a la maduración y la experiencia) comprender que ellos también tienen sus propias intenciones cuando dirigen su mirada hacia un objeto. Por otro lado, Dixon y Smith (2008), destacan que la maduración del sistema de atención anterior durante la segunda mitad del primer año, permite a los niños dirigir y mantener el foco de atención a su propia voluntad y por consiguiente, una distribución deliberada de la atención, jugaría un papel esencial en la predicción de la productividad lingüística posterior.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No obstante, sigue sin haber un consenso entre los investigadores en cuanto al grado en que tales conductas demuestran que el niño considera a los demás como agentes intencionales. Según Tomasello (1998), la mayoría de los comportamientos de atención conjunta que comienzan a manifestarse hacia los nueve meses, no se convertirán en claramente intencionales hasta, aproximadamente, los doce meses. Efectivamente, alrededor de primer año de vida aparecen el acto de señalar (Lempers, 1979; Carpenter et al., 1998; Corkum y Moore, 1998; Moore y Corkum, 1994; Morissette, Ricard, y Gouin-Decaire, 1995) y la referencia social, así como las rutinas para pedir objetos y referirse a los mismos (Adamson y McArthur, 1995).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La aparición de la conducta de señalar posee una importancia crucial durante este período, ya que refleja el tránsito desde un papel atencional pasivo y esencialmente receptivo, a otro más activo y directivo, cuyo objetivo es expresar sus intenciones al adulto. Señalar es a la misma vez una indicación que el niño sigue para delimitar el referente, pero también una manera de dirigir la atención de los otros. Si bien los niños son capaces de seguir la señal de otra persona a partir de los 9 o 10 meses de edad (Butterworth, 1991; Leung y Rheingold, 1981; Muñetón y Rodrigo, 2011; Murphy y Messer, 1977), sólo pueden hacerlo si los objetos están cercanos, y únicamente lograrán comprender las señales hacia objetos distantes cuando cumplan 14 o 15 meses de edad (Elgier y Mustaca, 2009; Morissette et al., 1995; Murphy y Messer, 1977). Además, se ha diferenciado entre <i>señalar para pedir</i> frente a <i>señalar para mostrar</i> (Bates, 1979; BaronCohen, 1995; Fenson, Dale, Reznick, Bates, Thal y Pethick, 1994; Tomasello, 1995). De esta manera, inicialmente, alrededor de los 12 meses de edad, los niños usan la conducta de señalar para pedir, y sólo posteriormente lo hacen para mostrar. Sin embargo, más recientemente Muñetón y Rodrigo (2011) han encontrado resultados diferentes: el señalamiento de mostrar tiene una mayor producción tanto en la madre como en el niño, y a nivel evolutivo emerge primero, seguido del de informar, pedir un objeto, pedir una acción y solicitar cooperación. Como señalan las propias autoras, probablemente esa discrepancia se deba al método de recopilación de datos: mientras que su estudio recurrió a un método naturalista en un contexto de interacción madre-hijo, lo más habitual ha sido recurrir a métodos de laboratorio para provocar la señalización (Camaioni, 1993). Resulta interesante destacar que mientras que la señalización para mostrar genera un incremento del vocabulario en el niño, las peticiones de acción o de cooperación aumentan la atención conjunta entre madre e hijo, lo que destaca el papel fundamental de esta conducta en relación con diferentes aspectos de la interacción (Elgier y Mustaca, 2009; Tomasello, et al., 2007).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, a pesar del creciente número de estudios sobre este gesto, su naturaleza sigue siendo controvertida. Si bien al principio algunos autores supusieron que en realidad se trata de una conducta de alcance abreviada (Vygotsky, 1966; Werner y Kaplan, 1963), otros (Bates, 1979; Leung y Rheingold, 1981) han defendido que se trata de un gesto que aparece inicialmente dirigido a sí mismo, como para ayudarse a mantener su atención sobre un objeto, y que sólo posteriormente se utiliza para dirigir la atención de los demás. En definitiva, el gesto de señalar depende de una larga historia de aprendizaje entre el agente (niño) y el receptor (adulto). A medida que el niño tiene más oportunidades de interaccionar con el adulto va copiando la morfología y funciones de esta conducta. Por su parte, el adulto irá modelando y reforzando las iniciativas de señalización del niño (Leung y Rheingold, 1981).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En resumen, hemos visto que el niño evoluciona desde compartir fortuitamente la atención a seguirla activamente, para más tarde, en torno al primer cumpleaños, ser capaz de dirigir el interés de los demás hacia determinados objetos o eventos. A partir de este momento, coincidiendo con el comienzo del lenguaje, comienza a afianzarse la Atención Conjunta, aunque la verdadera consolidación de esta habilidad no se alcanzará hasta los 18 meses de edad. A partir de este momento, la atención conjunta adulto-niño-objeto deja de estar limitada por el espacio visual compartido cara a cara en el contexto de interacción. En efecto, mientras que hasta los doce meses los niños solo eran capaces de responder a situaciones con las personas y los objetos dentro de su campo visual, a partir de los dieciocho meses, también serán capaces de girarse para atender a objetos que se encuentren a su espalda, lo que constituye un nuevo avance en el desarrollo de este comportamiento. Hechos como este ponen de manifiesto el papel que juegan en el desarrollo de la atención conjunta otros procesos como los avances cognitivos y lingüísticos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Relaciones de la atención conjunta con los inicios del lenguaje y la cognición</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hemos visto que los niños nacen equipados para &quot;comunicar&quot; a los adultos sus sentimientos básicos, sintiéndose atraídos por los ojos y expresiones del adulto durante la interacción. Sin embargo, la presencia de un objeto en esa relación supone un salto cualitativo muy importante en dicho proceso. A partir del momento en que los objetos entran en escena, el adulto y el niño deben ser capaces de &quot;referirse&quot; a ellos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Durante estos episodios de interacción, los adultos adaptan su lenguaje a los focos de interés de los niños. De esta forma, la atención conjunta ayuda a los pequeños a identificar el referente que el adulto está nombrando. Así por ejemplo, el gesto de señalar resulta determinante en el desarrollo simbólico y en el aprendizaje del lenguaje verbal (Goodwyn, Acredolo y Brown, 2000), ya que mediante este gesto el cuidador delimita el referente de una manera muy precisa. En este sentido, se ha demostrado una fuerte relación de los comportamientos de atención conjunta con la comunicación verbal posterior (Bates, Benigni, Bretherton, Camaioni y Volterra, 1979; Mundy, Kasari, Sigman y Ruskin, 1995; Olson, Bates y Bayles, 1984; Tomasello, 1995; Tomasello et al., 2007). Más específicamente, Kristen, Sodian, Thoermer, y Perst, (2011) han demostrado que la capacidad de atención conjunta a los 12 meses de edad predice el vocabulario.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La capacidad del niño para atender a lo mismo que está atendiendo su interlocutor no solo facilita la adquisición del vocabulario, sino también otros aspectos pragmáticos, sintácticos y fonológicos. Uno de los primeros autores que señaló la relación de la atención conjunta y el lenguaje temprano en los niños fue Bruner (1983), quien sostenía que era necesario estudiar de manera detallada todo el sistema de comunicación previo para poder entender la posterior adquisición del lenguaje (Bruner, 1975). Bates, Camaioni y Volterra (1975) y Bates (1979) habían señalado que la comunicación predeclarativa (dar, mostrar el objeto) del niño era un buen predictor del desarrollo léxico, y sugerían que podía ser el punto de partida de la comunicación referencial. También en esta línea, Butterworth (1991) había destacado la importante función comunicativa de la atención durante el período prelingüístico, debido a que proporciona información básica sobre los objetos con los que el niño interactúa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No obstante, es importante puntualizar que el efecto facilitador de la atención conjunta puede verse muy influido por una variable fundamental en relación con el primer lenguaje, como es el estilo de los padres cuando interactúan con sus hijos. Se ha demostrado que si la madre sigue el foco de atención del niño cuando nombra los objetos que su hijo observa, existe una relación significativa y positiva con el desarrollo del léxico, pero si por el contrario, el cuidador tiene un estilo basado en modificar constantemente el foco atencional del niño, y nombra objetos a los que el niño no está atendiendo, afecta negativamenteal desarrollo del lenguaje.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tomasello y sus colaboradores (Tomasello y Todd, 1983; Tomasello y Farrar, 1986), examinaron la relación entre el vocabulario del niño y la habilidad de la madre para regular los estados atencionales de su hijo. Encontraron que los padres que actuaban cambiando la interacción iniciada por el niño, tenían hijos con vocabularios más pequeños que aquellos que se adaptaban a los intereses de su hijo. Cuando las madres organizaban la interacción dirigiendo la atención del niño, en vez de seguirla, sus hijos aprendían menos nombres de objetos y más palabras personales-sociales. La sensibilidad de los padres se manifiesta en conductas como su habilidad para mantener la atención y la motivación de su hijo hacia la tarea, la cantidad de tiempo dedicada a compartir la atención, así como la capacidad para simplificar la tarea, demostrar y señalar las características relevantes de la misma, y acomodarse a los estados emocionales de los niños. Dichas variables han resultado buenos predictores de la posterior adquisición del vocabulario por el niño (Dunham y Dunham 1995; Markus, Mundy, Morales, Delgado, y Yale, 2000; Mundy y Gomes, 1998; Tomasello y Farrar, 1986; Ulvund y Smith, 1996).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como hemos visto a lo largo de esta revisión, nuestro sistema nervioso está diseñado -y es algo que compartimos con otros primates- para orientar nuestra atención hacia la línea de la mirada de nuestro interlocutor. Sin embargo, aunque algunos estudiosos consideraban esta conducta suficiente para establecer una atención conjunta, otros consideran necesario que exista además una actividad intencional por parte de ambos. A este respecto, el modelo socio-cognitivo de la atención conjunta sugiere que una vez que los niños han comprendido que sus propias intenciones les llevan a realizar determinadas conductas, están en condiciones de darse cuenta también de que las conductas de los demás obedecen asimismo a intenciones (Tomasello, Carpenter, Call, Behne y Moll, 2005). En la misma línea un estudio de Brooks y Meltzoff (2005) muestra claramente cómo el desarrollo socio-cognitivo favorece la existencia de una auténtica atención conjunta. En una situación clásica de atención conjunta como la de Butterworth (1991), los investigadores giraban la cabeza para mirar a un lado o a otro, pero en una condición lo hacían con los ojos abiertos, y en la otra con los ojos cerrados. En el estudio participaron niños de 9, 10, y 11 meses. Los resultados mostraron que mientras que en la condición &quot;ojos abiertos&quot; todos los niños seguían la mirada, cuando los investigadores giraban la cabeza con los ojos cerrados, sólo los más pequeños lo hacían. Los autores del estudio interpretan que esto es debido a que a partir de los 10 meses los niños <i>saben</i> que si alguien &quot;mira&quot; a un sitio con los ojos cerrados, no debe merecer la pena seguir la dirección de su mirada. Así pues, una conducta inicialmente automática se inhibe en virtud de un conocimiento de tipo social, lo que implica que los niños tienen en cuenta la intención de su interlocutor.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Conclusiones y perspectivas futuras</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este artículo presenta una revisión de la investigación sobre la aparición y el desarrollo de la atención conjunta en la infancia, destacando su relación con la intencionalidad, la cognición social, y el lenguaje.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El presente trabajo comparte la perspectiva de que la atención conjunta es algo más que una mera coincidencia de miradas entre el niño y su madre hacia un objeto. Consideramos que este hito del desarrollo, que conlleva una serie de comportamientos, sintetizados básicamente en responder o iniciar propuestas de interacción, tiene como motor la capacidad del niño para comunicar y compartir sus intenciones sobre el mundo, pero que eso requiere el conocimiento de que su interlocutor también tiene intenciones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pese a que hemos presentado la secuencia de desarrollo de la atención conjunta en los niños, pensamos que la investigación debería centrarse sobre los aspectos de la interacción que resultan más relevantes para favorecer dicho desarrollo, tales como el estilo de interacción del cuidador, y la contribución de las diferencias individuales del temperamento del niño a la conformación de las diferentes formas de interacción y comunicación niño-adulto, o las diferencias individuales en la capacidad para llevar a cabo con éxito comportamientos de atención conjunta, tanto por parte del cuidador como del niño. Posteriores trabajos deberían orientarse hacia el estudio de nuevas formas de definir los comportamientos más sofisticados de atención conjunta, de manera que constituyan un paso más a los ampliamente utilizados de la escala ESCS de Mundy et al. (1996). Estos aspectos nos permitirán conocer mejor la importancia de la habilidad de la atención conjunta en los niños, y sus relaciones con otros hitos de la infancia y niñez, proporcionando las herramientas necesarias a las instituciones, profesionales y padres para estimular su desarrollo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, el modelo socio-cognitivo establece algunas predicciones interesantes. Por una parte, sugiere que la atención conjunta podría ser un precedente de la Teoría de la Mente. El experimento de Brooks y Meltzoff demuestra que los niños llegan a ser capaces de inhibir una respuesta innata de orientación guiándose por la intención del interlocutor. Merece la pena profundizar en esta línea de trabajo para comprobar si el diseño de este tipo de tareas y las demandas que se le solicitan al niño son antecedentes de la presencia posterior de la teoría de la mente. Mutatis mutandis, se convierten en un tipo de interacción que puede fomentar en los niños, sobre todo en quienes tienen alguna dificultad como el autismo, un entrenamiento para tener en cuenta la perspectiva de los otros. Como han señalado Mundy et al. (2000), los niños autistas tienen más problemas para iniciar la atención conjunta que para responder a ella. Iniciar la atención conjunta requiere la interconexión entre los sistemas atencionales anterior y posterior que, significativamente, parecen ser también una de las causas de las deficiencias cognitivas del autismo (Cherkassky, Kana, Keller, y Just, 2006). Si este hecho se confirma, las deficiencias en las conductas de iniciar la atención conjunta podrían ser un indicador precoz de un posible trastorno del espectro autista.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Adamson, L. B. (1996). Communication development during infancy. Boulder &amp; Co: Westview.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662358&pid=S0212-9728201300020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Adamson, L. B. y Bakeman, R. (1985). Affect and attention: Infant observed with mother and peers. Child Development, 56, 582-593.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662360&pid=S0212-9728201300020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Adamson, L. B. y Chance, S. (1998). Coordinating attention to people, objects, and symbols. En A. M. Wetherby, S. F. Warren, y J. Reichle (Eds.) Transitions in prelinguistic communication: Preintentional to intentional and pre-symbolic to symbolic. (pp. 15-37). Baltimore, MD: Brookes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662362&pid=S0212-9728201300020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Adamson, L. y Bakeman, R. (1991). The development of shared attention during infancy. En R. Vasta (Ed.), Annals of Child Development, 8 (pp. 141). London: Kingsley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662364&pid=S0212-9728201300020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Adamson, L. y McArthur, D. (1995). Joint attention, affect and culture. En C. Moore y P. Dunham (Eds.), Joint attention: Its origins and role in development (pp. 205-222). Hillsdale, New Jersey: Lawrence Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662366&pid=S0212-9728201300020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Adamson, L. y Russell, C. (1999). Emotion regulation and the emergence of joint attention. En Rochat, P. (Ed.), Early social cognition: Understanding others in the first month of life (pp. 281-297). Mahwah, NJ, US: Lawrence Erlbaum Associates, Inc., Publishers, 341, pp.281-297.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662368&pid=S0212-9728201300020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Awh, E., Armstrong, K., Moore, T. (2006) Visual and oculomotor selection: links, causes and implications for spatial attention. Trends in Cognitive Sciences 10, 124-130.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662370&pid=S0212-9728201300020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Bakeman, R. y Adamson, L. B. (1986). Infants' conventionalized acts: Gestures and words with mothers and peers. Infant Behavior and Development, 9, 215-230.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662372&pid=S0212-9728201300020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Bakeman, R. y Adamson, L.B. (1984). Coordinating attention to people and objects in mother-infant and peer-infant interaction. Child Development, 55, 1278-1289.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662374&pid=S0212-9728201300020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Bang, E. y Tomasello, M. (2010). Origins of human communication. Journal of Child Language, 37(2), 470-475.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662376&pid=S0212-9728201300020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Baron-Cohen, S. (1995). The eye detection detector (EDD) and the shared attention mechanism (SAM): Two cases for evolutionary psychology. En C. Moore y P. Dunham (Eds.), Joint attention: Its Origins and Role in Development (pp. 41-60). Hillsdale, New Jersey: Lawrence Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662378&pid=S0212-9728201300020001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Bates, E. (1979). The emergence of symbols: Cognition and communication in infancy. New York, N.Y.: Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662380&pid=S0212-9728201300020001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Bates, E., Benigni, L., Bretherton, I., Camaioni, L. y Volterra, V. (1979). The emergence of symbols: Cognition and communication in infancy. New York. Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662382&pid=S0212-9728201300020001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Bates, E., Bretherton, I. y Snyder, L. (1988). From first words to grammar: Individual differences and dissociable mechanisms. New York: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662384&pid=S0212-9728201300020001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Bates, E., Camaioni, L. y Volterra, V. (1975). The acquisition of performatives prior to speech. Merril Palmer Quarterly, 21(3), 205-226.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662386&pid=S0212-9728201300020001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Blacher, J. y Lauderdale, S. (2010). Do you see what I see? Joint Attention and Its Importance in Autism. The Exceptional Parent (Online), 40(11), 38-40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662388&pid=S0212-9728201300020001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Bloom, L. (1993). The transition from infancy to language: Acquiring the power of expression. Cambridge, UK: C.U.P.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662390&pid=S0212-9728201300020001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Bretherton, I. (1991). Intentional communication and the development of an understanding of mind. En D. Frye y C. Moore (Eds.), Children's theories of mind: Mental states and social understanding (pp. 49-75) Hillsdale, NJ: Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662392&pid=S0212-9728201300020001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Brooks R, Meltzoff A. (2005). The development of gaze following and its relations to language. Developmental Science. 8:535-543.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662394&pid=S0212-9728201300020001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Bruner, J. (1975). The ontogenesis of speech acts. Journal of Child Language, 2, 1-11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662396&pid=S0212-9728201300020001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Bruner, J. (1977). Early social interaction and language acquisition. En H. R. Schaffer (Ed.), Studies in mother-infant interaction (pp. 271-289). New York: Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662398&pid=S0212-9728201300020001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Bruner, J. (1983). Child's talk: Learning to use language. Oxford. England: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662400&pid=S0212-9728201300020001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Butterworth, G. E. (1991). The ontogeny and phylogeny of joint visual attention. En A. Whiten (Ed.), Natural theories of mind: Evolution, development and simulation of everyday mindreading (pp. 223-232). Oxford, England: Basil Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662402&pid=S0212-9728201300020001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Butterworth, G. E. e Itakura, S. (2000). How the eyes, head and hand serve definite reference. British Journal of Developmental Psychology, 18(1), 25-50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662404&pid=S0212-9728201300020001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Butterworth, G. E. y Hopkins, B. (1989) Hand-mouth coordination in the newborn human infant. British Journal of Developmental Psychology, 6(4), 303-314.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662406&pid=S0212-9728201300020001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Butterworth, G. y Cochran, E. (1980). Toward a mechanism of joint visual attention in human infancy. International Journal of Behavioural Development, 3, 253-272.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662408&pid=S0212-9728201300020001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Butterworth, G. y Jarrett, N. (1991). What minds have in common is space: Spatial mechanisms serving joint visual attention in infancy. British Journal of Developmental Psychology, 9, 55-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662410&pid=S0212-9728201300020001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Camaioni, L. (1993). The development of intentional communication: A re-analysis. In J. Nadel y L. Camaioni (Eds.), New perspectives in early communicative development (pp. 82-96). London, UK: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662412&pid=S0212-9728201300020001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Campbell, J. (2002). Joint attention and simulation. En Jerome Dokic and Joelle Proust (Eds.), Simulation and Knowledge of Action (pp. 241-253). Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662414&pid=S0212-9728201300020001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Carpenter, M., Nagell, K. y Tomasello, M. (1998). Social Cognition, joint attention, and communicative competence from 9 to 15 months of age. Monographs of the Society for Research in Child Development, 63, 4 (Serial No. 255).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662416&pid=S0212-9728201300020001200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">31. Chanon, V. y Hopfinger, J. (2011). ERPs reveal similar effects of social gaze orienting and voluntary attention, and distinguish each from reflexive attention. Attention, Perception, and Psychophysics, 73:2502-2513.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662418&pid=S0212-9728201300020001200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">32. Cleveland, A. y Striano, T. (2007). The effects of joint attention on object processing in 4- and 9- month-old infants. Infant Behavior and Development, 30, 499-504.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662420&pid=S0212-9728201300020001200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">33. Corbetta, M. (1998) Frontoparietal cortical networks for directing attention and the eye to visual locations: identical, independent, or overlapping neural systems? Proceedings National Academy of Sciences, 95, 831-838.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662422&pid=S0212-9728201300020001200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">34. Corkum, V. y Moore, C. (1998). Development of Joint visual Attention in Infants. En Moore y P. Dunham (Eds.), Joint attention: Its origins and role in development. (pp. 61-83). Hillsdale, New Jersey: Lawrence Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662424&pid=S0212-9728201300020001200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">35. D'Entremont, B. y Seamans, E. (2007). Do infants need social cognition to act socially? An alternative look at infant pointing. Child Development, 78, 723-728.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662426&pid=S0212-9728201300020001200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">36. D'Entremont, B., Hains, S. M. J. y Muir, D. (1997). A demonstration of gaze following in 3 to 6 month-olds. Infant Behavior and Development, 20, 511-523.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662428&pid=S0212-9728201300020001200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">37. Dawson, G., Munson, J., Estes, A., Osterling, J., McPartland, J., Toth, K., Carver, L. y Abbott, R. (2002). Neurocognitive function and joint attention ability in young children with autism spectrum disorder versus developmental delay. Child Development, 73 (2), 345-58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662430&pid=S0212-9728201300020001200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">38. Deák, G. O., Flom, R. y Pick, A. D. (2000). Perceptual and motivational factor affecting joint visual attention in 12- and 18-month-olds. Developmental Psychology, 36, 511-523.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662432&pid=S0212-9728201300020001200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">39. Dennett, D. (1987). The intentional stance. Cambridge, MA: MIT Press, 5<sup>th</sup> edition.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662434&pid=S0212-9728201300020001200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">40. Driver, J., Davis, G., Ricciardelli, P., Kidd, P., Maxwell, E., y Baron-Cohen, S. (1999). Gaze perception triggers reflexive visuospatial orienting. Visual Cognition, 6, 509-540.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662436&pid=S0212-9728201300020001200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">41. Dueker, G., Portko, S. y Zelinsky, M. (2011). Meaningful touch in naturalistic contexts: haptic input as a cue to the referent of infant directed speech. Cognitie, Creier, Comportament, 15 (4), 427.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662438&pid=S0212-9728201300020001200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">42. Dunham, P. y Dunham, F. (1995). Optimal social structures and adaptative infant development. En C. Moore y P.J. Dunham (Eds.), Joint Attention: Its Origins and Role in Development (pp. 159-88). Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662440&pid=S0212-9728201300020001200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">43. Elgier, A. M., y Mustaca, A. E. (2009). Perspectivas teóricas contemporáneas sobre el gesto de señalar infantil. Avances en Psicología Latinoamericana, 27, 281-296.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662442&pid=S0212-9728201300020001200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">44. Emery, N. J., Lorincz, E. N., Perret, D. I., Oram, M. W. y Baker, C. I. (1997). Gaze following and joint attention in rhesus monkeys (Macacamulatta). Journal of Comparative Psychology, 111, 286-293.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662444&pid=S0212-9728201300020001200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">45. Estigarribia, B. y Clark, E. (2007). Getting and maintaining attention in talk to young children. Journal of Child Language, 34, 799-814.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662446&pid=S0212-9728201300020001200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">46. Fenson, L., Dale, P., Reznick, J., Bates, E., Thal, D. y Pethick, S. (1994). Variability in early communication development. Monographs of the Society of Research in Child Development, 59 (5, Serial No. 242).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662448&pid=S0212-9728201300020001200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">48. Flom, R., Deak, G. O., Phill, C. G. y Pick, A. D. (2004). Nine-month-olds' shared visual attention as a function of gesture and object location. Infant Behavior and Development, 27, 181-194.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662450&pid=S0212-9728201300020001200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">49. Friesen, C. K., y Kingstone, A. (2003). Abrupt onsets and gaze direction cues trigger independent reflexive attentional effects. Cognition, 87, B1-B10</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662452&pid=S0212-9728201300020001200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">50. Goldin-Meadow, S. (2007). Pointing sets the stage for learning language-and creating language. Child Development, 78(3), 741-745.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662453&pid=S0212-9728201300020001200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">51. Goodwyn, S. W., Acredolo, L. P. y Brown, C. (2000). Impact of symbolic gesturing on early language development. Journal of Nonverbal Behavior, 24, 81-103</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662455&pid=S0212-9728201300020001200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">52. Grassmann, S., y Tomasello, M. (2010). Young children follow pointing over words in interpreting acts of reference. Developmental Science, 13, 252-263.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662456&pid=S0212-9728201300020001200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">53. Griffith, E. M., Penningotn, B. F., Wehner, E. A. y Rogers, S. J. (1999). Executive functions in young children with autism. Child Development, 70, 817-832.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662458&pid=S0212-9728201300020001200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">54. Grosse, G. y Tomasello, M. (2012). Two-year-old children differentiate test questions from genuine questions. Journal of Child Language, 39(1), 192-204.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662460&pid=S0212-9728201300020001200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">55. Grossmann, T. y Johnson, M. H. (2010). Selective prefrontal cortex responses to joint attention in early infancy. Biology Letters. doi: 10.1098/rsbl.2009.1069</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662462&pid=S0212-9728201300020001200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">56. Gwenden, L. Dueker, S., Portko, M. Y Zelinsky. (2011). Meaningful Touch in Naturalistic Contexts: Haptic Input As a Cue to The Referent of Infant Directed Speech. Cognition, Brain, Behavior. An Interdisciplinary Journal. Volume XV(4), 427-448.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662463&pid=S0212-9728201300020001200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">57. Hanako, Y. y Burling, J. (2011). A New Perspective on Embodied Social Attention. Cognition, Brain, Behavior. An Interdisciplinary Journal. Volume XV(4), 535-552.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662465&pid=S0212-9728201300020001200056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">58. Hobson, P. (1989). On sharing experiences. Development and Psychopathology, 1, 197-203.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662467&pid=S0212-9728201300020001200057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">59. HoVman, J., y Subramaniam, B. (1995). The role of visual attention in saccadic eye movements. Percept Psychophys 57, 787-795.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662469&pid=S0212-9728201300020001200058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">60. Jellema, T., Baker, C., Wicker, B., y Perrett, D. (2000). Neural representation for the perception of intentionality of actions. Brain and Cognition. 44, 280-302.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662471&pid=S0212-9728201300020001200059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">61. Kalnins, I. V. y Bruner, J. S. (1974). Infant sucking used to change the clarity of a visual display. En J. Stone, H. T. Smith, y L. B. Murphy (Eds.), The competent infant. London: Tavistock.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662473&pid=S0212-9728201300020001200060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">62. Kaplan, F. y Hafner, V. V. (2004). Proceedings of the 4<sup>th</sup> International Workshop on Epigenetic Robotics. In Berthouze, L., Kozima, H., Prince, C. G., Sandini, G., Stojanov, G., Metta, G., and Balkenius, C. (Eds.), The Challenges of Joint Attention (pp. 67-74). Lund University Cognitive Science Studies 117, Genova, Italy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662475&pid=S0212-9728201300020001200061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">63. Kristen, S., Sodian, B., Thoermer, C., Perst, H. (2011). Infants' Joint Attention Skills Predict Toddlers' Emerging Mental State Language. Developmental Psychology 47(5), 120-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662477&pid=S0212-9728201300020001200062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">64. Laakso, M. L., Poikkeus, A. M., Katajamaki, J. y Lyytinen, P. (1999). Early intentional communication as a predictor of language development in young toddlers. First Language, 19(56), 207-231.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662479&pid=S0212-9728201300020001200063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">65. Lamb, M. E., Morrison, D. C. y Malkin, C. M. (1987). The development of infant social expectations in face-to-face interaction: A longitudinal study. Merrill-Palmer Quartely, 33, 241-254.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662481&pid=S0212-9728201300020001200064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">66. Lempers, J. D. (1979). Young children's production and comprehension of nonverbal deictic behaviours. Journal of Genetic Psychology, 135, 93-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662483&pid=S0212-9728201300020001200065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">67. Leong, D. y Bodrova, E. (2012). Assessing and Scaffolding: Make-Believe Play. Young Children 67(1), 28-34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662485&pid=S0212-9728201300020001200066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">68. Leung, E. H. L. y Reingold, H. L. (1981). Development of pointing as a social gesture. Developmental Psychology, 17 (2), 215-220.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662487&pid=S0212-9728201300020001200067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">69. Lew, A. y Butterworth, G. E. (1997). The development of hand-mouth coordination in 2 to 5 month old infants: Similarities with reaching and grasping. Infant Behaviour and Development 20, 159-169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662489&pid=S0212-9728201300020001200068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">70. Liebal, K., Carpenter, M., &amp; Tomasello, M. (2010). Infants' use of shared experience in declarative pointing. Infancy, 15, 545-556.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662491&pid=S0212-9728201300020001200069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">71. Liszkowski, U. (2011). Three lines in the emergence of prelinguistic communication and social cognition. Journal of cognitive education and psychology, 10(1), 32-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662493&pid=S0212-9728201300020001200070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">72. Markus, J., Mundy, P., Morales, M., Delgado C. E. y Yaale M. (2000). Individual differences in infant skills as predictors of child-caregiver joint attention and language. Social Development, 9, 302-315.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662495&pid=S0212-9728201300020001200071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">73. Mccune, L. (2008). How children learn to learn language. Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662497&pid=S0212-9728201300020001200072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">74. McEvoy, R. E., Rogers, S. J. y Pennington, B. F. (1993). Executive function and social communication deficits in young autistic children. Journal of child psychology and psychiatry, 34 (4), 563-578.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662499&pid=S0212-9728201300020001200073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">75. Meins, E., Fernyhough, C., Arnott, B., Vittorini, L., Turner, M., Leekam, S. R. y Parkinson, K. (2011). Individual Differences in Infants' Joint Attention Behaviors with Mother and a New Social Partner. Infancy, 16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662501&pid=S0212-9728201300020001200074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">76. Messer, D. J., y Vietze, P. M. (1984). Timing and transitions in mother-infant gaze. Infant Behavior and Development, 7, 167-181.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662503&pid=S0212-9728201300020001200075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">77. Moore, C. y Corkum, V. (1994). Social understanding at the end of the first year of life. Development Review, 14, 349-372.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662505&pid=S0212-9728201300020001200076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">78. Moore, C., Angelopoulos, M., y Bennet, P. (1997). The role of movement in the development of joint visual attention. Infant Behavior and Development, 20, 83-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662507&pid=S0212-9728201300020001200077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">79. Morales, M., Mundy, P. M. Delgado, C., Yale, M., Neal, A. R. y Schwartz, H. K. (2000). Gaze following, temperament, and language development in 6-month-olds: A replication and extension. Infant Behavior and Development, 23, 231-236.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662509&pid=S0212-9728201300020001200078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">80. Morales, M., Mundy, P. y Rojas, J. (1998). Following the direction of gaze and language development in 6-month-olds. Infant Behavior and Development, 21, 373-377.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662511&pid=S0212-9728201300020001200079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">81. Morales, M., Mundy, P., Delgado, C., Yale, M., Messinger, D., Neal, R., y Schwartz H. (2000). Responding to joint attention across the 6-through 24-month age period and early language acquisition. Journal of Applied Developmental Psychology. 21, 283-298.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662513&pid=S0212-9728201300020001200080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">82. Morissette, P., Ricard, M. y Gouin-Decaire, T. (1995). Joint visual attention and pointing in infancy: A longitudinal study of comprehension. British Journal of Developmental Psychology, 13, (2), 163-177.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662515&pid=S0212-9728201300020001200081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">83. Mundy, P. (2003). The neural basis of social impairments in autism: The role of the dorsal medial-frontal cortex and anterior cingulate system. Journal of Child Psychology &amp; Psychiatry. 44, 793-809.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662517&pid=S0212-9728201300020001200082&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">84. Mundy, P. y Acra, F. (2006). Joint attention, social engagement and the development of social competence. En P. Marshall and N. Fox (Eds.), The development of social engagement neurobiological perspectives (pp. 81-117). New York: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662519&pid=S0212-9728201300020001200083&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">85. Mundy, P. y Gomes, A. (1998). Individual differences in joint attention skill development in the second year. Infant Behavior and Development, 21, 469-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662521&pid=S0212-9728201300020001200084&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">86. Mundy, P. y Sigman, M. (2006). Joint attention, social competence and developmental psychopathology. En D. Cicchetti y D. Cohen (Eds.), Developmental Psychopathology, Second Edition, Volume One: Theory and Methods, Hoboken, N.J.: Wiley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662523&pid=S0212-9728201300020001200085&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">87. Mundy, P., Block, J., Delgado, C., Pomares, Y., Vaughan, V. y Parlade, M. (2007) Individual differences and the development of joint attention in infancy. Child Development, 78 (3) 938-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662525&pid=S0212-9728201300020001200086&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">88. Mundy, P., Hogan, A. y Doehring, P. (1996). A preliminary manual for the abridged. Early Social Communication Scales (ESCS). Recibido el 10 de abril de 2002, University of Miami-Coral Gables, Psychology Department.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662527&pid=S0212-9728201300020001200087&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">89. Mundy, P., Kasari, C. Sigman, M. y Ruskin, E. (1995). Nonverbal communication and early language acquisition in children with Down syndrome and in normally developing children. Journal of speech and hearing research, 38, 157-167.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662529&pid=S0212-9728201300020001200088&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">90. Muneton, M. y Rodrigo, M. J. (2011). Functions of the Pointing Gesture in Mothers and their 12 to 36-Month-Old Children during Everyday Activities. The Spanish Journal of Psychology, Vol. 14(2), 619-629.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662531&pid=S0212-9728201300020001200089&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">91. Murphy, C. M. y Messer, D. J. (1977). Mothers, infants, and pointing: A study of gesture. En H. R. Schaffer (Ed.), Studies in mother-infant interaction (pp. 325-354). London: Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662533&pid=S0212-9728201300020001200090&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">92. Nichols, K., Fox, N. y Mundy, P. (2005). Joint attention, self-recognition and neurocognitive functioning. Infancy, 7, 35-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662535&pid=S0212-9728201300020001200091&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">93. Olson, J. y Masur, E. (2011). Infants' gestures influence mothers' provision of object, action and internal state labels. Journal of Child Language, 38(5), 1028-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662537&pid=S0212-9728201300020001200092&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">94. Olson, S. L., Bates, J. E. y Bayles K. (1984). Mother-infant interaction and the development of individual differences in children's cognitive competence. Developmental Psychology, 20, 166-179.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662539&pid=S0212-9728201300020001200093&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">95. Ricciardelli, P., Betta, E., Pruner , S. y Turatto, M. (2009). Is there a direct link between gaze perception and joint attention behaviours? Effects of gaze contrast polarity on oculomotor behavior. Experimental Brain Research, 194, 347-357.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662541&pid=S0212-9728201300020001200094&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">96. Scaife, M. y Bruner, J. S. (1975). The capacity for joint visual attention in the infant. Nature, 253, 265-266.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662543&pid=S0212-9728201300020001200095&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">97. Schietecatte, I., Roeyers, H. y Warreyn, P. (2011). Can infants' orientation to social stimuli predict later joint attention skills? British Journal of Developmental Psychology, 29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662545&pid=S0212-9728201300020001200096&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">98. Selbert, J., Hogan, A. y Mundy, P. (1982). Assessing social interactional competences: the Early Social-Communicational Scales. Infant Mental Health Journal, 3, 244-259.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662547&pid=S0212-9728201300020001200097&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">99. Stern, D. N. (1985). The interpersonal world of the infant: A view from psychoanalysis and developmental psychology. New York: Basic Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662549&pid=S0212-9728201300020001200098&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">100. Sun, J. y Rao, N. (2012). Scaffolding Interactions with Preschool Children: Comparisons between Chinese Mothers and Teachers across Different Tasks. Merrill - Palmer Quarterly , 58, 110-140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662551&pid=S0212-9728201300020001200099&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">101. Tomasello M, Carpenter M, Call J, Behne T, Moll H. (2005). Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition. Behavioral and Brain Sciences, 28, 675-735</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662553&pid=S0212-9728201300020001200100&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">102. Tomasello, M. (1988). The role of joint attention in early language development. Language Sciences, 11, 69-88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662554&pid=S0212-9728201300020001200101&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">103. Tomasello, M. (1995). Joint attention as social cognition. En C. Moore y P. Dunham (Eds.), Joint attention: Its origins and role in development (pp. 103-130). Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662556&pid=S0212-9728201300020001200102&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">104. Tomasello, M. (1998). Cognitive linguistics. En W. Bechtel y G. Graham (Eds.), A Companion to Cognitive Science. Basil Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662558&pid=S0212-9728201300020001200103&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">105. Tomasello, M. y Carpenter, M. (2007). Shared intentionality. Developmental Science 10(1), 121-125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662560&pid=S0212-9728201300020001200104&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">106. Tomasello, M. y Farrar, J. (1986). Joint attention and early language. Child Development, 57, 1454-63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662562&pid=S0212-9728201300020001200105&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">107. Tomasello, M. y Tood, J. (1983). Joint attention and lexical acquisition style. First Language, 4, 197-212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662564&pid=S0212-9728201300020001200106&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">108. Tomasello, M., Carpenter, M. y Lizskowski, U. (2007). A new look at infant pointing. Child Development, 78, 705-722.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662566&pid=S0212-9728201300020001200107&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">109. Tomasello, M., Carpenter, M., Call, J., Behne, T. y Moll, H. (2005). Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition. Behavioral and Brain Sciences, 28(5), 675-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662568&pid=S0212-9728201300020001200108&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">110. Tremblay, H. y Rovira, K. (2007). Joint visual attention and Triangular Engagement at 3 and 6 months. Infant Behavior and Development. 30(2), 366-379.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662570&pid=S0212-9728201300020001200109&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">111. Trevarthen, C. (1990). Growth and education in the hemispheres. En C. Trevarthen (Ed.), Brain circuits and functions of the mind: Essays in honour of Roger W. Sperry (pp. 334-363). Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662572&pid=S0212-9728201300020001200110&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">112. Tronick, E. Z. (1989). Emotions and emotional communication in infants. American Psychologist, 44, 112-119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662574&pid=S0212-9728201300020001200111&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">113. Ulvund, S. E. y Smith, L. (1996). The predictive validity of nonverbal communicative skills in infants with perinatal hazards. Infant Behavior and Development, 19, 441-449.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662576&pid=S0212-9728201300020001200112&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">114. Vaughan, A., Mundy, P., Acra, C., Block, J., Delgado, C., Parlade, M., Neal, A., Meyer, J. y Pomares, Y. (2007). Infant joint attention, temperament, and social competence in preschool children. Child Development, 78, 1, 53-69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662578&pid=S0212-9728201300020001200113&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">115. Vigotsky, L. S. (1964). Pensamiento y Lenguaje. Buenos Aires, Editorial Lautaro.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662580&pid=S0212-9728201300020001200114&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">116. Von Hofsten, C. (1990). Development of manipulation action in infancy. En H. Bloch y B.I. Berthental (Eds.), Sensory-motor organizations and development in infancy and early childhood (pp. 33-43). Dordrecht: Kluwer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662582&pid=S0212-9728201300020001200115&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">117. Werner, H. y Kaplan, B. (1963). Symbol formation: An organismic-developmental approach to language and the expression of thought. New York: Wiley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662584&pid=S0212-9728201300020001200116&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">118. Williams, J., Waiter, G., Perra, O., Perrett, D., y Whiten, A. (2005). An fMRI study of joint attention experience. NeuroImage. 25, 133-140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662586&pid=S0212-9728201300020001200117&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">119. Woodward, A. L. (2003). Infant's developing understanding of the link between looker and object. Developmental Science, 6, 297-311.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662588&pid=S0212-9728201300020001200118&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">120. Yoshida, H. y Burling, J. (2011). A new perspective on Embodied social attention. Cognition, Brain, Behavior, 15, (4), 535-552.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=662590&pid=S0212-9728201300020001200119&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/ap/v29n2/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Dirección para correspondencia:</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Alfonso Escudero Sanz    <br>Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación    <br>Facultad de Psicología    <br>Universidad de Murcia    <br>Campus de Espinardo    <br>30100, Murcia, España    <br>E-mail:  <a href="mailto:aescuder@um.es">aescuder@um.es</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Articulo recibido: 04-11-2011    <br>revisado: 27-03-2012    <br>aceptado: 24-05-2012</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Communication development during infancy]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[Boulder & Co: Westview]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bakeman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Affect and attention: Infant observed with mother and peers]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>1985</year>
<volume>56</volume>
<page-range>582-593</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chance]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coordinating attention to people, objects, and symbols]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Wetherby]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Warren]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Reichle]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Transitions in prelinguistic communication: Preintentional to intentional and pre-symbolic to symbolic]]></source>
<year>1998</year>
<page-range>15-37</page-range><publisher-loc><![CDATA[Baltimore^eMD MD]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Brookes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bakeman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The development of shared attention during infancy]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Vasta]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Annals of Child Development]]></source>
<year>1991</year>
<volume>8</volume>
<page-range>141</page-range><publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Kingsley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McArthur]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention, affect and culture]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Joint attention: Its origins and role in development]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>205-222</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNew Jersey New Jersey]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Russell]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emotion regulation and the emergence of joint attention]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Rochat]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Early social cognition: Understanding others in the first month of life]]></source>
<year>1999</year>
<page-range>281-297</page-range><publisher-loc><![CDATA[Mahwah^eNJ NJ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum Associates]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Awh]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Armstrong]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Visual and oculomotor selection: links, causes and implications for spatial attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Trends in Cognitive Sciences]]></source>
<year>2006</year>
<volume>10</volume>
<page-range>124-130</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bakeman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infants' conventionalized acts: Gestures and words with mothers and peers]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1986</year>
<volume>9</volume>
<page-range>215-230</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bakeman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Adamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coordinating attention to people and objects in mother-infant and peer-infant interaction]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>1984</year>
<volume>55</volume>
<page-range>1278-1289</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bang]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Origins of human communication]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Language]]></source>
<year>2010</year>
<volume>37</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>470-475</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baron-Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The eye detection detector (EDD) and the shared attention mechanism (SAM): Two cases for evolutionary psychology]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Joint attention: Its Origins and Role in Development]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>41-60</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNew Jersey New Jersey]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The emergence of symbols: Cognition and communication in infancy]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York^eN.Y. N.Y.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Benigni]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bretherton]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Camaioni]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Volterra]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The emergence of symbols: Cognition and communication in infancy]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bretherton]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Snyder]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[From first words to grammar: Individual differences and dissociable mechanisms]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Camaioni]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Volterra]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The acquisition of performatives prior to speech]]></article-title>
<source><![CDATA[Merril Palmer Quarterly]]></source>
<year>1975</year>
<volume>21</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>205-226</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blacher]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lauderdale]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Do you see what I see?: Joint Attention and Its Importance in Autism]]></article-title>
<source><![CDATA[The Exceptional Parent (Online)]]></source>
<year>2010</year>
<volume>40</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>38-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bloom]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The transition from infancy to language: Acquiring the power of expression]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[C.U.P.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bretherton]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Intentional communication and the development of an understanding of mind]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Frye]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Children's theories of mind: Mental states and social understanding]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>49-75</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNJ NJ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brooks]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Meltzoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The development of gaze following and its relations to language]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Science]]></source>
<year>2005</year>
<volume>8</volume>
<page-range>535-543</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The ontogenesis of speech acts]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Language]]></source>
<year>1975</year>
<volume>2</volume>
<page-range>1-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Early social interaction and language acquisition]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Schaffer]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Studies in mother-infant interaction]]></source>
<year>1977</year>
<page-range>271-289</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Child's talk: Learning to use language]]></source>
<year>1983</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The ontogeny and phylogeny of joint visual attention]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Whiten]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Natural theories of mind: Evolution, development and simulation of everyday mindreading]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>223-232</page-range><publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Basil Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Itakura]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How the eyes, head and hand serve definite reference]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Developmental Psychology]]></source>
<year>2000</year>
<volume>18</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>25-50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hopkins]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hand-mouth coordination in the newborn human infant]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Developmental Psychology]]></source>
<year>1989</year>
<volume>6</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>303-314</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cochran]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Toward a mechanism of joint visual attention in human infancy]]></article-title>
<source><![CDATA[International Journal of Behavioural Development]]></source>
<year>1980</year>
<volume>3</volume>
<page-range>253-272</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jarrett]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What minds have in common is space: Spatial mechanisms serving joint visual attention in infancy]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Developmental Psychology]]></source>
<year>1991</year>
<volume>9</volume>
<page-range>55-72</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camaioni]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The development of intentional communication: A re-analysis]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Nadel]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Camaioni]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[New perspectives in early communicative development]]></source>
<year>1993</year>
<page-range>82-96</page-range><publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campbell]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention and simulation]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Dokic]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jerome]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Proust]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joelle]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Simulation and Knowledge of Action]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>241-253</page-range><publisher-loc><![CDATA[AmsterdamPhiladelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Benjamins]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nagell]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Social Cognition, joint attention, and communicative competence from 9 to 15 months of age]]></article-title>
<source><![CDATA[Monographs of the Society for Research in Child Development]]></source>
<year>1998</year>
<volume>63</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chanon]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hopfinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ERPs reveal similar effects of social gaze orienting and voluntary attention, and distinguish each from reflexive attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Attention, Perception, and Psychophysics]]></source>
<year>2011</year>
<volume>73</volume>
<page-range>2502-2513</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cleveland]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Striano]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The effects of joint attention on object processing in 4- and 9- month-old infants]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>30</volume>
<page-range>499-504</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corbetta]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[arietal cortical networks for directing attention and the eye to visual locations: identical, independent, or overlapping neural systems?]]></article-title>
<source><![CDATA[Proceedings National Academy of Sciences]]></source>
<year>1998</year>
<volume>95</volume>
<page-range>831-838</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corkum]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development of Joint visual Attention in Infants]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Joint attention: Its origins and role in development]]></source>
<year>1998</year>
<page-range>61-83</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNew Jersey New Jersey]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D'Entremont]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Seamans]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Do infants need social cognition to act socially?: An alternative look at infant pointing]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<page-range>723-728</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D'Entremont]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hains]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. M.J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muir]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A demonstration of gaze following in 3 to 6 month-olds]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1997</year>
<volume>20</volume>
<page-range>511-523</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dawson]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Munson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Estes]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Osterling]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McPartland]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Toth]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carver]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abbott]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Neurocognitive function and joint attention ability in young children with autism spectrum disorder versus developmental delay]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2002</year>
<volume>73</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>345-58</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deák]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. O.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Flom]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pick]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Perceptual and motivational factor affecting joint visual attention in 12- and 18-month-olds]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Psychology]]></source>
<year>2000</year>
<volume>36</volume>
<page-range>511-523</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dennett]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The intentional stance]]></source>
<year>1987</year>
<edition>5</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Driver]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ricciardelli]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kidd]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maxwell]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baron-Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gaze perception triggers reflexive visuospatial orienting]]></article-title>
<source><![CDATA[Visual Cognition]]></source>
<year>1999</year>
<volume>6</volume>
<page-range>509-540</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dueker]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Portko]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zelinsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Meaningful touch in naturalistic contexts: haptic input as a cue to the referent of infant directed speech]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognitie, Creier, Comportament]]></source>
<year>2011</year>
<volume>15</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>427</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Optimal social structures and adaptative infant development]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Joint Attention: Its Origins and Role in Development]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>159-88</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNJ NJ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elgier]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mustaca]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Perspectivas teóricas contemporáneas sobre el gesto de señalar infantil]]></article-title>
<source><![CDATA[Avances en Psicología Latinoamericana]]></source>
<year>2009</year>
<volume>27</volume>
<page-range>281-296</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Emery]]></surname>
<given-names><![CDATA[N. J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lorincz]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perret]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. I.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Oram]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baker]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. I.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gaze following and joint attention in rhesus monkeys (Macacamulatta)]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Comparative Psychology]]></source>
<year>1997</year>
<volume>111</volume>
<page-range>286-293</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Estigarribia]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clark]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Getting and maintaining attention in talk to young children]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Language]]></source>
<year>2007</year>
<volume>34</volume>
<page-range>799-814</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fenson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dale]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Reznick]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thal]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pethick]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Variability in early communication development]]></article-title>
<source><![CDATA[Monographs of the Society of Research in Child Development]]></source>
<year>1994</year>
<volume>59</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Flom]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deak]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. O.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Phill]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pick]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nine-month-olds' shared visual attention as a function of gesture and object location]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>2004</year>
<volume>27</volume>
<page-range>181-194</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Friesen]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kingstone]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Abrupt onsets and gaze direction cues trigger independent reflexive attentional effects]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition]]></source>
<year>2003</year>
<volume>87</volume>
<page-range>B1-B10</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goldin-Meadow]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pointing sets the stage for learning language-and creating language]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>741-745</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goodwyn]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Acredolo]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brown]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of symbolic gesturing on early language development]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Nonverbal Behavior]]></source>
<year>2000</year>
<volume>24</volume>
<page-range>81-103</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grassmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Young children follow pointing over words in interpreting acts of reference]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Science]]></source>
<year>2010</year>
<volume>13</volume>
<page-range>252-263</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Griffith]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Penningotn]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wehner]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rogers]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Executive functions in young children with autism]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>1999</year>
<volume>70</volume>
<page-range>817-832</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grosse]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Two-year-old children differentiate test questions from genuine questions]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Language]]></source>
<year>2012</year>
<volume>39</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>192-204</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grossmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Selective prefrontal cortex responses to joint attention in early infancy]]></article-title>
<source><![CDATA[Biology Letters]]></source>
<year>2010</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gwenden]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dueker]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Portko]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zelinsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Meaningful Touch in Naturalistic Contexts: Haptic Input As a Cue to The Referent of Infant Directed Speech]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition, Brain, Behavior. An Interdisciplinary Journal]]></source>
<year>2011</year>
<volume>XV</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>427-448</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hanako]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burling]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A New Perspective on Embodied Social Attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition, Brain, Behavior. An Interdisciplinary Journal]]></source>
<year>2011</year>
<volume>XV</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>535-552</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hobson]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On sharing experiences]]></article-title>
<source><![CDATA[Development and Psychopathology]]></source>
<year>1989</year>
<volume>1</volume>
<page-range>197-203</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HoVman]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Subramaniam]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of visual attention in saccadic eye movements]]></article-title>
<source><![CDATA[Percept Psychophys]]></source>
<year>1995</year>
<volume>57</volume>
<page-range>787-795</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jellema]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baker]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wicker]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perrett]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Neural representation for the perception of intentionality of actions]]></article-title>
<source><![CDATA[Brain and Cognition]]></source>
<year>2000</year>
<volume>44</volume>
<page-range>280-302</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kalnins]]></surname>
<given-names><![CDATA[I. V.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infant sucking used to change the clarity of a visual display]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Stone]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Murphy]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The competent infant]]></source>
<year>1974</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tavistock]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaplan]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hafner]]></surname>
<given-names><![CDATA[V. V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Proceedings of the 4th International Workshop on Epigenetic Robotics]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Berthouze]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kozima]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Prince]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sandini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stojanov]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Metta]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Balkenius]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Challenges of Joint Attention]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>67-74</page-range><publisher-loc><![CDATA[Genova ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lund University Cognitive Science Studies]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kristen]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sodian]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thoermer]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perst]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infants' Joint Attention Skills Predict Toddlers' Emerging Mental State Language]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>47</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>120-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laakso]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Poikkeus]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Katajamaki]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lyytinen]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Early intentional communication as a predictor of language development in young toddlers]]></article-title>
<source><![CDATA[First Language]]></source>
<year>1999</year>
<volume>19</volume>
<numero>56</numero>
<issue>56</issue>
<page-range>207-231</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>65</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lamb]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Morrison]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Malkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The development of infant social expectations in face-to-face interaction: A longitudinal study]]></article-title>
<source><![CDATA[Merrill-Palmer Quartely]]></source>
<year>1987</year>
<volume>33</volume>
<page-range>241-254</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>66</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lempers]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Young children's production and comprehension of nonverbal deictic behaviours]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Genetic Psychology]]></source>
<year>1979</year>
<volume>135</volume>
<page-range>93-102</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>67</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leong]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bodrova]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessing and Scaffolding: Make-Believe Play]]></article-title>
<source><![CDATA[Young Children]]></source>
<year>2012</year>
<volume>67</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>28-34</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B67">
<label>68</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leung]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. H. L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Reingold]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development of pointing as a social gesture]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Psychology]]></source>
<year>1981</year>
<volume>17</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>215-220</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B68">
<label>69</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lew]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Butterworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The development of hand-mouth coordination in 2 to 5 month old infants: Similarities with reaching and grasping]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behaviour and Development]]></source>
<year>1997</year>
<volume>20</volume>
<page-range>159-169</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B69">
<label>70</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Liebal]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infants' use of shared experience in declarative pointing]]></article-title>
<source><![CDATA[Infancy]]></source>
<year>2010</year>
<volume>15</volume>
<page-range>545-556</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B70">
<label>71</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Liszkowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[U.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Three lines in the emergence of prelinguistic communication and social cognition]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of cognitive education and psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>10</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>32-43</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B71">
<label>72</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Markus]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yaale]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Individual differences in infant skills as predictors of child-caregiver joint attention and language]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Development]]></source>
<year>2000</year>
<volume>9</volume>
<page-range>302-315</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B72">
<label>73</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mccune]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[How children learn to learn language]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B73">
<label>74</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McEvoy]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rogers]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pennington]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Executive function and social communication deficits in young autistic children]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of child psychology and psychiatry]]></source>
<year>1993</year>
<volume>34</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>563-578</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B74">
<label>75</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Meins]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernyhough]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Arnott]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vittorini]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turner]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Leekam]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Individual Differences in Infants' Joint Attention Behaviors with Mother and a New Social Partner]]></article-title>
<source><![CDATA[Infancy]]></source>
<year>2011</year>
<volume>16</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B75">
<label>76</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Messer]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vietze]]></surname>
<given-names><![CDATA[P. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Timing and transitions in mother-infant gaze]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1984</year>
<volume>7</volume>
<page-range>167-181</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B76">
<label>77</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Corkum]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Social understanding at the end of the first year of life]]></article-title>
<source><![CDATA[Development Review]]></source>
<year>1994</year>
<volume>14</volume>
<page-range>349-372</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B77">
<label>78</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Angelopoulos]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bennet]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of movement in the development of joint visual attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1997</year>
<volume>20</volume>
<page-range>83-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B78">
<label>79</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yale]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neal]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwartz]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. K.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gaze following, temperament, and language development in 6-month-olds: A replication and extension]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>2000</year>
<volume>23</volume>
<page-range>231-236</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B79">
<label>80</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rojas]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Following the direction of gaze and language development in 6-month-olds]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1998</year>
<volume>21</volume>
<page-range>373-377</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B80">
<label>81</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yale]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Messinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neal]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwartz]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Responding to joint attention across the 6-through 24-month age period and early language acquisition]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Applied Developmental Psychology]]></source>
<year>2000</year>
<volume>21</volume>
<page-range>283-298</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B81">
<label>82</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morissette]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ricard]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gouin-Decaire]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint visual attention and pointing in infancy: A longitudinal study of comprehension]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Developmental Psychology]]></source>
<year>1995</year>
<volume>13</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>163-177</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B82">
<label>83</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The neural basis of social impairments in autism: The role of the dorsal medial-frontal cortex and anterior cingulate system]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Psychology & Psychiatry]]></source>
<year>2003</year>
<volume>44</volume>
<page-range>793-809</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B83">
<label>84</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Acra]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention, social engagement and the development of social competence]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Marshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fox]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The development of social engagement neurobiological perspectives]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>81-117</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B84">
<label>85</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gomes]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Individual differences in joint attention skill development in the second year]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1998</year>
<volume>21</volume>
<page-range>469-82</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B85">
<label>86</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sigman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention, social competence and developmental psychopathology]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Cicchetti]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Developmental Psychopathology]]></source>
<year>2006</year>
<volume>Volume One: Theory and Methods</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Hoboken^eN.J. N.J.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Wiley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B86">
<label>87</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Block]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pomares]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vaughan]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parlade]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Individual differences and the development of joint attention in infancy]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>938-54</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B87">
<label>88</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hogan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Doehring]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A preliminary manual for the abridged: Early Social Communication Scales (ESCS)]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[University of Miami-Coral Gables, Psychology Department]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B88">
<label>89</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kasari]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sigman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ruskin]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nonverbal communication and early language acquisition in children with Down syndrome and in normally developing children]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of speech and hearing research]]></source>
<year>1995</year>
<volume>38</volume>
<page-range>157-167</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B89">
<label>90</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muneton]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodrigo]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Functions of the Pointing Gesture in Mothers and their 12 to 36-Month-Old Children during Everyday Activities]]></article-title>
<source><![CDATA[The Spanish Journal of Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>14</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>619-629</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B90">
<label>91</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Murphy]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Messer]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mothers, infants, and pointing: A study of gesture]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Schaffer]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Studies in mother-infant interaction]]></source>
<year>1977</year>
<page-range>325-354</page-range><publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B91">
<label>92</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nichols]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fox]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention, self-recognition and neurocognitive functioning]]></article-title>
<source><![CDATA[Infancy]]></source>
<year>2005</year>
<volume>7</volume>
<page-range>35-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B92">
<label>93</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Masur]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infants' gestures influence mothers' provision of object, action and internal state labels]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Child Language]]></source>
<year>2011</year>
<volume>38</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1028-54</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B93">
<label>94</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olson]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bayles]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mother-infant interaction and the development of individual differences in children's cognitive competence]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Psychology]]></source>
<year>1984</year>
<volume>20</volume>
<page-range>166-179</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B94">
<label>95</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ricciardelli]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Betta]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turatto]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Is there a direct link between gaze perception and joint attention behaviours?: Effects of gaze contrast polarity on oculomotor behavior]]></article-title>
<source><![CDATA[Experimental Brain Research]]></source>
<year>2009</year>
<volume>194</volume>
<page-range>347-357</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B95">
<label>96</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Scaife]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The capacity for joint visual attention in the infant]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>1975</year>
<volume>253</volume>
<page-range>265-266</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B96">
<label>97</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schietecatte]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roeyers]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Warreyn]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Can infants' orientation to social stimuli predict later joint attention skills?]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Developmental Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>29</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B97">
<label>98</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Selbert]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hogan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessing social interactional competences: the Early Social-Communicational Scales]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Mental Health Journal]]></source>
<year>1982</year>
<volume>3</volume>
<page-range>244-259</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B98">
<label>99</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stern]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The interpersonal world of the infant: A view from psychoanalysis and developmental psychology]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Basic Books]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B99">
<label>100</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sun]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rao]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Scaffolding Interactions with Preschool Children: Comparisons between Chinese Mothers and Teachers across Different Tasks]]></article-title>
<source><![CDATA[Merrill - Palmer Quarterly]]></source>
<year>2012</year>
<volume>58</volume>
<page-range>110-140</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B100">
<label>101</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Call]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Behne]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moll]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition]]></article-title>
<source><![CDATA[Behavioral and Brain Sciences]]></source>
<year>2005</year>
<volume>28</volume>
<page-range>675-735</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B101">
<label>102</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of joint attention in early language development]]></article-title>
<source><![CDATA[Language Sciences]]></source>
<year>1988</year>
<volume>11</volume>
<page-range>69-88</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B102">
<label>103</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention as social cognition]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dunham]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Joint attention: Its origins and role in development]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>103-130</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hillsdale^eNJ NJ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lawrence Erlbaum]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B103">
<label>104</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cognitive linguistics]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bechtel]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Graham]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A Companion to Cognitive Science]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Basil Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B104">
<label>105</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Shared intentionality]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Science]]></source>
<year>2007</year>
<volume>10</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>121-125</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B105">
<label>106</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Farrar]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention and early language]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>1986</year>
<volume>57</volume>
<page-range>1454-63</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B106">
<label>107</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tood]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint attention and lexical acquisition style]]></article-title>
<source><![CDATA[First Language]]></source>
<year>1983</year>
<volume>4</volume>
<page-range>197-212</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B107">
<label>108</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lizskowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[U.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A new look at infant pointing]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<page-range>705-722</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B108">
<label>109</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Call]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Behne]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moll]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition]]></article-title>
<source><![CDATA[Behavioral and Brain Sciences]]></source>
<year>2005</year>
<volume>28</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>675-91</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B109">
<label>110</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tremblay]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rovira]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Joint visual attention and Triangular Engagement at 3 and 6 months]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>30</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>366-379</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B110">
<label>111</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trevarthen]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Growth and education in the hemispheres]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Trevarthen]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Brain circuits and functions of the mind: Essays in honour of Roger W. Sperry]]></source>
<year>1990</year>
<page-range>334-363</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B111">
<label>112</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tronick]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. Z.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emotions and emotional communication in infants]]></article-title>
<source><![CDATA[American Psychologist]]></source>
<year>1989</year>
<volume>44</volume>
<page-range>112-119</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B112">
<label>113</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ulvund]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The predictive validity of nonverbal communicative skills in infants with perinatal hazards]]></article-title>
<source><![CDATA[Infant Behavior and Development]]></source>
<year>1996</year>
<volume>19</volume>
<page-range>441-449</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B113">
<label>114</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vaughan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Acra]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Block]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parlade]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neal]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Meyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pomares]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infant joint attention, temperament, and social competence in preschool children]]></article-title>
<source><![CDATA[Child Development]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>53-69</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B114">
<label>115</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vigotsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pensamiento y Lenguaje]]></source>
<year>1964</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Lautaro]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B115">
<label>116</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Von Hofsten]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development of manipulation action in infancy]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bloch]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berthental]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.I.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sensory-motor organizations and development in infancy and early childhood]]></source>
<year>1990</year>
<page-range>33-43</page-range><publisher-loc><![CDATA[Dordrecht ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Kluwer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B116">
<label>117</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Werner]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kaplan]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Symbol formation: An organismic-developmental approach to language and the expression of thought]]></source>
<year>1963</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Wiley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B117">
<label>118</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Williams]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Waiter]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perra]]></surname>
<given-names><![CDATA[O.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perrett]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Whiten]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An fMRI study of joint attention experience]]></article-title>
<source><![CDATA[NeuroImage]]></source>
<year>2005</year>
<volume>25</volume>
<page-range>133-140</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B118">
<label>119</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Woodward]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Infant's developing understanding of the link between looker and object]]></article-title>
<source><![CDATA[Developmental Science]]></source>
<year>2003</year>
<volume>6</volume>
<page-range>297-311</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B119">
<label>120</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Yoshida]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burling]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A new perspective on Embodied social attention]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition, Brain, Behavior]]></source>
<year>2011</year>
<volume>15</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>535-552</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
