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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El genoma y sus metáforas: ¿Detectives, héroes o profetas?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The «new genetics», or the impetus given to this discipline by the Genome Project, aims to a change of paradigm of the Health Sciences. This change is postulated from a phenotypic approach to a genotypic one, thereby excluding the influence of the environment, which could seriously undermine the grounds for the development and exercise of Public Health. Since the beginning of the genome project, information on genetic discoveries has frequently been reported in the mass media. Metaphors are often used by geneticists and journalists to convey the complex concepts of genetic research for which there are no equivalents in the lay language. The media do not merely shape the social agenda but also provide the space in which health culture is constructed. We present the results of a preliminary study exploring the metaphors used in the three most widely-read national daily newspapers in Spain, namely ABC, El Pais and El Mundo, when reporting news of the «new genetics». The possible consequences of the natural history of these metaphors, or the process through which figurative terms acquire a literal meaning, are discussed. A preliminary taxonomy for the metaphors identified was developed. Fifty-one out of 342 identified headings (14.8%) contained metaphors. Strategic metaphors such as «program», «control», «code», «map», and «puzzle», were the most commonly used, followed by teleological ones such as «mystery» or «God language» and finally war-like metaphors such as «attack», «defeat», and «capture». The three groups of metaphors are characterized by an attempt to giving intentionality to genes. Strategic metaphors predominated over teleological and war-like ones and thus a technocratic perspective could form the basis of the future construction of health culture.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><FONT face=Arial size=2><B>Originales breves</B></FONT> <hr color="#000000">     <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">El genoma y  sus metáforas. ¿Detectives, héroes o profetas?</font></B><FONT face=Arial size=2>    <BR>    <BR><b>M.C. Davo<sup> </sup>/ C. Álvarez-Dardet</b>     <BR>Departamento de Salud Pública. Universidad de  Alicante.</FONT></p>     <p align="left"><FONT face=Arial size=2><i>Correspondencia: </i>Dra. M. Carmen Davo Blanes. Departamento de Salud Pública. Universidad de Alicante. Campus San Vicente del Raspeig. Apdo. 99. E-03080 Alicante. España.    <br> Correo electrónico: <a href="mailto:mdavo@ua.es">mdavo@ua.es</a></FONT></p> <i>     <p ALIGN="right"><font face="Arial" size="2">Recibido: </font></i><font face="Arial" size="2">19 de febrero de 2002.</font><i><font face="Arial" size="2">    <br> Aceptado: </font></i><font face="Arial" size="2">28 de agosto de 2002.</font></p>     <p ALIGN="LEFT"><FONT face=Arial size=2><B>(The genome and its metaphors. Detectives, heroes or prophets?)</B></FONT> </p> <hr color="#000000"> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="48%" valign="top">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Arial" size="2">Resumen</font></b><FONT face=Arial size=2>    <br> La «nueva genética», es decir, el impulso que esta  disciplina toma a partir del denominado Proyecto Genoma, aspira a un cambio de  paradigma en ciencias de la salud. Este cambio se postula desde una aproximación  fenotípica de los problemas de salud hacia una aproximación genotípica, y por  tanto excluyendo básicamente la influencia del medioambiente, lo que podría  comprometer gravemente los fundamentos para el desarrollo y el ejercicio de la  salud pública.    <br> Desde que empezó a desarrollarse el Proyecto Genoma, los nuevos  descubrimientos genéticos se convirtieron en temas frecuentes de noticias en los  medios de comunicación de masas. En este sentido, tanto genetistas como  periodistas suelen utilizar metáforas para dar a conocer los conceptos complejos  de la investigación genética para los que no existen bases en el lenguaje  profano. Cabe señalar que los medios de comunicación no sólo modelan el  establecimiento de la agenda social, sino que son también el espacio donde se  conforma la cultura de salud de la población.    <br> Se presentan los resultados de un estudio preliminar en el que se exploran  las metáforas utilizadas en los tres diarios de mayor difusión nacional (<i>ABC, El  País y El Mundo</i>) en relación con las noticias sobre la «nueva genética» y se  plantean las posibles consecuencias para la cultura de salud que puede tener la  historia natural o el proceso catacrético de estas metáforas, mediante el cual  se traslada el sentido figurativo de un término al sentido literal. En el  proceso de revisión se ha desarrollado una taxonomía preliminar de las metáforas  encontradas. Un 14,8% de los titulares identificados (51 de 342) contenía  metáforas. Las metáforas estratégicas, como «programa», «control», «código»,  «mapa» o «puzle» son las más utilizadas, seguidas de las teleológicas, con  términos como «misterio» o «lenguaje de Dios», y por último las bélicas, como  «ataque», «derrota» o «captura». Los tres tipos de metáforas se caracterizan por  su intento de dotar de intencionalidad a los genes. Según estas observaciones,  el punto de vista tecnocrático es el que parece estar prevaleciendo frente al  religioso o el bélico, y es el que puede ejercer una mayor influencia en la  construcción futura de la cultura de salud.    <br> <b>Palabras clave:</b> Genética. Metáfora.  Cultura. Medios de comunicación. Periodismo.    <br> </p>       </FONT>     </td>     <td width="4%"></td>     <td width="48%" valign="top"><FONT face=Arial size=2>     <P><b>Abstract</b>    <br> The «new genetics», or the  impetus given to this discipline by the Genome Project, aims to a change of  paradigm of the Health Sciences. This change is postulated from a phenotypic  approach to a genotypic one, thereby excluding the influence of the environment,  which could seriously undermine the grounds for the development and exercise of  Public Health.    <br> Since the beginning of the genome project, information on genetic discoveries  has frequently been reported in the mass media. Metaphors are often used by  geneticists and journalists to convey the complex concepts of genetic research  for which there are no equivalents in the lay language. The media do not merely  shape the social agenda but also provide the space in which health culture is constructed.    <br> We present the results of a preliminary study exploring the metaphors used in  the three most widely-read national daily newspapers in Spain, namely <i> ABC, El  Pais and El Mundo</i>, when reporting news of the «new genetics». The possible  consequences of the natural history of these metaphors, or the process through  which figurative terms acquire a literal meaning, are discussed. A preliminary  taxonomy for the metaphors identified was developed. Fifty-one out of 342  identified headings (14.8%) contained metaphors. Strategic metaphors such as «program», «control», «code», «map», and «puzzle», were the most commonly used,  followed by teleological ones such as «mystery» or «God language» and finally war-like metaphors such as «attack», «defeat», and «capture». The three groups  of metaphors are characterized by an attempt to giving intentionality to genes.  Strategic metaphors predominated over teleological and war-like ones and thus a  technocratic perspective could form the basis of the future construction of  health culture. <b>Keywords:</b> Genetics. Metaphor. Culture. Media. Journalism.</FONT>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</td>   </tr> </table> <FONT face=Arial size=2> <hr color="#000000"> </FONT>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Introducción</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>L</FONT><FONT face=arial,helvetica size=2>  os ideólogos de lo que podríamos denominar la «nueva genética», es decir, el  impulso tomado por esta disciplina a partir del desarrollo del Proyecto  Genoma<SUP>1</SUP>, plantean un cambio paradigmático de enorme calado basado en  una eventual aplicación práctica de la investigación genética. El nuevo  paradigma propuesto<SUP>2</SUP> propone el paso de la actual medicina fenotípica  a una medicina genotípica en la cual incluso el concepto de «expresión clínica»  carece de sentido. El énfasis en la carga genética y el desprecio hacia la  influencia ambiental podrían conllevar eventualmente el «final» de la salud  pública<SUP>3</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Desde que se puso en marcha el Proyecto  Genoma ha sido constante la aparición de información sobre esta «nueva  genética», tanto en la bibliografía científica como en los medios de  comunicación<SUP>4</SUP>, información que ha ido en aumento, especialmente desde  el anuncio de la secuenciación del genoma humano en junio de 2000 por el  presidente Clinton y el primer ministro Blair.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Las posibles aplicaciones terapéuticas de  la nueva genética en el tratamiento de la salud y la enfermedad han despertado  el interés del público general pero, además, las expectativas se han acrecentado  debido a la imagen desmesurada que algunos científicos y periodistas han  transmitido sobre los avances conseguidos en cada momento. Las noticias  triunfalistas aparecidas en los artículos científicos y la prensa han  contribuido a difundir información poco exacta, ya que han presentado como  ciertas cuestiones que todavía son sólo meras hipótesis de  trabajo<SUP>5</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>El impacto y la repercusión de dichas  noticias en la ciencia y el público no son ajenos a los científicos ni a los  periodistas que las difunden, porque la elección de las mismas es siempre  estratégica<SUP>6</SUP>. En los dos grupos profesionales existen intereses  corporativos que llevan a tratar esta información desde un punto de vista  positivo y poco crítico. En definitiva, intentan presentar como seguro un futuro  que, de momento, es sólo probable.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Lógicamente, los genetistas desean  enfatizar el potencial beneficio de su trabajo para la salud, lo que les ayudará  a seguir obteniendo financiación para sus futuras investigaciones<SUP>6</SUP>,  mientras que la prensa, interesada en captar lectores y vender, ha respondido a  la curiosidad del público sobre la información genética introduciendo metáforas  en el lenguaje periodístico, sin tener en cuenta las posibles consecuencias que  esta información poco rigurosa puede tener en la población y en su construcción  de la cultura de la salud y la enfermedad<SUP>7</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Científicos y profanos</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>La información científica llega a la  población fundamentalmente a través de los medios de comunicación, que actúan  como intermediarios entre los científicos y el público lego. No obstante, la  relación entre los medios, el conocimiento científico y el conocimiento popular  es compleja, así como también lo es la determinación de los límites entre un  tipo de conocimiento y otro.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Existen modelos que intentan explicar esta  relación. Uno de ellos es el modelo de divulgación de la ciencia<SUP>8</SUP>,  según el cual los periodistas son quienes popularizan de una manera jerárquica  el conocimiento científico que dimana de los expertos. Ellos facilitan a los  lectores legos la comprensión de la ciencia mediante la construcción de noticias  que contienen referencias de revistas científicas o de expertos.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=arial,helvetica size=2>El modelo de divulgación de la ciencia  considera que la influencia que ejercen los medios sobre la población es  unidireccional, y sitúa al público como consumidor pasivo de noticias, obviando  las múltiples variables que afectan al proceso de comunicación y a la  adquisición de conocimiento<SUP>6</SUP>. Pero lo cierto es que el discurso  público también influye en los medios y en los propios científicos, porque los  puntos de vista del conocimiento popular sobre la investigación científica se  introducen en los procesos de la misma y afectan a las creencias de los  científicos en relación con el contenido y la direccionalidad de la  ciencia<SUP>9</SUP>. En genética, por ejemplo, algunos estudios evidencian cómo  el público lego tiene sus propios criterios y puntos de vista, condicionados por  sus conocimientos y experiencias previas sobre el tema<SUP>10</SUP>. Existe una  visión popular de lo que es un gen, un genetista e incluso la propia  genética.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Así pues, la influencia bidireccional  ejercida por los medios, los científicos y el público puede contribuir a  fomentar la idea de que los descubrimientos en genética suponen una salvífica  revolución médica para tratar los problemas de salud y sobrevalorar, no sólo sus  posibles aplicaciones, sino también la relevancia social de los genetistas;  además, olvidando que los propios genetistas también pueden estar presos de lo  exagerado de sus propios mensajes.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Metáforas y ciencia</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Las metáforas se usan en el lenguaje de la  ciencia porque facilitan la comprensión del conocimiento científico: son un  recurso estilístico mediante el cual se transfieren términos concretos a  experiencias abstractas, trasladando el sentido real a otro figurado por medio  de una comparación (p. ej., <I>sacar a la luz</I> en vez de <I>mostrar</I>). Por  eso los científicos se han servido de ellas para tratar problemas complejos  describiendo fenómenos y conceptos nuevos mediante palabras más familiares y  comunes<SUP>11</SUP>. Es el caso de la generalizada expresión <I>agujero  negro</I>, utilizada para describir la situación de una estrella colapsada a tal  nivel de compresión que ni la luz puede escapar a su gravedad.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Aunque en este sentido a la metáfora se le  puede atribuir una función pedagógica, también posee un componente subjetivo de  interpretación que puede inducir a error, puesto que el lector u oyente debe  desentrañar cuál es el sentido de la metáfora empleada por el emisor y  reconvertir su significado a su equivalente<SUP>12</SUP>. Pero, además, si no  existe tal equivalente, como suele ocurrir con casi todos los descubrimientos  genéticos, la metáfora tiende a adoptar un sentido literal mediante el proceso  de catacresis por el cual se le da a una palabra un sentido traslaticio para  designar algo que carece de nombre especial. <I>Pluma</I> estilográfica u  <I>hoja</I> de papel fueron originariamente metáforas; sin embargo, en la  actualidad han dejado de serlo al haberse ya incorporado de forma independizada  al lenguaje.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>De esta manera se produce una situación en  la que se fuerza el que se acepten como ciertos conceptos que no lo son; es el  caso de lo que actualmente está ocurriendo con la información sobre la «nueva  genética». Se está produciendo una asimilación de conceptos discutibles, sin  tener en cuenta los posibles efectos que esta aceptación popular pueda  tener.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Con el uso de metáforas de connotación  bélica, como «invasión», «defensa», «lucha», «víctima» o «cruzada», entre otras,  empleadas en inmunología para describir ciertas enfermedades como el cáncer o el  sida, se ha construido en el mundo occidental la imagen del cuerpo como un campo  de batalla en el que se enfrenta el individuo con la enfermedad como enemigo.  Estas enfermedades se han considerado enemigos diabólicos, lo que no está  desligado del sentimiento de culpa y vergüenza que generan en las personas  afectadas y del mismo aislamiento social de estos  enfermos<SUP>13</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>A su vez, el poder de las metáforas  atribuidas a estas enfermedades ha llegado a ser tan fuerte que las mismas  enfermedades se han convertido en metáforas (metáforas patológicas)<SUP>13</SUP>  para nombrar determinadas situaciones sociales y políticas en un sentido  peyorativo; por ejemplo, en afirmaciones del tipo «... el comunismo es la  exasperación de ese cáncer burocrático que siempre asoló a la humanidad» que  hiciera Filippo Tomasso Marinetti en 1920, antes por cierto de su propia  participación en la fundación del Partido Comunista Italiano<SUP>14</SUP>. Esta  asociación ha reforzado la interpretación negativa de estas enfermedades,  justificando al mismo tiempo la defensa médica y social en términos autoritarios  y de poder.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>En epidemiología también es frecuente el  uso de metáforas para describir la causalidad de las enfermedades. En los años  sesenta se empleó la metáfora de la «telaraña» o «maraña causal»<SUP>15</SUP>, y  posteriormente la del «pastel»<SUP>16</SUP>, ambas criticadas por Nancy Krieger,  que no veía por ningún sitio la araña ni al pastelero<SUP>17</SUP>.  Posteriormente, en los años noventa, se habla de la epidemiología de «caja  negra»<SUP>18</SUP> y también de «cajas chinas»<SUP>19</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Sin embargo, una de las metáforas más  utilizadas en epidemiología es el «riesgo»<SUP>20</SUP>. Incluso se ha empezado  a hablar, como dice Beck, de sociedad del riesgo<SUP>21</SUP>. Se trata tan sólo  de un término probabilístico, cuya noción está ligada a la posibilidad de  cálculo. El riesgo no existe ni ocurre. No obstante, los epidemiólogos han  llegado a considerar el «riesgo» como un hecho seguro, casi como una entidad  física natural<SUP>22</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=arial,helvetica size=2>Concretamente, el modelo de riesgo,  aplicado a la información aportada por los genetistas sobre las posibilidades de  acceso al genoma humano, puede contribuir a otorgarle aún más relevancia al  discurso de la propensión hereditaria y de esta manera ser más efectivo para su  aceptación popular<SUP>23</SUP>. Si esto fuese así, la nueva genética podría  suponer una nueva ola de reduccionismo en las ciencias de la salud. De la misma  manera que la teoría del germen conllevó el olvido de lo social en salud pública  a favor de lo biológico, el Proyecto Genoma puede influir en la opinión del  público restándole importancia a los factores medioambientales de la  enfermedad<SUP>24</SUP> y crear quizá una nueva era en la cultura de salud: la  era de la higiene interior.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Metáforas y genetistas</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Algunas de las metáforas utilizadas en  genética están empezando a ser interpretadas y asumidas en su sentido más  literal, es decir, están catacretizándose. Los propios genetistas las integran y  reproducen continuamente en su discurso, sin atender a su sentido figurativo.  Básicamente, se usan metáforas estratégicas como «mapas», «códigos», «control  genético», «ataque», «derrota» o «captura», que presentan a los genetistas como  detectives que investigan a los genes.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>La interpretación imaginaria de «mapas» y  «códigos» sugiere que conocer la localización de los genes es suficiente para  interpretarlos y comprender su significado<SUP>25</SUP>. Sin embargo, los genes  no pueden interpretarse sin tener en cuenta el contexto en el que se encuentran,  ni la influencia que ejercen sobre ellos los factores  medioambientales.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>También cuando se habla de «control  genético» y «programa» se está especulando sobre el control del proceso de  desarrollo y sobre el hecho de que tal proceso constituya un programa  preestablecido. Puesto que los genes no dan instrucciones para el desarrollo ni  contienen información ninguna sobre la secuencia temporal, no se puede hablar de  control ni tampoco de programación<SUP>26</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>La selección de estas metáforas que hacen  los genetistas para describir sus trabajos no es casual ni inocua. Se utilizan  términos de aparente precisión que otorgan a los genes una intencionalidad que  éstos no poseen, lo que conlleva un refuerzo de la imagen  corporativa<SUP>6</SUP>. En algunos artículos científicos se habla incluso de  genes responsables o causantes de enfermedad, y aun de genes protectores. Estos  mensajes no sólo favorecen la imagen pública de los genetistas, sino que  contribuyen a que se distinga su trabajo del de los antiguos eugenistas; por  ejemplo, sus investigaciones han despertado el miedo a una posible reproducción  selectiva<SUP>27</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Por otra parte, a la intencionalidad  estratégica se le añade también un juicio moral, ya que el desarrollo de  metáforas bélicas como «ataque», «derrota» o «captura» potencia una imagen  heroica, sugiriendo que existe una lucha contra «genes guerreros», a los que se  hace responsables de «enfermedades asesinas», y que a través de la genética se  proporcionarán las «armas» para combatirlas; es decir, nuevas tecnologías y  terapias<SUP>6</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Todo este proceso se presenta también con  frecuencia como algo secreto y misterioso. Alusiones al «secreto de la vida»,  «el lenguaje de Dios» o «el descifrado del cromosoma», etc. son algunas de las  metáforas teleológicas empleadas para describirlo. Con ellas, los genetistas  aparecen como profetas que desvelan y se enfrentan a los misterios de la  vida<SUP>28</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Metáforas en los medios</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>La prensa ha demostrado ser muy receptiva a  tratar la información sobre la nueva genética. Se vende bien porque a la gente  le interesa conocer cuáles son las posibles aplicaciones de los resultados de la  investigación genética. Concretamente, el tema de la terapia genética se ha ido  consolidando hasta llegar a ser permanente en la agenda de los periodistas. De  hecho, sigue un patrón periodístico crónico, puesto que los textos referentes a  este tema son constantes en el tiempo<SUP>29</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=arial,helvetica size=2>Bien porque los periodistas han citado  literalmente a los científicos, bien porque han querido tratar la información  para hacerla más accesible al público, lo cierto es que en las noticias  difundidas al gran público también se identifican metáforas descriptivas y  triunfalistas. Además de la metáfora del «libro de la vida», son comunes  metáforas como «puzle», «enigma», «código» o «mapa», utilizadas para describir  el genoma humano, y los términos «decodificar», «romper el código» y «mapear el  código», para explicar la investigación genética<SUP>30</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Estas metáforas no sólo han contribuido a  despertar el interés y la expectación del público por la nueva genética sino que  han reproducido el sesgo en la información introducida por los genetistas. Los  genes se definen con identidad e intencionalidad, responsabilizándolos de la  determinación de nuestro futuro, y la terapia genética, como una posible  solución a la mayoría de los problemas de salud del presente y del porvenir. En  definitiva, la falta de posicionamiento crítico está contribuyendo a que la  gente se construya una imagen errónea de la importancia que los genes pueden  tener en la salud y la enfermedad, otorgando una potencialidad incuestionable a  la genética, a la que consideran capaz de encontrar soluciones para todos los  problemas médicos.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>De alguna manera, esta forma de presentar  la información al público, por parte tanto de científicos como de periodistas,  es un modo de mostrar a los lectores su capacidad para comprender estas  cuestiones tan complejas. Pero en algún momento estas explicaciones se verán  limitadas por falta de argumentos, puesto que lo conocido es mínimo frente a lo  desconocido. Paradójicamente, como señala Camí, aún desconocemos simplemente el  número de genes que tenemos, así como cuáles son las funciones de cada uno de  ellos<SUP>31</SUP>. Y aunque, como se ha comentado anteriormente, entre el  público y los medios la influencia bien podría ser bidireccional, el apoyo de  los medios a favor de los resultados positivos de la investigación genética  puede estar i nfluyendo en la respuesta de la gente ante los problemas de salud.  Por otra parte, y unido a todo ello, la escasa referencia en las noticias a la  influencia que ejercen sobre la enfermedad otros factores no genéticos de alguna  manera está dando soporte a la creencia de que los factores socioeconómicos,  políticos y medioambientales son menos importantes que el determinismo  genético.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Para explorar de forma preliminar las  metáforas más utilizadas en la prensa escrita española se ha llevado a cabo una  búsqueda en las páginas web de los tres diarios nacionales de mayor tirada, en  función de su disponibilidad electrónica hasta enero de 2002: <I>El Mundo</I>  (1994-2002), <I>El País</I> (2000-2002) y <I>ABC</I> (1994-2002). Tras utilizar  como palabra clave «proyecto genoma», se seleccionaron las noticias cuyos  titulares contenían metáforas (en total 51, suponiendo un 14,8% de los 342  titulares identificados). Posteriormente, dichas noticias fueron discutidas por  los autores buscando agrupaciones que permitieran una clasificación según el  sentido de la metáfora empleada. Se encontró que todas las metáforas  identificadas podían asignarse en alguno de los tres grupos ya antes señalados:  metáforas estratégicas, bélicas o teleológicas. Además esta clasificación  parecía pertinente para poder hacer un seguimiento en el futuro del empleo de  metáforas en este campo.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Así, y según la taxonomía propuesta (<a href="#t1">tabla 1</a>), parece que en la actualidad las metáforas que tienen una mayor tendencia a  ser reproducidas y, por tanto, a adquirir una mayor consistencia en el tiempo  son las metáforas estratégicas. En los tres diarios donde se ha realizado la  búsqueda de titulares, con independencia de la fechas de las noticias  recuperadas, las metáforas estratégicas «mapa», «libro», «carga genética» y  «manual de instrucciones» son las más utilizadas, aunque en el diario <I>ABC</I>  también pueden encontrarse con gran frecuencia metáforas teleológicas. Del total  de 51 titulares con metáforas identificados, la mayoría (n = 31) fue  estratégica, seguida de las teleológicas (n = 15), y las bélicas con una  frecuencia menor (n = 5).</FONT></P>     <P align=center><FONT face=arial,helvetica size=2><a name="t1"><IMG  src="/img/gs/v17n1/img/breve2_archivos/138v17n01-13043424tab01.gif" border=0></a></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Por tanto, en el conjunto de los tres  diarios con mayor tirada nacional revisados la idea que mayor fuerza está  tomando es que los genes están dotados de intencionalidad, siendo además el  punto de vista tecnocrático el que prevalece frente al religioso o bélico y que,  por tanto, puede ejercer una mayor influencia en la construcción de la cultura  de salud desde dichos medios.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Cultura de salud, nueva genética y salud  pública</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>En cada sociedad existe una cultura propia  de salud, que diacrónicamente se conforma al interrelacionar la tradición  cultural formada históricamente con el conocimiento científico, el conocimiento  popular y los valores y creencias compartidos socialmente sobre lo que se  considera beneficioso para la salud.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>En la cultura de salud también se  introducen los cambios de significado que se producen durante el proceso de  aculturación del conocimiento científico, en el que el nuevo conocimiento se va  acomodando al ya existente. Y estos cambios de significado provocan también  cambios conductuales, que a su vez se integran con más facilidad en la cultura  de salud si su vinculación a recompensas inmediatas prevalece sobre la promesa  de salud en el futuro. Y es de esta manera que se ha ido configurando en cada  momento histórico un constructo conceptual y conductual relativo al concepto de  salud, que se ha mantenido socialmente siempre que ha sido  incentivado.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=arial,helvetica size=2>La teoría miasmática, por ejemplo, tuvo su  trasunto cultural en el concepto de «asco», que fue tremendamente eficiente, al  estar vinculado a recompensas inmediatas derivadas de estímulos visuales y  olfatorios. Las sociedades occidentales han construido una respuesta tanto  social como personal alrededor de los miasmas y lo putrefacto, y además esta  respuesta ha perdurado en el tiempo. Son, por tanto, procesos muy complejos y  efectivos, como Dominique Laporte describe en el caso de la teoría miasmática y  la construcción social de lo «repugnante» en su clásica y desternillante  <I>Historia de la mierda</I><SUP>32</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Pero no todo huele a podrido en la cultura  de la salud<SUP>33</SUP>. La revolución de la limpieza y la aculturación de los  descubrimientos de la higiene con la construcción social de lo «limpio» y lo  «sucio»<SUP>34</SUP> es también un ejemplo, probablemente más eficiente  sanitariamente que el anterior, de aculturación del conocimiento científico y de  cambios de significado. Para Green, las mejoras en la higiene personal están en  la base de las espectaculares ganancias en salud observadas en los países  desarrollados en la primera mitad del siglo xx<SUP>35</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Por tanto, puede argüirse que cada  paradigma emergente en medicina y en salud pública se ha construido socialmente  alrededor de un constructo cultural identificable. Al igual que la teoría  miasmática y el movimiento sanitarista acrisolaron el concepto de asco durante  el siglo xix y la higiene tuvo efectos personales y sociales alrededor de lo  limpio a principios del xx, los conceptos procedentes de la epidemiología de las  enfermedades crónicas, concentrada alrededor de los «estilos de vida  saludables», también han ido construyendo el trasunto en cultura popular de lo  «saludable» o <I>light</I> o «estar en forma» hacia el final del pasado  siglo.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Sin embargo, en estos momentos, lo que  resulta intrigante es poder conocer cuál será en el futuro la base de la  construcción social de los problemas de salud a partir de las propuestas  difundidas desde la nueva genética. En buena medida ello dependerá del resultado  de la evolución catacrética de las metáforas actualmente en pugna. En este  fenómeno es crucial el hecho de que hasta ahora las teorías de la salud pública  habían planteado constructos externos al individuo. Lo putrefacto, miasmático y  sucio estaba por fuera. La teoría de los estilos de vida ha tenido una  consideración mixta, ya que algunos elementos están fuera (p. ej., el tabaco o  el alcohol) y otros como el colesterol se van metiendo por dentro. ¿Será, pues,  la higiene interior estricta el constructo al que conduzca la nueva  genética?</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Como se ha comentado anteriormente, la  comunicación mediática como espacio formador de opinión influye en la  construcción de la cultura de salud. Y en estos momentos, es importante conocer  cómo las sociedades mediadas están construyendo sus problemas de salud alrededor  de la nueva genética, porque la forma de construir el problema determinará  también la forma de solucionarlo. Por una parte, porque las representaciones y  valoraciones que construya la población sobre los discursos de riesgo y de  genética podrían suponer un cambio en los patrones de conducta, al considerar la  herencia genética como única responsable de los problemas de salud. Y, por otra,  porque también hay que considerar las repercusiones de este discurso en el  terreno político, ideológico y moral. Los significados atribuidos a los genes,  especialmente los relacionados con determinismos biológicos, definición de  identidades o rasgos comportamentales, podrían ser utilizados para explicar y  predecir las diferencias humanas e incluso  justificarlas<SUP>36</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Por este motivo, los profesionales de la  salud pública, en defensa de la salud de la población, deben llamar la atención  sobre las peculiaridades de la información sobre nueva genética que está  llegando a la gente identificando las metáforas que se están utilizando y  desentrañando su verdadero significado. Por tanto, anticipándose a las que  puedan llegar a integrarse en el conocimiento tanto popular como científico para  evitar las posibles consecuencias que sobre la construcción de la cultura de  salud del futuro puedan tener.</FONT></P> <hr color="#000000">     <p><font face="Arial" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>1.  Bobrow M, Grimbaldeston AH. Medical genetics, the human genome project and  Public Health. J Epidemiol Community Health 2000;54:645-9.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324715&pid=S0213-9111200300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>2. Roses A.  Pharmacogenetics and the practice of medicine. Nature 2000;405:857-65.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324716&pid=S0213-9111200300010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>3.  Holtzman NA. Putting the search for genes in perspective. Int J Health Services  2001;31:445-61.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324717&pid=S0213-9111200300010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>4. Anónimo. Informe Quiral [edición electrónica] 2000  [accedido 20/12/2002]. Disponible en: <a href="http://www.fundacionvilacasas.org">http://www.fundacionvilacasas.org</a></FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324718&pid=S0213-9111200300010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>5.  Holtzman NA, Marteau TM. Will genetics revolutionize medicine? N Engl J Med  2000;343:141-4.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324719&pid=S0213-9111200300010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>6. Petersen A. Biofantasies: genetics and medicine in the  print news media. Soc Sci Med 2001;52:1255-68.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324720&pid=S0213-9111200300010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>7. Junyent C. Preocupación por  nuestros genes. Quark 18 [edición electrónica] 2001 [consultado 14/06/2001].  Disponible en: http: //www.imim.es/quark/num-18/018038.htm</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324721&pid=S0213-9111200300010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>8. Van Dijk TA. La  noticia como discurso. Barcelona: Paidós Comunicación; 1996.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324722&pid=S0213-9111200300010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>9. Hilgartner S.  The dominant view of popularization: conceptual problems, political uses. Soc  Stud Sci 1990;20: 519-39.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324723&pid=S0213-9111200300010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>10. Cunningham-Burley S, Amos A, Kerr A. The social  and cultural impact of the new genetics. Edinburgh: University of Edinburgh,  Department of Public Health Sciences; 1998.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324724&pid=S0213-9111200300010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>11. Martín-Minucio A. La metáfora  en el lenguaje científico. Boletín de la Real Academia Española  1992;72:221-49.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324725&pid=S0213-9111200300010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>12. Lázaro Carreter F. Diccionario de términos filológicos,  1971. En: La metáfora en el lenguaje científico. Boletín de la Real Academia  Española 1992;72:221-49.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324726&pid=S0213-9111200300010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>13. Sontang S. La enfermedad y sus metáforas.  Madrid: Taurus; 1996.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324727&pid=S0213-9111200300010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>14. Andújar M. Marinetti y el futurista italiano. Fin  de Siglo Revista de Literatura 1983;6-7:101-7.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324728&pid=S0213-9111200300010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>15. MacMahon B, Pugh TF, Ipsen  J. Epidemiologic methods. New York: Little, Brown and Co.; 1960.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324729&pid=S0213-9111200300010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>16. Rothman  KJ. Causes. Am J Edipemiol 1976;104:587-92.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324730&pid=S0213-9111200300010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>17. Krieger N. Epidemiology and  the web of causation: Has anyone seen the spider? Soc Sci Med  1994;39:887-903.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324731&pid=S0213-9111200300010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>18. Skrabanek P. The emptiness of the black box.  Epidemiology 1994;5:553-5.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324732&pid=S0213-9111200300010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>19. Susser M, Susser E. Choosing a future for  epidemiology: II. From black box to chinese boxes and eco-epidemiology. Am J  Public Health 1996;86:674-7.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324733&pid=S0213-9111200300010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>20. Jane M, Spink P. Trópicos do discurso sobre  risco: risco-aventura como metáfora na modernidade tardia. Cad Saúde Pública  2001;17:1277-311.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324734&pid=S0213-9111200300010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>21. Beck U. La sociedad del riesgo. Barcelona: Paidós,  2000.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324735&pid=S0213-9111200300010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>22. Douglas M. La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales.  Barcelona: Paidós Studio; 1996.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324736&pid=S0213-9111200300010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>23. Castiel LD. Moléculas, molestias,  metáforas o senso dos humores. Río de Janeiro: www.editora.com.br, 1996.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324737&pid=S0213-9111200300010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>24.  Martin-Llaguno M, Álvarez-Dardet C. The genoma project alibi: towards a genetic  reductionism? J Epidemiol Community Health 2000;54:641.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324738&pid=S0213-9111200300010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>25. Nelkin D.  Promotional metaphors and their popular appeal. Public Underst Sci  1994;3:25-31.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324739&pid=S0213-9111200300010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>26. Nijhout HF. Metaphors and the role of genes in development.  BioEssays 1990;12:441-3.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324740&pid=S0213-9111200300010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>27. Kerr A, Cunningham-Burley S, Amos A. The new  genetics: professionlas discursive boundaries. Sociol Rev  1997;45:279-303.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324741&pid=S0213-9111200300010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>28. Van DijK T. Imagenation: popular images of genetics. New  York: New York University Press; 1998.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324742&pid=S0213-9111200300010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>29. López G. La terapia genética: un  patrón periodístico crónico. Quark 18 [edición electrónica] 2001 [consultado  14/06/2001]. Disponible en: <a href="http://www.imim.es/quark/num-18/018038.htm">http://www.imim.es/quark/num-18/018038.htm</a>.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2324743&pid=S0213-9111200300010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>30.  Petersen A. 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