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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><FONT face=Arial size=2><B>INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA</B></FONT> <hr color="#000000">     <p><FONT face=Arial size=2><B>RECENSIÓN DE LIBROS</B></FONT><FONT face=arial,helvetica size=2>    <br> Principios de Farmacología Clínica -   Bases científicas de la utilización de medicamento. Baños Díez JE,&nbsp;    <br>  Farré  Albadalejo M. Barcelona: Masson; 2002. 352 págs. ISBN: 84-458-1166-5.</FONT></p> <hr color="#000000">     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Hoy es ya habitual que los estudiantes de  medicina (y también de veterinaria, aunque menos frecuentemente) reciban un  curso de farmacología en el primer ciclo y otro de farmacología clínica en el  segundo (quinto y/o sexto cursos). Con la primera materia se pretende introducir  al alumno en los aspectos generales del medicamento (qué es un medicamento,  historia de la farmacología, farmacocinética y mecanismos de acción), y en el  conocimiento de los diferentes grupos farmacológicos, poniendo especial énfasis  en el substrato biológico de sus acciones. Es un conocimiento esencialmente  básico, entre otras cosas, porque el alumno todavía no ha estudiado la patología  médica. La farmacología clínica va un punto más allá y tiene el objetivo de  dotar a los futuros médicos (y veterinarios) de las herramientas necesarias para  el uso inteligente de los medicamentos en la práctica clínica: cómo se  desarrollan, evalúan y autorizan los medicamentos, qué es un ensayo clínico,  cuál es el marco legal de la investigación clínica, para qué sirven y cómo se  han de interpretar las concentraciones plasmáticas de un fármaco, qué es la  farmacovigilancia, cómo está organizada en España la vigilancia de los efectos  adversos de los medicamentos y qué debe hacer un profesional sanitario para  contribuir a la misma, cómo se realiza una prescripción, de qué fuentes se puede  obtener información de un medicamento, qué precauciones debe tener si el  paciente pertenece a grupos especiales (niños, ancianos, mujeres en edad fértil,  embarazadas, enfermos con insuficiencia renal o hepática), etc. En definitiva,  qué conocimiento práctico necesitan el médico y el veterinario para  desenvolverse en el mundo real con soltura sin desvincularse por ello, sino todo  lo contrario, de las bases científicas de la terapéutica.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Así se viene enseñando la farmacología  clínica en muchas universidades españolas desde hace algunos (para la mayoría  pocos) años. Pero, curiosamente, apenas había textos de referencia en español  que dieran una visión específica de la farmacología clínica y sobre todo que lo  hicieran desde una perspectiva española. Por esta razón era necesario un libro  como el de Baños y Farré. Creo que es lo mejor que se puede decir de un libro de  texto. Su oportunidad, pues, me parece su principal virtud.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>El libro se compone de 23 capítulos en los  que se abordan los temas fundamentales de la farmacología clínica y alguno que  otro más que los autores regalan al lector, como los dedicados a los aspectos  sociológicos del empleo de medicamentos y el dedicado a las medicinas  alternativas, o como prefieren llamar los autores, complementarias; todo un  acierto. Al libro no le falta nada, pero tal vez le sobren, a mi modesto  entender, algunos de los capítulos, o más bien algunos contenidos de los  primeros capítulos que los autores dedican a repasar la historia de la  terapéutica farmacológica (solo una pequeña parte es la específica de la  farmacología clínica) o de conceptos generales de farmacocinética y de  farmacodinamia. No digo que no sea pertinente el repaso a estos conceptos  básicos, pero no son propios de un libro dedicado a la farmacología clínica, que  apela además desde el título a sus principios, y pueden producir cierta  confusión en el lector: ¿la farmacología clínica lo abarca todo? ¿también la  interacción fármaco-receptor, o los mecanismos de trasducción receptorial?  Siempre queda el recurso de remitir al lector a otros libros (valga el símil: un  libro de anatomía patológica no debe entretenerse explicando la histología, por  más que este conocimiento resulte necesario). En cualquier caso, éste es un  aspecto menor de una obra que está bien pensada, bien escrita y bien  elaborada.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>El libro tiene el acertado título de  «Principios» porque sólo atiende a lo que es común a todos los medicamentos, a  los fundamentos o bases científicas de la terapéutica. No se abordan los  medicamentos o grupos terapéuticos específicos como ocurren con otros tratados  de farmacología clínica o de terapéutica. Es posible, por tanto, que este libro  necesite ser complementado con otros dirigidos a la terapéutica de las  enfermedades, pero qué duda cabe de que tiene entidad por sí mismo. Lo que se  enseña en este libro es la estructura conceptual que necesitará todo aquel que  quiera afrontar la terapéutica desde una vertiente racional y crítica. El libro  está pensado específicamente para estudiantes de medicina, pero creo que puede  resultar también útil para estudiantes de veterinaria y de farmacia y, por  supuesto, para todos los profesionales sanitarios que quieran darse un paseo por  la arquitectura conceptual de esta disciplina. No se arrepentirán.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Desde el punto de vista formal, el libro  está muy cuidado, desde las mismas portada y contraportada (¡qué magnifico  negativo del grabado de Goya mostrando un niño focomélico!), la profusión de  gráficos y sobre todo el acierto de presentar múltiples tablas que resumen  muchas veces lo esencial del capítulo. Por eso da tanta pena los errores  tipográficos que el lector encuentra a lo largo del libro (en la pagina 4, siglo  XX por siglo XIX, en la figura 2.3 «lactancia» por «latencia», en la tabla 2.8  A<SUB>máx</SUB> por C<SUB>máx</SUB>...) o la falta de concordancia entre lo que  se dice en el texto y algunas figuras (ejemplos: figuras 12-2 y 19.4). Algunos  de estos errores el lector los identificará fácilmente, otros puede que no. En  este sentido, resulta especialmente desconcertante la tabla 7.4 donde se  muestran los fármacos que han demostrado ser teratógenos en seres humanos y se  cuantifica mediante una medida que se titula como «Riesgo relativo (%)» cuando  lo que parece obvio es que se da una proporción y no una razón (el valor para el  valproico es de 1,2 para los defectos del tubo neural y para el  dietilestilbestrol de &lt;= 0,14 para cáncer vaginal). Dos palabras sobre la  bibliografía: las referencias que se citan no están vinculadas con el texto, de  tal manera que el lector interesado en algún dato que se menciona no tiene modo  de conocer de qué referencia lo han sacado los autores: a veces se puede  adivinar, pero no creo que eso sea labor del lector; sería más útil para el  lector que se dividiera la sección bibliográfica en dos partes: la bibliografía  general recomendada y la bibliografía específica vinculada con el  texto.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>Aunque el tono de los capítulos, en  general, es bastante bueno, se nota en cuáles los autores tienen experiencia  personal y en cuáles tendrían que haber buscado más asesoramiento. Por lo que a  mí más concierne me creo en la obligación de señalar algunos errores y  omisiones: <I>1)</I> la notificación espontánea de sospechas de reacciones  adversas, base del Sistema Español de Farmacovigilancia, no es una declaración  <I>voluntaria</I> de los profesionales sanitarios, como los autores insisten,  sino <I>obligatoria</I>, al menos en España; <I>2)</I> el Centro Nacional de  Farmacobiología desapareció en el año 1999 cuando se creó la Agencia Española  del Medicamento; desde entonces es ésta quien coordina el Sistema Español de  Farmacovigilancia (no habría estado mal incluir el directorio de los centros  autonómicos de farmacovigilancia, o al menos citar una fuente donde conseguirlo,  por ejemplo la página web de la agencia); <I>3)</I> un libro de farmacología  clínica realizado en España tiene que hacer referencia al Estudio Colaborativo  Español de Malformaciones Congénitas y, sobre todo, al Servicio de Información  Telefónica de Teratógenos Español (una fuente de información valiosísima para  los profesionales sanitarios: tel. 91 394 15 94) (por cierto, el ácido fólico se  recomienda administrar a todas las mujeres para la prevención de malformaciones  congénitas desde antes incluso de que se inicie el embarazo, no sólo cuando se  considere necesario); <I>4)</I> la aleatorización en un ensayo clínico no sólo  tiene el objetivo de controlar el sesgo de selección, sino también y  fundamentalmente de los factores de confusión, pero para que cumpla bien su  cometido el número de sujetos aleatorizados debe ser lo suficientemente grande;  <I>5)</I> los autores, según creo, sobrestiman el número de voluntarios sanos  que suelen formar parte de los ensayos de fase I (¿entre 30 y 60?); <I>6)</I>  los autores emplean el término de estudio cuasiexperimental para describir los  estudios que los textos al uso de epidemiología (Rothman-Greenland o  Kleinbaum-Kupper-Morgenstein) llaman «estudios de intervención comunitaria»;  según éstos los estudios cuasiexperimentales son aquellos en los que se manipula  la exposición pero sin asignación aleatoria (los autores deberían evitar  contribuir al caos terminológico existente), y <I>7)</I> en ningún momento se  cita en el libro que la ficha técnica es el documento base de información  científica de los medicamentos para los profesionales sanitarios y como tal  constituye la base legal para juzgar la práctica clínica en lo que concierne al  uso de dicho medicamento: ¿se puede obviar esta información a un médico o un  futuro médico en un libro de farmacología clínica? Creo que no, las agencias de  regulación de medicamentos emplean muchas horas y a muchas personas para  evaluar, corregir y autorizar los contenidos de la ficha técnica, que es, por  ello, una información oficial, probablemente la única que tiene el profesional  sanitario a su disposición.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=arial,helvetica size=2>En conclusión, un libro necesario y  correcto al que, sin embargo, le hubiera hecho falta un «hervor» para ser un  libro sensacional, pero no dudaría en recomendarlo.</FONT></P>     <P align="right"><FONT face=Arial size=2><b>Francisco J. de Abajo</b>     <BR><i>Agencia Española del Medicamento.</i></FONT></P>     ]]></body>
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