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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El sistema informal de cuidados en clave de desigualdad]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In our setting, it is families, not the health and social services, who play the greatest role in providing continuous care to persons in need of such services. Informal health care poses two key questions with regard to the issue of equity: differences in the burdens borne by men and women, which contribute to gender inequality and, depending on their educational and socio-economic level, inequities in their ability to choose and gain access to needed resources and support services, thus contributing to social class inequalities. Distributing the burden of caregiving between men and women, and between the family and the state, constitutes a crucial debate in public health. This study analyzes the concept and characteristics of informal care, provides data on its dimensions in our setting, and analyzes the profile of caregivers, as well as the work they do and the impact it has on their lives. Finally, it presents currently existing models and support strategies for informal caregivers. It is largely women who assume the principal role of providing informal care, undertaking the most difficult and demanding tasks and dedicating the largest share of their time to them. As a result, women bear an elevated cost in their lives in terms of health, quality of life, access to employment and professional development, social relations, availability of time for themselves, and economic repercussions. Unemployed, under-educated women from the least privileged social classes constitute the largest group of informal caregivers in our country. Any policies aimed at supporting those who provide such care should keep in mind the unequal point from which they start and be evaluated in terms of their impact on gender and social class inequality.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Cuidado informal]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Arial" size="2"><b>PARTE I. LA SALUD Y EL SISTEMA SANITARIO DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO Y CLASE SOCIAL</b></font> <hr color="#000000">     <p align="center"><font face="Arial" size="4"><B>El sistema informal de cuidados en clave de  desigualdad</B>    <BR></font><FONT face=Arial size=2>    <BR><b>María del Mar García-Calvente&nbsp; / Inmaculada  Mateo-Rodríguez&nbsp; / Ana P. Eguiguren&nbsp;     <BR></b>Escuela Andaluza  de Salud Pública. Granada. España.</FONT> </p>     <p><i><font size="2" face="Arial">Correspondencia:</font></i><font size="2" face="Arial"> María del Mar García-Calvente. Escuela Andluza de Salud Pública. Cuesta del Observatorio, 4 Apdo.2070.&nbsp;    <br> 18080 Granada. España.    <br> Correo electrónico: <a href="mailto:mariadelmar.garcia.easp@juntadeandalucia.es">mariadelmar.garcia.easp@juntadeandalucia.es</a></font></p>     <p><b><FONT face=Arial size=2>(The system of informal  caregiving as inequality)</FONT> </b></p> <hr color="#000000">     <div align="center">       ]]></body>
<body><![CDATA[<center>   <table border="0" width="100%">     <tr>       <td width="48%" valign="top"><b><FONT face=Arial size=2>Resumen</FONT></b><FONT face=Arial size=2>    <BR>Los servicios sociales y  sanitarios participan de forma minoritaria en el cuidado continuado de las  personas que lo necesitan, y la familia constituye la principal prestadora de  cuidados en nuestro entorno. La atención informal a la salud plantea dos  cuestiones relacionadas con la equidad: las cargas diferenciales del cuidado  entre hombres y mujeres, que generan una desigualdad de género, y la inequidad  en capacidad de elección y de acceso a recursos y servicios de ayuda según el  nivel educativo y socioeconómico, que plantea una desigualdad de clase social.  La distribución de la responsabilidad de cuidar entre hombres y mujeres y entre  familia y estado constituye un debate crucial de la salud pública. En este  trabajo se analiza el concepto y características del cuidado informal, se  aportan datos sobre su magnitud en nuestro medio y se analiza el perfil de las  personas cuidadoras, el trabajo que realizan y el impacto que supone en sus  vidas. Finalmente, se plantean modelos y estrategias de apoyo a cuidadores/as  existentes en la actualidad. Las mujeres asumen de forma mayoritaria el papel de  cuidadoras principales, se responsabilizan de las tareas más pesadas y  demandantes y dedican más tiempo a cuidar. El coste que asumen las mujeres en  sus vidas por el hecho de ser cuidadoras es elevado en términos de salud,  calidad de vida, acceso al empleo y desarrollo profesional, relaciones sociales,  disponibilidad del propio tiempo y repercusiones económicas. Las mujeres de  menor nivel educativo, sin empleo y de clases sociales menos privilegiadas  configuran el gran colectivo de cuidadoras en nuestro país. Cualquier política  de apoyo a cuidadores debería tener en cuenta esta desigual situación de partida  y ser evaluada en términos de su impacto en desigualdad de género y clase  social.<b>    <br>         Palabras clave</b>: Cuidado informal. Cuidadores. Desigualdades de género.  Desigualdades sociales. Apoyo social.</FONT></td>       <td width="4%"></td>       <td width="48%" valign="top">     <p><font face="Arial"><b><font size="2">Abstract</font></b><FONT size=2>    <br> In our setting, it is families, not the  health and social services, who play the greatest role in providing continuous  care to persons in need of such services. Informal health care poses two key  questions with regard to the issue of equity: differences in the burdens borne  by men and women, which contribute to gender inequality and, depending on their  educational and socio-economic level, inequities in their ability to choose and  gain access to needed resources and support services, thus contributing to  social class inequalities. Distributing the burden of caregiving between men and women, and between the family and the state, constitutes a crucial debate in  public health. This study analyzes the concept and characteristics of informal care, provides data on its dimensions in our setting, and analyzes the profile  of caregivers, as well as the work they do and the impact it has on their lives. Finally, it presents currently existing models and support strategies for  informal caregivers. It is largely women who assume the principal role of  providing informal care, undertaking the most difficult and demanding tasks and  dedicating the largest share of their time to them. As a result, women bear an  elevated cost in their lives in terms of health, quality of life, access to  employment and professional development, social relations, availability of time  for themselves, and economic repercussions. Unemployed, under-educated women  from the least privileged social classes constitute the largest group of  informal caregivers in our country. Any policies aimed at supporting those who  provide such care should keep in mind the unequal point from which they start  and be evaluated in terms of their impact on gender and social class inequality.<b>    <br> Key words</b>: Informal care. Caregivers. Gender inequality. Class inequality. Social support.</FONT></font> </p>       </td>     </tr>   </table>   </center> </div> <hr color="#000000">     <p align="right"><i><font face="Arial">&quot;Lo esencial es invisible a los ojos&quot;</font></i></p>     <p><B><FONT face=Arial size=2>Introducción</FONT></B></p>     <P><FONT face=Arial size=2>El cuidado de la salud, especialmente el que se presta en el hogar, es asumido  mayoritariamente por mujeres<SUP>1-3</SUP>. Este hecho no es nuevo. ¿Por qué  entonces el creciente interés por los cuidados que se prestan en el ámbito  informal? ¿Cuáles son los fenómenos que han propiciado el debate y que están  facilitando que «los cuidadores dejen de ser la cenicienta de la política  social»<SUP>4</SUP>? Se podrían sintetizar en tres ejes: el creciente aumento de  la demanda de cuidados, la progresiva disminución de disponibilidad de  cuidadores informales y las reformas de los sistemas sanitarios y otros  servicios del bienestar.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El envejecimiento demográfico y la mayor  supervivencia de personas con enfermedades crónicas y discapacidad no sólo  aumentan el número de personas que necesitan cuidados, sino la complejidad y  exigencia en su prestación: «nuestras abuelas no lavaban catéteres, insertaban  agujas ni ajustaban mascarillas de oxígeno como parte del trabajo de cuidar que  hacían en el hogar»<SUP>5</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>Los cambios en la estructura y formas de  vida familiares están poniendo en cuestión la disponibilidad de cuidadores.  Disminuye la fecundidad y el tamaño del hogar, aumenta la movilidad de sus  miembros, las familias adoptan formas de convivencia más diversas y complejas.  Un factor crítico es la creciente incorporación de las mujeres al mercado  laboral, a pesar de lo cual siguen asumiendo mayoritariamente la responsabilidad  de cuidar.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El tercer elemento es la evolución de los  propios sistemas formales. Las reformas de los servicios sanitarios ponen el  énfasis en la atención a la salud en el propio entorno: alta precoz  hospitalaria, programas de cirugía ambulatoria, reformas de la atención  psiquiátrica. Cada día más personas con enfermedades graves, dependientes de la  alta tecnología o en situación terminal son atendidas en el hogar<SUP>6,7</SUP>.  Hay un desplazamiento de cuidados, cada vez más complejos, hacia el sistema  informal, en un marco de contención del gasto sanitario y escaso desarrollo de  otros servicios de atención social<SUP>8</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La atención informal plantea dos cuestiones  relacionadas con la equidad: la distribución desigual de los costes del cuidado  entre hombres y mujeres, y el reparto de la responsabilidad de cuidar entre  familia y estado. Las cargas diferenciales del cuidado entre hombres y mujeres  plantean una desigualdad de género. La desigual capacidad real de elegir sobre  el cuidado y de acceder a los recursos de ayuda para cuidar (fundamentalmente  procedentes del mercado), según el nivel económico y educativo, plantea una  desigualdad de clase social.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En este artículo se abordan los diferentes  aspectos del cuidado informal y sus implicaciones en las desigualdades de género  y clase social. Describimos el concepto de cuidado informal, su magnitud en  nuestro medio, el perfil de los/as cuidadores/as, el trabajo que realizan y el  impacto de cuidar, y analizamos los modelos y estrategias de apoyo a  cuidadores/as.</FONT></P>     <P><B><FONT face=Arial size=2>El sistema oculto: concepto y dimensión  del cuidado informal</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Hay ciertos rasgos que caracterizan el  cuidado informal y que afectan muy directamente a su visibilidad y  reconocimiento social<SUP>9</SUP>. Se trata de un trabajo no remunerado, sin  precio en el mercado, y esto se confunde con una carencia de valor. El cuidado  se basa en relaciones afectivas y de parentesco y pertenece al terreno de lo  privado; se trata de «asuntos de familia», en los que el resto de la sociedad no  se implica. Se desarrolla en el ámbito doméstico, y, como tal, queda oculto a la  arena pública. Y, finalmente, es una función adscrita a las mujeres como parte  del rol de género; el cuidado de la salud de las personas que lo necesitan es  «cosa de mujeres».</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Los límites del cuidado son difíciles de  marcar en términos de qué se hace, a quién, dónde y durante cuánto tiempo. Esta  complejidad plantea dificultades a la hora de dimensionar su magnitud. La  mayoría de las investigaciones toman como punto de partida un tipo de persona  dependiente, a partir de la cual identifican a sus cuidadores. Sin embargo, el  cuidado informal ocurre en todas las edades y para un amplio espectro de  condiciones. En sentido amplio, todos somos, en algún momento de nuestras vidas,  beneficiarios del sistema informal, y muchos de nosotros y nosotras somos o  seremos cuidadores.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>A pesar de las dificultades de  comparabilidad, existe un acuerdo generalizado respecto a la magnitud del  cuidado informal: los servicios formales participan de forma minoritaria en el  cuidado continuado de las personas dependientes que viven en la comunidad, son  la punta de un iceberg en el que lo informal se configura como un verdadero  «sistema invisible de atención a la salud»<SUP>10</SUP>. Diversas  investigaciones confirman que la familia es la principal proveedora de cuidados  de salud y en ocasiones constituye la única fuente de cuidados para las personas  que los necesitan<SUP>11,12</SUP>. Además de la enfermedad (crónica o aguda) o  discapacidad, la restricción de la actividad por accidente u hospitalización  reciente o la limitada autonomía de los niños constituyen condiciones que  generan necesidad de cuidados. Según los datos del estudio sobre cuidados  informales en Andalucía<SUP>12</SUP>, en el 57% de los hogares residía al menos  una persona que necesitaba cuidados y en el 40% existía atención informal. Se  muestra también que el 66% de las personas que necesitan cuidados los reciben de  forma exclusiva de su familia (<a href="#Figura 1">fig. 1</a>).</FONT></P>     <P align=center><B><FONT face=Arial size=2><a name="Figura 1">Figura 1</a>. Contribución del sistema informal, autocuidado y    <br> sistema formal al cuidado de las personas con  necesidades de    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> atención (porcentaje de personas atendidas, n = 2.663)    <br> (Andalucía, 1996).</FONT></B></P>     <P align=center><a name="f1"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/figura1.gif"></font></a></P>     <P><B><FONT face=Arial size=2>El rostro del sistema invisible:  desigualdad de género y clase social en el cuidado informal</FONT></B></P>     <P><I><FONT face=Arial size=2>La población de  cuidadores</FONT></I></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Las múltiples definiciones de «cuidador»  condicionan una amplia variabilidad en la estimación del número de personas  cuidadoras<SUP>2,3,13</SUP>. En nuestro medio no contamos con datos globales,  pero sí disponemos de información parcial en encuestas específicas, tales como  las realizadas para población mayor, personas con discapacidades, panel de  hogares, encuestas de salud o sobre cuidadores a nivel autonómico.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Según los informes del  IMSERSO<SUP>14</SUP>, un 20,7% de las personas adultas (un 24,5% de las mujeres  frente a un 16,6% de los hombres) presta asistencia a una persona mayor  conviviente y el 93,7% de ellas tiene vínculos familiares. El 47,3% de las  personas con discapacidad recibe asistencia personal, y en el 76% de estos casos  el cuidador principal es algún miembro de la familia<SUP>15</SUP>. Los datos  para España del Panel de Hogares de la Unión Europea (1999) indican que un 4,8%  de la población encuestada dedica algún tiempo diariamente al cuidado de  personas adultas, mientras que el porcentaje se eleva al 18% en el caso del  cuidado de niños<SUP>16</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Pero la distribución del papel de cuidador  no es homogénea en las familias; estas redes de cuidado giran en torno a una  figura central, la cuidadora principal, que «se hace cargo» del cuidado, con un  grado variable de implicación de otras personas. En más de la mitad de los  hogares andaluces en los que se presta atención informal (53,7%) sólo un miembro  de la familia asume la responsabilidad de cuidar, sin recibir ayuda, ni formal  ni informal<SUP>12</SUP>.</FONT></P>     <P><I><FONT face=Arial size=2>Cuidar se escribe en  femenino</FONT></I></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El perfil típico de las personas que asumen  el papel de cuidadora principal es el de una mujer, responsable de las tareas  domésticas, familiar directo (generalmente madre, hija o esposa) y que convive  con la persona a la que cuida. Género, convivencia y parentesco son las  variables más importantes para predecir qué persona del núcleo familiar va a ser  la cuidadora principal<SUP>12</SUP>. Las cifras son contundentes: son mujeres el  60% de los cuidadores principales de personas mayores<SUP>11</SUP>, el 75% de  los cuidadores de personas con discapacidad<SUP>15</SUP> y el 92% de los  cuidadores de las personas que necesitan atención en los  hogares<SUP>12</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>Afortunadamente, la información sobre  cuidados se ha ido incorporando a las diversas encuestas de salud realizadas en  nuestro país<SUP>17</SUP>, tanto a nivel municipal como autonómico, aunque aún  no disponemos de información a nivel nacional<sup>*</sup>. En la <a href="#t1"> tabla 1</a> se resumen los  datos sobre cuidadores de cuatro de estas encuestas que utilizan una pregunta  comparable.</FONT></P>     <P align=center><a name="t1"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/tabla1.gif"></font></a></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Sin embargo, no todas las mujeres  participan por igual en el cuidado; existen diferencias que indican que, también  en el sistema informal, desigualdad de género y de clase social constituyen ejes  entrelazados. Son las mujeres de menor nivel educativo, sin empleo, y de niveles  socioeconómicos bajos las que configuran el gran colectivo de cuidadoras  informales en nuestro medio<SUP>11,14,18</SUP>. En Andalucía, la proporción de  las mujeres cuidadoras con empleo no alcanzó el 18%, mientras que en el caso de  los hombres cuidadores (el 8,6% del total) fue del 34,6%. Las cuidadoras de las  clases menos privilegiadas y sin trabajo remunerado, asumían con mayor  frecuencia el cuidado en solitario, sin ayuda formal ni informal<SUP>12</SUP>   (<a href="#t2">tabla 2</a>).</FONT></P>     <P align=center><a name="t2"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/tabla2.gif"></font></a></P>     <P><I><FONT face=Arial size=2>El trabajo de cuidar</FONT></I></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El «trabajo» de cuidar incluye atención  personal e instrumental, vigilancia y acompañamiento, cuidados sanitarios, y la  gestión y relación con los servicios sanitarios. Cuidar también implica dar  apoyo emocional y social. En definitiva, cuidar significa «encargarse de» las  personas a las que se cuida. Las mujeres suministran con mayor frecuencia los  cuidados de atención personal y los instrumentales, y están más implicadas en  las tareas de acompañamiento y vigilancia<SUP>8,12</SUP>, es decir, asumen los  cuidados más pesados, cotidianos y que exigen una mayor dedicación.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La complejidad del trabajo de cuidar, sus  límites poco definidos y la simultaneidad de la realización de las tareas presta  una singular dificultad a la medición del tiempo dedicado a cuidar. Sin embargo,  esta valoración es importante tanto a la hora de estimar el «coste» de cuidar en  términos económicos<SUP>10</SUP> como sus implicaciones en términos de  sobrecarga. Las investigaciones sobre el cuidado informal y el reparto del  tiempo indican que las mujeres dedican más tiempo a cuidar que los hombres.  Según datos del Panel de Hogares de la Unión Europea (UE), entre las personas  que cuidan diariamente a los niños, un 67% de las mujeres dedicaban más de 40 h  semanales (frente a un 17,7% de los hombres) y para el caso del cuidado de  adultos, las proporciones eran del 47,2% frente al 11,8%<SUP>16</SUP>. En la <a href="#t3">  tabla 3</a> se muestra el tiempo dedicado a cuidar por hombres y mujeres según los  datos del estudio de cuidadores en Andalucía.</FONT></P>     <P align=center><a name="t3"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/tabla3.gif"></font></a></P>      <P><I><FONT face=Arial size=2>El coste de cuidar</FONT></I></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El «coste» de cuidar es mucho más amplio  que el resultado de sumar las horas dedicadas a determinadas  tareas<SUP>10</SUP>. Verdaderamente, la vida de la cuidadora principal se ve  condicionada por su papel: no se trabaja de cuidadora, se es  cuidadora.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>Las repercusiones de cuidar sobre la salud  es uno de los aspectos abordados con mayor frecuencia<sup>**</sup>. El impacto negativo  sobre la esfera psicológica es mucho más evidente e intenso que las  consecuencias sobre la dimensión física<SUP>12</SUP>. Determinadas  características de la cuidadora y de la situación de cuidados, se relacionan con  su estado de salud<SUP>19,20</SUP>. Si analizamos la salud percibida, por  ejemplo, las cuidadoras entre 50 y 64 años de edad, las de clases menos  privilegiadas y las que no tienen un empleo presentan mayor riesgo de percibir  su salud como mala, que es aún peor en las que cuidan a personas con problemas  mentales<SUP>21</SUP>.</FONT></P>      <P><FONT face=Arial size=2>Diversas investigaciones muestran el  impacto de cuidar sobre la esfera laboral. Al abandono, temporal o definitivo,  del trabajo remunerado, hay que añadir los casos en los que cuidar ha impedido a  la cuidadora acceder a un empleo. Se estima que asumir el papel de cuidadoras  principales ha condicionado la exclusión definitiva del mercado laboral de un  35% de ellas, y del 46% si tenemos en cuenta las exclusiones  temporales<SUP>12</SUP>. Este hecho tiene consecuencias sobre el desarrollo  personal, la autoestima y el apoyo social. Pero también repercusiones  económicas, más críticas en cuidadoras de clases menos privilegiadas, a lo que  se añade el incremento de los gastos derivados del cuidado.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La alta dedicación a los cuidados conlleva  una restricción de la vida social de las cuidadoras: disminuyen las  posibilidades de salir con amigos, de relacionarse con familiares, de recibir o  realizar visitas. Tiempo escaso, inexistente a veces, para el propio cuidado,  para dedicarlo a otras responsabilidades o, simplemente, para disponer  libremente de él.</FONT></P>     <P><B><FONT face=Arial size=2>Cuidar a las personas que cuidan:  estrategias de apoyo desde el sistema formal</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Los servicios formales no operan sólo en el  contexto de un sistema informal existente, sino que interactúan dinámicamente  con él. Los/as cuidadores/as no son simplemente fenómenos cuyas características  deben ser investigadas, son una categoría social hacia la cual el sistema formal  tiene obligaciones y requerimientos en términos de formulación de políticas de  bienestar<SUP>22</SUP>. Desde esta perspectiva, se plantean diferentes modelos  para analizar a los/as cuidadores/as informales desde el espacio  formal<SUP>4</SUP>, con implicaciones directas en las estrategias de  intervención y de apoyo (<a href="#t4">tabla 4</a>).</FONT></P>     <P align=center><a name="t4"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/tabla4.gif"></font></a></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Podemos diferenciar tres niveles de apoyo a  cuidadores/as: <I>a)</I> políticas de bienestar; <I>b)</I> planificación y  organización de servicios, y <I>c)</I> práctica profesional (<a href="#t5">tabla 5</a>). La  situación de las cuidadoras se está haciendo cada vez más visible, lo suficiente  como para provocar un debate social generalizado. En países con sistemas  diferentes, como Gran Bretaña<SUP>13</SUP> o Estados Unidos<SUP>23</SUP>, se  ponen en marcha planes nacionales y programas de apoyo a cuidadores. En nuestro  país se están planteando diversas iniciativas en este sentido en los últimos  años, aunque con un desarrollo muy desigual entre las diferentes autonomías y  desde un enfoque de «apoyo a la familia». A nivel nacional, la Ley de  Conciliación de la Vida Laboral y Familiar (1999) y el Plan Integral de Apoyo a  la Familia (2001) contemplan medidas de diverso tipo de apoyo a familiares que  cuidan. Los planes y programas autonómicos incluyen servicios de ayuda,  prestaciones en tiempo o económicas. A título de ejemplo, podemos citar los  planes de apoyo a las familias en Andalucía<SUP>24</SUP> o Galicia<SUP>25</SUP>,  o el programa «Viure en familia» en Cataluña<SUP>26</SUP>.</FONT></P>     <P align=center><a name="t5"><font face="Arial"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/tabla5.gif"></font></a></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En cuanto al desarrollo de servicios de  apoyo a cuidadores/as, no hay que olvidar que cualquier intervención que  favorezca la autonomía de la persona depe ndiente es potencialmente útil para  sus cuidadores. Los servicios de apoyo son fundamentalmente de tres tipos: de  ayuda y atención domiciliaria, de respiro y ayudas económicas (<a href="#Figura 2">fig. 2</a>). La  atención en el domicilio de las personas dependientes y sus cuidadores/as  constituye uno de los retos más importantes para potenciar el apoyo informal,  pero hay que evaluar cuáles son sus implicaciones en términos de desigualdad  para las mujeres<SUP>27</SUP>. Los servicios de respiro --aún escasamente  desarrollados en nuestro medio-- resultan tanto más importantes cuanto más  exigente sea la situación de cuidados, tanto en términos de tiempo como de  sobrecarga. En cuanto a las prestaciones económicas, se han puesto en marcha  diversas fórmulas para compensar los gastos que supone el cuidado, aunque el  pago directo a la cuidadora por el trabajo que realiza es una medida que suscita  controversia. La cuestión es si una retribución económica --muy probablemente  insuficiente-- contribuiría de hecho a consagrar de manera definitiva la  desigualdad de género ya existente en la prestación de cuidados.</FONT></P>     <P align=center><FONT face=arial,helvetica size=2><B><a name="Figura 2">Figura 2</a>. Demandas de apoyo de las cuidadoras principales a los servicios formales. Porcentaje de personas  cuidadoras que    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> seleccionan la demanda en primero, segundo o tercer lugar (n =  1.000) (Andalucía, 1996).</B></FONT></P>     <P align=center><a name="f2"><IMG src="/img/gs/v18s1/03sistema/figura2.gif"></a></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Las intervenciones desde la práctica  profesional se dirigen a ofrecer información sobre el problema, cuidados  requeridos y recursos de apoyo disponibles, formación en habilidades de cuidado,  y estrategias para aumentar la capacidad de afrontamiento y apoyo social. Queda  pendiente la evaluación de la efectividad de estas intervenciones en nuestro  medio, aunque ya se empieza a disponer de información en otros  contextos<SUP>28</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Pero sean cuales sean los niveles y las  estrategias, no hay que olvidar sus implicaciones en términos de equidad. Lo  importante no es</FONT><FONT face=arial,helvetica size=2> sólo establecer políticas de apoyo a cuidadoras; todo lo que se  hace desde el estado tiene consecuencias positivas y negativas que no se  distribuyen igualitariamente entre hombres y mujeres, ni entre las  mujeres<SUP>5</SUP>. Es necesario examinar cómo las políticas y acciones de  apoyo afectan a las mujeres y a qué grupos pueden afectar más.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Conclusiones</B></FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>-  En nuestro país, al igual que en  otros del entorno, los servicios formales participan de forma minoritaria en el  cuidado continuado de las personas que lo necesitan, y la familia se muestra  como principal proveedora de cuidados.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>-  Las tendencias demográficas, los  cambios sociales de las familias, la incorporación creciente de las mujeres al  mercado laboral y las propias reformas de los servicios sanitarios están  poniendo en cuestión la disponibilidad de cuidadores/as informales en un futuro  próximo y alimentando el debate sobre el cuidado informal.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2>-  Cuidar se escribe, ahora como antes,  en femenino. Las mujeres no sólo asumen de forma mayoritaria el papel de  cuidadoras principales, también son mujeres las que ayudan a otras mujeres en el  cuidado. Se responsabilizan de tareas más pesadas y demandantes y dedican más  tiempo a cuidar que los hombres cuidadores. La desigual distribución de las  cargas de cuidado entre hombres y mujeres genera una clara inequidad de  género.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Las mujeres de menor nivel educativo,  sin empleo y de clases menos favorecidas configuran el gran colectivo de  cuidadoras. La desigualdad social constituye un segundo eje de inequidad en el  cuidado informal.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  El coste que asumen las mujeres por  el hecho de cuidar es elevado en términos de salud, calidad de vida,  oportunidades de empleo, desarrollo profesional, impacto económico, relaciones  sociales y disponibilidad del propio tiempo. Las características de las  cuidadoras y el contexto en el que se desarrollan los cuidados influyen en el  nivel de sobrecarga.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>-  España se está incorporando muy  recientemente a la formulación de políticas de apoyo a cuidadores/as, con un  desarrollo desigual según las distintas autonomías y mayoritariamente enfocadas  como «apoyo a la familia». La evaluación de estas políticas, en términos de su  impacto en la equidad de género y clase social, es uno de los retos  pendientes.</FONT></P>     <P><FONT face=arial,helvetica size=2><B>Recomendaciones</B></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Sistematizar la información sobre el  cuidado informal que se recoge en las diversas encuestas: de salud, de  condiciones de vida, laborales y de otro tipo. Esta información debería  ampliarse, no sólo en el caso de personas mayores o discapacitadas, sino a otros  grupos, como la infancia o las personas con limitación temporal de la  actividad.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Incluir la perspectiva de las  personas que cuidan en la recogida de información sobre cuidados, y no sólo la  de los dependientes. Esto ayudaría a entender mejor en toda su complejidad la  situación de los cuidados.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Recoger los datos comparables en los  distintos contextos y que informen acerca de la evolución y tendencias del  cuidado informal. Es importante obtener información sobre las consecuencias del  cuidado a largo plazo: económicas, laborales, en salud y otros «costes  invisibles».</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Analizar la información obtenida con  un enfoque de género y clase social, e incorporarlo a las investigaciones sobre  cuidado informal, de manera que se puedan evidenciar las desigualdades  existentes e identificar grupos con cargas y necesidades específicas.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Profundizar en los aspectos distintos  del cuidado en las mujeres y los hombres cuidadores, y entre grupos específicos,  especialmente en las diferencias en el significado y el impacto de cuidar para  unas y otros.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Potenciar la evaluación de las  intervenciones, programas y servicios de apoyo a cuidadoras/es y, en especial,  valorar sus consecuencias en términos de equidad de género y clase  social.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>-  Cualquier política de apoyo a  cuidadores/as debería tener en cuenta la distribución desigual de las  responsabilidades y cargas que supone el cuidado de las personas dependientes en  la sociedad, tanto entre el ámbito privado (familiar) y el público (servicios  formales) como entre los distintos miembros de la red de apoyo informal (mujeres  y hombres). Las políticas de apoyo a cuidadores/as deberían ser, en primer  término, políticas de reducción de las desigualdades y fomento de la  equidad.</FONT></P> <hr color="#C0C0C0" width="48%" align="left">     <P><font face="Arial" size="2"><sup>*</sup></font><FONT face=Arial size=2>La ENS del 2001 incluye preguntas sobre  cuidados. Aún no se dispone de la información publicada.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Arial" size="2"><sup>**</sup>La bibliografía generada por este aspecto  es muy numerosa, y se está incrementando durante los últimos años en España. No  hemos pretendido hacer una revisión exhaustiva de los trabajos realizados, sino  destacar sólo los aspectos fundamentales.</font></P> <hr color="#000000" align="left">     <p><b><FONT face=Arial size=2>Bibliografía </FONT> </b></p>    <!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>1. Eurostat. The life of  women and men in Europe. A statistical portrait 1980-2000. Documento electrónico  2002 (consultado 06/2003). Disponible en:  http://europa.eu.int/comm/eurostat/Public </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341842&pid=S0213-9111200400040002100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>2. Health Canada. National profile  of family caregivers in Canada-2002. Final Report. Documento electrónico 2003  (consultado 06/2003). Disponible en: http://www.hc-sc.gc.ca </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341843&pid=S0213-9111200400040002100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>3. Family  Caregiver Alliance. Fact Sheet: Selected Caregiver Statistics. Documento  electrónico 2001 (consultado 08/2003). Disponible en:  http://www.caregiver.org </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341844&pid=S0213-9111200400040002100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>4. Twigg J, Atkin K. Carers perceived. Policy and  practice in informal care. Buckingham: Open University Press, 1994. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341845&pid=S0213-9111200400040002100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>5.  Armstrong P, Armstrong H. Thinking it Through: Women, work and caring in the New  Millennium. Documento electrónico 2001 (consultado 08/2003). Disponible en  http://www.medicine. da.ca/mcewh. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341846&pid=S0213-9111200400040002100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>6. National Coordinating Group on Health  Care Reform and Women. Women and home care. Why does home care matter to women?  Documento electrónico (consultado 08/2003). Disponible en:  http://www.cewh-cesf.ca/healthreforms/publications. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341847&pid=S0213-9111200400040002100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>7. Donelan K, Hill CA,  Hoffman C, Scoles K, Feldman P, Levine C, et al. From the field: Challenged to  care: Informal caregivers in a changing health system. Health Affairs 2002;  21:222-35. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341848&pid=S0213-9111200400040002100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>8. Miguel JA, Sancho M, Abellán A, Rodríguez V. La atención formal  e informal en España. En: IMSERSO, editor. Las personas mayores en España.  Informe 2000. Documento electrónico 2000 (consultado 03/2002). Disponible en:  http:/www. imsersomayores.csic.es </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341849&pid=S0213-9111200400040002100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>9. García-Calvente MM. Cuidados de salud,  género y desigualdad [editorial). Comunidad 2002;5:3-4. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341850&pid=S0213-9111200400040002100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>10. Durán MA. Los  costes invisibles de la enfermedad. Bilbao: Fundación BBV, 1999. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341851&pid=S0213-9111200400040002100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>11. Cuidados  en la vejez. El apoyo informal. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. IMSERSO,  1995. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341852&pid=S0213-9111200400040002100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>12. García-Calvente MM, Mateo I, Gutiérrez, P. Cuidados y cuidadores en  el sistema informal de salud. Granada: Escuela Andaluza de Salud Pública e  Instituto Andaluz de la Mujer, 1999. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341853&pid=S0213-9111200400040002100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>13. Department of Health. Caring about  carers: a National Strategy for Carers. Documento electrónico 1999 (consultado  03/2002). Disponible en: http://www.carers.gov.uk </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341854&pid=S0213-9111200400040002100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>14. IMSERSO. Las personas  mayores en España. Informe 2002. Documento electrónico (consultado 07/2003).  Disponible en: http://www.imsersomayores.csic.es/estadísticas/  informacion/informe2002 </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341855&pid=S0213-9111200400040002100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>15. Jiménez A, Huete A. La discapacidad en España:  datos epidemiológicos. Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad, Documentos  62/2002, 2002. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341856&pid=S0213-9111200400040002100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>16. INE. Panel de hogares de la Unión Europea 1999. Base de  datos electrónica INEbase (consultado 08/2003). Disponible en:  http://www.ine.es </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341857&pid=S0213-9111200400040002100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>17. Rohlfs I, Borrell C, Anitua C, Artazcoz L, Colomer C,  Escribá V, et al. La importancia de la perspectiva de género en las encuestas de  salud. Gac Sanit 2000;14:146-55. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341858&pid=S0213-9111200400040002100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>18. La Parra D. Contribución de las mujeres  y los hogares más pobres a la producción de cuidados de salud informales. Gac  Sanit 2001;15:498-505. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341859&pid=S0213-9111200400040002100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>19. Moral MS, Ortega JJ, López MJ, Pellicer P. Perfil  y riesgo de morbilidad psíquica en cuidadores de pacientes ingresados en su  domicilio. Aten Primaria 2003;32:77-83. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341860&pid=S0213-9111200400040002100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>20. Zunzunegui MV, Llácer A, Béland  F, Keller I. El apoyo familiar y la religión como factores protectores de la  depresión en cuidadores de personas mayores con incapacidad. Gac Sanit  1999;13:9031. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341861&pid=S0213-9111200400040002100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>21. Mateo I, Millán A, García-Calvente MM, Gutiérrez P, Gonzalo  E, López-Fernández LA. Cuidadores familiares de personas con enfermedad  neurodegenerativa: perfil, aportaciones e impacto de cuidar. Aten Primaria  2000;26:25-34. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341862&pid=S0213-9111200400040002100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>22. Twigg J. Cuidadores de los ancianos: modelos para un  análisis. En: Jamieson A, Illsley R, editores. Comparación de las políticas  europeas de atención a las personas ancianas. Barcelona: SG Editores y Fundación  Caja Madrid, 1993; p.35-51. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341863&pid=S0213-9111200400040002100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>23. Finberg LF, Newman SL, Van Steenberg C.  Family Caregiver Support: Policies, perceptions and practices in 10 states  passage of the National Family Caregiver Support Program. Family Caregiver  Alliance. Documento electrónico 2002 (consultado 07/2003). Disponible en:  http://www. caregiver.org </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341864&pid=S0213-9111200400040002100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>24. Decreto 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a  las familias andaluzas. BOJA n.o 52, 4 de mayo del 2002; p. 7127. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341865&pid=S0213-9111200400040002100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>25. Xunta  de Galicia. Consellería de Familia e Promoción do Emprego, Muller e Xuventude.  Dirección Xeral de Familia. III Plan Integral de apoio á familia,  2002-2005. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341866&pid=S0213-9111200400040002100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>26. Generalitat de Catalunya. Departament de Benestar i Familia.  Programa Viure en Familia. Documento electrónico (consultado 07/2003).  Disponible en: http://www.gencat/benestar/icass/vf </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2341867&pid=S0213-9111200400040002100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><FONT face=Arial size=2>27. Morris M.  Gender-sensitive home and community care and caregiving research: a synthesis  paper. National Coordinating Group of Health Care Reform and Women, Health  Canada. Documento electrónico 2001 (consultado 12/2002). 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