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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Convenio Marco para el Control del Tabaco: respuesta a la globalización de una epidemia comunicada]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) Equipo de Control de Tabaco y Salud de los Consumidores ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Arial" size="2"><b>EDITORIAL</b></font> <hr color="#000000">     <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">El  Convenio Marco para el Control del Tabaco: respuesta</font></B></p>     <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">a la globalización de una  epidemia comunicada</font></B></p>     <p align="left"><font face="Arial" size="2"><B>(The Framework Convention on Tobacco Control: a  response to the globalization of a communicated epidemic)</B></font></p> <hr color="#000000">     <P><FONT face=Arial size=2>En unos meses entrará en vigor el Convenio Marco para el Control del Tabaco  (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS)<SUP>1</SUP> y quizá sea el  momento de recordar dos de sus fundamentos. Primero, es una respuesta mundial a  la epidemia del tabaco en un mundo globalizado, y segundo, es una respuesta a  una epidemia que principalmente se comunica a través de la publicidad y el  patrocinio.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La epidemia mundial del tabaco tiene como  primordial vector de expansión la industria tabaquera, que aprovecha los  mecanismos de la globalización, especialmente la liberalización de los mercados  en cuanto al comercio de sus productos y la facilidad para mover capital a los  países donde residen estos nuevos mercados. Hoy día afecta a más de mil millones  de fumadores. También afecta a un incalculable número de no fumadores que tiene  que respirar el aire contaminado con el humo de tabaco de los demás. Sus  consecuencias sanitarias son bien conocidas. El tabaco mata a cinco millones de  personas cada año en todo el mundo, aproximadamente el mismo número de  fallecimientos que causan, juntos, el sida, la malaria y todas las enfermedades  infantiles vacunables. En la actualidad, el tabaco se considera la principal  causa de muerte evitable del mundo. Si no hacemos nada, el número de defunciones  que produce se duplicará en 20 años.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>¿Cómo se ha llegado a esta situación? En la  década de los años setenta, las empresas de muchos sectores en todos los países  reaccionaron ante el descenso real o temido de la rentabilidad y adoptaron  nuevas estrategias para sostener o aumentar sus beneficios; así, marcaron el  comienzo del complejo proceso de la globalización. En el sector del tabaco, las  empresas tabaqueras también vieron cómo la venta de cigarrillos se estancaba en  los países más desarrollados, en los que se consumía la mitad de los productos  de tabaco del mundo a pesar de que sólo representaban una cuarta parte de la  población mundial. Para aumentar sus beneficios, las empresas tabaqueras, al  igual que muchas otras, aplicaron varias estrategias. La principal de ellas fue  la ampliación de sus mercados. Así, ante la ralentización del crecimiento de la  demanda en los países desarrollados, en los años setenta y ochenta las  tabaqueras expandieron sus mercados a los países de economías de ingresos  medios, como los de América Latina. Probablemente, la temprana introducción de  la epidemia del tabaco en esta parte del mundo ha permitido que evolucione hasta  el punto de que presenta los índices de consumo más preocupantes de los países  en desarrollo o en transición. Por ejemplo, según datos de la Encuesta Mundial  de Tabaquismo en Jóvenes, de todos los adolescentes de 13 a 15 años de estos  países, son los latinoamericanos los que tienen, en promedio, una mayor  prevalencia de consumo habitual de cigarrillos (18,4%), aunque alcanza el 40% en  países como Chile y Argentina. También son estos adolescentes los que tienen una  mayor proporción de no fumadores con intención de empezar a hacerlo  inmediatamente (26,1%) y refieren la mayor prevalencia de exposición a la  publicidad de tabaco -entre el 70 y el 80% según el medio- de todo el  mundo menos desarrollado.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En la década de los años noventa, la  industria tabaquera expandió de nuevo su mercado, coincidiendo con una mayor  conciencia de la necesidad de control del tabaquismo en los países desarrollados  y el Acuerdo Marco que firmó con los gobiernos de los estados de Estados Unidos,  por el que tuvo que compensarlos con más de 200.000 millones de dólares y  cambiar sus estrategias de marketing dirigidas a los jóvenes. Esta expansión  alcanzó a los países en transición de la antigua Unión Soviética y los menos  desarrollados o con mercados más protegidos de Asia. La ausencia de regulación  en los mercados que antes estaban fuera del alcance de las transnacionales del  tabaco y las nuevas tecnologías de la información permitieron la entrada de sus  cigarrillos. Este fenómeno indujo un crecimiento del consumo total de  cigarrillos basado en los dos elementos que han caracterizado la expansión de la  epidemia del tabaco en la era de la globalización: un descenso de los precios  acompañado de una explosión de la publicidad directa e indirecta de los  productos del tabaco<SUP>2</SUP>. En el año 2000, mientras que en los países más  ricos se consumía aproximadamente la misma cantidad de cigarrillos que en 1970,  en los países más pobres el consumo se había triplicado y representaba las tres  cuartas partes de la demanda mundial.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La introducción de las marcas de las  compañías transnacionales en los nuevos mercados abiertos por la globalización  tiene consecuencias para la salud pública, no sólo porque incrementa el número  de fumadores, sino porque introduce cigarrillos más nocivos. Por ejemplo, muchas  marcas norteamericanas de cigarrillos tienen un contenido de nitrosaminas, un  grupo de potentes cancerígenos, hasta 22 veces más elevado que las marcas  locales a las que aspiran a desplazar en los nuevos mercados en que  ingresan<SUP>3</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La inserción en estos mercados se vio  indefectiblemente acompañada por actividades de la industria tabaquera dirigidas  a minar la aprobación y aplicación de medidas de control del tabaco, siguiendo  lo que había sido práctica habitual en los países más desarrollados. Estas  tácticas se han documentado en España<SUP>4</SUP>, América Latina<SUP>5</SUP> y  otros lugares. Uno de los artículos de este número de GACETA SANITARIA provee,  precisamente, un excelente mapa de los opositores al control del tabaco en  España<SUP>6</SUP>. En él se describe en detalle la tupida red de intereses  políticos y económicos, organizaciones pantalla y personas que la industria  tabaquera ha creado para defender su rentabilidad a costa de la gente. Como el  propio artículo reconoce, todavía quedan por identificar otros actores,  especialmente los relacionados con la industria publicitaria y los medios de  comunicación que tan esenciales son para conseguir nuevos adictos a la nicotina  y aumentar las ventas de tabaco. Una anécdota ilustra la importancia de esa  identificación incluso en los medios que aparentemente no tienen publicidad de  tabaco. En el telediario de la televisión pública española (TVE) se dio un  tratamiento sesgado del Día Mundial Sin Tabaco de 2004, mientras su sección de  deportes estaba patrocinada por Viceroy, una marca de relojes que, a su vez, es  una marca de cigarrillos de venta en España fabricados por la compañía British  American Tobacco: ¿casualidad? La tarea de poner al descubierto los aliados de  la industria y denunciar a quienes defienden sus posiciones bajo un manto de  imparcialidad y ecuanimidad es esencial para conseguir controlar el consumo de  tabaco.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>El CMCT es un tratado internacional  diferente de muchos otros porque no sólo nace con la intención de resolver  problemas entre estados, tales como el contrabando, sino para afrontar problemas  que la mayoría de los países comparten. Nace como un intento de respuesta de  gestión política común de la globalización de la epidemia del tabaco, frente a  quienes la presentan como el daño colateral de un desarrollo económico y social  necesario, que a su vez resulta inexorablemente de la lógica interna de la  tecnología y del mercado.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Para controlar la epidemia del tabaco el  CMCT ofrece un repertorio de medidas de reducción de la demanda cuya efectividad  se ha probado hace tiempo. Entre estas hace hincapié en la prohibición de la  publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, dado el papel que tienen  estas estrategias de comunicación en la diseminación de la epidemia del tabaco.  Este precepto quedó reflejado en uno de los dos únicos artículos de carácter  sustantivo que tienen plazo definido para su puesta en marcha por los países que  se adhieran al convenio.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El problema para la industria tabaquera  radica en cómo vender un producto altamente adictivo que mata a la mitad de sus  usuarios habituales. Lo vende asociando la imagen del cigarrillo con valores  positivos universales que nada tienen que ver con las características del  producto, enmarcándolos en situaciones atrayentes por su sensualidad, humor,  evocación de la aventura o la afirmación y el control del propio destino. Se  logra, en definitiva, con la publicidad y el patrocinio. Lo dicen las propias  empresas de tabaco en sus documentos internos y quienes trabajaron para  ellas<SUP>7</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Se espera que la resistencia de la  industria tabaquera a la aplicación de estas medidas sea dura, como ya lo ha  sido en el pasado. La industria tabaquera aduce que la prohibición de la  publicidad, tanto directa como indirecta, no reduce el consumo de tabaco.  Argumenta que su marketing sólo persigue que los fumadores adultos cambien de  marca. Si esto fuera cierto, no tendría sentido económico ya que, como se ha  demostrado en Estados Unidos, por cada 7 dólares que la industria gasta en  publicidad sólo gana uno debido al aumento de su cuota de mercado por cambios de  marca. Muy al contrario, la publicidad aumenta significativamente las ventas de  tabaco, como se ha documentado repetidamente<SUP>8</SUP>. En España, un estudio  reciente atribuye parte del aumento del consumo entre las mujeres a la  publicidad dirigida a la audiencia femenina<SUP>9</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Para evitar limitaciones sustanciales de la  publicidad y el patrocinio del tabaco, la industria propone códigos de  autorregulación de su publicidad que prometen no dirigir la promoción de sus  productos a personas menores de 18 años. Según este compromiso, por ejemplo,  ningún adolescente debería recibir tabaco gratis como regalo promocional. Sin  embargo, el 11% de los jóvenes de 13 a 15 años de edad de América Latina -en  algunos países, como Uruguay, el 22%- declara haber recibido estas ofertas  por parte de representantes de las compañías tabaqueras supuestamente  autorreguladas. La futilidad de estos códigos ha sido descrita con  anterioridad<SUP>10</SUP> y en este número de Gaceta Sanitaria se presentan  pruebas empíricas de que la industria tabaquera tampoco cumple ni la letra ni el  espíritu de sus propias reglas en España<SUP>11</SUP>. Desafortunadamente, las  autoras han sazonado la evidencia empírica que ofrecen con un discurso lleno de  los mismos juicios sin base científica que ofrece la industria tabaquera sobre  la publicidad.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Por ejemplo, dan la impresión de que la  evidencia científica sobre la eficacia de las prohibiciones amplias de la  promoción de los productos del tabaco está fuertemente cuestionada y apoyan su  opinión en tres referencias bibliográficas. La primera es una carta de 1991 al  editor de JAMA, donde se cita que hay 11 estudios econométricos que no muestran  que una prohibición haga disminuir el consumo y 15 que sí. Un metaanálisis de 48  estudios econométricos publicado ese mismo año y citado en este editorial  demuestra que sí desciende el consumo. Las otras dos referencias muestran datos  o referencias favorables a la prohibición de la publicidad. ¿Dónde está la  fuerte contestación en la comunidad científica?</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Otra muestra es que las autoras dicen que  la prohibición de la publicidad llevaría a una falta de información al  consumidor, entre otras cosas, sobre los ingredientes del tabaco. Sin embargo,  la información sobre estos ingredientes producida con arreglo a los métodos de  la Organización Internacional de Estandarización no tiene relevancia sanitaria,  porque la industria ha utilizado en su favor los métodos de medición para  desvirtuar esta información<SUP>12</SUP>. Pero es que, además, equiparar la  publicidad del tabaco con la información sobre él es una ingenuidad. ¿Qué papel  sanitario puede tener una información publicitaria dirigida por la industria a  los menores de edad no fumadores cuando la propia industria declara que «la base  de nuestro negocio es el estudiante de la escuela secundaria»<SUP>13</SUP>? Por  eso no es de extrañar que el 90% de los fumadores inicie su consumo durante la  adolescencia.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Un último ejemplo es culpar a la propuesta  de prohibición de la publicidad de estar favoreciendo fórmulas de promoción del  tabaco probablemente más eficaces, como el <I>product placement</I> (la  aparición encubierta e intencionada de marcas y productos en medios de  comunicación). Sin embargo, estas fórmulas no son exclusivas del tabaco. Hay una  gran diversidad de productos que utilizan esta fórmula y que no están amenazados  con la prohibición de su publicidad. Por otra parte, la industria tabaquera  empezó a usar esta fórmula mucho antes de que se propusieran prohibiciones  totales de la publicidad y en países que nunca las han considerado. Hay  constancia escrita de este uso en Hollywood desde 1972. Por el contrario, la  continua burla de las tabaqueras a las tímidas limitaciones gubernamentales  impuestas a su publicidad ha llevado a proponer prohibiciones amplias de toda  clase de publicidad, directa, indirecta y encubierta.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Los desafíos para controlar la epidemia del  tabaco son importantes. Pero también son muchas las personas que en  organizaciones gubernamentales y no gubernamentales están dispuestas a hacer  realidad la promesa del CMCT. Es un tratado que nace con el mensaje de que otro  mundo es posible, el de la salud pública globalizada en el marco de una  globalización gestionada a favor de los intereses de los ciudadanos y no sólo de  las transnacionales. ¡Qué mejor ejemplo que empezar con el  tabaco!</FONT></P>     <p align="right"><font face="Arial" size="2"><b>Armando Peruga    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </b><i>Jefe de Equipo de Control del Tabaco y Salud de los Consumidores    <br> Organización  Panamericana de la Salud (OPS/OMS).&nbsp;    <br>  Washington DC. Estados  Unidos    <br> <a href="mailto:perugaar@paho.org">perugaar@paho.org</a></i></font> <hr color="#000000">     <p align="left"><b><sup><font size="2" face="Arial">Bibliografía</font></sup></b></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">1. Organización Mundial de la  Salud. Convenio Marco para el Control del Tabaco. Ginebra: Organización Mundial  de la Salud, 2003 [consultado 2/09/2003]. Disponible en:  http://www.who.int/tobacco/fctc/text/en/fctc_es.pdf</font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">2. World Health  Organization. Confronting the tobacco epidemic in an era of trade  liberalization. Geneva: World Health Organization, 2001. Documento  WHO/NMH/TFI/01.4.</font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">3. Ashley DL, Beeson MD, Johnson DR, McCraw JM, Richter P,  Pirkle JL, et al. Tobacco-specific nitrosamines in tobacco from U.S. brand and  non-U.S. brand cigarettes. Nicotine Tob Res 2003;5:323-31.</font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">4. Soto-Mas F,  Villalbi JR, Granero L, Jacobson H, Balcazar H. Los documentos internos de la  industria tabaquera y la prevención del tabaquismo en España. Gac Sanit  2003;17(Supl 3):9-14.</font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">5. Organización Panamericana de la Salud. La  rentabilidad a costa de la gente: actividades de la industria tabacalera para  comercializar cigarrillos en América Latina y el Caribe y minar la salud  pública. Washington DC: Organización Panamericana de la Salud, 2002.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font size="2" face="Arial">6.  Granero L, Villalbí JR, Gallego R. ¿Quién se opone a la prevención? Un mapa de  los actores pro tabaco en España. Gac Sanit 2004;18:374-9.</font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">7. Philip Morris  «Marlboro World-wide Creative Issues and Guidelines», Disponible en:  http://www.p pmdocs.com/getimg.asp?  pgno=0&amp;start=0&amp;if=avpidx&amp;bool=2501174579/4584&amp;docid=2501174579/  4584&amp;docnum=1&amp;summary=0&amp;sel1=</font></p>      ]]></body>
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