<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0213-9111</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Gaceta Sanitaria]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Gac Sanit]]></abbrev-journal-title>
<issn>0213-9111</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS)]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0213-91112004000700010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La introducción de tecnologías en los sistemas sanitarios: del dicho al hecho]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The introduction of technologies in health care systems: from saying to doing]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García-Altés]]></surname>
<given-names><![CDATA[Anna]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Agència de Salut Pública Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ Barcelona]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>5</numero>
<fpage>398</fpage>
<lpage>405</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0213-91112004000700010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0213-91112004000700010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0213-91112004000700010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Introducción: La evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) es un instrumento basado en la evidencia científica para la toma de decisiones sobre la inclusión de avances tecnológicos en los sistemas sanitarios. Ahora bien, hay múltiples condicionantes y elementos, provenientes tanto de la propia ETS como de profesionales, políticos y de la sociedad, que influyen en que los resultados de la ETS se lleven a cabo. El objetivo de este artículo es describir los principales elementos que condicionan la aplicación de la ETS en la práctica y su uso en el ámbito clínico y en la política sanitaria. Métodos: Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la base de datos biomédica PubMed. Se revisaron las referencias seleccionadas, así como la bibliografía adicional y la literatura gris identificada a partir de las referencias, que trataba de temas relacionados con la práctica de la ETS. Los resultados se presentan de manera descriptiva, haciendo un análisis de los estudios agrupados por los distintos aspectos de la ETS. Resultados: Algunos elementos clave en los que hay posibilidades de mejora son la estandarización del proceso de evaluación, la descripción de la misión de la organización, la priorización de tecnologías a evaluar, la claridad en la presentación de los resultados, la inclusión de valores sociales y de coste-efectividad, y el aumento de la coordinación internacional. Conclusiones: Para muchos, la razón de ser de la ETS es su función explícita en la toma de decisiones, aunque esto no está exento de problemas. Todo parece indicar que el futuro inmediato de la ETS pasa por explicitar los procesos de evaluación y la clara inclusión de la ETS en la toma de decisiones, con todo lo que ello supone de priorización de tecnologías, establecimiento de límites en cuanto al consumo de recursos económicos y vinculación con los procesos políticos.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Introduction: Health technology assessment (HTA) is a tool based on scientific evidence useful for making decisions about the introduction of technological advances in healthcare systems. However, there are multiple elements that influence the actual use of the results of HTA. These elements are related both to the characteristics of HTA and to the stakeholders involved -health professionals, politicians, and society. The aim of this article was to describe the main elements that influence the applicability of HTA in practice, as well as the use of HTA in clinical practice and health policy. Methods: A literature search was performed in PubMed. The references retrieved, as well as additional bibliography and gray literature dealing with different aspects of HTA practice identified from the references retrieved, were reviewed. The results are presented descriptively, with analysis of the studies grouped according to the various HTA-related topics. Results: Key elements that could be improved are standardization of the evaluation process, description of the organization's mission, prioritization of the technologies to be assessed, the clarity of the presentation of results, inclusion of values other than scientific evidence, such as social and cost-effectiveness values, and increased international coordination. Conclusions: For many people, the rationale for HTA is its explicit role in decision making, despite its problems. The immediate future of HTA would seem to include making the assessment process explicit, and the inclusion of HTA in decision making. This entails prioritization of technologies, setting limits on resource allocation and interrelation with political processes.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Evaluación de tecnologías]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Política sanitaria]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Medicina basada en la evidencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Asignación de recursos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Technology assessment]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Health policy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Evidence-based medicine]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Resource allocation]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Arial" size="2">EVALUACIÓN DE TECNOLOGÍAS MÉDICAS</font></b> <hr color="#000000">     <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">La introducción de tecnologías en los sistemas sanitarios:&nbsp;</font></B>     <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">  del dicho al hecho</font></B><FONT face=Arial size=2>    <BR>    <BR><b>Anna García-Altés     <BR></b>Fundación  Instituto de Investigación en Servicios de Salud. Agència de Salut Pública de  Barcelona. Barcelona. España.</FONT> </p>     <p align="left"><font face="Arial" size="2"><i>Correspondencia</i>: Anna García-Altés. Fundación Instituto de Investigación en Servicio de Salud.    <br> Correo electrónico: <a href="mailto:annagarcía@post.harvard.edu">annagarcía@post.harvard.edu</a></font></p>     <p align="right"><font face="Arial" size="2"><i>Recibido</i>: 30 de enero de 2004.    <br> <i>Aceptado</i>: 16 de abril de 2004.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><FONT face=Arial size=2><B>(The  introduction of technologies in health care systems: from saying to  doing)</B></FONT> </p> <hr color="#000000">     <div align="center">       <center>   <table border="0" width="100%">     <tr>       <td width="48%" valign="top">             <p align="left"><FONT face=Arial size=2><b>Resumen</b>    <br>         <i>Introducción</i>: La evaluación de  tecnologías sanitarias (ETS) es un instrumento basado en la evidencia científica  para la toma de decisiones sobre la inclusión de avances tecnológicos en los  sistemas sanitarios. Ahora bien, hay múltiples condicionantes y elementos,  provenientes tanto de la propia ETS como de profesionales, políticos y de la  sociedad, que influyen en que los resultados de la ETS se lleven a cabo. El  objetivo de este artículo es describir los principales elementos que condicionan  la aplicación de la ETS en la práctica y su uso en el ámbito clínico y en la  política sanitaria.<i>    <br>         Métodos</i>: Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la base de datos  biomédica PubMed. Se revisaron las referencias seleccionadas, así como la  bibliografía adicional y la literatura gris identificada a partir de las  referencias, que trataba de temas relacionados con la práctica de la ETS. Los  resultados se presentan de manera descriptiva, haciendo un análisis de los  estudios agrupados por los distintos aspectos de la ETS.<i>    <br>         Resultados</i>: Algunos elementos clave en los que hay posibilidades de mejora  son la estandarización del proceso de evaluación, la descripción de la misión de  la organización, la priorización de tecnologías a evaluar, la claridad en la  presentación de los resultados, la inclusión de valores sociales y de  coste-efectividad, y el aumento de la coordinación internacional.<i>    <br>         Conclusiones</i>: Para muchos, la razón de ser de la ETS es su función explícita  en la toma de decisiones, aunque esto no está exento de problemas. Todo parece  indicar que el futuro inmediato de la ETS pasa por explicitar los procesos de  evaluación y la clara inclusión de la ETS en la toma de decisiones, con todo lo  que ello supone de priorización de tecnologías, establecimiento de límites en  cuanto al consumo de recursos económicos y vinculación con los procesos  políticos.    <br>         <b>Palabras clave</b>: Evaluación de tecnologías. Política sanitaria.  Medicina basada en la evidencia. Asignación de recursos.</FONT></td>       <td width="4%" valign="top"></td>       <td width="48%" valign="top">     <P><font face="Arial" size="2"><b>Abstract</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Introduction</i>: Health technology assessment (HTA) is a tool  based on scientific evidence useful for making decisions about the introduction  of technological advances in healthcare systems. However, there are multiple  elements that influence the actual use of the results of HTA. These elements are  related both to the characteristics of HTA and to the stakeholders involved -health professionals, politicians, and society. The aim of this article was  to describe the main elements that influence the applicability of HTA in practice, as well as the use of HTA in clinical practice and health policy.<i>    <br> Methods</i>: A literature search was performed in PubMed. The references retrieved, as well as additional bibliography and gray literature dealing with  different aspects of HTA practice identified from the references retrieved, were reviewed. The results are presented descriptively, with analysis of the studies  grouped according to the various HTA-related topics.<i>    <br> Results</i>: Key elements that could be improved are standardization of the  evaluation process, description of the organization's mission, prioritization of  the technologies to be assessed, the clarity of the presentation of results,  inclusion of values other than scientific evidence, such as social and cost-effectiveness values, and increased international coordination.<i>    <br> Conclusions</i>: For many people, the rationale for HTA is its explicit role in  decision making, despite its problems. The immediate future of HTA would seem to  include making the assessment process explicit, and the inclusion of HTA in  decision making. This entails prioritization of technologies, setting limits on  resource allocation and interrelation with political processes.&nbsp;    <br> <b>Key words</b>:  Technology assessment. Health policy. Evidence-based medicine. Resource allocation.</font></td>     </tr>   </table>   </center> </div> <hr color="#000000" align="left" width="30%" size="1">     <p><I><FONT face=Arial size=2>Editores de la serie: Joan MV Pons y  Xavier Castells, con la colaboración de la Red IRYSS (Investigación en  Resultados de Salud y Servicios Sanitarios).</FONT></I></p> <hr color="#000000">     <P><B><FONT face=Arial size=2>Introducción</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Está ampliamente aceptada la creencia de que los avances tecnológicos han sido  uno de los determinantes más importantes del crecimiento del gasto sanitario en  las últimas décadas<SUP>1</SUP>. De hecho, uno de los principales factores  causantes del crecimiento del gasto sanitario y de la prestación sanitaria media  se encuentra en el impacto de la tecnología en el mercado sanitario. La  evidencia científica disponible indica que se está produciendo un aumento en la  utilización de todos los procedimientos para todas las edades<SUP>2</SUP>. Es  decir, el aumento en el gasto sanitario se relaciona con la intensidad de los  recursos por persona, factor que no es ajeno a la gestión sanitaria y que no es  consecuencia de que la población esté cada vez más envejecida<SUP>3</SUP>.  Estudios de descomposición del crecimiento del gasto realizados en Estados  Unidos muestran resultados parecidos<SUP>4</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En este contexto, la evaluación de  tecnologías sanitarias (ETS) es un instrumento atractivo para ayudar a la toma  de decisiones sobre la inclusión de avances tecnológicos en los sistemas  sanitarios. La ETS es un proceso de análisis estructurado y sistemático, basado  en la evidencia científica, que puede proporcionar información sobre la  eficacia, seguridad, efectividad, idoneidad y eficiencia de la adopción,  difusión y utilización de tecnologías médicas, nuevas o establecidas, en  condiciones clínicas específicas y en contextos sanitarios  concretos<SUP>5</SUP>. La ETS provee información sintetizada y de la más alta  calidad científica sobre los efectos y los costes de las tecnologías,  enmarcándose en la línea de la atención sanitaria basada en la evidencia. En  este artículo, entenderemos por tecnología médica los equipos, dispositivos,  fármacos, procedimientos médicos y quirúrgicos utilizados para la prevención, el  diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación en la atención  sanitaria<SUP>5</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Ahora bien, hay un salto entre los  resultados de la ETS y la toma de decisiones. Entre estos dos elementos hay todo  un sinfín de condicionantes y factores -provenientes tanto de la propia ETS  como del entorno en el que se toman las decisiones y de los actores del  sistema- que influyen en que los resultados de la ETS se lleven a  cabo.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>El objetivo de este artículo es el de hacer  una descripción de los principales elementos que condicionan la aplicación de la  ETS en la práctica y su uso en el ámbito clínico y en la política sanitaria. Los  comentarios se basarán principalmente en la experiencia de algunas de las  organizaciones de ETS existentes, ya que el análisis de su desempeño y las  críticas que suscitan son una buena referencia para iniciativas  futuras.</FONT></P>     <P><B><FONT face=Arial size=2>Materiales y métodos</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Se ha realizado una búsqueda bibliográfica  en la base de datos biomédica PubMed, usando como palabras clave <I>health</I>,  <I>technology</I>, <I>assessment</I> y <I>policy</I>, en el período 1964-2004.  Se revisaron las referencias seleccionadas, así como la bibliografía adicional y  la literatura gris identificada a partir de las referencias que trataban de  temas relacionados con la práctica de la ETS.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Los estudios más generales identificados  tratan de aspectos metodológicos y de aplicabilidad de la ETS. Los artículos más  específicos tratan de problemáticas concretas en organizaciones de ETS,  principalmente el National Institute for Clinical Excellence (NICE),  organización que por su relevancia y visibilidad es fuente de análisis continuo.  Los resultados se presentan de manera descriptiva y se hace un análisis de los  estudios agrupados por los principales problemas que encuentra la ETS en la  práctica, apuntándose algunas soluciones. A modo de discusión se describe el  impacto de la ETS en la toma de decisiones en la realidad cotidiana y se  sugirieren posibles vías de avance.</FONT></P>     <P><B><FONT face=Arial size=2>Resultados y discusión</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Estandarización del proceso de  evaluación</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Típicamente, el proceso de ETS incluye:  <I>a)</I> la identificación y priorización de las tecnologías a evaluar;  <I>b)</I> la búsqueda, revisión, síntesis y producción de evidencia científica;  <I>c)</I> el análisis del contexto, incluyendo análisis de la efectividad,  eficiencia y equidad, y de los aspectos legales de la aplicación de la  tecnología en un contexto específico; <I>d)</I> la elaboración de  recomendaciones de política sanitaria, y <I>e)</I> la diseminación y el análisis  del impacto<SUP>5</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Dado que se trata de un proceso estándar y  comúnmente aceptado, sería razonable pensar que organizaciones comparables  -en términos de su financiación, su misión y el papel que tienen dentro del  sistema sanitario- tuviesen procesos de evaluación parecidos en cuanto al  tipo de tecnologías evaluadas y los métodos usados. Sin embargo, un estudio  reciente indica que hay diferencias entre organizaciones en la razón por la que  se realiza la evaluación, el tipo de enfermedad para el que se indica la  tecnología, el tipo de tecnología evaluada, la función de la tecnología, su  novedad, los métodos de evaluación usados y las recomendaciones  alcanzadas<SUP>6</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En particular, las diferencias en las  tecnologías que son evaluadas por cada organización no corresponden a las  características epidemiológicas de los respectivos países. Un ejemplo sería la  <I>Canadian Coordinating Office for Health Technology Assessment</I> (CCOHTA),  que en el período 1999-2001 evaluó en su mayoría fármacos e intervenciones para  el tratamiento de enfermedades mentales, cuando la incidencia de enfermedades  mentales en Canadá no es más alta que en otros países comparables. Por otra  parte, muy pocas evaluaciones se dirigen a enfermedades de los sistemas  circulatorio y respiratorio, que son causas principales de mortalidad en los  países desarrollados. De modo parecido, los tipos de tecnologías difieren según  organizaciones. Por ejemplo, en ese mismo período, el Veterans  Administration-Technology Assessment Program (VATAP) y la Agencia de Evaluación  de Tecnologías Sanitarias (AETS) evaluaron principalmente aparatos, mientras que  el NICE y la CCOHTA evaluaron sobre todo fármacos, por razones no  aparentes<SUP>6</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Descripción de la misión de la  organización</i></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2>Como en cualquier otra organización  financiada con fondos públicos, la misión de las organizaciones de ETS ha de ser  clara, y conforme a ella debería rendirse cuentas frente a la sociedad. La  misión podría incluir una referencia a la actividad evaluadora, así como  cualquier actividad reguladora o docente, en caso de que las haya, su posición  dentro del sistema sanitario y su relación con organizaciones privadas y con la  academia.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En el caso del NICE, el proceso de  evaluación está directamente relacionado con los procesos de política sanitaria:  las tecnologías son recomendadas en función de la evidencia sobre efectividad y  coste-efectividad, de manera conjunta con consideraciones sociales, y la opinión  de grupos de pacientes, profesionales sanitarios y expertos clínicos. En la  mayoría de los países, sin embargo, la evaluación de tecnologías no está  directamente relacionada con los procesos de toma de decisiones<SUP>7</SUP>. Sea  cual sea el caso, los criterios mediante los cuales se decide que se recomienda  una tecnología han de ser explícitos, así como también debería ser explícito  cómo se actuará en caso de que la evidencia científica no sea concluyente. De lo  contrario, se podría acabar financiando tecnologías con una efectividad y una  relación coste-efectividad marginales, detrás de las cuales haya importantes  grupos de especialidades médicas y compañías farmacéuticas, mientras que  quedarían descartadas tecnologías claramente efectivas o coste-efectivas pero  sin grupos de interés que las respalden<SUP>8</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>De hecho, el NICE ha sido criticado por su  falta de claridad a la hora de expresar cómo se alcanzan las recomendaciones  sobre el uso de las tecnologías y su impacto -y quién lo controla- en el  National Health Service (NHS)<SUP>9</SUP>. Un ejemplo es el de la Sociedad de  Esclerosis Múltiple del Reino Unido, que expresó su discrepancia con el proceso  de toma de decisiones del NICE<SUP>10</SUP>. Las críticas reflejaban cómo los  grupos de pacientes ven la evaluación económica y su uso en la asignación de  recursos. Algunas de las críticas estaban relacionadas con incertidumbres  legítimas, como la falta de un debate abierto sobre el nivel a partir del cual  las tecnologías era consideradas coste-efectivas, o cuales son los costes  relevantes en la evaluación<SUP>11</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Priorización de tecnologías</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La priorización de tecnologías a evaluar es  una de las piezas fundamentales de las organizaciones de ETS, aunque la realidad  nos muestra que las organizaciones están generalmente faltas de procesos  explícitos de priorización<SUP>6</SUP>. La razón por la que se realiza la  evaluación de una determinada tecnología está asociada a la misión de la  organización y su papel en el sistema sanitario: para las organizaciones que  están muy vinculadas a la toma de decisiones (p. ej., VATAP), la razón suele ser  la incertidumbre sobre la eficacia o eficiencia de la tecnología; para  organizaciones con procesos de evaluación muy sistemáticos (p. ej., NICE), el  proceso de evaluación empieza con la identificación y priorización de  tecnologías<SUP>6</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Generalmente, la incertidumbre en relación  con el valor de una tecnología de los organismos planificadores y financiadores  es la razón para la evaluación. Sin embargo, hay poca información sobre métodos  explícitos y cuantitativos para informar en el proceso de priorización. Algunos  de los criterios podrían ser la carga de la enfermedad, la incertidumbre sobre  la efectividad y el coste-efectividad de la tecnología y los beneficios  potenciales del impacto de la evaluación. La evidencia científica informará a  quienes deciden sobre cada uno de estos criterios y deberá ser complementada con  discusiones sobre los valores éticos y políticos a tener en cuenta<SUP>12</SUP>.  El enfoque que se utilice estará influido por los objetivos del programa para el  cual se establezcan prioridades, los recursos disponibles, los tipos de  tecnologías incluidas en el programa, el tipo de organización que realiza la  priorización o la distribución de responsabilidades entre las organizaciones  involucradas<SUP>13</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En el caso del NICE, se seleccionan las  tecnologías a evaluar basándose en el beneficio de salud para la población, el  impacto en otras políticas relacionadas (p. ej., reducción de las desigualdades  de salud), el impacto en los recursos del NHS y el valor añadido por el hecho de  hacer una recomendación nacional<SUP>14</SUP>. En Israel, por ejemplo, se  establecieron equipos <I>ad hoc</I> para evaluar la seguridad clínica, la  eficacia y la efectividad de nuevas tecnologías haciendo análisis de necesidades  y de coste-efectividad, y se estableció un conjunto de criterios para permitir  su evaluación<SUP>15</SUP>. En Holanda, a pesar de haber diversos actores en el  tema, que no están coordinados y que usan criterios distintos<SUP>16</SUP>, la  apreciación de la importancia del problema ha estimulado algunas experiencias  pioneras en establecimiento de prioridades en las que se han utilizado criterios  sociales conjuntamente con criterios científicos. Estos criterios sociales  incluyen la carga de la enfermedad, la incertidumbre sobre la efectividad y el  coste-efectividad de la intervención, los beneficios potenciales y el impacto de  la evaluación<SUP>17</SUP>. Otra herramienta recientemente desarrollada y que  podría ser de utilidad es el <I>program budgeting and marginal analysis</I>,  metodología que permite tener en cuenta evidencias de distintas fuentes, datos  locales para identificar áreas prioritarias, así como el origen de los recursos  económicos necesarios<SUP>18</SUP>. En el Estado español, Osteba -el  Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco- ha  desarrollado un sistema de priorización de tecnologías a evaluar basándose en el  sistema usado en el Institute of Medicine<SUP>19</SUP>. En este caso, un grupo  multisdisciplinario, mediante técnicas de consenso prioriza las tecnologías a  evaluar según su variabilidad, la carga de la enfermedad, su prevalencia, la  posibilidad de cambio si se realiza una evaluación en los resultados clínicos,  en temas éticos y legales y en costes y, finalmente, la carga de la enfermedad  en términos de costes. La Agència d'Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques  (AATRM) tiene un sistema parecido para priorizar los temas que conforman su  convocatoria bienal de ayudas a la investigación<SUP>20</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Claridad en la presentación de los  resultados</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Algunas investigaciones han identificado  varios temas relevantes para la diseminación de los resultados de ETS, como las  barreras al cambio, la oportunidad en el tiempo, la particularización de los  resultados a grupos diana y la credibilidad del mensajero y del  mensaje<SUP>21</SUP>. Algunas evidencias sugieren que la simple difusión de  información no es suficiente para promover la aplicación de los resultados de la  investigación en la práctica clínica, y que es necesario incluir representantes  de los distintos actores del sistema sanitario en la elaboración de las  recomendaciones para aumentar su aceptabilidad<SUP>21</SUP>. Además, se dispone  de muy pocas evidencias sobre la efectividad de la diseminación de resultados en  grupos como los ciudadanos, los políticos o los medios de  comunicación<SUP>21</SUP>. La participación de clínicos, ya sea como revisores  de la literatura, asesores o revisores, aumenta la aceptabilidad de los informes  de evaluación, y mejora así su impacto. La industria reclama también participar  en el proceso y tener derecho a apelar el resultado en caso de que sea  desfavorable<SUP>22</SUP>. La inclusión, siempre que sea posible, de  consideraciones sociales, éticas, preferencias de los pacientes, opiniones de  profesionales y estimaciones de consumo de recursos sanitarios ayudaría a  reducir la distancia existente entre las recomendaciones de los informes de  evaluación y la práctica clínica en condiciones reales<SUP>23</SUP>. La  adecuación de los resultados de los procesos de ETS a los distintos  interlocutores facilitaría su difusión: comunicaciones breves y con conclusiones  claras para los responsables, informes metodológicos para los investigadores,  informes divulgativos para la población general, etc.<SUP>24</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Un problema añadido es que son muchas las  ocasiones en las que las conclusiones de los informes de evaluación son  ambiguas. Este hecho ocurre especialmente en el caso de organizaciones cuyos  resultados no son vinculantes, que tienden a hacer comentarios generales en  lugar de proporcionar recomendaciones claras<SUP>6</SUP>. La falta de claridad  en el mensaje final que un informe de evaluación quiere transmitir es uno de los  principales problemas en la diseminación de resultados de los procesos de  evaluación y dificulta la incorporación de los resultados de la ETS en la toma  de decisiones<SUP>25</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Arial size=2><i>Inclusión de otros valores</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Aunque desde un punto de vista teórico, la  ETS es una práctica multidisciplinaria, la práctica indica que los valores  sociales y éticos o los aspectos psicológicos derivados del uso de la tecnología  raras veces se incluyen en las evaluaciones<SUP>6</SUP>. Una posible causa es  que la práctica de la ETS está sesgada hacia sus orígenes y bases metodológicas  de investigación médica y evidencia científica. La investigación cualitativa  desempeña un papel importante en pos de estos valores, y puede ser considerada  como una fuente adicional de evidencia científica en la evaluación de  tecnologías<SUP>26</SUP>. De hecho, los valores con los que se está priorizando  las tecnologías en la práctica podrán no coincidir con los valores que se usaría  si se tuviera en cuenta las preferencias d e la  sociedad<SUP>27</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El NICE reconoce que sus decisiones tienen  2 componentes: factores técnicos y valores sociales. Los valores sociales  provienen de la población general, a través de consejos de ciudadanos, que  tienen el papel de aconsejar sobre cómo varía el umbral de coste-efectividad a  partir del cual se considera a las tecnologías eficientes en función de las  características de los pacientes. Si los consejos de ciudadanos han de  proporcionar juicios sociales valiosos, éstos han de considerar temas acotados,  de valor social, y tener una guía sobre qué es y qué no es relevante para  contestar lo que se les pregunta. La principal precaución en este caso es que  las preguntas deben ser claras y dirigidas, para minimizar las  ambigüedades<SUP>28</SUP>, dando tiempo y oportunidad de reflexionar a los  participantes<SUP>29</SUP>. De otra forma, todos los recursos, esfuerzos y  tiempo invertidos en estas iniciativas estarán perdidos<SUP>28</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Inclusión de consideraciones de  coste-efectividad</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>A pesar de que es uno de los factores que  incluye la ETS y de que tiene muchísimo sentido cuando se consideran decisiones  de asignación de recursos de una sociedad, no todas las organizaciones realizan  estudios de evaluación económica de las tecnologías sanitarias. Las  organizaciones difieren también en la medida que incluyen consideraciones de  coste-efectividad, ya sea a través de revisiones de estudios o de estudios de  evaluación económica originales. Sólo el NICE y la CCOHTA usan de manera regular  estudios de evaluación económica en sus evaluaciones<SUP>8</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En algunos lugares, sin embargo, se  requiere que las compañías farmacéuticas prueben la eficiencia de sus productos  antes de su financiación con fondos públicos, como es el caso de  Australia<SUP>30</SUP> y Ontario<SUP>31</SUP>, lo que está haciendo variar las  prácticas de investigación de las compañías farmacéuticas y la adición de un  esfuerzo extra a los métodos de evaluación económica usados<SUP>32</SUP>. Aunque  esto no sea igual en otros lugares, sí que todas las organizaciones de ETS  proponen estudiar la eficiencia de las tecnologías, y todos los sistemas  sanitarios apoyan la introducción de tecnologías sanitarias eficientes. Dejando  aparte temas metodológicos, en la práctica, los problemas son varios. El  primero, la falta de evidencia científica sobre los costes o los efectos de la  tecnología. Esto es frecuente cuando se trata de tecnologías sanitarias nuevas,  para las cuales no se dispone de evidencia científica a largo plazo. De hecho,  la evaluación de tecnologías emergentes tiene particularidades y problemáticas  propias, en comparación con tecnologías más establecidas y  existentes<SUP>33,34</SUP>. Hay técnicas analíticas novedosas para valorar la  suficiencia de la información que tienen en cuenta la información disponible,  así como los beneficios y los costes de buscar información  adicional<SUP>35-37</SUP>. El segundo, la falta de un umbral explícito a partir  del cual se considera eficientes a las tecnologías. En Estados Unidos y Canadá  se considera aceptable una tecnología con un coste por AVAC de menos de 50.000  dólares, e inaceptable si es de más de 100.000<SUP>38</SUP>. El NICE, que está  exento de un valor explícito, asume un valor implícito en sus recomendaciones de  30.000 libras por AVAC<SUP>39</SUP>. En España, también sin un valor explícito,  se considera una tecnología eficiente cuando la sociedad está dispuesta a pagar  hasta 30.000 euros por AVAC<SUP>40</SUP>. Estos valores son muy importantes  puesto que pueden conformar la asignación de recursos en sanidad, tanto en el  ámbito clínico como político, tanto más cuanto más transparente y legítimo sea  el proceso<SUP>41</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2><i>Aumento de la coordinación</i></FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En una encuesta realizada recientemente a  responsables de organizaciones internacionales dedicadas a la ETS, los  resultados mostraban que, si bien hay aspectos metodológicos comunes, sería  aconsejable desarrollar enfoques metodológicos estándar con tal de reducir la  redundancia de esfuerzo, evitar la repetición y asegurar la oportunidad en el  tiempo<SUP>42</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La coordinación de las organizaciones es  básica para evitar posibles duplicaciones. La evaluación de tecnologías, con  todo lo que ello incluye (búsqueda de información, revisión de la bibliografía,  evaluación económica, difusión de resultados, etc.) consume muchos recursos. Si  bien hay partes del proceso que son específicas (costes, efectividad,  consideraciones sociales, legales y éticas), las partes de revisión y síntesis  de la información son transferibles a otros contextos. El papel de la National  Network of Agencies for Health Technology Assessment y, a escala local, el  Consejo Interterritorial<SUP>43</SUP> es importante con el objetivo de no  repetir evaluaciones que hayan sido realizadas por otros investigadores en  cualquier otro país. En cualquier caso, el crecimiento en número e importancia  de las agencias de evaluación supone una oportunidad única para la colaboración  internacional, compartiendo métodos, coordinando informes y diseminando  resultados<SUP>44</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Un caso interesante es el de la agencia  canadiense de evaluación, la CCOHTA, que tiene entre sus mandatos el de  coordinar las distintas organizaciones de evaluación regionales que hay en  Canadá. Aunque éste es uno de los aspectos más criticados de la organización por  su escaso desempeño, tiene en marcha iniciativas interesantes. Una de ellas está  constituida por los <I>brokers</I> de información, unos intermediarios entre las  agencias de evaluación y los responsables que facilitan la comunicación entre  los agentes del sistema<SUP>45</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B><FONT face=Arial size=2>Conclusiones y  perspectivas</FONT></B></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Hasta marzo de 2001, el NICE había evaluado  un total de 22 tecnologías, recomendando en contra de su uso en 3 -con un  cambio de opinión en una de ellas-, con un coste neto de la organización de  entre 200 y 250 millones de libras<SUP>39</SUP>. En sus recomendaciones siempre  se hacía referencia a beneficios clínicos, pero sólo se hacía alusión a  conceptos de coste-efectividad en la mitad de los casos. La crítica que se hace  al NICE actualmente es que decir que sí a todo no tiene sentido o, en otras  palabras, tiene un alto coste de oportunidad, y que debería desarrollarse algún  mecanismo políticamente aceptable para evitar gastar el dinero de los  contribuyentes en tecnologías costosas, faltas de una razón coste-efectividad  incremental demostrable<SUP>8,46</SUP>. De lo contrario, tecnologías nuevas y a  veces ineficientes continuarán aumentando la diferencia entre las expectativas  del público y la disposición a pagar por la sanidad<SUP>8</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>El NICE es visto por los profesionales como  una organización que realiza evaluaciones de alta calidad y recomendaciones de  manera centralizada. Sin embargo, surgen preocupaciones sobre su influencia en  el establecimiento de prioridades en el ámbito local, y sobre cómo afrontar la  demanda de las tecnologías evaluadas y aprobadas<SUP>47</SUP>, a menos que las  recomendaciones del NICE se acompañen de los recursos necesarios para cubrir las  nuevas tecnologías<SUP>48</SUP>. Como resultado, el impacto del NICE es  incierto, tanto en lo que se refiere a consumo de recursos como en una provisión  de servicios más equitativa geográficamente, uno de los objetivos principaples  que el NICE quería alcanzar<SUP>49</SUP>. Que la institución alcance el impacto  que se propone y pase ella misma el test del coste-efectividad dependen  básicamente de que sus recomendaciones se apliquen en la  práctica<SUP>32</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>De hecho, hay muy pocos análisis del  impacto de la ETS, posiblemente por las dificultades metodológicas y prácticas  de un análisis de estas características. Uno de los trabajos, realizado en  Canadá, mostró que casi todas las recomendaciones de los informes de evaluación  se habían traducido en políticas sanitarias, y que los estudios de minimización  de costes habían supuesto ahorros importantes para el sistema<SUP>50</SUP>. La  AATRM conoce el impacto de algunas de sus decisiones: cambios en el sistema de  pago en cirugía ambulatoria, modificaciones en el marco regulador en  oxigenoterapia domiciliaria y cambios en la adopción de los contrastes de baja  osmolaridad con la aplicación de una estrategia selectiva que permite ahorrar  costes<SUP>43</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>La OMS ha realizado recientemente una  evaluación formal del NICE<SUP>51</SUP>. Aunque la valoración global ha sido muy  buena, se puede destacar algunos aspectos, como el conflicto entre la  transparencia en la toma de decisiones y el uso de datos confidenciales  procedentes de la industria, el umbral de coste-efectividad a partir del cual se  considera eficientes a las tecnologías, y la articulación formal de los valores  sociales que se usan en conjunción con la evidencia científica<SUP>39</SUP>. La  evaluación de la OMS se centró mucho en el proceso, con lo que la evaluación del  valor práctico de la organización y su impacto quedan para un próximo  análisis<SUP>52</SUP>. En cualquier caso, los temas apuntados como críticas  coinciden con los expuestos en este trabajo y son destacados por otros  investigadores como aspectos mejorables de las organizaciones de ETS.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Aunque hay ejemplos puntuales para ilustrar  el impacto de la ETS en políticas de cobertura y reembolso (como, por ejemplo,  el caso de los implantes cocleares en el Reino Unido, Suiza, Países Bajos,  Alemania y Cataluña, o el caso de la cobertura de las angioplastias coronarias  percutáneas transluminales en Cataluña), no hay evidencia del uso sistemático de  la ETS en las estructuras de toma de decisiones en Europa<SUP>53</SUP>. Algunas  de las hipótesis son la falta de acceso, ya que este tipo de información no  llega a las publicaciones científicas sino que se publica en la literatura gris,  la complejidad de los informes de ETS, la calidad de la información, la ausencia  de aplicaciones reales o el enfoque limitado<SUP>7</SUP>. En Estados Unidos, los  hospitales, las HMO y las aseguradoras están usando cada vez más la ETS, aunque  con desigual sofisticación, principalmente cuando consideran la cobertura de  tecnologías caras o controvertidas, usándola como un instrumento de control de  un gasto creciente<SUP>54-56</SUP> y con un interés cada vez mayor en las  actividades de coordinación<SUP>57</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>En el ámbito europeo, el aumento de la  visibilidad y el uso de la ETS pasa por intensificar la  coordinación<SUP>58</SUP>. Los retos estratégicos son los de pasar de evaluar  tecnologías clínicas a evaluar aspectos organizativos y de provisión de  servicios, y por evaluar las implicaciones de las tecnologías en la equidad de  la provisión<SUP>59</SUP> y mejorar su aplicabilidad en la toma de  decisiones<SUP>60</SUP>. En el caso particular del NICE, dadas su experiencia y  su trayectoria, tiene la oportunidad de reorientarse hacia otras áreas poco  tratadas hasta la actualidad, y con posibilidades de ahorrar costes al NHS, como  actividades preventivas, intervención precoz e integración de  cuidados<SUP>61</SUP>, la evaluación de la organización y provisión de  servicios<SUP>62</SUP> o la evaluación de tecnologías actualmente en uso que  puede que no sean coste-efectivas<SUP>63,64</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Para muchos, la razón de ser de la ETS es  su función explícita en la toma de decisiones, aunque esto no está exento de  problemas. Uno de ellos es que las organizaciones de ETS deben proporcionar  recomendaciones con independencia de la calidad de la tecnología, con el error  que esto pueda conllevar. Además, el uso de ETS requiere una cierta consistencia  en relación con el umbral de coste-efectividad usado en las  recomendaciones<SUP>65</SUP>. Finalmente, las decisiones implicarán un  compromiso entre la evidencia científica y otras consideraciones, como las  presiones políticas, los recursos disponibles y la opinión de los  pacientes.</FONT></P>     <P><FONT face=Arial size=2>Todo parece indicar que en la ETS, el  futuro inmediato pasa por la explicitación de los procesos de evaluación y la  clara inclusión de ésta en la toma de decisiones, con todo lo que ello supone de  priorización de tecnologías, de establecimiento de límites en cuanto a consumo  de recursos económicos y vinculación con los procesos políticos<SUP>66,67</SUP>.  El reto para la comunidad investigadora es proporcionar a los responsables y los  usuarios un mejor entendimiento de las circunstancias en las que la tecnología  añade valor<SUP>49</SUP>. El reto para aseguradores y planificadores es  establecer los incentivos para un mejor uso de la tecnología<SUP>68</SUP>. El  reto para los responsables es mantener la transparencia del proceso.</FONT></P> <hr color="#000000"> <font face="Arial" size="2"><b>Bibliografía</b></font>     <!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">1. Puig-Junoy J, Ortún V, Ondategui S. Conocimientos, valores  y políticas en economía de la salud. Gac Sanit 2000;14:378-85.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361676&pid=S0213-9111200400070001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">2. Baker L,  Birnbaum H, Geppert J, Mishol D, Moyneur E. The relationship between technology  availability and health care spending. Health Affaires 2003;W3:537-51.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361677&pid=S0213-9111200400070001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">3.  Fuchs VR. Values and health care reform. Am Economic Review 1996;86:1-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361678&pid=S0213-9111200400070001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">4.  Newhouse JP. Medical costs: how much welfare loss. J Economic Perspec  1992;6:3-21.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361679&pid=S0213-9111200400070001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">5. Granados A. La evaluación de las tecnologías médicas. Med  Clin (Barc) 1995;10:581-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361680&pid=S0213-9111200400070001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">6. García-Altés A, Ondategui-Parra S, Neumann PJ.  Cross-national comparison of technology assessment processes [en prensa]. Int J  Technol Assess Health Care.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361681&pid=S0213-9111200400070001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">7. Henshall C, Koch P, Von Below GC, Boer A,  Conde JL, Dillon A, et al. Health technology assessment in policy and practice.  Working Group 6 Report. Int J Technol Assess Health Care 2002;18:447-55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361682&pid=S0213-9111200400070001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">8.  Cookson R, McDaid D, Maynard A. Wrong SIGN, NICE mess: is national guidance  distorting allocation of resources? BMJ 2001;323:743-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361683&pid=S0213-9111200400070001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">9. Farmer J, Chesson  R. NICE Lessons to be learned. Int J Tech Assess Health Care  2001;17:222-35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361684&pid=S0213-9111200400070001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">10. Multiple Sclerosis Society. NICE second provisional  appraisal: determination on use of beta inerferons and glatiramer acetate in the  treatment of multiple sclerosis. Response from the Multiple Sclerosis Society.  11 de septiembre de 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361685&pid=S0213-9111200400070001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">11. Devlin N, Appleby J, Parkin D. Patient's views  of explicit rationing: what are the implications for health service  decision-making? J Health Serv Res Policy 2003;8:183-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361686&pid=S0213-9111200400070001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">12. Frithjof Norheim  O. The role of evidence in health policy: a normative perspective. Health Care  Analysis 2002;10:309-17.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361687&pid=S0213-9111200400070001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">13. Henshall C, Oortwijn W, Stevens A, Granados A,  Banta D. Priority setting for health technology assessment. Theoretical  considerations and practical approaches. Priority setting Subgroup of the  EUR-ASSESS Project. Int J Technol Assess Health Care 1997;13:144-85.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361688&pid=S0213-9111200400070001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">14.  Buxton M. Implications of the appraisal function of the National Institute for  Clinical Excellence. Value in Health 2001;4:8-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361689&pid=S0213-9111200400070001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">15. Shani S, Siebzehner MI,  Luxenburg O, Shemer J. Setting priorities for the adoption of health  technologies on a national level -the Israeli experience. Health Policy  2000;54:169-185.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361690&pid=S0213-9111200400070001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">16. Oortwijn WJ, Banta D, Vondeling H, Bouter L.  Identification and priority setting for health technology assessment in The  Netherlands: actors and activities. Health Policy 1999;47:241-53.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361691&pid=S0213-9111200400070001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">17.  Oortwijn WJ, Vondeling H, Bouter L. The use of societal criteria in priority  setting for health technology assessment. Int J Technol Assess Health Care  1998;14:226-36.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361692&pid=S0213-9111200400070001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">18. Mitton C, Donaldson C. Priority setting in health care:  from research to practice. Conference summary. Edmonton: Alberta Heritage  Foundation for Medical Research; 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361693&pid=S0213-9111200400070001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">19. Priorización de los temas a  evaluar. Vitoria-Gasteiz: Osteba; 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361694&pid=S0213-9111200400070001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">20. Aymerich M. Priorització per a la  recerca i avaluació en serveis sanitaris. CAHTA Informatiu 2001;22:18-20.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361695&pid=S0213-9111200400070001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">21.  Granados A, Jonsson E, Banta HD, Bero L, Bonair A, Cochet C, et al. EUR-ASSESS  project subgroup report on dissemination and impact. Int J Technol Assess Health  Care 1997;13:220-86.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361696&pid=S0213-9111200400070001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">22. Siebert M, Clauss LC, Carlisle M, Casteels B, De  Jong P, Kreuzer M, et al. Health technology assessment for medical devices in  Europe. What must be considered. Int J Technol Assess Health Care  2002;18:733-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361697&pid=S0213-9111200400070001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">23. Johri M, Lehoux P. The great escape? Prospects for  regulating access to technology through health technology assessment. Int J  Technol Assess Health Care 2003;19:179-93.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361698&pid=S0213-9111200400070001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">24. Milne R, Clegg A, Stevens A.  HTA responses and the classic HTA report. J Public Health Med  2003;25:102-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361699&pid=S0213-9111200400070001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">25. Perry S, Thamer M. Medical innovation and the critical  role of health technology assessment. JAMA 1999;282:1869-72.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361700&pid=S0213-9111200400070001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">26. Leys M.  Health care policy: qualitative evidence and health technology assessment.  Health Policy 2003;65:217-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361701&pid=S0213-9111200400070001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">27. Singer PA, Martín DK, Giacomini M, Pudrí L.  Priority setting for new technologies in medicine: qualitative case study. BMJ  2000;321:1316-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361702&pid=S0213-9111200400070001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">28. Dolan P, Tsuchiya A, Wailoo A. NICE's citizen's council:  what do we ask them, and how? Lancet 2003;362:918-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361703&pid=S0213-9111200400070001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">29. Dolan P, Cookson R,  Ferguson B. Effect of discussion and deliberation on the public's views of  priority setting in health care: focus group study. BMJ 1999;318:916-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361704&pid=S0213-9111200400070001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">30.  Commonwealth of Australia. Guidelines for the pharmaceutical industry on  preparation of submissions to the Pharmaceutical Benefits Advisory Committee:  including major submissions involving economic analyses. Canberra: Australian  Government Publishing Service; 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361705&pid=S0213-9111200400070001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">31. Ministry of Health. Ontario  guidelines for economic analysis of pharmaceutical products. Ontario: Ministry  of Health; 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361706&pid=S0213-9111200400070001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">32. Sculpher M, Drummond M, O'Brien B. Effectiveness,  efficiency, and NICE. BMJ 2001;322:943-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361707&pid=S0213-9111200400070001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">33. Taylor R. Pharmaceutical  regulation: the early experience of the NHS National Institute for Clinical  Excellence (NICE) appraisal process. Where are we headed? Value in Health  2001;4:8-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361708&pid=S0213-9111200400070001000033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">34. Taylor R. National Institute for Clinical Excellence (NICE):  HTA rhyme and reason? Int J Tech Assess Health Care 2002; 18:166-70.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361709&pid=S0213-9111200400070001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">35.  Davies L, Drummond M, Papanikolaou P. Prioritizing investments in health  technology assessment. Can we assess potential value for money? Int J Technol  Assess Health Care 2000;16:73-91.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361710&pid=S0213-9111200400070001000035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">36. Claxton K, Schulper M, Drummond M. A  racional framework for decision making by the National Institute for Clincial  Excellence (NICE). Lancet 2002;360:711-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361711&pid=S0213-9111200400070001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">37. Townsend J, Buxton M, Harper G.  Priorisation of health technology assessment. The PATHS model: methods and case  studies. Health Technol Assess 2003;7:1-82.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361712&pid=S0213-9111200400070001000037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">38. Laupacis A, Feeny D, Detsky  A, Tugwell PX. How attractive does a new technology have to be to warrant  adoption and utilization? Tentative guidelines for using clinical and economic  evaluations. Can Med Assoc J 1992;146:473-81.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361713&pid=S0213-9111200400070001000038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">39. Raftery J. NICE: faster  access to modern treatments? Analysis of guidance on health technologies. BMJ  2001;323: 1300-3.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361714&pid=S0213-9111200400070001000039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">40. Sacristán JA, Oliva J, Del Llano J, Prieto L, Pinto JP.  ¿Qué es una tecnología sanitaria eficiente en España? Gac Sanit  2002;16:334-43.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361715&pid=S0213-9111200400070001000040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">41. Ortún V. 30.000 euros por AVAC. Economía y Salud. Boletín  Informativo Asociación de Economía de la Salud 2004;49:1-2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361716&pid=S0213-9111200400070001000041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">42. Mears R,  Taylor R, Littlejohns P, Dillon A. Review of international health technology  assessment. London: National Institute for Clinical Excellence; 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361717&pid=S0213-9111200400070001000042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">43.  Granados A, Sampietro-Colom L, Asua J, Conde J, Vázquez-Albertino R. Health  technology assessment in Spain. Int J Technol Assess Health Care  2000;16:532-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361718&pid=S0213-9111200400070001000043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">44. Menon D, Marshall D. The internationalization of health  technology assessment. Int J Technol Assess Health Care 1996;12:45-51.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361719&pid=S0213-9111200400070001000044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">45.  McDaid D. Co-ordinating health technology assessment in Canada: a European  perspective. Health Policy 2003;63:205-13.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361720&pid=S0213-9111200400070001000045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">46. Smith R. The failings of NICE.  BMJ 2000;321:1363-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361721&pid=S0213-9111200400070001000046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">47. Davies E, Littlejohns P. Views of Directors of  Public Health about NICE Appraisal Guidance: results of a postal survey.  National Institute for Clinical Excellence. J Public Health Med  2002;24:319-25.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361722&pid=S0213-9111200400070001000047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">48. Money must be made available for NICE guidance, minister  says. BMJ 2003;327:1368.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361723&pid=S0213-9111200400070001000048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">49. Dent THS, Sadler M. From guidance to practice:  Why NICE is not enough. BMJ 2002;324:842-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361724&pid=S0213-9111200400070001000049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">50. Jacob R, McGregor M.  Assessing the impact of health technology assessment. Int J Technol Assess  Health Care 1997;13:68-80.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361725&pid=S0213-9111200400070001000050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">51. Hill S, Garattini S, Van Loenhout J, O'Brien  BJ, De Joncheere Kees. Technology appraisal programme of the National Institute  for Clinical Excellence. A review by WHO. Copenhagen: WHO; 2003.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361726&pid=S0213-9111200400070001000051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">52. Devlin  N, Parkin D, Gold M. WHO evaluates NICE. BMJ 2003;327:1061-2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361727&pid=S0213-9111200400070001000052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">53. Cranovsky  R, Matillon Y, Banta D. EUR-ASSESS Project Subgroup Report on Coverage. Int J  Technol Assess Health Care 1997;13:287-332.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361728&pid=S0213-9111200400070001000053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">54. Garber AM. Can technology  assessment control health spending? Health Aff 1994;13:115-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361729&pid=S0213-9111200400070001000054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">55. Luce BR,  Brown RE. The use of technology assessment by hospitals, health maintenance  organizations, and third-party payers in the United States. Int J Technol Assess  Health Care 1995;11:79-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361730&pid=S0213-9111200400070001000055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">56. Sheingold SH. Technology assessment, coverage  decisions, and conflict: the role of guidelines. Am J Manag Care  1998;4:SP117-25.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361731&pid=S0213-9111200400070001000056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">57. Eisenberg JM, Zarin D. Health technology assessment in  the United States. Past, present, and future. Int J Technol Assess Health Care  2002;18:192-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361732&pid=S0213-9111200400070001000057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">58. Banta D, Oortwijn W. Health technology assessment and  health care in the European Union. Int J Technol Assess Health Care  2000;16:626-35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361733&pid=S0213-9111200400070001000058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">59. Cookson R, Maynard A. Health technology assessment in  Europe. Improving clarity and performance. Int J Technol Assess Health Care  2000;16:639-50.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361734&pid=S0213-9111200400070001000059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">60. Jonsson E. Development of health technology assessment in  Europe. A personal perspective. Int J Technol Assess Health Care  2002;18:171-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361735&pid=S0213-9111200400070001000060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">61. Bosanquet N. NICE to see you... Health Serv J  2003;113:30-1.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361736&pid=S0213-9111200400070001000061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">62. Fulop N, Allen P, Clarke A, Black N. From health  technology assessment to research on the organisation and delivery of health  services: addressing the balance. Health Policy 2003;63:155-63.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361737&pid=S0213-9111200400070001000062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">63. Towse A,  Pritchard C. National Institute for Clinical Excellence (NICE): is economic  appraisal working? Pharmacoeconomics 2002;20(Suppl 3):95-105.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361738&pid=S0213-9111200400070001000063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">64. Neumann PJ,  Weinstein MC. The diffusion of new technology: costs and benefits to health  care. En: Gelijns AC, Halm EA, editors. Medical innovation at the crossroads.  Vol. 2: The changing economics of medical technology. Washington: National  Academy Press; 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361739&pid=S0213-9111200400070001000064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">65. Drummond M. Does health technology assessment help  and what are its limitations? The impact of health technology assessment on the  innovative process: sail or anchor? Report from a pre-conference symposium held  June 21st 2003, in Canmore, Alberta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361740&pid=S0213-9111200400070001000065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">66. Banta HD, Andreasen PB. The  political dimension in health care technology assessment programs. Int J Technol  Assess Health Care 1990;6:115-23.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361741&pid=S0213-9111200400070001000066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">67. Perry S, Thamer M. Medical innovation  and the critical role of health technology assessment. JAMA  1999;282:1869-72.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361742&pid=S0213-9111200400070001000067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2">68. Mohr PE, Mueller C, Neumann P, Franco S, Milet M,  Silver L, et al. The impact of medical technology on future health care costs.  Final Report. Bethesda: Health Insurance Association of America and Blue Cross  and Blue Shield Association; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2361743&pid=S0213-9111200400070001000068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Puig-Junoy]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortún]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ondategui]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conocimientos, valores y políticas en economía de la salud]]></article-title>
<source><![CDATA[Gac Sanit]]></source>
<year>2000</year>
<volume>14</volume>
<page-range>378-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baker]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Birnbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Geppert]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mishol]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moyneur]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The relationship between technology availability and health care spending]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Affaires]]></source>
<year>2003</year>
<volume>W3</volume>
<page-range>537-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fuchs]]></surname>
<given-names><![CDATA[VR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Values and health care reform]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Economic Review]]></source>
<year>1996</year>
<volume>86</volume>
<page-range>1-24</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Newhouse]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Medical costs: how much welfare loss]]></article-title>
<source><![CDATA[J Economic Perspec]]></source>
<year>1992</year>
<volume>6</volume>
<page-range>3-21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Granados]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación de las tecnologías médicas]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Clin (Barc)]]></source>
<year>1995</year>
<volume>10</volume>
<page-range>581-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García-Altés]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ondategui-Parra]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neumann]]></surname>
<given-names><![CDATA[PJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cross-national comparison of technology assessment processes]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Henshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Koch]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Von Below]]></surname>
<given-names><![CDATA[GC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Boer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Conde]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dillon]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment in policy and practice: Working Group 6 Report]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>447-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cookson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McDaid]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maynard]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Wrong SIGN, NICE mess: is national guidance distorting allocation of resources?]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2001</year>
<volume>323</volume>
<page-range>743-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Farmer]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chesson]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[NICE Lessons to be learned]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Tech Assess Health Care]]></source>
<year>2001</year>
<volume>17</volume>
<page-range>222-35</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Multiple Sclerosis Society</collab>
<source><![CDATA[NICE second provisional appraisal: determination on use of beta inerferons and glatiramer acetate in the treatment of multiple sclerosis]]></source>
<year>11 d</year>
<month>e </month>
<day>se</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Devlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Appleby]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Patient's views of explicit rationing: what are the implications for health service decision-making?]]></article-title>
<source><![CDATA[J Health Serv Res Policy]]></source>
<year>2003</year>
<volume>8</volume>
<page-range>183-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Frithjof Norheim]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of evidence in health policy: a normative perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Care Analysis]]></source>
<year>2002</year>
<volume>10</volume>
<page-range>309-17</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Henshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Oortwijn]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Granados]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Priority setting for health technology assessment: Theoretical considerations and practical approaches. Priority setting Subgroup of the EUR-ASSESS Project]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1997</year>
<volume>13</volume>
<page-range>144-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buxton]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Implications of the appraisal function of the National Institute for Clinical Excellence]]></article-title>
<source><![CDATA[Value in Health]]></source>
<year>2001</year>
<volume>4</volume>
<page-range>8-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shani]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Siebzehner]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Luxenburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shemer]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Setting priorities for the adoption of health technologies on a national level: the Israeli experience]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy]]></source>
<year>2000</year>
<volume>54</volume>
<page-range>169-185</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oortwijn]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vondeling]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bouter]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Identification and priority setting for health technology assessment in The Netherlands: actors and activities]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy]]></source>
<year>1999</year>
<volume>47</volume>
<page-range>241-53</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oortwijn]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vondeling]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bouter]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The use of societal criteria in priority setting for health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1998</year>
<volume>14</volume>
<page-range>226-36</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mitton]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Donaldson]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Priority setting in health care: from research to practice]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Edmonton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alberta Heritage Foundation for Medical Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Priorización de los temas a evaluar]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Vitoria-Gasteiz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Osteba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aymerich]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="zz"><![CDATA[Priorització per a la recerca i avaluació en serveis sanitaris]]></article-title>
<source><![CDATA[CAHTA Informatiu]]></source>
<year>2001</year>
<volume>22</volume>
<page-range>18-20</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Granados]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jonsson]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[HD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bero]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bonair]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cochet]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EUR-ASSESS project subgroup report on dissemination and impact]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1997</year>
<volume>13</volume>
<page-range>220-86</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Siebert]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clauss]]></surname>
<given-names><![CDATA[LC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carlisle]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Casteels]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Jong]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kreuzer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment for medical devices in Europe: What must be considered]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>733-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Johri]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lehoux]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The great escape?: Prospects for regulating access to technology through health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2003</year>
<volume>19</volume>
<page-range>179-93</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Milne]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clegg]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[HTA responses and the classic HTA report]]></article-title>
<source><![CDATA[J Public Health Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>25</volume>
<page-range>102-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Perry]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thamer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Medical innovation and the critical role of health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>1999</year>
<volume>282</volume>
<page-range>1869-72</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leys]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health care policy: qualitative evidence and health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy]]></source>
<year>2003</year>
<volume>65</volume>
<page-range>217-26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Singer]]></surname>
<given-names><![CDATA[PA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martín]]></surname>
<given-names><![CDATA[DK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Giacomini]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pudrí]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Priority setting for new technologies in medicine: qualitative case study]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2000</year>
<volume>321</volume>
<page-range>1316-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dolan]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tsuchiya]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wailoo]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[NICE's citizen's council: what do we ask them, and how?]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>2003</year>
<volume>362</volume>
<page-range>918-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dolan]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cookson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferguson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of discussion and deliberation on the public's views of priority setting in health care: focus group study]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>1999</year>
<volume>318</volume>
<page-range>916-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Commonwealth of Australia</collab>
<source><![CDATA[Guidelines for the pharmaceutical industry on preparation of submissions to the Pharmaceutical Benefits Advisory Committee: including major submissions involving economic analyses]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Canberra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Australian Government Publishing Service]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Ministry of Health</collab>
<source><![CDATA[Ontario guidelines for economic analysis of pharmaceutical products]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ontario ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministry of Health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sculpher]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Drummond]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[O'Brien]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effectiveness, efficiency, and NICE]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2001</year>
<volume>322</volume>
<page-range>943-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Taylor]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pharmaceutical regulation: the early experience of the NHS National Institute for Clinical Excellence (NICE) appraisal process: Where are we headed?]]></article-title>
<source><![CDATA[Value in Health]]></source>
<year>2001</year>
<volume>4</volume>
<page-range>8-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Taylor]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[National Institute for Clinical Excellence (NICE): HTA rhyme and reason?]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Tech Assess Health Care]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>166-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davies]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Drummond]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papanikolaou]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prioritizing investments in health technology assessment: Can we assess potential value for money?]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2000</year>
<volume>16</volume>
<page-range>73-91</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Claxton]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schulper]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Drummond]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A racional framework for decision making by the National Institute for Clincial Excellence (NICE)]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>2002</year>
<volume>360</volume>
<page-range>711-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Townsend]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Buxton]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Harper]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Priorisation of health technology assessment: The PATHS model: methods and case studies]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Technol Assess]]></source>
<year>2003</year>
<volume>7</volume>
<page-range>1-82</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laupacis]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feeny]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Detsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tugwell]]></surname>
<given-names><![CDATA[PX]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How attractive does a new technology have to be to warrant adoption and utilization?: Tentative guidelines for using clinical and economic evaluations]]></article-title>
<source><![CDATA[Can Med Assoc J]]></source>
<year>1992</year>
<volume>146</volume>
<page-range>473-81</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Raftery]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[NICE: faster access to modern treatments? Analysis of guidance on health technologies]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2001</year>
<volume>323</volume>
<page-range>1300-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sacristán]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Oliva]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Del Llano]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Prieto]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pinto]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Qué es una tecnología sanitaria eficiente en España?]]></article-title>
<source><![CDATA[Gac Sanit]]></source>
<year>2002</year>
<volume>16</volume>
<page-range>334-43</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortún]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[30.000 euros por AVAC]]></article-title>
<source><![CDATA[Economía y Salud. Boletín Informativo Asociación de Economía de la Salud]]></source>
<year>2004</year>
<volume>49</volume>
<page-range>1-2</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mears]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taylor]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Littlejohns]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dillon]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Review of international health technology assessment]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Institute for Clinical Excellence]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Granados]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sampietro-Colom]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Asua]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Conde]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vázquez-Albertino]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment in Spain]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2000</year>
<volume>16</volume>
<page-range>532-59</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Menon]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The internationalization of health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1996</year>
<volume>12</volume>
<page-range>45-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McDaid]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Co-ordinating health technology assessment in Canada: a European perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy]]></source>
<year>2003</year>
<volume>63</volume>
<page-range>205-13</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The failings of NICE]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2000</year>
<volume>321</volume>
<page-range>1363-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>47</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davies]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Littlejohns]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Views of Directors of Public Health about NICE Appraisal Guidance: results of a postal survey. National Institute for Clinical Excellence]]></article-title>
<source><![CDATA[J Public Health Med]]></source>
<year>2002</year>
<volume>24</volume>
<page-range>319-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Money must be made available for NICE guidance, minister says]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2003</year>
<volume>327</volume>
<page-range>1368</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dent]]></surname>
<given-names><![CDATA[THS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sadler]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From guidance to practice: Why NICE is not enough]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2002</year>
<volume>324</volume>
<page-range>842-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jacob]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McGregor]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessing the impact of health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1997</year>
<volume>13</volume>
<page-range>68-80</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hill]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Garattini]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Van Loenhout]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[O'Brien]]></surname>
<given-names><![CDATA[BJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Joncheere]]></surname>
<given-names><![CDATA[Kees]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Technology appraisal programme of the National Institute for Clinical Excellence: A review by WHO]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Copenhagen ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[WHO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Devlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gold]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[WHO evaluates NICE]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2003</year>
<volume>327</volume>
<page-range>1061-2</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cranovsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Matillon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EUR-ASSESS Project Subgroup Report on Coverage]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1997</year>
<volume>13</volume>
<page-range>287-332</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Garber]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Can technology assessment control health spending?]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Aff]]></source>
<year>1994</year>
<volume>13</volume>
<page-range>115-26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Luce]]></surname>
<given-names><![CDATA[BR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brown]]></surname>
<given-names><![CDATA[RE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The use of technology assessment by hospitals, health maintenance organizations, and third-party payers in the United States]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1995</year>
<volume>11</volume>
<page-range>79-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sheingold]]></surname>
<given-names><![CDATA[SH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Technology assessment, coverage decisions, and conflict: the role of guidelines]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Manag Care]]></source>
<year>1998</year>
<volume>4</volume>
<page-range>SP117-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Eisenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zarin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment in the United States: Past, present, and future]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>192-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Oortwijn]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment and health care in the European Union]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2000</year>
<volume>16</volume>
<page-range>626-35</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cookson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maynard]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health technology assessment in Europe: Improving clarity and performance]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2000</year>
<volume>16</volume>
<page-range>639-50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jonsson]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development of health technology assessment in Europe: A personal perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>171-83</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bosanquet]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[NICE to see you…]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Serv J]]></source>
<year>2003</year>
<volume>113</volume>
<page-range>30-1</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fulop]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Allen]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clarke]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Black]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From health technology assessment to research on the organisation and delivery of health services: addressing the balance]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy]]></source>
<year>2003</year>
<volume>63</volume>
<page-range>155-63</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Towse]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pritchard]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[National Institute for Clinical Excellence (NICE): is economic appraisal working?]]></article-title>
<source><![CDATA[Pharmacoeconomics]]></source>
<year>2002</year>
<volume>20</volume>
<numero>^s3</numero>
<issue>^s3</issue>
<supplement>3</supplement>
<page-range>95-105</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Neumann]]></surname>
<given-names><![CDATA[PJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weinstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The diffusion of new technology: costs and benefits to health care]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Gelijns]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Halm]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Medical innovation at the crossroads: Vol. 2: The changing economics of medical technology]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Academy Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>65</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drummond]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Does health technology assessment help and what are its limitations?: The impact of health technology assessment on the innovative process: sail or anchor?]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>66</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Banta]]></surname>
<given-names><![CDATA[HD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Andreasen]]></surname>
<given-names><![CDATA[PB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The political dimension in health care technology assessment programs]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Technol Assess Health Care]]></source>
<year>1990</year>
<volume>6</volume>
<page-range>115-23</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B67">
<label>67</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Perry]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thamer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Medical innovation and the critical role of health technology assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>1999</year>
<volume>282</volume>
<page-range>1869-72</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B68">
<label>68</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mohr]]></surname>
<given-names><![CDATA[PE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mueller]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neumann]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Franco]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Milet]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Silver]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The impact of medical technology on future health care costs: Final Report]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bethesda ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Health Insurance Association of America and Blue Cross and Blue Shield Association]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
