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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><B><font face="Arial" size="2">CARTAS AL DIRECTOR</font></B></p> <hr color="#000000">     <P align="left"><font size="4">¿Qué puede  hacer la epidemiología ante el terrorismo?</font><font size="3"><sup>1</sup></font></P>     <p><I><font face="Arial" size="2">Sr. Director:</font></I></p> <font face="Arial" size="2"> El mensaje de RCESP dirigido a la redacción  de <I>Epidemiologia &amp; Prevenzione</I> el día posterior a las bombas de  Madrid ha catalizado algunas reflexiones sobre la cuestión de si los  epidemiólogos, en cuanto epidemiólogos y estudiosos de la salud pública, tienen  algo específico que aportar sobre el tema del terrorismo y la guerra en general,  y de la que está en curso en Iraq. Hay algunos antecedentes: la Associazione  Italiana di Epidemiologia se expresó<SUP>2</SUP> en contra de la guerra durante  su reunión anual en Venecia en el año 2001. Posteriormente, a inicios de 2003,  500 investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine  redactaron una carta dirigida a Tony Blair donde mostraron su oposición a la  inminente guerra en Iraq, también sobre la base de las estimaciones (que a la  larga resultaron optimistas) del previsible número de víctimas<SUP>3</SUP>.  Asimismo, en 2003 centenares de investigadores españoles enviaron una carta  abierta de rechazo a la guerra al entonces presidente del Gobierno  español<SUP>4</SUP>. El programa de la reunión de la International Society for  Environmental Epidemiology celebrada en Perth, en septiembre de 2003, ha  comprendido una sesión sobre salud pública y guerra, con un interesante debate  entre el iraquí Wael Al-Delaimy, ahora en la International Agency for Research  on Cancer de Lyon, y Elihu Ritcher, de la Hebrew University-Hadassah School of  Public Health de Jerusalén.</font>     <p><font face="Arial" size="2">Por tanto, dada la pertenencia del tema en  la revista (y en la Associazione Italiana di Epidemiologia) no tenemos sino que  preguntarnos qué especificidad puede tener un mensaje «epidemiológico».  Instintivamente hemos explorado en primer lugar MEDLINE. La combinación de las  palabras clave <I>terrorism</I> y <I>epidemiology</I> corresponde a 564 citas,  las cuales se reducen a 121 si se añade el término <I>September 11</I>. A partir  de los títulos se entiende en qué dirección ha ido la investigación  epidemiológica en el mundo occidental después del 11 de septiembre: estimaciones  del estrés postraumático y psiquiátrico y de trastornos en salud mental,  mortalidad y hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares en Nueva York,  mortalidad por suicidios y homicidios en Gran Bretaña, frecuencia de ataques de  asma, etc. Muy pocos títulos aluden al papel de los epidemiólogos. Como  excepción, un breve editorial con un atrayente título de Ezra y Mervyn  Susser<SUP>5</SUP>, que hemos leído con atención. Aunque interesante, es una  reflexión, desde Estados Unidos, dirigida a las infraestructuras y a la  determinación de las prioridades en la distribución de los recursos entre los  sectores de la salud, después que -por lo que incumbe a la amenaza del  bioterrorismo- el Gobierno Federal haya aumentado la financiación en salud  pública.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Parece entonces que no se considera  competencia de los epidemiólogos (o de los médicos en general) enfrentarse con  el tema de lo correcto y lo incorrecto, como si, más allá de una metodología de  investigación o de producción de estimaciones de riesgo, no haya otros  conocimientos que valga la pena compartir. Si las cosas son así, efectivamente  la epidemiología ha ofrecido ya su limitada respuesta cuantitativa a los ataques  sucedidos en Nueva York y podrá repetir su <I>performance</I> para los de  Madrid.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><i>De la naturaleza de la  epidemiología</i></font></p>     <p><font face="Arial" size="2">No estamos de acuerdo con esta visión  reduccionista y opinamos que, en primer lugar, debe retomarse el debate sobre la  naturaleza de la epidemiología: ¿ciencia social o metodología de investigación  de las relaciones entre exposiciones y efectos? La cuestión no es nueva, y la  respuesta, por otra parte, ya ha sido dada, entre otros, por Neil Pearce, por  los mismos Susser y por Archibald Cochrane, cuando recordaba cómo, durante la  Guerra Civil Española, observó que, en ausencia de referencias a la justicia,  los conceptos de eficacia y eficiencia perdían su sentido. También Giulio  Maccacaro, fundador de <I>Epidemiologia &amp; Prevenzione</I>, pensaba que la  investigación médica debía elegir cada vez si asimilarse al paradigma de la  investigación biológica o al de la investigación sociológica<SUP>6</SUP>. Si la  epidemiología es una ciencia social, su derecho/deber es investigar sobre lo que  ha conducido a los atentados de Nueva York y Madrid (tomados como símbolos de  todo el objeto de investigación). De otro modo no tendría que proponerse  problemas que no puede contribuir a resolver.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Consideramos que todas las ciencias de  salud, y la epidemiología entre ellas, pertenecen a las ciencias sociales y  comparten sus valores y sus defectos (gozos y dolores). Cuanto más nos alejamos  del hombre como unidad de estudio para ir hacia la colectividad, tanto más nos  alejamos del paradigma bioquímico para acercarnos a la sociología o la  antropología. En pocas palabras: tendremos que tratar de seres más simbólicos  que bioquímicos. El hecho de que sea más fácil estudiar la bioquímica que los  símbolos es irrelevante aunque más bien enojante.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><i>Investigar las raíces del odio</i></font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Por tanto, es importante entender las  raíces de la violencia que vemos (y de aquella que no vemos, como el odio mismo  que genera en sí la violencia). En este sentido es necesario que los  epidemiólogos establezcan un puente con quien trata de comprender el origen de  algunos de estos odios. La violencia se desarrolla en lugares, culturas e  individuos de los cuales (digan lo que digan) no sabemos casi nada, que no se  pueden conocer únicamente leyendo algún libro y a los que no podemos  enfrentarnos sin conocimiento de causa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Es también importante comprender las  motivaciones de las propuestas de acción en la salud pública que llegan desde  los países ricos. Por ejemplo, un reciente editorial de <I>The  Lancet</I><SUP>7</SUP> subraya cómo las inversiones en medicina tropical han  sido y siguen siendo un instrumento del neoimperialismo. Efectivamente, a través  de estas intervenciones se pueden crear formas ambivalentes y privilegiadas de  observación y control (no sólo sanitario) de los países pobres. Por otra parte,  a través de las mismas iniciativas puede ser posible promover, implicando a los  colegas locales, el desarrollo de estrategias globales más equitativas y aptas a  contextos distintos entre ellos y de lo «occidental».</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En Italia, por ejemplo, el sentido de la  medicina del trabajo como disciplina de la salud pública fue cuestionada en los  años sesenta, cuando, bajo el impulso de una fuerte carga ideológica, médicos y  epidemiológos reciogieron la invitación de los trabajadores de ir a las  fábricas, enfrentándose con los propios interesados y con sus instituciones, y  desempeñaron un papel de primer plano, para entender desde dónde nacían las  reivindicaciones y, sobre todo, la subjetividad de las víctimas de la  organización del trabajo. Se estaban desarrollando grandes evoluciones, las  resistencias a los cambios eran igualmente fuertes y el impacto hacia los  sistemas de valores podía ser revolucionario.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial">De la misma manera, actualmente, algunas  instituciones y organismos (ONG, Centres for International Health, Cooperación  Internacional, etc.) han aprendido a investigar para entender desde dónde nacen  la violencia y el odio. Aunque los recursos movilizados son insuficientes y el  espectro de competencia y de motivaciones individuales y colectivas implicadas  es demasiado limitado, se ha identificado un método de trabajo. Es lo que  sugerimos a los profesionales de la salud pública en el mundo occidental, si se  quiere intervenir para hacer epidemiología en los países en guerra. No logramos  ver la utilidad de intervenciones con tiempo y responsabilidad limitadas y  creemos que la discusión de las modalidades de acción concretas que hay que  emprender debe ser más abierta que nunca.</font></p>     <p align="right"><font face="Arial" size="2"><b>Iacopo Baussano y Benedetto Terracini    <br> </b><i>Centro per la Prevenzione  Oncologica, CPO Piemonte, Torino. Italia.</i></font>     <p align="left"><font face="Arial" size="2">    <br> <b>Bibliografía</b></font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Arial">1. Baussano I, Terracini B. Cosa può fare l'epidemiologia di fronte al  terrorismo? Epidemiol Prev. 2004;26:67-8.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial">2. Dichiarazione dell'Associazione  Italiana di Epidemiologia sulla Guerra in Afghanistan. Epidemiol Prev.  2001;25:160.</font></p>    <p><font size="2" face="Arial">3. Stephens C. Open letter to the Right Honourable Tony Blair,  Prime Minister of the UK: public health and humanitarian effects of war on Iraq.  Lancet. 2003;361:345.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial">4. Marrugat J, Porta M, Fernández E, Pérez G, Elosua R,  Plasencia A, et al. Los profesionales de la salud y las consecuencias de una  posible guerra en Irak: carta abierta al presidente del Gobierno español. Gac  Sanit. 2003;17:86-7.</font></p>    <p><font size="2" face="Arial">5. Susser E, Susser M. The aftermath of September 11:  what's an epidemiologist to do? Int J Epidemiol. 2002;31:719-21.</font></p>    <p><font size="2" face="Arial">6. Maccacaro  GA. Introduzione a Biometria. En: Salvi F, Chiandotto B, editores. Biometria:  principi e metodi per studenti e ricercatori biologi. Padova: Piccin;  1978.</font></p>    <p><font size="2" face="Arial">7. Tropical medicine: a brittle tool of the new imperialism. Lancet.  2004;363:1087.</font></p>      ]]></body>
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