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</front><body><![CDATA[ <p align="center">&nbsp;</p>    <p align="center"><B><font face="Arial" size="4">Comentario: el síndrome de desgaste  profesional como problema de salud pública</font></B></p><FONT face=Arial size=2>     <p><B>(Comentary: the professional burnout syndrome as a  public health problem)</B></p> </FONT>     <p><FONT face=Arial size=2><b>Jordi Cebrià-Andreu</b>    <br> <i>EAP Granollers Sud. Institut Català de la Salut. FPCE Blanquerna. Universitat Ramon Llull. Barcelona. España.</i></FONT> </p>     <p><FONT face=arial,helvetica size=2>    <br> Un preocupante porcentaje de médicos  asistenciales españoles, tanto hospitalarios como de atención primaria, padecen  un excesivo sufrimiento profesional. Se hallan insatisfechos, desmotivados,  desilusionados y frustrados. Las causas son numerosas y de índole diversa. Las  primeras consecuencias observables son una progresiva erosión física, como  cansancio acumulado, falta de recuperación de la energía corporal y alteraciones  del sueño. Estas manifestaciones están directamente relacionadas con la  sobrecarga de trabajo y la presión de tiempo, es decir, con un alto grado de  malestar crónico. Este <I>surmenage</I> también acaba desencadenando  apreciaciones cada vez más frecuentes de estar dando más de lo que se recibe, de  incumplimiento de las expectativas y, en suma, de estar siendo estafados. A ese  lamentable estado personal se le denomina cansancio emocional y es la primera  escala que mide el Maslach Burnout Inventory (MBI), el instrumento más utilizado  para medir el problema del desgaste profesional. Y aunque estas percepciones  relacionadas con el malestar crónico todavía no son un <I>burnout</I>  establecido, sí que son su puerta de entrada. El cansancio emocional está  presente en mayor o menor medida en uno de cada dos profesionales en casi todas  las series recientes. Si bien es cierto que hay una variabilidad personal, es  decir, hay personas más vulnerables que otras por sus características  personales, esta dimensión está muy relacionada con factores externos como los  laborales, organizacionales y, sobre todo, sociales. Con certeza es un fenómeno  básicamente social, quizá expresión de tiempos de crisis y desorientación en  nuestra civilización, que está tensando fuertemente los sectores laborales más  críticos, como es el asistencial, pero también el educativo o el policial, por  poner dos ejemplos claros.</FONT></p>     <p><FONT face=arial,helvetica size=2>El cansancio emocional crónico pone a  prueba la capacidad de adaptación de cada individuo expuesto. Y aquí viene la  cuestión crucial. La mala gestión de ese cansancio emocional genera en muchas  ocasiones distorsiones en la manera de percibir amenazas y agravios. La  consecuencia es la elaboración de estrategias disfuncionales de protección, como  el distanciamiento emocional en detrimento de la relación médico-paciente, el  cinismo o la total falta de implicación laboral que, una vez instalados,  definirían la segunda escala del MBI, la despersonalización. Es posible que este  conjunto de síntomas alrededor de las actitudes de despersonalización marque el  inicio de un viaje sin retorno a través del continuo que es el síndrome de  desgaste profesional y adquiere su máxima profundidad, por agotamiento de los  últimos recursos, cuando llega a la claudicación de la persona afectada. Cuando  un médico atiende a un paciente quejoso del trato recibido por otro que  prácticamente no le ha mirado a la cara ni lo ha atendido con un mínimo de  dignidad, se apodera de éste una inevitable sensación de tristeza ante la  «muerte profesional» de un compañero. Cuando se habla de una progresiva  deshumanización de la medicina, es posible que estemos detectando fenómenos de  despersonalización. Esta cuestión, por tanto, no es nada baladí: está afectando  a la esperanza de vida profesional de muchos médicos españoles de todos los  niveles asistenciales.</FONT></p>     <p><FONT face=arial,helvetica size=2>Se puede afirmar que el síndrome de  desgaste profesional se está convirtiendo en un problema de salud pública. Si  los cuidadores se sienten mal cuidados o están exhaustos, es lógico pensar que,  al final, quien pierde es la sociedad en su conjunto. En consecuencia, se  debería considerar el bienestar de los médicos, y en general todas las  profesiones de ayuda, una prioridad social. Simplemente por una cuestión de  inteligencia.</FONT></p> <hr color="#000000" width="30%" align="left" size="1">     <p><font face="arial,helvetica" size="2"><i>Correspondencia</i>: Jordi Cebrià-Andreu.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> EAP Granollers Sud ICS. FPCE Blanquerna.    <br> Universitat Ramon Llull. Avda, Francesc Macià, 154.    <br> 08400 Granollers. Barcelona. España.    <br> Correo electrónico: <a href="mailto:jordicebriaa@blanquerna.url.es">jordicebriaa@blanquerna.url.es</a></font></p>      ]]></body>
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