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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De las propuestas del movimiento de prevención al consenso político: la ley de medidas sanitarias contra el tabaquismo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <FONT face=Verdana size=2>    <p align="right"><B>EDITORIALES</B></p>     <p align="right">&nbsp;</p></FONT> <FONT face=Verdana size=4>    <p><B>De las propuestas  del movimiento de prevención al consenso político: la ley de medidas sanitarias  contra el tabaquismo</B></p>    <p>From the proposals of the  smoking prevention movement to political consensus: the anti-smoking  law</p></FONT> <FONT face=Arial size=2>    <p></p></FONT> <FONT face=Verdana size=2></FONT>     <p>&nbsp;     <p><font face="Verdana" size="2">El problema sanitario del tabaquismo tiene una dimensión individual: los  fumadores son personas que intentan o no dejar de fumar (y lo consiguen o no).  Pero también tiene una dimensión colectiva. En buena parte, el comportamiento  personal viene influido por condicionantes externos, como el precio del tabaco,  su aceptación social... Por este motivo, las políticas públicas tienen tanta  influencia en el consumo de tabaco, y la prevención y el control del tabaquismo  tienen dimensiones políticas y no sólo clínicas. Por ello, también la industria  tabaquera ha dedicado tanto esfuerzo a evitar la adopción y la ejecución de  políticas de control efectivas que pudieran reducir el consumo de tabaco y  preservar así sus beneficios.</font>     <p><FONT face=Verdana size=2>En España se están sentando las bases para  un punto de inflexión en las políticas públicas sobre el tabaco, que puede  acelerar el declive de la epidemia<SUP>1,2</SUP>. En primer lugar, por los  acuerdos sobre financiación del Sistema Nacional de Salud de septiembre de 2005,  que vinculan por primera vez el impuesto específico sobre el tabaco con la  financiación de la sanidad. Más allá de los importes modestos implicados este  año, esto puede generar una dinámica capaz de elevar la carga fiscal de modo que  el precio del tabaco sea más disuasorio<SUP>3,4</SUP>. En segundo lugar, porque  durante este año se ha incrementado notablemente la disponibilidad de recursos  para desarrollar programas de prevención y de asistencia al tabaquismo. Y  finalmente, porque durante el año 2005 se ha presentado por el gobierno y  aprobado por las Cortes la «ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo y  reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los  productos del tabaco». Esta ley aborda aspectos muy importantes para un control  efectivo del tabaquismo que no estaban desarrollados de forma efectiva en  España: la regulación rigurosa de la publicidad y la promoción del tabaco (hasta  ahora la industria tabaquera tenía las manos libres para sus acciones de  promoción<SUP>5,6</SUP>), y la protección frente al humo ambiental de tabaco en  los lugares de trabajo y en los espacios públicos cerrados<SUP>7-17</SUP>. La  ley incluye también otros aspectos, pero éstos son cruciales para una política  de control efectiva, y por ello tienen una importancia  capital<SUP>18</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>En efecto, eliminar la promoción del tabaco  contribuye a reducir la incidencia del tabaquismo. Los niños y adolescentes  libres de la presión de la publicidad tienen menos probabilidades de empezar a  fumar<SUP>19</SUP>. Además, los fumadores que intentan dejar el hábito tendrán  un contexto más favorable, con menos estímulos para la recaída. Por otra parte,  unos espacios laborales y unos servicios públicos libres de humo protegen a  todos contra el humo ambiental, pero además tienen un impacto directo sobre la  prevalencia a medio plazo. Y lo tienen por dos vías. Por un lado, contribuyen a  reducir la incidencia del tabaquismo, al reforzar la percepción de que fumar no  es un comportamiento normal. Por otro, ayudan al abandono del tabaquismo, por  dos mecanismos: <I>a)</I> los fumadores que intentan dejar de fumar y trabajan  en un entorno libre de humo tienen menos estímulos para recaer; y <I>b)</I> se  ha comprobado empíricamente que cuando una empresa o institución prohíbe fumar,  una proporción no despreciable de fumadores (entre un 10 y un 20%) intenta  abandonar definitivamente el tabaco<SUP>20</SUP>.</FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>Esta ley representa también la culminación  de un largo camino para el movimiento de prevención en nuestro país. Tras la  adopción de las primeras regulaciones sobre el tabaco por parte de las  comunidades autónomas (CCAA) o el gobierno central en los años ochenta, se entró  en una larga fase sin progresos efectivos en la regulación, que se prolongó  hasta finales de los noventa. Un elemento importante para cambiar este contexto  ha sido la emergencia de elementos organizativos del movimiento de prevención.  En efecto, en una sociedad democrática, muchas políticas públicas regulatorias  son adoptadas cuando el clima social y la opinión pública las apoyan, y sin un  esfuerzo organizado es difícil contarrestar las acciones que hace la industria  tabaquera para confundir a la opinión pública<SUP>21</SUP>. En buena parte, la  batalla por las políticas regulatorias se libra en los medios de comunicación  que contribuyen a configurar la opinión pública. El movimiento organizado de  prevención español, y concretamente el Comité Nacional de Prevención del  Tabaquismo (CNPT), al que tanto han contribuido la Sociedad Española de Salud  Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) y la Sociedad Española de  Epidemiología (SEE), ha tenido un papel crucial en este proceso<SUP>22</SUP>.  Por un lado, porque contribuyó a definir una visión global de las políticas de  prevención necesarias, yendo más allá de la dimensión clínica de ayuda a los  fumadores y de las acciones educativas con escolares que predominaban  previamente: la publicación del Libro Blanco sobre el tabaco en España (aún  accesible en la web del CNPT) marcó un hito<SUP>23</SUP>. Por otra parte, porque  rompió el relativo aislamiento previo, construyendo un enlace permanente con el  movimiento europeo mediante la European Network for Smoking Prevention (ENSP),  así como una visión compartida sobre algunas políticas públicas relevantes  mediante seminarios y encuentros monográficos (en fiscalidad, abogacía...). Y,  sobre todo, porque mediante su acción sobre los representantes políticos y  responsables sanitarios, tanto directa como indirectamente a través de los  medios de comunicación, contribuyó a introducir en la agenda política del país  las políticas de prevención<SUP>24</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Hay un hilo conductor que va del Libro  Blanco a la nueva Ley que se acaba de aprobar. El Libro Blanco culminaba con la  definición de unas prioridades para el control del tabaquismo en España que eran  las consensuadas por el movimiento de prevención<SUP>25</SUP>, y a las que  durante años las administraciones públicas, pese a la retórica al uso, hicieron  oídos sordos. Las cosas cambiaron con la formulación del Plan Nacional de  Prevención y Control del Tabaquismo planteado por la ministra Ana Pastor y  aprobado en el Consejo Interterritorial de Salud<SUP>26</SUP>. El Plan se  construyó durante el año 2002 de forma consensuada, con aportaciones de los  técnicos responsables del tema en las diversas CCAA, así como también del CNPT y  de alguna de las organizaciones integrantes, que lo recibieron en fase de  consulta. El texto del Plan estaba impregnado de la perspectiva y las  prioridades del movimiento de prevención. Por ello, en su día, para evitar que  la escenificación de las diferencias políticas lo bloqueara, el CNPT impulsó su  aceptación por consenso, contactando con los consejeros de salud de todas las  CCAA, especialmente con los de color político distinto al del gobierno central.  Su aprobación en enero de 2003 marcó un hito importante: supuso que los  objetivos del movimiento de prevención pasaran en buena parte a ser los de las  autoridades sanitarias.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Sin embargo, el Plan era una lista de  objetivos sin mecanismos claros de ejecución. Unos dependían de cambios de  regulación o de decisiones de otros ministerios, y otros de recursos sanitarios  transferidos a las CCAA. Su ejecución real se preveía larga y dificultosa, y el  calendario previsto parecía lejos de poder cumplirse. Los objetivos que podían  conseguirse con cambios legislativos necesitaban un impulso político muy fuerte  para su adopción. Pese a que circularon algunos borradores de transposición de  la directiva de publicidad y también de actualización del Real Decreto 192/1988  sobre limitaciones en la venta y uso del tabaco, durante más de un año no se  produjeron avances. Con el relevo en el Ministerio se abrió una nueva ventana de  oportunidad y el compromiso público del gobierno (y no sólo de la ministra Elena  Salgado) con el cambio legislativo llevó al impulso de la Ley que entra en vigor  en 2006. Hay, por tanto, una clara continuidad a partir de las propuestas del  movimiento de prevención, que se ha saldado además de forma muy consensuada en  sede parlamentaria, pese al ruido mediático previo. Convierte el control del  tabaquismo en un tema transversal en el debate político, presente en la agenda  de todas las fuerzas políticas, que han asumido así un mayor compromiso con la  prevención. Esto es un éxito claro para la salud pública, y un cambio  considerable respecto a la situación anterior.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>¿Cuáles son las tareas prioritarias ahora?  La verdad es que queda mucho por hacer, pero en este momento hace falta generar  apoyo social a la nueva regulación, y hacer un esfuerzo importante de  sensibilización y educación del público. La inacción de los poderes públicos  durante años hace que sea preciso colmar las lagunas en este terreno de forma  apresurada. Esto debería tener, en primer lugar, una expresión macro, con  actuaciones desde las estructuras de la propia administración, como por ejemplo  se hizo (con éxito) en Irlanda con la creación de la Oficina para el Control del  Tabaco (<a href="http://www.otc.ie" target="_blank">www.otc.ie</a>), que aportó y preparó el camino años antes de la entrada en  vigor de la legislación en este país<SUP>27</SUP>, y con acciones de  organizaciones no gubernamentales y sindicatos para promover la concienciación  social de determinados colectivos en apoyo genérico y por un efectivo  cumplimiento de la nueva Ley. Pero son necesarias también numerosas y diversas  expresiones micro: todos los profesionales tenemos oportunidades de acción en el  ámbito local y sectorial en este terreno. Por otra parte, la implantación real y  el seguimiento plantearán retos que la ley no resuelve, y probablemente precisen  un desarrollo reglamentario que en buena parte ha de ser autonómico. Por otra  parte, el clima que esto genera ha de proporcionar múltiples oportunidades,  impulsando programas de estímulo a la cesación tabáquica.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Finalmente, hemos de recordar que éste es  un momento idóneo para emprender proyectos de investigación evaluativa sobre el  impacto de estas medidas sobre el tabaquismo y la salud, en la línea de los  generados por otras experiencias recientes<SUP>28,29</SUP>. La situación de la  epidemia tabáquica en España es peculiar<SUP>2</SUP>, y la evaluación de la  utilidad de las diversas medidas en nuestro momento puede ser valiosa para  orientar las acciones en contextos que se encuentran en situaciones comparables  a la nuestra hasta hace pocos años, como diversos países del sur y el este de  Europa, Hispanoamérica o la otra ribera del  Mediterráneo.</FONT></p>     <p>&nbsp;</p> <FONT face=Verdana size=2>    <p align="right"><b>Joan R. Villalbí</b>      <br> Agència de  Salut Pública de Barcelona    <br> <i><a href="mailto:jrvillsl@aspb.es">jrvillsl@aspb.es</a></i></p></FONT>     <p>&nbsp;</p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <FONT face=Verdana size=2>1. Villalbí JR, Tomás Z,  López MJ, Rodríguez M, Nebot M. La cambiante epidemiología del tabaquismo:  Barcelona, 2000-2001. Rev Clin Esp. 2004;204:312-6.</p>    <p>2. Fernández E,  Schiaffino A, García M, Saltó E, Villalbí JR, Borràs JM. Prevalencia del consumo  de tabaco en España entre 1945 y 1995. Reconstrucción a partir de las Encuestas  Nacionales de Salud. Med Clin (Barc). 2003;120:14-6.</p>    <p>3. López-Nicolás A. How  important are tobacco prices in the propensity to start and quit smoking? An  analysis of smoking histories from the Spanish National Health Survey. Health  Econ. 2002;11:521-32.</p>    <p>4. Fernández E, Gallus S, Schiaffino A, López-Nicolás  A, La Vecchia C, Barros H, et al. Price and consumption of tobacco in Spain over  the period 1965-2000. Eur J Cancer Prev. 2004;13:207-11.</p>    <p>5. Martín M, Quiles  MC, López C. Los sistemas de autorregulación como mecanismos de control de la  publicidad de tabaco: evaluación mediante análisis empírico. Gac Sanit.  2004;18:366-73.</p>    <p>6. Montes J, Álvarez ML. Tabaco y medios de comunicación  escritos en España: una atracción fatal. Gac Sanit. 2006;20(1):58-61.</p>    <p>7.  Nebot M, López MJ, Tomas Z, Ariza C, Borrell C, Villalbí JR. Exposure to  environmental tobacco smoke at work and at home: a population based survey. Tob  Control. 2004;13:95.</p>    <p>8. Twose J, Schiaffino A, García M, Martí M, Fernández  E, por el grupo de Investigadores del Estudio de Seguimiento de la Encuesta de  Salud de Cornellà. Prevalencia de la exposición al humo ambiental del tabaco en  Cornellà de Llobregat. Med Clin (Barc). 2004;123:496-8.</p>    <p>9. Villalbí JR,  Ballestín M. Developing smoking control policies in schools. Health Promot Int.  1994;9:99-104.</p>    <p>10. Batlle E, Boixet M, Agudo A, Almirall J, Salvador T.  Tobacco prevention in hospitals: long-term follow-up of a smoking control  programme. Br J Addict. 1991;86:709-17.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>11. Departament de Sanitat i  Seguretat Social. Programa atenció primària sense fum. Generalitat de Catalunya.  Disponible en: <a href="http://www.gencat.net/salut/depsan/units/sanitat/pdf/jusenfum.pdf" target="_blank">  http://www.gencat.net/salut/depsan/units/sanitat/pdf/jusenfum.pdf</a></p>    <p>12. Méndez  E, García M, Margalef M, Fernández E, Peris M. Iniciativas para el control del  tabaquismo: la Red Catalana de Hospitales Libres de Humo. Gac Sanit.  2004;18:150-2.</p>    <p>13. Valmayor S, Ariza C, Tomás Z, Nebot M. Evaluación de una  intervención de prevención del tabaquismo en el entorno escolar. Prevención del  Tabaquismo. 2004;6:18-25.</p>    <p>14. Artazcoz L, Brotons M, Brotons A. Impacto de la  implantación de una política de trabajo libre de humo en una empresa. Gac Sanit.  2003;17:490-3.</p>    <p>15. López A, Domínguez A, Alcahud F, González E. Evaluación de  la actividad de prevención del tabaquismo del Ayuntamiento de Murcia. Boletín  Epidemiológico de Murcia. 2003;24:37-40. Disponible en: <a href="http://www.murciasalud.es/recursos/ficheros/36006-647.pdf" target="_blank">  http://www.murciasalud.es/recursos/ficheros/36006-647.pdf</a></p>    <p>16. Nerín I,  Crucelaegui A, Más A, Villalba JA, Guillén D, Gracia A. Resultados de un  programa integral de prevención y tratamiento del tabaquismo en el entorno  laboral. Arch Bronconeumol. 2005;41:197-201.</p>    <p>17. Sala M, Serra I, Serrano S,  Corbella T, Kogevinas M. Evaluación de un programa de deshabituación tabáquica  en el medio laboral. Gac Sanit. 2005;19:386-92.</p>    <p>18. Villalbí JR, López V. La  prevención del tabaquismo como problema político. Gac Sanit.  2001;15:265-72.</p>    <p>19. Pierce JP, García M, Salto E, Schiaffino A, Fernández E.  La publicidad del tabaco ¿incrementa el hábito de fumar entre los adolescentes?  Datos desde California. Gac Sanit. 2002;16 Supl 2:69-76.</p>    <p>20. Raaijmakers T,  Van den Borne I. Relación coste-beneficio de las políticas sobre consumo de  tabaco en el lugar de trabajo. Rev Esp Salud Pública. 2003;77:97-116.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>21.  Granero L, Villalbí JR, Gallego R. ¿Quién se opone a la prevención? Un mapa de  los actores pro-tabaco en España. Gac Sanit. 2004;18:374-9.</p>    <p>22. Villalbí JR,  Salvador T, Granero L. El movimiento de prevención y su organización: papel del  Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. En: Jiménez Ruiz CA,  Fagerstrom KO, editores. Tratado de tabaquismo. Madrid: Grupo Aula Médica; 2004.  p. 571-80.</p>    <p>23. Becoña E, coordinador. Libro blanco de prevención del  tabaquismo. Barcelona: Glosa Ediciones; 1998. Disponible en: <a href="http://www.cnpt.es" target="_blank">  http://www.cnpt.es/fr_info.html</a></p>    <p>24. Observatorio de la Comunicación  Científica y Médica de la Universitat Pompeu Fabra. Medicina, comunicación y  sociedad. Informe Quiral 1999. Barcelona: Rubes; 2000. p. 121.</p>    <p>25. Comité  Nacional de Prevención del Tabaquismo. Recomendaciones del Comité Nacional de  Prevención del tabaquismo. En: Becoña E, coordinador. Libro blanco de prevención  del tabaquismo. Barcelona: Glosa Ediciones; 1998. p. 253-8. Disponible en: <a href="http://www.cnpt.es" target="_blank">  http://www.cnpt.es/fr_info.html</a></p>    <p>26. Saiz I, Rubio J, Espiga I, Alonso B,  Blanco J, Cortés M, et al. Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo.  Rev Esp Salud Pública. 2003;77:441-73.</p>    <p>27. Allwright S, McLaughlin JP, Murphy  D, Pratt I, Ryan M, Smith D, et al. Report on the health effects of  environmental tobacco smoke (ETS) in the workplace. Dublín: Health and Safety  Authority/Office of Tobacco Control; 2003.</p>    <p>28. Sargent RP, Shepard RM, Glantz  SA. Reduced incidence of admissions for myocardial infarction associated with  public smoking ban: before and after study. BMJ. 2004;328:977-83.</p>    <p>29.  Allwright S, Paul G, Greiner B, Mullally BJ, Pursell L, Kelly A, et al.  Legislation for smoke-free workplaces and health of bar workers in Ireland:  before and after study. BMJ. 2005;331:1117-23.</p></FONT>       ]]></body>
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