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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pandemia de gripe aviar: un nuevo desafío para la salud pública]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universitat de Lleida Unitat de Medicina Preventiva i Salut Pública ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <FONT face=Verdana size=2>    <p align="right"><B>EDITORIALES</B></p>     <p align="right">&nbsp;</p></FONT> <FONT face=Verdana size=4>    <p><B>Pandemia de gripe  aviar: un nuevo desafío para la salud pública</B></p></FONT> <FONT face=Verdana size=2>    <p><FONT face=Verdana size=4>Avian  influenza pandemics: a new challenge for public health</FONT></p>    <p>&nbsp;</p></FONT> <FONT face=Verdana size=4></FONT> <FONT face=Arial size=2></FONT> <FONT face=Verdana size=2></FONT>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Un virus epizoótico de gripe aviar A (H5N1) altamente patógeno ha cruzado la  barrera de especie en Asia, ha causado un número significativo de muertes y ha  puesto de manifiesto la posibilidad de una importante pandemia<SUP>1</SUP>. El  objetivo de este editorial es revisar las causas de la posible pandemia de gripe  aviar, los instrumentos para minimizar su impacto y las consecuencias para los  sistemas de salud pública.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Las epidemias anuales de gripe se producen  como consecuencia de las pequeñas variaciones antigénicas (deriva antigénica, o  <I>drift</I>) que se desarrollan en las glucoproteínas de superficie del virus,  conocidas con el nombre de hemaglutinina y neuraminidasa. Estos pequeños cambios  son los responsables de la necesidad de actualizar la composición de las vacunas  antigripales cada temporada invernal. La aparición de una cepa antigénicamente  nueva de virus de la gripe A (cambio antigénico, o <I>shift</I>) con un subtipo  de hemaglutinina y/o neuraminidasa no previamente detectado en la especie humana  puede dar lugar a una pandemia, tal como se pudo constatar en las tres que se  produjeron el pasado siglo (en 1918, gripe española A H1N1; en 1957, gripe  asiática A H2N2; en 1968, gripe Hong Kong A H3N2)<SUP>1</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>El mecanismo biológico principal causante  de este fenómeno es el intercambio genético (reagrupamiento, o  <I>reassortment</I>) entre cepas gripales humanas y porcinas, las cuales a su  vez proceden de las cepas aviares (reservorio natural de todos los subtipos).  Sin embargo, desde 1998 se ha comprobado la posibilidad de que los seres humanos  se infecten directamente de las aves, sin que el virus necesite el período de  adaptación en la especie porcina (brotes por cepas gripales de tipo A H5N1 y  H9N2). Ante esta aparición de cepas antigénicamente nuevas capaces de infectar a  la especie humana y la existencia de unas condiciones ecológicas determinadas  para el proceso de intercambio genético, los expertos consideran que, en un  período de tiempo corto (aunque totalmente impredecible), aparecerá un nuevo  virus de la gripe ante el cual los seres humanos no tendremos inmunidad, y se  producirá una pandemia que en pocos meses afectará a la población  mundial.</FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>De hecho, los tres requisitos para que se  presente una pandemia son precisamente la emergencia de un virus de tipo A nuevo  respecto a los antígenos hemaglutinina y/o neuroaminidasa, que la población  mundial se comporte como no protegida y enferme, y que la cepa emergente  presente una elevada capacidad de transmitirse de persona a persona. El virus de  la gripe aviar altamente patógeno A H5N1 cumple los dos primeros requisitos  citados<SUP>2</SUP>. Aunque se han apuntado transmisiones de esta gripe a sus  contactos estrechos<SUP>2</SUP>, no se ha podido documentar una transmisión  sostenida. De todos modos, los virus gripales A H5N1, actualmente endémicos en  Asia, se trasmiten entre las aves y es improbable que puedan ser  erradicados<SUP>3</SUP>. Además, este virus está ampliando su capacidad de  infectar a otros mamíferos y continúan apareciendo casos en personas infectadas  con una alta tasa de letalidad en Vietnam, Tailandia, China, Indonesia y  Camboya. Estos hechos han disparado la alarma acerca de la posibilidad de una  futura adaptación del virus gripal A H5N1 a la especie humana.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Transmisión</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Los casos humanos de gripe A H5N1 en el  sudoeste asiático se han producido paralelamente al gran brote de gripe aviar. A  efectos prácticos, la epidemia aviar en los años 2004 y 2005 ha comportado sólo  en raras ocasiones la aparición de casos en las personas, lo cual indica que la  barrera de especie para la adquisición de la infección es todavía sustancial.  Sin embargo, la frecuencia real de la infección se desconoce dado que no hay  estudios de seroprevalencia. Además, la expansión geográfica de la gripe aviar  con brotes recientes en Kazajstán, Mongolia, Rusia y Rumania indican que en el  futuro puede haber más población en riesgo<SUP>3</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La gripe en las personas se transmite  fundamentalmente por la inhalación de gotas infecciosas y por contacto directo y  quizás por contactos indirectos a partir de fómites, con posterior  autoinoculación en la mucosa conjuntival o en el tracto respiratorio  superior<SUP>4</SUP>. Para el virus A H5N1 la evidencia es congruente con la  transmisión de aves a personas y, posiblemente, de ambiente a personas. La  posibilidad de transmisión persona a persona es reducida, y en todo caso no  mantenida hasta la fecha.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La transmisión de aves a personas ya se  puso de manifiesto en el brote de 1997 cuando la enfermedad se asoció con la  exposición a pollos una semana antes de la enfermedad; sin embargo, en aquel  momento no se detectó un riesgo por el hecho de preparar o comer pollo, o  exponerse a personas enfermas<SUP>5</SUP>. Más recientemente, también se ha  implicado a la exposición que se produce con el sacrificio, el desplume o la  preparación culinaria de aves enfermas, así como el manejo de gallos de pelea,  jugar con patos infectados asintomáticos o el consumo de sangre o pollo poco  cocinado<SUP>6</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La transmisión persona a persona se ha  sugerido en el caso de una aparente transmisión de un niño a su  madre<SUP>6</SUP> y en algunas agregaciones familiares de casos<SUP>7,8</SUP> a  causa de la convivencia sin protección. La vigilancia reforzada de los contactos  mediante técnicas de PCR-RT sugiere que algunas cepas del virus local se pueden  estar adaptando a la especie humana. El virus de la gripe A H5N1 posee una alta  capacidad de supervivencia en el medio y, por ello, la transmisión a partir de  la contaminación ambiental es teóricamente posible a partir de fómites y la  subsiguiente autoinoculación en la nasofaringe o conjuntiva.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Detección y asistencia a los  casos</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>El período de incubación de la gripe A H5N1  parece ser algo superior al de otros virus de la gripe A. En las agrupaciones  familiares los intervalos entre los casos han sido de 2-5 días, pero otros  estudios señalan períodos de hasta 8 días<SUP>9,10</SUP>. La mayoría de  pacientes inician el cuadro clínico con fiebre alta (temperatura superior a 38  °C) y presencia de síntomas en el tracto respiratorio inferior<SUP>1</SUP>. En  algunas series también se ha observado diarrea, vómitos, dolor abdominal, dolor  pleurítico y sangrado nasal<SUP>10,11</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La detección precoz de casos de gripe A  H5N1 va a resultar determinante para la correcta vigilancia de la pandemia, el  tratamiento de los pacientes, la instauración de la quimioprofilaxis (la  eficacia de los inhibidores de la neuroaminida depende de la precocidad de su  administración) y las medidas de aislamiento para reducir la transmisión. La  detección y el control han de ser universales y, por tanto, ir más allá de los  sistemas centinela de la gripe; deben organizarse a través del conjunto del  sistema sanitario y exigirán una estrecha coordinación de los sistemas de  vigilancia epidemiológica con los dispositivos asistenciales hospitalarios y de  atención primaria.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>En estos momentos la posibilidad de  contraer la gripe A H5N1 debería considerarse en todos los pacientes con  enfermedad respiratoria grave en países o territorios con este tipo de gripe,  especialmente en pacientes que se han expuesto a aves domésticas o salvajes en  un período de 7-14 días antes de iniciarse los síntomas. Sin embargo, esta  detección puede ser difícil por la falta de especificidad de las manifestaciones  clínicas iniciales y también por la alta tasa de enfermedades respiratorias  debidas a otras causas. En territorios no endémicos se debería pensar en esta  posibilidad en los pacientes que han viajado a zonas endémicas en los 7-14 días  anteriores, o en las personas que han tenido un contacto estrecho con viajeros  enfermos procedentes de estos países endémicos.</FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>Para la detección de casos, el uso  combinado de la presencia de tos y fiebre posee un buen valor  predictivo<SUP>12,13</SUP>. La confirmación por parte del laboratorio de la  infección por el virus A H5N1 requiere, por lo menos, uno de los siguientes  resultados: aislamiento positivo del virus, resultado positivo por PCR-RT del  ARN del virus A H5N1, una prueba de inmunofluorescencia positiva para la  detección del antígeno mediante el uso de anticuerpos monoclonales contra H5 y,  al menos, un aumento de 4 veces los títulos de anticuerpos específicos H5 en  pares de sueros<SUP>14</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>En los primeros momentos, y mientras el  número de personas afectadas sea pequeño, los pacientes sospechosos de presentar  el virus <I>influenza</I> A H5N1 deberían ser hospitalizados con el fin de  aislarlos para establecer un seguimiento clínico, el diagnóstico y el  tratamiento antiviral. Los pacientes deberían recibir un inhibidor de la  neuromanidasa sin esperar los resultados del laboratorio. Las dosis actuales de  oseltamivir (75 mg 2 veces al día en adultos durante 5 días) son las indicadas  para el tratamiento precoz y los casos leves, pero parece ser que se deberían  utilizar dosis superiores en casos más graves<SUP>15</SUP>. A diferencia del  brote del año 1997, el virus A H5N1 es altamente resistente al inhibidor M2 de  amantidina y rimantidina y, por tanto, estos antivirales no están  indicados.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Vacunación</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La vacunación es la principal estrategia  para la prevención de la gripe y la medida que puede proteger a un mayor  porcentaje de población. Sin embargo, actualmente todavía no se dispone de una  vacuna comercializada contra el virus A H5N1 para las personas. Algunas vacunas  en estudio contra el antígeno H5 se han mostrado poco inmunógenas y han  precisado altas dosis de hemaglutinina, o bien la combinación con el adyuvante  MF59<SUP>16-18</SUP> para generar una respuesta de anticuerpos neutralizante.  Una de estas vacunas inactivadas basadas en cepas H5N1 aisladas en 2004 parece  ser inmunógena a altas dosis de hemaglutinina, lo que en la práctica puede  conllevar la necesidad de administrar 2 dosis de vacuna.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>De todas formas, la producción de la  vacuna, con los métodos disponibles, no se podrá llevar a cabo con la velocidad  suficiente para atajar una posible expansión de una nueva cepa de virus gripal.  Es más, es muy probable que la vacuna no esté disponible para la primera onda  epidémica<SUP>1</SUP>. Por tanto, aunque la vacunación es la estrategia  principal para la prevención de la gripe, hay un número probable de escenarios  en los cuales se deberán utilizar otras medidas complementarias, como el uso de  antivirales, los cuales, aplicados de forma estratégica, pueden tener un papel  importante para disminuir el impacto de la pandemia y retrasar su  difusión.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Antivirales</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Hay cuatro fármacos disponibles para el  tratamiento o la profilaxis de la infección gripal: los inhibidores M2  (amantidina y rimantidina) y los nuevos inhibidores de la neuroaminidasa  (zanamivir y oseltamivir). Los inhibidores M2 actúan mediante el bloqueo del  virus en el interior de la célula, sólo son eficaces contra el virus gripal A,  están asociados a un número importante de efectos tóxicos y generan  resistencias. Además, estas resistencias son genéticamente estables y se  transmiten a los contactos susceptibles, lo cual limita su uso.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Los inhibidores de la neuroaminidasa  (zanamivir y oseltamivir) interfieren la liberación de la progenia del virus  gripal desde las células infectadas, lo cual previene la infección de nuevas  células y reduce la expansión del virus en el árbol respiratorio. Dado que la  replicación del virus gripal alcanza su máxima expresión entre 24 y 72 h después  del inicio de la enfermedad, estos fármacos, que actúan durante el estadio de  replicación viral, se deben administrar lo antes posible. A diferencia de los  inhibidores M2, los inhibidores de la neuroaminidasa presentan poca toxicidad,  inducen menos resistencias, son efectivos contra todos los subtipos de  neuroaminidasas y todos los tipos de virus gripal, lo cual resulta clave en esta  fase de preparación contra la pandemia. El zanamivir no está disponible por vía  oral y actualmente está comercializado para ser administrado mediante  inhalación. El oseltamivir posee una buena biodisponibilidad por vía oral y  puede ser administrado en cápsulas o suspensión<SUP>19</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>En cuanto a la eficacia profiláctica, en  estudios realizados en adultos sanos, tanto en contactos estrechos (profilaxis  postexposición) como profilaxis estacional en la comunidad (preexposición), la  eficacia de oseltamivir y zanamivir fue del 70-90%<SUP>20,21</SUP>, aunque sólo  oseltamivir está aprobado para su uso en profilaxis. Un ensayo clínico a doble  ciego también demostró que el uso de oseltamivir en residencias de ancianos  reducía la incidencia de gripe confirmada por el laboratorio en un 92% y  suministraba una protección adicional en las personas vacunadas<SUP>22</SUP>.  También está documentada la mayor efectividad del oseltamivir cuando se realizan  estrategias de detección precoz y respuestas rápidas en brotes en  residencias<SUP>22,23</SUP>.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Control de la infección  hospitalaria</B></FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>El virus de la gripe es un reconocido  agente de la infección nosocomial. Las recomendaciones en el control de la  infección hospitalaria tienen el objetivo de reducir la transmisión en los  trabajadores sanitarios y en el resto de los pacientes. Los pacientes deben ser  tratados con medidas de aislamiento para evitar la transmisión por gotas y por  contacto; para ello, deberían ser aislados en habitaciones con presión negativa  o, en su defecto, en habitaciones individuales con la puerta cerrada. Además del  resto de medidas de protección<SUP>1</SUP>, se deberían usar mascarillas N-95 o  equivalentes; sólo en caso de no disponer de ellas se pueden usar una, o mejor  dos, mascarillas quirúrgicas. Además, también se debe considerar el uso de la  profilaxis postexposición (oseltamivir 75 mg/día durante 7-10 días)<SUP>21</SUP>  en el caso de exposiciones no protegidas, o incluso la profilaxis preexposición  en trabajadores sanitarios expuestos a procedimientos de alto riesgo que generen  aerosoles.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Control de los contactos íntimos y  convivientes</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Los contactos domiciliarios y los contactos  íntimos de casos confirmados de gripe A H5N1 deberían recibir profilaxis  postexposición con oseltamivir según la pauta señalada  anteriormente<SUP>19,21</SUP>. Además, también deberían monitorizar su  temperatura 2 veces al día y estar atentos a otros síntomas del sistema  respiratorio durante 7 días después de su última exposición. Aunque hasta la  fecha, el riesgo de transmisión secundaria es muy bajo, se debería recomendar un  período de autocuarentena de 1 semana después de la exposición. Si hubiera  evidencia de transmisión persona a persona, las autoridades sanitarias podrían  llegar a considerar que esta cuarentena fuera obligatoria.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Precauciones para los  viajeros</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Los viajeros a zonas con actividad del  virus gripal A H5N1 deberían ser inmunizados con la vacuna antigripal disponible  para la campaña actual, al menos 2 semanas antes del inicio del viaje, con el  objeto de evitar una hipotética coinfección por dos virus que pudiese facilitar  el mecanismo de reagrupamiento entre ellos. Además, los viajeros deberían  considerar la importancia de una higiene frecuente de las manos, evitar el  contacto directo con aves y consultar con el personal sanitario si en los 10  días después de la vuelta del viaje presentan un cuadro de fiebre y síntomas  respiratorios.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Planes de preparación y  respuesta</B></FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>La situación epidemiológica existente en el  sudoeste asiático con la afección masiva por gripe aviar A H5N1 de millones de  aves con brotes simultáneos en diferentes países (China, Corea del Sur, Vietnam,  Japón, Tailandia, Camboya, Indonesia, Malasia y Laos)<SUP>1</SUP>, junto con la  aparición de 139 casos humanos que han comportado 71 defunciones (hasta el 19 de  diciembre de 2005), ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a la  elaboración de un plan contra la pandemia que ayude a las autoridades de los  países miembros a establecer estrategias de preparación y respuesta contra la  amenaza de la pandemia aviar.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Los planes se fundamentan en la idea de que  el impacto de la pandemia puede reducirse si se establecen sistemas de  vigilancia, control y seguimiento adecuados. Es probable que dentro de cada país  aparezcan brotes en puntos concretos antes de diseminarse al conjunto del  territorio, lo que puede suponer una oportunidad para actuar y retrasar esta  diseminación. También se acepta que los efectos y las consecuencias de una  pandemia, a diferencia de otros desastres naturales, pueden ser prolongados en  el tiempo (semanas o meses) con un impacto difícil de cuantificar pero, en todo  caso, con un número de muertes muy superior a las estimadas cada año en nuestro  país. Algunas de las medidas preventivas y terapéuticas, como las vacunas y los  fármacos antivirales, serán insuficientes, por lo que las autoridades de salud  pública deberán priorizar las que resulten más efectivas y eficientes para  contener o retrasar el progreso de la pandemia. En esta función resultará  fundamental la vigilancia epidemiológica, la cual no sólo puede contribuir a  detectar los primeros casos sino que además debe ayudar a establecer las  primeras medidas de control y aportar la información que guíe a los responsables  de política sanitaria para tomar las medidas más adecuadas en cada  caso.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Aunque algunos países ya han decidido  llevar a cabo políticas que implican el tratamiento de casos índices y la  profilaxis del personal sanitario, la vigilancia epidemiológica podría alertar  sobre la transmisión de estas nuevas cepas, actuar para interrumpir la fuente de  transmisión y retardar la transmisión global<SUP>24</SUP>. Ello implicaría  realizar «profilaxis en anillo» alrededor de los contactos de los casos  índice<SUP>25</SUP>, y para ello sería indispensable disponer de antivirales en  el lugar de los brotes. Otras estrategias complementarias, como la «profilaxis  postexposición», más amplia, o la «profilaxis estacional», dependerán no sólo de  la disponibilidad de antivirales sino de información procedente de la vigilancia  epidemiológica y de los casos recientes de transmisión. Para ello, se debe  asegurar que estén disponibles y a punto todas las unidades de vigilancia  epidemiológica. Por tanto, será necesario realizar inversiones en recursos  humanos, tecnología y formación.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2><B>Conclusiones</B></FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>Las aves infectadas han sido la fuente  primaria de infección para los casos de gripe A H5N1 que ha afectado a poco más  de 100 personas en Asia. Esta gripe difiere de la gripe común en ciertos  aspectos, como la fuente y los mecanismos de transmisión, la gravedad y la  respuesta al tratamiento, así como en las medidas de salud pública para su  control. La detección de nuevos casos a través de las unidades de vigilancia  será fundamental para instaurar las primeras medidas de contención hasta que se  disponga de la vacuna, y para ello se deberá tener en cuenta la historia de  viajes de los afectados, los contactos con otros pacientes y la actividad del  virus en las aves.</FONT></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>Es evidente que la amenaza de la pandemia  gripal constituye un nuevo desafío para nuestro sistema de salud pública, y el  afrontarlo a tiempo, de forma planificada, con transparencia informativa,  fundamentos epidemiológicos y criterios científicos, puede reducir el impacto de  la posible pandemia aviar. Estamos a tiempo para convertir este desafío en una  oportunidad para fortalecer nuestro sistema de salud  pública.</FONT></p>     <p align="right"><FONT face=Verdana size=2><b>Pere Godoy</b>    <br> <i> Departament de Salut. Generalitat de Catalunya.    <br> Unitat de Medicina  Preventiva i Salut Pública. Universitat de Lleida</i><SUP>    <br> </SUP><a href="mailto:pere.gody@gencat.net"> pere.gody@gencat.net</a></FONT></p>     <p></p>     <p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b></p>     <p><FONT face=Verdana size=2>1. World Health Organization.  WHO interim guidelines on clinical management of humans infected by influenza A  (H5N1). 20 de febrero de 2004 &#091;citado 17/11/2005&#093;. Disponible en: <a href="http://www.who.int/csr/disease/avian_influenza/guidelines/Guidelines_Clinical%20Management_H5N1_rev.pdf" target="_blank">http://www.who.int/csr/disease/avian_influenza/guidelines/Guidelines_Clinical%20Management_H5N1_rev.pdf</a></p>    <p>2.  Ungchusak K, Auewarakul P, Dowell SF, Kitphati R, Auwanit W, Puthavathana P, et  al. Probable person-to-person transmission of avian influenza A (H5N1). N Engl J  Med. 2005;352:333-40.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. Chen H, Smith JD, Zhang SY, Qin K, Wang J, Li KS, et  al. Avian flu: H5N1 virus outbreak in migratory waterfowl. Nature.  2005;436:191-2.</p>    <p>4. Liem NT. World Health Organization International Avian  Influenza Investigation Team, Vietnam, Lim W. Lack of H5N1 avian influenza  transmission to hospital employees, Hanoi, 2004. Emerg Infect Dis.  2005;11:210-5.</p>    <p>5. Mounts AW, Kwong H, Izurieta HS. Case-control study of risk  factors for avian influenza A (H5N1) disease, Hong Kong, 1997. J Infect Dis.  1999;180:505-8.</p>    <p>6. The writing Comite of the WHO consultation on Human  Influenza A/H5. Avian influenza A (H5N1) infection in humans. N Engl J Med.  2005;353:1374-85.</p>    <p>7. Hien TT, Liem NT, Dung NT, San LT, Mai PP, Chau NV, et  al. Avian influenza A (H5N1) in 10 patients in Vietnam. N Engl J Med.  2004;350:1179-88.</p>    <p>8. Schultsz C, Dong VC, Chau NVV, Le NT, Lim W, Thanh TT,  et al. Avian influenza H5N1 and healthcare workers. Emerg Infect Dis.  2005;11:1158-9.</p>    <p>9. De Jong MD, Cam BV, Qui PT. Fatal Avian influenza A (H5N1)  in a child presenting with diarrhea followed by coma. N Engl J Med.  2005;352:686-91.</p>    <p>10. Apisarnthanarak A, Kitphati R, Thongphubeth K,  Patoomanunt P, Anthanont P, Auwanit W, et al. Atypical avian influenza (H5N1).  Emerg Infect Dis. 2004;10:1321-4.</p>    <p>11. Chotpitayasunondh T, Ungchusak K,  Hanshaoworakul W, Chunsuthiwat S, Sawanpanyalert P, Kijphati R, et al. Human  disease from influenza A (H5N1), Thailand, 2004. Emerg Infect Dis.  2005;11:201-9.</p>    <p>12. Monto AS, Gravenstein S, Elliott M, Colopy M, Schweinle J.  Clinical signs and symptoms predicting influenza infection. Arch Intern Med.  2000;160:3243-7.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>13. Cox NJ, Subbarao K. Influenza. Lancet.  1999;354:1277-82.</p>    <p>14. McKimm-Breschkin J, Trivedi T, Hampson A, Hay A, Klimov  A, Tashiro M, et al. Neuraminidase sequence analysis and susceptibilities of  influenza virus clinical isolates to zanamivir and oseltamivir. Antimicrob  Agents Chemother. 2003;47:2264-72.</p>    <p>15. Yen HL, Monto AS, Webster RG,  Govorkova EA. Virulence may determine the necessary duration and dosage of  oseltamivir treatment for highly pathogenic A/Vietnam/1203/04 influenza virus in  mice. J Infect Dis. 2005;192:665-72.</p>    <p>16. Nicholson KG, Colegate AE, Podda A,  Stephenson I, Wood J, Ypma E, et al. Safety and antigenicity of non-adjuvanted  and MF59-adjuvanted influenza A/Duck/Singapore/97 (H5N3) vaccine: a randomised  trial of two potential vaccines against H5N1 influenza. Lancet.  2001;357:1937-43.</p>    <p>17. Webby RJ, Pérez DR, Coleman JS, Guan Y, Knight JH,  Govorkova EA, et al. Responsiveness to a pandemic alert: use of reverse genetics  for rapid development of influenza vaccines. Lancet. 2004;363:1099-103.</p>    <p>18.  Belshe RB, Mendelman PM, Treanor J, King J, Gruber WC, Piedra P, et al. The  efficacy of live attenuated, cold-adapted, trivalent, intranasal influenzavirus  vaccine in children. N Engl J Med. 1998;338:1405-12.</p>    <p>19. Moscona A.  Neuroaminidase inhibitors for influenza. N Engl J Med. 2005;353:1363-73.</p>    <p>20.  Monto AS, Robinson DP, Herlocher ML, Hinson JM Jr, Elliott MJ, Crisp A.  Zanamivir in the prevention of influenza among healthy adults: a randomized  controlled trial. JAMA. 1999;282:31-5.</p>    <p>21. Hayden FG, Atmar RL, Schilling M,  Johnson C, Poretz D, Para DE, et al. Use of the selective oral neuraminidase  inhibitor oseltamivir to prevent influenza. N Engl J Med.  1999;341:1336-43.</p>    <p>22. Monto AS, Rotthoff J, Teich E, Herlocher ML, Truscon R,  Yen HL, et al. Detection and control of influenza outbreaks in well-vaccinated  nursing home populations. Clin Infect Dis. 2004;39:459-64.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>23. Hayden FG,  Belshe R, Villanueva C, Lanno R, Hughes C, Small I, et al. Management of  influenza in households: a prospective, randomized comparison of oseltamivir  treatment with or without postexposure prophylaxis. J Infect Dis.  2004;189:440-9.</p>    <p>24. Stöhr K. Avian influenza and pandemics -research needs  and opportunities. N Engl J Med. 2005;352:405-7.</p>    <p>25. Balicer RD, Huerta M,  Grotto I. Tackling the next influenza pandemic. BMJ. 2004;328:1391-2<b>.</b></p></FONT>      ]]></body>
</article>
