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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El valor de la información y la información como valor]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Agencia Valenciana de la Salud Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud Servicio de Farmacia de Atención Primaria del Área 12]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud Red de Centros de Epidemiología y Salud Pública Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><B><FONT face=Verdana size=2>Cartas al director</FONT></B>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="4"><B>El valor  de la información y la información como valor</B></font></p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="4">The value  of information and information as a value</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><FONT face=Verdana size=2>Salvador Peiró  <SUP>a</SUP> Pedro Cervera-Casino <SUP>a, </SUP><SUP>b</SUP> Enrique Bernal-Delgado <SUP>a, </SUP><SUP>c&nbsp;</SUP> </FONT> </p>     <p align="left"><FONT face=Verdana size=2>     <BR>Fundación Instituto de Investigación en Servicios de  Salud<SUP>a    <br> </SUP>Servicio de Farmacia de Atención Primaria del Área 12, Agencia Valenciana de la  Salud, Valencia, España <SUP>b</SUP>    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud-Red de Centros de  Epidemiología y Salud Pública, Zaragoza, España <SUP>c</SUP>    <BR>    <BR>    <BR>    <BR></FONT> <I><FONT face=Verdana size=2>Sr. Director:</FONT></I> </p>     <P><FONT face=Verdana size=2>Aunque coincidimos con algunos aspectos del  comentario de De Abajo et al<SUP>1</SUP> sobre nuestro artículo acerca de la  problemática de la prescripción de inhibidores selectivos de la recaptación de  serotonina (ISRS) en población infantojuvenil<SUP>2</SUP>, otros aspectos  requieren matizaciones o se prestan a (más) debate. Por ejemplo, coincidimos en  el valor de la información sobre seguridad de medicamentos porque, en palabras  de De Abajo et al, «es a través de la información que será posible la  corresponsabilidad en el uso de los medicamentos, entre todos: agencias,  compañías farmacéuticas, profesionales y usuarios. Tal vez no hay modo más  efectivo de prevenir o minimizar los riesgos de los medicamentos»<SUP>1</SUP>.  Es precisamente este valor lo que hace poco comprensible que la Agencia Española  de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no informara «sobre la paroxetina  hasta un año después que lo hiciera la agencia británica». El argumento (y el  comportamiento) de que se prefirió «esperar a la conclusión del arbitraje y la  evaluación del CSMUH, habida cuenta que la ficha técnica de paroxetina era muy  clara al respecto desaconsejando su uso...»<SUP>1</SUP> es lo que en nuestro  comentario calificábamos de «respeto a la formalidad burocrática»<SUP>2</SUP>  (no la ficha técnica en sí, como interpretan De Abajo et al, y a la que  &shy;nueva coincidencia&shy; le reconocemos el valor «científico y  legal»<SUP>1</SUP> y, también, valor informativo<SUP>3</SUP>). El referido  argumento puede ser razonable para no precipitar la toma de medidas  administrativas sobre el uso de ISRS en población infantojuvenil (ya sea  «contraindicar» o «advertir»), pero no lo es tanto para obviar «informar» que  otras agencias de medicamentos estaban cuestionando su uso y recordar que, en  todo caso, no estaba autorizado en nuestro país.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>De Abajo et al señalan que los datos  manejados en nuestro trabajo «sobrestiman con seguridad» el uso de ISRS en  población infantojuvenil<SUP>2</SUP>. Es posible. Nuestras estimaciones, a  partir de las prescripciones realizadas por médicos pediatras son, como nosotros  mismos señalábamos, muy amplias. Pero también es posible &shy;y más  probable&shy; que infraestimen el consumo infantojuvenil de ISRS. A este  respecto, cabe señalar que: <I>a)</I> un reciente trabajo que comparaba la  prescripción de psicotropos (no sólo ISRS) en pacientes de 0-17 años de edad en  varios países (realizado con datos de la consultora IMS a partir de un diseño  muestral que, en el caso de España, incluía 850 médicos a los que se revisaba 7  días por trimestre), muestra que España, con aproximadamente 1,5 millones de  prescripciones de psicotropos a menores de 18 años en 2002, dobla a países como  Reino Unido, Alemania o Francia<SUP>4</SUP>; <I>b)</I> aproximadamente dos  tercios de la prescripción de ISRS en población infantojuvenil se concentra en  el grupo de edad de 15-18 años<SUP>5</SUP>, que no se incluía en nuestras  estimaciones al ser atendido por médicos generales. En todo caso, cuando se  trabaja con datos tan imperfectos, lo importante &shy;más que discutir sobre la  dirección de los posibles sesgos&shy; es analizar las posibilidades de  desarrollar sistemas de información suficientes para tener una imagen útil de la  prescripción en España (incluido el consumo en indicaciones no autorizadas). A  este respecto, sorprende que, pese a la &shy;sobre el papel&shy; estricta  legislación española, que establece que la prescripción en indicaciones no  autorizadas sólo pueden realizarse mediante uso compasivo, las administraciones  sanitarias autonómicas y la propia AEMPS no dispongan de información sobre el  uso de ISRS en población infantojuvenil. En este sentido, la incorporación del  número de identificación personal a las bases de datos de prescripción, ya  iniciada en algunas comunidades autónomas, parece &shy;desde hace años&shy;  imprescindible para mejorar las estrategias informativas.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Mientras tanto, el método empleado en  nuestro artículo puede permitir alguna aproximación. Tan tosca como para  discutir si sobrestima o infraestima, pero suficiente para monitorizar  tendencias, conocer si la prescripción de ISRS por pediatras está creciendo y,  quizás, para detectar el impacto &shy;o la ausencia de impacto&shy; de  determinadas intervenciones administrativas. A este respecto, en la <a href="/img/revistas/gs/v20n2/carta3_figura_1.htm" target="_blank"> figura 1</a>  puede apreciarse la evolución de la dispensación de ISRS por pediatras de la  Comunidad Valenciana, obtenida de forma similar a la descrita en nuestro trabajo  previo<SUP>2</SUP>, pero con mayor tiempo de seguimiento, sobre la que se han  dibujado las tendencias identificadas mediante el análisis de regresión por  segmentos <I>(joinpoint regression analysis)</I> y algunos sucesos  «informativos». Puede advertirse un importante crecimiento hasta noviembre de  2003 (las dosis diarias definidas dispensadas se doblan desde enero de 2000 a  octubre de 2003, varios meses antes de la alerta de la AEMPS), fecha en que se  produce un brusco descenso en la dispensación, seguido de un aplanamiento de la  tendencia de crecimiento que no parece afectada por la alerta de la AEMPS. El  cambio brusco de la tendencia de la prescripción de ISRS por pediatras, cambio  que no se produjo en la dispensación por médicos no pediatras (datos no  expuestos), coincide en el tiempo con la información emitida por la Food and  Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, que tuvo cierto eco en los medios  de comunicación generales y, tal vez, fue la primera «alerta» en España sobre  los riesgos de los ISRS en niños y adolescentes. Posiblemente, éste es el valor  de la información: su capacidad &shy;más allá de las medidas  administrativas&shy; para cambiar las apreciaciones de los clínicos sobre  riesgos y beneficios, e influir en su comportamiento (confiando en que  decisiones más informadas serán decisiones más adecuadas).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Sobre los aspectos de fondo, la efectividad  y la seguridad de los ISRS en población pediátrica, resulta casi imposible  pronunciarse con la información disponible (o, si se prefiere, puede uno  pronunciarse como quiera). La mayor parte de ensayos clínicos se realizaron en  niños y adolescentes con puntuaciones relativamente buenas en las escalas de  depresión. Probablemente, los diseños se prepararon de forma deliberada para  minimizar los efectos adversos y, no tan sorprendentemente, acabaron por no  mostrar diferencias en efectividad entre ISRS y placebo (los grupos control de  pacientes con depresión leve mejoraban sin tratamiento). Esta ausencia de  eficacia hace que los discretos incrementos de riesgo de efectos adversos ganen  en importancia relativa. Y es que, aunque en los ensayos clínicos no se haya  producido ningún suicidio (los <I>endpoint</I> utilizados se refieren a ideación  suicida o comportamientos potenciales, no a suicidios reales), las condiciones  de sobreseguimiento y control de los ensayos distan mucho de la vigilancia  posible en la práctica clínica habitual. Tampoco hay, como señalan De Abajo et  al, alternativas terapéuticas exentas de riesgo y, entre tanto ruido podría  pasar que dejen de tratarse pacientes que realmente se beneficiarían de los  ISRS, posibilidad que &shy;razonablemente&shy; ha sido expuesta por algunos  psiquiatras<SUP>6</SUP>. En estas circunstancias, las estrategias clínicas  deberían intentar evitar el uso de ISRS en casos leves (uno de los aspectos que  más impresionó de la reunión de la FDA que recomendó el <I>black-box</I> fue  constatar que los ISRS se utilizaban para tratar síntomas como el insomnio, las  jaquecas o el morderse las uñas)<SUP>7</SUP> y, de ser necesarios, seleccionar  los de mejor perfil de eficacia (fluoxetina es, hasta el momento, el único  fármaco con eficacia demostrada en ensayos clínicos pediátricos, incluso con  indicación autorizada en algunos países), informar a los padres de riesgos y  beneficios, y mantener una estrecha vigilancia sobre los pacientes. Las  estrategias, desde el punto de vista de las administraciones sanitarias, pasan  por buscar la forma de monitorizar el uso pediátrico de estos fármacos y &shy;en  su caso&shy; adoptar medidas que mejoren su adecuación. Probablemente (si se  cree que es importante que los padres estén informados y se les considera con  capacidad para compartir decisiones sobre los riesgos &shy;y beneficios&shy; que  están dispuestos a asumir para sus hijos) un prospecto más amigable y con  información explícita sobre el uso pediátrico (¿un <I>black-box</I>?) puede ser  de interés.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Queda por decir que nos ha parecido  superflua (pero sintomática) la, en términos muy valencianos, «traca final» del  comentario, en la que se deja caer que nuestro trabajo aumenta el «ruido»  «infundado e innecesario», que nuestro análisis no es «riguroso», «razonable» ni  «prudente», y que el título contiene una «afirmación gratuita y, cuanto menos,  temeraria», para concluir que «es más fácil ser pirómano que bombero». La verdad  es que nuestro artículo es más comedido que muchos de los que han aparecido en  revistas científicas anglosajonas sin merecer tanto calificativo. En realidad,  el debate &shy;que ha ocupado bastantes páginas en <I>JAMA</I>, <I>BMJ, New  England Journal of Medicine, Lancet, Pediatrics</I>, etc.&shy; ha sido y es  prácticamente inapreciable en España. Quizás porque en el entorno anglosajón  están más acostumbrados a debatir de forma abierta y transparente. Y esto, casi  sin querer, resalta que la información, la transparencia y el debate abierto  tienen valor, pero también son un valor. En otras palabras, examinar crítica y  públicamente algunas actuaciones de las agencias de medicamentos, la industria o  los clínicos no implica la necesidad de gritar ¡fuego!, ¡pirómanos!... ni  requiere que nadie tenga que ponerse el traje de  bombero.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana" size="3">Bibliografía</font></b></P><FONT face=Verdana size=2>1. De Abajo FJ, Montero D,  Calvo G. El papel de las agencias reguladoras en la evaluación de la seguridad  de los medicamentos: a propósito de los inhibidores selectivos de la recaptación  de serotonina. Gac Sanit. 2005;19:407-9.    <BR>2. Peiró S, Cervera Casino P,  Bernal-Delgado E. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina en  la depresión infantil: un culebrón que refleja importantes problemas de  seguridad de los medicamentos. Gac Sanit. 2005;19:401-6.    <BR>3. Manso Rodríguez  G, Hidalgo Balsera A. Información sobre medicamentos: la ficha técnica. Med Clin  (Barc). 2005;125:198.    <BR>4. Wong IC, Murray ML, Camilleri-Novak D, Stephens P.  Increased prescribing trends of paediatric psychotropic medications. Arch Dis  Child. 2004; 89:1131-2. Erratum in: Arch Dis Child. 2005;90:219.    <BR>5. Murray  ML, De Vries CS, Wong IC. A drug utilisation study of antidepressants in  children and adolescents using the General Practice Research Database. Arch Dis  Child. 2004;89:1098-102.    <BR>6. Giner Jiménez L, Salzman G, Golberg P. Seguridad  de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Med Clin (Barc).  2005;124:719.    <BR>7. Leslie LK, Newman TB, Chesney PJ, Perrin JM. The Food and  Drug Administration's deliberations on antidepressant use in pediatric patients.  Pediatrics. 2005;116:195-204.    <BR>    <BR></FONT>    ]]></body>
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