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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>EDITORIAL</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>La escalada del cannabis</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>The ascent in cannabis use</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">Amador Calafat Far</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Director de la revista Adicciones.    <br> Presidente de Irefrea.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es preocupante que España sea, según diversos indicadores, el primer país en  consumo de cannabis de Europa. Y más preocupante si cabe que haya tan poca  conciencia del problema entre nosotros. En efecto, en el último informe del  Observatorio Europeo sobre la Droga<SUP>1</SUP> se indica que ha probado esta  sustancia alguna vez en la vida un 29% de nuestra población general (sólo nos  supera Dinamarca con un 31% y el Reino Unido con un 30%); si nos referimos a la  población estudiantil de 15-16 años, la frecuencia es del 41%, sólo superada por  la República Checa con un 44%; si hablamos de uso durante el último año en la  población general, la frecuencia española es la más alta con un 11,3% (la media  europea está en el 7%); finalmente, si nos referimos al uso durante el último  mes en la población adulta, el porcentaje más alto nuevamente es español con el  7,6%, cuando la media europea es de alrededor del 4%. Dos cuestiones más nos  deberían preocupar. La primera es que los datos apuntan a que este consumo no  está sólo ligado a la juventud, sino que tiende a prolongarse hasta las edades  adultas<SUP>1</SUP>. La segunda es la rapidez con que se están produciendo estos  cambios en España, pues es, junto con Bélgica, el país europeo donde el consumo  ha crecido más rápidamente.</font></p>     <P><font face="Verdana" size="2">Para complementar esta información, cabe  mencionar que en los últimos 10 años el consumo habitual entre la población  escolarizada de 14-18 años ha aumentado 13 puntos (del 12,2% en el año 1994, al  25% en 2004); y las demandas asistenciales entre los menores de edad sitúan al  cannabis en el primer lugar, con un 52% del total, mientras que 5 años antes  representaba sólo el 20,6%<SUP>2</SUP>. En los últimos 10 años, entre los  jóvenes de 14-18 años ha descendido en 21 puntos la percepción de riesgo  respecto al uso experimental y 10 respecto al uso habitual.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En este descenso de la percepción de riesgo  tenemos posiblemente una de las explicaciones de este aumento del consumo. En un  seguimiento desde el año 1976 hasta 1996 de las razones que explicaban los  aumentos y las disminuciones anuales entre la población americana en el consumo  de diversas drogas -entre ellas el cannabis- se halló que algunos  factores, como el seguimiento de los estudios, la participación en actividades  antisociales o el número de salidas, eran buenos factores predictores del  uso<SUP>3</SUP>. Pero lo único que real-mente explicaba los cambios históricos  año tras año eran las modificaciones en la percepción del riesgo o las  variaciones en la desaprobación de una determinada droga. Hasta se ha llegado a  pensar que las otras variables señaladas antes ejercen su acción a través de los  cambios en la percepción en el riesgo y su desaprobación.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En la revisión de estudios longitudinales sobre  las causas de inicio al consumo que aparece en este número de GACETA SANITARIA<SUP>4</SUP> se señalan como razones más frecuentes el sexo masculino,  el consumo de tabaco y alcohol, tener una relación problemática con los padres y  el consumo de cannabis por parte de los amigos. Se trata de variables personales  e interpersonales bien conocidas, que obviamente son claves para conocer algo  más sobre estos inicios en el consumo. Pero no son estas variables personales  las que nos ayudarán a entender el porqué de esta escalada en el consumo de  cannabis en nuestro país. Tenemos que acudir para ello a explicaciones como la  legitimación cultural de los consumos que se está produciendo<SUP>5</SUP> y la  baja percepción del riesgo. Además, esta baja percepción del riesgo es  importante no sólo para iniciarse, sino también para seguir  consumiendo<SUP>6</SUP>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La cuestión del sexo también es central  dentro del cambio cultural y los aumentos de consumo, puesto que justamente  algunos aumentos globales son debidos principalmente a las mujeres, coincidiendo  incluso con descensos entre los varones<SUP>7</SUP>. Estábamos acostumbrados  hasta ahora a que esta convergencia de ambos géneros fuese sobre todo en  relación con las frecuencias, pero ya en el último informe ESPAD<SUP>8</SUP>,  realizado entre estudiantes de 15-16 años de edad, encontramos que, por primera  vez, la embriaguez era más frecuente entre las mujeres en ciertos países, como  el Reino Unido, Irlanda y Noruega.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Es evidente que haber probado el cannabis no significa, ni mucho menos, un consumo habitual. Pero diversos estudios  longitudinales señalan que entre un 9 y un 14% de todas las personas que lo han  probado acabarán siendo consumidores dependientes<SUP>9</SUP>. Las razones de  esta dependencia son diversas. Entre otras causas, cabe citar las posibilidades  adictivas de la propia sustancia y también la herencia. Haber probado el  cannabis depende básicamente del ambiente, pero el uso frecuente, el abuso y la  dependencia están relacionados significativamente con la herencia, según ciertos  estudios realizados en gemelos<SUP>10,11</SUP>. Parece lógico que aunque este  consumo masivo dependa originariamente de causas culturales -hay otras  razones, además, como la gran accesibilidad, que también es más alta en  España<SUP>12</SUP>- la interacción con la droga y la herencia puede llevar  a que haya más consumidores habituales, que es lo que de hecho está  ocurriendo.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>Bibliografía</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">1. European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (EMCDDA). The state of the drugs problem in Europe. Lisboa: European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction; 2006.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">2. Plan Nacional sobre Drogas. Informe 2004 del Observatorio Español sobre Drogas. Madrid: Plan Nacional sobre Drogas; 2005.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3. Johnston LD, O'Malley PM. Explaining recent increases in student' marijuana use: impact of perceived risks and disapproval, 1976 through 1996. Am J Public Health. 1998; 887-92.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4. Guxens M, Nebot M, Ariza C, Ochoa D. Factors associated with the onset of cannabis use: a systematic review of cohort studies. Gac Sanit. 2007;21:252-60.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">5. Calafat A, Juan M, Becoña E, Fernández C, Gil E, Llopis JJ. Organización y estrategias de la cultura pro cannabis. Adicciones. 2002;12 Supl:232-74.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">6. Bailey S, Flewelling RL, Rachal JV. Predicting continued use of marijuana among adolescents. J Health Soc Behav. 1992; 33:51-66.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">7. Plan Nacional sobre Drogas. Informe n.<sup>o</sup> 4. Observatorio español sobre drogas. Madrid: Ministerio del Interior, Plan Nacional sobre drogas, Observatorio español sobre drogas; 2001.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">8. Hibell B, Andersson B, Bjarnasson T, Ahlström S, Balakireva  O, Kokkevi A, et al. The 2003 ESPAD Report: alcohol and other drugs use among students in 30 European countries. Stockholm: Swedish Council for Information on Alcohol and Other Drugs; 2004.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">9. Anthony JC, Warner LA, Kessler RC. Comparative epidemiology of dependence on tobacco, alcohol, controlled substances and inhalants: basic findings from the National Comorbidity Survey. Exp Clin Psychopharmacol. 1994;2:244-68.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">10. Kendler KS, Prescott CA. Cannabis use, abuse, and dependence in a population-based sample of female twins. Am J Psychiatry. 1998;155:1016-22.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">11. Lynskey MT, Heath AC, Nelson EC, Bucholz KK, Madden PA, Slutske WS, et al. Genetic and environmental contributions to cannabis dependence in a national young adult twin sample. Psychol Med. 2002;32:195-207.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">12. EOS Gallup Europe. Young people and drugs. Flash Eurobarometer 2004;158 &#091;consultado 20/1/20005&#093;. Disponible en:  <a target="_blank" href="http://europa.eu.int/comm/public_opinion/flash/fl158_en.pdf">http://europa.eu.int/comm/public_opinion/flash/fl158_en.pdf</a></font></P>      ]]></body>
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