<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0213-9111</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Gaceta Sanitaria]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Gac Sanit]]></abbrev-journal-title>
<issn>0213-9111</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS)]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0213-91112014000200001</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.1016/j.gaceta.2013.11.005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Disruptores endocrinos: ¿suficiente evidencia para actuar?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endocrine disruptors: is there sufficient evidence to act?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fátima Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mariana]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olea]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nicolás]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Granada ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Universidad de Granada  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Granada ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,Centro de Investgación Biomédica En Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP)  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>28</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>93</fpage>
<lpage>95</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0213-91112014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0213-91112014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0213-91112014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><a name="top"></a><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Disruptores endocrinos, ¿suficiente evidencia para actuar?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Endocrine disruptors. Is there sufficient evidence to act?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Mariana F&aacute;tima Fern&aacute;ndez y Nicol&aacute;s Olea</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Instituto de Investigaci&oacute;n Biosanitaria de Granada, Universidad de Granada, Granada; CIBER de Epidemiolog&iacute;a y Salud P&uacute;blica, CIBERESP, Espa&ntilde;a</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este trabajo ha sido financiado por proyectos del 7<sup>o</sup> Programa Marco de la Uni&oacute;n Europea (CONTAMED FP7-ENV-2007-1-212502), del Instituto de Salud Carlos III (EUS2008-03574; FIS PI11/0610; PI-0513-2012), el CIBER de Epidemiolog&iacute;a y Salud P&uacute;blica (CIBERESP) y la Consejer&iacute;a de Econom&iacute;a, Innovaci&oacute;n, Ciencia y Empleo de la Junta de Andaluc&iacute;a (Proyecto de Excelencia P09-CTS-5488).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 2012, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) actualiz&oacute; el conocimiento cient&iacute;fico sobre los compuestos qu&iacute;micos disruptores endocrinos (EDC, <i>endocrine disrupting chemicals</i>), definidos como sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal y el desarrollo embrionario y provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo vivo o de su descendencia<sup>1</sup>. El t&eacute;rmino EDC engloba un grupo de sustancias qu&iacute;micas de muy diferente origen y estructura que se sintetizaron para cumplir funciones muy diversas<sup>2</sup>. Algunos, una vez liberados al medio ambiente, pueden acumularse en el organismo por ser lip&oacute;filos y resistentes a la degradaci&oacute;n, persistiendo en los tejidos grasos, mientras que otros acceden al organismo a diario y de manera cotidiana, son r&aacute;pidamente excretados (pseudopersistentes) y contribuyen igualmente a la dosis interna<sup>2</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En un informe previo de la OMS (2002), la evidencia cient&iacute;fica disponible suger&iacute;a que las tendencias crecientes en ciertos efectos adversos observados en la salud humana y animal pod&iacute;an ser atribuidos a la exposici&oacute;n a EDC<sup>3</sup>. Desde entonces se ha progresado enormemente en el conocimiento cient&iacute;fico relacionado con el impacto de esta exposici&oacute;n, de manera que a estos informes<sup>1,3</sup> se unen revisiones cient&iacute;ficas de la Sociedad de Endocrinolog&iacute;a<sup>4</sup>, la Comisi&oacute;n Europea<sup>5</sup>, la Agencia Ambiental Europea<sup>6</sup> y la Sociedad Europea de Endocrinolog&iacute;a Pedi&aacute;trica<sup>7</sup>, alertando a la comunidad sanitaria sobre una hip&oacute;tesis cl&iacute;nica que debe ser conocida, comunicada y advertida. Muchos de estos informes fueron alentados por la pol&iacute;tica de financiaci&oacute;n en disrupci&oacute;n endocrina, que de forma mantenida ha establecido convocatorias abiertas en los programas marco de investigaci&oacute;n, que por el momento no parecen tener continuidad en <i>Horizon 2020</i>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un aspecto interesante en la progresi&oacute;n del conocimiento en torno a la disrupci&oacute;n endocrina es la enorme controversia suscitada en los foros de discusi&oacute;n pol&iacute;tica sobre la necesidad (o no) de actuar reduciendo o evitando la exposici&oacute;n a EDC. Los antecedentes hay que buscarlos en el mandato del Parlamento a la Comisi&oacute;n Europea del a&ntilde;o 1999<sup>8</sup>, donde se exig&iacute;a un plan de actuaci&oacute;n concreto y que, 14 a&ntilde;os despu&eacute;s, tan s&oacute;lo se ha implementado someramente. Valga como ejemplo que las dos &uacute;nicas restricciones de uso de pl&aacute;sticos con componentes hormonalmente activos (ftalatos en chupetes, mordedores y tetinas, y bisfenol-A en biberones de policarbonato) se han tomado apoy&aacute;ndose en la aplicaci&oacute;n del principio de precauci&oacute;n con objeto de proteger la salud infantil. El recurso a este principio deber&iacute;a limitarse a situaciones en que la evidencia cient&iacute;fica no es suficiente para establecer relaciones de causalidad. Sin embargo, nada m&aacute;s lejos de la realidad: las publicaciones cient&iacute;ficas sobre el bisfenol-A y los ftalatos son lo suficientemente abundantes y concluyentes para desear que estos compuestos no supongan una amenaza constante para la poblaci&oacute;n y sit&uacute;en, por ejemplo, a nuestro pa&iacute;s en las primeras posiciones en cuanto a exposici&oacute;n infantil a ftalatos<sup>9</sup>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>La complejidad en la estimaci&oacute;n del riesgo</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos investigadores<sup>2</sup> vienen poniendo en duda la conveniencia de seguir el modelo habitual en la estimaci&oacute;n del riesgo<sup>10</sup> cuando se trata de establecer grados seguros de exposici&oacute;n a EDC. Tradicionalmente, la toxicolog&iacute;a con inter&eacute;s regulador se ha basado en la presunci&oacute;n de curvas de dosis-respuesta monot&oacute;nicas para la mayor&iacute;a de los compuestos qu&iacute;micos. Este modelo permite a los expertos predecir el efecto desencadenado por dosis bajas extrapolando el observado a altas concentraciones<sup>11</sup>. Sin embargo, numerosos estudios sobre disrupci&oacute;n endocrina cuestionan su adecuaci&oacute;n, fundamentalmente porque, de manera similar a las hormonas, los EDC son capaces de generar curvas de dosis-respuesta no monot&oacute;nicas para muchos efectos y a distintos niveles de organizaci&oacute;n. Este comportamiento se debe al complicado dinamismo que se produce en la ocupaci&oacute;n-saturaci&oacute;n del receptor hormonal<sup>12,13</sup>, y dificulta la predicci&oacute;n de lo que ocurre a bajas dosis conociendo la respuesta a los valores habituales empleados en los ensayos toxicol&oacute;gicos. Adem&aacute;s, si bien es cierto que algunos EDC pueden mostrar una respuesta lineal monot&oacute;nica cuando son ensayados en un sistema sencillo, debido a la coexistencia de hormonas end&oacute;genas en el organismo expuesto, los efectos desencadenados depender&aacute;n del contexto hormonal del individuo mientras ocurre la exposici&oacute;n<sup>13</sup>. Por otra parte, de manera an&aacute;loga a como lo hacen las hormonas, los EDC pueden actuar de manera particular en un tejido<sup>12-16</sup> dependiendo de la expresi&oacute;n de receptores espec&iacute;ficos y sus isoformas. Por lo tanto, cualquier intento de estimaci&oacute;n realista de las consecuencias de la exposici&oacute;n a EDC debe tener presente el patr&oacute;n hormonal de cada individuo, la susceptibilidad particular de cada tejido u &oacute;rgano, y el momento en que ocurre la exposici&oacute;n, ya que peque&ntilde;as variaciones de la normalidad pueden afectar a la funcionalidad del sistema en su totalidad si los mecanismos de homeostasis no son adecuados<sup>15,16</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La edad a la cual ocurre la exposici&oacute;n determina las consecuencias sobre la salud de un individuo. As&iacute;, la exposici&oacute;n durante el embarazo tiene resultados muy distintos a los esperados si ocurre en el individuo adulto. El embri&oacute;n/feto y el neonato son extremadamente sensibles a la exposici&oacute;n, y los efectos adversos suelen ser m&aacute;s graves que en el adulto<sup>13,15</sup>. Por otra parte, la mujer embarazada que est&aacute; expuesta a m&uacute;ltiples EDC con capacidad para atravesar la placenta se convierte en transmisora de la exposici&oacute;n al individuo en la fase m&aacute;s sensible de su desarrollo<sup>13,15,16</sup>. A trav&eacute;s de la placenta, el feto se expone a la carga previa (bioacumulada y persistente) y a la actual de la madre, tanto de compuestos almacenados en su tejido adiposo, movilizados durante el embarazo, como de compuestos pseudopersistentes<sup>17-20</sup>. Tambi&eacute;n algunas de estas sustancias acceden al reci&eacute;n nacido a trav&eacute;s de la lactancia<sup>21</sup>. De esta manera, la hip&oacute;tesis de la disrupci&oacute;n endocrina se ajusta a la teor&iacute;a del "origen fetal de las enfermedades", que sugiere que las interacciones que tienen lugar entre el organismo en desarrollo y el medio ambiente van a determinar el riesgo del individuo adulto de presentar una enfermedad determinada<sup>22</sup>. Por &uacute;ltimo, la evidencia cient&iacute;fica tambi&eacute;n apoya que la exposici&oacute;n a EDC, adem&aacute;s de afectar al organismo expuesto y a su progenie, tiene consecuencias en las siguientes generaciones<sup>6,7</sup> por modificaciones no gen&oacute;micas o por cambios epigen&eacute;ticos<sup>23</sup>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Pol&iacute;ticas en disrupci&oacute;n endocrina</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las intervenciones relacionadas con EDC en el Parlamento Europeo durante los &uacute;ltimos 2 a&ntilde;os han sido numerosas y del mayor inter&eacute;s. Voces muy distintas reclaman a la Comisi&oacute;n que cumpla con el compromiso contra&iacute;do e implemente un plan de actuaciones que protejan frente a la exposici&oacute;n a EDC. Respondiendo a esta exigencia, el Parlamento aprob&oacute; el a&ntilde;o pasado un proyecto de resoluci&oacute;n de la Comisi&oacute;n de Medio Ambiente, Salud y Seguridad Alimentaria sobre la protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica contra los EDC &#091;2012/2066(INI)&#093;. La resoluci&oacute;n establece con claridad la dificultad de fijar unos grados de exposici&oacute;n que puedan considerarse realmente seguros; recalca que es prioritario reducir la exposici&oacute;n a EDC mediante la revisi&oacute;n de la legislaci&oacute;n vigente (en especial para los grupos de poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerables), propone diferentes mejoras en el sistema de regulaci&oacute;n europeo REACH e indica que todos los estudios cient&iacute;ficos existentes deben ser utilizados para evaluar el riesgo de la exposici&oacute;n. A demanda de la Comisi&oacute;n, un comit&eacute; constituido por cient&iacute;ficos y representantes de organizaciones ambientales ha elaborado un informe minucioso que proporciona la informaci&oacute;n cient&iacute;fica, actualizada y consensuada, sobre las claves para identificar y caracterizar los EDC<sup>24</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Llamativa, por no decir esperp&eacute;ntica, ha sido la respuesta de ciertos toxic&oacute;logos implicados en organismos reguladores y editores de revistas de toxicolog&iacute;a en una carta abierta<sup>25</sup> a la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, declarando que las recomendaciones del informe de expertos van contra el sentido com&uacute;n y que el sistema actual de evaluaci&oacute;n de riesgo es correcto y no deber&iacute;a ser puesto en entredicho. Como era previsible, la voz de los cient&iacute;ficos no se ha hecho esperar<sup>26,27</sup>, y en un reciente editorial<sup>28</sup> m&aacute;s de 140 firmantes afirman que las decisiones en regulaci&oacute;n sobre EDC deber&iacute;an fundamentarse en las publicaciones cient&iacute;ficas existentes, y que en el proceso deber&iacute;an participar expertos en muy variadas ramas del saber. Destaca, entre las respuestas publicadas en contestaci&oacute;n a los toxic&oacute;logos reguladores, el editorial de Grandjean y Ozonoff que exige a los firmantes de la carta abierta que declaren de forma inmediata sus intereses, su relaci&oacute;n con la industria productora de muchos de los EDC y sus fuentes de financiaci&oacute;n<sup>29</sup>. Esto ha desvelado unos compromisos tan estrechos entre los firmantes y la industria que cuestionan cualquier afirmaci&oacute;n de sus autores y la validez de sus recomendaciones.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Implicaci&oacute;n de los profesionales de la salud</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desgraciadamente, estas discusiones est&aacute;n llevando demasiado tiempo y el proceso de decisi&oacute;n se retrasa m&aacute;s de lo que nuestros pacientes hubieran tolerado. Mientras en Europa se implementa una regulaci&oacute;n m&aacute;s estricta sobre la exposici&oacute;n a EDC en la poblaci&oacute;n general, y se hacen efectivas nuevas normas a escala supranacional, los profesionales de la salud estamos obligados a conocer el problema, reconocer las exposiciones y advertir a la poblaci&oacute;n, especialmente a la m&aacute;s vulnerable, sobre las situaciones de mayor riesgo. Adem&aacute;s, debemos implicarnos en los procesos de decisi&oacute;n, participando en los foros adecuados y exigiendo en cada momento la aplicaci&oacute;n m&aacute;s conveniente de los sistemas de protecci&oacute;n. Las recomendaciones del American College of Obstetricians and Gynecologists, junto con la American Society for Reproductive Medicine, son un buen ejemplo de implicaci&oacute;n de los cl&iacute;nicos en este debate<sup>30</sup>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Contribuciones de autor&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">M.F. Fern&aacute;ndez y N. Olea han contribuido de igual forma en la elaboraci&oacute;n de este editorial.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Conflictos de intereses</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ninguno.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Bergman A, Heindel JJ, Jobling S, et al., editores. UNEP/WHO. State of the science of endocrine disrupting chemicals - 2013. (Consultado el 04/10/2013.) Disponible en:  <a target="_blank" href="http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en">http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474534&pid=S0213-9111201400020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Olea N, Fernández MF, Araque P, et al. Perspectivas en disrupción endocrina. Gac Sanit. 2002;16:250-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474536&pid=S0213-9111201400020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. IPCS. Global assessment of the state-of-the-science of endocrine disruptors. Geneva, Switzerland: World Health Organization, International Programme on Chemical safety; 2002 (Consultado el 04/10/2013.) Disponible en:  <a target="_blank" href="http://www.who.int/ipcs/publications/new%20issues/endocrine%20disruptors/en">http://www.who.int/ipcs/publications/new issues/endocrine disruptors/en</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474538&pid=S0213-9111201400020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Diamanti-Kandarakis E, Bourguignon JP, Giudice LC, et al. Endocrinedisrupting chemicals: an Endocrine Society scientific statement. Endocr Rev. 2009;30:293-342.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474540&pid=S0213-9111201400020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Kortenkamp A, Martin O, Faust M, et al. State of the art assessment of endocrine disrupters.  2012 (Consultado el 04/10/2013.) Disponible en: <a target="_blank" href="http://ec.europa.eu/environment/endocrine/documents/4SOTA%20EDC%20Final%20Report%20V3%206%20Feb%2012.pdf"> http://ec.europa.eu/environment/endocrine/documents/4SOTA EDC Final Report V3 6  Feb 12.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474542&pid=S0213-9111201400020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. EEA (European Environment Agency). The impact of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments. The Weybridge +15 (1996-2011) report. Luxembourg: Publications Office of the European Union, 2012. EEA Technical report No 2/2012. (Consultado el 04/10/2013.) Disponible en:  <a target="_blank" href="http://www.eea.europa.eu/publications/the-impacts-of-endocrine-disrupters">http://www.eea.europa.eu/publications/the-impacts-of-endocrine-disrupters</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474544&pid=S0213-9111201400020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Skakkebaek NE, Toppari J, Söder O, et al. The exposure of fetuses and children to endocrine disrupting chemicals: a European Society for Paediatric Endocrinology (ESPE) and Pediatric Endocrine Society (PES) call to action statement. J Clin Endocrinol Metab. 2011;96:3056-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474546&pid=S0213-9111201400020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. European Commission communication on a community strategy for endocrine disrupter - A range of substances suspected of interfering with the hormone systems of humans and wildlife., 706. Brusselles: European Commission, COM; 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474548&pid=S0213-9111201400020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Casas L, Fernández MF, Llop S, et al. Urinary concentrations of phthalates and phenols in a population of Spanish pregnant women and children. Environ Int. 2011;37:858-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474550&pid=S0213-9111201400020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Hens L. Risk assessment of endocrine disrupters. En: Nicolopoulou-Stamati P, Hens L, Howard CV, editores. Endocrine disrupters: environmental health and policies. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers; 2001. p. 171-207.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474552&pid=S0213-9111201400020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Welshons WV, Thayer KA, Judy BM, et al. Large effects from small exposures. I Mechanisms for endocrine-disrupting chemicals with estrogenic activity. Environ Health Perspect. 2003;111:994-1006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474554&pid=S0213-9111201400020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Vandenberg LN, Colborn T, Hayes TB, et al. Hormones and endocrine-disrupting chemicals: low-dose effects and nonmonotonic dose responses. Endocr Rev. 2012;33:378-455.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474556&pid=S0213-9111201400020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Vandenberg LN, Colborn T, Hayes TB, et al. Regulatory decisions on endocrine disrupting chemicals should be based on the principles of endocrinology. Reprod Toxicol. 2013;38:1-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474558&pid=S0213-9111201400020000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Owens JW, Chaney JG. Weighing the results of differing ‘low dose' studies of the mouse prostate by Nagel, Cagen, and Ashby: quantification of experimental power and statistical results. Regul Toxicol Pharmacol. 2005;43:194-202.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474560&pid=S0213-9111201400020000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Schug TT, Janesick A, Blumberg B, et al. Endocrine disrupting chemicals and disease susceptibility. J Steroid Biochem Mol Biol. 2011;127:204-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474562&pid=S0213-9111201400020000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Diamanti-Kandarakis E, Palioura E, Kandarakis SA, et al. The impact of endocrine disruptors on endocrine targets. Horm Metab Res. 2010;42:543-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474564&pid=S0213-9111201400020000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Amaya E, Gil F, Freire C, et al. Placental concentrations of heavy metals in a mother-child cohort. Environ Res. 2013;120:63-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474566&pid=S0213-9111201400020000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Fernández MF, Parera J, Arrebola JP, et al. Levels of polychlorinated dibenzo-pdioxins, dibenzofurans and dioxin-like polychlorinated biphenyls in placentas from the Spanish INMA birth cohort study. Sci Total Environ. 2012;441: 49-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474568&pid=S0213-9111201400020000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Jiménez-Díaz I, Zafra-Gómez A, Ballesteros O, et al. Determination of bisphenol A and its chlorinated derivatives in placental tissue samples by liquid chromatography-tandem mass spectrometry. J Chromatogr B Analyt Technol Biomed Life Sci. 2010;878:3363-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474570&pid=S0213-9111201400020000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Fernández MF, Olmos B, Granada A, et al. Human exposure to endocrinedisrupting chemicals and prenatal risk factors for cryptorchidism and hypospadias: a nested case-control study. Environ Health Perspect. 2007;115: 8-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474572&pid=S0213-9111201400020000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Cerrillo I, Granada A, López-Espinosa MJ, et al. Endosulfan and its metabolites in fertile women, placenta, cord blood, and human milk. Environ Res. 2005;98:233-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474574&pid=S0213-9111201400020000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Barouki R, Gluckman PD, Grandjean P, et al. Developmental origins of noncommunicable disease: implications for research and public health. Environ Health. 2012;27:42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474576&pid=S0213-9111201400020000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Anway MD, Skinner MK. Epigenetic programming of the germ line: effects of endocrine disruptors on the development of transgenerational disease. Reprod Biomed Online. 2008;16:23-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474578&pid=S0213-9111201400020000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Munn S, Goumenou M. Report of the endocrine disrupters - Expert Advisory Group (ED EAG). Key scientific issues relevant to the identification and characterisation of endocrine disrupting substances. 2013 (Consultado el 04/10/2013.) Disponible en: http://ec.europa.eu/dgs/jrc/index.cfm?id=1410&dt code=NWS&obj id=16530&ori=RSS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474580&pid=S0213-9111201400020000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Dietrich DR, Aulock SV, Marquardt H, et al. Scientifically unfounded precaution drives European Commission's recommendations on EDC regulation, while defying common sense, well-established science and risk assessment principles. Chem Biol Interact. 2013;205:A1-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474582&pid=S0213-9111201400020000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Bergman Å, Andersson AM, Becher G, et al., editors. Science and policy on endocrine disrupters must not be mixed: a reply to a "common sense" intervention by toxicology journal. Environ Health. 2013;12:69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474584&pid=S0213-9111201400020000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Bergman Å, Heindel JJ, Kasten T, et al. The impact of endocrine disruption: a consensus statement about the state of the science. Environ Health Perspect. 2013;12:A104-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474586&pid=S0213-9111201400020000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Gore AC, Balthazart J, Bikle D, et al. Policy decisions on endocrine disruptors should be based on science across disciplines: a response to Dietrich et al. Endocrinology. 2013;154:3957-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474588&pid=S0213-9111201400020000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Grandjean P, Ozonoff D. Transparency and translation of science in a modern world. Environ Health. 2013;12:70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474590&pid=S0213-9111201400020000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Exposure to toxic environmental agents. The American College of Obstetricians and Gynecologists. Committee Opinion 575. 2013 (Consultado el 04/11/2013.) Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.acog.org/Resources_And_Publications/Committee_Opinions/Committee_on_Health_Care_for_Underserved_Women/Exposure_to_Toxic_Environmental_Agents">http://www.acog.org/Resources_And_Publications/Committee_Opinions/Committee_on_Health_Care_for_Underserved_Women/Exposure_to_Toxic_Environmental_Agents</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2474592&pid=S0213-9111201400020000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/gs/v28n2/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Dirección para correspondencia:</b>    <br>Correo electrónico: <a href="mailto:marieta@ugr.es">marieta@ugr.es</a>    <br>(M.F. Fernández)</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bergman]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Heindel]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jobling]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State of the science of endocrine disrupting chemicals: 2013]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[UNEP/WHO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olea]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Araque]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Perspectivas en disrupción endocrina]]></article-title>
<source><![CDATA[Gac Sanit]]></source>
<year>2002</year>
<volume>16</volume>
<page-range>250-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>IPCS</collab>
<source><![CDATA[Global assessment of the state-of-the-science of endocrine disruptors]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Geneva ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[World Health Organization, International Programme on Chemical safety]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Diamanti-Kandarakis]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bourguignon]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Giudice]]></surname>
<given-names><![CDATA[LC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endocrinedisrupting chemicals: an Endocrine Society scientific statement]]></article-title>
<source><![CDATA[Endocr Rev]]></source>
<year>2009</year>
<volume>30</volume>
<page-range>293-342</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kortenkamp]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Faust]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[State of the art assessment of endocrine disrupters]]></source>
<year>2012</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>EEA (European Environment Agency)</collab>
<source><![CDATA[The impact of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments: The Weybridge +15 (1996-2011) report]]></source>
<year>2012</year>
<volume>2/2012</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Luxembourg ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Publications Office of the European Union]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Skakkebaek]]></surname>
<given-names><![CDATA[NE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Toppari]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Söder]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The exposure of fetuses and children to endocrine disrupting chemicals: a European Society for Paediatric Endocrinology (ESPE) and Pediatric Endocrine Society (PES) call to action statement]]></article-title>
<source><![CDATA[J Clin Endocrinol Metab]]></source>
<year>2011</year>
<volume>96</volume>
<page-range>3056-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[European Commission communication on a community strategy for endocrine disrupter: A range of substances suspected of interfering with the hormone systems of humans and wildlife]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Brusselles ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[European Commission, COM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Casas]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Llop]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Urinary concentrations of phthalates and phenols in a population of Spanish pregnant women and children]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Int]]></source>
<year>2011</year>
<volume>37</volume>
<page-range>858-66</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hens]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Risk assessment of endocrine disrupters]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Nicolopoulou-Stamati]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hens]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Howard]]></surname>
<given-names><![CDATA[CV]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Endocrine disrupters: environmental health and policies]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>171-207</page-range><publisher-loc><![CDATA[Dordrecht ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Kluwer Academic Publishers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Welshons]]></surname>
<given-names><![CDATA[WV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thayer]]></surname>
<given-names><![CDATA[KA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Judy]]></surname>
<given-names><![CDATA[BM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Large effects from small exposures: I Mechanisms for endocrine-disrupting chemicals with estrogenic activity]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health Perspect]]></source>
<year>2003</year>
<volume>111</volume>
<page-range>994-1006</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vandenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[LN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Colborn]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hayes]]></surname>
<given-names><![CDATA[TB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hormones and endocrine-disrupting chemicals: low-dose effects and nonmonotonic dose responses]]></article-title>
<source><![CDATA[Endocr Rev]]></source>
<year>2012</year>
<volume>33</volume>
<page-range>378-455</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vandenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[LN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Colborn]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hayes]]></surname>
<given-names><![CDATA[TB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Regulatory decisions on endocrine disrupting chemicals should be based on the principles of endocrinology]]></article-title>
<source><![CDATA[Reprod Toxicol]]></source>
<year>2013</year>
<volume>38</volume>
<page-range>1-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Owens]]></surname>
<given-names><![CDATA[JW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chaney]]></surname>
<given-names><![CDATA[JG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Weighing the results of differing ‘low dose' studies of the mouse prostate by Nagel, Cagen, and Ashby: quantification of experimental power and statistical results]]></article-title>
<source><![CDATA[Regul Toxicol Pharmacol]]></source>
<year>2005</year>
<volume>43</volume>
<page-range>194-202</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schug]]></surname>
<given-names><![CDATA[TT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Janesick]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blumberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endocrine disrupting chemicals and disease susceptibility]]></article-title>
<source><![CDATA[J Steroid Biochem Mol Biol]]></source>
<year>2011</year>
<volume>127</volume>
<page-range>204-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Diamanti-Kandarakis]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Palioura]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kandarakis]]></surname>
<given-names><![CDATA[SA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The impact of endocrine disruptors on endocrine targets]]></article-title>
<source><![CDATA[Horm Metab Res]]></source>
<year>2010</year>
<volume>42</volume>
<page-range>543-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amaya]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Freire]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Placental concentrations of heavy metals in a mother-child cohort]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Res]]></source>
<year>2013</year>
<volume>120</volume>
<page-range>63-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parera]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Arrebola]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Levels of polychlorinated dibenzo-pdioxins, dibenzofurans and dioxin-like polychlorinated biphenyls in placentas from the Spanish INMA birth cohort study]]></article-title>
<source><![CDATA[Sci Total Environ]]></source>
<year>2012</year>
<volume>441</volume>
<page-range>49-56</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez-Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zafra-Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ballesteros]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Determination of bisphenol A and its chlorinated derivatives in placental tissue samples by liquid chromatography-tandem mass spectrometry]]></article-title>
<source><![CDATA[J Chromatogr B Analyt Technol Biomed Life Sci]]></source>
<year>2010</year>
<volume>878</volume>
<page-range>3363-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Olmos]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Granada]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Human exposure to endocrinedisrupting chemicals and prenatal risk factors for cryptorchidism and hypospadias: a nested case-control study]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health Perspect]]></source>
<year>2007</year>
<volume>115</volume>
<page-range>8-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cerrillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Granada]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López-Espinosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endosulfan and its metabolites in fertile women, placenta, cord blood, and human milk]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Res]]></source>
<year>2005</year>
<volume>98</volume>
<page-range>233-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barouki]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gluckman]]></surname>
<given-names><![CDATA[PD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grandjean]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Developmental origins of noncommunicable disease: implications for research and public health]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health]]></source>
<year>2012</year>
<volume>27</volume>
<page-range>42</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anway]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Skinner]]></surname>
<given-names><![CDATA[MK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epigenetic programming of the germ line: effects of endocrine disruptors on the development of transgenerational disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Reprod Biomed Online]]></source>
<year>2008</year>
<volume>16</volume>
<page-range>23-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Munn]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goumenou]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Report of the endocrine disrupters: Expert Advisory Group (ED EAG). Key scientific issues relevant to the identification and characterisation of endocrine disrupting substances]]></source>
<year>2013</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dietrich]]></surname>
<given-names><![CDATA[DR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Aulock]]></surname>
<given-names><![CDATA[SV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marquardt]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Scientifically unfounded precaution drives European Commission's recommendations on EDC regulation, while defying common sense, well-established science and risk assessment principles]]></article-title>
<source><![CDATA[Chem Biol Interact]]></source>
<year>2013</year>
<volume>205</volume>
<page-range>A1-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bergman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Å]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Andersson]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Becher]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Science and policy on endocrine disrupters must not be mixed: a reply to a "common sense" intervention by toxicology journal]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health]]></source>
<year>2013</year>
<volume>12</volume>
<page-range>69</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bergman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Å]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Heindel]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kasten]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The impact of endocrine disruption: a consensus statement about the state of the science]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health Perspect]]></source>
<year>2013</year>
<volume>12</volume>
<page-range>A104-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gore]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Balthazart]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bikle]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Policy decisions on endocrine disruptors should be based on science across disciplines: a response to Dietrich et al]]></article-title>
<source><![CDATA[Endocrinology]]></source>
<year>2013</year>
<volume>154</volume>
<page-range>3957-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grandjean]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ozonoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Transparency and translation of science in a modern world]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health]]></source>
<year>2013</year>
<volume>12</volume>
<page-range>70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Exposure to toxic environmental agents]]></source>
<year>2013</year>
<volume>575</volume>
<publisher-name><![CDATA[The American College of Obstetricians and Gynecologists]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
