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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aborto y salud de la mujer]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><a name="top">&nbsp;</a></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>DEBATE</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Aborto y salud de la mujer</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Abortion and women's health</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Miguel A. Mart&iacute;nez-Gonz&aacute;lez<sup>a</sup>, Esperanza Aguilera-Cort&eacute;s<sup>b</sup> y Cristina L&oacute;pez del Burgo<sup>a,c</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>a</sup> Departamento de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica, Universidad de Navarra, Pamplona, Espa&ntilde;a    <br><sup>b</sup> Departamento de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica, Universidad de M&aacute;laga, M&aacute;laga, Espa&ntilde;a    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><sup>c</sup> Instituto Cultura y Sociedad (ICS), Universidad de Navarra, Espa&ntilde;a</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El anteproyecto de la nueva ley sobre el aborto es un tema de intenso debate. El objetivo de este art&iacute;culo es valorar si dicha ley beneficiar&aacute; la salud de las mujeres. Las principales caracter&iacute;sticas del anteproyecto de ley pueden consultarse en la <i>web</i> del Ministerio de Justicia<sup>1</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">B&aacute;sicamente, la nueva ley:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">a) Eliminar&aacute; el aborto a petici&oacute;n de la mujer (la ley del a&ntilde;o 2010 asum&iacute;a que el aborto era libre por "derecho").</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">b) Despenalizar&aacute; el aborto en casos de compromiso para la salud f&iacute;sica o ps&iacute;quica materna hasta la semana 22.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) Eliminar&aacute; el aborto eugen&eacute;sico, distinguiendo entre discapacidad (que no ser&aacute; motivo de aborto) y un listado de malformaciones del feto que son incompatibles con la vida en las que s&iacute; estar&aacute; permitido.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">d) Se necesitar&aacute;n los informes de dos m&eacute;dicos independientes (distintos de los que practican el aborto) para justificar el riesgo para la madre.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">e) Eliminar&aacute; la posibilidad de abortar sin consentimiento paterno/materno en las menores de edad.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">Por todo ello, se argumenta que esta nueva ley provocar&aacute; un aumento del n&uacute;mero de abortos ilegales y consecuentemente de mortalidad materna. Sin embargo, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ha recordado que aborto inseguro no es sin&oacute;nimo de ilegal, y que en contextos de legalidad tambi&eacute;n pueden darse abortos inseguros<sup>2</sup>. Antiguamente la OMS us&oacute; el car&aacute;cter ilegal como &uacute;nico criterio para estimar los abortos inseguros y su impacto en la mortalidad materna, aproximadamente un 13%, pero reconoce que la situaci&oacute;n es m&aacute;s compleja, por ejemplo, debido al uso no controlado del misoprostol.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos autores afirman que las leyes restrictivas sobre el aborto se asocian parad&oacute;jicamente con mayores tasas de abortos. Sin embargo, ellos mismos reconocen sus fuertes limitaciones metodol&oacute;gicas al cuantificar los abortos clandestinos<sup>3</sup>. De hecho, es llamativa la sobrestimaci&oacute;n del n&uacute;mero de abortos en las publicaciones del Instituto Guttmacher<sup>4</sup>. Estimaron aproximadamente 123.000 abortos clandestinos en Ciudad de M&eacute;xico en 2006, y tras su legalizaci&oacute;n (2007), los abortos a petici&oacute;n pasaron de 13.404 en 2008 a 20.687 en 2013. En Colombia se estimaron 400.000 abortos en 2008, es decir, un aborto por cada 1,8 nacidos vivos. Esta estimaci&oacute;n se realiz&oacute; mediante encuestas a instituciones de salud y personal sanitario, m&eacute;todo limitado y alejado de los indicadores objetivos de salud reproductiva<sup>5,6</sup>. Algo an&aacute;logo sucedi&oacute; con la cifra, nunca documentada, de 300.000 abortos anuales clandestinos en Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 1970. Probablemente haya una infradeclaraci&oacute;n en el n&uacute;mero de abortos legales en todos los pa&iacute;ses, pero la diferencia entre las especulaciones previas y la realidad objetivada tras la legalizaci&oacute;n es clamorosa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Chile redujo significativamente la mortalidad materna con leyes restrictivas del aborto. El descenso se logr&oacute; por el aumento del nivel educativo de las mujeres y el mejor acceso a los servicios de salud materna<sup>7</sup>. La tasa de mortalidad materna en Irlanda (con una ley restrictiva sobre el aborto) es inferior que en Inglaterra y Francia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Equiparar aborto legal con ausencia de problemas para la salud de la mujer es simplista y contradice la evidencia cient&iacute;fica. Un interesante ejercicio para quien guste del m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico ser&iacute;a comparar dos art&iacute;culos: la cohorte con 25 a&ntilde;os de seguimiento y meticuloso control de factores de confusi&oacute;n, que encuentra patentes da&ntilde;os ps&iacute;quicos para la mujer asociados al aborto<sup>8,9</sup>, con el estudio de seguimiento metodol&oacute;gicamente fallido (50% de p&eacute;rdidas, entre otros aspectos) que defiende su inocuidad<sup>10</sup>. Adem&aacute;s, ning&uacute;n estudio similar al de Fergusson<sup>8,9</sup> ha demostrado que el aborto "mejore" la salud. Es llamativo que un tema tan vital para la mujer se legisle a espaldas del conocimiento cient&iacute;fico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No puede olvidarse el car&aacute;cter de negocio privado de los proveedores cuyas ganancias se incrementan cuantas m&aacute;s mujeres abortan. Estos intereses comerciales no deben obviarse, pues a veces pueden tener m&aacute;s fuerza (como sucede en otros &aacute;mbitos de la salud p&uacute;blica) que la evidencia epidemiol&oacute;gica para la defensa de la salud de la mujer.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se argumenta que esta ley anular&iacute;a el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. Por un lado, ni la Convenci&oacute;n Europea de Derechos Humanos ni las leyes internacionales avalan el "derecho al aborto". Reconocen el derecho a la vida y la salud de los seres humanos, lo que podr&iacute;a eximir de penalizaci&oacute;n al aborto cuando peligre la vida de la mujer, situaci&oacute;n que corresponde legislar a cada pa&iacute;s. Por otro lado, lo que la mujer alberga en su &uacute;tero es un ser humano, distinto a ella, pero que depende de ella para su supervivencia, como lo seguir&aacute; haciendo tras el nacimiento. El embri&oacute;n tiene su propia identidad gen&eacute;tica (duplicaci&oacute;n cromos&oacute;mica) e inmunitaria. Una tercera raz&oacute;n es que la fecundaci&oacute;n es el &uacute;nico acontecimiento que genera un incremento espectacular de expectativa de vida, en el cual dos c&eacute;lulas moribundas dan lugar a un ser humano que vivir&aacute; a&ntilde;os. Esta expectativa de vida tambi&eacute;n difiere de la materna (la supera en condiciones normales), y por ende marca una identidad distinta. Nada m&aacute;s producirse la fecundaci&oacute;n, el embri&oacute;n provoca la desactivaci&oacute;n del sistema inmunitario materno para que no se vuelva contra &eacute;l. Seamos serios para aceptar la realidad biol&oacute;gica. El car&aacute;cter humano no depende de ninguna concesi&oacute;n pol&iacute;tica, sino de su propia dotaci&oacute;n gen&eacute;tica e inmunitaria, &uacute;nica e irrepetible. Afirmar que el embri&oacute;n o feto es un ser humano no es una licencia ideol&oacute;gica sino una realidad cient&iacute;fica<sup>11</sup>. Hasta Peter Singer, conocido defensor del aborto, reconoce que el <i>nasciturus</i> es un ser humano, aunque le niega el mismo derecho a vivir que a otro ser humano, como se lo niega al reci&eacute;n nacido en determinadas circunstancias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El aborto es considerado un problema de salud p&uacute;blica. En Espa&ntilde;a, a pesar del aumento en el uso de m&eacute;todos anticonceptivos de 1997 a 2007, tambi&eacute;n se increment&oacute; la tasa de abortos<sup>12</sup>. La ley del a&ntilde;o 2010, m&aacute;s permisiva que su predecesora, tampoco se acompa&ntilde;&oacute; de un descenso en la proporci&oacute;n de abortos y nacimientos. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y el Ministerio de Sanidad, en 2010 se produjeron 493.717 nacimientos y 113.031 abortos, en 2011 hubo 485.252 nacimientos y 118.359 abortos, y en 2012 fueron 453.637 nacimientos y 112.390 abortos. La proporci&oacute;n entre abortos y nacimientos pas&oacute; de 0,229 en 2010 a 0,248 en 2012. La m&iacute;nima oscilaci&oacute;n en el n&uacute;mero de abortos en 2012 puede deberse a una variabilidad aleatoria o, muy probablemente, a los menos abortos en inmigrantes. Es evidente que algo falla en las estrategias preventivas de nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es una realidad que hay embarazos imprevistos y que pueden presentarse en situaciones de gran soledad para la mujer. Ante otras situaciones no deseadas de la vida, la sociedad responde ofreciendo la ayuda y el apoyo necesarios. Cuando el gobierno socialista introdujo las ayudas econ&oacute;micas a la maternidad ("cheque beb&eacute;"), ejemplo de legislaci&oacute;n favorable a la mujer, hubo menos abortos<sup>13</sup>. Quiz&aacute; no se realizar&iacute;an muchos abortos si el apoyo econ&oacute;mico, social y cl&iacute;nico a la embarazada fuese lo bastante amplio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Preocupa tambi&eacute;n la restricci&oacute;n de la ley en el supuesto de malformaciones fetales. Es absolutamente comprensible el sufrimiento de los padres que van a tener un hijo enfermo, pero una persona con discapacidad sigue siendo valiosa y siempre aporta algo positivo (v&eacute;ase Pablo Pineda, actor con s&iacute;ndrome de Down y ganador de una Concha de Plata en el festival de cine de San Sebasti&aacute;n, o Daniel Stix, paral&iacute;tico por espina b&iacute;fida y profesional del baloncesto sobre ruedas). El Foro Europeo de la Discapacidad recuerda que el aborto eugen&eacute;sico es discriminatorio, en consonancia con la Convenci&oacute;n sobre los derechos humanos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas de 2006. El gobierno espa&ntilde;ol deber&iacute;a garantizar el apoyo a los padres que esperan un hijo con discapacidad y facilitarles la ayuda para su integraci&oacute;n en la sociedad. De lo contrario, podr&iacute;a ser la primera vez en la historia que un supuesto "acto m&eacute;dico" (eliminar a un paciente no es un acto m&eacute;dico) acaba con un colectivo de personas con discapacidad. De hecho, a pesar de haber aumentado la edad materna, la prevalencia de nacidos con s&iacute;ndrome de Down ha ca&iacute;do dr&aacute;sticamente (por aborto). Esta nueva eugenesia, en ocasiones en nombre de la salud p&uacute;blica, trae tristes recuerdos de d&eacute;cadas pasadas<sup>14</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando una sociedad no valora a la persona por lo que es, sino por alcanzar unos c&aacute;nones de "calidad" esperados, avanza hacia mayores niveles de discriminaci&oacute;n. El aborto selectivo de ni&ntilde;as <i>(gendercide)</i> es una realidad en India y China<sup>15</sup>, y se extiende ya por Europa Oriental. No hay mayor violencia y ataque a los derechos de la mujer que no dejarle nacer s&oacute;lo por ser mujer.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Consejo de Europa ha ratificado que, aunque el aborto sea legal, debe evitarse en la medida de lo posible. El objetivo de una ley que limita el aborto es proteger la salud de la mujer y del no nacido. Los gobiernos y la sociedad deber&iacute;an reconocer la val&iacute;a de la mujer y legislar en consecuencia. La experiencia demuestra que cuando una mujer embarazada encuentra el apoyo y ayuda necesarios, es capaz de sacar adelante su vida y la de su hijo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Editora responsable</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Gl&ograve;ria P&eacute;rez.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Financiaci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ninguna.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Conflicto de intereses</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ninguno.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Ministerio de Justicia. Normas en tramitación. 20 de diciembre de 2013. Anteproyecto de Ley Orgánica de protección de la vida del concebido y derechos de la mujer. (Consultado el 2/06/2014.) Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1215198252237/ALegislativa_P/1288774452773/Detalle.html">http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1215198252237/ALegislativa_P/1288774452773/Detalle.html</a> y <a target="_blank" href="http://www.unav.edu/departamento/preventiva/aborto">www.unav.edu/departamento/preventiva/aborto</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496718&pid=S0213-9111201400060001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Ganatra B, Tunçalp Ö, Johnston H, et al. From concept to measurement: operationalizing WHO's definition of unsafe abortion. Bull World Health Organ. 2014;92:155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496720&pid=S0213-9111201400060001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Sedgh G, Singh S, Shah IH, et al. Induced abortion: incidence and trends worldwide from 1995 to 2008. Lancet. 2012;379:625-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496722&pid=S0213-9111201400060001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Juárez F, Singh S, García SG, et al. Estimates of induced abortion in Mexico: what's changed between 1990 and 2006? Int Fam Plan Perspect. 2008;34: 158-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496724&pid=S0213-9111201400060001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Koch E, Bravo M, Gatica S, et al. Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos. Ginecol Obstet Mex. 2012;80:360-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496726&pid=S0213-9111201400060001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Prada E, Biddlecom A, Singh S. Induced abortion in Colombia: new estimates and change between 1989 and 2008. Int Perspect Sex Reprod Health. 2011;37:114-24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496728&pid=S0213-9111201400060001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Koch E, Thorp J, Bravo M, et al. Women's education level, maternal health facilities, abortion legislation and maternal deaths: a natural experiment in Chile from 1957 to 2007. PLoS One. 2012;7:e36613.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496730&pid=S0213-9111201400060001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Fergusson DM, Horwood LJ, Ridder EM. Abortion in young women and subsequent mental health. J Child Psychol Psychiatry. 2006;47:16-24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496732&pid=S0213-9111201400060001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Fergusson DM, Horwood LJ, Boden JM. Does abortion reduce the mental health risks of unwanted or unintended pregnancy? A re-appraisal of the evidence. Aust N Z J Psychiatry. 2013;47:819-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496734&pid=S0213-9111201400060001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Major B, Cozzarelli C, Cooper ML, et al. Psychological responses of women after first-trimester abortion. Arch Gen Psychiatry. 2000;57:777-84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496736&pid=S0213-9111201400060001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Norwitz ER, Schust DJ, Fisher SJ. Implantation and the survival of early pregnancy. N Engl J Med. 2001;345:1400-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496738&pid=S0213-9111201400060001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Dueñas JL, Lete I, Bermejo R, et al. Trends in the use of contraceptive methods and voluntary interruption of pregnancy in the Spanish population during 1997-2007. Contraception. 2011;83:82-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496740&pid=S0213-9111201400060001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. González L. The effect of a universal child benefit on conceptions, abortions and early maternal labor supply. Am Economic J. 2013;5:1-49 (Consultado el 31/05/2014.) Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.econ.upf.edu/~gonzalez/Research_archivos/">www.econ.upf.edu/&#x7Egonzalez/Research_archivos/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496742&pid=S0213-9111201400060001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Bachrach S. In the name of public health-nazi racial hygiene. N Engl J Med. 2004;351:417-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496744&pid=S0213-9111201400060001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Jha P, Kesler MA, Kumar R, et al. Trends in selective abortions of girls in India: analysis of nationally representative birth histories from 1990 to 2005 and census data from 1991 to 2011. Lancet. 2011;377:1921-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2496746&pid=S0213-9111201400060001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/gs/v28n6/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Direcci&oacute;n para correspondencia:</b>    <br>Correo electrónico: <a href="mailto:mamartinez@unav.es">mamartinez@unav.es</a>    <br>(M.A. Martínez-González).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recibido el 31 de enero de 2014    ]]></body>
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