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</front><body><![CDATA[  <B>     <p align=right><STRONG>SECCIÓN        HISTÓRICA</STRONG></p> <hr>     <p align=center><font size="4">LA OFTALMOLOGÍA EN LOS OJOS DE LOS HIGIENISTAS    <br> DEL SIGLO  XIX</font></p></B>     <P align=center>PERAL PACHECO D<sup>1</sup>, FERNÁNDEZ SABUGAL J<sup>1</sup>, FERNÁNDEZ FALERO M.ª R<sup>1</sup></P>     <P align=center>&nbsp;</P>     <P align=left>La definición de higiene en 1869 que nos aporta  Montells Nadal la contextualiza del siguiente modo: «La salud indica una manera  de ser, que varía en cada individuo, producto del perfecto equilibrio de sus  humores de modo que la higiene debiera definirse, <i>el arte de conservar a cada  uno su salud</i>, o de alargar la vida». La definición coincide con la de Monlau.</P>     <P align=left>La división de la higiene se establece en pública y  privada; ésta a su vez en general y especial. La higiene privada general está  formada por cinco secciones: atmosferología, cosmetología, bromatología,  gimnástica y perceptología. Esta última es para los higienistas la que examina  la influencia de las sensaciones y de las percepciones, con esta consideración  la vista está dentro de las sensaciones externas que ponen al hombre en relación  con el universo.</P>     <P align=left>Montells Nadal afirma que el sentido de la vista, es  «el sentido que nos hace sensible a la acción de la luz, por el cual  distinguimos el color, lustre, forma y distancia de los objetos. Su ejercicio le  perfecciona...». Dentro de las normas de higiene visual que cita tenemos el uso  de anteojos verdes o azules, para evitar el daño que produciría la luz de «las  paredes blancas, trabajar al sol, o junto a un reberbero, o a metales hechos  ascua, etc.». A esto le añade que también «la reflexión de los rayos solares  sobre la nieve o arena es perjudicial y para evitar sus efectos se usarán  anteojos azules o verdes». También recomienda preservarse de la luz intensa para  leer tanto fuera como dentro de las casas, utilizando en estas cortinas de  colores, a ser preferible verdes. En estas recomendaciones coincide Monlau con  este autor.</P>     <P align=left>Es de reseñar la importancia del uso de gafas para  estos autores como medida higiénica para prevenir daños oculares, además de para  corregir los defectos de refracción; hablan de la miopía y la presbicia, «el  defecto de la miopía se corrige usando anteojos con cristales más o menos  cóncavos, y el de la presbicia convexos». A pesar de considerar a las gafas como  el tratamiento de la miopía e hipermetropía/presbicia piensa de ellas que «son  más perjudiciales que las gafas, los lentes y anteojos de teatro, pero lo son  más aún toda clase de anteojos de larga vista y los microscopios» y nunca deben  usarse si no son absolutamente necesarias. Monlau dice con respecto a la miopía  «... se conjurará tal estado de la vista mediante un ejercicio continuado  mediante un ejercicio continuado de mirar objetos lejanos. Si con este ejercicio  no se remedia la miopía, será fuerza apelar a los anteojos...». Respecto a los  cristales correctores refiere que deben ser «muy limpios, muy pulidos, muy  transparentes, de un tinte uniforme y estar bien trabajados. Si no reúnen estas  condiciones, dan una falsa dirección a los rayos luminosos, representan mal la  imagen, y casan y alteran la vista».</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>Mantiene Montells Nadal que el uso excesivo de la  visión daría lugar a enfermedades de los ojos. Monlau al respecto dice «los ojos  se cansan, se ponen dolorosos, lacrimantes, colorado, tumefactos; la sensaciones  visuales son confusas, etc. [...] Si el individuo insiste en querer trabajar o  repite muchos días igual exceso, sobrevienen oftalmías crónicas, ulceraciones  del borde libre de los párpados, cataratas, amaurosis, etc.». Está describiendo  lo que hoy en día llamaríamos un cuadro de astenopía acomodativa. Como medidas  higiénicas proponen ambos autores que la luz debe ser proporcionada a la  sensibilidad de cada individuo, el paso de luz a oscuridad y viceversa deben ser  graduales; para las personas que tienen que trabajar sobre objetos diminutos  recomiendan una habitación alta, descansos frecuentes y hacerlo sobre un soporte  que tenga una altura adecuada y en plano inclinado.</P>     <P align=left>Hace una enumeración Monlau de las distintas fuentes  de luz artificial, y sus características, que se pueden utilizar en los momentos  en que la luz natural no sea suficiente: resinas, aceite, sebo, cera, gas  hidrógeno y petróleo. Termina recomendando el aceite purificado como combustible  más higiénico para ser utilizado como fuente luminosa en una lámpara  adecuada.</P>     <P align=left>Tanto Molau como Montells Nadal se refieren a los  colores señalando que el blanco cansa la vista, produce oftalmías y a veces  ceguera; el rojo la manifiesta en menos tiempo; el amarillo, azul y verde no  fatigan y el añil y el violado no causa sensación alguna. Dentro de las  sustancias que pueden dañar la vista los autores afirman expresado en palabras  de Montells Nadal que «unas como el cornezuelo del centeno pueden producir hasta  la amaurosis; los vapores mercuriales y plomizos ocasionan oftalmías rebeldes;  las chispas eléctricas naturales y artificiales también la perjudican, así como  el abuso de bebidas alcohólicas, etc.». Monlau también dice que «la belladona,  el beleño y los demás narcóticos dañan a la sensiblidad de la retina». A esto  añade «... entre las causas más o menos directas de las enfermedades del primero  de los sentidos externos se cuentan: una alimentación demasiado suculenta, la  abstinencia absoluta y prolongada, las bebidas alcohólicas, la destemplanza y  las vicisitudes del aire, los vientos, la mansturbacion (sic), el abuso del  coito, las pasiones fuertes, y las sangrías copiosas o repetidas».</P>     <P align=left>Monlau recominda que se proteja la cara en algunos  oficios como herreros, picapedreros, en los que existe riesgo de que salten  partículas que pueden dañar los ojos.</P>     <P align=left>Por último, Montells Nadal y Monlau hablan del  estrabismo «el mirar vizco». Para ellos si la causa es la ceguera de un ojo o  una parálisis no se pueden aplicar medidas higiénicas, pero si la causa es otra  «la Higiene puede curar la deformidad del bisojo», de este modo se le  presentarán los estímulos por el lado contrario, hacia el que están desviados  los ojos cuando un ojo tira fuertemente hacia fuera y cuando el estrabismo es  convergente de ambos ojos «el individuo hará uso de unas gafas de figura de un  cono truncado, con su correspondiente agujero en su centro». Si sólo tuerce un  ojo hacia dentro se ocluye el ojo sano y se obliga al ojo estrábico a mirar  hacia fuera, presentando el estímulo adecuado.</P> <hr align="left" width="30%">     <P align=left><font size="2"><sup>1</sup> Doctor en Medicina. Universidad de Extremadura.&nbsp;    <br> Comunicación presentada en la VIII Reunión del Grupo de Historia y Humanidades en Oftalmología LXXVIII Congreso de la S.E.O. (Murcia 2002).</font></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=center><B>BIBLIOGRAFÍA</P></B>       <P align=left>- Albiñana J. Elementos de Higiene Privada. Lérida: Imprenta y    Estereotipia de José Sol Torrens; 1882. </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>- Monlau PF. Elementos de Higiene Privada o Arte de Conservar la    saud del Individuo. Madrid: Librería de Moya y Plaza; 1864. </P>       <P align=left>- Montells y Nadal J. Elementos de Fisiología e Higiene. Sevilla.    Establecimiento tipográfico de el Círculo Liberal; 1869.  </P>      ]]></body>
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