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</front><body><![CDATA[  <B>           <P align=right><STRONG>EDITORIAL</STRONG></P>       <hr>     <p align=center><font size="4">CORRECCIÓN DE LAS ABERRACIONES EN LA CIRUGÍA    <br> QUERATORREFRACTIVA</font></p> </B>     <p align=center><b>CORRECTION OF ABERRATIONS IN CORNEAL REFRACTIVE    <br> SURGERY</b></p>     <p align=center>MALDONADO MJ<sup>1</sup>, PIÑERO DP<sup>1</sup></p>      <P align=left>Gracias a la corrección aberrométrica por primera vez  de una manera generalizada se le puede conferir a la cirugía refractiva mediante  láser excimer un valor «terapéutico» si se tiene en cuenta que las aberraciones  del dioptrio ocular limitan la capacidad visual del paciente y no existe una  alternativa para su compensación en gafa, lente de contacto o cualquier otro  sistema al uso. Sin duda no es éste el único hecho que traslada la cirugía  refractiva con láser excimer a una nueva era. Para la mayoría de los casos  pasaremos necesariamente de una cirugía relativamente masificada a otra mucho  más detenida y efectivamente personalizada, no sólo desde un punto de vista  quirúrgico sino también diagnóstico. Además, asistiremos probablemente al  renacimiento de las técnicas de aplicación superficial (LASEK o «PRK avanzada»),  ya que en éstas la cobertura que proporciona el epitelio cicatrizado sobre el  área ablacionada induce menos aberraciones que el disco corneal que se  resecciona en el LASIK (1). Para ambas técnicas, no obstante, el papel  remodelador de la hiperplasia epitelial (2) puede ser una desventaja para el  mantenimiento de la impronta de la ablación aberrométrica estromal, por lo que  es posible que veamos avances en la fármaco modulación de la  cicatrización.</P>     <P align=left>El medir correctamente las aberraciones exige una  inversión de tiempo que, en muchas ocasiones, fácilmente duplica o triplica el  tiempo en el que un paciente es examinado a conciencia. Hay que tener en cuenta  que pasamos a adquirir medidas muy precisas punto a punto en una superficie  notable; la máxima apertura pupilar. Dichas medidas se pueden ver influenciadas  por tantos factores que, por citar dos ejemplos, un centro que quiera ofrecer  una buena corrección aberrométrica necesitará prestar mucha más atención a la  estabilidad de la película lagrimal y a la ubicación de los aparatos  diagnósticos en relación con los sistemas de ventilación de lo que hasta ahora  haya podido ser la norma.</P>     <P align=left>A nivel quirúrgico la intervención con corrección  aberrométrica supone un plus a ambos: al cirujano y a los equipos de láser  excimer. El oftalmólogo debe ser sumamente cuidadoso con la elección y el  mantenimiento del centrado del procedimiento durante la cirugía, así como con la  homogeneidad en la distribución del grado de hidratación de la córnea, ya que  este último es crítico para conseguir el efecto deseado en una corrección que  pretende ser exacta a nivel micrométrico. Aludimos al efecto que pueda ejercer  un sangrado de un pannus y el control necesario sobre otros fluidos de la  superficie del ojo que puedan afectar al lecho estromal. Aunque los sistemas de  seguimiento de los movimientos oculares actúan en todos los láseres que ofrecen  la corrección aberrométrica, éstos no son infalibles, y el papel del cirujano  para que el procedimiento aberrométrico sea centrado es más importante que en un  tratamiento convencional, precisamente porque un descentrado o un movimiento  intraoperatorio en un tratamiento aberrométrico puede deteriorar más el  resultado final que en un tratamiento convencional. Existen ciertas diferencias  entre los distintos sistemas de seguimiento del movimiento ocular, pero lo  cierto es que todavía tienen que mejorar en conjunto. Al día de hoy todos son  bastante eficaces en rastrear en un plano, el <i>x — y</i>. Sin embargo, para  este mismo plano se deben introducir de manera generalizada los seguimientos  ciclotorsionales. No digamos además que la mayoría rastrean la pupila, pero no  la porción de córnea que se halla en la proyección de la misma; puesto que se  encuentran en planos diferentes, y, por tanto, para el mismo ángulo de giro  ocular el punto corneal se desplaza más que el mismo punto en el plano pupilar.  Es decir, deberá generalizarse el rastreo en el eje <i>z</i>. Otro aspecto que  limita la eficiencia de los sistemas de seguimiento ocular es que, por rápidos  que sean —y aún así muchos deberían adquirir más imágenes por segundo—, el  tiempo de respuesta de los láseres es todavía mejorable. Por último, la  identidad en las referencias anatómicas de centrado en el momento del  diagnóstico y en el momento de situar el inicio del tratamiento en el láser no  es la ideal para muchos sistemas ya que es insuficientemente  objetiva.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>Ya que el cristalino es uno de los componentes del  dioptrio ocular que también contribuye a las aberraciones totales (3), la  corrección aberrométrica es posible que en un futuro lejano requiera de una  reversibilidad o una transformación adicional en relación con la cirugía de  catarata. Sino, quizás parte del moldeado aberrométrico corneal desencaje con la  nueva situación de aberración intraocular. Precisamente debido al componente  dinámico del cristalino en el tiempo (4), hay expertos que consideran más  apropiado crear una córnea claramente prolata en el momento de la corrección  miópica, es decir, que compense la aberración esférica en general en lugar de la  corrección puntual de las aberraciones totales en la córnea.</P>     <P align=left>En la actualidad, si todas las precauciones en el  momento del diagnóstico y del tratamiento antes mencionadas no se cumplen a la  perfección, el tratamiento aberrométrico y su resultado visual será de menor  calidad que uno convencional. Por ello, entre otros motivos, es de esperar que  el porcentaje de pacientes que se intervienen de cirugía refractiva mediante  láser excimer con corrección aberrométrica sea progresivo pero no cambie de  manera radical instantáneamente. Probablemente, la cirugía refractiva  aberrométrica atravesará una serie de etapas en el tiempo. En una primera etapa  que ya estamos viviendo, muchos tratamientos logran disminuir las aberraciones  de alto orden (tercer orden inclusive en adelante —coma, esférica, etc.—)  preexistentes, pero en la mayoría de los casos lo que se está consiguiendo de  una manera generalizada es que los tratamientos induzcan menos aberraciones que  los convencionales (5). En una segunda etapa, la amplia mayoría de los pacientes  amétropes que se intervengan, no sólo recibirán un tratamiento menos  «aberrogénico» sino que también disminuirán drásticamente sus aberraciones  preoperatorias. Quizás se llegue también a una tercera etapa en la que a  pacientes emétropes con síntomas visuales de aberración de alto orden  significativa (problemas en la conducción nocturna, sensación de disminución de  nitidez con baja iluminación, etc.) vean incrementada su calidad visual en las  situaciones descritas. Entre tanto, parece mucho más sensato hablarles a los  pacientes de una corrección mediante láser excimer aberrométrica, de mayor  calidad visual —especialmente por la noche— o personalizada que de supervisión;  salvo que a posteriori uno se encuentre individualmente, como nos ocurre en  ocasiones, con un paciente que tras la intervención tiene una agudeza visual de  1,5 y relata que «por primera vez se ha dado cuenta de que la luna no es toda  blanca sino que tiene algunos relieves».</P> <hr width="30%" align="left">     <P align=left><font size="2"><sup>1</sup> Departamento de Oftalmología. Clínica Universitaria de Navarra. Pamplona. España    <br> &nbsp;&nbsp; E-mail: <a href="mailto:mjmaldonad@unav.es">mjmaldonad@unav.es</a>&nbsp;</font></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=center><b>BIBLIOGRAFÍA</b></P>     <P align=left>1. Pallikaris IG, Kymionis GD, Panagopoulou SI et al. Induced    optical aberrations following formation of a laser in situ keratomileusis    flap. J Cataract Refract Surg 2002; 28: 1737-1741.</P>     <P align=left>2. Lohmann CP, Guell JL. Regression after LASIK for the treatment    of myopia: the role of the corneal epithelium. Semin Ophthalmol 1998; 13:    79-82.</P>     <P align=left>3. Artal P, Fernandez EJ, Manzanera S. Are optical aberrations    during accomodation a significant problem for refractive surgery? J Refract    Surg 2002; 18: S563-6.</P>     <P align=left>4. Marcos S. Are changes in ocular aberrations with age a    significant problem for refractive surgery? J Refract Surg 2002; 18: S572-8.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>5. Moreno-Barriuso E, Lloves JM, Marcos S et al. Ocular aberrations    before and after myopic corneal refractive surgery: LASIK-induced changes    measured with laser ray tracing. Invest Ophthalmol Vis Sci 2001; 42:    1396-1403.</P>      ]]></body>
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