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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los nucleótidos como una nueva alternativa al tratamiento de la hipertensión ocular]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align=right><b>EDITORIAL</b></P> <B> <FONT  face=Arial> <HR>        </FONT></B>     <p align=center><font size="4"><b>LOS NUCLEÓTIDOS COMO UNA NUEVA ALTERNATIVA    <br> AL TRATAMIENTO DE LA  HIPERTENSIÓN OCULAR</b></font></p>     <p align=center><b>NUCLEOTIDES AS A NEW ALTERNATIVE FOR THE TREATMENT    <br> OF OCULAR  HYPERTENSION</b></p>     <p align=center>PINTOR J<sup>1</sup></p>     <p align=left>La presión intraocular es un proceso fisiológico  altamente controlado por el sistema nervioso. Tanto el sistema nervioso  simpático como el sistema nervioso parasimpático regulan la producción y el  drenaje del humor acuoso (1). Este motivo ha hecho que en la actualidad muchos  de los tratamientos contra la hipertensión ocular traten de interferir con la  producción del humor acuoso (principalmente controlada por el sistema simpático)  o con su drenaje (controlado por el sistema parasimpático). La modificación de  la actividad del sistema nervioso que controla ambos procesos ha sido la diana  para el desarrollo de numerosos fármacos para el tratamiento de la hipertensión  ocular y el glaucoma. Así, la administración de b bloqueantes para  reducir la formación del humor acuoso, tales como el betaxolol o el timolol, son  empleados en el tratamiento del glaucoma. De igual forma el empleo de agonistas  colinérgicos (sistema parasimpático) como la carbamilcolina o la pilocarpina han  sido usados para reducir la resistencia de la salida del humor acuoso por la  malla trabecular y el canal de Schlemm (2). También se han empleado sustancias  que no interfieren con el sistema nervioso como los inhibidores de la anhidrasa  carbónica (decreciendo la producción de humor acuoso), o más recientemente las  protaglandinas como el latanoprost.</p>     <P align=left>Además de estas sustancias, existen numerosos  candidatos a ser potencialmente moléculas para el tratamiento de la hipertensión  ocular y el glaucoma. Dentro de éstas se encuentran los nucleótidos. Los  nucleótidos son compuestos naturales formados por una base nitrogenada, un  azúcar y varios grupos fosfato. De todos es bien conocido el papel que  desarrollan estas moléculas en el metabolismo de todas las células.  Tradicionalmente el adenosín 5’ trifosfato, o ATP, ha sido considerado como la  molécula de transferencia energética por excelencia. También es bien conocido el  papel relevante de estas sustancias como elementos esenciales para la  construcción de los ácidos nucleicos, o su papel como coenzimas de  oxidorreducción. Sin embargo, desde finales del siglo XX, se ha podido constatar  que los nucleótidos además de poseer importantes funciones bioquímicas en el  interior de las células, pueden tener acciones extracelulares actuando a modo de  mensajeros químicos (es decir, como hormonas o neurotransmisores). Fue también  en esta época cuando se describieron por primera vez los receptores de membrana  que eran activados por los nucleótidos. A estos receptores se les llamó  receptores purinérgicos o receptores P2. Cuando los nucleótidos que se  encuentran en el medio extracelular activan los receptores P2, éstos transmiten  una señal al interior de las células que puede ser la entrada de iones  (fundamentalmente Na<sup>+</sup> y Ca<sup>2+</sup>) o la generación de segundos mensajeros  (principalmente diacilglicerol e IP3). La consecuencia de la activación de estos  receptores es la modificación de la fisiología del tejido que los presenta. Los  receptores purinérgicos P2 pueden de esa forma modificar procesos tan relevantes  como la neurotransmisión a nivel del sistema nervioso central, el tono vascular  o la secreción de hormonas (3).</P>     <P align=left>Más recientemente se ha comenzado a estudiar el papel  que los nucleótidos pueden tener en la fisiología ocular. Uno de los primeros  procesos en donde se ha estudiado el rol de los nucleótidos es la presión  intraocular (IOP). La aplicación tópica de nucleótidos naturales como por  ejemplo el ATP o el dinucleótido <I>diadenosin tetrafosfato</I>  (Ap<sub>4</sub>A), fueron  capaces de reducir la PIO de una manera transitoria en conejos de la raza New  Zealand (4). Esta reducción de la presión intraocular se vio aumentada cuando en  lugar de emplear nucleótidos naturales se emplearon análogos de ATP de  naturaleza sintética, más resistentes a la degradación. En el caso de estas  sustancias, los compuestos <span style="font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;; mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA">&#945;</span>,&#946;-metilénATP y el &#946;,&#947;-metilénATP,  redujeron de forma muy significativa la PIO obteniéndose valores de reducción  frente al valor control del 35% y del 45%, respectivamente. La duración del  efecto farmacológico fue de 4 horas, apreciándose el máximo en la reducción de  la PIO a las 3 horas después de la instilación (5).</P>     <P align=left>Como se comentó al inicio de este editorial, el  sistema nervioso controla de manera natural la fisiología del humor acuoso.  Aunque las sustancias como el <span style="font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;; mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA">&#945;</span>,&#946;-metilénATP y el &#946;,&#947;-metilénATP pudiesen tener un efecto  directo en los procesos de producción o drenaje del humor acuoso, siempre cabe  la posibilidad de que los citados nucleótidos sintéticos actúen sobre el sistema  nervioso que controla la PIO. Por ello, se ensayaron estas moleculas en conejos  que habían sido denervados con una inyección retrobulbar para destruir el nervio  ciliar. Los mencionados experimentos demostraron que los compuestos aplicados en  animales denervados no inducían ninguna modificación en los valores de presión  intraocular, sugiriendo la participación del sistema nervioso en la acción  hipontensora de los nucleótidos. Tan sólo quedaba por saber si se trataba de una  acción mediada por el componente simpático o parasimpático. La aplicación de  antagonistas adrenérgicos en animales normales previa a la aplicación de <span style="font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;; mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA">&#945;</span>,&#946;-metilénATP o &#946;,&#947;-metilénATP, no  modificó el efecto hipotensor de los nucleótidos. Sin embargo, el tratamiento  con antagonistas colinérgicos bloqueó por completo la acción de los nucleótidos.  Esto sugiere que los receptores P2 se encontrarían en las terminales  colinérgicas que inervan la malla trabecular. Una posible explicación del  mecanismo de acción de los nucleótidos será la activación de los receptores P2  presentes en terminales colinérgicas y que como consecuencia de dicha activación  se facilitara la liberación de acetilcolina que sería la que finalmente  permitiría una mayor facilidad para el drenaje del humor acuoso.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>En resumen, existe una familia de compuestos de  origen natural y sus análogos que presentan propiedades interesantes al ser  capaces de reducir de manera sustancial la presión intraocular. Sabemos que su  acción es de unas horas y que pueden reducir la PIO hasta un 45%. También  conocemos que estos nucleótidos actúan sobre las terminales colinérgicas que  controlan la fisiología del humor acuoso. Todos estos datos hacen que los  nucleótidos puedan considerarse como fármacos de potencial interés para el  tratamiento de la hipertensión ocular y el glaucoma, con la ventaja de no  presentar, hasta la fecha, ni efectos secundarios ni sistémicos.</P> <FONT face=Arial> <hr width="30%" align="left"> </FONT>     <P align=left><font size="2"><sup>1</sup>  Dep. Bioquímica y Biología Molecular IV. E.U. Óptica. Universidad Complutense de Madrid. Madrid. España.    <br> E-mail: <a href="mailto:jpintor@vet.ucm.es">jpintor@vet.ucm.es</a>&nbsp;</font></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=center><B> BIBLIOGRAFÍA</P></B>       <P align=left>1. Bergmanson JPG. Neural control of intraocular pressure. Am J    Optom Physiol Opt 1982; 59: 94-98. </P>       <P align=left>2. Kaufman PL, Wiedman T, Robinson JR. Cholinergics. Handbook of    Experimental Pharmacology 1984; 149-191 Springer-Verlag. </P>       <P align=left>3. Burnstock G. The past, present and future of purine nucleotides    as signalling molecules. Neuropharmacology 1997; 36: 1127-1139. </P>       <P align=left>4. Peral A, Navas B, Pelaez, T, Pintor J. Regulación de la presión    intraocular por nucleótidos de adenina. Arch Optom 5: 7-14. </P>       <P align=left>5. Pintor J, Peral A. Therapeutic potential of nucleotides in the   eye. Drug Development Research 2001; 52: 190-195. </P>     ]]></body>
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