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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cirugía de cataratas y anestesista: programa piloto anestesista «en llamada»]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cataract surgery and anesthesiologist: «Anesthesiologist on call» pilot program]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Universitario de Valencia Servicio Oftalmología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b>CARTA       AL DIRECTOR</b></p> <b>  <font face="Arial"> <hr> </font>       </b>                 <p align="center"> <font size="4"><b>Cirugía de cataratas y anestesista: programa piloto anestesista «en llamada»</b></font></p>                 <p align="center"> <b>       Cataract surgery and anesthesiologist: «Anesthesiologist on call» pilot program</b></p>                 <p align="left">Estimado Director:</p>               <p align="left">En relación con la carta remitida   por el Dr. Benater (julio 2002) y la posterior contestación del Dr. Garrido,   desearía realizar los siguientes comentarios:</p>               <p align="left">1.º&nbsp;Suscribo plenamente   todos los comentarios del Dr. Garrido, informándole que somos muchos los   oftalmólogos en el país que opinamos como él.</p>               <p align="left">2.º Es indudable los   intereses de «área de influencia y económicos» que se mueven detrás de   considerar la cirugía de catarata diferente, desde el punto de vista   anestésico, a quitar la verruga de un párpado, sacar una muela y/o extirpar   un lipoma de la espalda, cuando la infiltración de anestésico es   cuantitativamente mucho menor.</p>               <p align="left">3.º Es muy generalizado la   queja de los oftalmólogos de este país de la situación paradójica de la   relación anestesia vs oftalmología, por un lado es el quirófano del   hospital más solicitado por anestesia (por lo tranquilo que es) y por otro   lado, la mayoría de anestesistas siguen sin querer aprender a realizar la   anestesia loco-regional de oftalmología, cuando sí realizan el resto de las   locorregionales (epidural, etc.) tal vez porque los más motivados de la   plantilla sean requeridos para otros quirófanos (cardíaca, etc.).</p>               <p align="left">4.º En el Hospital General   Universitario venimos realizando un <i>programa piloto de anestesista en   llamada. </i>El paciente acude ya al hospital en la 1.ª visita con el ECG y   la analítica, así como un listado por escrito de la medicación que toma. El   oftalmólogo &#8212;que conviene recordar también es médico, especialmente el R1   y R2 que al realizar guardias en puertas de urgencias están plenamente   entrenados, realizan la selección preanestésica de aquellos contados casos   de riesgo (ASA III/IV) que requieren visita preanestésica por anestesista y   el paciente es remitido directamente a cirugía ambulatoria, realizándose   ésta sin presencia física de anestesista (cobertura en llamada por   anestesista de guardia).</p>               <p align="left">Con dicho programa hemos realizado   TODO TIPO DE CIRUGÍA OFTALMOLÓGICA (catarata tópica y también peribulbar,   glaucomas, transplantes de córnea, desprendimiento de retina, vitrectomías y   estrabismo de adulto, etc.). habiendo realizado hasta la fecha <i>más de   1.000 cirugías, </i>requiriendo la presencia de anestesista por problemas   menores en sólo 3 ocasiones. Creemos que como afirma el Dr. Garrido, la   Medicina basada en la evidencia, demuestra que este sistema optimiza los   recursos hospitalarios, siempre limitados, dando al mismo tiempo al cirujano   oftalmológico la «tranquilidad de espíritu» necesaria para realizar la   cirugía de catarata, que aunque el sentir popular considera «muy fácil»,   los afectados sabemos extraordinariamente compleja, siendo la velada amenaza   de algunos anestesistas de no acudir a la excepcionalmente infrecuente   solicitud de su asistencia si no se encuentran en presencia física en el   quirófano difícilmente asumible por parte no sólo del resto del estamento   médico del hospital, sino del paciente, sus familiares y el resto de la   sociedad civil y judicial.</p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Esperamos que la positiva   experiencia de nuestro programa piloto sirva al resto de oftalmólogos del   país que buscan soluciones a las, a veces, conflictivas relaciones entre   oftalmólogos y anestesistas.           </p>               <p align="right">M. Díaz Llopis    <br>   Jefe Servicio Oftalmología    <br>   Hospital General Universitario de Valencia Valencia. España</p> <b>  <font face="Arial"> <hr width="30%" align="left"> </font>                 <p><i>Réplica desde el punto de vista del anestesiólogo</i></p>       </b>     <p align="left">Estimado Director:</p>               <p align="left">Desearía puntualizar algunas   observaciones a la carta remitida por el Jefe de Servicio Dr. Díaz Llopis, y   que además sirvan para la divulgación entre los distinguidos lectores:</p>               <p align="left">1. No voy a responder a   comentarios de su carta que son opinables, que constituyen juicios de valor o   interpretaciones «sui generis» de la carta enviada en julio 2002, ya que de   esta forma se perpetuaría un conjunto de afirmaciones carentes del rigor   científico que una Revista como ésta merece.</p>               <p align="left">2. Según el Libro Blanco de   la SEDAR (Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación) «la anestesia   no puede ser concebida como una mera técnica que se realiza de forma   indiscriminada, sino como un acto que se fundamenta en un cúmulo de   conocimientos que se aplican racionalmente» (1). Además la cuantificación,   conocimiento y neutralización del riesgo anestésico y quirúrgico es   competencia intransferible del anestesiólogo. Se puede considerar, según los   expertos, que tanto la evaluación del riesgo del procedimiento anestésico y   la obtención del consentimiento informado la puede efectuar un MIR integrado   en el servicio de anestesia, siempre y cuando se ajuste a los protocolos   establecidos (2).</p>               <p align="left">3. El cuidado anestésico   monitorizado es un servicio destinado para proporcionar confort al paciente y   monitorizar los signos vitales, durante la cirugía realizada con anestesia   local (3). El concepto de monitorización lleva implícito el de vigilancia,   que si no se realiza mientras se interviene al paciente se dificultará la   defensa legal del especialista en caso de siniestralidad. Tanto el simultanear   dos quirófanos contiguos, o vigilar la cirugía programada estando de   guardia, son consideradas por los expertos prácticas legalmente arriesgadas   (2). Es lamentable que la falta de recursos humanos o situaciones de urgencia   vital justifiquen la «cobertura en llamada por anestesista de guardia» para   la cirugía no urgente. Imaginen qué amparo legal tendría el que durante una   intervención urgente no pueda atender la llamada por una complicación   intraoperatoria durante una cirugía practicada sin cuidados anestésicos. Por   ello aconsejo seguir la recomendación de los expertos, ya que si la   Dirección Médica decide actuar formalmente así, se solicite dicha orden por   escrito por razones de seguridad jurídica (2).</p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">4. Recuerden que en las   relaciones cirujano-anestesiólogo (y no versus), los intervinientes están   obligados a actuar según las reglas de su especialidad y cada uno será   responsable de sus propios actos, de los que deje de hacer si podía hacerlos   y causen un daño al paciente que atiende. Estas relaciones se regirán por el   principio del trabajo médico (horizontal) según el principio de confianza.</p>               <p align="left">5. Cierto es que con la   anestesia locorregional se reducen los costes (3). Sin embargo, no encontré   ninguna revisión sistematizada en la base de datos Cochrane Eyes and Vision           Group, ni tampoco ensayos clínicos controlados (medicina basada en la   evidencia) sobre la necesidad o no de la presencia física del anestesiólogo   durante la cirugía de cataratas. ¿Quién discutiría el empleo de un   pulsioxímetro durante un acto anestésico? Bien, pues la medicina basada en   la evidencia concluye que es cuestionable la utilidad de este monitor, en   relación a la efectividad, eficiencia y mejora de los resultados   anestésicos, a pesar de que pueda detectar la hipoxemia (4). Una cuestión es   lo que a uno le parezca evidente y otro que en realidad exista dicha evidencia   científica.</p>               <p align="right">J. Benatar Haserfaty    <br>   Servicio de Anestesiología y Reanimación    <br>   Hospital Ramón y Cajal. Madrid</p>               <p align="right">&nbsp;</p>               <p align="center"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></p>               <p align="left">1. Libro Blanco. Sociedad Española de       Anestesiología-Reanimación y Terapia del Dolor. Madrid. Gráficas GAMMA.       1993.</p>           <p align="left">2. Martí Ragué J, Roigé Solé J. Separata del n.º 2 de       Praxis Clínica y responsabilidad. Guía de prácticas clínicas seguras.       14 preguntas y respuestas sobre conflictos reales en el área de cirugía       y de críticos. En diariomedico.com julio 2002. Collegi Oficial de Metges       de Barcelona.     </p>           <p align="left">3. Kubitz JC, Motsch J. Eye surgery in the elderly. Best       Practice &amp; Research Clinical Anaesthesiology 2003; 17: 245-257.     </p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">4. Pedersen T, Dyrlund Pedersen B, Moller AM. Pulsioximetry       for perioperative monitoring. The Cochrane Database of Systematic Reviews.       2003; vol 1.     </p>        <b><font face="Arial">  <hr width="30%" align="left"> </font>       </b>               <p align="left"><i><b>Réplica</b></i></p>               <p align="left">Sr. Director:</p>     <p align="left">En relación con la carta del Dr.   Díaz Llopis quiero, en primer lugar, agradecerle sinceramente el apoyo que me   expresa. Como él dice, estoy seguro que son muchos los oftalmólogos que   opinan igual.</p>     <p align="left">Me parece muy interesante el   programa piloto que está llevando a cabo en el Hospital General de Valencia,   y quiero aprovechar esta oportunidad para informarle que algo similar a esto   se viene desarrollando en nuestro hospital desde 1986. Hemos realizado la   cirugía ocular (la gran mayoría cataratas, pero también trabeculectomías,   combinadas, dacriocistorrinostomías, etc.) con anestesia locorregional o   tópica con estudio analítico y electrocardiograma previos sin intervención   del Servicio de Anestesiología. Sí tenemos estipulado, lógicamente, que si   ocurre algún problema se avisa al anestesista de guardia. En todo este tiempo   se han practicado más de 10.000 intervenciones sin ninguna complicación   sistémica grave.</p>               <p align="left">Al igual que en el caso del Dr.   Díaz Llopis hemos requerido la presencia del anestesista en muy contadas   ocasiones. Sólo disponemos de datos estadísticos desde hace un año, pero   sí le puedo asegurar que no ha sido más de dos o tres veces al año como   media. Quiero expresar públicamente la excelente colaboración del Servicio   de Anestesia de nuestro hospital, que siempre ha respondido con prontitud y   profesionalidad a nuestros requerimientos. Igualmente quiero informar que el   Hospital de Pozoblanco atiende a una población con uno de los índices de   envejecimiento más altos de España (el mayor de Andalucía junto con el   área de la Sierra Norte de Huelva) con todo lo que ello supone de mayor   morbilidad.</p>           <p align="left">Como nosotros hemos percibido en   todos estos años y como, efectivamente, ha demostrado el conocido trabajo   publicado en «New England» de enero de 2000 (1) (estudio multicéntrico con   cerca de 20.000 pacientes), las pruebas preoperatorias de rutina en cirugía   de catarata no aportan beneficio alguno. Por esta razón queremos ir más   allá del programa piloto del Dr. Díaz Llopis, y así en los próximos meses,   y con la aprobación de la correspondiente Comisión Hospitalaria, vamos a   implantar una nueva sistemática basada en lo que ha demostrado con grado   máximo de evidencia el referido trabajo. Es decir, no se va a realizar   estudio preoperatorio a los pacientes que van a ser intervenidos de catarata,   salvo en casos de antecedentes clínicos relevantes (por ejemplo pacientes       anticoagulados, por si hubiera que inyectar anestesia locorregional). Si   pudiésemos asegurar al 100% la realización de la cirugía con tópica, es   evidente que tampoco serían necesarios dichos estudios, aún con antecedentes   clínicos relevantes.</p>     <p align="left">A lo largo de la historia de la   Medicina se han realizado, y se siguen haciendo, gran cantidad de actuaciones   médicas por costumbre o por inercia, sin evidencia científica. Baste   recordar que hace sólo unos pocos años los pacientes intervenidos de   catarata eran hospitalizados durante una semana con reposo absoluto (no se   podían levantar ni para ir al servicio), y posteriormente con la misma   técnica y la misma sutura se daban de alta en el día. En el caso del   problema que nos ocupa respecto a la cirugía de catarata con tópica, creo   que además de intereses económicos de algunos colectivos, influye mucho la   inercia de muchos oftalmólogos que no saben separar bien un acto quirúrgico   de alta cualificación y destreza de un acto anestésico mínimo o   insignificante.</p>     <p align="left">Atentamente,</p>     <p align="right">J. Garrido Martín    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Jefe de Sección de Oftalmología</p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></p>     <p align="left">1. Schein OD, Katz J, Bass EB, Tielsch JM, Lubomski LH, Feldman     MA et al. The value of routine preoperative medical testing before cataract surgery. Study of Medical Testing for Cataract Surgery. N Engl J Med 2000;     342: 168-175.</p>       ]]></body>
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