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</front><body><![CDATA[ <P align=right><STRONG>SECCIÓN        HISTÓRICA</STRONG></P> <hr>     <p align=center><b><font size="4">SANTA LUCÍA A TRAVÉS DE LA PINTURA</font></b></p>     <p align=center>BARBÓN GARCÍA JJ<sup>1</sup>, ÁLVAREZ SUÁREZ ML<sup>2</sup></p>     <p align=left>Las obras pictóricas, y del arte en general, han sido  creadas en buena parte por encargo de la Iglesia o inspiradas en la moral  cristiana desde el medievo hasta el s. XVIII, en que el uso de personajes y  episodios sagrados cayeron en desuso. Basado en esta abundancia de pintura  religiosa se puede hacer un recorrido por la iconografía de Santa Lucía a través  de los diferentes estilos de la historia de la pintura, recordando los dos  elementos que la hacen reconocible: la palma, símbolo del martirio, y los ojos  que le fueron arrancados, creencia popular que no figura en las fuentes  canónicas tradicionales. Estas fuentes de la vida de los santos se basan en el  caso de Santa Lucía en las <I>Actas Martyrum,</I> que recogen el proceso en el  que fue condenada, en los <I>martirologios,</I> con la descripción de su muerte,  y en la <I>Leyenda Dorada,</I> libro escrito por Jacobo de Vorágine en  1298.</p>     <P align=left>Santa Lucía murió virgen y mártir en Siracusa,  Sicilia (Italia) en el año 304, durante las persecuciones del emperador romano  Diocleciano. Los momentos fundamentales de su vida, utilizados como fuentes de  inspiración pictórica van a ser tres: la visita a la tumba de Santa Ágata en  Catania, donde la curación milagrosa de un flujo hemorrágico de su madre le  ayuda a obtener su consentimiento para renunciar al matrimonio; el juicio por  practicar la fe cristiana, en presencia del cónsul Pascasio, donde destaca el  episodio de su milagrosa inmovilidad en que unos bueyes no tuvieron fuerza para  moverla y, finalmente, su muerte por decapitación.</P>     <P align=left>En la Europa Medieval, la expresión artística se basa  en la aparición de las formas románicas y góticas, a las que precede un estilo  de transición desde el mundo romano conocido como prerrománico. Aunque el arte  románico decora con frescos las iglesias, es el <I>arte gótico</I> el que  desarrolla la vidriera, el tapiz y la miniatura como grandes manifestaciones  pictóricas y luego, en el s. XIV la pintura móvil empieza a adquirir una gran  difusión con el retablo. El arte gótico humaniza las figuras impasibles y  rígidas del románico y las escenas del Antiguo y Nuevo Testamento dejan paso a  las vidas de los santos, narradas de forma emotiva. En este s. XIV un <B>anónimo  </B>artista italiano pinta sobre tabla, <I>Virgen con su hijo entronizada con  Santa Lucía y San Eloy;</I> el <B>Maestro di Panzano,</B><I> </I>en Siena, nos  deja otra virgen entronizada con Santa Lucía y <B>Pietro Lorenzetti,</B> en la  Iglesia Santa Maria de Magnoli (Florencia), la representa con una lámpara y los  ojos en una bandeja. <B>Giovanni di Bartolommeo Cristiani</B> realiza un retablo  gótico con cuatro escenas sobre su vida, una de ellas, <I>Santa Lucía  resistiendo los esfuerzos para moverla, </I>donde dos parejas de bueyes intentan  mover inútilmente a la santa en presencia del cónsul Pascasio, con las típicas  posturas hieráticas del gótico y una clara desproporción en cuanto al tamaño de  las figuras. La pintura italiana del s. XIV tiene, sin embargo, al fresco como  elemento dominante y como ejemplo <B>Jacobo Avanzi y Altichero </B>pintan  conjuntamente <I>«Muerte de Santa Lucía»</I> en Padua.</P>       <FONT  face=Arial>     <P align=center><A><IMG height=395 src="/img/aseo/v78n12/historica_archivos/f09-01.jpg"  width=600 border=0></A>&nbsp;<B><FONT color=#000080 size=1>    <BR>  </FONT></B>        </FONT>       <font size="2"><i>Fig. 1:</i> Santa Lucía resistiendo los esfuerzos para  moverla (<I>Giovanni di Bartolommeo Cristiani</I>).  </font></P>     <P align=left>A partir del 1400 se produce en Italia un cambio en  el lenguaje artístico, <I>el Renacimiento,</I> que transforma la pintura con la  introducción de la perspectiva, el volumen y la luz, conocido como  <I>Quattroccento</I> en estas primeras manifestaciones del s. XV. Los anónimos  pintores de la Edad Media, sometidos a una organización gremial, dieron paso a  otros artistas con capacidad de creación e ingenio que firmaban orgullosos sus  obras bajo el mecenazgo de las cortes de los múltiples estados italianos. El  tema religioso sigue siendo el primordial pero también se cultivan el retrato,  la mitología y el paisaje. <B>Antonello da Messina,</B> entre sus obras jóvenes,  y <B>Domenico Ghirlandaio,</B> entre sus numerosos frescos religiosos, tienen  una Santa Lucía, pero es <B>Francesco del Cossa</B> el que nos ofrece un  singular retrato frontal con detalles tridimensionales de la ropa para crear  sensación de volumen; la santa lleva sus dos atributos principales, la palma y  los ojos, que sostiene en su mano izquierda de un pequeño tallo, como si fueran  pétalos. <B>Domenico Veneziano</B> pinta en Florencia, un completo retablo  actualmente disperso en cinco fragmentos por varios museos, cuyo panel central  muestra a <I>La Virgen entre los santos Francisco, Juan el Bautista, Zenobio y  Lucía,</I> y <B>Giovanni Bellini,</B> en Venecia, la incluye en su retablo <I>Sagrada conversación con San Pedro, Sta. Catalina, Sta.  Lucía y San Jerónimo. </I></P>       <FONT  face=Arial>     <P align=center><A><IMG height=543 src="/img/aseo/v78n12/historica_archivos/f09-02.jpg"  width=400 border=0></A>&nbsp;<B><FONT color=#000080 size=1>    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>  </FONT></B>        </FONT>       <font size="2"><i>Fig. 2:</i> Santa Lucía (<i>Francesco del Cossa</i>).</font></P>     <P align=left>En el s. XV, en los países del norte, al igual que en  Italia, se inicia una renovación artística al amparo de la nueva burguesía que  surge con la banca y la industria. El naturalismo flamenco crea imágenes  religiosas accesibles para animar a los fieles a meditar sobre ellas, con unos  contenidos estrictamente católicos. En Brujas, el conocido como <B>Maestro de la  leyenda de Santa Lucía,</B> en un estilo todavía ingenuo, con mucho colorido y  rostros ovalados, representa tres escenas de su vida en un panel que, además,  dará nombre al anónimo pintor.</P>     <P align=left>En la segunda mitad el s. XVI surge <I>el  Manierismo</I> como lenguaje artístico de finales del Renacimiento, que en la  pintura se reconoce por el alargamiento y la idealización de las figuras en un  estilo amanerado, de imitación a los grandes maestros. A la vez, para  contrarrestar el rechazo al culto de los santos de la doctrina luterana, la  contrarreforma fomenta la devoción de las figuras más populares, cuya vida y  martirios se ilustran en multitud de pinturas y estatuas. En esta etapa  <B>Lorenzo Lotto</B> dedica un retablo a la historia de la santa con tres  escenas: <I>Santa lucía en la tumba de Santa Ágata, Santa Lucía ante Pascasio y  Santa Lucía atada a los bueyes,</I> y <B>Leandro Bassano,</B> en <I>El Martirio  de Santa Lucía,</I> compone una artificiosa escena de figuras musculosas en  complicadas posiciones para representar la inmovilidad de Lucía.</P>       <FONT  face=Arial>     <P align=center><A><IMG height=419 src="/img/aseo/v78n12/historica_archivos/f09-03.jpg"  width=400 border=0></A>&nbsp;<B><FONT color=#000080 size=1>    <BR>  </FONT></B>        </FONT>       <font size="2"><i>Fig. 3:</i> Santa Lucía ante Pascasio (<i>Lorenzo Lotto</i>).</font></P>     <P align=left>Los pintores del <I>Barroco,</I> en el s. XVII,  frente a la belleza y armonía del Renacimiento, se centran en el sufrimiento  humano y en el realismo. <B>Caravaggio,</B> nos muestra en <I>El entierro de  Santa Lucía</I> a la mártir tirada en el suelo mientras se excava su tumba. El  pintor busca una impresión extrema de verosimilitud: por una parte utiliza la  luz para dar corporeidad a las figuras y por otra huye de cualquier idealización  de los personajes. <B>Francisco de Zurbarán,</B> conocido por sus cuadros  religiosos, la representa vestida lujosamente, portando la palma y los ojos;  existe otro retrato anterior, pero ejecutado por uno de sus  discípulos.</P>       <FONT  face=Arial>     <P align=center><A><IMG height=487 src="/img/aseo/v78n12/historica_archivos/f09-04.jpg"  width=400 border=0></A>&nbsp;<B><FONT color=#000080 size=1>    <BR>  </FONT></B>        </FONT>       <font size="2"><i>Fig. 4:</i> Entierro de Santa Lucía (<i>Caravaggio</i>).</font></P>     <P align=left>La ilustración, en el s. XVIII, que se define por un  pensamiento racionalista, conduce a una laicización progresiva de la sociedad  iniciando un paulatino abandono de la práctica y la moral religiosa. En el  ámbito estético domina <I>el estilo Rococó,</I> un arte decorativo y elaborado  que representa el triunfo del placer. La pintura, luminosa y elegante, con  personajes hermosos e idealizados queda perfectamente representada en el lienzo  de <B>Tiépolo</B> <I>Última Comunión de Santa Lucía.</I> A los pies de la santa  se encuentra el puñal con el que fue degollada y en un plato, los ojos  enucleados.</P>       <FONT  face=Arial>     <P align=center><A><IMG height=685 src="/img/aseo/v78n12/historica_archivos/f09-05.jpg"  width=400 border=0></A>&nbsp;<B><FONT color=#000080 size=1>    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>  </FONT></B>        </FONT>       <font size="2"><i>Fig. 5:</i> Última comunión de Santa Lucía (<i>Tiépolo</i>).</font></P>     <P align=left>A partir del s. XIX decaen la mitología y la religión  como motivos pictóricos; los nuevos movimientos artísticos se interesan por la  realidad, por la intimidad del individuo o por nuevas formas expresivas,  desapareciendo esa preocupación mística por el alma que tanto había marcado la  concepción del arte desde el románico hasta el s. XVIII.</P>       <FONT  face=Arial> <hr width="30%" align="left">       </FONT>     <P align=left><font size="2"><sup>1</sup> Licenciado en Medicina. Hospital San Agustín de Avilés. Asturias.    <br> <sup> 2</sup> Doctora en Medicina. Hospital Álvarez-Buylla. Mieres. Asturias.</font></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=center><B>BIBLIOGRAFÍA</B></P>     <P align=left><i>- Martín González JJ. Historia del arte. Madrid: Ed.    Gredos. 4.ª ed.; 1986.</i> </P>       <P align=left><i>- Sureda J. Summa Pictórica. Historia Universal de la    Pintura. Barcelona: Editorial Planeta; 1999.</i> </P>       <P align=left><i>- web gallery of art. http://gallery.euroweb.hu/ </i> </P>       <P align=left><i>-&nbsp; http://www.artcyclopedia.com/    </i>    </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left><i>-&nbsp; Giorgi Santos R. Colección Los diccionarios del    arte. Barcelona: Ed. Electa, 2002.</i> </P>     ]]></body>
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