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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT><b>SECCIÓN  HISTÓRICA</b></FONT></P> <hr> <B>     <p align=center><font size="4">LOS MITOS SOBRE EL ORIGEN DE LOS ANTEOJOS (I)</font></p></B>     <P align=center>SIMÓN-TOR JM<sup>1</sup>, SIMÓN-CASTELLVÍ SI<sup>1</sup>,  SIMÓN-CASTELLVÍ G<sup>1</sup>, SIMÓN-CASTELLVÍ JM<sup>1</sup>,&nbsp;    <br>  SIMÓN CASTELLVÍ C<sup>1</sup></P>      <P>Sobre la antigüedad de los anteojos y el nombre de su  inventor parece no haberse llegado todavía, a estas alturas, a una opinión  unánime a tenor de lo que se lee de vez en cuando, siendo numerosos los mitos,  fábulas, historietas o leyendas que sobre este tema siguen siendo más o menos  aceptadas como verdaderas, pero carentes de todo fundamento o basadas en la  interpretación errónea de pasajes de textos de épocas pasadas.</P>     <P>El colmo de nuestra sorpresa y el motivo que nos ha  impulsado a presentar esta comunicación fue la reciente lectura, en una revista  «divulgativa», de unas afirmaciones sin fundamento sobre el tema, así como el  recuerdo de haber leido hace años, en una olvidada publicación para médicos, un  pasaje en el que se afirmaba que los anteojos ya existían a mediados del siglo  XII.</P>     <P>Basábase el anterior aserto en que un anónimo poeta  griego había dicho lo siguiente, en 1150, sobre los médicos de su tiempo:  <I>«que solo saben tomar el pulso y mirar el excremento del enfermo con un  cristal».</I> Sin duda, no era un cristal óptico, sino un vidrio transparente,  dispuesto sobre el vaso u orinal con el fin, más que de facilitar la visión del  médico, el de proteger su nariz del mal olor.</P>     <P>Veamos, pues, a continuación algunos de los más  importantes mitos o leyendas sobre la invención de los anteojos.</P> <B>     <P align=center>CUENTO DE REDI O DE SANDRO DI PIPPOZZO</P></B>     <P>En 1678, el académico florentino <I>Redi</I> publicó  que poseía un manuscrito del año 1299, <I>«Il trattato di Sandro di  Pippozzo»,</I> en el que aparecía por primera vez la palabra <I>«okiali»</I>  junto con una referencia al uso de anteojos.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Después de más de doscientos años de general  aceptación de este cuentecillo, Alessandro Volpi, académico de la Crusca,  demostró, en 1909, que el tratado de Sandro di Pippozzo era <I>apócrifo</I>  (1).</P> <B>     <P align=center>HISTORIETA DE MANNI O DE SALVINO DEGLI ARMATI</P></B>     <P>En 1738, otro académico florentino, <I>Doménico Maria  Manni,</I> dedujo, a la vista de lo publicado en 1684 por el anticuario  <I>Leopoldo Del Migliore,</I> que el personaje anónimo referido en el famoso  <I>sermón de Fra Giacomo da Rivalto,</I> y por tanto el inventor de los  anteojos, sería el gentilhombre florentino <I>Salvino degli Armati</I>  (fallecido en 1317). En la misteriosa publicación de Del Migliore se afirmaba,  según Manni, haber visto, en Santa María Maggiore de Florencia, una inscripción,  <I>luego desaparecida,</I> en que se conmemoraba a Salvino degli Armati como  inventor de los anteojos (<a href="#f1">fig. 1</a>).</P>     <P align="center"><a name="f1"><IMG height=500  src="/img/aseo/v79n6/f10-01.jpg" width=320 border=0  > </a>     <BR><font size="2"><i><B>Fig.  1.</B> Seudobusto de Salvino d'Amato degli Armati.&nbsp;    <br>  Fue colocado en el siglo  XVIII y retirado por apócrifo,&nbsp;    <br>  en 1923, a petición de las autoridades civiles y  científicas de Florencia.</i></font></P>     <P>La inscripción de la citada lápida decía, <I>en  italiano vulgar</I> (2):</P><I>     <BLOCKQUOTE>       <P align="left">Aquí descansa Salvino d’Armato degli Armati de    Florencia    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>Inventor de los anteojos. Dios le perdone los pecados.    <BR>Año D.    MCCCXVII</P></BLOCKQUOTE></I>     <P align=center>&nbsp;</P>     <P>La creencia ciega de Manni en que la citada  inscripción descubría el inventor de los anteojos fue definitivamente refutada,  con sólidos argumentos, por otros académicos. Sin embargo, por significar un  hecho glorioso el que Florencia fuera la patria del inventor de los anteojos, la  tesis de Manni con el tiempo se impuso, hasta tal punto que se llegó a colocar  una lápida dedicatoria con la supuesta inscripción arriba citada en el  <I>Claustro</I> de la Iglesia de Santa Maria Maggiore. Unos años después, con  motivo de la centenaria efemérides de la tesis de Manni, se decidió erigir,  encima de la lápida, <I>un monumento</I> a Salvino degli Armati.</P>     <P>Dicho monumento, de mármol, consistía en un supuesto  busto de Salvino sobre una ménsula. Destruido más tarde el citado claustro  (hacia 1891), el monumento fue transportado al interior de la iglesia (Capilla  del Sacramento) y la lápida sustituida por otra, pero labrada con la misma  inscripción de antes (la del cuentecillo de Del Migliore).</P>     <P>En el <I>XIII Congreso de la Sociedad Oftalmológica  Hispano-Americana,</I> celebrado, para conmemorar el centenario de Daça de  Valdés, en Sevilla, en 1923, el representante oficial del gobierno de Italia en  el mismo, el Prof. <I>Giuseppe Albertotti, </I>reconocido entonces como el más  prestigioso historiador de los anteojos, refirió públicamente, entre otras cosas  interesantes, lo siguiente:</P>     <P>«Habiéndose <I>ya demostrado que la falsa invención  de los anteojos por Salvino degli</I> Armati había sido una infundada  <I>fantasía de Manni,</I> tengo el gusto, señores, de que sean ustedes los  primeros en conocer que se me ha comunicado oficialmente, por el ilustre prof.  Garbasso, Alcalde de Florencia, ciudad demasiado gloriosa para sentir que la  verdad histórica triunfe en contra suya, que la Junta Municipal había acordado  <I>quitar el nombre de Salvino degli Armati</I> a un instituto de enseñanza y,  asimismo, realizar las gestiones necesarias para la retirada de su  <I>seudobusto</I> y <I>lápida</I> existentes en "Santa Maria Maggiore", al igual  que cualquier otro tipo de recuerdo del desdichado e inocente Salvino,  falsamente declarado inventor de los anteojos.»</P>     <P>Después de lo que dijo Albertotti, bien aceptado en  aquel entonces por <I>Márquez</I> (de Madrid), y por <I>Menacho y Simón de  Guilleuma</I> (de Barcelona), creo que es un deber nuestro, como oftalmólogos  españoles, <I>enterrar definitivamente la leyenda de Salvino,</I> refutada  oficialmente hace ya ochenta años.</P>     <P>Es preciso, sin embargo, hacer constar, para evitar  futuras confusiones, que si bien el falso busto de Salvino fue retirado en su  día, por motivos ornamentales y de valor histórico no se quitó de Santa Maria  Maggiore la famosa lápida, que se conserva todavía actualmente, aunque los  frailes saben bien que su inscripción expresa una mentira, lo que reconocen, lo  mismo que el sacristán de la susodicha iglesia, si se ven obligados a dar una  explicación.</P>     <P>También es bueno saber que la placa dedicada a un  supuesto Salvino y falso inventor de los anteojos, que persiste colocada en la  pared lateral izquierda de la capilla izquierda del transepto, está situada,  precisamente a la derecha de un sarcófago, adosado al muro, que nada tiene que  ver con la placa. Trátase de una urna funeraria de 1272 a la que años después se  le aplicó una tapadera de figura yacente, escultura fúnebre atribuida a Tino di  Camaino (1285-1337) (<a href="#f2">figs. 2 y 3</a>).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=center><a name="f2"><IMG height=199  src="/img/aseo/v79n6/f10-02.jpg" width=300 border=0 ></a><IMG height=198  src="/img/aseo/v79n6/f10-03.jpg" width=300 border=0 >     <BR><font size="2"><i><B>Figs.  2 y 3.</B> Simple segunda lápida existente en la Iglesia de Santa María Maggiore  de Florencia, Italia.&nbsp;    <br>  No corresponde al sepulcro situado a su izquierda ni a  ningún resto humano.</i></font></P> <B> <hr align="left" width="30%"> </B>         <p align="left"><font size="2">1 Doctor en Medicina</font></p> <B>     <P align=center>&nbsp;</P>     <P align=center>NOTAS</P></B>           <P>1. Accademia della Crusca<I>: célebre y antigua academia italiana de    la lengua, fundada en Florencia, en 1582, con el objeto de componer un    diccionario o vocabulario, que apareció en 1612. Este vocabulario (3.ª    edición, 1691) y el de la «Academie Française» (1718) sirvieron de modelos    para la preparación del primer diccionario de la Real Academia Española,    conocido como </I> Diccionario de Autoridades, impreso en Madrid en 1726. </P>          <P>2.Qui diace Salvino d’Armato degli Armati di Fir. Inventore    degli occhiali. Dio gli perdoni le peccata. Anno D. MCCCXVII.  </P>      ]]></body>
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