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</front><body><![CDATA[ <P align=right>        <b>        SECCIÓN  HISTÓRICA</b></P> <hr> <B>     <p align=center><font size="4">LOS MITOS SOBRE EL ORIGEN DE LOS ANTEOJOS  (II)</font></p></B>     <P align=center>SIMÓN-TOR JM<sup>1</sup>, SIMÓN-CASTELLVÍ SI, SIMÓN-CASTELLVÍ G,  SIMÓN-CASTELLVÍ JM, SIMÓN CASTELLVÍ C</P><B>     <P align=center>LEYENDA DE NERÓN Y LA ESMERALDA</P></B>     <P>Fue puesta en circulación gracias a la rápida  difusión en los países europeos de <I>Quo Vadis...?,</I> novela del escritor  polaco Henryk Sienkiewicz, publicada en 1895. Probablemente a este autor se le  ocurrió lo de la esmeralda por haber leído a Plinio y a Renan.</P>     <P>Plinio refiere en su <I>Historia Natural</I> (3) que  «el emperador Nerón miraba las peleas de los gladiadores en una  esmeralda».</P>     <P>El autor de Quo Vadis...? no dice que la esmeralda de  Nerón fuese cóncava, pero sí que Nerón tenía la vista corta y que se aplicaba a  sus ojos una lente de esmeralda, lo que no concuerda con la célebre frase de  Plinio arriba citada. De acuerdo con ésta, lo único que podría suponerse es que  Nerón miraba indirectamente a través de una piedra esmeralda que servía de  espejo, probablemente con el fin de evitar el deslumbramiento por los rayos de  luz reflejados por la arena.</P>     <P>Petella demostró, en 1901, que <I>Nerón no era miope.  </I>Opinaba que por ser albinoide tal vez fuese, por el contrario, hipermétrope,  y que para contemplar los espectáculos circenses no utilizaba una lente, sino un  espejo plano de color verde (¿lámina de esmeralda?), en el que observaba la  escena de espaldas a la misma.</P>     <P>No existe, pues, ninguna razón seria para pensar que  el emperador romano Nerón <I>(Claudius Caesar Nero)</I> (54-68 d. de J.C.), se  sirviera de una esmeralda para corregir un supuesto defecto óptico y poder  observar los combates de gladiadores.</P> <B>     <P align=center>LEYENDA JERONIMIANA</P></B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Es sabido, por propia declaración suya, que <I>San  Jerónimo</I> (347-420) llegó a tener gran dificultad, incluso a la luz del sol,  para leer la escritura de los libros hebreos. Tal confesión dio lugar a que el  fervor y la fantasía populares le hicieran considerar, primero como protector de  los enfermos de los ojos y, más tarde, a partir del Renacimiento, incluso como  inventor de los anteojos, siendo por ello frecuente que desde entonces la  iconografía represente con frecuencia al santo, además de con un león, junto con  unos anteojos.</P>     <P>En 1660, Carlo Antonio <I>Manzini</I> decía tener  noticia de la existencia, en Venecia, de una antigua tienda de óptica en que se  exhibía la imagen del Venerable Doctor de la Iglesia San Jerónimo con la  siguiente inscripción: <I>«San Jerónimo Inventor del anteojo»</I> (se refiere al  de nariz o binocular, que Manzini llamaba <I>anteojo simple</I>) (<a href="#f4">fig. 4</a>).</P>     <P align=center><a name="f4"><IMG height=466 src="/img/aseo/v79n7/f12-01.jpg" width=300  border=0> </a>    <BR><font size="2"><i><B>Fig. 4.</B> Portada de la Dioptrica  Pratica de Carlo Antonio Manzini.</i></font></P>     <P>Basta sólo reparar en la fecha de muerte de San  Jerónimo (año 420), para darse plena cuenta de que tanto la teoría jeronimiana  del origen de los anteojos, como la existencia de éstos en algunas iconografías  del santo, no son más que meros <I>anacronismos</I> sin verdadero valor  histórico.</P> <B>     <P align=center>FÁBULA CHINESCA</P></B>     <P>El origen chino de los anteojos fue defendido a  finales del siglo XIX, aunque sin mucho entusiasmo, por algunos oculistas (Bock,  Hirth, etc.), de suerte que llegóse a afirmar que en tiempo de Confucio (500 a,  de J.C.) ya se usaban verdaderos anteojos en la China.</P>     <P>Tan evidentes son esas falsedades, que los chinos  nunca han pretendido realmente pasar por ser los inventores de los anteojos  correctores. Tan falso es el origen chino de los anteojos como el que en la  China se inventaran los <I>macarrones,</I> lo que también se ha llegado a  afirmar.</P> <B>     <P align=center>LEYENDA DEL MILLÓN O DE MARCO POLO</P></B>     <P>Esta leyenda fue impulsada, paradójicamente, en el  primer cuarto del siglo XX por autores de prestigio, como Scrini y Fortin. Es  falso que Marco Polo dejara entrever o refiriera, en su célebre libro <I>«Viajes  de Marco Polo»,</I> la existencia de anteojos correctores en la China antes de  J.C. Consultadas varias traducciones y ediciones, en todas nos habla Marco Polo  de cosas nuevas o curiosas para él, pero en ninguna se cita algo parecido a unos  anteojos, que sin duda habrían llamado su atención. Del mismo modo que no habla  en ellos de macarrones o espaghetti, como pretende la leyenda chinesca del  origen de éstos.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Tampoco es de recibo la grotesca hipótesis de que a  su regreso a Venecia (1295), casualmente en la época de la supuesta invención de  los anteojos, pudo haber inspirado la unión de los mangos de dos monóculos y,  así, la invención de los mismos. Y ello gracias a su relato de que en la India  había visto la temida <I>serpiente de anteojos</I> (<I>Naja tripudians </I>o  «cobra di capello»), que domestican los encantadores de serpientes y a la que,  en el siglo XIX, dieron ese nombre por el dibujo semejante a unos anteojos que  tal cobra lleva en su cuello, dilatable éste a voluntad cuando el animal lo ha  enderezado, merced a lo cual el citado dibujo se agranda y hace más  visible.</P>     <P>Lo cierto es que en su libro Marco Polo no habla de  serpiente verdadera alguna. Confunde, eso sí, el cocodrilo, al verlo por primera  vez, con una corpulenta serpiente provista de dos patas.</P>     <P>Es falso, también, que los primeros anteojos fueran  traídos de Oriente por comerciantes florentinos.</P> <hr align="left" width="30%">     <P><font size="2">1 Doctor en Medicina</font></P> <B>     <P>NOTAS</P></B>     <P>3. Libro XXXVII. Cap. V (De los géneros de  esmeraldas, y piedras preciosas verdes, y transparentes). El simple nombre de  Plinio suele referirse a Cayo Plinio Segundo, llamado el Viejo o el Mayor (23-70  d.C.), célebre naturalista romano.</P>      ]]></body>
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